El secreto de Jack 4 - Campamento de verano
Los dos llegaron al cine y ahí estaban ambas chicas. Daniel las miró y apartó la mirada con enfado, quería irse, desaparecer, despertar y que todo fuese una pesadilla, pero eso no pasaría, esa pesadilla no terminaría aún.
Ambos chicos se acercaron a ellas, la verdad es que Daniel no parecía muy entusiasmado, más bien deseaba terminar con la cita, y eso que aún no habían empezado.
—Hola Jack, hola Daniel. —Rose saludó a ambos chicos, pero se fijó sobre todo en Daniel, el cual no llevaba muy buenas pintas.
—Bueno, ¿Y qué película vamos a ver? —Jack miraba sonriente y con cara de baboso a Rose.
Daniel no lo soportaba, veía como su amigo se comportaba como idiota y todo por una chica.
—Pues, una de acción, de esas que os gusta tanto a los chicos. —Rose señaló al cartel de la película.
—Genial, venga. —Jack se puso al lado de Rose dejando a Daniel atrás con Lucía, la chica, tímida, se acercó a él.
Los cuatro pasaron por la entrada y pagaron, cada pareja iba con una de palomitas, Jack llevaba la suya y Daniel la otra, fueron entrando en la sala y tomando asiento, escogieron unos de atrás, daban a la esquina izquierda de sala, no era muy grande, y tampoco había mucha gente.
Rose se sentó al borde del pasillo, a su izquierda, Jack, a la izquierda de éste Daniel y al lado de Daniel, Lucía, las luces se apagaron y la película comenzó.
Daniel estaba atento viéndola, pero entonces escuchó como Jack tonteaba con Rose, no prestaban atención a la película.
''No puede ser, lo sabía, no vienen a ver la película, solo a hacer el idiota, la odio, la odio mucho, quiere robarme a Jack, y él es mío..., Jack, me duele, mi pecho, me está doliendo..., ¿Por qué me haces esto? ¿No ves que sufro?''
Daniel le pasó las palomitas a Lucía, no quería comer, tenía de todo menos hambre, intentó concentrarse en la película.
Las risas de Rose y Jack en voz baja volvían a escucharse.
Daniel pensaba para sus adentros, ''¿Pero qué le pasa a esta tonta?'', ''No la soporto'', ''Necesito salir, no aguanto más, no puedo verlos, voy a explotar''.
Sin aguantar más, se levantó y Jack volvió a mirar la película fingiendo.
—¿A dónde vas? —Jack murmuraba en bajito.
Daniel apuntó a su entrepierna indicando que iba al baño.
—¿Al baño? Deja, te acompaño. —Jack se levantó.
—Os perderéis el principio. —Rose sonaba preocupada.
''¿El principio? Pero si no atiendes a la película, solo estás tonteando con Jack, mentirosa''.
Los dos se alejaron y entraron a los baños de chicos.
—Aggg..., es taaaan guapaaa. —Jack sonaba baboso—. Gracias por acompañarme Dani, es importante para mí.
Jack se puso en uno de los urinarios.
—¿No ibas a mear? —Jack le miraba extrañado, Daniel se metió en uno de los cubículos y cerró con ligero enfado.
—¿Sabes la sensación de mariposas en el estómago? Es algo maravilloso, el día que tú lo sientas me entenderás. —continuaba Jack, ignorando que Daniel estaba siendo dañado.
''Ya lo he sentido Jack, y por ti, cada día, cada noche, cada minuto, cada segundo, lo siento por ti Jack, pero tu no lo ves, no quieres verlo, me duele''.
—Aggg estoy en una nube... —Jack encendió el grifo y se lavó las manos.
Daniel se mantuvo sentado, no quería salir, sus ojos estaban rojos, a punto de llorar.
—¿Dani? ¿Sales o qué?
Hubo silencio.
—Ah..., estás..., vale, bueno entonces yo vuelvo con las chicas, no tardes.
Jack salió por la puerta y Daniel abrió la suya, estaba llorando, se acercó al lavabo y con su puño pegó varios golpes en él. Sentía rabia e impotencia.
''¿¿Por qué?? ¿¡Por qué me duele tanto!? ¿Por qué no puedo quitarme este dolor? Por favor, quiero que acabe, quiero dejar de sentirlo''.
Una cadena sonó en uno de los cubículos y la puerta se abrió detrás de él, un chico, unos años mayor que él salió de dentro, era un poco más alto que él, le llamó la atención su pelo, el chico tenía su cabello revuelto y era pelirrojo, tenía muchas pecas en toda la cara, sobre todo en nariz y pómulos, y sus ojos eran de color verdes claros.
El chico se puso a su lado y se comenzó a lavar las manos sonriendo, Daniel se limpió las lágrimas, se sentía avergonzado, se echó agua en la cara ante la atenta mirada del chico.
—¿Problemas de amor? —el chico cerró el grifo y se secó las manos en su camiseta—. Escuché todo, y viéndote..., algo me dice que no te gusta que tu amigo esté loco por una chica, ¿Mmm?
Daniel se empezó a poner nervioso y caminó a la salida, el chico lo cogió del brazo y lo puso contra la pared, sus caras estaban muy cerca, notaba la respiración del chico rozar su cara.
—¿Te gusta tu amigo? Hace unos años conocí a una pareja como vosotros, en una situación similar, una confesión de amor, en unos baños..., curioso... —el chico miraba a Daniel con una sonrisa.
Daniel sentía como ese chico lo tenía dominado, y tu temperatura fue subiendo cada vez más, se fijó en sus labios, los tenía muy rojos, le llamaban la atención, pero lo que no podía dejar de mirar eran sus ojos, esos ojos, que ahora se posaban en su cuerpo, escudriñando cada parte de Daniel.
—¿Te has excitado? —el chico miraba con una sonrisa pícara a Daniel.
El chico se acercó a Daniel y posó sus labios en él, Daniel intentó resistirse, pero el chico lo sujetó, sus labios hicieron contacto con los de Daniel, era su tercer beso.
Sí, Daniel había besado con anterioridad, dos veces de hecho, algún día sabremos con quién fue y lo que significó para él esos besos.
Daniel se dejó besar, ya sea por lo inesperado, o porque le gustaba, el caso es que la puerta del baño se abrió y apareció Lucía.
—¿Estás bien Danie...? —con cara de asombro, a Lucía se le cayeron las palomitas al suelo. Daniel y el chico se separaron con rapidez.
—¡Oye! ¡Este es el baño de chicos! —se quejó el chico.
Lucía salió corriendo y Daniel empujó temblando al chico, éste se apartó y Daniel salió como una flecha intentando alcanzar a Lucía, la sujetó del hombro y Lucía se detuvo, miró a los baños, el otro chico ya no estaba, después miró a Daniel, éste estaba sudando y temblando.
—¿¿¡Eres gay!?? —Lucía miraba a Daniel, éste negaba con la cabeza y empezó a sentirse cada vez más agitado.
''Se acabó, Jack lo sabrá todo, lo perderé, no por favor, no puedo, me duele mucho, me encuentro mal, no aguanto más...''
Daniel perdió las fuerzas cayendo en los brazos de la chica, que lo intentaba sujetar, pero no podía.
—¿¡Qué te pasa!? ¡Ayuda! —Lucía pedía ayuda y sujetó a Daniel como pudo, que cayó casi perdiendo el conocimiento en su regazo, estaba mareando, se encontraba muy mal, blanco.
—¿Qué ocurrió? —un hombre que trabajaba en el cine se acercó preocupado, Lucía sujetaba a Daniel, que apenas se mantenía en pie.
—No lo sé, ha sido de repente... —Lucía sonaba preocupada.
—Voy a traerle agua. —el hombre se alejó y dejó a Daniel al cuidado de Lucía.
—Daniel, escucha, no diré nada, no te pongas mal, no lo contaré, te lo prometo, ¿Vale? —la chica abrazó a Daniel, en ese momento sintió un alivio, se sentía mejor, su corazón ya no estaba siendo tan apretado.
El hombre trajo el agua y Daniel bebió un poco. Se incorporó y parecía encontrarse mejor.
—¿Estás bien chico? Vaya susto, quizás fue un bajón de azúcar.—el hombre se acercó y le dio a Daniel y Lucía una bolsa de chuches—. Tomad, de regalo, estás muy delgado, debes comer más.
Y era verdad, estas últimas semanas Daniel apenas probaba bocado, tenía muchas preocupaciones y ansiedades.
—Gracias. —dijo Lucía mirando al hombre—. Daniel, ¿Quieres acompañarme a casa? No tengo ganas de ver la película...
Daniel afirmó con la cabeza, los dos chicos salieron del cine y caminaron juntos. La noche estaba presente y en el cielo se podían ver las estrellas, apenas había personas en las calles, los dos caminaban en silencio.
—Gracias por acompañarme... —la chica cogió de la mano a Daniel, éste inmediatamente la apartó, la chica se dio cuenta y se separó un poco—. Bueno..., lo que pasó antes, lo que vi...
Daniel no dejó que terminara, sacó una nota y escribió en ella.
''Por favor, no digas nada...''
La chica miró la nota, su cara se puso triste, Daniel lo notó.
—¿Entonces eres gay?
Daniel le pasó otra nota.
''No lo sé''
—¿Te gustó el beso de ese chico?
Daniel se quedó en silencio.
—Quizás seas bisexual, ¿No crees?
Daniel escribió otra nota y Lucía la cogió.
''No lo sé, me siento mal''
Lucía se detuvo.
—Escucha, no diré nada, ¿Vale? Así que estate tranquilo...
Daniel cerró los ojos suspirando con alivio.
—Doblando esta esquina está mi casa..., estooo..., ¿Te puedo besar?
Daniel miró con sorpresa a Lucía y se quedó callado.
—Digo, así podría ayudarte a saber si también te gustan las chicas..., tú me gustas Daniel...
La confesión de la chica sorprendió a Daniel, entonces pensó en Jack, estaría en el cine besando a Rose, ¿Por qué iba a seguir pensando en él? Estaba claro que Jack nunca lo vería con los mismos ojos con los que él lo veía.
—¿Entonces? ¿Puedo?
Daniel sacó una nota y se la pasó a Lucía.
''Si...''
Lucía sonrió y se acercó a Daniel, éste cerró los ojos y sintió como la chica posaba sus labios en él, su cuarto beso. Al rato la chica se separó.
—¿Y bien? ¿Te gustó?
Daniel la miró y después bajó su mirada, no..., no sintió lo mismo cuando fue besado por el otro chico, incluso aún recuerda cuando Yeray intentó besarle.
—Ya veo..., no pasa nada, te agradezco que seas sincero conmigo, eres el chico perfecto, en serio.
Daniel le pasó otra nota escrita sonrojado.
''Lo siento...''
—No lo sientas, tú no escogiste ser..., ¿Así? Bueno, debo volver a casa, gracias por el beso, a mí sí me gustó, y no lo olvidaré jamás. —Lucía, sonrojada, se dio la vuelta y caminó a su casa.
Daniel se sentía mal, quería sentir algo por esa chica, pero su beso no significó nada, no sintió nada, de hecho, esto sólo confirmaba que era gay, en parte odiaba serlo, odiaba ser así, odiaba..., ¿Amar?, a Jack...
Daniel caminó hasta su casa y vio de lejos a Jack, estaba acompañando a Rose, ¿Ni siquiera vieron la película? O ya habría terminado...
Daniel se escondió detrás de un árbol.
—Bueno, pues esta es mi casa, la pasé muy bien Jack, gracias.
—Yo también Rose. —dijo Jack todo baboso.
—¿Te gustaría salir mañana? Mi tío me llevará a su club de hípica, podrías venir a verme. —sugirió Rose.
—¿Eh? Cla..., claro, sí, ¡Cuenta conmigo!
Rose se acercó a Jack y le besó en la boca, los dos permanecieron juntos, Daniel miraba y escuchaba la escena desde detrás de un árbol, Jack le estaba haciendo mucho daño, mucho...
—Bueno, hasta mañana. —dijo Jack.
—Hasta mañana, guapo.
''Estúpida'', pensó Daniel.
La chica entró a su casa y Jack caminó de vuelta a la suya, iba silbando feliz con sus manos en los bolsillos, Daniel le seguía detrás en silencio.
—¡¿Dónde cojones estabas?! —la voz del padre alertó a ambos chicos, estaba sentado en el bordillo de su casa, esperando a Jack.
—¡Papá!..., yo...
El padre se acercó a Jack y le pegó una fuerte bofetada, lo cogió del brazo y lo arrastró hacia la casa.
—¡Esta será la última vez que me desobedezcas! ¡La última! —el padre lo sujetó con fuerza y lo metió dentro de casa cerrando la puerta tras de sí.
Daniel se alteró, el padre parecía bebido, corrió hacia la casa y entró por la cocina, miró y no había nadie, escuchó golpes en el cuarto de Jack, caminó corriendo y se detuvo en la puerta.
—¡Qué sea la última vez! ¿¡Me oyes!? —el padre le pegaba a su hijo con la mano abierta y éste se cubría como podía en la cama.
Daniel miraba sin poder reaccionar, casi llorando.
''¡No, para! ¡Basta! ¡Déjale! ¡Para! ¡Déjale!'', pensaba Daniel impotente.
Jack emitía quejidos y se cubría, el padre insistía con más fuerza ante la mirada de terror de Daniel, éste cogió la mochila de Jack del suelo y se la lanzó con fuerza a la espalda del padre.
—¿Qué cojones? —el padre de Jack se giró y vio a Daniel plantado en la puerta llorando.
El padre se separó de Jack asustado.
—¡Yo...! No..., lo siento, Jackson, no, no quería, no sé qué me pasó, perdóname.
El padre abrazó a Jack, éste lloraba mientras el padre intentaba abrazarlo, pero Jack lo apartaba de su lado con enfado y rencor.
El padre se levantó y caminó por el pasillo hasta desaparecer.
Daniel se acercó a Jack, que estaba escondido en la cama, sollozando bajo. Daniel se tumbó a su lado, y lo abrazó, se quedó abrazado hasta que Jack parecía haberse dormido, se levantó y lo destapó, Jack estaba durmiendo.
Daniel lo movió un poco para ponerlo derecho y lo tapó como pudo, aún tenía lágrimas en su cara, Daniel se quedó observando a Jack, miraba lo frágil que se veía, ahí, durmiendo, tenía ganas de abrazarlo, besarlo, decirle lo mucho que lo quería...
Se bajó de la cama, se acercó a él y le besó en la mejilla, se separó y observó su cara, se veía tan inocente y puro...
Daniel miró los labios de Jack, deseaba besarlo, pero tenía miedo, sin pensarlo se acercó a sus labios despacio, quería besarlos, quería hacerlo, no pudo evitarlo, si solo es esa vez, aunque ya nunca más lo pueda hacer, si solo puede besarlos en esta ocasión, se conformaba con ello.
Daniel posó sus labios despacio en los de Jack, por primera vez sentía los labios de Jack en los suyos, sentía su carnosa piel, ardiente, entonces notó como Jack correspondía el beso, lo besó más aún, no sabe cuánto tiempo estuvo, pero no quería que acabase.
Ambos se fundieron en un tierno beso, Daniel se separó de él, Jack seguía dormido.
Daniel se alejó llevando los dedos a sus labios, lo había sentido, amor, Jack le había dado amor, se levantó del todo y caminó hacia la puerta, miró una vez más a Jack, dormía plácidamente, cerró la puerta y se dirigió al comedor, el padre estaba sentado a oscuras con sus manos en la cabeza, se le veía amargado.
Daniel caminó hasta la puerta para marcharse.
—Espera. —la voz de Henry, el padre de Jack, detuvo a Daniel, éste se giró y le miró.
El padre se levantó y cogió una bolsa de un mueble, la puso en la mesa y se volvió a sentar.
—Mañana cuando Jackson se levante, yo no estaré aquí, no quiero lastimarlo más, me gustaría que lo llevases a tu casa unos días, por favor, necesito un tiempo hasta que solucione esto...
Daniel miró en parte con enfado y rabia al hombre que había pegado y pegaba a su Jack.
—Solo será un tiempo, no volveré hasta que yo me encuentre mejor, ya llamé a Roland para que me recoja, por favor, cuida de Jackson, ¿Me lo prometes? Hasta que yo vuelva, ¿Me prometes que no te separarás de él?
Daniel le miró y afirmó con la cabeza.
—Gracias, puedes irte si quieres...
Daniel abrió la puerta y se marchó a su casa, le contó a su madre lo ocurrido y le pareció bien que Jack se quedara en casa de Daniel, aunque ella aún no lo sabría, esa decisión traería más problemas de lo que pensaba.
Los días pasaron y la obra de teatro de la escuela dio comienzo, muchos padres asistieron, pero Daniel al final no quiso participar, le daba vergüenza, además de que no se sentía cómodo, pudo ver cómo Jack se besaba con la chica, Rose, en público.
Las clases finalizaron el último día y Jack caminaba junto a Daniel a su casa, Jack llevaba varios días viviendo con Daniel, aunque dormían en camas diferentes, la cama nido de Daniel tenía un colchón debajo.
En parte eso molestó a Daniel, él quería dormir al lado de Jack, caminaban en silencio mientras Tommy, Alan, Yeray y Andy hablaban.
—Chicos, por fin el verano, ¡Por fin las vacaciones! —Alan estaba entusiasmado.
—Hablando de eso, yo y mi primo vamos a la playa, mi tío tiene una casa allí y nos invitó a pasar el verano. —Andy sonaba más entusiasmado que Alan aún.
—¿En serio? Pues yo iré de campamento, ¿Por qué no venís también vosotros? —Tommy miró a Daniel y Jack—. Sí, mi hermano mayor convenció a mis padres para que yo también fuese, será en el campamento de las afueras, es casi un mes, ¿Por qué no venís?
—¿Lo dices en serio? —Jack cambió su cara a una con más ilusión.
—¡Claro! Lo pasaremos genial, hay actividades, fogata, un lago enorme..., ¡Y chicas! —dijo Tommy arqueando las cejas varias veces de arriba a abajo.
—¿Es mixto? —Jack aún no se lo creía.
—Bueno, a medias, están separados, pero el lago sí se comparte... —Tommy sonaba como baboso.
—Yo no creo que pueda ir, es caro. —Alan parecía desilusionado—. Bueno, ya seguiremos hablando, ¡Nos vemos!
Alan se alejó a su casa.
—¿Cuánto cuesta? —preguntó Jack a Tommy, su rostro pasó de felicidad a tristeza.
—El mes completo son 200..., pero mis padres ya lo pagaron... —dijo Tommy.
—Ah... —Jack bajó la mirada y siguió caminando.
—Bueno luego me contáis, ¡Chao! —Tommy se despidió y dejó a Jack y Daniel solos.
—¿Y tú? ¿Irás? —Jack miró a Daniel sonriente.
Daniel subió los hombros sin saber qué decir.
Los dos chicos entraron en casa y subieron al cuarto, Jack se sentó en el escritorio de Daniel y comenzó a navegar por el ordenador.
Jack se pasaba muchas horas en el ordenador de Daniel, éste le miraba y se acercó dejando una nota.
''Me voy a duchar''
—Ah vale, luego me ducho yo.
Daniel triste se levantó y se metió en el baño, pensaba en como Jack pasaba de él, estaba más pendiente del ordenador que de él.
Abrió el grifo y colocó la toalla, ''Mierda, se me olvidó la ropa'', Daniel caminó hasta su cuarto y escuchó unos gemidos, con miedo se acercó y se asomó por la puerta preocupado.
Jack actuaba de forma rara, parecía agitado, Daniel se dio cuenta de que Jack miraba en el ordenador cosas indebidas.
Daniel comenzó a respirar también agitado, el agua de la ducha se escuchaba de fondo. Daniel volvió al baño corriendo, cerró la puerta, su corazón estaba por salirse de su pecho, temblaba, sus piernas le fallaban, escuchó a Jack andar, pero no salía del cuarto.
—¿Oye qué haces? —la voz de Jack le sobresaltó.
Daniel, asustado, no dijo nada.
—¿Te queda mucho? —Jack se impacientaba.
Daniel se quitó la ropa y corrió debajo de la ducha, se mojó con el agua fría, y se enjabonó, lo que había visto le tenía temblando.
No pudo ver gran cosa, pero en clase hablaron sobre el tema de la sexualidad, y sabía que Jack estaba viendo alguna página indebida en Internet.
Cerró el grifo y salió con la toalla en su cintura, aún se sentía raro, abrió la puerta y vio a Jack tumbado en la cama.
—Sí que has tardado, ¿Qué hacías? —Jack se acercó a Daniel, éste se ruborizó al tenerlo tan cerca—. ¿Por qué te has puesto rojo?
Daniel bajó la mirada avergonzado.
—Bueno, ¡Me toca! —Jack entró y cerró la puerta detrás de él.
Daniel avanzó y abriendo su armario cogió su ropa, entre ella había también de Jack, la trajeron de su casa, vio un bóxer de Jack, los cogió y los miró. Se los puso y después se puso un pantalón corto, cogió una camiseta naranja y también se la puso.
Se echó en la cama, se sentía aún extraño, ¿Qué miraba Jack en el ordenador mientras él se bañaba?
Daniel se levantó de un golpe y se sentó en el ordenador, quería ver que miraba su amigo, entró al historial, pero lo había borrado... ''Mierda''.
Escuchaba de fondo el agua, Jack se duchaba, Daniel se metió en Internet y buscó información sobre por qué le atraía su amigo, y si tenía cura, él odiaba sentirse así,
Jack abrió la puerta y salió de la ducha con la toalla puesta, se puso la ropa nueva y cogió el balón de fútbol.
—Voy a salir a jugar fuera un rato. —Jack pasó corriendo con el balón, sin mirarle a la cara.
Daniel navegaba por Internet, mirando diferentes webs sobre cosas irrelevantes.
Escuchaba a Jack jugando con la pelota en el jardín, se asomó y lo vio, sin camiseta, jugando, estaba sudado, el sol bañaba su piel, no podía evitar seguir mirando, sentía una gran obsesión por su amigo, Jack sintió la mirada o la intuyó y miró a Daniel, asomado en la ventana.
Daniel instintivamente se escondió, pero sabía que Jack lo había visto. Esperó un rato y se volvió a asomar, Jack seguía jugando sonriente, Daniel no dejaba de mirarlo, su cara, su pelo, su piel, todo, todo de él, amaba todo, quería estar con él, ¿Estaba enamorado u obsesionado?
La madre de Daniel llegó y ambos entraron en casa, Daniel se acostó en la cama, Jack entró al cuarto dejando la camiseta y el balón a un lado.
—Ya vino tu madre. —Jack le miraba desde la puerta—. Dice que va a poner una película, ¿Quieres venir?
Daniel miró a Jack, estaba en el marco apoyado, sudando, no pudo evitar mirarlo y Jack se dio cuenta, Daniel apartó la mirada.
—Bueno..., será mejor que antes me duche, tu baja si quieres, dile que estaré enseguida.
Y así, pasaron la tarde en el salón con la madre, viendo la película, aunque Daniel no podía dejar de mirar a Jack, no podía, estaba obsesionado con él.
Llegó la noche y la madre se despidió de ambos, cerró la puerta y se hizo el silencio.
Daniel podía ver la luz de la luna entrar en su cuarto, iluminando gran parte de su habitación, podía ver a Jack, estaba en bóxer azules oscuros, le gustaba dormir así, se movía frecuentemente, se levantó y se puso de pie frente a Daniel.
—¿Puedo dormir contigo? Mi colchón es incómodo.
Daniel afirmó con la cabeza y Jack se subió encima, Daniel si tenía el pijama puesto.
—¿No tienes calor con eso puesto? —Jack miró el pijama de Daniel.
Daniel se quedó callado.
—Puedes quitártelo si quieres... —dijo Jack.
Daniel permaneció en silencio, se levantó un poco y se quitó la camiseta y los pantalones con dificultad, los echó al escritorio, Jack lo miró sonriendo.
—Así mejor.
Daniel cerró los ojos, sentía que Jack lo miraba, Daniel permanecía con los ojos cerrados, en silencio.
—Oye Daniel, estoy feliz de tenerte a mi lado, somos como hermanos.
Daniel no pudo evitar sentir tristeza, Jack lo seguía viendo como a un hermano...
Jack agarró la mano de Daniel, pudo sentir su piel, estaba caliente, así estuvieron, agarrados de la mano, hasta que cogieron el sueño.
Los rayos de luz entraban por la ventana, el sonido de los pájaros cantando despertaron a Daniel, miró a su derecha y pudo ver a Jack recostado en la cama, estaba aún dormido, no pudo evitar escudriñar su cuerpo.
Miraba cada centímetro de su piel, tan suave, tan bonita, miró sus labios, los mismos que besó aquel día, los mismos que le correspondieron el beso, aunque fuese inconscientemente, Daniel nunca olvidaría ese día.
No pudo evitar mover su mano y posarla sobre su pecho, la fue bajando tocando su piel, podía sentir su cálida piel en sus dedos, le gustaba el tacto suave y sedoso que tenía la piel de Jack, que dormía plácidamente.
Entonces, Jack, abrió sus ojos, Daniel los cerró con rapidez, apartando la mano velozmente, fingiendo que dormía.
—¿Dani? —Jack le susurró en bajito, comprobando si dormía.
Hubo silencio, Jack no se movía ni hablaba, Daniel estaba incómodo, no sabía qué hacer, entonces notó la mano de Jack, sujetando la suya para apartarla a un lado, sentía el calor con el tacto de su piel, Daniel seguía fingiendo que dormía.
Entonces Jack soltó la mano de Daniel en la cama, notó como se levantaba y salía del cuarto, entrando al baño, parece que no se dio cuenta.
No podía dejar de pensar que por unos segundos sintió a Jack, sintió su piel, su estómago, su tripa...
Daniel abrió los ojos, mirando por la ventana, miraba la luz del sol entrando, el silencio y a su vez el sonido de los pájaros, le relajaban, entonces recordó lo del campamento, se levantó y se puso la ropa, bajó corriendo al salón y ahí estaba su madre desayunando.
—¡Buenos días, Daniel! ¿Dormiste bien? —preguntó la madre.
Daniel le pasó una nota.
''¿Puedo ir de campamento?''
—¿De campamento?
Daniel afirmó.
—¿Pero a dónde? —la madre no estaba del todo convencida de la idea.
Daniel le escribió otra nota y la puso en la mesa.
''¡Con Jack y Tommy, irán también, porfa!''
La madre suspiró y miró a Daniel.
—Antes debo saber dónde es y cuanto tiempo.
Daniel sonrió y subió al cuarto, se cruzó con Jack, aún en bóxer, que salía del baño.
—¿Qué pasó? —la pregunta de Jack no fue respondida, Daniel buscó en su mochila y sacó un folleto del campamento, bajó de nuevo al salón y se lo dio a su madre, Jack también bajó, pero esperó escondido en la esquina del marco de la puerta sin entrar al salón.
La madre cogió el folleto y comenzó a leerlo.
—¿Un mes? Eso es mucho Daniel..., es casi todo el mes de julio, además me perdería tu cumpleaños, que es el día 18...
Daniel bajó la mirada con tristeza, con sus manos sujetó el brazo de la madre, como implorando.
—¡No juegues sucio! —la madre sonrió—. Está bieeen...
Daniel sonrió y abrazó a su madre, escribió una nota y se la pasó.
¿''Entonces me das 400''?
—¿400? ¿Para qué quieres tanto?
Daniel escribió otra nota y la madre la leyó.
''Para mí y Jack, porfa...''
—Mmm, está bien, pero aquí pone que comienza la semana que viene, voy a salir para inscribiros, pero no me pidas nada más en mucho tiempo, esto es el regalo de tu cumple. ¿Eh?
Daniel afirmó sonriendo.
La madre terminó de desayunar y se fue a inscribir a Jack y a su hijo, Daniel, sonriendo, subió a darle la noticia a Jack, cuando entró estaba sentando en el ordenador, por fin vestido sin ir provocando al pobre Daniel.
Se puso a su lado y le dio una nota.
''¡Iremos al campamento!''
—Ya, ya lo sé, lo escuché todo... —Jack sonó cortante y siguió con el ordenador.
Daniel lo miró extrañado, algo le pasaba, le pasó otra nota.
''¿Qué te pasa?''
Jack dejó el ordenador y lo apagó.
—No quiero ser un mantenido, quiero volver a casa, no quiero estar más aquí. —Jack sonó enfadado y dolido.
Daniel no entendía nada, ¿Por qué? ¿Qué hizo mal?
Le pasó otra nota.
''¿Por qué dices eso?''
—Ya deja las notitas, me cansé de leer tus notas, quiero que hables, quiero que me digas, por qué te comportas así, por qué eres tan... —Jack se calló.
Se tumbó en la cama y Daniel se le quedó mirando, tenía los ojos lagrimosos.
—Lo siento. —Jack suspiró con tristeza—. Es sólo que..., no quiero estar así, no quiero que gastes dinero en mí, no quiero, me sabe mal, primero el coche de juguete, después me dejas estar en tu casa y ahora esto, no quiero dar pena..., ¿Yo que puedo ofrecerte? Nada...
Daniel se quedó mirando a Jack, triste y cabizbajo, Jack se giró de lado mirando la ventana, Daniel se acercó y escribió en el suelo.
''No escribiré más notas si te molesta''
Jack lo miró culpable.
—Lo siento, puedes escribir notas, lo dije sin pensar Dani.
Daniel cogió el bloc y comenzó a escribir.
''Si quieres que estemos en paz, sí puedes ofrecerme algo''
Jack miró con curiosidad a Daniel.
—¿El qué?
Daniel escribió otra nota y la dejó en la cama, Jack la levantó y la leyó.
''Dame un beso en mi mejilla y estaremos en paz''
Jack sonrió al leerlo.
—Qué tonto eres..., anda ven.
Daniel se acercó a Jack, que se levantó y lo miró a los ojos.
—Sabes, me gustan mucho tus ojos. —sus palabras enrojecieron la cara de Daniel, que sintió como Jack se acercaba y besaba su mejilla, después besó su ceja, en la cicatriz que tenía, la que él le hizo.
Daniel abrazó a Jack y éste se dejó abrazar sorprendido, con sus brazos rodeó a Daniel y estuvieron así un buen rato.
Y así, pasaron el resto de la semana sin que ocurriese nada importante, los días pasaron y llegó el gran día, el campamento.
—Bueno, pasadlo ambos bien, ¿De acuerdo? —la madre de Daniel besó en la cabeza a su hijo y después la de Jack, que sorprendido se dejó besar—. Venga, que os espera el autobús.
Los dos chicos se montaron y conforme Daniel subía las escaleras pudo ver a Tommy, éste les hizo señas para que se acercasen ambos chicos.
—¡Al final venís! —Tommy los miraba sonrientes.
—Sí, al final pudimos... —Jack se sentó junto a Daniel, Tommy estaba detrás, junto a otro chico.
—¡Pero qué casualidad! —la voz del chico sobresaltó a Daniel, que giró y vio al chico pelirrojo del cine que le besó—. Esto se pondrá interesante.
—¿Os conocéis? —Jack miró extrañado al chico pelirrojo.
—Es mi hermano mayor, Kenny, está en tercero de secundaria. —Tommy se refería al chico pelirrojo, que no dejaba de mirar a Daniel, que con temor, se dio la vuelta mirando al frente.
—El otro día me choqué con él en el cine, iba con su ''novia''. —Kenny hizo un inciso en esa última parte con sorna.
—¿Ah sí? ¡Vaya, qué casualidad! —Tommy sonrió mientras Jack volvía a su asiento.
Durante el trayecto los chicos hablaron sobre las cosas que harían en él, Daniel permaneció en silencio, al llegar, tres monitores esperaban afuera, los chicos bajaron junto al resto, había unos quince chicos en total.
—Muy bien, las tiendas de acampada son para cuatro personas, así que escoged bien y repartíos las tiendas, en veinte minutos nos vemos donde la fogata. Está atardeciendo y contaremos una historia de terror. —dijo uno de los monitores mientras explicaba con una sonrisa, los demás le seguíamos.
Los chicos se instalaron en las tiendas, Jack escogió una tienda con Daniel, Tommy y su hermano Kenny.
Llegó la noche y los chicos rodeaban una gran fogata, los monitores contaban una historia de miedo, Daniel miraba a los demás chicos, pero siempre terminaba mirando al que estaba a su lado, a Jack, se sentía feliz de estar allí, de estar con Jack.
Se sentía observado, alguien lo miraba, guió sus ojos y vio al chico, Kenny, el chico pelirrojo le miraba, cuando Daniel se dio cuenta, el chico pelirrojo, Kenny, sonrió.
Daniel apartó la mirada, sintió su cuerpo temblar. Terminaron de cenar y se marcharon a sus tiendas.
—Bueno, mañana será un nuevo día, ¿Te gusta el campamento? —preguntó Jack.
Daniel afirmó con la cabeza, pero Jack se dio cuenta de que algo le pasaba, detrás entró Tommy y Kenny.
—Mañana iremos al lago, lo pasaremos genial. —dijo Tommy.
—Ya estoy deseando que amanezca, bueno, ¿Cómo dormimos? ¿Os gustaría en ''parejas''? —Kenny hizo otro inciso que a Daniel no le gustó.
—¿Qué dices? —Tommy lo miró extrañado.
—Es broma, hombre, venga, ¡A dormir!
Los chicos se metieron en sus sacos y apagaron la luz que colgaba de la tienda, Jack estaba en el borde derecho, Daniel a su lado izquierdo, al lado suyo, Tommy, y por último en el otro borde, Kenny.
El ruido de los demás chicos fue cesando y el silencio comenzó a coger protagonismo, se escuchaba algún grillo y las ramas moverse, Daniel miró a sus amigos y tenían los ojos cerrados, miró a Jack, su cara brillaba con parte de la luz de la luna que entraba a través de la tela de la tienda.
''Eres tan hermoso, tan guapo y tan perfecto, no quiero estar con nadie que no seas tú''
Daniel se acercó a Jack y se durmió a su lado, acurrucado.
Al día siguiente los chicos desayunaron y se lanzaron al lago a nadar, Daniel veía como Jack tonteaba con alguna chica del campamento, le molestaba ver babear a su amigo, se salió del agua, no aguantaba más sin vomitar.
Se sentó fuera del agua y se tumbó a tomar el sol, quería sentir felicidad de estar allí con Jack, pero le molestaba que él no estuviese de la forma que le gustaría.
—¿Puedo sentarme a tu lado? —la voz de Kenny alertó a Daniel, que abrió los ojos y se incorporó quedando sentado.
Kenny se sentó a su lado y miró hacia el lago.
—¿Ése es el chico que te gusta, no? —Kenny señaló con el dedo a Jack, que reía junto a Tommy y dos chicas.
Daniel no dijo nada.
—Mi hermano me dijo que no puedes hablar, o que no quieres, ¿Cuál de las dos es? —preguntó Kenny.
Daniel siguió en silencio.
—Uff, es incómodo hablar con alguien que no te dice nada, mmm, pero tiene sus ventajas, puedes decir cosas sin que puedas replicarme. —Kenny miró sonriente a Daniel.
Daniel se fijó en Kenny, iba sin camiseta, en bañador, entonces se fijó en su piel, era la más blanca que había visto jamás, y su espalda tenía muchas pecas, más incluso que las que había en su cara.
—¿Qué? ¿Te gusta lo que ves? —Kenny le guiñó un ojo y Daniel apenado se tumbó cerrando los ojos—. A mí sí me gusta lo que veo.
Daniel volvió a abrir los ojos, Kenny se tumbó a su lado, lo que dijo le gustó, era la primera vez que alguien decía algo así de él, aunque no quería escucharlo de Kenny, sino de Jack...
—Después nos llevarán por parejas a coger setas al bosque, ¿Quieres venir conmigo? Así puedes contarme cosas, tus temores, no sé, las dudas que tengas, yo a tu edad también las tuve.
Daniel escuchaba atento lo que decía Kenny.
''Lo cierto es que estaría bien tener a alguien con el que poder hablar del asunto. De hecho, lo necesitaba, quería contarle muchas cosas, poder expresar lo que sentía a alguien que no lo juzgaría''.
—¡Ey! ¿Dani? ¿Vienes al agua? —al escuchar la voz de Jack, Daniel se levantó y lo miró a lo lejos.
—Ve si quieres, ¿Viniste a divertirte, no? Hazlo. —Kenny le habló con los ojos cerrados y tumbado.
Daniel dudó, pero se levantó y fue corriendo al lago, estuvo jugando un rato con Jack y Tommy, a veces, miraba a Kenny, podía ver como éste no le quitaba ojo, se sentía espiado, y sabía que Kenny lo miraba, pero a Kenny no le importaba que Daniel supiese que lo observaba, al revés, es como si le gustase que supiera que lo observaba.
Llegó la tarde, después de comer y descansar, los monitores pusieron a los chicos en grupos de dos, iban a buscar setas por el bosque, que las usarían para cocinar y cenar.
—Bien, id escogiendo a vuestro compañero y vais entrando, recordad que lo que consigáis es lo que cenaréis.
Jack estaba atándose los cordones de sus zapatillas junto a Daniel, se acercaron Tommy y Kenny.
—Bueno, ¿Qué tal si yo voy con Daniel y vosotros dos juntos? —Kenny miró sonriendo a su hermano.
—Claro, ¿Por qué no? —preguntó Tommy.
—¿Qué dices? Yo voy con Daniel. —Jack parecía enfadado.
Daniel se sorprendió, en parte le gustó la reacción de Jack, su temperatura subió, se sentía feliz.
—Bueno, será un rato, luego volveremos. —dijo Kenny.
—Que no, yo voy con Daniel, es como mi hermano. —Jack retó a Kenny.
''¿Hermano? ¿Eso soy para ti? Porque eres tan tonto...''
Daniel se puso al lado de Kenny, mirando con enfado a Jack.
—Creo que el chaval escogió. —Kenny miró sonriendo a Jack, con cara de triunfo, a Jack no le gustó nada y con mirada furiosa se adentró en el bosque.
—¡Oye, espérame! —Tommy fue detrás.
—Nah, no te preocupes, ya se le pasará el enfado, vamos por allí, más alejados. —Kenny le hizo una seña para que le siguiese.
Kenny se adentró en el bosque y Daniel fue detrás de él, la verdad es que se sentía cómodo con ese chico, por fin podría expresar sus sentimientos.
Caminaron un buen rato recogiendo algunas setas, estuvieron gran parte del camino en silencio, Kenny se agachó cogiendo varias setas más.
—Bueno, con estas serán suficientes para los dos, Kenny se levantó y miró a Daniel, ¿Quieres que hablemos no?
Daniel afirmó con la cabeza.
Los dos chicos retomaron el camino de vuelta.
—Bueno, pues tú dirás. —Kenny miraba a Daniel mientras caminaba.
Daniel sacó varias hojas, algunas ya escritas, preparadas. Kenny lanzó una carcajada al verlo.
—¿Viniste preparado eh? Eres previsor ja, ja, ja.
Daniel sacó una nota y se la enseñó a Kenny.
''¿Eres gay?''
—No, también me gustan las chicas.
Daniel se quedó en silencio.
—¿Por qué? ¿A ti te gustan las chicas también o solo los chicos?
Escribió una nota y se la pasó.
''Solo me gusta Jack''
Kenny sonrió.
—Vaya, ¿Ningún otro chico? Eso es raro, dime, cuando te besé, ¿Te gustó?
Kenny se detuvo y miró a Daniel, que bajó la mirada avergonzado.
—Eso es un sí, ¿Has besado a alguna chica?
Daniel afirmó con la cabeza.
—¿Y te gustó? —Kenny realmente estaba muy interesado.
Daniel negó con la cabeza con la cara triste.
—Bueno, no pongas esa cara, ¿Y qué si solo te gustan los chicos? Te voy a decir una cosa Daniel, yo no tuve con quién hablar de esto nunca, tuve que averiguarlo por mí mismo, no dejes que nadie te diga lo que debe gustarte.
Daniel le dio otra nota.
''¿Lo puedo cambiar?''
—¿El qué? ¿Tu orientación?, No Daniel, las cosas no funcionan así, no puedes cambiar lo que eres y no deberías hacerlo, ser como eres es lo que te hace especial, ¿Sabes?
Daniel se sonrojó.
—Mira, te voy a ser sincero, sé que te gusta Jack, lo estuve observando y él te trata como un hermano, va detrás de las chicas..., no sé, no creo que él sea gay, y en caso de que sea bisexual, está en fase de negación, ¿Comprendes? Si no te olvidas de él, vas a sufrir.
Kenny se dio cuenta de que a Daniel no le gustaba lo que decía, sus ojos estaban poniéndose rojos.
—Escucha, a mí me pareces un chico muy guapo, no creo que tengas problemas en intentarlo con otros chicos, créeme, hay más de lo que piensas, pero viven escondidos, como tú. Escondidos de la sociedad, es difícil vivir así, pero es lo que toca.
Daniel escuchaba en silencio, atento.
—Yo no soy quién para decirte de quién enamorarte, el primer amor siempre es el más especial, pero también el que más duele, si tú quieres luchar por Jack, yo no seré el que te diga que no lo hagas, al revés, yo sí veo que hay una oportunidad, me agarraría a esa oportunidad y no la soltaría.
Daniel le pasó otra nota ya escrita.
''¿Por qué me besaste?''
Kenny sacó una sonrisa y comenzaron de nuevo a caminar.
—No sé, mi corazón me decía que debía hacerlo, cuando te vi allí, tan frágil, no pude evitarlo, además, como te he dicho, tú me gustas mucho, al verte me dieron ganas de hacerlo y te vi receptivo, si por algo se me conoce es por no dejar escapar la oportunidad de hacer algo.
Los dos chicos siguieron caminando, pronto llegarían al campamento.
—Además, hace unos dos años me pasó algo curioso, era Halloween y estaba en una cita con un amigo, fui al baño, y a los minutos dos chicos entraron discutiendo.
Daniel escuchaba con atención.
—El caso es que uno de ellos le confesó estar pillado por él, no sé qué pasó después, porque me pareció mal estar ahí escuchando, aunque admiro que un chaval tan joven tuviera los huevos de confesar a su amigo que lo amaba, o sea, no digo que tú lo hagas..., cuando estés listo lo notarás.
Ambos chicos se acercaban al campamento.
Daniel escribió y le pasó otra nota.
'¿Qué pasó con esos dos chicos?'
—Bueno..., no fue muy bonito, digamos que ahí rompieron su amistad, se dijeron cosas muy feas, me dio pena por el chaval que se le confesó, pero a veces no todo sale bien.
Daniel bajó la mirada, pensativo, callado, su corazón se estremeció, no, él no podía perder a Jack.
—Bueno, ya casi llegamos, ¿Quieres preguntarme algo más?
Daniel negó con la cabeza, tenía suficiente información para saber qué hacer a partir de ahora.
''No he cambiado de opinión, lucharé por Jack, le diré que me gusta, que quiero estar con él, que yo soy la nube de su cielo''
Ambos llegaron al campamento y ya estaban casi todos con sus setas, Jack y Tommy estaban a la orilla del lago, Daniel se acercó corriendo.
—¡Ey! Sí que habéis tardado. —Tommy se levantó y después de saludar a Daniel se fue con su hermano.
Jack ni miró a Daniel, se notaba que estaba enfadado. Daniel se sentó a su lado, Jack ni se movió.
Daniel le escribió una nota.
''¿Estás enfadado?''
Jack la arrugó y la lanzó al agua.
—No, no lo estoy, solo que no tengo ganas de hablar, Dani.
Daniel se puso triste, sabía que estaba enfadado por no ir con él a coger setas.
Abrió su bloc y escribió en él, Jack leyó el texto y negó con la cabeza.
''¿Por qué te enfadas por ir un rato con un amigo?''
—Mi hermano no me habría dejado tirado para irse con cualquiera que acaba de conocer. —tras las palabras de Jack, Daniel, salió corriendo con dolor, realmente le dolió lo que le dijo.
Entró al bosque, corrió hasta que sus pulmones se resintieron, el cansancio le hizo detenerse, todo el camino fue llorando, se sentó en el tocón de la raíz de un gran árbol, lejos de los demás, y allí lloró en silencio.
Llegó la noche y los chicos cocinaron con ayuda de los monitores, las setas, entre risas y bromas fueron cenando, Jack seguía serio, Kenny se dio cuenta de la situación.
Daniel estaba mejor, se había desahogado llorando y se sentía más liberado, aunque no dejaba de pensar en las palabras de Jack.
Mientras cenaban, Daniel vio a Jack alejarse a la zona de las chicas, empezó a hablar con una y se alejaron al bosque, no pudo evitar sentirse mal, no pudo evitar levantarse e ir hacia allí.
Con cuidado de no ser visto por los monitores, se acercó detrás de las tiendas de acampada.
Allí estaba Jack, riéndose con una chica que ni había visto nunca, después, la besó, Daniel tiró las setas que llevaba y salió corriendo de allí hasta su tienda, entró en ella y se tumbó en el saco de dormir, no pudo evitar comenzar a llorar de nuevo, realmente Jack le estaba haciendo daño.
''Por qué, ¿Por qué eres así? Quiero olvidarme de ti, pero no puedo. Quiero dejar de sentir que te quiero, quiero dejar de sentir que te amo, quiero dejar de sentir que te necesito, quiero dejar de sentirte, dejar de quererte, de amarte, de desearte, quiero alejarte de mí, de mi mente, de mis pensamientos, de mi corazón, porque lo dañas, lo hieres, me matas, me duele, quiero llorar, quiero gritar, quiero odiarte, quiero hacerlo, ¡¡dame fuerzas para hacerlo!!''
—¿Qué pasó? —Tommy entró en la tienda con Kenny sobresaltando a Daniel, que se secó las lágrimas con prisa para que no se dieran cuenta, pero era evidente...
—Te vimos correr y entrar aquí, ¿Estás bien? —Kenny sonaba preocupado.
Daniel permanecía tapado.
Entonces entró Jack, que, extrañado, se quedó mirando.
—¿Qué pasa? —preguntó Jack.
—No sé, dímelo tú. —Kenny sonaba enfadado con Jack.
—¿De qué hablas? —Jack miró desafiante a Kenny.
—No sé, tal vez si en lugar de estar tonteando con chicas prestaras más atención a tu alrededor, te darías cuenta de muchas cosas, pero quién es ciego, poco ve. —Kenny no apartaba la mirada desafiante de Jack.
—No sé de qué cojones hablas. —Jack, por momentos, se alteraba.
—No, si ya se ve, sólo tienes que ver cómo está el zagal. —Kenny se marchó de la tienda con enfado.
—Espera, hermano, ¿Qué pasa? —Tommy fue detrás.
Jack se acercó a Daniel, éste tenía la manta del saco agarrada con fuerza y por mucho que Jack lo quiso destapar no se dejó.
—¿Pero qué te pasa? ¿Es por lo que dije de mi hermano? Lo siento Dani, perdóname, es que..., no quise decir eso, me sentó mal que fueses con Kenny, eso es todo, sentí..., celos...
Daniel no se movió, pero le reconfortó que Jack sintiese eso.
—Escucha, no me gusta verte así, lo siento, me enfadé mucho porque me molestó que te fueses con él, sí, mi hermano no lo hubiera hecho...
Daniel siguió sin moverse, empezaba de nuevo a sentirse mal.
—Pero tú no eres mi hermano... —prosiguió Jack, y se tumbó en su saco girándose, dando la espalda a Daniel—. Siento ser como soy, siento hacerte daño, sé que no eres mi hermano, y que nunca lo recuperaré, perdón por todo, no pasará más...
Las últimas palabras de Jack sonaban casi sollozando, Daniel se sentía mal por todo, pero le dolía saber que Jack lo seguía viendo como si fuese su hermano, y lo peor es que no iba a cambiar eso, llorando en bajito, terminó durmiéndose.
Tras esa trágica noche para Daniel, Jack se comportaba diferente, con los días lo notaba más frío, más alejado, le seguía hablando, pero notaba que lo trataba como a los demás, uno más.
Y así fue pasando el tiempo, quedaban menos de dos semanas para que terminase el campamento, habían terminado de comer y todos se bañaban en el lago, Daniel, como casi siempre, miraba desde la orilla.
—Daniel, ¿Me ayudas? —la voz de Jack alertó a Daniel, que lo miró con sorpresa.
''Ya ni me llamas Dani...'' —pensó Daniel.
Daniel se levantó y siguió a su amigo, se alejaron a una de las pocas cabañas que había, la de los monitores.
Jack se sentó en las escaleras y Daniel se sentó a su lado, desde lejos veían a los demás bañarse en el lago. Jack sacó de su bolsillo una hoja y se la pasó a Daniel, éste, curioso, la abrió.
En la hoja había un dibujo lleno de colores donde salía Jack, cogido de la mano de Dani, en el campo, rodeados de flores y árboles, en el fondo un lago y un monte, estaba muy bien coloreado, abajo una dedicatoria.
''Feliz cumple, Dani, te quiero.''
Daniel, sorprendido, miró a Jack.
—Bueno, escuché que tu madre dijo que tu cumple era el 18 de julio, así que...
Daniel se puso rojo, Jack se acercó a él y lo abrazó, Daniel correspondió el abrazo.
—¿Y cuántos cumples?, ¿trece no? Ya tenemos la misma edad de nuevo. —Jack le miraba sonriente.
Daniel afirmó con la cabeza sonrojado.
—Siento tratarte siempre como mi hermano, a partir de hoy serás mi mejor amigo, ¿Sí?
Daniel afirmó con la cabeza sonriendo.
—Bueno, venga, vamos a nadar, ¡El último es una nenaza!
Los dos salieron corriendo hasta el lago, Daniel estaba de nuevo feliz, pero llegó el último.
Los días pasaron y el final del campamento llegó, Daniel lo había pasado muy bien, sobre todo los últimos días, por fin Jack lo miraba y trataba diferente, como a un amigo, era el momento, debía confesarse, decirle lo que siente.
En la tienda de acampada, antes de partir, Daniel escribió una carta, se la daría a Jack en cuanto llegasen a casa.
''Jack, no quiero que te enfades, por favor, pero necesito decirte algo, desde que te conocí, mi corazón late por ti, cada noche, antes de dormir, pienso en ti, lo hago mientras como, mientras te miro en el recreo, lo siento, yo..., no puedo evitarlo, te amo Jack, quiero estar contigo, quiero ser tuyo, solo tuyo y de nadie más, y yo quiero que seas mío, quiero que estemos juntos y volar hasta la luna, donde nadie nos moleste jamás, donde podamos dormir abrazados y que nunca se acabe.''
Daniel guardó la carta en su bolsillo, estaba muy nervioso, todo el trayecto en el autobús se lo pasó nervioso.
Los chicos cantaban, bromeaban y reían, menos él, solo pensaba en Jack, estaba deseando saber qué diría, no quería perderlo, pero si no lo intentaba nunca, era como perderlo igualmente.
El autobús fue dejando a los chicos en sus casas, Jack y Daniel bajaron cuando llegaron a la suya, al bajar la madre los recibió con una sonrisa forzada, también estaba el tío de Jack.
—¿Qué tal lo habéis pasado chicos? —la madre abrazaba a Daniel con preocupación.
—Muy bien, ¡Ha sido el mejor verano de mi vida! —Jack sonreía como nunca Daniel lo había visto.
—Bueno, ahora toca cenar y a la cama Daniel. —la madre sujetó a Daniel alejándose de Jack, Daniel se dio cuenta de que su madre actuaba raro.
—Jack, ven un momento. —el tío de Jack cambió de actitud a una más seria.
—Daniel, por favor, vamos a casa. —la madre arrastró a Daniel ante la mirada de Jack, éste miraba sorprendido como alejaban a Daniel de él.
—¿Qué pasa? —Jack estaba comenzando a asustarse.
La madre de Daniel con fuerza logró meterlo en casa, éste corriendo miró por la ventana, desde lejos veía como el tío de Jack se agachaba a su altura y hablaba con él.
Daniel no quitó la vista ni un momento, miró a su madre, ella miraba también, con los ojos lagrimosos, entonces vio como Jack empezaba a gritar enfadado, su tío lo sujetaba de los brazos intentando tranquilizarlo, pero Jack se soltó y salió corriendo, su tío fue detrás.
Daniel intentó salir, pero la madre le sujetó.
—Daniel, esto no nos incumbe, ¡No me hagas enfadar!
Daniel sacó una nota, nervioso, y escribió en ella.
''¿Qué está pasando???''
—Daniel..., es el padre de Jack..., él..., él..., —la madre comenzó a llorar.
Daniel no aguantó más y abrió la ventana saliendo por ella, ante los gritos de su madre, corrió lejos, muy lejos, buscando a Jack, empezaba a anochecer, dio vueltas, pero no lo encontraba, se detuvo un momento, pensando.
Empezó a correr hasta casi ahogarse, ahí estaba Jack, sentado en el borde de la tienda de cómics, Daniel corrió hasta él, Jack estaba sentado acurrucado con la cabeza entre sus brazos.
Daniel se acercó y se puso a su lado, de rodillas, movió a Jack para que reaccionara, éste levantó la cabeza, su cara estaba muy roja y llena de lágrimas.
—Dani..., yo..., no puedo más, no... —Jack entre lágrimas abrazó a su amigo y comenzó a llorar sin parar, Daniel le sujetó con fuerza, no quería soltarlo, le dolía, le dolía verlo así, quería que parase, no podía continuar sintiendo su dolor.
''Por favor no llores más, me duele, yo estoy aquí, contigo, nunca me alejaré de ti, se lo prometí a tu padre''
Daniel recordó las últimas palabras del padre de Jack, ''¿Me prometes que no te separarás de él?''
''Se lo prometí a tu padre, Jack, y lo cumpliré, es una promesa, y no me separaré de ti nunca''.
Daniel miró a Jack, que no dejaba de llorar, ambos chicos se miraron a los ojos, Daniel se acercó a sus labios, quería besarle, quería darle amor, el amor que necesitaba, Jack se dejaba hacer, observó como Daniel se acercaba a sus labios, sus ojos no se separaban.
—¡Aquí estás! —la voz de su tío hizo que se separasen sin llegar a besarse.
Su tío sujetó a Jack y lo abrazó.
—Vamos a casa Jack, y tú, Daniel, tu madre te está buscando, por favor, ve a casa, está preocupada.
Daniel vio cómo se alejaban, sacó la hoja, la carta donde se declaraba, la miró, y entre lágrimas la arrugó y la dejó caer al suelo con pesar.
Jack se giró y miró a su amigo, sus miradas se cruzaron, mientras Jack se alejaba con su tío abrazándolo, no dejaba de mirar a Daniel, hasta perderse en la oscura noche.
—¿Dónde estabas? ¡¿Sabes lo tarde qué es?! —la madre de Daniel estaba muy enfadada.
Daniel subió corriendo y se echó a la cama, no pudo evitar llorar, necesitaba desahogarse, liberarse, de todo, lo que más le dolía es ver a Jack tan mal, pero también se daba cuenta de que cuanto más cerca parece estar de él, más se alejaba después.
( Continuará... )
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Creado (2020), revisado y editado (2025) por @TeenBoy
All rights reserved© Safe Creative Code: 2202020399227 / 2309245396427
ISBN Code: 9789403630045
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