miércoles, 12 de agosto de 2020

El secreto de Jack — Capítulo 5: Un juego caliente

 

El secreto de Jack 5 - Un juego caliente

Jack y sus amigos son invitados a jugar a la botella, la primera experiencia sexual de Daniel se acerca, será intensa e inesperada, pero con quien menos imagina...

Esa misma semana, Jack se fue a vivir con su tío, casi a las afueras del pueblo, esto complicó que Daniel y él pudiesen verse, por lo que Daniel se pasó el resto de agosto en casa, a veces lo visitaban Tommy y Alan, pero a Jack no lo volvió a ver más, le quiso escribir mensajes o algo, pero Jack no tenía móvil, quiso visitarlo, pero su madre no quiso llevarlo, el tío de Jack decía que necesitaba estar solo, que le dejara espacio y tiempo.

Y así, el verano y las vacaciones terminaron, dando comienzo el nuevo año escolar, Daniel empezaría segundo de secundaria, quedaban días y Daniel estaba muy nervioso, por fin vería a Jack después de más de un mes sin verlo.

Daniel iba con su nueva mochila y entró en el colegio, allí estaban Tommy y Alan.

¡Ey! ¡Cuánto tiempo Daniel! —Tommy se acercó a su amigo, Alan hizo lo propio.

Este año nos ha tocado el aula ocho, la más grande de la escuela. —Alan miró a Daniel sonriendo.

¡Es verdad! ¡Ya no somos los nuevos, somos de segundo año! —Tommy miraba a Daniel, éste apenas hacía caso—. ¿Estás buscando a Jack?

Daniel afirmó con la cabeza, miraba a los pasillos, intentando ver a Jack, pero no lo veía, la campana tocó y los chicos comenzaron a entrar en sus respectivas aulas, al ir entrando Daniel pudo ver a Jack, estaba sentado en la última fila, se acercó corriendo y se sentó a su lado, Jack miraba por la ventana, tenía la mirada perdida.

Delante de ellos se sentaron Andy y Yeray, a la derecha de Daniel estaban Tommy y Alan respectivamente.

Bueno, hoy empezamos un nuevo curso, así que espero que lo sepáis aprovechar, venga, sacad vuestros libros.

Los alumnos sacaban los libros y Daniel observó que Jack seguía sin moverse, lo sentía raro, distante, diferente.

Las clases continuaron, pero Daniel no dejaba de mirar a Jack, lo veía tan triste, quería abrazarlo, hacía mucho que no lo abrazaba...

El tiempo pasó y por fin el sonido de la sirena indicaba la hora de recreo, todos fueron saliendo excepto Jack, que se quedó en la clase, Daniel salió con Tommy y Alan, pero en un despiste de éstos volvió dentro, caminó hasta el aula y se quedó en la puerta, Jack estaba sentado, dibujando.

Daniel se acercó hasta él y lo miró, pero Jack no hizo nada. Le escribió una nota y la puso en la mesa.

''Te eché de menos''

Jack la miró y por fin sonrió.

Y yo Dani.

Jack siguió dibujando, Daniel se sentó a su lado, mirando que dibujaba. Parecía una casa en llamas, en el suelo había siluetas ardiendo. Daniel escribió y le dio una nota.

''¿Qué dibujas?''

Jack no contestó, Daniel triste, se quedó mirando, sin hacer tampoco nada, ya no sabía qué más hacer o decir.

Te hice un dibujo. —Jack sacó de su mochila una hoja doblada, Daniel la abrió con curiosidad, en ella estaban Daniel y Jack, paseando a un perro.

Daniel le miró e intentó abrazarlo, pero Jack se alejó.

No..., yo..., no Dani. Disculpa.

Daniel se volvió a su asiento, se guardó el dibujo y se marchó al recreo, a lo lejos vio a Tommy y Alan, también a Yeray y Andy. Se quedó allí, de pie, apoyado en la pared, hasta que la hora del recreo volvió a sonar, todos comenzaron a entrar, Daniel iba en silencio, con la cabeza mirando el suelo, desganado.

Las clases terminaron y Daniel salió corriendo para pillar a Jack, pero al salir lo vio con su tío, vino a por él en coche, se montó con él y se marcharon.

¿Qué? ¿No habla no? —Tommy se puso detrás de Daniel.

No pierdas el tiempo, no creo que socialice más, perdió a toda su familia, yo tampoco sé cómo estaría. —Alan se puso al lado de Daniel, que lo miraba preocupado.

Venga, te acompañamos. —dijo Tommy.

Los chicos caminaron de vuelta a sus casas y Lucía los alcanzó llamando a Daniel, éstos se dieron la vuelta.

¡Esperad! —Lucía parecía agitada.

¿Qué pasa? —Tommy preguntó con duda.

¿Queréis venir esta tarde a mi casa? Mis padres no estarán, iremos yo, Rose, Laura y Diana, y de chicos invité a Andy, Yeray y Jack.

''¿Qué? ¿Jack irá?''

Daniel no se lo creía.

¿Jack irá? —Alan preguntó con una ligera duda.

Me dijo que sí, todos lo han confirmado, entonces, ¿Qué? —Lucía miraba sobre todo a Daniel.

Por mí vale, allí estaré. —Alan sonaba feliz.

¿Con chicas guapas? Claro —Tommy confirmó también su asistencia.

¿Y tú, Daniel? —Lucía miraba junto a los otros dos chicos esperando su respuesta.

''Si Jack va, yo también''

Daniel afirmó con la cabeza.

¡Genial!, Os espero a las seis, ¡No faltéis! —Lucía se despidió y se alejó.

Los chicos volvieron a sus casas y Daniel una vez en la suya, tirado en la cama, pensaba en Jack.

''¿Irá por Rose? ¿Por qué aceptó entonces? No hay otra explicación, pero sea cual fuese el motivo es mi oportunidad para intentar acercarme a él de nuevo, quiero que todo sea como antes, aunque sé que será difícil, debo ayudarlo.''

Llegó la hora y Daniel fue a casa de Lucía, recordaba dónde era, de cuando la dejó en su casa, le costó encontrar la calle, pero dio con ella, el problema es que no sabía la casa exacta, aunque fue fácil deducirlo al ver a varios chicos y chicas en la puerta hablando. Se acercó hasta allí y lo saludaron, comenzaron a entrar dentro, donde estaba Jack, sentado en el sofá junto a Rose.

El salón de Lucía era enorme, las paredes de estilo floral estaban adornadas por muebles de madera de estilo antiguo, en el centro del salón había muchos cojines, en el suelo tirados.

''¿Qué hacían ahí?'' —se preguntó Daniel.

Bien, vamos a comenzar. —Rose se levantó con una sonrisa.

¿Comenzar qué? —Andy preguntó curioso.

¿Qué va a ser?, Jugaremos a la botella. —Rose lo decía con orgullo y picardía.

Los chicos se miraron entre ellos, algunos sonriendo y otros con gesto de sorpresa, Daniel no entendía nada.

''¿La botella? No puede ser, esta chica es una salida''.

Explicaré cómo funciona, todos nos pondremos alrededor de la botella, el que la gire deberá besar al señalado por la botella. —Rose lo decía de forma pícara.

¿A qué esperamos? —Tommy sonaba como baboso.

Las cuatro chicas y los cinco chicos se pusieron alrededor de la botella, Jack incluido, Daniel no dejaba de mirarle, posaron sus rodillas en los cojines e hicieron un círculo.

''¿Por qué estás tan distante conmigo, Jack?''

Bueno, como la casa es de Lucía, ella será la primera en hacer girar la botella, después iremos desde su izquierda a la derecha.

''Mierda, el siguiente sería Jack, también es mala suerte''.

Lucía, sonriendo, giró la botella, señalando a Andy, los dos permanecieron en silencio.

¿Y bueno? ¿A qué esperáis? ¡Venga! —Rose estaba impaciente.

Lucía se acercó a Andy y este se acercó a ella, se besaron en los labios unos segundos y después se separaron con vergüenza, todo esto ante la atenta mirada de los demás.

Bueno, Jack, te toca. —Rose lo decía con una sonrisa de bobalicona en la cara.

Jack agarró la botella y giró con fuerza, ésta se detuvo en Rose.

''¿Estás de coña? ¡¡Aquí hay trampa!! No me lo creo chaval, ¿Puedo tener tan mala suerte? Tramposa, seguro que hizo trampa, ¡Maldita sea!''

Rose se acercó enseguida a Jack sonriendo y éste hizo lo propio, juntaron sus labios ante la atenta mirada de Daniel, que hizo gesto de vomitar.

Rose le besó y Jack se dejó besar, el beso fue de tornillo, un beso con lengua, a Daniel se le hizo eterno, le dolió, tras casi medio minuto que parecieron tres horas se separaron y Rose sonrió.

Los demás miraban flipando, aún asimilando lo que acababan de ver.

Bueno, aprended cómo se besa, venga, te toca, Laura. —Rose parecía sentirse superior, una mujer rodeada de niños.

Laura sujetó la botella y la giró señalando a Lucía.

Todos los chicos se quedaron embobados al ver como Laura besaba a su amiga, en un beso que parecía que disfrutaban, se separaron ante las miradas de todos.

Hubo un silencio incómodo.

Bueno, te toca, Tommy. —dijo Rose.

¿Y si me toca un chico? —Tommy parecía preocupado.

Pues debes besarle. —dijo Rose.

¿Qué? No. —Tommy se puso nervioso, no habíamos sopesado esa opción.

Si no lo haces, te echamos, así de sencillo, es un juego. —Rose se enojó y con su mano le hizo una seña para que se fuese si no estaba de acuerdo.

Hubo otro silencio de unos segundos.

¿Y bien? Tú decides. —dijo Rose.

Tommy suspiró y giró ansioso la botella señalando a Diana, éste sonrió aliviado, se acercó a Diana y se besaron, el beso fue largo, también de tornillo.

Venga, separaros, no puede durar tanto. —Rose los separó, Tommy y Diana bajaron la mirada apenados—. Bueno, Daniel, te toca.

Daniel, con temor, sujetó la botella, respiró hondo y la giró.

''Jack, que me toque Jack, por favor, por favor''

La botella giró y señaló a Yeray.

Hubo murmullos entre los presentes, risas y expectación.

Vaya, un beso entre chicos, esto se pone interesante. —Rose sonreía maliciosamente—. ¿Le besas? ¿O te vas?

Daniel miró a Yeray, que lo miraba sin moverse tampoco.

Si no os besáis tendréis que marcharos... —Rose sonaba amenazadora.

Daniel, con dudas, se acercó a Yeray, éste al ver que se acercaba hizo lo propio, los dos chicos se acercaron hasta estar a escasos milímetros, entonces Yeray posó sus labios en los de Daniel, éste se dejó besar.

Yeray aprovechó y metió lengua, Daniel sorprendido sin saber que hacer se dejó besar, sus lenguas se mezclaban, Yeray se separó de Daniel, volviendo a su asiento, Daniel, apenado, hizo lo mismo, el beso fue largo e intenso.

Todos se quedaron callados, incluso Rose, tras presenciar un beso con lengua de ambos chicos, Daniel miró a Jack de reojo, podía ver cómo lo miraba, a Jack no le hizo gracia, Daniel apartó la vista con temor.

Tanto Yeray como Daniel permanecieron con sus cabezas agachadas, se sentían apenados y con miedo, los demás chicos permanecían en silencio, nadie se esperaba eso, y en parte en el ambiente comenzó a respirarse cierta excitación sexual.

Bueno, eso..., fue intenso, muy bien, ya que todos hemos besado, toca la segunda parte. —Rose se levantó.

¿Segunda parte? —Tommy la miraba con duda, la misma duda que los demás.

Sí, ahora, cada uno de nosotros entraremos a este cuarto con el que la botella señaló y estaremos un minuto dentro, lo que se haga ahí dentro quedará entre ambos, será un minuto, ni más, ni menos. —Rose abrió la puerta enseñando el interior.

Todos quedaron en silencio.

Bueno, Lucía y Andy van primero, va.

Los dos se levantaron y entraron al cuarto, Rose lo cerró y miró su reloj, los demás permanecimos en silencio.

''Maldita sea, Jack entrará con ella, debo impedirlo, no puedo hacerlo, ¿Por qué no me tocó con él?...''

El minuto pasó y Rose llamó antes de abrir la puerta, los dos salieron entre risas, volviendo a sus asientos.

Bien, Jack, nos toca, Lucía, vigila el tiempo. —Rose le guiñó un ojo a su amiga.

Los dos chicos entraron y Lucía miraba su reloj, Daniel también miró el suyo, los demás seguían en silencio, esperando su turno, ya había pasado un minuto...

''Será tramposa, ¡¡Tramposa y mentirosa!!''

Casi llegan a los dos minutos y Lucía llamó a la puerta, los dos chicos salieron, Jack sonreía, parecía feliz, Daniel se sintió mal, le dolía, le dolía mucho.

Y así continuó hasta que le tocó a Daniel y Yeray, los dos se levantaron ante las miradas de los demás, Rose cerró la puerta, dejando a solas a ambos chicos.

Hubo un silencio, ninguno hacía nada, entonces Yeray se acercó a Daniel, éste retrocedió hasta chocar en la pared. Daniel no dijo nada, Yeray se acercó a él y posó de nuevo sus labios en los suyos, sentía el calor en sus labios.

Daniel sintió la mano de Yeray tocar su pantalón por detrás, Daniel, sorprendido, no sabía como actuar, pero empezó a calentarse, posó sus manos en las caderas de Yeray, el cual siguió besando sus labios.

Yeray introdujo su mano por dentro de la camiseta de Daniel, tocando su espalda, tocando su piel, Daniel empezó a excitarse, su amigo había metido ahora la mano dentro de su pantalón, rozando su bóxer, ambos se separaron con la respiración agitada.

Daniel observó a su calenturiento amigo arrodillarse frente a él, sonriendo de manera lasciva, le miraba como pidiéndole permiso, Daniel no se negó.

Yeray sacó del bóxer del hasta ahora su amigo un pene de unos trece centímetros, totalmente dura, Daniel respiraba cada vez más agitado, excitado, caliente...

Cerró los ojos al sentir como Yeray posaba sus labios en sus partes íntimas, soltó un leve gemido al notar como Yeray comenzó a lamer y succionar su pene, Daniel sujetó el cabello de su amigo y se venció al placer, al éxtasis, estaba ardiendo, su cuerpo temblaba.

Nunca sintió algo parecido, nunca había experimentado un placer y una sensación como la que estaba sintiendo ahora, gracias a su amigo, de rodillas, dándole ese placer único y especial.

La puerta chirrió al abrirse y ambos se separaron con velocidad, agitados y asustados, Rose se asomó y abrió los ojos como platos, con los ojos hizo un gesto a Daniel en su pantalón, lo tenía un poco bajado, se le veía todo, avergonzado se los puso bien, mientras que Yeray se puso de pie y se limpió la boca con la manga de su camiseta.

''Menos mal que no lo vieron los demás, pero a saber si esta es una chismosa''

Bueno, será mejor que toméis asiento... —Rose estaba excitada, no se esperaba esa escena.

Los dos chicos salieron, todos los miraban atentos, se sentaron en sus sitios, Daniel estaba encendido, ardía, y miró a Yeray, que estaba con la cabeza agachada, entonces se dio cuenta de que Jack los miraba, sus miradas se cruzaron y Daniel, con temor, bajó la suya.

Bueno, ahora toca la última parte, la más divertida.

''¿Cómo? ¿Esto no había terminado?''

De acuerdo, esta es la última parte y la más divertida, todos nos vendaremos los ojos con estas vendas de aquí. —señaló a la mesa, unas vendas estaban colocadas sobre ella—. Después, nos pondremos pegados de espalda a la pared, por el mismo orden en el que lanzamos la botella, nos quitaremos la venda y besaremos a la persona que queramos, esa persona debe dejarse besar, sin decir nada ni oponer resistencia. Después de que termine, se pondrá de nuevo la venda y dirá ''siguiente''. ¿Alguna pregunta?

Todos permanecieron en silencio, pero en el cuarto se notaba que la calentura subía por momentos.

''Bien, este es mi momento, cuando me quite la venda, le besaré, lo haré, sabrá que fui yo, pero no me importa, por fin Rose servía para algo.''

De acuerdo, procedamos. —dijo Rose.

¡Espera! ¿Cómo lo hará Daniel? Él no habla. —Tommy intervino.

Rose miró a Daniel, sin saber cómo hacerlo.

Mm, vale, Daniel, cuando termines te acercas a mí y tiras de mi brazo, así sabré que has terminado, ¿Vale?

Daniel afirmó con la cabeza.

Todos se pusieron la venda, Daniel no veía nada.

De acuerdo, Lucía va primero.

Daniel escuchaba atento sin moverse, entonces notó unos labios posarse en los suyos, Lucía estaba besándolo, no le quedó de otra y se dejó besar. Notaba sus labios calientes, la chica se apartó y gritó ''siguiente''.

Andy, te toca. —dijo Rose.

Hubo un silencio, Daniel se impacientaba, entonces escuchó un ''siguiente'' de Andy.

Jack, te toca. —de nuevo, Rose, ordenaba que siguiese el juego.

''Jack, escógeme a mí, por favor, bésame, hazlo...''

Daniel esperó impaciente, y al rato escuchó a Jack decir ''siguiente'', no pudo evitar sentirse mal, no quería seguir el estúpido juego, pero recordaba que aún tenía una bala en la recámara.

Ahora me toca a mí. —dijo Rose, hubo un silencio bastante prolongado, y entonces volvió a hablar—. Siguiente, te toca, Laura.

Después de otro silencio, Laura dijo ''siguiente''.

De acuerdo, te toca, Tommy. —dijo Rose.

El silencio fue más prolongado, Daniel ya deseaba que llegase su turno, no aguantaba más. Tommy dijo ''siguiente'' y dejó paso a Diana, que al rato también dijo 'siguiente'.

Daniel, te toca.

''¡¡Por fin!!, Jack, ¡¡Ahí voy!!''

Daniel se quitó la venda y se fue acercando tembloroso a Jack, se puso en frente, su cuerpo temblaba, no aguantaba más, pudo observarle, vendado.

''Es mi momento, yo..., ahora..., yo...''

Daniel permaneció quieto, no se atrevía, no podía, no, se acobardó, no pudo.

¿Daniel? —Rose preguntó dudando.

Éste no respondió.

Daniel, si terminas debes avisar.

Daniel se acercó con los ojos lagrimosos y tiró del brazo de Rose. No pudo, fue un cobarde, sabía que Jack no sentía lo mismo y no quería perderle.

Vale, ve a tu sitio.

Daniel caminó hasta su sitio y cabizbajo se puso la venda, quería llorar, no pudo, fue un cobarde, no quería perder a Jack, quería tenerlo a su lado, aunque eso significase que solo fuera su amigo...

Bien, Yeray, te toca.

''Jack, te amo tanto, que duele, no puedo besarte, no puedo decirte lo que siento, porque sé que me rechazarás...''

Recordó las palabras de Jack, cuando rompió la carta que pensaba que era de Daniel, ''No vuelvas a escribir algo así nunca más, soy un chico y tu también, no una chica'', ''Lo mejor es que dejemos de ser amigos''.

''No puedo perderte Jack, porque prometí estar a tu lado, y lo estaré, amándote, en silencio, sin que jamás lo sepas, porque nunca, nunca, te diré lo que siento, jamás''.

Daniel sintió unos labios posarse en los suyos, Yeray volvía a besarle, sus labios, calientes, se posaban en los de él, Daniel correspondió el beso, mientras una lágrima caía por su mejilla.

''Jack, me estás besando..., lo esperé tanto tiempo..., te amo''.

Yeray se separó y dijo ''siguiente''.

El juego continuó hasta que los turnos terminaron.

Bueno, se hizo muy tarde, será mejor que volváis a casa, mis padres llegarán pronto. —Lucía recogía las vendas ayudada por Rose.

Daniel salió a la calle acompañado de Tommy, Alan, Andy y Yeray, miró detrás y vio como Jack hablaba con Rose, Jack reía, Daniel moría.

''Me mataste, me has matado, mi amor por ti, lo has destrozado''.

Los chicos hablaban de lo ocurrido en la casa, de a quienes habían besado o quienes lo besaron.

¿Y tú a quién besaste, Daniel? —preguntó Tommy.

Daniel no dijo nada, caminaba serio.

A mí me besó Laura. —dijo Alan.

¡Venga ya! —Tommy sonó celoso.

¡Te lo juro! Y yo la besé a ella, aggg, ¡Qué linda es!... —Alan sonaba como tonto.

Yeray, ¿Y tú? ¿A quién besaste? —Andy miraba a su primo esperando una respuesta.

Daniel, con temor le miró esperando ver qué decía. Yeray se puso rojo.

Besé a la persona más hermosa del mundo, y a la que más amo. —Yeray bajó la mirada apenado.

El corazón de Daniel comenzó a latir con fuerza.

''¿Yeray me ama? No me había dado cuenta, estaba tan ciego con Jack...''

¿En serio? ¡Pero dinos el nombre! —dijo Alan.

Es secreto. —Yeray salió corriendo y su primo fue detrás.

Qué aburrido... —Alan se enojó.

Bueno, ¡Nos vemos mañana en clase! —Tommy y Alan se despidieron de Daniel.

Los chicos se alejaron y se marcharon a sus casas, esa noche, Daniel, tumbado en su cama pensaba en muchas cosas, necesitaba cambiar su actitud, para olvidarse de Jack necesitaba a alguien que ocupase su lugar, Yeray, sí, podría intentarlo, mañana sería un buen día.

Amaneció y Daniel fue a la escuela como siempre, se sentó junto a Jack, que dibujaba, ya no estaba tan distante como antes, pero sí seguía comportándose de forma diferente con él.

¿A quién besaste? —Jack le preguntó mientras no dejaba de dibujar, sin atender en clase.

Daniel escribió una nota y se la pasó.

''No besé a nadie''.

¿En serio? Vaya, ¿Y por qué tardaste tanto? Por un momento pensé que me besarías a mí.

Daniel no sabía qué decir, su corazón se aceleró.

Es que, no sé, me pareció sentir una respiración cerca de mí cuando te tocó...

Daniel no dijo nada, tampoco es que pudiese...

Llegó la hora del recreo y una vez que todos salieron esperó un rato, se escapó sin ser visto por Alan y Tommy y volvió al aula, Jack no estaba, aprovechó y dejó una nota en la mochila de Yeray, en su estuche, al salir se chocó con Jack.

¿Qué hacías? —preguntó Jack.

Daniel se puso nervioso, escribió una nota y se la dio a Jack.

''Te buscaba''

Jack lo miró con duda.

Fui al baño un momento, ¿Qué quieres? —Jack caminó hasta su pupitre y se sentó.

Daniel escribió otra nota y se la pasó.

''¿Por qué ya no sales al patio?''

No me apetece, y mejor dejemos ese tema, ¿Vale? —Jack le miró con una risa forzada, Daniel asintió con tristeza y se marchó dejando a Jack allí, dibujando.

''Adiós, Jack, adiós...''

Al terminar el recreo los chicos entraron en clases, al rato de dar comienzo Yeray abrió su estuche y vio la nota, la miró y se giró a mirar a Daniel, éste bajó la mirada fingiendo que escribía lo que la profesora decía.

Las horas pasaron y la escuela llegó a su final de clases, los chicos se despidieron y caminaron a sus casas.

Daniel iba acompañado como siempre de Alan y Tommy, les pasó una nota.

''Tengo prisa, nos vemos mañana''

Daniel salió corriendo con la mochila dando botes en su espalda, corrió hasta el parque que había cerca de la escuela, entró y se sentó en el banco, a esperar.

El sol pegaba con fuerza, apenas había nadie a esas horas de la tarde, esperó, pero nadie aparecía, se levantó, miró la hora y caminó agachado.

¡Hola! —Yeray apareció de detrás de un árbol, entre las sombras del parque.

Daniel sorprendido dio un respingo.

Cuando vi tu nota me sorprendí mucho. —Yeray le devolvió la nota.

''Te espero a la salida de la escuela en el parque, Daniel''

Bueno..., aquí estoy... —Yeray estaba nervioso.

Daniel se quedó en silencio, sacó una nota y se la pasó a Yeray.

''¿Por qué me besaste ayer?''

Ah..., bueno, yo..., tú me gustas... —la voz de Yeray sonaba con cierto temor.

Daniel le miró y le dio otra nota ya escrita.

''¿Te gustó besarme?''

Ahm..., sí, mucho. ¿Y a ti? ¿Te gustó que te besara? —la pregunta de Yeray iba acompañada por una mirada entrañable, esperando una confirmación de Daniel.

Daniel se quedó en silencio, Yeray lo miraba con sus ojos azules, Daniel no se había fijado en lo guapo que era Yeray, rubio de pelo rizado y ojos azules claros, cualquier chica o chico le gustaría estar con él, ¡Pero Yeray lo quería a él!

Daniel afirmó con la cabeza, Yeray sonrió.

Bueno, entonces, ¿Quieres ser mi novio?

Daniel se quedó en silencio, no sabía qué decir.

Digo, si quieres, si no..., no..., no quiero obligarte, yo... —las palabras de Yeray fueron acalladas cuando Daniel se acercó y lo besó, Yeray, sorprendido, se dejó besar, Daniel podía sentir los labios de su amigo, eran suaves, Yeray posó sus manos en su cintura, fue un beso largo e intenso, su tercer beso con Yeray.

¡Qué asco! —los dos chicos se separaron al ver a otro chico, unos años más grande, de pelo oscuro y varios pendientes en la oreja izquierda acercarse a ellos.

No..., era un abrazo, no era... —Yeray temblaba, Daniel también.

¡Calla marica! —el chico escupió en el suelo con repudio y siguió su camino, alejándose.

Los dos chicos se quedaron allí, atemorizados sin saber qué hacer.

No puedo, yo..., esto no está bien, si nos pillan..., todos nos verán como él. —Yeray tenía los ojos vidriosos, a punto de llorar.

Daniel sacó una nota y se la pasó a Yeray.

''Pasa de él, seremos novios secretos''

Yeray sonrió y abrazó a Daniel, los dos chicos caminaron hasta separarse cada uno a su casa. Daniel subió corriendo y se echó en la cama, feliz, entonces recibió una notificación en su móvil, era de Yeray.

Yeray: Daniel, gracias por ser mi novio, eres el mejor.

Daniel: Tú lo eres más <3

Yeray: <3

Esa tarde, los dos chicos se escribieron durante horas, contándose cosas, chatearon hasta que se hizo la noche, Daniel se fue a dormir después de cenar, recibió otro mensaje.

Yeray: ¿Te gustaría venir mañana a dormir a mi casa?

Daniel: Sí, me gustaría.

Yeray: <3

Daniel se tumbó, y, pensando en lo que viviría mañana se acabó durmiendo.

Al día siguiente Daniel caminaba feliz a la escuela, se encontró con Tommy y Alan, que se dieron cuenta de su felicidad, pero éste esquivó sus preguntas indiscretas, llegó a la escuela y vio a Yeray. Éste cruzó su mirada con la de Daniel y le sonrió.

''Es tan guapo..., esos rizos rubios, tan dorados como el sol, esos ojos, tan azules como el cielo, yo seré su nube...''

¿Por qué tienes esa cara de bobo? —Jack le miraba en su pupitre sentado.

Daniel volvió a la tierra, dejando de volar.

¿Te tocó la lotería o qué? Estás raro... —Jack sospechaba que algo le ocultaba, Daniel no dijo nada.

Las clases continuaron y a la hora del recreo Daniel comenzó a buscar a Yeray, estaba con su primo y dos chicas más hablando, Daniel le hizo un gesto y Yeray se acercó a él, Daniel caminó dentro de la escuela, hasta el pasillo donde estaban los baños.

¿Qué tal Daniel? —Yeray se acercó y se puso a su lado, los dos se sentaron en el suelo, uno al lado del otro, Daniel le pasó una nota.

''Soñé contigo''

Yeray le miró y sonrió.

Yo también, ya le dije a mi madre, y puedes quedarte a dormir esta noche conmigo, aunque solo hay una cama, ¿No te importa no? —Yeray miró con picardía a Daniel, éste le sonrió sonrojado.

Sonó el timbre anunciando el final del recreo y volvieron a clases, por el camino Daniel vio a Jack con Rose, estaban de manitas hablando, Jack miró a Daniel y éste apartó la mirada.

''No, Jack, déjame, necesito olvidarte, quiero olvidarte''.

Las clases continuaron y al terminar, Daniel se fue corriendo a casa, quería prepararse a tiempo, se duchó y se puso ropa limpia, unos pantalones cortos y una camiseta de manga larga, pero fina, no muy gruesa.

Cogió unos cómics y bajó al salón, su madre al principio se opuso, ya que no conocía a Yeray, pero al final terminó siendo convencida y accedió.

Daniel se puso a jugar un rato con el ordenador, deseaba que llegase la hora, pasada gran parte de la tarde recibió un mensaje a su móvil, lo cogió corriendo.

Yeray: Ya puedes venirte <3

Daniel: Vale :).

Daniel se guardó el móvil y salió disparado a la casa de Yeray, una vez llegó llamó a la puerta y le abrió un hombre muy grande y corpulento, intimidaba, era un poco regordete, con una barba muy larga y frondosa, era un hombre muy alto.

¡Buenas! ¡Tú debes ser Daniel! Pasa, pasa hijo, está arriba a la izquierda.

Daniel entró y vio a una mujer, rubia y muy joven, sería la madre seguramente, Daniel después de saludar subió corriendo, giró a la izquierda y entró al cuarto de Yeray, éste estaba sentado en su cama jugando a la consola.

Pasa Daniel, ¿Quieres jugar? —Yeray iba con un pijama corto.

Daniel se sentó y dejó los cómics en el escritorio, la habitación de Yeray era amplia, sus paredes eran azules con dibujos de coches en ella, parecían de la película Cars, era de papel pintado, había una gran cama en el centro, un escritorio que daba a la ventana, un armario de madera enorme y un mueble pequeño donde descansaba un monitor y una consola.

Venga, te toca. —Yeray le cedió el mando y Daniel comenzó a jugar, entonces notó la mano de Yeray en su muslo, tocando su piel, mientras Daniel jugaba, tembloroso, miró a Yeray y éste miraba la pantalla.

¿Te gusta el juego? —preguntó Yeray.

Daniel afirmó con la cabeza, aún nervioso de sentir la mano de Yeray.

La madre apareció y Yeray apartó la mano.

¿Queréis unas galletas? Están recién hechas. —dijo la madre.

Claro mamá.

De acuerdo, las saco del horno y traigo unas pocas. —la madre, sonriendo, no dejaba de mirar a Daniel, bajó las escaleras y dejó a ambos chicos de nuevo a solas.

Oye..., esto..., ¿Te gustaría jugar esta noche a un juego? —Yeray lo miraba con unos ojos vidriosos.

Daniel le miró con duda.

Es un juego muy divertido, pero tendremos que esperar a que se duerman todos.

Aquí tenéis, unas galletas ricas. —la madre entró al cuarto sin avisar y dejó el plato con las galletas en la mesa.

Los chicos cogieron una galleta y comenzaron a comérsela, estaba rica, con virutas de chocolate.

Y así pasaron las horas, con galletas y videojuegos hasta llegada la noche, Yeray se despidió de sus padres, que se fueron a dormir y cerró la puerta con cerrojo, después puso una silla para que se atascase con el armario.

Daniel miraba la escena sorprendido, Yeray se dio cuenta.

Bueno, siempre es mejor asegurarse... —Yeray quitó las mantas de la cama—. Vale, ahora, mmm, échate en la cama.

Daniel, con dudas se recostó en la cama.

De acuerdo, mira... —Yeray buscó en el cajón de su mesita, sacó un pintalabios—. Es de mi madre, se lo cogí hace tiempo.

Daniel prefería no saber qué hacía Yeray con el pintalabios de su madre en el cajón de su mesita...

Daniel, voy a pintarme los labios, luego, te besaré por tu cuerpo hasta que ya no deje marcas, y después te toca a ti.

Daniel se puso rojo.

Pero si no quieres...

Daniel afirmó con la cabeza, Yeray, sonriendo, se subió a la cama y se pintó los labios.

Vale, cierra los ojos.

Daniel hizo caso a su amigo, cerró los ojos y comenzó a sentir como le besaba en la mejilla, sentía el roce de sus labios con su piel, también notaba el tacto del pintalabios.

Su amigo se separó y le besó ahora en la otra mejilla, después en el cuello, a Daniel le gustó sentir los labios de Yeray allí, su amigo ahora le levantó la camiseta del pijama, y le besó en su tripa, varios besos más le comenzaron a hacer cosquillas, por su costado y cerca del ombligo, Daniel comenzó a sentirse raro.

''Jack...''

Yeray besaba ahora su ombligo cuando Daniel abrió los ojos incómodo, se sentó en la cama apartando bruscamente a Yeray.

¿Qué pasa? ¿Hice algo mal? —Yeray se sentía mal.

Daniel se quedó callado, pensó en Jack, y comenzó a ponerse triste.

Lo siento. —Yeray se limpió lo que quedaba de pintalabios en su boca y se recostó mirando a la pared.

Daniel se quedó mirándole, en parte se sentía culpable, no fue culpa de Yeray, le gustaba lo que estaban haciendo, pero seguía pensando en Jack, sentía como si lo estuviera traicionando.

Se tumbó en la cama y se puso detrás de Yeray, pasó su mano por encima y abrazó a su amigo, ahora, su novio secreto, Yeray notó el brazo y con su mano sujetó la de Daniel.

Te amo, Daniel. —susurró Yeray.

Daniel se quedó callado, sin saber qué decir, tampoco es que pudiera...

De fondo se escuchaban voces, Daniel abrió los ojos y ya era de día, se levantó y Yeray aún dormía, las voces de sus padres se escuchaban de fondo. Daniel, nervioso, agitó a Yeray, que se despertó con dificultad.

Un poco más... —se quejaba Yeray.

Daniel insistió.

Yeray abrió los ojos y vio a Daniel.

¡Ostras!, ¿Qué hora es? —Yeray miró el reloj, se habían dormido—. Mierda, nos van a pillar con todo cerrado.

Yeray se levantó y quitó la silla corriendo, después abrió la puerta, escuchaba como alguien subía las escaleras, Daniel comenzó a ponerse su ropa.

¿Qué tal dormisteis? —la madre se asomó saludando a los chicos—. Daniel, ¿Qué tienes en la cara?

La madre se acercó y miró a Daniel, Yeray se giró y vio a su amigo con manchas rojas borrosas, pero se notaban que eran besos.

Daniel, nervioso, bajó la mirada sin saber qué hacer, Yeray se quería morir, sus ojos se pusieron lagrimosos.

¿Es pintalabios? —la madre tocó la mejilla de Daniel y después miró la cama, la almohada parecía que estaba manchada de sangre, por culpa del pintalabios—. Ah..., ehhh, bueno, el desayuno está listo, será mejor que os lavéis la cara antes de bajar.

La madre se alejó nerviosa y bajó por las escaleras.

Mierda, mierda, la hemos cagado, nos pillaron. —Yeray miró a Daniel, parecía un payaso con la pintura del pintalabios restregado por la cara—. Corre, ¡Lávate la cara en el baño!

Daniel salió disparado y se lavó la cara, después salió y bajó con Yeray a la cocina, la madre estaba haciendo tostadas, el padre estaba sentado desayunando y leyendo el periódico.

¡Buenos días, campeones! Yeray, es raro que te levantes tan tarde, ¡Debiste acabar reventado anoche! —dijo el padre con una sonrisa.

Entonces un vaso cayó al suelo rompiéndose, la madre estaba nerviosa.

¿Qué pasó? —el padre fue a ayudarla.

Nada, se me escurrió. —dijo la madre con nerviosismo.

Los dos chicos querían salir de allí corriendo.

Entre los dos padres recogieron los cristales, ante la atenta mirada de ambos chicos, que desayunaban con cierta prisa para salir pitando.

Bueno, será mejor que vayamos a clase, o llegaremos tarde. —Yeray se levantó sujetando a Daniel del brazo.

Claro, ¡Pasadlo bien! —dijo el padre.

Una vez fuera...

Buah tío, qué vergüenza he pasado, es horrible... —Yeray miraba a Daniel, que caminaba a su lado camino a la escuela.

¡Buenos días, primo! —Andy se puso a su lado—. ¿Daniel viene de tu casa?

¿Eh? No... —Yeray se puso nervioso.

¿Cómo que no? Pero si él vive en dirección contraria... —Andy lo miraba extrañado.

Ah..., sí, a ver, viene de mi casa, porque, vino, ayer, ah, bueno, ayer, vino. —Yeray temblaba.

¿Qué? —Andy lo miraba aún más extrañado.

¡Que se quedó a dormir! Ya está... —Yeray aligeró el paso, quería estar ya en el aula.

¿Y no avisas? Que mal primo eres... —Andy parecía enfadado.

Sabes que solo tengo dos camas, ¿Dónde te metemos?

Daniel miró a Yeray, ¿Dos camas? Pero si dijo que tenía una..., eso quiere decir que su cama tenía otro colchón debajo, no eran cajones...

Los chicos llegaron a la escuela y Daniel vio en la puerta a Jack, estaba con otra chica que jamás había visto, hablaban y se reían, Daniel se sintió mal.

Los alumnos fueron tomando asiento, el profesor de educación física apareció, tocaba hacer ejercicio, los chicos fueron entrando a cambiarse y ponerse el chándal. Daniel abrió su taquilla y sacó su ropa.

¿Y eso? —Liam, un chico de su clase, señaló a Daniel.

Daniel miró hacia donde apuntaba Liam, su cuerpo estaba lleno de besos rojos restregados por su piel.

¿Sí que te han besado no? —Liam se acercó y posó sus dedos en la piel de Daniel, tocando la parte donde tenía pintalabios, Liam pasó los dedos y miró para comprobar que era pintalabios.

Daniel miró su pecho y vio que tenía marcas rojizas en su cuerpo, avergonzado intentó quitárselas, pero no se iban, se puso la camiseta corriendo.

Los demás chicos comenzaron a reírse y cachondearse, entre ellos Jack, pero éste no se reía.

¿Quién te ha dejado todos esos besitos ehh? —Liam le miraba con ojos lascivos.

Andy miró a Daniel, con el ceño fruncido, después miró a su primo Yeray, que se giró y siguió cambiándose fingiendo que no sabía qué pasaba.

Todos los chicos terminaron de cambiarse y participaron en la clase de gimnasia, para Daniel fue eterna, se daba cuenta de que muchos chicos le miraban a veces, quería irse de allí y no volver.

Una vez terminaron se fueron a las duchas, Daniel se limpió bien a fondo, en parte culpaba de todo a Yeray, pero también fue su culpa por no tener cuidado, debía ser más precavido o serían descubiertos, debían seguir escondidos.

A la hora del recreo, Daniel, Tommy y Alan comían sus respectivos bocadillos cuando vieron a Rose pasar muy enfadada por el pasillo con dos chicas más.

¿Qué le pasa a Rose? —preguntó Tommy.

No lo sé, pero nunca la vi así, vamos a mirar. —Alan fue detrás sin que se diera cuenta Rose, los tres la siguieron, Rose caminó hasta el aula ocho, hasta donde estaba Jack, hablando junto a Andy y Yeray.

¿Crees que soy tonta? —Rose parecía muy enfadada mirando a Jack.

Andy y Yeray se apartaron un poco, Yeray miró a Daniel y sonrió, Daniel se ruborizó, pero permaneció atento a lo que pasaba entre Jack y Rose.

¿Qué dices? —Jack pareció sorprenderse.

No te hagas, estás tonteando con Andrea, me lo han contado, ayer por la tarde te vieron con ella, y dicen que la besaste, ¿Es eso verdad?

Jack se quedó callado.

¿Qué? ¿No te atreves a decir nada delante de tus amigos? —Rose comenzaba a ponerse nerviosa—. ¿No lo niegas?

Jack entonces vio a Daniel, Rose le pegó una bofetada, el sonido retumbó en todo el pasillo, después salió corriendo con sus dos amigas, una de ellas era Lucía.

Eres un impresentable. —Lucía fue con su amiga y dejaron ahí a Jack, que se llevó la mano a la cara, la tenía roja.

Todos le miraban, Jack, que miró de nuevo a Daniel, se dio la vuelta y volvió al aula.

¡Ya se acabó el espectáculo, dejadme solo! —Jack cerró la puerta del aula, dejando a sus dos mejores amigos fuera.

Andy y Yeray se acercaron a Daniel y a los demás.

¿Qué pasó? ¿Jack le puso los cuernos? —Tommy le preguntó a Andy.

No..., bueno, creo que sí, yo le he visto más de una vez con diferentes chicas... —dijo Andy.

Andy, esas cosas no se cuentan, si Jack se entera... —Yeray le recriminó a su primo por chivarse.

Bueno, ¿Y vosotros qué? —Andy miró serio a Yeray y Daniel.

¿Qué? —Yeray se hizo el tonto.

Dormisteis juntos en tu casa y después Daniel tiene marcas de pintalabios en el cuerpo. —Andy metió la pata como un bocazas.

Tommy y Alan miraron a Daniel, éste, avergonzado, salió corriendo, no iba a volver a la escuela nunca más, entró a los baños de chicos y se metió en un cubículo, sus ojos estaban a punto de llorar.

'No quiero seguir viviendo, así no, ¿Por qué no soy normal? Odio mi vida, la odio, odio ser gay, odio que me gusten los chicos, quiero ser normal, ¿Por qué nací así? Me doy asco, todo por ser como soy'.

Daniel, ¿Estás bien? —Yeray entró a los baños preocupado.

Daniel salió enfadado del cubículo, más enfadado que nunca, se acercó a Yeray y le dio un empujón que lo tiró al suelo, éste se cayó de culo y miró con lágrimas a Daniel, que lo miraba con desprecio.

¿Qué pasa aquí? —Tommy entró junto a Alan y Andy.

¿Qué coño le haces a mi primo? —Andy se acercó y empujó a Daniel.

Daniel le respondió con un intento de puñetazo, Andy también.

¡No! ¡Parad! —Tommy se metió por medio intentando separarles, Alan también.

Andy logró pegar a Daniel en la boca y comenzó a sangrar del labio.

¡Basta Andy déjale! —Yeray, casi llorando, sujetó a Andy, que se detuvo.

Daniel se echó atrás, ante la mirada de todos, bajó la cabeza y pasando por medio salió corriendo, entró al aula y Jack, sorprendido, le miró, corrió hasta su pupitre y cogió su mochila.

¿Qué te pasó? —Jack miró a su amigo preocupado, Daniel ni le miró, cogió la mochila y se marchó.

Corrió por los pasillos y subió escalando la valla de atrás de la escuela, Tommy y Alan se acercaron corriendo.

¿Dónde vas Daniel? —Tommy intentó sujetarle.

No te escapes, ¡Espera! —Alan también lo intentó sujetar.

Daniel logró zafarse y saltó la valla, sin mirarles salió corriendo, sin saber a donde ir, simplemente no quería volver, no iba a volver, quería marcharse de esa infernal escuela.

Corriendo se chocó con dos personas y cayó al suelo de culo.

Mira por dónde vas, imbécil. —el chico le miró atentamente.

Daniel se comenzó a levantar y reconoció al chico, fue el que lo pilló besando a Yeray.

Un momento, tú eres el mariposón de ayer. —el chico lo miró sonriendo.

¿Es marica? —el otro chico que lo acompañaba era igual de intimidatorio que su amigo.

¿Qué? ¿Escapando de la escuela? —el chico de los pendientes se puso detrás de él a observarle—. Los chicos como tú no merecen estar vivos, ¿Sabes? Merecen estar bajo tierra.

Daniel intentó huir pero le sujetó.

¿A dónde vas tan deprisa? ¿Has quedado con algún chavalín? —el chico de los pendientes le miraba con asco.

Quizás su novia le rompió la cara al saber lo que era, una nenaza. —el otro chico también se reía.

Daniel no podía más, sus lágrimas caían por sus ojos.

Mira, ¿Por qué no vienes con nosotros? Vamos a curarte, venga. —el chico apretó los puños, iban a darle una tunda.

Comenzó a arrastrar a Daniel, que se resistía, pero tenía más fuerza que él y no podía evitarlo.

¡Déjenlo! —una voz les alertó y miraron de dónde provenía—. Soltadlo.

Daniel miró a Kenny, que los miraba desafiantes.

¿Y si me niego qué? —el chico de pendientes le amenazó.

¡Te partiré la cara con tanta fuerza que sentirás cómo tus dientes se introducen en el poco cerebro que te queda! —Kenny comenzó a acercarse con mirada amenazadora, ahora, daba miedo.

Oye tío, déjalo, ése es un desquiciado, vayámonos. —el otro chico sujetaba al de pendientes, éste soltó a Daniel, se acercó a su oído y le susurró algo.

''Esto no acabó aquí''.

Le soltaron y se alejaron.

¿Estás bien? ¿Qué te pasó en la cara? ¿Fueron ellos? —Kenny miraba el labio roto de Daniel.

Daniel negó con la cabeza.

Kenny le ayudó a coger cosas que cayeron de su mochila y las metió dentro.

Ven a mi casa, hay que arreglar tu cara.

Daniel siguió a Kenny, éste pudo ver cómo iba limpiándose las lágrimas y caminaba en silencio.

Bueno, ¿Me contarás qué ha pasado? —preguntó Kenny.

Daniel no dijo nada, los dos chicos llegaron a su casa y Kenny abrió la puerta para que entrase.

Tranquilo, no hay nadie, mis padres trabajan hasta la tarde.

Kenny acercó a Daniel al salón y le hizo sentarse.

Ahora vengo, espera. —Kenny se marchó y dejó a Daniel solo.

Observó el salón de la casa de Kenny y Tommy, miraba los diferentes cuadros, en ellos salía con su hermano Tommy y sus padres.

Toma, bebe un poco. —Kenny apareció y le ofreció un vaso de agua, Daniel lo cogió y comenzó a beber—. Voy a curarte esas heridas, si no llega a ser porque hoy no fui a clase, no sé que te hubiesen hecho, fue el destino, yo no creo en las coincidencias, ¿Sabes?

Kenny sacó del botiquín los materiales necesarios y con cierta dificultad le curó la herida del labio y la de la mejilla, unos ligeros arañazos.

Bueno, ya está, no es nada grave, la del labio te dolerá un poco, así que no intentes besarme. —Kenny le miró con una sonrisa y Daniel no pudo evitar sonreír—. Te voy a enseñar una cosa.

Kenny se levantó y al rato vino con un álbum de fotos.

Mira, aquí salgo yo de pequeño, en la escuela me llamaban zanahorio.

Daniel veía como Kenny pasaba las diferentes páginas, en ellas salía un chico con el pelo naranja, muy pecoso y sonriente.

¿Ves a este chico de aquí? Fue mi primer amor, lo besé. —Kenny señaló a un chico que estaba a su lado sonriendo—. Desde ahí dejamos de ser amigos, pero nunca dijo nada, algo es algo.

Daniel miró triste a Kenny.

No te preocupes, son cosas que pasan, yo ni siquiera supe en ese momento por qué lo besé, solo quise hacerlo, no sé, siempre supe que me gustaban chicos y chicas, para mí era un problema, porque nunca supe en realidad lo que me gustaba, con los años te das cuenta de que no tienes por qué elegir, al revés.

Siguieron pasando fotos y la puerta se abrió entrando Tommy por ella.

¡Ya estoy en casa! —Tommy se acercó y vio con sorpresa a Daniel junto a su hermano—. ¿Daniel?

¿Qué tal la escuela hermano? —Kenny se levantó sonriendo.

Daniel dejó el álbum en la mesa.

Bueno, regular, Daniel se peleó con Andy. —Tommy miró serio a Daniel.

¿Con Andy? —Kenny se giró a Daniel—. ¿Andy te hizo eso?

Bueno..., Daniel no se quedó quieto, ambos se pegaban. —Tommy seguía mirando a Daniel esperando explicaciones.

¿Puedo saber por qué? —Kenny miraba a Tommy, que miró a Daniel con duda, éste bajó la mirada.

Bueno..., creo que es porque Daniel y Yeray se pelearon, pero no sé el motivo exacto... —dijo Tommy.

Kenny se sentó al lado de Daniel, Tommy soltó su mochila junto a la de Daniel y se sentó enfrente, apoyado en la mesa, que era de altura baja.

¿Quieres decirnos qué pasó? —Kenny miró a Daniel, éste miró a Tommy y bajó la mirada de nuevo—. ¿Prefieres que Tommy se vaya?

¿Qué? ¿Por qué? Si somos amigos... —se quejaba Tommy.

Tommy... —Kenny miró a Tommy serio.

Está bien... —Tommy se levantó y cogió su mochila subiendo las escaleras.

Bueno, ¿Me vas a decir ahora? —preguntó Kenny.

Daniel le miró con tristeza, sacó su bloc del bolsillo y comenzó a escribir.

''Dormí en casa de Yeray, y todos se enteraron''

Bueno, ¿Y qué? ¿Qué hay de malo?

Daniel le pasó otra nota.

''Yeray me besó con pintalabios y todos lo vieron después en mi cuerpo...''

Ah..., vale..., entiendo..., ¿En serio? ¿Pintalabios? —Kenny sonrió—. Estos chicos de hoy en día...

Kenny se levantó, sacó del mueble del salón una figurita pequeña y la puso en la mesa.

Mira, ¿ves esa figura? Atento.

Kenny se acercó a la figura y le comenzó a hablar.

Figura, me gusta mucho Daniel, es muy guapo, y muy listo, no habla mucho, pero eso le da un toque sexy, ¿Qué? ¿Te molesta, figura tonta? —Kenny se volvió a sentar mirando la figura.

Daniel observó todo sin entender nada.

¿Ves? La figura no dice nada, ¿Sabes por qué? Porque a ella no le importa, es una figura. ¿De verdad te vas a poner mal porque los demás sepan que dormiste con otro chico? ¿Y qué? ¿Te besó? ¿Y qué? Si les molesta, imagina que son figuras, ¿Vas a dejar que unas figuras te hagan infeliz? Si no te aceptan como eres, no merecen ser nada en tu vida, solo adornos, como esa figura.

Daniel se quedó callado, escribió una nota y se la pasó a Kenny.

''¿Y por qué te escondes tú?''

No, no te confundas, yo no me escondo, simplemente no voy contándolo por ahí, tampoco nadie me preguntó por ello, dan por hecho que soy hetero, que soy ''normal'', pero dos amigos míos sí lo saben, ambos me aceptaron como soy, porque son amigos de verdad.

Kenny se levantó y puso la figura en su sitio.

Mira Daniel, si mi hermano baja y me pregunta si me gusta alguna chica, le diré algún nombre, y si me pregunta si me gusta algún chico, también, ¿Se sorprenderá? Tal vez, o quizás ya lo sepa, porque no es tonto, y creo que sabe cosas, lo suficiente, pero no me importa y a él le da igual, quizás debas confiar más en tus amigos...

Kenny cogió el vaso de agua y bebió un poco.

Con esto no digo que tú debas ser como yo, claro que no, sé que ser gay complica más las cosas, pero nunca te avergüences por ello, ni te odies, no lo hagas, eres especial, diferente, pero hay muchos chicos como tú, también especiales. Si necesitas experimentar, hazlo, no tengas miedo, y no lo escondas si no quieres, ¿Vale?

Kenny se acercó a Daniel y le besó en la mejilla, Daniel se ruborizó y se sintió mejor.

Venga, le diré a mi hermano que te acompañe a tu casa. —Kenny se levantó y llamó a Tommy, éste bajó y acompañó a Daniel a su casa.

Los dos caminaron en silencio.

¿Estás mejor? —Tommy se preocupaba por Daniel.

Daniel no dijo nada.

No estés mal anda, tu pasa de Andy y Yeray, a veces son un poco pesados.

Llegaron a casa de Daniel y ambos se despidieron, subió a su cuarto después de que la madre le viese la cara, se enfadó mucho y quiso saber qué pasó, esa tarde fue complicada para Daniel, le dijo que fue un balonazo, pero no acabó muy convencida.

Tras eso, estaba en la cama acostado cuando sonó una notificación en su móvil, lo cogió y lo miró.

Yeray: Lo siento, todo fue por mi culpa, perdóname.

Daniel dejó el móvil en la cama, no tenía ganas de hablar, el móvil volvió a sonar.

Yeray: Por favor Daniel, perdóname, lo siento, no quiero perderte, por favor...

Daniel silenció el móvil y se tumbó, quería dormir, no quería saber nada de Yeray por ahora, le echaba la culpa, aunque en parte se sentía mal por ignorarlo.

Cogió el sueño y se durmió, al rato, la vibración de su móvil lo despertó, lo miró y era la alarma, la desactivó y vio que tenía llamadas perdidas de Yeray, le había llamado tres veces, miró los mensajes.

Yeray: Por favor, no me dejes...

Yeray: Daniel lo siento de verdad...

Yeray: ¡Me encuentro muy mal!, ¡¡por favor Daniel!!

Yeray: No quiero estar otra vez solo...

Yeray: Lo siento, por todo, lo siento mucho...

Yeray: No te molestaré más, te perdí, lo sé, lo vi en tus ojos, en los baños...

Yeray: Anoche fui muy feliz contigo, supe lo que era ser feliz.

Yeray: Gracias por esa noche de felicidad, Daniel.

Daniel se sintió mal, comenzó a escribir, no quería ver así a Yeray.

Daniel: ¿Yeray?

No hubo respuesta.

Al día siguiente las clases iban con normalidad, Yeray estaba más distante que nunca, Andy también, los dos primos permanecían juntos hablando con Jack.

Tommy y Alan seguían con Daniel, los tres estaban en la parte de arriba del patio, donde siempre, en la hora del recreo, Daniel miraba como los tres hablaban y reían, menos Yeray, se sentía mal, pero era mejor así, no quería arriesgarse más.

¿No haréis las paces? —Alan miró a Daniel.

Déjalo estar, no es bueno forzar las cosas. —Tommy intervino.

El tiempo pasó y llegó el otoño, época de la feria del pueblo, en clase repartieron diferentes tickets gratuitos para la asistencia durante el fin de semana, al terminar las clases los tres chicos caminaban a sus casas.

¿Vamos a la feria este fin de semana? —Alan parecía ilusionado.

Por mi sí, lo pasaremos genial, ¿Vienes Daniel? —Tommy miró a su amigo con una sonrisa.

Daniel afirmó sonriente, así quedaron el domingo por la tarde, irían a la feria a pasarlo bien, por el camino los tres chicos vieron a Jack cogido de la mano de una chica muy alta, morena, se besaban.

Esa es nueva, cambia de novia como de zapatos. —Alan sonaba celoso.

Sí tío, no sé de qué va y por qué las chicas le dan bola. —Tommy con cierto enfado.

Bueno, allá él, yo me conformaría con una. —dijo Alan.

Claro, como si no te gustaría estar en su lugar. —Tommy miró a Alan vacilón.

''Ni todas las chicas del mundo conseguirían amar como yo amo a Jack, nunca''.—pensó Daniel.

Los tres chicos se despidieron y se marcharon a sus casas, Daniel entró a la suya y su madre lo saludó, se fue a su cuarto y se puso a leer cómics.

Al rato, su madre le gritó desde abajo.

¡Daniel, Jack está aquí! —la madre de Daniel lo llamó desde abajo.

Daniel, sorprendido, bajó corriendo.

Hola Daniel, ¿Vamos a la tienda de cómics? —Jack le miraba sonriendo.

''¿Qué? No esperaba esto, no sé, quiero olvidarte, pero..., Jack, yo..., sí, quiero, sí quiero...''

Daniel sonriendo afirmó.

Los dos chicos salieron esa tarde a la tienda de cómics, por el camino hubo un silencio.

Bueno..., ¿Estás bien? Digo..., Andy me contó que os peleasteis... —dijo Jack con sus manos en los bolsillos.

Daniel escribió en una nota y se la pasó a Jack.

''Fue por Yeray, él y yo discutimos''

Ah, bueno, es normal que amigos discutan, ¿No? Digo, ¿Sois amigos, no? —las preguntas de Jack eran extrañas, incomodaban a Daniel.

Daniel escribió otra nota y se la pasó a Jack.

''¿Por qué vuelves a hablarme?''

Nunca dejé de hablarte..., sí es cierto que me alejé un poco, pero no es por ti, es por mí, necesitaba..., pensar...

Los dos llegaron a la tienda y estuvieron un rato jugando a las máquinas, entre risas y cachondeo el tiempo se pasó volando para Daniel, necesitaba esto, necesitaba volver a sentirse feliz con Jack.

''Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Jack, te amo''

Estuvieron leyendo algunos cómics, y mirando algunas figuras y juguetes nuevos que llegaron a la tienda.

Bueno, será mejor que volvamos a tu casa, mi tío me recogerá pronto.

Jack y Daniel emprendieron el camino de vuelta, Daniel se lo había pasado genial, fue feliz una vez más. Al llegar los dos chicos permanecieron en silencio.

Bueno, ya llegamos, me lo pasé muy bien, Dani.

Daniel le miró, intentó hablar, pero no pudo.

''Yo también, Jack, te amo''

¿Me intentabas decir algo? —preguntó Jack.

Daniel se quedó en silencio.

Dani, yo... —Jack miraba con los ojos vidriosos a Daniel.

Se detuvo unos segundos y respiró hondo.

Yo..., bueno, te..., te deseo buena noche, descansa... —Jack miró a Daniel, éste, un poco triste le sonrió.

Daniel abrazó a Jack y permanecieron juntos.

Un coche se acercó y aparcó cerca.

Bueno, debo irme, hasta mañana, Dani.

''Hasta mañana, mi amor''

El tío de Jack lo recogió y se marcharon, Daniel miraba el coche, Jack se asomó por detrás, mirándole, sus miradas siguieron unidas hasta que el coche torció a la derecha.

Daniel tuvo la sensación de que Jack quiso decirle algo, pero no se atrevió, ¿Qué sería?

Era sábado, Daniel se despertó más feliz que de costumbre, ordenó su cuarto y se duchó, después hizo los deberes para tener el resto del fin de semana libre, ya quería que llegara el domingo para ir a la feria del pueblo.

El timbre de la casa sonó y al rato la madre llamó a Daniel, éste bajó corriendo, al llegar pudo ver a Kenny con Tommy.

¡Hola Daniel! —Tommy estaba sonriente.

Buenas, señora. —saludó Kenny a la madre de Daniel.

Daniel los miró sonriente y con duda, no sabía por qué habían venido.

Bueno, verás Daniel, nuestros padres van a llevarnos a una casa de campo, está a las afueras del pueblo, pasaremos allí el día, hay caballos, cerdos, gallinas, es como una granja en pequeño, la regentan mis tías, nos invitaron a pasar el día, y a Tommy se le ocurrió invitarte a venir.

¡Sí! Venga Daniel, vente, ¡Lo pasaremos genial! —Tommy cogía del brazo a Daniel insistentemente.

Ay no sé, es que dejarlo ir así sin más... —la madre parecía preocupada.

Señora no se preocupe, intentaremos traerlo de una pieza —Kenny sonrió—. ¿Entonces?

Bueno, de acuerdo, por mí no hay problema, ¿Tú qué dices, Daniel? —preguntó la madre.

Daniel afirmó con la cabeza.

Los chicos lo celebraron felices, y así, Daniel cogió algo de ropa, un bañador y demás objetos que pudiese necesitar y los metió en una bolsa, salió de casa y acompañó a Tommy y su hermano Kenny a su casa.

Bueno, nuestros padres no tardarán en venir, Tommy, ve y prepara tus cosas, las mías están ya en la bolsa que hay encima de la cama.

¡Vale! —Tommy subió corriendo las escaleras y Kenny se quedó a solas con Daniel.

Bueno..., anoche te vi con Jack. —Kenny le miró con interés.

Daniel le miró con sorpresa.

Ah, no te preocupes, no te sigo, ¡No me mires así! —Kenny le sonrió—. Digamos que pasaba por la tienda de cómics y no pude evitar veros, bueno, no era el único, Yeray también estaba allí, pero creo que ni te diste cuenta, a Yeray no le gustó verte con Jack...

Daniel se sentó en el sofá, con la cabeza agachada.

Mira, no sé qué hubo o pasó entre vosotros, pero deberías hablar con él, creo que siente algo por ti, incluso, que esté enamorado de ti, piensa, ¿Te gustaría dañarle?

Daniel miró a Kenny, no quería dañarlo, pero no sabía qué hacer.

Yo que tú hablaría con él, es suficientemente listo como para entender la situación, él sabe que tú vas tras Jack, los chicos notamos eso, y más si tenemos gustos similares, Daniel... —Kenny se sentó al lado de Daniel—. Le estás haciendo daño, sé que no es intencionado, pero lo haces.

¿¡No estaba la bolsa en la cama!? —un fuerte grito de Tommy vino de arriba.

¡Sí!

¡No está! —gritó Tommy.

¡Mira en el armario! —contestó Kenny.

Suspiró y regresó su mirada a Daniel.

Bueno, por dónde iba..., ah sí, escucha, tómate tu tiempo, pero no mucho, cuanto antes hables con Yeray, antes evitarás que sufra más, ¿Comprendes? No juegues con él, recuerda que Jack y Yeray se conocen desde chicos y son muy buenos amigos, esa amistad ahora mismo pende de un hilo.

Daniel extendió una nota a Kenny.

''No juego con Yeray''

No digo que lo hagas ahora, o que lo hayas hecho, solo digo que..., ten cuidado de no hacerlo...

¡Aquí está! —Tommy bajó con la bolsa y ambos se levantaron, justo en ese momento llegaron los padres de Kenny y Daniel.

Todos montaron en el coche y se pusieron en marcha a la casa de las tías de Tommy y Kenny.

Por el camino, Daniel pudo ver a Yeray, estaba en la calle jugando con su primo con el balón, se fijó bien en él, Yeray era guapo y le gustaba, pero no sentía nada por él, fue un chico muy bueno con él, pero..., Daniel amaba a Jack.

Mirando por el cristal del coche como pasaban árboles y árboles pensaba en cómo hablar con Yeray, en cómo contarle que lo suyo fue bonito, pero que él amaba a Jack, que lucharía por él hasta conseguirlo, costase lo que costase.

Una vez allí, Daniel pudo ver la enorme casa, era muy alta y ancha, de color blanca, antigua, tenía muchas ventanas, detrás de la casa, había un bosque enorme, que rodeaba gran parte de la casa.

También había un establo enorme, afuera del establo había gallinas y cerdos, los chicos se alejaron del coche cuando bajaron, se acercaron a la casa asombrados, pero Daniel posó su mirada en un caballo, era blanco, hermoso, no dejaba de observarlo.

¿Qué? ¿Bonito? Se llama Blanquito, es precioso, ¿Te gustaría montarlo? —Kenny miraba sonriente a Daniel, éste afirmó enseguida con la cabeza.

Buah, lo que se ha perdido Alan, mira que no querer venir con nosotros..., bueno, yo voy a dejar las bolsas en casa. —Tommy salió corriendo detrás de sus padres.

Vente. —Kenny cogió del brazo a Daniel y lo llevó al establo, había otro caballo, negro oscuro brillante, también muy bonito—. Éste es Xeno, es el favorito de mi padre, lleva varios años con nosotros, pero es rebelde, vamos, voy a llevarte con Blanquito.

Kenny se acercó a Blanquito y le puso la silla de montar, ante la atenta mirada de Daniel, que no dejaba de mirar.

Vamos, te ayudaré a subir. —Kenny sujetó a Daniel para que subiese—. Pon tu pierna aquí y después intenta dar un salto encima.

Daniel hizo lo que Kenny le decía, puso la pierna y sintió las manos de Kenny en su trasero ayudándole a subir.

Venga, un empujón y estarás encima. —Kenny empujó con sus manos el culo de Daniel y éste logró subir con dificultad—. Vale, ahora voy yo.

Kenny se subió de un salto, poniéndose detrás de Daniel.

Toma, lleva las riendas, es fácil, Blanquito es muy dócil, voy a llevarte a un sitio hermoso.

Daniel cogió las riendas y Kenny sujetó sus manos, podía sentir su piel, las manos de Kenny estaban frías, con fuerza, Kenny guió al caballo usando las manos de Daniel, que estaba ardiendo por dentro.

El caballo comenzó a galopar despacio, alejándose de la casa, Kenny fue subiendo el ritmo y el caballo iba a más velocidad, Daniel notaba el aire fresco golpear su cara, no podía evitar sonreír, nunca había vivido algo así, Kenny reía detrás y miraba a Daniel, el cual no dejaba de mirar el cielo, el sol, el paisaje, era un sueño estar ahí.

Siguieron cabalgando y se adentraron al bosque, bajó el ritmo y se detuvo cerca de un pequeño lago, Kenny se bajó y ayudó a Daniel a bajar.

¿Te gusta? Este sitio es mi favorito, me encanta venir aquí y bañarme desnudo. —Kenny miró pícaramente a Daniel.

Comenzó a quitarse la ropa hasta quedar desnudo, Daniel no pudo evitar fijarse en el cuerpo de Kenny, era muy blanco, estaba definido, le gustaba, le gustaba el cuerpo de Kenny.

Kenny se lanzó al lago y comenzó a nadar.

¿Vienes? No está muy fría, está deliciosa.

Daniel se quedó en silencio.

Venga, no tengas vergüenza, ¡atrévete a ser tú mismo!

Daniel le miró y comenzó a quitarse la ropa, se la quitó toda y la dejó en el suelo, Kenny le observó, Daniel permaneció allí parado, veía como su amigo lo miraba, escudriñaba su cuerpo.

No está mal. —dijo Kenny con malicia sonriendo.

Daniel, sonrojado, corrió y se lanzó al agua.

''Será mentiroso, está helada''

Kenny al ver el gesto de Daniel por el frío comenzó a reír.

Venga no pongas esa cara, si no dejas de moverte entrarás en calor, va. —dijo Kenny.

Los dos comenzaron a nadar por el pequeño lago, se reían y se lanzaban agua, Kenny se acercó a Daniel, ambos observaban que salía vaho de sus alientos.

Ven, acércate. —Kenny sujetó a Daniel y lo atrajo consigo.

Los dos chicos sentían la respiración del otro a escasos centímetros.

¿Te gusta estar aquí?

Daniel afirmó con la cabeza.

¿Conmigo? —preguntó Kenny.

Daniel permaneció callado.

Kenny se acercó a Daniel y besó sus labios, Daniel se dejó llevar, se sentía a gusto, después, Kenny se alejó con una sonrisa, era la segunda vez que Kenny le robaba un beso.

Daniel lo miró y se acercó a Kenny, devolviéndole el beso, se separó y Kenny sonrió sorprendido.

¿Te gusta jugar eh? —Kenny volvió a acercarse y besó de nuevo a Daniel, esta vez el beso fue más intenso, sus labios se juntaron en uno solo, notaba la lengua de Kenny, su saliva, también notó como bajaba sus manos por su cuerpo, por su cintura, bajando cada vez más.

Ambos tocaban el cuerpo del otro, como explorando e indagando, los dos, callados, se miraban mientras no dejaban de palpar sus cuerpos.

Kenny volvió a besar a Daniel, metió su lengua dentro del chaval y comenzaron a comerse la boca, Kenny agarró el pene de Daniel y comenzó a masturbarlo, Daniel estaba sin circuncidar, Kenny bajaba y subía su piel de manera constante.

Daniel gemía agitado, dejándose por su amigo pelirrojo, que sintió como ahora Daniel agarraba el pene de Kenny, el cual sí estaba circuncidado, además la base de su pene estaba adornado por vello rojizo oscuro, su tamaño era de unos quince centímetros.

Los dos chicos permanecieron dentro del lago, masturbandose mútuamente, Daniel con más torpeza, pero lograba excitar a su amigo Kenny, que estaba a punto de llegar al orgasmo.

Kenny volvió a besar a Daniel, que se dejaba hacer, ambos llegaron al orgasmo casi al mismo tiempo, Daniel sintió a Kenny cuando le abrazó y le besó el cuello, se lo lamía y besaba con intensidad.

Tras unos minutos así, ambos volvieron a la normalidad, perdieron la excitación y llegó el sentimiento de culpa y vergüenza. 

Perdón, igual no debimos... —Kenny sonaba preocupado y en parte tenía miedo de haber metido la pata con Daniel.

Daniel estaba rojo, excitado, sonrió, como si no hubieran hecho nada malo, y bueno, en realidad así era.

Solo eran dos buenos amigos explorando su cuerpo, su sexualidad, nada más.

Uff, estás temblando de frío. —Kenny tocó los brazos de Daniel, éste sentía su piel, le gustaba sentirla.

Bueno, será mejor que volvamos. —Kenny salió del lago, Daniel no podía evitar mirar su cuerpo, no podía, Kenny se dio cuenta, pero no le importó, se vistió con lentitud, dejando que Daniel lo mirase—. Bueno, venga, ¿Sales o qué?

Daniel, con vergüenza, salió del agua, no pudo esconder lo evidente, Kenny lo observaba, Daniel lo sabía, se comenzó a vestir, pero le gustaba que Kenny lo mirase, se vistió con torpeza y lentitud, dejando que Kenny lo mirase.

Venga, dame la mano y te subo. —Kenny, estando ya subido en el caballo, cogió la mano de Daniel y lo subió consigo—. Volvamos, la pasé genial, lo de hoy siempre lo recordaré. —dijo Kenny.

Daniel sintió un beso en su cuello y Kenny comenzó a manejar el caballo, que galopó con velocidad hasta llegar a la casa.

El resto del día Daniel se lo pasó genial jugando con Tommy, pero sobre todo con Kenny, con él se sentía a salvo, protegido.

Así pasaron el resto del día y se fueron a dormir, mañana sería un nuevo día, había quedado con Alan y Tommy para ir a la feria, estaba deseando volver, pero en parte deseaba quedarse allí, con Kenny.

Al día siguiente, pasada la mañana, los padres de Tommy y Kenny dejaron a Daniel en su casa, al volver entró al salón a contarle a su madre la experiencia que vivió.

No toda, claro...

Me alegra ver que te lo pasaste bien, ah, por cierto, hay un amigo esperándote en tu cuarto, le dije que te esperase, porque sabía que estabas a punto de llegar. —dijo la madre.

Daniel se molestó que dejase entrar a cualquiera a su cuarto, subió corriendo las escaleras y abrió la puerta, soltó la mochila en la que llevaba lo que se llevó a la granja en el suelo y miró sorprendido quién era.

Hola. —dijo Jack, que estaba sentado en la cama de Daniel.

Daniel avanzó, aún sorprendido, se acercó a Jack y se sentó a su lado, Jack tenía una hoja en sus manos, Daniel la miró y leyó lo que ponía en ella.

''Jack, las notas son mías, no son de ninguna chica, siento decepcionarte, pero necesitaba expresarme, que supieras que quiero estar contigo, como las nubes con el cielo, vivir lejos de los demás sin que nadie nos moleste...''

Daniel tragó saliva y se quedó en silencio, esa nota era suya, ¿Cómo es que la tenía Jack?

Cuando pasé unos días contigo, antes del campamento, vi una hoja arrugada en el suelo, no sé porque lo hice, pero la cogí, cuando la leí pensé que querías bromear conmigo o algo, pero con el tiempo me di cuenta de que me mirabas mucho.

Daniel permanecía callado, temeroso.

No sé, quizás debí darme cuenta antes, de que eras diferente, de que yo te gustaba, o eso pensé, el día de las vendas, lo noté, noté tu respiración, tus pasos cerca de mí, realmente pensé que me ibas a besar...

Jack miró a Daniel a los ojos.

Lo que pasó en la escuela, lo de que dormiste con Yeray y el pintalabios en tu cuerpo, no era difícil saber que te gustan los chicos, ¿Verdad?

Daniel bajó la mirada, iba a llorar.

Daniel, ¿Quieres saber por qué te alejé de mí? Yo te quiero mucho, tanto que duele, duele saber que debía perderte en parte, para no perderte del todo, los que me rodean, las personas que amo, mueren, mi madre, mi hermano, mi..., no..., no podía pensar en perderte a ti también, por eso te alejé, te alejé de mí, Daniel.

Daniel miró a Jack, algunas lágrimas caían de sus ojos.

No llores, no te escondas más de mí, no lo hagas Daniel, lo cierto es que debo contarte un secreto, Daniel, yo..., te amo.

Daniel lo miró sorprendido.

Durante el juego de Rose, me di cuenta..., cuando te besaste con Yeray..., yo..., sentí celos..., pero me daba miedo, miedo de aceptar lo que siento, y cuando supe que pasaste la noche en casa con Yeray, me dolió, me hirvió la sangre, así que, aquí estoy...

Daniel se quedó en silencio, sin saber qué decir.

No me aceptaba como soy, aún me cuesta aceptarme, yo quiero ser normal, que me gusten las chicas, por ello intento siempre estar con una, pero no..., no me llena, no consigo amarla..., y voy a por otra, y así, pero al final, solo pienso en ti.

Daniel escuchaba atento a Jack.

Siempre terminaba pensando en ti, por eso te alejé, quería olvidarme de ti, pero me costaba, no lo lograba nunca, y tras leer la nota..., lo decidí.

Jack respiró hondo y cogió la mano de Daniel.

Lo siento, siento no habértelo dicho antes, decirte que te amo Daniel, que siempre te he amado.

Jack se acercó a Daniel y lo besó, sus labios se unieron, Daniel sentía el calor de Jack, el calor por el cual había soñado tener desde que lo conoció.

Nunca más te dejaré, nunca. —confesó Jack.

Los dos chicos se abrazaron tras el beso, Daniel estaba feliz.

¿Te gustaría venir a la feria conmigo? Bueno, sería con los chicos, pero podríamos ir juntos, ¿Sabes?

Daniel afirmó con la cabeza.

Esa tarde permanecieron abrazados en la cama hasta que llegó la hora, los dos chicos se prepararon y salieron juntos, sonriendo.

¿Y eso? ¿Volvéis a ser amigos? —Tommy miró a Jack y a Daniel sorprendido.

Nunca dejamos de serlo. —Jack miraba a Alan y Tommy, que quedaron sorprendidos.

Bueno, ¿Nos vamos? —dijo Jack.

Los cuatro chicos salieron a las afueras, la feria era enorme, los rayos del sol del atardecer la hacía ver aún más hermosa, entraron entre risas.

¡Vamos a la noria! —Tommy salió corriendo, los demás les siguieron detrás.

Tommy y Alan se montaron en un compartimento, Daniel se montó con Jack, los dos una vez dentro se pusieron juntos, Jack cogió de la mano a Daniel, éste le sonreía feliz.

''Juntos volamos surcando los cielos, como dos pájaros unidos por el viento''

Siempre me gustó la noria, es como si volases, como tu carta, el cielo y la nube, tú eres la nube, y yo tu cielo. —dijo Jack.

Daniel lo miró sonrojado.

Venga, asómate, mira que vistas, Daniel. —Jack miraba toda la feria con ojos vidriosos.

Daniel se asomó abajo, Jack lo sujetaba con fuerza.

Mira qué pequeños se ven todos, nosotros somos como dioses, nunca nos podrán alcanzar. —Jack se acercó a Daniel y le besó en los labios.

''¿Esto es un sueño? Si lo es, no quiero que acabe nunca''

Después de la noria los chicos fueron al gusano loco, a Daniel no le gustó mucho, pero estar con Jack, sintiendo como sujetaba su mano era suficiente para él, era feliz, aún no se lo terminaba de creer, ¿Así? ¿De repente?

''Me da igual si es un sueño, si no es real, lo que importa es lo que siento ahora y eso no lo voy a cambiar''

Bueno, yo tengo hambre, vamos allí y pedimos unas hamburguesas. —Alan guió a los chicos hasta el puesto de comida, al llegar se cruzaron con Yeray y Andy.

Hola. —dijo Andy, mirando muy serio a Daniel, aún recordaba la pelea en los baños por Yeray.

Los demás también saludaron, el ambiente se había enrarecido.

Yeray miraba a Daniel, éste se dio cuenta de que Yeray tenía los ojos rojos, con ojeras, de llorar.

Daniel se acercó a Andy y le dio una nota.

''Lo siento''

Andy la miró e hizo un gesto con la cabeza.

No importa, yo ya lo olvidé, y Yeray me dijo que fue por una tontería, así que si él te perdona yo también, ya pasé página. —dijo Andy.

Eso es bueno Andy, los amigos se pelean muchas veces, pero hay que seguir unidos. —dijo Alan.

Daniel, ¿Puedo hablar contigo a solas un momento? —Yeray lo miró suplicante.

Daniel afirmó con la cabeza con preocupación.

Bueno, os esperamos aquí, iremos pidiendo. —dijo Jack, que miró sonriente a Daniel, en parte eso le reconfortó, Jack no estaba celoso, o al menos aparentaba no estarlo.

Yeray se alejó con Daniel.

Siento lo que pasó, yo..., fui un imbécil, pero no quiero perderte Daniel, dame otra oportunidad, ¿Vale? Te prometo que no meteré la pata más. —Yeray le miraba suplicando.

Daniel, culpable, no dijo nada, sacó una nota y se la pasó a Yeray.

''Estoy con Jack...''

Yeray miró a Jack, que estaba sentado riéndose con los demás en la zona de las hamburguesas.

Entiendo..., al final lo conseguiste, ¿No? —la voz de Yeray sonaba quebradiza.

Daniel lo miró con tristeza, se fijó como Yeray tenía los ojos lagrimosos.

Supe desde hace mucho que sentías algo por Jack, pero no creí que él te correspondiera, la verdad es que no lo esperaba, me duele mucho, pero..., si tú eres feliz, Daniel...

Yeray suspiró y con su mano limpió un poco sus ojos, no quería llorar.

Daniel, si él te hace feliz, yo también lo soy, solo quería darte las gracias por haber estado conmigo, aunque fuese un día, siempre lo recordaré, gracias... —Yeray se acercó a Daniel y sin importarte si le veían, le besó en la mejilla—. Has sido el chico que más feliz me ha hecho.

''Yeray, contigo lo pasé muy bien, de verdad, pero no puedo corresponderte...'' —pensó Daniel.

Yeray caminó hacia la mesa, se sentó y sonrió de manera forzada, Daniel no pudo evitar sentirse mal, ¿Por qué? ¿Por qué se sentía así? Él era feliz con Jack, por fin, pero ahora Yeray estaba mal, y no sabía qué hacer.

Daniel fue a los baños y se mojó la cara, debía pensar algo, pero no sabía qué hacer, no quería que Yeray estuviese solo, pero no podía corresponderle, él amaba a Jack, y ahora que Jack estaba con él no podía meter la pata, no, no podía.

Volvió con sus amigos y comenzaron a comer, entre risas y bromas de los chicos, cenaron, estaban todos juntos, Daniel miraba a veces a Yeray, era el que menos integrado estaba, y a veces sus miradas se cruzaban, Yeray le sonreía, pero era una sonrisa forzada, esa sonrisa no era auténtica, luego Yeray miraba a Jack, sus ojos denotaban celos.

Bueno, ¿A dónde vamos ahora? —Alan salía junto al resto en busca de más atracciones.

No sé, ¿la montaña rusa? —Jack señaló la atracción.

¡Vamos! —dijo Tommy.

Los seis amigos fueron hasta la atracción y se fueron montando en parejas, Jack sujetó a Daniel de la mano, no le importaba si lo veían, ya le daba igual todo, era feliz con Daniel.

Se montaron y comenzaron a subir la cuesta.

¡Siempre quise probar la montaña rusa! —Jack reía feliz.

¿¡Nunca montaste!? —Tommy le preguntó desde su asiento de delante.

¡Qué va! ¡Me daba miedo! —dijo Jack.

¿Y qué cambió? —preguntó Alan.

Que ahora no estoy solo. —Jack sujetó la mano de Daniel, éste le miró feliz, Jack le sonrió, llegaron a la cima y de golpe comenzó a bajar entre los gritos de los chicos, y así, la montaña rusa la pasaron sujetados de la mano, Daniel podía sentir estar unido a Jack, a su amor.

''Te amo Jack, formo parte de ti y tú de mí, somos uno y siempre lo seremos, nunca me alejaré de ti, pase lo que pase, te amo''.

Bueno, ya es tarde, será mejor que volvamos a casa. —dijo Andy, que con su primo se alejaron en la distancia.

Sí, nosotros también nos vamos, ¿Qué haréis vosotros? —Alan y Tommy esperaban la respuesta de Jack y Daniel.

Estaremos un rato más y luego nos iremos. —Jack miró con mirada pícara a Daniel.

Los chavales se despidieron y se fueron a sus casas.

Ven, quiero enseñarte algo. —dijo Jack.

Daniel siguió a Jack hasta un enorme mirador, se asomó al borde, toda la feria y la gente se veía a lo lejos, estaban en las afueras de la feria.

¿Qué? ¿Mola? —Jack miró sonriendo a Daniel, que lo sujetó de la mano.

Daniel afirmó con la cabeza, los dos chicos permanecieron en silencio mirando las luces y las atracciones moverse.

¡Ey! ¿Daniel? ¿Jack? —la voz de Kenny llamó la atención de ambos, iba con una chica morena.

Los dos chicos soltaron sus manos, pero Kenny se dio cuenta y sonrió.

Hola Kenny. —dijo Jack desganado poniendo sus ojos en blanco.

Yo también me alegro de verte Jack, mira, esta es Isa, es mi novia. —Kenny señaló a Isa, la chica, de cabello oscuro y un poco morena de piel, les sonrió.

¿Qué tal? —preguntó Isa.

Daniel la saludó con la cabeza, sorprendido.

Jack, también sorprendido, miró a Daniel y luego a Kenny, claro, él pensaba que Kenny iba tras Daniel, pensó que se confundió, lo que no sabía es que Kenny era bisexual.

Bueno, ¿Y eso que estáis tan juntitos? —dijo Kenny sonriendo.

Bueno, los demás se marcharon y... —dijo Jack.

Tranquilo, no tenéis que dar explicaciones, pasadlo bien. —y guiñando un ojo a Jack y a Daniel se alejó con su novia.

Daniel y Jack permanecieron en silencio.

Bueno, ¿Nos tumbamos? —Jack se echó en la hierba, mirando el cielo estrellado.

Daniel se tumbó a su lado, Jack le cogió la mano, Daniel le miró y Jack le correspondió la mirada, ambos sonrieron, miraban al cielo mientras de fondo se escuchaba el ruido de la feria, el sonido se escuchaba alejado.

Qué bonito se ve el cielo de noche, te transmite una paz..., ¿No crees?

Daniel cerró los ojos y notaba como el aire chocaba con su cara, notaba la mano de Jack sujetando la suya.

Antes de conocerte, me sentía muy solo, tenía amigos, sí, pero me faltaba algo, me faltabas tú, Daniel, no creí jamás encontrarte, y aquí estás, conmigo, fui un tonto por no verlo antes, pero no nos separaremos más, quiero estar contigo.

Daniel giró su cabeza y lo miró mientras hablaba.

¡Ey qué tal! —dijo un chico que iba acompañado de otro a su lado, se acercaron a Daniel y Jack, que se levantaron corriendo.

Hola... —dijo Jack, cortado.

Daniel miró a los dos chicos, eran compañeros de su clase.

Vaya, vaya, ya sé quién usó pintalabios en tu cuerpo... —Liam sonrió, era uno de los chicos de su clase, el que le quitó el pintalabios con sus dedos, Liam, un chico de la misma estatura que Jack, era un chico bastante guapo, su cabello, castaño oscuro, era acompañado de ojos color miel.

No tiene gracia. —Jack le miró con seriedad.

Tranquilo, a nosotros no nos importa, ni a quién beséis, ni donde. —dijo Tyler, el otro chico, era de cabello negro, como el de Jack, la piel de Tyler era oscura, casi mulato, era bastante guapo de cara también.

Cierto, solo pasábamos a saludar, tranquilos. —Liam se alejó mirando a Daniel, Tyler le seguía detrás acompañándolo.

Una vez que se alejaron, los dos se volvieron a tumbar en el césped.

¿Estás bien? —Jack miró sonriente a Daniel, este afirmó con la cabeza—. Sé que muchos no entenderán nuestro amor, pero no me importa, soy feliz contigo, y no cambiará eso nunca.

Daniel le miró con los ojos brillosos, Jack con su brazo señaló hacia arriba.

¿Ves el cielo oscuro? Así estaba yo antes, por la noche es oscuro, es triste, pero las estrellas iluminan el cielo para que no se sienta solo, tú eres como las estrellas, eres la estrella que ilumina mi vida, Dani.

Jack se giró y miró a los ojos de Daniel, estos seguían brillando, Jack se levantó un poco, posó su mano en el pecho de Daniel, podía sentir como su corazón latía con fuerza.

Mira, dame tu mano.

Jack cogió la mano de Daniel y la posó en su pecho.

¿Lo sientes? Es mi corazón, late por ti, Daniel, está latiendo por tenerte aquí, a mi lado.

Daniel podía sentir en el pecho de Jack su corazón, latía con fuerza, lo notaba, cada latido, notaba su respiración.

¿Te gusta? —Jack tumbó más a Daniel, se acercó a él y posó sus labios en su boca, los dos se unieron en un beso, Daniel notó los labios calientes de Jack en los suyos, la mano de Jack permanecía en su pecho.

Los dos se unieron en uno solo durante unos minutos, Daniel no quería que ese beso no acabase nunca, era feliz, estaba con el amor de su vida, por fin.

Jack se separó sonriendo, se levantó y le dio su mano a Daniel para ayudarle a levantar.

¿Puedo dormir en tu casa? —Jack le miró maliciosamente.

Daniel afirmó con la cabeza.

Venga, ya se hizo tarde. —dijo Jack.

Los dos chicos caminaban juntos y en ese momento se cruzaron con un grupo de cuatro chicos, uno de ellos era el de los pendientes en su oreja.

Daniel se dio cuenta e intentó sujetar a Jack para alejarse y cambiar de rumbo.

¡Ey! ¿A dónde vais parejita de maricas? —dijo el de los pendientes.

¿Qué dices tú? —Jack miró desafiante al chico.

Los cuatro chicos rodearon a Jack y Daniel, éste, tembloroso, sujetó el brazo de Jack para que se marchasen, Jack se dio cuenta de que Daniel estaba asustado y él comenzó también a asustarse, fijándose bien eran cuatro más grandes que ellos.

Jack agarró a Daniel e intentó pasar, pero no le dejaron, dos de ellos sujetaron a Daniel, separándolo de Jack.

¡Eh! ¡Dejadle! —Jack intentó no soltar a Daniel, pero no pudo, los otros dos le sujetaron con fuerza.

Luego, vio como uno de ellos zarandeaba a Daniel y otro le daba un puñetazo en el estómago.

¡Esto te pasa por ser un maricón! —el de pendientes le dio otro puñetazo con fuerza a Daniel, cayendo de rodillas, ante la mirada de Jack, qué impotente, intentaba zafarse, pero no podía.

¡Déjalo hijo de puta! —Jack gritaba desesperado.

El chico de pendientes le pegó otro puñetazo a Daniel y cayó al suelo, ahí comenzó a patearlo junto al otro, Daniel se cubría como podía.

¡Basta ya! ¡Cobarde de mierda! —Jack logró liberar su mano y le pegó un puñetazo al que lo tenía sujeto, después una patada al otro, corrió donde Daniel y empujó al chico de los pendientes tirándolo al suelo.

El chico de los pendientes en la oreja, se levantó y lanzó un puñetazo a Jack, éste lo esquivó y golpeó con su puño al de los pendientes, que sorprendido y enfadado, lo volvió a intentar, pero Jack logró de nuevo esquivarlo y le golpeó con fuerza, haciendo que cayese al suelo de nuevo.

Entonces Jack recibió un placaje de los que le sujetaban, el otro le pegó una patada en la cara, sangre salió de su boca, Daniel intentó levantarse, pero el otro chico corpulento lo sujetaba.

''¡¡No!! ¡Basta ya! ¡Parad! ¡Por favor! ¡Basta ya!'' —pensaba Daniel impotente.

¡Estás muerto! —el chico de los pendientes se levantó y comenzó a patear a Jack con fuerza, éste se defendió como pudo, pero una patada le dio en la cara, que la tenía con sangre, Daniel llorando intentaba moverse, pero el otro chico no le soltaba.

¿Qué? ¿Mudito? ¿No dices nada? Eres tan maricón que no puedes ni hablar, ¡¡Mira lo que les pasa a los que son como vosotros!! —el chico de pendientes estaba ido.

Mientras los otros dos chicos sujetaban a Jack, el de los pendientes comenzó a pegar puñetazos en la cara a Jack, que ya estaba casi sin conocimiento.

¡Derek!, ¡Para!, ya vale... —intervino uno de los que sujetaban a Jack.

¡Calla! —el chico de los pendientes se puso en pie y comenzó a pisar la cabeza de Jack con fuerza, éste yacía en el suelo, sin moverse.

''Dejadlo, no lo toquéis, por favor, dejadlo en paz, no os hicimos nada, ¿Por qué? ¿Por qué nos hacéis esto? ¡¡BASTA YA!!'' —Pensaba Daniel, desesperado.

¡Viene gente! —alertó uno de sus compañeros, pero no dejaba de pisar la cabeza de Jack, lo sujetaron entre varios y salieron corriendo, soltando a Daniel en el suelo, éste se acercó corriendo a Jack, lo sujetó y pudo ver como su cara estaba ensangrentada, la cabeza la tenía llena de sangre, Daniel entre lágrimas lo movía pero no reaccionaba.

''No por favor, no me hagas esto, por favor, te lo suplico, no me dejes, no te vayas, ahora no, por favor, ¡¡¡¡NOOOO!!!!'' —su mente estaba al borde del colapso.

Daniel vio a lo lejos a Kenny con su novia y unos chicos acercarse, pero aún estaban lejos, Daniel no sabía que hacer, Jack no se movía y no dejaba de sangrar, le apartó sangre de la cara, pero no dejaba de salir, su cara estaba llena de sangre y tenía varios cortes, apenas distinguía su piel con tanta sangre.

''¡¡No respira!! ¡¡No!! ¡¡No te mueras!! ¡¡Jack!! ¡¡No me dejes solo!! ¡¡Por favor!!'' —sus pensamientos se desbordaban entre miedo y desesperación.

Daniel, temblando, y casi desmayándose, se levantó, no dejaba de temblar, Jack se moría, se moría, miró sus manos ensangrentadas con la sangre de Jack, las llevó a su cabeza impotente, estiró sus brazos apretando sus puños con fuerza y mirando al cielo estrellado con gesto de dolor, gritó.

¡¡Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaack!! —un fuerte grito salió de Daniel.

( Continuará... )

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Creado (2020), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

All rights reserved© Safe Creative Code: 2202020399227 / 2309245396427

ISBN Code: 9789403630045

PD: Esta historia no contiene nada de sexo explícito, es una historia de amor que escribí hace unos años, quería compartirla por aquí, contiene drama, violencia, inocencia, misterio..., ojalá que os guste.

La historia constará de 10 capítulos, de larga duración, ya sabéis que vuestras opiniones, críticas y consejos son bienvenidos!


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