El secreto de Jack 3 - Golpe de realidad
Al día siguiente Daniel fue a clases de manera normal, no le quedaba de otra, claro, Tommy y Alan lo acompañaban como siempre y no se percataron de su tristeza o de sus ojeras por haber llorado.
Fueron entrando todos al aula y Daniel pudo ver a Jack sentado, se acercó y vio en el asiento de al lado su mochila, estaba puesta para que Daniel no se sentase, se acercó más y Jack le hizo un gesto con la cabeza de negación, no quería que se sentara a su lado, la profesora entró y la clase iba a dar comienzo.
—Daniel, toma asiento, que ya vamos a empezar.
Pero Daniel no se movía.
—¿Daniel?
Jack miraba con nerviosismo a Daniel, esperando que se marchase, y éste, pensó en que podría meter en problemas a Jack si se negaba a sentarse, así que agachó la cabeza y caminó hasta el pupitre de Tommy.
Daniel miró a Tommy y se sentó con él, la clase comenzó, pero Daniel ni si quiera abrió su mochila.
—¿Qué te pasa? ¿Te peleaste con Jack? —Tommy se preocupó por su amigo, pero no recibió ni una respuesta de Daniel.
—¿Estás bien? —Tommy sabía que pasaba algo, pero Daniel no dijo nada.
Tras ese día, el resto de la semana fue igual, Jack no se acercó a Daniel, y éste solo se juntaba con Alan y Tommy.
A Daniel le dolía mucho no estar con Jack, sentía que por dentro se desgarraba, que no era feliz, no, no era feliz, Jack le había dado felicidad y ahora se la había arrebatado.
Y así, las semanas fueron pasando y Jack ya no se juntaba con Daniel, tampoco Yeray y Andy se juntaban con Daniel, puesto que siempre estaban con Jack, y al haber sido como expulsado del grupo de Jack, ya no hablaban con él.
Daniel se sentía muy solo, cada día lo pasaba peor, un día, en la hora del recreo caminaba junto a Tommy y Alan por el pasillo, cuando vio a lo lejos a la chica que le dio la carta, estaba hablando con Jack, su corazón casi se detuvo.
La chica miró a Daniel y Jack se giró a mirarle también.
Sora, la chica, se acercó hasta Daniel enfadada.
—¿Por qué no le diste la carta? ¿Qué clase de amigo eres tú? No volveré a confiar en ti jamás. —Sora, la chica, le miró con desprecio y se alejó, miró buscando a Jack, pero éste no estaba.
—¿Por qué dijo eso? ¿Qué dijo de una carta? —Tommy apareció por sorpresa y miraba a Daniel con dudas.
—Para que preguntas si no te dirá nada, es mudo. —Alan sonó de nuevo sarcástico.
—No empieces Alan... —Tommy lo miró con enfado.
Daniel no dijo nada y acompañó a sus compañeros al patio, buscaba con la mirada a Jack, pero éste no estaba por ningún lado, no lo veía.
El recreo terminó y todos volvieron a clases, Jack estaba más serio que nunca, Daniel se sentía mal por todo el malentendido que hubo.
Las clases terminaron y Daniel fue a su casa acompañado de Tommy, el cual iba de nuevo a la biblioteca porque su hermano le esperaba allí.
Esa tarde no hizo los deberes, no tenía ganas, no tenía ganas de nada, al día siguiente iba desganado, al entrar en clase miró al asiento de Jack, pero no estaba, esperó a que las clases comenzasen, pero no, Jack no vino a clase, Daniel se preocupó.
¿Se habría enfadado más?
Se acabó, tenía que aclararlo todo con Jack, Daniel iría a su casa después de clases.
Cuando sonó la campana anunciando el final de las mismas, Daniel cogió su mochila y salió corriendo sin esperar a Tommy y Alan, salió como un rayo.
A los pocos minutos estaba frente a la casa de Jack, dio medio rodeo y entró por la cocina, dejó la mochila y comenzó a caminar por el pasillo, pero entonces escuchó unos quejidos ahogados, como una especie de gemidos en voz baja, venían del cuarto de Jack, Daniel se detuvo.
—¡Me duele, para...!
Era la voz de Jack, parecía que le estaban haciendo daño, Daniel se congeló, de repente tenía miedo, decidió acercarse a hurtadillas, pero tuvo mala suerte, un crujido en la madera del suelo le delató.
Los quejidos del cuarto de Jack cesaron, entonces se escucharon pasos, acercarse y Daniel salió corriendo, la puerta se abrió justo cuando dobló la esquina evitando que nadie le viese, Daniel entró a la cocina, salió por la puerta y comenzó a correr sin parar hasta su casa.
Se detuvo agitado y medio ahogado, estaba sudando y temblando, entonces se dio cuenta...
Se había dejado la mochila en la cocina de la casa de Jack, un escalofrío recorrió su espalda, tenía que volver a por la mochila.
Esperó un rato y se puso en marcha, caminó aún con temor, ya empezaba a oscurecer, se acercó a la casa de Jack, entonces se abrió la puerta, el padre de Jack salía de la misma hablando por el móvil.
El padre de Jack vio a Daniel y con un gesto le hizo pasar mientras mantenía la conversación de la llamada, después cerró la puerta y se marchó.
Daniel se quedó allí plantado, en silencio, avanzó varios metros y se asomó al pasillo, caminó por el mismo hasta entrar en la habitación de Jack, la cama estaba muy arrugada, vacía.
Jack no estaba.
Entonces la puerta del baño se abrió y Jack hizo acto de presencia, sorprendido por ver a Daniel en su cuarto.
—¿Qué haces aquí? —Jack iba en toalla y con el pelo mojado—. ¿Y bien?
Jack caminó hasta su cama de forma rara, como si le ocultase la espalda, pero Daniel se dio cuenta de eso, Daniel bajó la mirada en shock.
—Te dije que te alejaras..., ¿Recuerdas? —Jack sonaba enfadado.
Daniel sacó una nota y escribió en ella.
''La carta no era mía''
Jack la miró y miró hacia el techo resoplando.
—Lo sé, y lo siento, pero tú tampoco dijiste nada, no sé, pensé que de verdad era tuya.
Daniel escribió y se lo enseñó.
''¿Entonces somos amigos de nuevo?''
Jack la leyó y miró a Daniel.
—Sí..., somos amigos, pero no vayas a escribirme cartas, ehhh —Jack sonrió y Daniel afirmó, aunque esa frase le dolió, pero le alivió un poco al saber que volvía a tener a Jack a su lado.
—Bueno, será mejor que te vayas a casa.
Daniel se despidió de Jack, se sentía mejor, fue a la cocina y recogió su mochila, salió camino a su casa, aunque ahora se sentía mejor, no podía dejar de pensar en lo que hacía Jack antes.
Cuando entró la primera vez, ¿Qué le hacía su padre? ¿Acaso...? Daniel no se lo quería ni imaginar, cuando lo hacía sentía ganas de llorar, pero tenía miedo de preguntarle a su amigo.
Llegaron las vacaciones de invierno, las Navidades, las clases del primer trimestre terminaron y no volverían a clases hasta dentro de varias semanas.
Daniel se la pasaba en su casa, leyendo cómics y jugando a la consola que le había regalado su madre por Navidad.
Estaba concentrado en eso cuando suena el timbre de su casa, su madre abrió y dejó entrar a Andy y Yeray.
—¡Hola Daniel! —Andy sonaba muy feliz, Yeray le saludo con la mano en alto, aún estaba cortado con Daniel tras lo ocurrido en los baños.
—¿Queréis algo para beber chicos? —la madre de Daniel miraba sonriente y feliz de ver que su hijo por fin tenía amigos.
—No, muchas gracias, señora, ya mismo nos vamos. —respondió Andy.
—No me digas, señora, por favor, dime Susan. —dijo la madre sonriendo.
La madre se despidió y dejó a solas a los tres.
—Daniel, mira, mañana es 2 de enero, el cumpleaños de Jack, cumplirá 13 años, así que habíamos pensado darle una sorpresa, lo que pasa es que últimamente sale poco y nos da largas.
Daniel escuchaba atento a Andy.
—Yeray y yo hemos reunido dinero para comprarle un balón de fútbol a Jack, es uno que le gustará mucho, habíamos pensado que lo sacases de casa con cualquier excusa, así ambos nos colamos y le preparamos todo. ¿Qué dices?
Daniel estaba sorprendido y tanta información de golpe le superaba, pero afirmó con la cabeza, en eso quedaron, los chicos se marcharon y Daniel cogió su mochila para salir fuera.
Volvió más tarde empapado de nieve y cenó, estaba feliz, mañana iría al cumple de su mejor amigo.
Ya casi era mediodía, faltaba poco para el plan de Andy y Yeray, así que una vez estuvo en casa de Jack, llamó a su puerta, el padre le abrió y le dejó pasar.
—Jack está en su cuarto. —el padre se sentó en el sofá mientras tomaba lo que parecía un café.
Daniel avanzó hasta el cuarto de Jack, estaba sentado dibujando, Jack se giró y lo miró con una sonrisa.
—¿Qué tal Daniel? Llevas días sin pasarte por aquí. —Jack se fijó en que Daniel llevaba la mochila—. ¿Qué haces con la mochila de clase?
Daniel se la quitó y la puso en la cama, miró a Jack y le hizo un gesto para que la abriese.
—¿Quieres que la abra?
Daniel afirmó con la cabeza.
Jack se levantó y abrió la mochila, sacó una bolsa redonda rodeada de papel y la puso en la cama.
—¿Qué es esto? —Jack comenzó a abrirlo y pudo ver lo que era, se detuvo de repente—. ¿Qué has hecho...?
Jack miró a Daniel esperando su reacción, Daniel se acercó y terminó de abrirlo, en la caja de lo que parecía un coche de carreras había una nota.
Jack alargó la mano despegando la nota, en ella había una dedicatoria y una cara sonriente.
''Feliz cumple, Jack''
Daniel se fijó en que los ojos de Jack se pusieron rojos, casi a punto de llorar.
—No..., no sé qué decir, no tenías por qué hacerlo... —Jack estaba a punto de llorar.
Con sus manos se frotó los ojos, se acercó a Daniel y lo abrazó, Daniel sentía la respiración de Jack en su oído, notaba su aliento, también sentía en su pecho el latido de Jack, Daniel se sentía feliz.
No se había sentido igual desde que durmió con él en su cama, la primera vez que entró en su casa, esa noche la recuerda cada día.
—Gracias Dani, eres lo mejor que me pasó en mi vida, ¿Sabes?
Sus palabras le hacían temblar las piernas, Daniel se sentía muy feliz, no quería que ese instante acabase jamás.
Sentía su cuerpo flotando en una nube, y junto a él estaba Jack, su amigo Jack, quería estar así con él siempre, lo demás no le importaba.
Jack se separó de él y le miró a los ojos, entonces entró el padre.
—¿Y esto? —ambos chicos se separaron corriendo.
—Es..., es..., es un re..., regalo de Dani. —Jack sonaba atemorizado, su actitud había cambiado bruscamente.
—¿En serio, Dani? Ese coche es caro. —el padre se acercó a mirarlo de cerca—. Me alegro mucho, venga, salid a estrenarlo si queréis, yo voy a salir a tomar algo y vengo luego, feliz cumple hijo.
—¿No lo celebramos? —Jack sonaba decepcionado.
El padre besó en la cabeza a Jack y se marchó ignorándolo.
—Bueno..., ¿Lo probamos? —Jack miraba el coche con ojos lujuriosos.
Daniel asintió.
Los dos chicos metieron el coche en la mochila y la llevaron afuera, lo posaron en el césped del jardín, Daniel se había olvidado del plan de Yeray y Andy.
Estaba tan feliz con Jack que no se acordó.
Sacaron el coche de la mochila y comenzaron a jugar con él, primero lo manejó Jack entre risas, Daniel lo miraba con ilusión.
El tiempo pasó volando y Yeray y Andy aparecieron con el balón, Jack los miró y sonrió.
—¿Eso es para mí? Qué cabrones sois... —Jack se acercó hasta ellos.
Los dos chicos se rieron y le pasaron el balón a Jack, que empezó a jugar con él, Andy se acercó a Daniel y se puso a su lado.
—Oye, tío, ¿Y el plan? —Andy negaba con la cabeza mientras sonreía.
Daniel sacó una nota y se la pasó a Andy.
''Se me olvidó, lo siento''
—Bueno, no pasa nada, por cierto, ¿Menudo coche le has comprado, no? —Andy miró a Jack y se dirigió a él—. ¿Ése no era el que siempre te le quedabas viendo embobado en la tienda?
—Cállate. —Jack se avergonzó mientras seguía jugando a la pelota con Yeray.
El tiempo pasó rápido y empezaba a atardecer, un coche de policía se detuvo cerca de la acera, frente a la casa de Jack, salieron dos hombres de dentro, uno era el padre de Jack, que se acercaba con el ayudante del sheriff.
Jack miró y su cara cambió radicalmente, ya no sonreía, Daniel se dio cuenta.
—Yo ya tengo que entrar en casa, me encuentro regular, gracias por los regalos.
Jack cogió el coche y el balón, entró en casa sin querer mirar la escena.
Su padre intentaba andar, pero le costaba mantenerse en pie, el ayudante del sheriff lo sujetaba como podía.
—Joder Henry, siempre igual, ¡Ya te dije que debes dejar la bebida! —el ayudante del sheriff sonaba muy enfadado.
El padre de Jack estaba borracho, intentaba articular palabra, pero le costaba, la escena fue contemplada por los tres chicos, Daniel, Yeray y Andy, éstos dos se despidieron y se marcharon ante la mirada del ayudante del sheriff.
—¡Mira qué imagen estás dando a los chavales! —el ayudante del sheriff gritaba con fuerza.
Jack se asomó abriendo la puerta con temor, Daniel no podía dejar de mirar la escena.
—Ayúdame a llevarlo hasta el sofá. —el ayudante del sheriff pidió ayuda a Jack.
Entre los dos lo metieron en casa y cerraron la puerta, Daniel se quedó un rato ahí parado, se acercó a su mochila y la recogió del suelo, lo mejor era que volviese a casa.
Por el camino pensaba en lo bien que lo había pasado con Jack, fue muy feliz, llegó a su casa y después de cenar se fue a dormir, pensando en lo feliz que estaba Jack con su coche, en lo feliz que se sentía él por haber hecho del cumple de Jack un día tan especial.
Los días fueron pasando y las vacaciones terminaron, las clases dieron comienzo de nuevo, a algunos les costó coger el ritmo, a Daniel no mucho, le gustaba estudiar y se le daban bien las materias.
Daniel pasaba mucho tiempo con Jack y sus amigos, se lo pasaba muy bien, a veces salía el tema de cómo sería su voz, pero Jack enseguida cambiaba de tema, sabía que a Daniel le incomodaba que hablasen de eso.
—Oye, ¿Vais a apuntaros a alguna actividad extraescolar? —preguntó Alan.
Daniel estaba en el recreo, con Tommy y Alan, mientras daba mordiscos a su bocadillo, no dejaba de mirar a Jack. ¿Por qué? ¿Por qué lo miraba? Daniel estaba confuso.
—No creo, ocupan mucho tiempo y los profes mandan muchos deberes. —Tommy contestaba a Alan.
Daniel estaba en un tercer plano, escuchaba de fondo a sus amigos, pero solo se centraba en sus pensamientos, aún recordando cuando Jack rompió la carta de amor de Sora, pensando que era suya.
Eso significaba que nunca podría estar con Jack, que éste le rechazaría, un momento, ¿Por qué pensaba en eso?
Es un chico, se supone que deben gustarle las chicas, pero no era así, o quizás se sentía confundido, le gustaba estar con Jack, más que con nadie, era feliz a su lado.
Cada día antes de irse a dormir, en su cama, pensaba en la noche que estuvo con Jack, en cómo le cogía de su mano.
Aunque luego se ponía triste al recordar que quizás lo hacía porque le recordaba a su hermano, pero eso a él no le importaba, él era feliz, fue feliz esa noche, y quería estar con Jack, quería decirle que le gustaba mucho.
Jack era tan lindo..., le gustaba su pelo, oscuro como la noche, sus ojos, negros oscuros, su nariz, pequeña y con algunas pecas, sus labios, esos labios que se posaron en su mejilla una vez.
Daniel se llevó la mano a la mejilla y suspiró.
—¿Y ése suspiro? —las palabras de Tommy hicieron reaccionar a Daniel, que se giró colorado.
—¡¡Ése suspiro es por una chica!! —Alan le miraba sonriente.
Daniel negaba con la cabeza.
—¿Cómo que no? Claro que sí. —Alan se reía de Daniel.
—Bueno, ya, déjale, por cierto, ¿Tú te apuntarás a alguna actividad extraescolar? —Tommy preguntaba a Daniel, éste se quedó pensativo y negó con la cabeza.
Las clases continuaron y la profesora esperó a que todos se fueran sentando.
Jack sacó su libreta y comenzó a dibujar, entonces vio una nota en su pupitre, era de color blanca y pequeña, le dio la vuelta y vio lo que estaba escrito.
''Me gustas''
Jack miró a Daniel, que también vio la nota sorprendido.
—¿Sabes quién lo ha escrito?
Daniel negó con la cabeza.
—¿Decías algo Jack? —la profesora interrumpió enfadada.
—No, nada maestra, disculpe.
La profesora continuó la clase, pero Jack comenzó a mirar al resto de alumnos, preguntándose quién podría haberle dejado la nota, Daniel miraba como su amigo escudriñaba a cada chica.
Jack miró la nota, la dobló y la guardó en el bolsillo de su mochila, la clase continuó con normalidad.
Al salir de clase, Jack iba acompañado de Alan, Tommy y Daniel camino a sus casas.
—Chicos, ¡Mirad esto! —Jack enseñó la nota.
Ambos la miraron con interés.
—¿Y eso? —preguntó Alan.
—Lo encontré en mi pupitre, alguien la dejó ahí.
—Wow ¿Tienes una admiradora secreta? —Tommy miraba con interés.
—Eso parece, y debe ser de la clase, ¿Quién creéis que podría ser? —preguntó Jack.
—Déjame que piense..., ¿Claudia? He visto que te mira mucho en clase. —Tommy sonaba muy convencido.
—¿Qué dices? No lo creo, mi compañera, Alice, mira mucho a vuestro pupitre, quizás sea ella. —Alan sonaba aún más convencido.
A todo esto Daniel seguía caminando sin hacer mucho caso de lo que hablaban los chicos, conforme pasaban por sus respectivas casas iban despidiéndose, hasta quedar solos Jack y Daniel, como siempre.
—¿Y tú? ¿Quién piensas que pudiese ser?
Jack miró a Daniel, Jack esperaba alguna respuesta suya y le contestó subiendo los hombros como si no supiese.
—¿No te quieres mojar? Por cierto, te tengo una sorpresa, ¿Vienes a mi casa? —Jack le guiñó un ojo de manera juguetona.
A Daniel se le iluminó la cara, hacía tiempo que no iba con Jack a su casa, ambos chicos continuaron el camino hasta llegar por fin a la casa de Jack, entraron y dejaron las mochilas en el suelo.
—Ven Dani. —Jack miraba con una sonrisa a Daniel, que se dejaba arrastrar por su amigo—. Cierra los ojos.
Daniel se quedó pensativo y con duda.
—¡Venga! ¡Ciérralos! —insistió Jack.
Daniel le hizo caso y cerró los ojos.
Escuchó como Jack se movía y cogía algo, un ruido sonaba como a papel, Jack se acercó a él y cogió su mano, pudo sentir de nuevo la piel de Jack, estaba caliente, su tacto era suave, después sintió lo que parecía un cómic, abrió los ojos y efectivamente era un cómic.
—¡Es el último número que ha salido de Superman! Este no lo tienes, ¿A qué no?
Daniel miró el cómic y negó con la cabeza.
—¡Venga! ¡Lo leeremos juntos!
Ambos chicos se tumbaron en la cama de Jack.
Daniel comenzó a pasar las páginas, Jack estaba recostado boca abajo, pegado a la pared, Daniel estaba en el borde, pero podía sentir a Jack pegado a él, intentaba leer el cómic, pero le costaba, sentir a Jack tan cerca le desconcentraba, le gustaba tenerlo a su lado.
—Jackson tenem... —el padre de Jack entró al cuarto y se sorprendió al ver a Daniel—. Vaya, no sabía que estabas aquí, Daniel.
—Sí, estamos leyendo un cómic, ¿Qué decías? —Jack miraba a su padre con interés.
—Cámbiate, tenemos que salir.
—Pero papá... —replicó Jack.
—Jackson, sabes que no lo repetiré dos veces. —el padre puso un tono serio, Jack se levantó y miró con tristeza a Daniel.
—¿Lo dejamos para mañana vale? —Jack estaba decepcionado.
Daniel se bajó de la cama ante la mirada de ambos y caminó al recibidor, cogió su mochila y salió por la puerta, miró el cómic que le había regalado su amigo, sabiendo que Jack no tenía mucho dinero, en parte se sentía mal que lo hubiese gastado en él.
—¡Auch! —un quejido de Daniel se escuchó al chocar con un hombre, cayendo de culo al suelo, el hombre era muy alto, lo miró y comprobó que era el ayudante del sheriff, el que trajo al padre de Jack borracho semanas atrás.
—Cuidado chaval. —el hombre le tendió la mano sonriente—. ¿Es que no miras por dónde vas?
Daniel bajó la mirada, se levantó sin darle la mano y comenzó a caminar, pero el hombre le agarró de la mochila impidiendo que siguiese.
—Espera un momento..., ¿Ésta mochila es tuya? —el hombre miró con cara seria a Daniel.
Daniel afirmó con la cabeza.
—Es curioso, la vi el otro día en la cocina de Jack...
Daniel se paralizó, su corazón comenzó a latir con fuerza, quería escapar, quería correr, quería GRITAR.
El hombre se agachó a su altura sonriendo, masticaba un chicle mientras no apartaba su mirada de él, después miró a la casa de Jack unos segundos, volvió de nuevo su mirada a Daniel y su sonrisa desapareció.
—¿Así que tú eres el fisgón del otro día eh? —el hombre escupió el chicle lejos y puso una cara más seria—. Si de verdad eres amigo de Jack, no contarás lo que viste, ¿Verdad? Su padre se enfadaría mucho y eso perjudicaría a Jack, y me perjudicaría a mí. ¿Entiendes?
Daniel afirmó con la cabeza con temor, estaba temblando, por momentos sintió que iba a desmayarse.
El hombre se acercó más a él y lo sujetó del hombro de forma ahora amistosa.
—¿Verdad que no contarás nada y guardarás nuestro secreto? —el hombre lo miraba ahora con una sonrisa amistosa.
Daniel afirmó con la cabeza agachada.
—¡No seas tan tímido hombre! —el hombre se levantó al ver que Jack y su padre salían por la puerta.
—Buenas Roland. —el padre de Jack saludaba al ayudante del sheriff, así que se llamaba Roland...
—Buenas tardes, Henry, ¿Estás bien? —Roland abrazó al padre de Henry de forma cariñosa.
—¿Qué haces tú aún aquí? —Jack miró extrañado a Daniel, que aún estaba paralizado de miedo.
—Ah, le comentaba que se dejó su mochila en la cocina el otro día. —Roland, el ayudante del sheriff, pareció hacerle una señal a Jack.
Jack se puso blanco, su actitud cambió por completo.
—¿Qué modales son esos Jackson? Dale un abrazo a tu tío. —el padre de Jack sonó enfadado.
¡¿Su tío?! ¡¡Roland era su tío!! Joder, no puede ser, esto no es posible, ¿Y ahora que podría hacer Daniel?
Jack se acercó y abrazó a Roland mientras no apartaba la vista de Daniel.
—Bueno, venga, vayámonos que se hace tarde. —el padre de Jack parecía tener prisa.
Los tres se alejaron dejando a Daniel allí plantado, se montaron en el coche patrulla y se alejaron en la distancia, Daniel pudo ver como Jack se asomaba por detrás del coche, su mirada era de temor.
Daniel corrió a toda velocidad hasta su casa, subió a su habitación y se echó en la cama, comenzó a llorar, llorar de impotencia, llorar de dolor, llorar porque no podía hacer nada, no sabía qué hacer.
Estuvo llorando hasta que acabó durmiendo.
Al día siguiente Daniel madrugó y salió antes que nunca. Sabía que Jack iba temprano a la escuela y quería hablar con él, necesitaba decirle que lo sabía, que se imaginaba lo que estaba pasando.
Caminó a paso rápido y justo pilló a Jack salir de su casa, se acercó a él y se puso a su lado.
—Ehhh, ¿Cómo estás aquí tan temprano? —Jack le miró sorprendido.
Daniel sacó una nota y se la enseño mientras caminaban, había preparado varias notas para que la conversación no fuese tan lenta.
Jack la cogió y la leyó.
''Tenemos que hablar''
Jack la miró y habló.
—¿Hablar de qué?
Daniel le pasó otra nota.
''Sé lo de tú tío''
Jack arrugó la hoja y la lanzó lejos.
—¿Qué viste?
Daniel le pasó otra nota.
''Debemos decirle a tu padre''
Jack la arrugó y la tiró enfadado.
—¿Estás loco? ¡No pienso decirle nada y tú tampoco!
Daniel se sorprendió, pero imaginaba esa reacción, sacó otra hoja y se la dio a Jack.
''¿Por qué no?''
Jack la lanzó de nuevo lejos arrugándola.
—Lo sabes perfectamente, no puedo decírselo, se enfadaría mucho, no puedo..., ya sabes como es él.
Daniel intentaba seguir los pasos de Jack, pero éste iba cada vez más deprisa, sacó otra nota y se la pasó a Jack, éste la cogió y al verla la arrugó con fuerza.
''Si no lo haces tú, lo haré yo''
Jack lanzó la hoja arrugada a un lado con enfado y tiró a Daniel al suelo para pegarle, uno de sus puños dio en la cara de Daniel, que intentaba defenderse ante la atenta mirada de todos los chicos que pasaban por allí.
—¿Qué clase de amigo chivato eres tú? —Jack le dio otro puñetazo y Daniel se cubría con las manos, se sentía impotente, él solo quería ayudarle.
Dos chicos aparecieron y sujetaron a Jack separándolos.
—¿Qué coño haces? —Tommy empujó a Jack lejos.
Alan levantó a Daniel del suelo con cuidado.
—¡Tú no te metas! —Jack sonaba desquiciado.
—¿Daniel no era tú amigo? —preguntó Tommy.
—No, ya no lo es, y no quiero que se acerque a mí. —Jack se dio la vuelta y se fue corriendo a la escuela.
—¿Estás bien? —Tommy se acercó a Daniel, que sangraba por la nariz, la ceja y la boca—. ¿Te duele?
Daniel veía como Jack se alejaba, no pudo evitar comenzar a llorar, sus lágrimas caían por sus mejillas, sentía dolor, y no solo por las heridas de su cara.
—Ven, vamos a llevarte a la enfermería. —dijo Alan.
Los dos chicos acompañaron a la enfermería a Daniel, lo dejaron allí con la enfermera y se marcharon a clases reclamados por un profesor.
—Esto te dolerá un poco, pero hay que darte unos puntos. —la chica empezó a coser la ceja de Daniel, el cual, tumbado en la camilla, intentaba resistir el dolor.
Intentaba hacerlo pensando en todo lo sucedido, en como acababa de perder la amistad con Jack, con el chico por el que sentía algo más que amistad, sí, cada vez lo tenía más claro, lo que sentía por Jack no era solo amistad.
Daniel quería morirse, no quería vivir en un mundo sin Jack, quería dar marcha atrás, cambiarlo todo, quería irse lejos, muy lejos, con Jack, y estar con él donde nadie le pudiese tocar, los dos juntos, sin que nadie les molestase, sería feliz.
Lágrimas salían de los ojos de Daniel y caían por sus mejillas, lágrimas de dolor, impotencia y tristeza, sentía un dolor, un dolor punzante en su corazón.
La chica siguió cosiendo y no pudo aguantar más el dolor, Daniel terminó perdiendo el conocimiento desmayándose en la camilla.
Tras curarlo, la chica lo mandó al despacho del director, tenía que explicarle lo que había sucedido, el director le miraba mientras colgaba el teléfono.
—Tu madre está de camino. —el director se sentaba en la silla de su despacho, Daniel estaba enfrente, sentado, con la mirada baja.
El director sacó del cajón unos caramelos y se los ofreció a Daniel, tras la pelea y que la enfermera le curase, ésta estaba obligada a contar lo sucedido en un reporte.
—Bien, por lo que te pasó no te preocupes, solo dinos quiénes fueron y serán expulsados del colegio.
Daniel permaneció en silencio, llevó su mano a la ceja, le dolía los puntos que le habían puesto, también le dolía el corte en el labio y el pequeño moratón que tenía en la mejilla.
—Comprendo que tengas miedo, pero no te preocupes, aquí estarás a salvo y las personas que te hiciesen daño no volverán a tocarte.
El silencio de Daniel se mantuvo.
¿Personas? Si solo fue uno..., y lógicamente no iba a decirle que fue Jack, sí, su Jack, incluso si ahora le odia, a Daniel no le importa, seguirá siendo su Jack y no lo traicionaría, en parte se sentía culpable, realmente él llevó al límite a su amigo.
O al menos intentaba autoconvencerse de ello.
—Mira, hijo, sé que no eres mucho de hablar, pero si no me dices quién ha sido, tendré que averiguarlo yo, la pelea tuvo lugar en la entrada de la escuela y tu madre me pedirá explicaciones, ¿comprendes? —la voz del director sonaba comprensiva.
Daniel sacó una nota de su bolsillo y comenzó a escribir, ante la atenta mirada del director, la terminó de escribir y se la pasó.
''No es de esta escuela, no lo había visto nunca''
El director miró a Daniel, suspiró con pesar y su cara se puso seria, se levantó y se acercó a uno de sus muebles llenos de libros, miró por la ventana que tenía en su despacho durante unos segundos y volvió a mirar a Daniel.
—Está bien, no sé si esto es verdad, llevo muchos años aquí y sé cuando me mienten o me ocultan algo, pero si dices que no era de esta escuela, poco puedo hacer, —hizo una pausa y guardó el papel— de todas formas, si decides ''recordar'' quién fue, estaré aquí, ¿de acuerdo?
Daniel afirmó con la cabeza.
—Bien, puedes salir y volver a clase en lo que tu madre llega.
Daniel salió del despacho y caminó por el pasillo, no había nadie, todos estaban en sus aulas, entró a los baños de chicos y se miró al espejo, su camiseta tenía manchas de sangre.
En su cara tenía la ceja izquierda cortada con los puntos y una tirita blanca, en su mejilla izquierda un pequeño moratón y en el labio tenía otro pequeño corte por la parte izquierda.
Daniel se llevó los dedos al labio, le dolía, sus ojos se empezaron a poner rojos, bueno, al menos sabía que Jack tenía un buen gancho de derecha.
¿Por qué actuó así? Él solo quería ayudarle, ¿Por qué reaccionó de tal forma? Quizás se equivocó, quizás debió abordar el tema de forma diferente, ¿Le daba vergüenza? Daniel se sentía mal, pero necesitaba ver a Jack, quería ver como estaba.
Daniel salió del baño y caminó a su clase, entonces se encontró con su madre.
—¡Dios mío! ¿Quién te hizo eso? —la madre se acercó y lo abrazó con fuerza. Daniel no pudo evitar tener los ojos lagrimosos.
Su madre insistió en llevarlo a casa, pero Daniel se opuso, quería seguir en la escuela, ante la negativa de Daniel, a Susan, su madre, no le quedó de otra que aceptar a regañadientes.
Su madre fue a hablar con el director, a su vez, Daniel regresó a clase y se sentó junto a Tommy, miró a Jack, que solo observaba por la ventana, apenas atendía a clase y no miraba a Daniel, éste, se sentía muy mal.
Al terminar las clases, Tommy y Alan caminaban juntos hablando camino a la escuela, Daniel los vio y se puso detrás.
—Que sí, ¿Por qué iba a mentirte? —Tommy miró atrás y se percató de Daniel.
—Daniel, nos contarás qué pasó entre tú y Jack, ¿No? ¿Qué pasó? —Tommy lo miraba esperando respuesta.
—Eso, ¿Por qué no dijiste que Jack fue el que te agredió? —Alan le miró esperando respuesta.
—El director supo que nosotros te llevamos a la enfermería, nos preguntó si sabíamos algo. —las palabras de Tommy alertaron a Daniel y éste miró con temor al chico—. Tranquilo, no dijimos nada.
—Sí, al saber que tú dijiste que fue un chico que no conocías comprendimos que no querías que se supiese que fue Jack. —Alan puso su mano por encima del hombro de Daniel—. Oye, ¿Cómo llevas la herida de la ceja? Porque tiene mala pinta, ¿Te duele?
—Creo que le quedará cicatriz. —Tommy miraba a Daniel y éste se incomodaba.
Cada uno se fue a su casa y Daniel le contó a su madre que se peleó con otro chico que no era de su escuela, pero que no le molestaría más, no quería preocuparla, esa noche Daniel lo pasó muy mal, no pudo evitar llorar, no se quitaba de la cabeza a Jack y cómo le trató, le dolió mucho cómo le pegó, no se lo esperaba, ese no era su Jack...
Como era viernes, no tendría clase hasta el lunes, así que se quedó todo el fin de semana en casa jugando a la consola y leyendo cómics, intentando centrarse en otras cosas y no pensar en Jack, pero le costaba.
El fin de semana terminó y el lunes se puso en marcha hacia la escuela, las heridas se le habían curado un poco, menos la de la ceja, esa le dejaría seguramente cicatriz.
Al llegar a la clase vio a Jack sentado en su sitio, sus miradas se cruzaron unos instantes y Jack la apartó, Daniel caminó y se sentó junto a Tommy, miró donde Jack, estaba sentado, con la cabeza hacia abajo, su mano estaba apoyada en la frente, no quería que le viesen la cara.
—Lleva así desde el viernes, no sé si se arrepentirá, pero apenas habla y no sale al recreo, se queda en clase, incluso la profesora lo ha quitado de delegado porque no trajo los partes de clase. —Tommy le hablaba a Alan de Jack, Daniel escuchaba entre el alboroto y el ruido de la clase.
Daniel no pudo evitar sentirse mal.
Las clases continuaron, Daniel apenas prestaba atención, miraba a su amigo, no dejaba de observarlo, quería ir allí y abrazarlo, decirle que no le guardaba rencor, que lo perdonaba, que solo quería estar con él.
Jack apenas levantaba la cabeza en clase, y no dibujaba, era la primera vez en mucho tiempo que no lo hacía.
Llegó la hora del recreo y Daniel salió junto a Tommy y Alan al patio, Daniel se estaba comiendo su bocadillo buscando a Jack, pero no lo encontraba, se alejó sin que se percatasen ambos chicos y entró en el colegio, caminó por los pasillos y se puso al lado de su aula, se asomó con cuidado y allí estaba Jack, tenía sus brazos en la mesa, su cabeza estaba apoyada entre sus brazos, escondiendo su cara.
Daniel se acercó despacio, en parte tenía miedo, no sabía cómo iba a reaccionar Jack, caminó hasta ponerse a su lado, Jack aún no se había percatado de que Daniel estaba ahí, él seguía con la cabeza tumbada en la mesa, no se movía.
Sacando el bloc del bolsillo comenzó a escribir, Jack lo escuchó y levantó la cabeza, entonces vio a Daniel, sorprendido se quedó mirándolo. Miraba atento lo que escribía, Daniel arrancó la hoja y la puso en la mesa.
Jack la miró y alargó la mano cogiéndola.
''Lo siento, ¿me perdonas?''
Jack se quedó mirando la nota, no hacía nada, Daniel se quedó allí de pie, en silencio, afuera se escuchaba el alboroto de los chicos en el patio.
Jack se levantó, Daniel retrocedió unos pasos, pudo ver los ojos de Jack, parecían a punto de llorar, se aventó a Daniel y lo abrazó con fuerza.
Los dos chicos permanecieron abrazados, Daniel sentía el calor de Jack, y sentía de nuevo su corazón latir con fuerza, también como Jack parecía estar agitado, Daniel extendió sus brazos y le abrazó también con fuerza.
—Perdóname Dani, lo siento, no sé qué me pasó ese día, ya no aguantaba más, reventé y tú lo pagaste, ¡Lo siento!... —Jack comenzó a llorar, era la primera vez que veía a su amigo así y le dolía, le dolía mucho, no podía verlo así, Daniel le abrazó e hizo un ruido con su boca de manera instintiva, como si lo mandara a guardar silencio, intentando calmarle.
Jack se separó sorprendido, luego miró su herida, llevó su mano derecha a la ceja de Daniel y la comenzó a tocar.
—¿Te duele? —Jack posó dos dedos unidos en ella, Daniel podía sentir su tacto.
Daniel sujetó con su mano la de Jack, no quería que dejase de tocarlo, Jack lo miró y pudo sentir la cicatriz de su amigo, la cicatriz que él mismo le provocó.
Jack se acercó y posó sus labios en su ceja, besándola, Daniel sentía que ardía por dentro, Jack separó sus labios y miró a su amigo, le cogió de la mano y le miró a los ojos, esos ojos avellana que no dejaban de observar a Jack.
—¿Me perdonas? —preguntó Jack con incertidumbre.
Daniel afirmó con la cabeza y Jack volvió a abrazarlo, mientras la campana de la escuela sonaba con fuerza, anunciando el final del recreo.
Los dos chicos se separaron y Daniel se acercó corriendo a la mesa de Tommy, dejó una nota y recogió su mochila, fue donde Jack y se sentó a su lado, Jack lo miró entre triste y feliz, aún se sentía culpable.
Los chicos fueron entrando y Tommy se sorprendió al ver a Daniel sentado con Jack, se acercó a su mesa y vio la nota.
''Hice las paces con él, gracias por ayudarme Tom''
Las clases continuaron y Jack parecía estar mejor, aunque no dibujaba, solo atendía a clases, a Daniel le daba pena no ver a su amigo bien del todo aún, pero presuponía que sería pronto aún, seguro que en unos días todo volvía a la normalidad, o al menos eso deseaba.
La profesora explicaba el temario cuando Daniel notó la mano de Jack, con su mano derecha buscó la mano izquierda de Daniel, éste se la dejó coger y ambos permanecieron con las manos cogidas, Daniel era de nuevo feliz.
Las clases terminaron y los chicos fueron saliendo.
Daniel caminaba camino a su casa.
—¡Oye, Daniel espera! —Tommy se puso a su lado, Alan también.
—¿Y eso que lo has perdonado? Te dio una buena tunda... —las palabras de Alan indicaban que no le gustó que estuviera al lado de Jack de nuevo.
—A mí también se me hizo raro, pero si le ha perdonado..., eso sí, si vuelve a tocarte le contaremos al director, ¿Lo sabes no? —Tommy miró seriamente a Daniel, éste afirmó con la cabeza.
En ese momento apareció Jack, se puso cerca, pero no se atrevió a decir nada, los dos chicos y Daniel lo vieron.
Daniel miró a Tommy, como indicándole que los dejase a solas.
—Alan, ¿Vamos a tu casa a jugar a la consola? —Tommy le guiñó un ojo a Daniel.
—¿Eh? —Alan no entendía nada.
Tommy le hizo un gesto con la cabeza.
—¿Qué te pasa en la cabeza? —preguntó Alan inocentemente.
Tommy se rascó la cabeza y arrastró a Alan lejos con una sonrisa incómoda.
Jack y Daniel tras eso caminaron en silencio durante un rato.
—Oye..., me gustaría enseñarte algo..., es importante para mí, ¿Te vienes?
Jack no apartaba la mirada del suelo hasta ese momento en el que le propuso ir a su casa, Jack miró a Daniel esperando una respuesta.
Daniel afirmó con la cabeza y los dos chicos fueron corriendo a casa de Jack, entraron y dejaron las mochilas en la entrada.
—Ven. —Jack sujetó del brazo a Daniel y lo llevó a su cuarto.
Jack cerró la puerta y los dos se sentaron en la cama.
—Quiero contarte un secreto, debí hacerlo hace mucho, pero me cuesta hablar de ello, quizás si lo hubiese hecho antes no habría explotado así...
Jack suspiró y su mirada cambió a una más triste.
—Es sobre mi familia...
Jack hizo una pausa, los dos estaban sentados en su cama, Daniel le miraba expectante, realmente quería saber lo que le contaría.
—Fue el 2 de enero, era mi cumpleaños, iba con mi padre, mi madre y..., mi hermano, Dani...
Jack se detuvo unos segundos, miró por la ventana y continuó hablando.
—Mi padre nos llevaría a un lugar superchulo...
La respiración de Jack se aceleraba.
—Íbamos en el coche a una pizzería italiana de las afueras, mi favorita...
Jack respiró hondo, sus ojos estaban vidriosos, Daniel no podía dejar de mirarlo.
—Recuerdo muy bien ese día, nunca se me olvidará, lo pasamos genial, mi hermano era muy feliz, todos éramos muy felices, al volver..., un niño cruzó en rojo, mi padre lo quiso esquivar y chocamos contra un coche que venía de frente, recuerdo..., recuerdo como desvió y sentir el coche comprimirse, noté dolor, y no recuerdo nada más...
A Jack le comenzaron a salir algunas lágrimas.
—Yo..., me desperté en el hospital, estaba aturdido, me dolía todo, mi padre estaba al lado, su cara, sus ojos, todo en él era diferente, como si hubiese llorado durante días, mi madre y mi hermano..., ellos..., no..., no sobrevivieron..., mi padre salió ileso y yo..., bueno...
Jack volvió a coger aire y miró a Daniel.
—Yo sobreviví, tras el accidente estuve varios días al borde de la muerte, pero sobreviví, desde entonces, cada día, rezaba porque mi hermano volviese, porque mi madre me arropara cada noche, porque mi padre volviera a ser como el de antes, pero cambió, comenzó a beber y...
Jack se limpió las lágrimas de sus mejillas y respiró hondo.
—Él a veces se enfadaba mucho y..., bueno, él, a veces se enfada conmigo...
Daniel cogió de la mano a Jack, éste le miró con dolor.
—Mi tío sabía lo que pasaba e intentó ayudarme, pasé unos meses en su casa y mi padre fue a terapia, mejoró mucho y yo volví con mi padre, pero a él..., a veces le da un cambio brusco de humor y se enfada...
Jack se quedó en silencio, Daniel no sabía qué decir.
—Un día, estando en clase vi a un chico que se parecía mucho a mi hermano, entonces la profesora dijo su nombre, Daniel..., y encima se sentó a mi lado..., te sentaste a mi lado.
Daniel miró a Jack y después bajó la mirada.
—Mis rezos se cumplieron, mi hermano volvió, yo..., cuando me acerqué a ti, lo hice pensando que eras mi hermano, yo..., creí que eras mi hermano, sabía por dentro que no, pero quería que lo fueses, lo siento...
Jack se levantó y sacó un dibujo que tenía guardado, era el de Daniel, el que se le cayó detrás del escritorio. Lo extendió y Daniel lo cogió.
—Cuando vi ese dibujo por un momento pensé que era de mi hermano, que lo dibujó y lo escondió para que lo encontrase, pero vi mejor el dibujo, era tuyo, fue el día que te dejé solo, lo siento.
Jack le quitó a Daniel el dibujo, que sorprendido por todo lo que decía en parte se sentía mal, Jack lo veía como a un hermano, y él quería algo más, sentía algo más por Jack, su corazón le dolía.
—Nunca más te dejaré solo. —Jack abrazó a Daniel y los dos chicos permanecieron así, abrazados, Daniel podía sentir de nuevo a Jack cerca, hacía tanto tiempo que no lo sentía...
Pero Daniel quería llorar, sentía impotencia, ¿Por qué? ¿Por qué quería estar con Jack? ¿Acaso era gay? ¿Acaso no podía verlo solo como un amigo? ¿Por qué era diferente al resto?
En su cama, esa noche, Daniel no pudo evitar llorar de nuevo, en parte estaba feliz porque Jack volvía a ser su amigo y le contó parte de su vida, pero por otro sentía que cada vez que Jack le abría más su corazón, el suyo era encadenado.
Daniel se levantó de la cama y sacó de un cajón una libreta blanca, se tumbó en la cama, la abrió y comenzó a escribir, a escribir lo que sentía, debía expresarse de algún modo o explotaría, entre lágrimas, Daniel escribió y escribió, hasta quedarse dormido encima de ella.
Pasaron las semanas, todo iba con normalidad, las clases iban bien y Jack y Daniel con los días se llevaban mejor, parecía olvidado el tema de lo ocurrido el día de la pelea.
Aunque Daniel aún pensaba en cómo abordar lo de su tío, no quería ver sufrir a Jack, quería verlo feliz, en clase, Jack volvió a dibujar, algunos dibujos se los dedicaba a Daniel, éste, tenía ya una carpeta llena de dibujos de Jack, la guardaba debajo del colchón de su cama, como un tesoro.
—Bueno, chicos, pronto terminará el año escolar, y como siempre habrá una obra de teatro, este año toca hacer la de ''El conde de Montecristo'', recordad que es obligatorio participar, ya que sube la nota final, quien no lo haga no obtendrá este extra.
Tras el gran anuncio de la profesora, en el recreo, los chicos de la clase discutían por los papeles, Jack sería el protagonista, como delegado de clase tenía prioridad en los papeles, quiso darle a Daniel el de antagonista, pero éste no quería participar, además de que sin hablar era complicado.
—Menos mal que volví a ser delegado de clase, así puedo ser protagonista. —Jack sonreía por el camino, las clases terminaron y volvían a sus casas.
—Es injusto Jack, yo también lo quería... —Andy sonaba enfadado.
—Ya cálmate, te di el del antagonista, no te quejes, que ya hay suficientes quejas de todos... —Jack miraba a un grupo de chicas mientras hablaba.
—Claro, pero el que se besará con Rose eres tú..., cara dura... —Tommy intervino al ver como Jack no dejaba de mirar a una de las chicas.
Andy, Tommy, Alan, Jack y Daniel caminaban a sus casas.
—¿Y qué quieres que haga? Es el destino, yo soy DiCaprio y ella es mi Kate Winslet, ¡Como en Titanic! —Jack sonaba muy empalagoso.
—¡Ay por favor!, un cubo, creo que vomitaré. —Alan se metía los dedos en la boca en gesto de burla.
—Sí, sí, tú ríete, pero..., ¿Quién recibirá un beso de Rose? Yo, además, creo que es mi admiradora secreta. —Jack sacó varias notas y se las enseñó a todos, que las miraron con atención.
—¿Tantas tienes ya? —Tommy miraba con asombro.
—Sep, cada día me encuentro una, está claro que es ella, lo sé, mi corazón me lo dice. —Jack tenía en su cara una ilusión que le dolió a Daniel.
Éste miró las notas y lo que ponía en ellas.
''Eres tan lindo...'', ''Quiero estar contigo...'', ''Aún no sabes que me amas, pero me amas...''
Jack las guardó como un tesoro ante la atenta mirada de los demás, los chicos se fueron desviando cada uno a sus respectivas casas quedando Daniel y Jack solos.
En silencio caminaban hasta que llegaron a casa de Jack.
—Dani, quiero enseñarte algo, ven.
Los dos chicos soltaron sus mochilas en la entrada y caminaron hasta el cuarto de Jack.
—Cierra y atranca la puerta con la silla.
Daniel hizo caso y cerró la puerta, cogió la silla y la puso de manera que la puerta quedara atascada, al darse la vuelta vio como Jack se quitaba la camiseta, su corazón comenzó a latir con fuerza.
—Ya por fin está terminado, mira. —Jack se puso de espaldas y Daniel pudo ver un tatuaje en su espalda, en la parte baja del costado derecho, era un corazón rojo con los bordes negros con su nombre y el de su hermano en color blanco, al final del mismo ponía un ''hermanos for ever''—. ¿Qué? ¿Mola?
Daniel quería verlo más de cerca.
—Tócalo si quieres.
Daniel, con duda, acercó su mano y con las yemas de sus dedos comenzó a tocar el tatuaje de su amigo, éste al notar los dedos se echó un poco hacia delante, Daniel podía sentir en sus dedos la piel de su amigo.
Tocó la parte del tatuaje y lo rodeó con sus dedos, notaba también como una cicatriz, un corte vertical que atravesaba el corazón tatuado. ¿Sería la del accidente de coche?
—¿Te gusta? —la voz de Jack sonaba entrecortada, Daniel abrió su mano y la posó en todo el tatuaje, comenzó a tocar la piel de Jack, era suave, y la sentía arder, Jack permanecía de espaldas, dejando que Daniel siguiera, la cicatriz le hacía rozar su piel, le gustaba el tacto.
Daniel comenzó a subir su mano por el costado, su corazón latía con tanta fuerza que podía sentir que se le iba a salir del pecho, pero siguió subiendo su mano, entonces Jack comenzó a reírse y se apartó.
—¡Que me haces cosquillas! —Jack cogió la camiseta y se la puso, mientras lo hacía, Daniel se sentía raro, algo estaba diferente en él, ardía y sentía que algo no iba bien, además volvía a sentir como si tuviese fiebre, necesitaba echarse agua en la cara.
—Bueno, entonces, ¿Qué te parece? Mi tío cada semana me lo fue haciendo poco a poco, porque dolía mucho y es un tatuaje complicado de hacer sobre la cicatriz, así en parte no se verá mucho.
¡No puede ser!..., pensó Daniel.
Daniel sacó una nota y escribió en ella, se la pasó a Jack, que se sentó en la cama a leerla.
''¿Eso era lo que tú tío te hacía?''
Jack miró extrañado a Daniel.
—Claro, esto es lo que no debe saber mi padre o me mata, y encima mi tío pagará las consecuencias, así que es un secreto, ¿Vale? Pensé que lo sabías...
Daniel permaneció callado.
—Pero..., ¿Entonces qué querías contarle a mi padre? Si dices que no sabías sobre el tatuaje...
Jack no entendía nada.
Daniel permaneció en silencio, su cabeza daba vueltas, ahora todo tenía sentido, ahora comprendía todo, el puzzle acababa de ser encajado, los moratones y arañazos provocados por su padre, los quejidos del día que se coló en casa de Jack eran por el tatuaje, ahora comprendía ese ruido de fondo...
—¿Dani?, ¿Me escuchas? ¿Guardarás el secreto entonces?
Daniel miró a Jack y afirmó con la cabeza, no contaría el secreto, aunque ahora se sentía como un idiota.
La puerta intentó abrirse pero estaba atascada.
—¡¡Jackson!! —el padre de Jack gritó enfadado.
—¡Mierda! —Jack se levantó y apartó la silla, el padre entró con un ligero gesto de enfado.
Al entrar vio a Daniel y se sorprendió.
—¿Qué..., hacéis? ¿Por qué atrancas la puerta? —el padre miró a los lados del cuarto buscando algo.
—Perdón, es que...
—¿Es que, qué? —el padre miró a Daniel y después a su hijo—. ¿No estarás fumando o algo de eso, verdad?
—¿Qué? Claro que no... —Jack se ofendió.
—Eso espero..., bueno, vamos, es la hora de comer, Daniel, será mejor que te vayas a casa.
Daniel con gesto preocupado se marchó mientras Jack lo despedía con una sonrisa, ese día Daniel fue corriendo a su casa, se sentó en su escritorio y comenzó a escribir.
''Jack, las notas son mías, no son de ninguna chica, siento decepcionarte, pero necesitaba expresarme, que supieras que quiero estar contigo, como las nubes con el cielo, vivir lejos de los demás sin que nadie nos moleste...''
Daniel se quedó mirando la hoja, la arrugó y la lanzó lejos. Tumbó su cara en la mesa de al lado, mirando el cielo por la ventana, ¿Por qué se sentía así? Él quería ser normal, que le gustasen las chicas...
Al día siguiente en el gimnasio de la escuela comenzó a formarse el escenario para la obra de teatro que cerraría el año escolar, quedaban pocas semanas para ello.
En la hora del recreo, como siempre, Daniel miraba a Jack mientras Tommy y Alan hablaban de tonterías, podía ver cómo Jack se alejó de sus amigos y se acercaba a una chica, ésta le siguió y entraron en la escuela, Daniel, celoso, fue detrás de ellos.
Entró y miró por los pasillos, entonces los vio cerca de su aula, apoyados en el marco de la puerta, se escondió en la esquina del pasillo y comenzó a escuchar, le costaba porque hablaban en tono más bien bajo, no entendía qué decían, hubo un silencio.
Daniel se asomó y vio a Jack besando a la chica, ésta le correspondió el beso, era Rose, la chica que haría la obra con él.
Su corazón se partió en varios trozos, miraba con rabia e impotencia la escena del beso, quería morirse, salió corriendo, lágrimas salían de sus ojos, entró a los baños de chicos y se mojó la cara en el grifo, se miró al espejo y con gesto de rabia pegó un fuerte grito.
¡Ahhrrg! —su cara de asombro tras el grito fue lo siguiente que vio al espejo, su voz..., escuchó su propia voz, fue solo un momento, pero la escuchó, su respiración se agitaba por momentos, estaba alterado, la garganta comenzó a arderle, se llevó su mano a la misma.
Tocó la sirena anunciando el final del recreo, caminó a su aula y Jack estaba sentado en su pupitre, Daniel se acercó y se sentó a su lado.
—¿Qué te pasa? —Jack le miró extrañado, sabía que algo le pasaba.
Daniel, aún alterado le pasó una nota.
''Nada, corrí mucho para regresar y me cansé''
Jack le miró con duda, no terminó de creer a Daniel.
Los días fueron pasando con normalidad, pronto sería el día del teatro, pero Daniel no quería participar, su papel era de secundario, uno que no hablaba y solo luchaba en un combate, precisamente contra Jack, pero no quería, no quería ver a Jack con esa chica, la odiaba.
—Bueno, chicos, esta es la última semana de clases, así que espero veros el año que viene y que paséis un buen verano.
Los chicos parecían felices, incluso Jack, pero Daniel no, a él le gustaba venir a la escuela, estar con Jack, y sabía que cuando empezaran las vacaciones esto acabaría.
Los chicos estaban en el pasillo esperando para la siguiente clase, Jack estaba sentado en el banco con Daniel.
—¿Te gustaría ir esta tarde a la tienda de cómics? —Jack miraba a Daniel sonriente.
Daniel afirmó desganado.
Al terminar la escuela emprendieron el camino hacia la tienda, hacía mucho que no se pasaban por ahí, por fin podría estar a solas con Jack, Daniel tenía pensado declararse, no aguantaba más, sabía que era un riesgo muy grande, pero necesitaba decirle lo que sentía por él, tenía varias notas preparadas para ello.
—¿Jack? —la voz de una chica sonó a su espalda, era Rose con una amiga.
—¡Rose! —Jack se puso nervioso.
—Te estaba buscando, mira, ¿Te gustaría esta noche ir al cine?
—Cla..., claro, sí, claro que sí. —Jack estaba nervioso.
Rose miró con una sonrisa a Daniel y se acercó a él, Daniel pudo ver su pelo rubio, ondulado y largo.
''La odiaba, deseaba que su pelo ardiera y saliera gritando'' , ''Me quiere robar a Jack, es mala, todas las rubias son malas, como la novia de Chucky, o como Cersei, o la de atracción fatal, o Harley Quinn, todas, rubias, rubias y malas''.
Sonaba cruel en su mente, pero no le importaba.
—¿Te gustaría venir? Así acompañas a Lucía, mi amiga. —la otra chica miró tímidamente a Daniel, Lucía era una chica de pelo castaño oscuro y liso, lo tenía también muy largo, era casi de la estatura de Daniel, parecía maja, tenía unas gafas redondas negras.
—¿Eh? Claro que irá, ¿A que sí? —Jack miró a Daniel angustiado.
Daniel negó con la cabeza.
—Si no viene preferimos verla nosotras solas, porque sería raro, tú me entiendes... —la chica insistió.
Daniel volvió a negar con enfado.
—Esperad un momento... —Jack apartó a Daniel con él a un lado—. ¿Qué haces? ¿No quieres venir?
Daniel negó con la cabeza.
—¿Pero por qué? Si es guapa, así tendríamos una cita doble.
Daniel sacó una nota y se la pasó a Jack.
''NO me gusta''
Jack arrugó el papel y miró a las chicas sonriendo de forma nerviosa.
—¿Ocurre algo? —Rose se impacientaba.
—No, no... —Jack se alejó aún más con Daniel—. ¡Por favor! Dani, hazme este favor, te lo suplico, después haré lo que quieras.
Daniel lo miró pensativo y sacó otra nota.
''¿Lo que quiera?''
—Sí, lo que quieras.
Daniel suspiró y afirmó con la cabeza.
—¡Siii! —Jack abrazó a Daniel, pudo sentirlo de nuevo cerca, aunque duró segundos.
Se separó y se acercó a las chicas.
—Está bien, sí vendrá, es que es muy tímido. —dijo Jack con una sonrisa.
—Ya se ve, ya..., pero bueno, a las ocho en la puerta del cine. —dijo Rose.
—¿A las ocho? —para Jack esa hora era muy tarde, era el límite impuesto por su padre, Daniel lo sabía, se quedó sin cita.
—¿No puedes? —la chica le miró con enojo.
—Sí, a esa hora estaremos allí. —Jack la miró sonriente y las chicas se alejaron.
Daniel lo miró sorprendido, ¿Iba a arriesgarse a que su padre se enfadase por una chica?
''No me lo creo, vas a saltarte la norma de tu padre por esa estúpida chica, y además, fea, la odio, quiere quitarme a mi Jack'' ''Rubia de bote maligna'', ''Si buscas un chico ve con Chucky, te pega más''.
Los pensamientos de Daniel ardían de celos.
Estuvieron un rato en la tienda jugando con la máquina, pero Jack no estaba concentrado y moría con facilidad, se le notaba nervioso. A su vez, Daniel pensaba en la noche de cine.
''Voy a tener que estar viendo a Jack de manitas con esa chica, no puedo, no lo soportaré''
Daniel sentía un resquemor muy grande, iba a pasarlo mal.
Al rato cada uno se fue a su casa, Jack le dijo a Daniel que se pusiera guapo, pero lejos de hacerlo no se duchó, ni se cambió de ropa, al revés, se miró al espejo y con enfado se revolvió el pelo.
''¿Quieres que vaya a tu cita? Pues iré, pero como un loco, porque estoy loco Jack, estoy loco por ti''
Llegó la hora y Daniel se pasó a recoger a Jack, éste se escapó por detrás sin que su padre lo viese.
—¿Qué leches? ¿De dónde vienes? ¡Estás hecho una mierda! ¡Joder Dani! —Jack lamió su mano e intentó peinar a Daniel, pero éste se resistía—. Estate quieto, solo quiero que parezcas normal.
Esa palabra no le gustó a Daniel, se quedó quieto y dejó que su amigo lo peinase.
—¿Y esto? ¿Por qué llevas aún el uniforme de la escuela? —Jack se quitó la chaqueta del chándal y después su camiseta.
Daniel no pudo quitar la vista de su amigo sin camiseta, después Jack se volvió a poner su chaqueta, sin camiseta.
—Toma, ponte mi camisa, que no se note que vas con uniforme.
Daniel la cogió con enfado y se quedó quieto.
—¡Venga Dani! —Jack le miró enojado.
Daniel se quitó la camisa del uniforme y se puso la de Jack, lo hizo con gesto de enojo, Jack cogió la del uniforme y la lanzó cerca de su casa.
—Ahí nadie la verá, venga, nos esperan.
Los dos chicos caminaban, en silencio.
—Venga Dani no estés así, por favor...
Daniel se sentía mal, por un lado, no quería que Jack fuese, pero por otro, el verlo mal por su culpa lo mataba, Daniel cambió la cara y lo miró sonriente, de manera forzada.
—¡Así me gusta!
Daniel caminó con una sonrisa forzada.
Los dos llegaron al cine y ahí estaban ambas chicas. Daniel las miró y apartó la mirada, quería irse, desaparecer, despertar y que todo fuese una pesadilla, pero eso no pasaría, esa pesadilla no terminaría aún.
( Continuará... )
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Creado (2020), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)
All rights reserved© Tomás S. Aranda
Safe Creative Code: 2202020399227 / 2309245396427
ISBN Code: 9789403630045
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