Amistad rota en Halloween - Capítulo 2 ''Amistad rota''
Ya atardecía y Max esperaba nervioso a Tommy, estaba a unos metros de la escuela, esperaba con todas sus fuerzas que el plan saliera bien.
—Ya llegué. —dijo Tommy con desgano, Max se abalanzó sobre él, después se fijó en el disfraz que su amigo llevaba puesto.
—¿De qué te disfrazaste? —preguntó Max.
—Es un disfraz de brujo... —respondió Tommy con seriedad, entonces Max sacó una máscara de su bolsillo y se la puso en la cara.
—¡Yo soy un zombi!
—¿Así vas a enamorar a Sara? —Tommy miró a Max llevándose la mano a la cara mientras negaba con la cabeza.
—¿Qué tiene de malo? Bueno, es igual, habla, ¿Qué pasó? ¿Aceptó? ¿Sara vendrá? —Max hacía una pregunta tras otra mientras lo zarandeaba de los hombros.
Habían quedado que Tommy se acercaría a pedirle salir por la tarde a la amiga de Sara, Max estaba ansioso por saber si vendría.
Tommy suspiró profundamente y se quitó las manos de Max de encima para responder.
—Si no hubiese aceptado no habríamos quedado, así que... —el desgano en el rostro y palabras de Tommy era evidente, pero Max ni se fijó, solo arqueó una ceja para que Tommy se apurara a contarle lo que realmente él quería saber—. Sí..., tú "futura" novia irá, y le pareció bien que un amigo mío fuera para que sea más divertido, ¿Satisfecho?
Max, por supuesto, ni se dio cuenta del tono sarcástico del último comentario de Tommy.
—¡Por fin! —dijo Max—. Sara es la más hermosa, hace tiempo que quiero salir con ella.
—¿No me digas? —dijo Tommy sarcásticamente de nuevo.
Pero haciendo caso omiso a las palabras de su amigo, Max caminó como un bobo pensando en esa chica, Tommy, resignado, iba caminando al lado de Max, rogando para quedar sordo y no tener que escuchar las idioteces que iba diciendo su mejor amigo, y preocupado también por no saber cómo reaccionar ante esa chica, él realmente no estaba interesado en ella.
Sin contar que sentiría celos de ver a su amigo de manitas con una chica..., ¿Celos? Ambos eran chicos, pero sí, sentía celos, aún no sabe por qué exactamente, o sí...
—Te recuerdo que tienes que presentarme, no se te vaya a olvidar o Sara va a sospechar de que se trata todo esto y...
—Max. —lo interrumpió Tommy alzando levemente la voz—. Por favor, ¡Ya basta con eso!, Me lo has repetido durante todo el camino, no soy un idiota como para no recordar algo tan sencillo...
—Está bien. —dijo Max—. Lo lamento, es que estoy muy nervioso...
—Todo saldrá bien, no te preocupes más. —Tommy echó la mirada al suelo un poco cabizbajo.
Max distinguió a lo lejos a las dos chicas salir del bus.
—¡Ahí está! —Max se tapó su propia boca con una mano al darse cuenta de que casi mete la pata.
—Cállate idiota, se supone que no las conoces. —le susurró Tommy a Max, el susodicho se dio cuenta de su error y no pudo evitar llamarse a sí mismo idiota.
—Buenos días. —saludó tímida Soraya, era la chica con la que Tommy tenía que salir, iba vestida de princesa.
—Hola. —dijo Sara, que iba vestida de hada.
—Hola Soraya. —respondió Tommy, y mirando a la chica de Max le habló también—. Hola Sara, mira, él es mi amigo, de quien te hablé. —y señaló a Max, quien antes de poder saludar fue interrumpido por Sara.
—¡Ey! Yo te conozco, tú vas a nuestra escuela, ¿verdad?
—Sí... —dijo Max, titubeando un poco, luego preguntó haciéndose el tonto—. ¿Tú estás en el equipo de animadoras no?
—Así es. —respondió—. Juraría que en más de una ocasión te vi observarme mientras practicaba con las chicas...
—¿Eh? No, no, quiero decir, quizás pasaba por allí y miré sin más... —Max se puso muy nervioso, pero al final ambos chicos comenzaron a hablar alegremente y continuaron conversando con facilidad.
Tommy veía la escena y se decía para sus adentros, "lo sabía, este tonto no necesitaba que hiciéramos todo esto", se dio cuenta de que Soraya lo miraba y recordó el plan que Max le había hecho memorizar.
—¿De qué vas disfrazado Tommy, de pirata? —preguntó Soraya.
—No, ¿Qué dices?, ¿Estás tonta? Soy un brujo. —dijo Tommy con enfado.
La chica se quedó fija mirándole por llamarla tonta y Tommy se dio cuenta de su error.
—Perdón..., es la costumbre, es que no suelo hablar mucho con chicas. —se disculpaba Tommy, Max se desesperaba y decidió intervenir.
—Estoooo, ¡Ya sé!, chicas, ¿Les parece si vamos al cine ahora? —preguntó Max intentando cambiar el rumbo de la conversación.
Todos asintieron, y así empezó la cita doble, Max y Sara se estaban llevando muy bien, pero entre Tommy y Soraya no parecía haber nada de química, y los tímidos intentos de Soraya no eran percibidos por el despistado de Tommy, durante la película, Soraya intentaba tocar la mano de Tommy, pero este la apartaba rápido, en cambio, se fijaba que Max y Sara se llevaban muy bien.
La película se hizo eterna para Tommy, al salir del cine caminaron por la calle hasta llegar a una cafetería, se sentaron en una mesa que daba a los cristales de la cafetería, a pesar de que Max quería sentarse a solas con Sara, con una simple mirada de Tommy hacia su amigo Max, le recordaba que se trataba de la cita entre los cuatro y no la de ellos dos.
Pidieron unos batidos y pasteles, excepto Tommy que pidió un helado, aunque afuera hacía mucho frío y el clásico viento de otoño en Halloween.
Cuando ya todos estaban disfrutando de su pedido, Soraya intentó nuevamente entablar una conversación con Tommy, pero él parecía querer saborear cada molécula de su helado, pues le prestaba más atención a eso que a lo que su "cita" le decía, a todo lo que Soraya le decía, él contestaba con respuestas breves y cortantes, Soraya bajó la mirada muy triste y por supuesto, Sara se dio cuenta y miraba enfadada a Tommy sin que este prestase atención, ante ésto, Max intentó arreglar la situación.
—¿Nos disculpáis un momento? —dijo levantándose de su asiento, tomando a Tommy del brazo y arrastrándolo hacia el baño de chicos.
Una vez allí, asegurándose que no había nadie más, Max se enfrentó a Tommy.
—¿Se puede saber qué te pasa? Podrías prestarle un poco de atención a tu cita, la tienes abandonada, ¡Estás haciendo que todo se arruine!
—Mira, yo te dije que no iba a ser amable con ella, no quiero darle falsas esperanzas, ¡En verdad no estoy interesado en ella! —replicó Tommy
—¡Pero si es muy guapa! —insistió Max.
—No estoy interesado... —repitió Tommy
—¿Pero por qué? Es guapa y simpática, no lo entiendo.
—¡No me gusta!, ¡únicamente no me gusta y ya está! —Tommy empezaba a alterarse.
—Vale, no te gusta, pero por lo menos compórtate y haz que la cita termine bien.
—Pero estoy harto de estar fingiendo, siento que la estoy engañando. —y antes de que Max replicara, Tommy le encaró—. Además, solo vine porque tú me suplicaste que lo hiciera, te dije desde un principio que no estaba interesado.
—¡Pareces idiota!, esa chica es muy bonita y está interesada en ti, no sé cómo no aprovechas una oportunidad así.
Ante esas palabras Tommy desvió la mirada, algo en su pecho le hizo sentir mal, pero Max parecía no darse cuenta, estaba más pendiente de que su cita con Sara saliese bien que de cómo se sentía realmente su mejor amigo.
—¡Vamos! —insistía Max— ¡Dime qué te pasa!
Tommy tenía su mirada clavada en el suelo, no quería responder.
—¿Acaso estás enamorado de alguien más? —preguntó Max algo incrédulo.
—No... —murmuró Tommy.
—¿No, qué? ¡Mírame! —gritó Max
Tommy levantó la mirada hacia Max, apretó sus puños con fuerza e infló sus mejillas.
—¡Te he dicho que no!! —gritó Tommy con más fuerza.
—¿Entonces qué es? —preguntó ya desesperado Max, mirando fijamente a su mejor amigo, no podía entender qué le pasaba.
—Es que...—murmuró Tommy bajando nuevamente la vista, Max esperó en silencio, Tommy apretó con fuerza sus puños—. A mí... —hizo una pausa y levantó valientemente la vista hacia Max, que, expectante, esperaba a que su mejor amigo terminase la fatídica frase—. ¡¡A mí me gustas tú!!
El silencio absoluto se hizo en el baño, solo se escuchaban las gotas del grifo del lavabo, el resto, silencio.
Max estaba aturdido, las palabras de Tommy habían entrado tan rápido a su cabeza que no era capaz de entenderlas, se quedó ahí, de pie frente a Tommy, con sus ojos muy abiertos y su boca, temblando, incapaz de articular palabra alguna.
Entonces Tommy lo vio, una sombra cruzando por el rostro de Max, frunció el ceño y sus ojos miraron a cualquier parte menos a Tommy, parecía que las palabras por fin se habían ordenado en su cabeza, pero aún era incapaz de entenderlas del todo.
Una cisterna sonó dentro de uno de los cubículos del baño y un chico pelirrojo salió de dentro, ambos chicos, sorprendidos, se mantuvieron en silencio, pensaban que estaban solos.
El chico, con su cara pecosa y ojos verdes claros, se rascaba la cabeza, nervioso.
—Ups, sorry, de verdad que no escuché nada, ya me voy. —dijo el chico, de una edad similar a la de ellos, se acercó al lavabo y se lavó las manos mientras observaba por el espejo como Tommy y Max se mantenían callados, en silencio.
La puerta del baño se abrió y un chico de cabello oscuro asomó la cabeza buscando a alguien.
—¿Kenny cuánto te queda? —preguntó el chico.
—Ya voy. —dijo el chico de nombre Kenny, que se secó las manos y se marchó, no sin antes echarles una última mirada a ambos.
Tras irse, Max y Tommy volvieron a quedarse a solas en el baño, Max, aun sin saber qué decir, negaba con la cabeza.
—¿Yo..., te gusto? —fue todo lo que dijo, sin mirar a Tommy.
—Yo... —Tommy, asustado por la reacción de Max, aún no sabía cómo lo iba a tomar—. Creo que me gustan los chicos en lugar de las chicas...
—¿¡Qué!? —Max se repitió de nuevo.
—Ya te dije..., creo que me gustan los chicos... —Tommy miró atentamente a Max, esta vez las palabras Max las había entendido perfectamente.
—¿Eres maricón? —Max dio un paso hacia atrás, con la vista fija en el suelo del baño.
—¡No!, no es así... —dijo Tommy acercándose dos pasos hacia su mejor amigo.
—¡No te acerques! —gritó Max, Tommy se detuvo inmediatamente, Max por fin levantó la vista, estaba claramente enfadado, asustado, asqueado.
—¿¡Eres maricón!? —le preguntó Max con un fuerte grito y con algo de asco.
Automáticamente, los ojos de Tommy se llenaron de lágrimas.
—¿Me has estado engañando todo este tiempo? ¡Eres asqueroso! Yo..., ¡¡Yo he dormido en tu casa muchas veces!!, ¡¿Quién sabe qué clase de cosas me habrás hecho sin que yo lo supiera?!
—¿¿¡¡Qué!!?? ¡Claro que no! —Tommy por fin sacaba la voz—. ¡¡Yo jamás te haría algo así!!, ¡¡Eres mi mejor amigo!!
—¿¿¿¡Amigos!??? —replicó Max con sarcasmo—. Los amigos no se ocultan algo así..., y encima te gusto yo..., eres un maricón anormal de esos...
—¡No me digas así!, ¡No soy anormal!, ¿Crees que para mí es fácil? ¿Crees que fue sencillo descubrir que soy así? —el rostro de Tommy estaba bañado en lágrimas, Max se agarraba la cabeza intentando taparse las orejas, estaba completamente en shock y no escuchaba lo que Tommy le decía.
—¡Dime! ¿¡Qué cosas me hiciste!? ¿¡Qué me hiciste mientras dormía!? —Max miraba con furia en sus ojos al pobre Tommy.
—¡Ya te dije!, ¡¡Yo nunca te hice nada!!, Además... —dijo caminando hacia la puerta del baño—. Aunque me gustases, nunca intenté nada contigo, eras mi mejor amigo, siempre fuiste para mí eso, nunca pensé en hacerte nada.
Se secó las lágrimas y salió del baño, se acercó a la mesa donde estaban las chicas, quizás en el local habían escuchado la discusión, pero eso no le importó, cogió su chaqueta, dejó algo de dinero y se fue sin despedirse, salió corriendo lo más rápido que pudo.
Max se quedó en el baño un rato, se sentía extraño, no sabía qué hacer, recordó a Sara, tendría que terminar la cita ahora, no quería hablar con nadie, necesitaba estar solo, salió del baño y fue a hablar con las chicas, antes de que él pudiera hablar, Sara lo interrumpió.
—Tu amigo se fue y ni siquiera se despidió, ya podría...
—Es que tuvo un problema. —le cortó Max—. Lo mejor es que dejemos esto aquí, lo siento mucho, yo pagaré la cuenta.
Sara y su amiga se miraron la una a la otra confundidas, sabían que algo sucedió en los baños, pero no dijeron nada, luego de pagar se despidió de las chicas en la puerta de la cafetería, cuando ya iba a marcharse a su casa, Sara le habló.
—Oye, lo pasé muy bien contigo, me gustaría que volviéramos a salir, pero esta vez solo los dos.
En otras circunstancias, Max habría aceptado de inmediato, pero aún estaba aturdido y confundido por lo de Tommy
—¿Podemos dejarlo para otra ocasión? Es que ahora mismo...
—¿Por qué? ¿Hay muchas chicas antes que yo? —respondió enfadada Sara.
—¿Qué? Claro que no, es que...
—Olvídalo entonces. —cortó Sara a Max sin dejarle explicarse y se fue enfadada junto con Soraya.
Max la observó marcharse, le dolía que la cita terminase así, pero ahora tenía cosas más importantes en las que ocupar su mente que en una chica.
—Tu amigo se fue llorando por allí. —un chico se acercó dónde estaba Max.
—¿Qué? —Max miró al chico y descubrió que era el pelirrojo de los baños, que los escuchó discutir.
—¿Está todo bien? —preguntó el chico, que intentó poner su mano en el hombro de Max, pero este se apartó con rechazo.
—¿Y a ti qué te importa? —preguntó Max confuso.
El chico se mantuvo en silencio y cuando llegó una moto con el chico de cabello oscuro de antes, este le hizo una seña y se montó detrás de él, el chico pelirrojo se puso el casco ante la mirada atenta del rubio.
La moto aceleró y se perdió en la distancia, Max suspiró con tristeza y con sus manos en los bolsillos se fue a su casa, se quedó en su habitación hasta el día siguiente, ni siquiera se molestó en bajar a cenar.
En la cama, una vez con la luz apagada, miraba el techo, pensando, entonces se giró y cogió una foto que tenía en la mesita de noche, en ella estaba él junto a Tommy, los dos sonreían, miró la foto con rabia y la estrelló contra la pared haciendo añicos el cristal que cubría el marco.
( Continuará... )
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Creado (2010), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)
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ISBN Code: 9789403630014
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