sábado, 13 de septiembre de 2014

Jugando con Chucky - Capítulo 3 ''Dudas''

Capítulo 3 ''Dudas''

Pasé toda la tarde y la noche en casa de Jacob, haciendo su maldito trabajo y limpiando mientras él salía feliz con su novia, me dejó solo, amargado, sintiéndome como un sirviente.

Estaba terminando de limpiar su cuarto cuando escuché pasos subiendo las escaleras, no eran los de Jacob.

Sin pensarlo, me metí corriendo debajo de la cama, la puerta se abrió, vi unos zapatos masculinos detenerse junto al umbral.

¿Jacob? —reconocí de inmediato la voz de su hermano, era Jonathan.

Me asomé desde debajo de la cama, inevitablemente nos cruzamos las miradas.

¿Qué demonios haces ahí? ¿Dónde está mi hermano?

Salí lentamente, no sabía qué decir, Jonathan era un chico rubio, de ojos claros y algunos tatuajes en sus brazos, era el típico chico malote, nos sacaba unos cuatro años.

¿Tomi? ¿Estás sordo? ¿Dónde está Jacob?

Salió con su novia. —respondí, cansado, ya no me importaba nada.

Discutimos un poco, no fue una charla agradable, al final, salí de allí y regresé a casa, solo quería que ese día terminara.

Cuando llegué, vi que mi madre aún no había vuelto, entré a mi cuarto con cautela, miré a mi alrededor...

¿Hola? —dije en voz baja, temblorosa, el miedo a Chucky aún no se disipaba, pero no había nadie, todo estaba en calma.

Fui al baño, me lavé los dientes, me puse el pijama y bajé a la cocina, encontré una nota pegada al frigorífico:

''Hijo, esta noche estaré otra vez con turno doble, tienes la cena en el microondas. Te quiero.''

Abrí el microondas, había unas salchichas de queso precocinadas, no tenía hambre, así que lo guardé en el frigorífico.

Revisé toda la casa, nada. Chucky no estaba, pero podía sentirlo, esa sensación desagradable de estar siendo observado.

No aguanté más.

Subí a mi cuarto, atranqué la puerta con la silla y traté de dormir, hacía un calor sofocante, pero el cansancio me vencía poco a poco.

Hasta que un ruido metálico me sacó del trance, venía de abajo.

Me incorporé, todo estaba en silencio otra vez.

El corazón me latía con fuerza.

Me acerqué a la ventana para despejar la mente..., y ahí lo vi.

Jacob dormía en su cama, con la ventana abierta, la luna iluminaba lo suficiente para ver lo esencial..., y entonces lo noté.

Una silueta, pequeña, encima de Jacob.

Chucky, con un cuchillo.

¡No! ¡Espera, no lo hagas!

Mis gritos no sirvieron de nada, Chucky comenzó a apuñalar a Jacob con furia, la sangre salpicaba su cama, no podía creer lo que veía.

Había matado a Jacob, mi amigo de la infancia, muerto.

Desesperado, bajé corriendo las escaleras, sabía que ya era tarde, pero necesitaba llegar, necesitaba intentar algo.

Tropecé y caí por las escaleras, el golpe fue tan fuerte que no pude moverme, me desmayé.

Una voz me sacó del letargo:

Pensaba que me traerías un cuerpo, pero eres el chacho de tu amigo...

Era Chucky, lo reconocí al instante, incluso con los ojos entrecerrados.

¿Qué...? —murmuré. Me dolía la cabeza.

No te hagas el tonto, te vi desde la ventana, pasaste toda la tarde con tu lindo amiguito..., y no trajiste un maldito cuerpo.

Recordé el momento, la sangre, la rabia.

Me incorporé de golpe, estaba en mi cama, Chucky estaba a mi lado.

Lo mataste... —dije, con rabia.

¿Yo? Para nada..., aún. —respondió con sarcasmo.

¡Te vi, te vi por la ventana! —repetí, temblando.

Debió ser un sueño, no parabas de gritar "¡No, Chucky, por favor, no le hagas daño a mi guapísimo Jacob que amo!" —se burló.

Jamás diría eso.

Bueno, no vocalizas bien cuando duermes, pareces medio retrasado.

¿Retrasado? ¿Y tú? ¿Te viste la cara? Pareces una patata arrugada con peluca. —lo provoqué sin pensarlo.

Chucky frunció el ceño, durante un segundo creí que iba a atacarme, pero luego se echó a reír.

Me giré hacia la ventana.

Jacob estaba durmiendo, iluminado por la luna, confirmando que lo había soñado.

Ojalá todo esto fuera un sueño. —murmuré.

Pero no lo es. —dijo Chucky, estirándose sobre mi cama—. Y sigo queriendo un cuerpo, además, ya sé cuál quiero.

¿Cuál...? —pregunté, ahora con más miedo que rabia.

El de tu vecino, vi a su novia, es guapísima, me representa, quiero el cuerpo de Jacob. —lo dijo sin rodeos, como si fuera lo más normal del mundo.

¿Qué? ¡Jamás!

Mañana lo traes aquí, jugaremos los tres a ''esconde el alma'', te encantará. —se relamió como si disfrutara anticipadamente.

No puedo hacer eso. —me negué.

Entonces tu amiguito pagará por distraerte, por retrasar mi plan.

¡No pienso dejar que lo mates! ¡Es mi mejor amigo! ¡Joder!

Chucky me apuntó con el cuchillo.

Tú harás lo que te diga, me obedecerás y me servirás, de lo contrario...

Se interrumpió, guardó el cuchillo y suspiró.

Mira, no me gusta enfadarme..., pierdo el control.

Eso me heló la sangre.

Mañana traerás a tu vecinito, jugaremos, le gustará, ya verás...

Subió a mi estantería y se acomodó entre los libros, me miró fijamente.

Estás pillado por tu amigo, ¿verdad?

¿Qué? No soy gay.

No te hagas, nadie se humilla por alguien así, a menos que sienta algo por él, te lo vi en los ojos, estás enamorado.

¡No estoy...! —intenté negar, pero me interrumpió señalándome.

¿No estás qué? ¿Enamorado de Jacob? ¿Un maricón más? No está mal admitirlo, la vida es corta, disfrútala, te lo digo yo, que llevo..., bueno, muchos años matando gente, JAJAJA.

Se rió, de manera burlona, no, mejor dicho, de manera sádica.

Yo me quedé en silencio y cerré los ojos, quería dormir y despertar de esta pesadilla.

A la mañana siguiente, bajé a desayunar, ignorando a Chucky, ni me acordé de él, mi madre dormía, no quise despertarla después de trabajar toda la noche.

Me vestí, salí de casa y afuera, Jonathan, el hermano de Jacob, leía un libro en el banco del porche de su casa.

¡Hola, Jonathan!

Hola, Tomi, ¿Todo bien?

¿Está Jacob?

Salió temprano, con el balón, supongo que fue al parque, si te das prisa, lo alcanzas.

Gracias.

Corrí calle abajo, tres minutos después lo vi, caminaba solo, con el balón bajo el brazo, me miró sorprendido.

¡Vaya! ¿Madrugaste hoy?

Jacob, tenemos que hablar —dije, jadeando por la carrera reciente.

¿Por qué?, ¿Qué pasa?

Lo miré, su expresión era tranquila, cálida, me sentí mal, sabía que hacerle esto no era de ser amigos, no quería, pero la amenaza de Chucky era clara.

¿Realmente lo quería? ¿Chucky tenía razón? No, no la tenía, a mí me gustaban las chicas, de hecho, siempre me fijaba en una en particular, que iba a nuestra clase.

Mira, iré al grano, esta noche..., tienes que venir a mi casa.

¿Por qué?

Porque..., porque Chucky quiere conocerte.

(Continuará...)

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Creado (2014), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

All rights reserved© Safe Creative Code: 2309245396410

ISBN Code: 9789403630106

jueves, 14 de agosto de 2014

Jugando con Chucky - Capítulo 2 ''Chantaje''

Capítulo 2 ''Chantaje''


Miré hacia mi ventana mientras me alejaba de casa, confundido. Chucky tenía el control, y lo peor... es que, en el fondo, una parte de mí no sabía qué sentir. ¿Miedo? ¿Curiosidad? ¿Extraña fascinación? No lo sabía, estaba en shock.

Caminaba inmerso en mis pensamientos cuando escuché el crujido de las hojas secas detrás de mí, alguien había pisado justo a mi espalda, me giré instintivamente..., y vi una figura familiar.

¡Hola, Tomi! —era Jacob, mi vecino, tenía mi edad y jugábamos en el mismo equipo de fútbol, siempre habíamos ido al mismo colegio, su piel era clara, de mi altura, con el cabello castaño oscuro y corto, sus ojos, color miel, estaban clavados en mí, las pecas de su cara le dibujaban una sonrisa pícara.

En otro momento, me habría parecido normal, esta vez, me puso nervioso.

Hola, Jacob. —le saludé, mi voz aún arrastraba el temblor de lo vivido anoche.

¿Estás bien? Tienes mala cara. —dijo arqueando una ceja.

Sí, todo bien. —mentí, me miraba con esa misma sonrisa, pero algo en ella me incomodaba, no sabía si era paranoia o intuición.

Intenté distraerme, no podía seguir dándole vueltas, mejor me concentraba en el entrenamiento y me despejaba un poco.

¿Vas al campo? —preguntó, sacando el móvil del bolsillo.

Claro. —respondí.

Genial, así podemos hablar... —comentó con un tono raro, demasiado relajado, y me guiñó un ojo.

Vale, vamos —le respondí, ignorando su actitud.

Comenzamos a caminar, pero en contra de lo que dijo, el trayecto fue en completo silencio y no un silencio cómodo.

Era... denso, tenso.

Las aceras anchas bordeaban casas blancas, adornadas con arbustos y flores, los árboles altos dejaban filtrar rayos de sol que bailaban en el suelo, pero ni la belleza del paisaje me relajaba.

Entonces, sin apartar la vista del móvil, Jacob rompió el silencio:

He visto que tienes un muñeco nuevo...

¿Eh? Sí... bueno... —empecé a sudar, aquella frase me encendió todas las alarmas—. Espera, ¿cómo sabes eso?

He visto cosas. —respondió sin más, me detuve en seco.

La ventana de mi cuarto, la suya daba justo enfrente, pudo haberlo visto todo... ¿Cómo no lo pensé antes?

Jacob también se detuvo, se giró y me quedó mirando, cara a cara.

¿Qué cosas, Jacob?

Vamos, Tomi, no me trates de tonto, te vi con él, jugando en la cama... —se echó a reír—. En clase se van a partir cuando lo vean, Tomi jugando con muñecos, jajajaja.

¿Qué...? ¡Yo no...! —intenté responder, pero entonces me mostró su móvil, una foto, en ella se veía claramente a Chucky sentado sobre mi cama.

No tenía el cuchillo en mano, pero igual daba mala imagen, tener un muñeco en mi cama a mi edad era vergonzoso, yo ya me consideraba mayor.

Con tu edad y jugando con muñecos, ¡que vergüenza! JAJAJA —Jacob soltó una carcajada que me atravesó el pecho.

No dije nada, ¿Qué podía decir? ¿"El muñeco subió solo"? Imposible.

No estaba jugando, ese muñeco tiene vida, Jacob, está vivo —solté de golpe, esperando que mi sinceridad funcionara.

Él se rió aún más.

Claro, claro, ¿Y qué más? Anda ya, no me trates de idiota.

Te lo juro, anoche me amenazó, se subió a mi cama, tenía un cuchillo...

Lo único que vi fue cómo lo movías tú mismo, no me tragues con cuentos de terror baratos.

Me ardía la cara, me hervía la sangre y lo peor era saber que decía eso porque tenía pruebas falsas que lo hacían creíble.

Después del entrenamiento, vienes a mi casa, mi madre me tiene todo el día ayudando en los quehaceres de casa, ahora los harás tú, ya que estás, me ayudas a tirar unos trastos.

¿Qué? ¿En serio?

¿Eres sordo? Sí, lo digo en serio. —me respondió sin mirarme.

Le alcancé y lo sujeté del brazo.

No pienso hacer eso, ¿Qué crees que soy, tu esclavo?

Exacto. —dijo con frialdad—. Mi súbdito, yo soy tu rey, o..., todos verán que juegas con muñecos, piénsalo, en unos días empiezan las clases.

¿No éramos amigos? No voy a ser tu maldito esclavo.

Pues entonces..., esta foto se va directo a mi Instagram, donde me siguen casi todos los del barrio. —volvió a mostrarme la imagen con una sonrisa cruel.

Me tenía y lo sabía, no podía hacer nada, si intentaba arrebatarle el móvil, seguro que tenía copia en la nube, tenía que ganar tiempo.

¿Qué decides? ¿Subo la foto, o aceptas ser mi esclavo?

Respiré hondo, desesperado.

Déjame pensarlo.

Intenté arrebatarle el móvil, pero fue más rápido.

¡Fallaste! —se burló—. Después del entrenamiento, vamos a mi casa, vas a empezar limpiando los baños, por cierto.

Se alejó tranquilamente, dejándome atrás, frustrado y con rabia, el viento soplaba entre los árboles, las hojas se mecían con un susurro que sonaba casi como una risa burlona.

Pasaron las horas, el entrenamiento fue un infierno, además Jacob me miraba cada dos por tres sonriendo, no podía concentrarme, solo pensaba en cómo eliminar esa foto, en cómo salir de su juego.

Cuando todo terminó, fuimos directos a su casa, todo el recorrido fue en silencio, incómodo.

Venga, terminemos con esto... —dije al llegar a su casa.

Vale, demás, he quedado con Diana esta noche. —agregó con una sonrisa.

Diana, su novia, era una chica muy chunga, trabajaba en la ferretería de su madre, ella ahorraba dinero para cuando fuese mayor de edad, pirarse con Jacob.

Entré detrás de él a su casa, subimos a su cuarto, se tumbó en la cama mientras yo me quedaba de pie, sin saber por dónde empezar.

Bueno, ¿qué esperas? ¿A qué te aplauda? Ponte con el trabajo, ordena y limpia mi cuarto, luego mi baño. —dijo con sorna.

Sí, claro... —solté, harto.

Yo mientras me doy una ducha.

Se desvistió sin pudor y se metió al baño, yo recogí un poco su cuarto, incluía su puta ropa sucia, unos bóxer sucios, camisetas, daba todo asco.

Ordené su escritorio, el armario, limpié todo lo que pude con prisas..., y lo odié con cada segundo que pasaba.

Salió de la ducha sin toalla, todo mojado.

Bien, bien, bueno yo me voy con mi chica, tú termina con mi cuarto y luego el resto de habitaciones, que no te vea mi madre, estará al caer.

Lo que tú digas, ex-amigo.

Jacob rió en broma mientras se vestía e intentaba poner guapo, se marchó y me dejó solo, como si fuera su criado.

Tras unos minutos, en los que ya casi terminaba de limpiar su cuarto, cuando escuché pasos subiendo la escalera.

No eran los de Jacob, mi cuerpo se tensó, si era su madre la iba a cagar, me escondí bajo su cama justo antes de que se abriera la puerta.

Vi los pies de alguien, no parecían los de una mujer, mi corazón empezó a latir con fuerza descontrolada.

(Continuará...)

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Creado (2014), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403630106