martes, 14 de enero de 2014

Mi hermanito - Capítulo 15 ''La monitora y su novio''

Capítulo 15: La monitora y su novio

Tras la conversación con Lucas, volví a mi cuarto, entonces vi a nuestro monitor David, entrar al bosque, lo hacía temeroso de ser descubierto, su actitud me pareció sospechosa, así que decidí seguirle.

Tras unos minutos siguiéndole, se metió dentro de una parte frondosa del bosque, escuché gemidos, me agaché y caminé lentamente, los gemidos y el ruido se intensificaban, mi corazón latía con fuerza y mi temperatura subía, me asomé apartando los arbustos despacio y pude ver la escena al completo...

David sometía contra un árbol a Luva, la monitora, se la follaba salvajemente mientras ésta gemía como una posesa, se comenzaron a besar mientras él le metía toda su polla dentro.

Me fijé bien, estaban en la entrada de una especie de cueva, había una hoguera encendida, y dentro una especie de tumbona en el sueño que hacía de cama, aunque no la estaban usando.

Entonces David me vio, me escondí enseguida pero era tarde, él me había visto, me quedé quieto, pero nada cambió, David seguía follándosela con fuerza, me volví a asomar y pude ver como él me miraba mientras la besaba.

Sabía que los estaba viendo, pero a él no le importaba, al revés, se apartó un poco de ella para que pudiese ver su polla y comenzó a gemir sin parar, y sin dejar de mirarme se relamió los labios mientras no apartaba su vista de mí.

Ahhh ¡Me corro joder! —gritó David, y la embistió con más fuerza hasta quedarse quieto, retrocedí sobre mis pasos despacio y salí de la maleza, con cuidado de no meter ruido volví al riachuelo y lo seguí hasta salir de la zona, salí corriendo hasta el monasterio.

Tras entrar subí al segundo piso, cerré la puerta de mi cuarto y me quité los pantalones y el bóxer, me eché en la cama y comencé a pajearme sin parar, pensando en la situación, en como se la follaba, en cómo él me miraba con ojos lujuriosos, de morbo, mientras se follaba a Luva, a él esa situación le ponía más, y a mi me encendía saberlo, no aguanté más y entre gemidos me corrí bastante sobre la camiseta manchándola.

¡Hostia puta! —la voz de Daniel me dio un vuelco al corazón, me levanté corriendo tapando mis partes bajas con la sábana de mi cama, me miraba con la boca abierta.

¿Qué haces tú aquí? —le miré asustado.

También es mi cuarto... —dijo Daniel, que seguía mirando hacia mis partes con sorpresa.

¡No! ¿Me refiero que de dónde saliste? Y por favor, ¡Deja de mirarme así! —dije con enojo.

¡Perdón! Es que joder, ¿No te corriste cuando me la chupaste?

¿Por qué no lo dices más alto? ¿Quieres que nos escuchen? —moví la sábana para taparme mejor—. Además, olvida eso, no ha pasado.

Como para olvidarlo, aún me duele...

Joder Dani, ya te dije que lo sentía... —dije mientras me ponía mi ropa.

Ya..., pero..., bueno, ¿Y si miras si tengo alguna herida? —me preguntó con tono un poco caliente, lo noté en su voz, se acercó a mí y de un empujón me sentó en la cama, se puso frente a mí y me observó—. ¿Me miras? Quizás tenga que ir al hospital...

Miré a la puerta, estaba cerrada, pero aún así era arriesgado, no sabía qué hacer, entonces ante mi indecisión, Daniel, el hermanito pequeño de mi mejor amigo, tomó la iniciativa, se desabrochó los vaqueros y dejó ver sus bóxer, blancos, los bajó y saltó su pene, de unos doce centímetros y muy duro, puso su mano en mi cabeza, agarró mi cabelló y me hizo comerle la polla, yo, como idiota, me dejé.

Daniel comenzó a gemir despacio, esta vez intenté tener cuidado, mi boca lamia su pito duro y con mi otra mano le masajeaba los huevos, Daniel seguía gimiendo cada vez más, su respiración se agitaba y mi pene se comenzó a poner duro de nuevo, me acerqué hasta su entrepierna y sacando mi lengua lamí su punta mientras bajaba más su piel.

Daniel pegó un ligero gemido pero no dijo nada, volví a sacar mi lengua y recorrí su tronco comenzando a meter su polla en mi boca, que se la empecé a chupar de nuevo y a succionar lentamente, sin dejar de masajear sus huevos, sus gemidos se intensificaban y vi como sujetaba con su mano mi hombro con fuerza, comenzó a mover sus caderas hacia mí y succioné su polla con más intensidad, sus convulsiones indicaban que se estaba viniendo y efectivamente noté un pequeño líquido entrar en mi boca, lo saboreé otra vez y me lo tragué todo, se la lamí un poco más mientras perdía su dureza y me aparté dejándosela limpia.

Se subió los vaqueros y me miró juguetón.

Ufff, la sabes chupar muy bien, no imaginé nunca tener un amigo que me la chupase, ¿se la has chupado a mi hermano?

¿Qué? Claro que no.... —confesé.

Le gustaría... —respondió con un guiño de ojo y salió del cuarto cerrando de nuevo la puerta.

¿Cómo? Yo volvía a tenerla dura, pero no pude desahogarme, porque en ese momento llegó David, que llamando a mi puerta mientras se asomaba por la misma mientras la abría, me buscó con su mirada, ya no estaba sonriendo como siempre, estaba con aspecto serio, joder, un minuto antes y nos pilla, siempre al límite...

Tomi, en cinco minutos quiero verte en nuestra cabaña.

¿Qué? Esta bien... —dije.

Se marchó y con rapidez me dirigí a la cabaña, los chicos estaban dentro, ya empezaba a anochecer y el frío era cada vez mayor.

Llegué a la cabaña, David me esperaba en la puerta, llevaba un chándal de color azul oscuro y una chaqueta blanca.

Pasa y siéntate. —ordenó David.

Entré y sólo estaba él, me senté en una silla cerca de su escritorio, él se acercó a la puerta y la cerró con pestillo.

Nadie nos molestará. —dijo David, que se acercó lentamente a mi—. ¿Te gusta jugar eh? —dijo con tono lascivo.

¿Eh? No, yo... —empezaba a ponerme nervioso.

A mi me puso muchísimo ver como nos mirabas, ¿Te gustó ver como me follaba a mi novia?

No..., no es eso... —dije atemorizado.

¿No? Yo se que sí, ¿Te gustaría follarte a mi novia? Uff, me pondría mucho ver a un crío como tú follársela.

No, no puedo, lo siento... —dije con voz temblorosa.

David me miró con enfado.

¿Pero por qué?, ¡Vi como nos mirabas con deseo!, ¡Te gustaba ver como me la follaba!, ¡Miraste hasta el final!, ¡No lo niegues!

Bajé la mirada ante sus palabras, no sabía que decir, igual se enfadaba y me echaba del monasterio si me seguía negando.

David se acercó a mí y sujetando mi mentón me miró a los ojos.

A no ser..., que la excitación no fuese por ella, sino..., por mí. —dijo lamiendo sus labios.

Le miré con asombro y David sonriendo llevó su mano a mi pantalón, me agarró mis partes mientras sus labios se posaban en los míos, nos fundimos en un intenso beso, recordé a mi hermanito y entonces le aparté instintivamente con mis manos, él me miró con lujuria.

Ohhh, ¿Te haces el duro? ¿Te gustó lo que viste porque estaba yo?

Permanecí callado ante sus preguntas.

Vi como te tocabas, cómo nos mirabas, ¿Querías estar en el lugar de mi novia? —preguntó mordiéndose el labio.

No, se equivoca, fue sin querer, yo no quería, de verdad, lo siento...

David me empujó en la cama y comenzó a besar mis labios, yo me intenté resistir y eso a él le gustaba más.

¿Te gusto? —preguntó.

Sí... —dije tímidamente.

¿Quieres que te folle? —preguntó David con ojos vidriosos, estaba excitado, su polla se notaba cada vez mas dura.

No..., yo..., no... — mascullé con timidez.

David se levantó enfadado.

Me quedé quieto, sin reaccionar, él me miró con enojo, se acercó a la puerta y la abrió con brusquedad.

Muy bien, tendré que comentarle a Luva algunas cosas, largo, vete a tu cuarto y no salgas.

Le hice caso y salí de allí, me iban a expulsar, por el camino me crucé con mis compañeros, que iban al comedor para cenar.

¿Dónde vas? ¿No cenas? —mi hermano me miró extrañado, sabía que algo me pasaba.

Me encuentro mal, necesito tumbarme. —en ese momento vi a Daniel, estaba junto a su hermano, me miró y bajó la mirada con vergüenza, en ese momento me sentí mal, tenía ganas de llorar por todo lo que estaba pasando, quería irme de allí.

Me fui a mi cuarto y me tumbé, iba a llorar cuando escuché como alguien se colaba por la ventana, era Lucas.

¡Hola peque! ¿Dónde te metiste? No te vi el resto de la tarde. —dijo saltando dentro del cuarto.

¿Sabes que existen las puertas? Y no me llames peque... —lo miré con enfado mientras me senté en la cama, con mis rodillas pegadas a mi barbilla y mis manos rodeando mis piernas, sentado de forma fetal.

Soy más de ventanas, como Romeo. —me miró sonriente, me sacó una sonrisa y se sentó en la cama de Daniel—. Bueno, al menos te hice reír.

Ya, bueno, es extraño.

¿El qué? —sacó un chicle y lo metió en su boca—. ¿Quieres uno?

No gracias, llevo brackets, y decía que es extraño hablar contigo, la última vez que nos vimos estampé en tu cabeza una piedra.

Nunca se me olvidará eso. —dijo llevándose la mano a la nuca.

Lo siento.

No te preocupes, yo en tu caso hubiera actuado igual, pero, eso no responde a mi pregunta.

¿Qué pregunta? —vi como se levantaba y se asomaba por la ventana, la noche empezaba a ocultar la luz del sol.

No te vi desde la última vez que hablamos esta tarde, ¿Dónde te metiste?

Para que te responda a eso, aún te falta mucho. —me tumbé en la cama y me giré hacia la pared dándole la espalda—. Si no te importa quiero dormir.

El silencio se hizo en el cuarto, pero Lucas permanecía ahí callado.

Bueno, si quieres hablar estaré abajo, no tengo mucho sueño, que descanses.

Lucas saltó por la ventana y sus pasos indicaban que se alejaba, me quedé en silencio, pensando en lo tonto que había sido, por no tener cuidado Lucas me pilló con mi hermano, por no tener cuidado David me vio espiándoles, por no tener cuidado estaba jodido, seguí pensando en mis errores, entre ellos habérsela chupado al hermanito de mi mejor amigo, si Cristian se enterase, me mataría, y así, pensando y pensando, me dormí.

No sé que hora sería cuando siento una mano en mi boca, miré sobresaltado y vi a Luva, la monitora, que con un dedo en su boca me indicó que no hablara.

Miró a la cama de Daniel indicándome que mirase, miré y estaba durmiendo, me destapó la boca y se acercó a mi oído.

Sígueme, es una orden.

Se alejó despacio hasta salir del cuarto dejando la puerta entre abierta, me puse los pantalones, negros oscuros y la sudadera roja, miré a Daniel, que dormía plácidamente, cerré la puerta de mi cuarto y fui tras ella, entró al bosque y me esperó. Me acerqué a ella y sujetándome del brazo me llevó hasta la zona dónde la pillé siendo follada por David, por el camino no dijimos nada, y la verdad es que el frío no ayudaba, yo estaba un poco asustado.

Aquí está. —Luva miró a la cueva, que estaba iluminada por la luz del fuego que tenían encendido, de la cueva salió David, que con una sonrisa satisfactoria miró a su novia y después me miró a mí, se acercó y me llevó hasta el árbol más cercano. Yo permanecía en silencio, no me atrevía a decir nada.

Antes te hiciste el duro, y negaste querer que te folle, pero se lo conté a Luva y ella me ha dicho que a los críos como tú les va ese rollo, resistirse, pero que un macho como yo los acabe follando.

Luva nos miraba morbosamente, estaba claro que le ponía mucho la situación.

¿Y qué?, ¿Me vas a violar delante de tu novia? —dije con un tono retador.

Sí, esa es la idea. —dijo ella, que sonrió ante mi sorpresa—. Es que me pone mucho ver a dos chicos follar, ¿y qué mejor que ver como mi novio te da por culo...?, ufff, estoy toda mojada.

David sonrió también y vi como la besaba delante de mí, ambos estaban excitados y yo iba a ser su juguete sexual.

Se separaron y su novia se alejó hasta sentarse cerca de la hoguera, que hacía el típico ruido de la madera crujir al quemarse, David se quitó la camiseta y dejó ver su cuerpo, su torso bien marcado, después se bajó el pantalón del chándal y no pude apartar la vista cuando salió una polla enorme de su pantalón, era grande y gorda, más grande que cualquier polla que había visto hasta ahora y circuncidada, debía medirle veinte centímetros, puede que más.

Su pubis era adornado por una mata de vello color negro oscuro, con su mano se agarro la polla y se mordió el labio, mientras se retorció por un escalofrío que le dio.

Ufff, hace frío, pero pronto entraré en calor, joder.

Quiero ver como mi novio rompe tu culo de adolescente mirón, debemos darte un castigo, ¿No crees? —me dijo Luva, que miró a su novio, el cual asintió con la cabeza con satisfacción.

Bueno, criajo, ¿Te desnudas tú?, ¿O te desnudo yo? Porque de aquí no vas a salir sin que te folle, por las buenas, o por las malas, tú decides cuán de roto acaba tu culo, porque sí, lo voy a romper.

El novio de Luva, David, ¡Me iba a follar delante de ella en mitad del bosque sin piedad!

¿Qué debería hacer?

Ponte de rodillas, mocoso. —David sonaba muy autoritario, le hice caso y me puse de rodillas, él se acercó y me sujetó del pelo de forma despectiva haciendo que mirase arriba, que mirase sus ojos—. Ahora chúpame la polla y no se te ocurra hacerme daño con esos brackets que llevas, porque entonces ahí sí te irá mal.

Asentí con la cabeza y me soltó, sujete su polla como pude con mi mano y llevé la punta a mi boca, debería tener cuidado, porque ahora con los brackets me costaba mucho más chuparla.

Con cuidado la lamí y escuché gemidos salir de la boca de David, metí la punta de su polla en mi boca y comencé a chupársela.

¿Te gusta como lo hace amor? Tenía esta fantasía desde hacía mucho tiempo —Luva se acercó a David y lo besó en la boca, mientras éste sujetó mi cabeza y empujó para que metiera en mi boca toda su polla, pero era imposible, me dolía la boca y sólo tenia metida poco más de la mitad, volvió a empujar y la notaba casi en mi garganta, tuve que aguantar y David comenzó a follarme la boca con lentitud, mientras, Luva, se puso detrás de mi, me bajó la ropa, sentí el frío recorrer mi cuerpo, noté un líquido aún más frío en mi culo, comenzó a restregar lo que parecía lubricante por mi ano.

Lo tiene muy estrecho, lo vas a reventar amor. —dijo Luva con un tono juguetón.

Ufff siempre quise romperle el culo a un criajo virgen. —David arremetió más fuerte contra mi boca, y yo, como podía, seguía succionando todo su tronco.

Luva echaba mas líquido lubricante, estaba frío, que hablando de frío, comencé a sentirlo aún más fuerte si cabe cuando empezó a soplar un poco de aire fresco, mi piel se ruborizaba con el viento.

Luva sujetó mi polla y me pajeaba al mismo tiempo que con su dedo lubricaba mi ano, mis gemidos empezaban a sonar y eso los calentó mas, ahí estaba de rodillas con el culo inclinándose más y mientras el monitor David me follaba la boca, su novia me pajeaba y metía dos dedos en mi culo.

David sacó la polla de mi boca y me puso boca arriba, puso mis piernas casi en mi cara, se puso encima, dejando mi culo expuesto, Luva por su parte retrocedió de nuevo observando como su novio me sometía.

Ahora vas a sentir como folla un hombre de verdad. —David comenzó a meter su polla dentro de mi culo, Luva estaba mirando con lujuria como su novio follaba a uno de sus alumnos.

David siguió profanando mi culo y comencé a sentir un dolor intenso, cada vez era más incómodo, traté de moverme pero me sujetó con fuerza.

¡Agárralo! —David miró a Luva indicando que me sujetase, Luva con velocidad me sujetó de las manos mientras miraba mi cara.

Estás cumpliendo mi mayor fantasía, así..., así viste como me folló a mí ¿No?, y ahora veré como te folla él a ti. —empecé a quejarme del fuerte dolor, Luva acercó su mano y me tapó la boca—. Tranquilo pequeño, todo pasará, resiste un poco.

David siguió introduciendo su pene dentro de mi culo, yo, aún con quejas de dolor estaba ya sudando a pesar de las bajas temperaturas, había perdido erección y sentí marearme, observé la hoguera y decidí mirar el fuego quemar los troncos, intenté no pensar en lo que me estaba pasando. De repente David se detuvo.

Ya está toda dentro, campeón, ahora viene la mejor parte, vas a gozar mi polla. —David indicó a Luva que se acercase a él, Luva se acercó y se besaron delante de mi, que aún con la polla de éste dentro de mí me agitaba y respiraba con dificultad, ya me dolía estar en esa postura.

Se separaron, y David me miró sonriendo, comenzó a sacarla lentamente y la volvía a meter, un grito salió de mi boca.

Si no se calla nos pillarán. —David miró a su novia indicando que actuase.

¡Es que me duele! —logré decir con dificultad y con la respiración agitada.

Calla, mocoso. —dijo Luva, y volvió a taparme la boca, yo por mi parte hice un gesto de molestia pero el sonido era ahogado por tener la boca tapada por la mano de Luva.

La miré con la respiración entre cortada, su novio volvió a sacar su polla lentamente y la volvió a introducir, me empecé a revolver pero estaba sujeto por David y Luva, entre los dos impedían que me moviese mucho, sin contar que ni quejarme podía, con mi boca tapada me costaba incluso respirar.

En ese momento su novio comenzó a follarme más rápido, su polla salía de mi culo con velocidad, sus gemidos indicaban que le estaba gustando follarse mi culo. Y a mi me estaba gustando como me follaba, mi polla volvía a estar dura. Luva me soló una mano y comenzó a masturbarse mirando la escena, aunque seguía tapando mi boca con la otra.

Así joder, que rico estás. —David me perforaba el culo con fuerza, mi cuerpo se movía con cada embestida que me daba.

Te dije que te gustaría... —Luva le miró juguetona y después me observó mordiéndose el labio—. Eres un buen putito.

Su novio seguía follando mi culo, no aguanté más y comencé a correrme sin parar, los dos se dieron cuenta y sonrieron, David sintió como mi culo se contraría y empezó a gemir con intensidad, entonces lanzó un grito de placer y comenzó a regar mi interior con su ardiente semilla.

Luva al parecer también se vino y besó a su novio con lujuria mientras David me embestía un par de veces más y se detuvo.

Se separó agitado y sudado, se comenzó a vestir y se sentó a mi lado sin camiseta, me miraba sonriente, con la cara roja por el esfuerzo, Luva también se colocó bien su ropa y se puso en pie.

Bueno, fantasía cumplida, será mejor volver, se hizo muy tarde. —dijo Luva.

Ahora vamos. —David se levantó buscando su camiseta, yo seguía en el suelo tirado, entonces me vino el frío de golpe, estaba tiritando.

Luva se adentró en el interior del bosque y desapareció, David encontró su camiseta y la cogió, se acercó a mi y me tendió su mano, la agarré y me ayudó a levantarme.

Recogí mi ropa como pude y miré como se ponía la camiseta, se acercó a mi y me sujetó del cuello con violencia.

De esto, no quiero ni una palabra, nunca ocurrió, ¿Lo entendiste? —lo miré y asentí, sin soltarme se acercó a mí y me besó en la boca, metió su lengua dentro de la mía y nos fundimos en un largo beso, se separó y se me quedó mirando sin soltarme.

¿Qué? —dije molesto, mi culo me dolía y quería ducharme, quería irme de allí ya.

Nunca me corrí tanto, ni si quiera con mi novia, ¿Quieres que se repita..., sin que ella sepa? —David se mordía el labio mientras escudriñaba mi cuerpo, sus dedos apretaban mi cuello con más fuerza.

Yo no dije nada, tampoco sabía que decir, ¿Eso no serían cuernos?

¿Y bien? —esperó mi respuesta y al ver que no decía nada me soltó con enojo—. Pues largo, tú te lo pierdes..., ¡Ah!, lo que te propuse queda entre nosotros, ¿Comprendes?

Afirmé con la cabeza y comencé a andar, sentí como mi culo me dolía, me llevé la mano a mi trasero, David, que me seguía detrás se dio cuenta, se acercó y me agarró el culo.

No sabes el placer que he sentido rompiendo éste culo, ni mi novia me lo hizo sentir. —se adelantó unos pasos de mí y se volvió para verme—. Yo me voy, tómate tu tiempo, y ponte crema o algo, lo agradecerás. —dijo orgulloso de lo que me hizo.

David se perdió en el bosque y yo le seguí como pude, mi culo me dolía bastante, incluso más que antes, el dolor y la molestia aumentaban, y eso que Luva me lubricó.

No se cuanto tardé en llegar al monasterio, pero estaba muy oscuro y las antorchas apagadas, llegué al pasillo de los cuarto y escuché unos murmullos que provenían del cuarto de mi hermano y de Jacob, me sentí mal en ese momento, echaba de menos a mi hermano y sentía celos de Jacob.

Me alejé como pude y entré en mi cuarto, cerré la puerta y al hacerlo vi a Daniel despierto leyendo un cómic de Batman.

¿Dónde estabas? —Daniel estaba preocupado, me observó y al ver mi ropa tan manchada de restos de suelo y nieve dejó el cómic a un lado—. ¿Estás bien?

Ah, sí..., esto..., salí a dar una vuelta... —mentí, y me acerqué a mi cama cojeando, me senté sin poder evitar emitir un quejido por el dolor.

¿Qué te ha pasado? —Daniel se levantó y se acercó a mi con preocupación.

Nada, me tropecé... —mentí de nuevo.

Daniel se quedó callado un momento, se sentó a mi lado y puso su mano encima de la mía, yo, lo miré sorprendido.

Lo que sentí esta tarde, me gustó, mucho. —Daniel me lo decía con su mirada posada en el suelo—. Y me gustaría sentirlo de nuevo...

Ah..., bueno, no sé si es buena idea...

¿Por qué no? ¿No te gustó? —Daniel me miró con ojos vidriosos.

No es eso...

¿Entonces? —su cara parecía de decepción.

No supe que contestar, me quedé callado, apartó su mirada, se levantó y se tumbó en la cama.

¿Te has enfadado? —pregunté.

No, pero quizás mi hermano sí se enfade si se lo cuento... —Daniel se giró y me dio la espalda.

¿Me acaba de amenazar? Sí, me acaba de amenazar, cojonudo, ¿Qué más podía pasarme?

( Continuará... )

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jueves, 12 de diciembre de 2013

Mi hermanito - Capítulo 14 ''El hermano de mi amigo''

Capítulo 14: El hermano de mi amigo

Me tumbé en la cama y observé el techo durante unos minutos, pensando en la mala suerte de que no pudiese compartir cuarto con mi hermano.

¡Vaya mierda! —lamenté.

Daniel, el hermanito de Cristian, al escucharme, se acercó y se sentó a mi lado.

¿Por qué dices eso? ¡A mi me gusta esto!

No, si es bonito y me gusta, pero... —me quedé en silencio, no podía decirle que quería estar con mi hermano, le haría sentir mal.

¡Oye! ¡¿Y si vamos al lago?! Aunque sea a mirarlo, es precioso. —Daniel se comenzó a desvestir.

¿¡Qué!? ¿Ahora? —miré como Daniel se iba quitando la ropa de espaldas a mí, hasta quedarse desnudo, era muy blanco, pero su culo lo era aún mas, se veía suave y bonito, cuando me quise dar cuenta mi pene se había puesto duro, me incorporé sentándome en la cama para que no se diese cuenta.

Se dirigió a su armario y empezó a buscar en un cajón, al inclinarse pude ver mejor su culo, se giró en ese instante y se dio cuenta que le estaba mirando.

¿Te gusta lo que ves o qué? —dijo con tono lascivo, Daniel se acercó a mi lentamente, moviendo sus caderas de forma sensual.

¿Eh? No, yo...

Daniel se detuvo frente a mí y con su mano tocó agarró entrepierna, notando que estaba bastante duro.

¿Y esto? ¿Lo vas a dejar así? —me miró de nuevo de forma lasciva, tenía a Daniel, el hermanito de mi mejor amigo totalmente desnudo y provocándome.

Pude ver como se agarraba con firmeza su pene, de unos doce centímetros y duro, muy duro, sus huevos, pequeños y duros también, adornaban su polla, totalmente lampiño, yo iba a explotar, literalmente.

Me lanzó una sonrisa provocadora y con sus ojos hizo un gesto para que tocase.

No le hice esperar, me acerqué, sentado en mi cama, y él de pie, abrí la boca y engullí todo su pene, podía sentir su líquido seminal en mi boca, degusté con placer su sabor, era delicioso, con mi mano izquierda comencé a masajear sus huevitos a la vez que le comía la polla, mi mano derecha tocaba su cuerpo, su piel, suave y tersa.

Daniel, que estaba muy caliente, comenzó a gemir sin parar, sujetó mi cabeza y me embestía con fuerza, el puto niñato disfrutaba mi boca, sus gemidos aumentaban, mi boca le daba un placer único, seguí chupando su polla sin detenerme, succionaba y lamía toda la punta, se bajó más la piel y sentí como se sacudía.

El cabrón me tuvo sujeto y no me quedó otra que tragar toda su corrida, bastante líquida pero deliciosa, estuve a punto de correrme solo chupando la polla del hermanito de mi mejor amigo, tras eso, Daniel me soltó de golpe.

¡¿Qué coño está pasando aquí?! —Cristian, su hermano mayor, estaba en la puerta, con la mirada ida, yo, temblando, no sabía qué hacer...

¡Tomi! —Daniel me gritó empujándome, caí a la cama.

¡¿Qué?! —pegué un salto de la cama y miré hacia la puerta, cerrada.

¡Joder! —Daniel llevó las manos a sus partes—. ¡Tus dientes! ¡Joder!

Perdón Daniel, es que llevo brackets y no he calculado, me sobresalté, pensé que estaba tu hermano ahí y... —miré a Daniel, creo que le hice sangre—. Déjame ver.

Le acerqué a mí y aparté sus manos para ver qué le hice, no sangraba, pero la punta estaba colorada.

Lo siento... —confesé.

Daniel no dijo nada, se siguió mirando la polla, bajaba la piel y se notaba que aún le dolía, me sentía mal, pero más aún tras lo que acababa de hacer con el hermanito de mi mejor amigo.

Oye..., esto que acaba de pasar...

No le diré a nadie. —dijo un poco enojado.

Dani perdón, enserio no fue mi intención... —dije cabizbajo.

No pasa nada, es sólo que me dolió bastante..., bueno, me voy a patinar al lago, o a intentarlo. —dijo con risa burlona, se alejó hasta perderle de vista.

Me acerqué al baño, me desnudé y me metí en la ducha, me hice una paja pensando en lo que acababa de suceder, me corrí muchísimo, tras eso terminé de bañarme y me cambié de ropa, me puse una sudadera, era roja intensa, me la puse encima de mi camiseta interior y fui tras Daniel.

Estuvimos en el patio hablando con el resto de chicos, lo pasamos bastante bien y así nos fuimos conociendo un poco, pero nada irrelevante, lo que sí me di cuenta es que Jacob miraba mucho a mi hermanito, no sé si era imaginación mía, pero creo que no lo miraba como miras a un amigo...

Me fijé también mucho en Daniel, al contrario que su hermano mayor Cristian, Daniel era muy extrovertido, hablaba con todos y no paraba quieto, eso sí, me molestó bastante que apenas me hiciese caso, como si nada hubiese pasado unos minutos antes.

El tiempo pasó volando, a la hora de comer buscamos a los monitores, David y Luva, entregamos los formularios que previamente rellenamos casi a última hora.

El comedor no era de gran tamaño, estaba separado en dos mesas grandes y alargadas de madera, parecían robustas, estaban hechas para sentarse cuatro personas, Jacob y Rubén se sentaron con Draco y Matías, yo me senté con Cristian, su hermano Daniel y Hugo, el compañero de cuarto de Cristian, comimos un filete de pollo con algo de fruta, después los monitores nos indicaron que no haríamos nada más por hoy, así que nos fuimos a nuestras habitaciones.

Algunos decidieron jugar un poco de básquet en la pista que había en el monasterio, pero yo no tenía ánimos, no sé que me pasaba, me sentía como triste, no sabría explicarlo.

Pasaron las horas y llegó la noche, que cubría todo el Monasterio en una inmensa oscuridad que solo era rota por la luz de la luna, que se reflejaba en el agua helada del lago, habían antorchas sujetas a postes de mediana altura repartidas por los pasillos del interior del monasterio y los caminos exteriores del mismo, dándole un toque antiguo, aunque la mitad permanecían apagadas y no se podía ver nada más lejos de seis o siete metros, Daniel se puso el pijama, era de manga corta y pantalón corto, se tumbó en la cama y se tapó con las sábanas.

Buenas noches Tomi. —Daniel se acercó a la vela que teníamos en la mesita, porque sí, no había electricidad en el monasterio, y de un soplido apagó la llama.

Buenas noches Dani. —dije cortante.

Se hizo el silencio en la oscura habitación, la luz de la luna iluminaba a través de la ventana parte de ésta.

Supongo que estarás incomodo de dormir conmigo y no con tu hermano... —murmuró de repente Daniel.

Bueno, no pasa nada, así podremos conocernos mejor, además, de lo que se trata es de pasarlo bien, ¿No? —dije intentando también autoconvencerme.

Supongo que tienes razón, mi hermano se la pasa hablando siempre de ti.

¿Ah si? ¿Y qué te dice? —le pregunté intrigado.

Pues no sé, muchas cosas, parece obsesionado contigo, incluso como si fueseis novios jajaja. —Daniel soltó una leve carcajada, se dio la vuelta y se tapó más con la manta, yo permanecí echado con la ropa aún sin cambiar, no tenía ganas de ponerme el pijama, además solía dormir en bóxer y me daba corte teniendo a Dani al lado.

Sus palabras me sorprendieron, ¿Realmente Cristian estaba por mí o era imaginación de Daniel? Quizás simplemente me quería mucho como su amigo, o quizá...

Al día siguiente, tras despertar, fuimos a desayunar, una vez en el comedor cogí la comida y la fui poniendo en la bandeja, un vaso de leche, fruta y una tostada, me acerqué a la mesa dónde estaban Cristian, su hermano y Hugo.

Chicos, desde hoy se unirá a nosotros Lucas. —dijo David, el monitor.

Miré hacia David y Luva, Lucas, que estaba en medio de ellos, fijó su mirada en mí, pude ver como Rubén me miraba desde la otra mesa.

Seguramente se hacía la misma pregunta que yo, ¿Qué hace este aquí?

Lucas es un aprendiz de monitor, así que no seáis duros con él, después del desayuno tendréis una hora para hacer lo que queráis, a las diez os espero a todos en la entrada del monasterio, haremos unos kilómetros por el camino del bosque.

¿No estaba prohibido? —Matías preguntó con acento argentino, ¡Porque sí, era argentino!

Sí, lo está siempre que no haya un monitor acompañando. —David se sentó junto a Luva a desayunar, Lucas también se sentó en la mesa de los monitores y comenzaron a comer.

Rubén no apartaba la vista de mi, ni yo de él, teníamos problemas, vaya navidades nos esperaban, sólo deseaba que no se acordase mucho de la pedrada que le di...

Al terminar de desayunar y dejar las bandejas nos fuimos a nuestros cuartos, por el camino mi hermano me alcanzó y sujetándome del brazo me llevó hasta la puerta de su habitación.

¡Tranquilo, quiero seguir con dos brazos! —me quejé con cierto dolor, Rubén me soltó y esperó a que los demás se fueran a sus habitaciones.

¿Qué hacemos? Lucas está aquí... —Rubén me miraba preocupado.

Pues nada, ¿Qué vamos a hacer? Mientras él no actúe, nosotros tampoco... —intenté tranquilizarlo.

Creí que sólo aceptaban a chicos modelo, ya veo que es un chico modelo. —dijo en tono irónico.

Bueno ya le escuchaste, es aprendiz de monitor, quizás sigan otras reglas, de todas formas, yo quería hablar contigo. —miré detrás de Rubén, Jacob se acercaba.

Sí, yo también, te hecho de menos. —dijo Rubén.

Poco se nota, estás encantado con Jacob. —le encaré.

¿Estás celoso? —Rubén me miró sonriendo.

¿De qué habláis? —Jacob se acercó y rozó con su mano el cuello de mi hermano por detrás, que se ruborizó al sentirlo.

Yo, todo confundido, los miré atónito.

Anoche..., ¿Anoche pasó algo? —miré a ambos, que sorprendidos por la pregunta se quedaron callados—. ¿Y bien? —insistí.

Jacob entró al cuarto y cerró la puerta dejándonos fuera.

¿Qué le pasa? —pregunté.

Nada, está en uno de esos días. —Rubén me sujetó de la cintura e intentó besarme, lo aparté instintivamente.

¡¿Qué haces?! ¿Te volviste loco? ¡Nos pueden ver! Además, ¿Por qué te ha tocado así? —le recriminé su actitud a mi hermanito.

Lo sé, pero tu escena de celos me ha puesto cachondo. —Rubén posó sus labios en los míos y metiendo su lengua en mi boca comenzó a besarme, nos separamos enseguida al escuchar la puerta abrirse.

¿Qué hacéis aún ahí? —Jacob parecía molesto—. Yo voy al lago a patinar un poco, me aburro aquí.

Al parecer no llegó a vernos, pero la sensación de ser vistos me había puesto a mil.

Sí, ahora vamos, voy a cambiarme. —dijo Rubén, que me guiñó un ojo y entró en su cuarto, yo fui tras él, no sin antes comprobar que Jacob se alejó y lo perdí de vista.

Rubén cerró la puerta y me puso contra ella.

¿Por dónde íbamos? ¡Ah sí! —mi hermano me volvió a besar, el toque de sus labios con los míos era ardiente, su mano se metió dentro de mi pantalón agarrando mis partes, se separó de mí mordiendo levemente mi labio—. Me tienes a mil hermano.

Me sujetó y me lanzó a la cama, se puso encima de mí y siguió besándome, bajó por mi cuello, eché mi cabeza hacia atrás mientras lamía mi cuello, siguió bajando hasta mi entrepierna y comenzó a chupármela, su lengua recorría todo mi tronco, me entregué al placer que mi hermanito me daba, su saliva recorría gran parte de mi cuerpo, estaba en eso cuando al abrir los ojos vi a Lucas en la puerta.

¡Espera! —empujé a mi hermano atrás mientras volví a mirar hacia la puerta.

¿Qué pasa? —mi hermano miró también a pero ya no había nadie, eso sí, estaba entre abierta.

Rubén se acercó y la cerró de nuevo.

Nada, es sólo que...

¿Sólo que qué? ¡Llevo mucho sin follarte, y quiero hacerlo! —confesó Rubén a la vez que se sentaba conmigo en la cama para intentar seguir por donde lo habíamos dejado.

No es el momento, nos pueden ver... —dije ante la decepción de Rubén.

Rubén se levantó de la cama con enojo.

Muy bien. —el tono de mi hermano sonó con enfado.

¿Te has enfadado? —pregunté.

No, no, simplemente que ya no me deseas... —dijo enfadado.

Yo no dije eso, dije que no es el momento, además, es que..., no es buena idea que sigamos haciendo estas cosas..., somos...

Hermanos. —me cortó Rubén—. Lo sé, lo has dicho mil veces, somos hermanos y no está bien lo que hacemos.

Lo siento. —intenté coger su brazo pero se apartó.

No, hermano, decídete, porque tengo sentimientos, o estamos juntos o nos separamos para siempre, pero dejar de jugar a la ruleta, ya estoy harto. —mi hermano tomó aire y siguió—. Voy con Jacob al lago. —mi hermano sacó una chaqueta y se la puso para salir fuera.

Me lanzó una mirada entre decepcionante y de enfado.

Mi hermano salió del cuarto camino al lago, me asomé y pude ver que ya estaban ahí todos patinando y riendo, mi hermano se había enfadado, y en parte era lógico, lo dejé muy caliente y llevábamos mucho tiempo sin hacerlo, yo también quería..., pero es que éramos hermanos y cada vez que hacíamos algo siempre terminaba la cosa mal...

Entré a mi cuarto y me puse una chaqueta, fuera hacía mucho frío, salí hacia el lago y entonces vi a Lucas, estaba como esperándome. Me acerqué a él enfadado, nos encontrábamos cerca de la entrada del monasterio, a unos veinte metros del lago donde estaban todos.

¿De qué coño vas? ¿Eres un voyeur de esos? —mi tono de voz le recriminaba que nos interrumpiese.

Lucas estaba fumando, dio una calada a su cigarro y me echó una mirada escudriñando mi cuerpo.

Bueno, a mí me va el voyeur y a ti el incesto, digamos que estamos empatados. —dijo burlonamente.

No sé de qué hablas. —me di la vuelta para marcharme pero Lucas se puso en medio—. ¿Me dejas pasar, por favor? —le recriminé su actitud.

Volvió a dar otra calada y me miró sonriente.

¿Niegas qué no haces cosas con tu hermano? No negaré que me puso muy caliente veros, no me lo esperaba, la verdad. —Lucas observaba ahora a mi hermano que justamente se había caído de culo en el lago al intentar patinar y los demás se reían.

No hago cosas con mi hermano, solo..., ahhgg, solo jugábamos, joder, será tu imaginación perversa.

Lucas se acercó más a mí, sacó de su boca el cigarro y lo lanzó a la nieve, me sujetó de los hombros y me puso contra la pared del monasterio.

No niegues lo que vi, porque sé lo que vi perfectamente, tu hermano lamía tu piel, ésta piel. —Lucas posó su mano en mi cuello y lo tocó con el dorso de sus dedos, aún había saliva de mi hermano en mi cuello.

Me sonrió victorioso.

¿Qué quieres? —lo miré desafiante, Lucas me soltó y me miró pensativo.

Yo no quiero nada, no te equivoques, no soy como Peter o Luis, yo sólo miraba.

Espiabas. —le repliqué.

Mirar, espiar, lo mismo da, el caso es que no te pediré nada, ni te chantajearé, yo no soy así.

¿Entonces qué?

¿Qué? ¿Acaso esperabas que te obligase a hacer algo? —Lucas se acercó a mi lentamente—. ¿Acaso piensas que no me di cuenta cómo disfrutabas en el edificio abandonado? Cuando la chupabas, en parte te gustaba, no digo que disfrutases las pollas de mis amigos, que no lo sé, pero sí la situación, así que ahora no te hagas, por favor.

Me quedé en silencio, aparté mi mirada de la suya y él, sonrió victorioso, se acercó a mi e intentó besarme, en un acto reflejo me aparté.

Ohh, vaya, ¿Los besos los reservas sólo con tu hermano? —me miró burlonamente—. Esta noche me haré una paja pensando en cómo tu hermano te somete, y en cómo yo lo haría mejor que él...

¿No tenías novia? —le recriminé con un empujón alejándole más de mí.

No respondió, se comenzó a alejar sin dejar de observarme, me guiñó un ojo y se perdió dentro del monasterio.

Joder, ¿Pero que se ha creído este imbécil? —murmuré.

Ya eran casi las diez, el monitor David nos tenía preparada una supuesta caminata, así que me acerqué donde estaban todos, noté a Rubén distante.

El monitor llegó y nos ordenó seguirle dentro del bosque, el frío era aún más intenso ahí que fuera, fueron dos o tres kilómetros, donde vimos algunas zonas muy bonitas, el bosque era frondoso, pudimos hacer algunas fotos con los móviles, llegamos a una cascada pequeña rodeada de nieve, el agua estaba helada, o al menos eso supuse, no iba a tocarla, prefería seguir con mis guantes de invierno.

Lo que sí me fijé durante las más de tres horas de caminata es que Rubén estaba demasiado pegado a Jacob, siempre iban muy juntos, y mi hermano me miraba cuando veía que los observaba, me sonreía, le gustaba ponerme celoso, lo hacía a posta, adrede.

Llegamos al monasterio, comimos y nos fuimos a descansar, otros se fueron al lago a seguir patinando, yo me senté en el muelle observando como se divertían, en medio del lago estaban Jacob y Rubén riendo y patinando, se cogían de las manos y giraban, en un momento dado se abrazaron cuando parecían que iban a resbalar y caer al suelo.

Lo veía y sentía celos, Lucas se acercó y se sentó a mi lado, el sol apretaba con fuerza, eran ya las cinco de la tarde, la temperatura había subido un poco a causa del sol, o al menos yo me sentía arder a pesar del frío.

¿Qué? ¿Celoso? —Lucas me sonreía.

¿Qué dices? —lo miré y ahora podía ver mejor un tatuaje que tenía en el cuello.

Venga por favor, pareces una chica que está deseando coger del pelo a la otra y lanzarla al lago atravesando el hielo.

Permanecí callado y aparté la mirada de mi hermano, miré ahora a los otros que jugaban cerca también.

¿Por qué vas con Peter? —mi pregunta le sorprendió y quedó callado un rato—. ¿Y bien?

Bueno, él me ayudó cuando era más pequeño, los otros chicos se metían conmigo, el me defendió y me uní a su grupo, no era mala persona, al menos al principio, era como yo, víctima, Víctor, también se unió a él de la misma forma, antes era mucho más gordo y se burlaban de él, Peter le defendió, pero con los años cambió, no sé el motivo de ese cambio.

Permaneció callado unos segundos y miró a la distancia, el viento movía unas ramas cercanas y la nieve caía al suelo, Lucas prosiguió.

Verás, Peter obligó a Víctor a perder mucho peso, y bueno, digamos que se volvió lo que él odiaba, un abusón, hace unos años lo mandaron al Internado y allí conoció a Luis, se hicieron amigos y empeoró, al salir me buscó y también a Víctor, dijo que ese tal Luis necesitaba ayuda para domesticar a un perro..., bueno, a tu hermano.

Le miré con enojo al recordar lo que nos hicieron en el edificio abandonado.

¿Qué sabes de lo que pasó en el Internado entre ellos? —pregunté deseoso de saber la verdad.

¿Entre Peter, Luis y tu hermano? No sé toda la historia, Peter solo me dijo que allí tenían algunos chicos como esclavos, los usaban como a perros, y tu hermano se reveló contra el que se supone era su dueño, Luis, poco antes de salir del Internado, por eso supongo que se escaparon y vinieron a buscar a tu hermano, supongo que para vengarse o no sé...

Lo que me contaba no me gustaba nada..., ¿Usaron a mi hermano de esclavo? Hijos de la gran puta...

¿Y por qué sigues con el cerdo de Peter? ¿A caso disfrutas lo que él y Luis hacen? —dije con enfado.

Claro que no, lo que pasa es que se lo debo. —Lucas observaba a mi hermano detenidamente.

¡No le debes nada! —miré a Lucas, que seguía mirando a mi hermano.

No dijo nada, se quedó en silencio, entonces recordé cuando se negó a participar el día del edificio abandonado.

¿Y la novia? —pregunté.

¿Cómo? —no apartaba la mirada de mi hermano.

Dijiste tener novia a Peter, por eso no participaste, supongo que era mentira, ¿No?, lo dijiste para no participar.

Observé como sonreía, acerté, entonces me di cuenta que seguía mirando a Rubén con detenimiento.

¿Te gusta mi hermano? —pregunté.

Lucas se levantó sonriendo.

Para que te responda a eso aún te falta mucho, peque.

¿Por eso te pusiste encima de él verdad? El día que nos perseguisteis, sabías que sometiéndole y poniéndote encima de mi hermano, él no sería la diana, sino yo, sabías que así Peter y Luis guiarían su atención hacia mí, sabías que mi hermano no se dejaría someter con facilidad y sería un problema, así que lo sometiste para que no se pusiera en peligro...

¿Eso crees? —me preguntó con el ceño fruncido y con gesto de sorpresa.

Sí. —sentencié.

Me miró sonriendo y se alejó con los demás chicos, mi hermano y Jacob seguían jugando, entonces Jacob se dio cuenta que los miraba, se dio la vuelta y abrazó a mi hermano, me levanté y me fui a mi cuarto, no negaré que estaba a punto de llorar, odiaba toda esta situación, por el camino vi a David, el monitor, entrar al bosque, miraba constantemente hacia atrás para no ser visto, como si ocultase algo.

Su actitud me extrañó, así que esperé un poco y comencé a seguirlo, intenté ir con cuidado para que no me viese, pero era difícil, entonces apartó unos arbustos y se adentró dentro haciendo que le perdiese de vista, me detuve cerca, ¡Si entro ahí meteré mucho ruido!

Miré a mi alrededor para ver si alguien podría verme, aparté los arbustos y los atravesé con cuidado, David no estaba, seguí caminando despacio hasta llegar a un riachuelo, era pequeño, de medio metro de anchura. ¿De dónde viene este río? ¿Bajará del monte? Seguí el riachuelo y me detuve al escuchar gemidos, me agaché y caminé lentamente, los gemidos y el ruido se intensificaban, mi corazón latía con fuerza y mi temperatura subía, me asomé apartando los arbustos despacio y pude ver la escena al completo...

¿Por qué me meto dónde no me llaman?

( Continuará... )

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