martes, 14 de enero de 2014

Mi hermanito - Capítulo 15 ''La monitora y su novio''

Capítulo 15: La monitora y su novio

Tras la conversación con Lucas, volví a mi cuarto, entonces vi a nuestro monitor David, entrar al bosque, lo hacía temeroso de ser descubierto, su actitud me pareció sospechosa, así que decidí seguirle.

Tras unos minutos siguiéndole, se metió dentro de una parte frondosa del bosque, escuché gemidos, me agaché y caminé lentamente, los gemidos y el ruido se intensificaban, mi corazón latía con fuerza y mi temperatura subía, me asomé apartando los arbustos despacio y pude ver la escena al completo...

David sometía contra un árbol a Luva, la monitora, se la follaba salvajemente mientras ésta gemía como una posesa, se comenzaron a besar mientras él le metía toda su polla dentro.

Me fijé bien, estaban en la entrada de una especie de cueva, había una hoguera encendida, y dentro una especie de tumbona en el sueño que hacía de cama, aunque no la estaban usando.

Entonces David me vio, me escondí enseguida pero era tarde, él me había visto, me quedé quieto, pero nada cambió, David seguía follándosela con fuerza, me volví a asomar y pude ver como él me miraba mientras la besaba.

Sabía que los estaba viendo, pero a él no le importaba, al revés, se apartó un poco de ella para que pudiese ver su polla y comenzó a gemir sin parar, y sin dejar de mirarme se relamió los labios mientras no apartaba su vista de mí.

Ahhh ¡Me corro joder! —gritó David, y la embistió con más fuerza hasta quedarse quieto, retrocedí sobre mis pasos despacio y salí de la maleza, con cuidado de no meter ruido volví al riachuelo y lo seguí hasta salir de la zona, salí corriendo hasta el monasterio.

Tras entrar subí al segundo piso, cerré la puerta de mi cuarto y me quité los pantalones y el bóxer, me eché en la cama y comencé a pajearme sin parar, pensando en la situación, en como se la follaba, en cómo él me miraba con ojos lujuriosos, de morbo, mientras se follaba a Luva, a él esa situación le ponía más, y a mi me encendía saberlo, no aguanté más y entre gemidos me corrí bastante sobre la camiseta manchándola.

¡Hostia puta! —la voz de Daniel me dio un vuelco al corazón, me levanté corriendo tapando mis partes bajas con la sábana de mi cama, me miraba con la boca abierta.

¿Qué haces tú aquí? —le miré asustado.

También es mi cuarto... —dijo Daniel, que seguía mirando hacia mis partes con sorpresa.

¡No! ¿Me refiero que de dónde saliste? Y por favor, ¡Deja de mirarme así! —dije con enojo.

¡Perdón! Es que joder, ¿No te corriste cuando me la chupaste?

¿Por qué no lo dices más alto? ¿Quieres que nos escuchen? —moví la sábana para taparme mejor—. Además, olvida eso, no ha pasado.

Como para olvidarlo, aún me duele...

Joder Dani, ya te dije que lo sentía... —dije mientras me ponía mi ropa.

Ya..., pero..., bueno, ¿Y si miras si tengo alguna herida? —me preguntó con tono un poco caliente, lo noté en su voz, se acercó a mí y de un empujón me sentó en la cama, se puso frente a mí y me observó—. ¿Me miras? Quizás tenga que ir al hospital...

Miré a la puerta, estaba cerrada, pero aún así era arriesgado, no sabía qué hacer, entonces ante mi indecisión, Daniel, el hermanito pequeño de mi mejor amigo, tomó la iniciativa, se desabrochó los vaqueros y dejó ver sus bóxer, blancos, los bajó y saltó su pene, de unos doce centímetros y muy duro, puso su mano en mi cabeza, agarró mi cabelló y me hizo comerle la polla, yo, como idiota, me dejé.

Daniel comenzó a gemir despacio, esta vez intenté tener cuidado, mi boca lamia su pito duro y con mi otra mano le masajeaba los huevos, Daniel seguía gimiendo cada vez más, su respiración se agitaba y mi pene se comenzó a poner duro de nuevo, me acerqué hasta su entrepierna y sacando mi lengua lamí su punta mientras bajaba más su piel.

Daniel pegó un ligero gemido pero no dijo nada, volví a sacar mi lengua y recorrí su tronco comenzando a meter su polla en mi boca, que se la empecé a chupar de nuevo y a succionar lentamente, sin dejar de masajear sus huevos, sus gemidos se intensificaban y vi como sujetaba con su mano mi hombro con fuerza, comenzó a mover sus caderas hacia mí y succioné su polla con más intensidad, sus convulsiones indicaban que se estaba viniendo y efectivamente noté un pequeño líquido entrar en mi boca, lo saboreé otra vez y me lo tragué todo, se la lamí un poco más mientras perdía su dureza y me aparté dejándosela limpia.

Se subió los vaqueros y me miró juguetón.

Ufff, la sabes chupar muy bien, no imaginé nunca tener un amigo que me la chupase, ¿se la has chupado a mi hermano?

¿Qué? Claro que no.... —confesé.

Le gustaría... —respondió con un guiño de ojo y salió del cuarto cerrando de nuevo la puerta.

¿Cómo? Yo volvía a tenerla dura, pero no pude desahogarme, porque en ese momento llegó David, que llamando a mi puerta mientras se asomaba por la misma mientras la abría, me buscó con su mirada, ya no estaba sonriendo como siempre, estaba con aspecto serio, joder, un minuto antes y nos pilla, siempre al límite...

Tomi, en cinco minutos quiero verte en nuestra cabaña.

¿Qué? Esta bien... —dije.

Se marchó y con rapidez me dirigí a la cabaña, los chicos estaban dentro, ya empezaba a anochecer y el frío era cada vez mayor.

Llegué a la cabaña, David me esperaba en la puerta, llevaba un chándal de color azul oscuro y una chaqueta blanca.

Pasa y siéntate. —ordenó David.

Entré y sólo estaba él, me senté en una silla cerca de su escritorio, él se acercó a la puerta y la cerró con pestillo.

Nadie nos molestará. —dijo David, que se acercó lentamente a mi—. ¿Te gusta jugar eh? —dijo con tono lascivo.

¿Eh? No, yo... —empezaba a ponerme nervioso.

A mi me puso muchísimo ver como nos mirabas, ¿Te gustó ver como me follaba a mi novia?

No..., no es eso... —dije atemorizado.

¿No? Yo se que sí, ¿Te gustaría follarte a mi novia? Uff, me pondría mucho ver a un crío como tú follársela.

No, no puedo, lo siento... —dije con voz temblorosa.

David me miró con enfado.

¿Pero por qué?, ¡Vi como nos mirabas con deseo!, ¡Te gustaba ver como me la follaba!, ¡Miraste hasta el final!, ¡No lo niegues!

Bajé la mirada ante sus palabras, no sabía que decir, igual se enfadaba y me echaba del monasterio si me seguía negando.

David se acercó a mí y sujetando mi mentón me miró a los ojos.

A no ser..., que la excitación no fuese por ella, sino..., por mí. —dijo lamiendo sus labios.

Le miré con asombro y David sonriendo llevó su mano a mi pantalón, me agarró mis partes mientras sus labios se posaban en los míos, nos fundimos en un intenso beso, recordé a mi hermanito y entonces le aparté instintivamente con mis manos, él me miró con lujuria.

Ohhh, ¿Te haces el duro? ¿Te gustó lo que viste porque estaba yo?

Permanecí callado ante sus preguntas.

Vi como te tocabas, cómo nos mirabas, ¿Querías estar en el lugar de mi novia? —preguntó mordiéndose el labio.

No, se equivoca, fue sin querer, yo no quería, de verdad, lo siento...

David me empujó en la cama y comenzó a besar mis labios, yo me intenté resistir y eso a él le gustaba más.

¿Te gusto? —preguntó.

Sí... —dije tímidamente.

¿Quieres que te folle? —preguntó David con ojos vidriosos, estaba excitado, su polla se notaba cada vez mas dura.

No..., yo..., no... — mascullé con timidez.

David se levantó enfadado.

Me quedé quieto, sin reaccionar, él me miró con enojo, se acercó a la puerta y la abrió con brusquedad.

Muy bien, tendré que comentarle a Luva algunas cosas, largo, vete a tu cuarto y no salgas.

Le hice caso y salí de allí, me iban a expulsar, por el camino me crucé con mis compañeros, que iban al comedor para cenar.

¿Dónde vas? ¿No cenas? —mi hermano me miró extrañado, sabía que algo me pasaba.

Me encuentro mal, necesito tumbarme. —en ese momento vi a Daniel, estaba junto a su hermano, me miró y bajó la mirada con vergüenza, en ese momento me sentí mal, tenía ganas de llorar por todo lo que estaba pasando, quería irme de allí.

Me fui a mi cuarto y me tumbé, iba a llorar cuando escuché como alguien se colaba por la ventana, era Lucas.

¡Hola peque! ¿Dónde te metiste? No te vi el resto de la tarde. —dijo saltando dentro del cuarto.

¿Sabes que existen las puertas? Y no me llames peque... —lo miré con enfado mientras me senté en la cama, con mis rodillas pegadas a mi barbilla y mis manos rodeando mis piernas, sentado de forma fetal.

Soy más de ventanas, como Romeo. —me miró sonriente, me sacó una sonrisa y se sentó en la cama de Daniel—. Bueno, al menos te hice reír.

Ya, bueno, es extraño.

¿El qué? —sacó un chicle y lo metió en su boca—. ¿Quieres uno?

No gracias, llevo brackets, y decía que es extraño hablar contigo, la última vez que nos vimos estampé en tu cabeza una piedra.

Nunca se me olvidará eso. —dijo llevándose la mano a la nuca.

Lo siento.

No te preocupes, yo en tu caso hubiera actuado igual, pero, eso no responde a mi pregunta.

¿Qué pregunta? —vi como se levantaba y se asomaba por la ventana, la noche empezaba a ocultar la luz del sol.

No te vi desde la última vez que hablamos esta tarde, ¿Dónde te metiste?

Para que te responda a eso, aún te falta mucho. —me tumbé en la cama y me giré hacia la pared dándole la espalda—. Si no te importa quiero dormir.

El silencio se hizo en el cuarto, pero Lucas permanecía ahí callado.

Bueno, si quieres hablar estaré abajo, no tengo mucho sueño, que descanses.

Lucas saltó por la ventana y sus pasos indicaban que se alejaba, me quedé en silencio, pensando en lo tonto que había sido, por no tener cuidado Lucas me pilló con mi hermano, por no tener cuidado David me vio espiándoles, por no tener cuidado estaba jodido, seguí pensando en mis errores, entre ellos habérsela chupado al hermanito de mi mejor amigo, si Cristian se enterase, me mataría, y así, pensando y pensando, me dormí.

No sé que hora sería cuando siento una mano en mi boca, miré sobresaltado y vi a Luva, la monitora, que con un dedo en su boca me indicó que no hablara.

Miró a la cama de Daniel indicándome que mirase, miré y estaba durmiendo, me destapó la boca y se acercó a mi oído.

Sígueme, es una orden.

Se alejó despacio hasta salir del cuarto dejando la puerta entre abierta, me puse los pantalones, negros oscuros y la sudadera roja, miré a Daniel, que dormía plácidamente, cerré la puerta de mi cuarto y fui tras ella, entró al bosque y me esperó. Me acerqué a ella y sujetándome del brazo me llevó hasta la zona dónde la pillé siendo follada por David, por el camino no dijimos nada, y la verdad es que el frío no ayudaba, yo estaba un poco asustado.

Aquí está. —Luva miró a la cueva, que estaba iluminada por la luz del fuego que tenían encendido, de la cueva salió David, que con una sonrisa satisfactoria miró a su novia y después me miró a mí, se acercó y me llevó hasta el árbol más cercano. Yo permanecía en silencio, no me atrevía a decir nada.

Antes te hiciste el duro, y negaste querer que te folle, pero se lo conté a Luva y ella me ha dicho que a los críos como tú les va ese rollo, resistirse, pero que un macho como yo los acabe follando.

Luva nos miraba morbosamente, estaba claro que le ponía mucho la situación.

¿Y qué?, ¿Me vas a violar delante de tu novia? —dije con un tono retador.

Sí, esa es la idea. —dijo ella, que sonrió ante mi sorpresa—. Es que me pone mucho ver a dos chicos follar, ¿y qué mejor que ver como mi novio te da por culo...?, ufff, estoy toda mojada.

David sonrió también y vi como la besaba delante de mí, ambos estaban excitados y yo iba a ser su juguete sexual.

Se separaron y su novia se alejó hasta sentarse cerca de la hoguera, que hacía el típico ruido de la madera crujir al quemarse, David se quitó la camiseta y dejó ver su cuerpo, su torso bien marcado, después se bajó el pantalón del chándal y no pude apartar la vista cuando salió una polla enorme de su pantalón, era grande y gorda, más grande que cualquier polla que había visto hasta ahora y circuncidada, debía medirle veinte centímetros, puede que más.

Su pubis era adornado por una mata de vello color negro oscuro, con su mano se agarro la polla y se mordió el labio, mientras se retorció por un escalofrío que le dio.

Ufff, hace frío, pero pronto entraré en calor, joder.

Quiero ver como mi novio rompe tu culo de adolescente mirón, debemos darte un castigo, ¿No crees? —me dijo Luva, que miró a su novio, el cual asintió con la cabeza con satisfacción.

Bueno, criajo, ¿Te desnudas tú?, ¿O te desnudo yo? Porque de aquí no vas a salir sin que te folle, por las buenas, o por las malas, tú decides cuán de roto acaba tu culo, porque sí, lo voy a romper.

El novio de Luva, David, ¡Me iba a follar delante de ella en mitad del bosque sin piedad!

¿Qué debería hacer?

Ponte de rodillas, mocoso. —David sonaba muy autoritario, le hice caso y me puse de rodillas, él se acercó y me sujetó del pelo de forma despectiva haciendo que mirase arriba, que mirase sus ojos—. Ahora chúpame la polla y no se te ocurra hacerme daño con esos brackets que llevas, porque entonces ahí sí te irá mal.

Asentí con la cabeza y me soltó, sujete su polla como pude con mi mano y llevé la punta a mi boca, debería tener cuidado, porque ahora con los brackets me costaba mucho más chuparla.

Con cuidado la lamí y escuché gemidos salir de la boca de David, metí la punta de su polla en mi boca y comencé a chupársela.

¿Te gusta como lo hace amor? Tenía esta fantasía desde hacía mucho tiempo —Luva se acercó a David y lo besó en la boca, mientras éste sujetó mi cabeza y empujó para que metiera en mi boca toda su polla, pero era imposible, me dolía la boca y sólo tenia metida poco más de la mitad, volvió a empujar y la notaba casi en mi garganta, tuve que aguantar y David comenzó a follarme la boca con lentitud, mientras, Luva, se puso detrás de mi, me bajó la ropa, sentí el frío recorrer mi cuerpo, noté un líquido aún más frío en mi culo, comenzó a restregar lo que parecía lubricante por mi ano.

Lo tiene muy estrecho, lo vas a reventar amor. —dijo Luva con un tono juguetón.

Ufff siempre quise romperle el culo a un criajo virgen. —David arremetió más fuerte contra mi boca, y yo, como podía, seguía succionando todo su tronco.

Luva echaba mas líquido lubricante, estaba frío, que hablando de frío, comencé a sentirlo aún más fuerte si cabe cuando empezó a soplar un poco de aire fresco, mi piel se ruborizaba con el viento.

Luva sujetó mi polla y me pajeaba al mismo tiempo que con su dedo lubricaba mi ano, mis gemidos empezaban a sonar y eso los calentó mas, ahí estaba de rodillas con el culo inclinándose más y mientras el monitor David me follaba la boca, su novia me pajeaba y metía dos dedos en mi culo.

David sacó la polla de mi boca y me puso boca arriba, puso mis piernas casi en mi cara, se puso encima, dejando mi culo expuesto, Luva por su parte retrocedió de nuevo observando como su novio me sometía.

Ahora vas a sentir como folla un hombre de verdad. —David comenzó a meter su polla dentro de mi culo, Luva estaba mirando con lujuria como su novio follaba a uno de sus alumnos.

David siguió profanando mi culo y comencé a sentir un dolor intenso, cada vez era más incómodo, traté de moverme pero me sujetó con fuerza.

¡Agárralo! —David miró a Luva indicando que me sujetase, Luva con velocidad me sujetó de las manos mientras miraba mi cara.

Estás cumpliendo mi mayor fantasía, así..., así viste como me folló a mí ¿No?, y ahora veré como te folla él a ti. —empecé a quejarme del fuerte dolor, Luva acercó su mano y me tapó la boca—. Tranquilo pequeño, todo pasará, resiste un poco.

David siguió introduciendo su pene dentro de mi culo, yo, aún con quejas de dolor estaba ya sudando a pesar de las bajas temperaturas, había perdido erección y sentí marearme, observé la hoguera y decidí mirar el fuego quemar los troncos, intenté no pensar en lo que me estaba pasando. De repente David se detuvo.

Ya está toda dentro, campeón, ahora viene la mejor parte, vas a gozar mi polla. —David indicó a Luva que se acercase a él, Luva se acercó y se besaron delante de mi, que aún con la polla de éste dentro de mí me agitaba y respiraba con dificultad, ya me dolía estar en esa postura.

Se separaron, y David me miró sonriendo, comenzó a sacarla lentamente y la volvía a meter, un grito salió de mi boca.

Si no se calla nos pillarán. —David miró a su novia indicando que actuase.

¡Es que me duele! —logré decir con dificultad y con la respiración agitada.

Calla, mocoso. —dijo Luva, y volvió a taparme la boca, yo por mi parte hice un gesto de molestia pero el sonido era ahogado por tener la boca tapada por la mano de Luva.

La miré con la respiración entre cortada, su novio volvió a sacar su polla lentamente y la volvió a introducir, me empecé a revolver pero estaba sujeto por David y Luva, entre los dos impedían que me moviese mucho, sin contar que ni quejarme podía, con mi boca tapada me costaba incluso respirar.

En ese momento su novio comenzó a follarme más rápido, su polla salía de mi culo con velocidad, sus gemidos indicaban que le estaba gustando follarse mi culo. Y a mi me estaba gustando como me follaba, mi polla volvía a estar dura. Luva me soló una mano y comenzó a masturbarse mirando la escena, aunque seguía tapando mi boca con la otra.

Así joder, que rico estás. —David me perforaba el culo con fuerza, mi cuerpo se movía con cada embestida que me daba.

Te dije que te gustaría... —Luva le miró juguetona y después me observó mordiéndose el labio—. Eres un buen putito.

Su novio seguía follando mi culo, no aguanté más y comencé a correrme sin parar, los dos se dieron cuenta y sonrieron, David sintió como mi culo se contraría y empezó a gemir con intensidad, entonces lanzó un grito de placer y comenzó a regar mi interior con su ardiente semilla.

Luva al parecer también se vino y besó a su novio con lujuria mientras David me embestía un par de veces más y se detuvo.

Se separó agitado y sudado, se comenzó a vestir y se sentó a mi lado sin camiseta, me miraba sonriente, con la cara roja por el esfuerzo, Luva también se colocó bien su ropa y se puso en pie.

Bueno, fantasía cumplida, será mejor volver, se hizo muy tarde. —dijo Luva.

Ahora vamos. —David se levantó buscando su camiseta, yo seguía en el suelo tirado, entonces me vino el frío de golpe, estaba tiritando.

Luva se adentró en el interior del bosque y desapareció, David encontró su camiseta y la cogió, se acercó a mi y me tendió su mano, la agarré y me ayudó a levantarme.

Recogí mi ropa como pude y miré como se ponía la camiseta, se acercó a mi y me sujetó del cuello con violencia.

De esto, no quiero ni una palabra, nunca ocurrió, ¿Lo entendiste? —lo miré y asentí, sin soltarme se acercó a mí y me besó en la boca, metió su lengua dentro de la mía y nos fundimos en un largo beso, se separó y se me quedó mirando sin soltarme.

¿Qué? —dije molesto, mi culo me dolía y quería ducharme, quería irme de allí ya.

Nunca me corrí tanto, ni si quiera con mi novia, ¿Quieres que se repita..., sin que ella sepa? —David se mordía el labio mientras escudriñaba mi cuerpo, sus dedos apretaban mi cuello con más fuerza.

Yo no dije nada, tampoco sabía que decir, ¿Eso no serían cuernos?

¿Y bien? —esperó mi respuesta y al ver que no decía nada me soltó con enojo—. Pues largo, tú te lo pierdes..., ¡Ah!, lo que te propuse queda entre nosotros, ¿Comprendes?

Afirmé con la cabeza y comencé a andar, sentí como mi culo me dolía, me llevé la mano a mi trasero, David, que me seguía detrás se dio cuenta, se acercó y me agarró el culo.

No sabes el placer que he sentido rompiendo éste culo, ni mi novia me lo hizo sentir. —se adelantó unos pasos de mí y se volvió para verme—. Yo me voy, tómate tu tiempo, y ponte crema o algo, lo agradecerás. —dijo orgulloso de lo que me hizo.

David se perdió en el bosque y yo le seguí como pude, mi culo me dolía bastante, incluso más que antes, el dolor y la molestia aumentaban, y eso que Luva me lubricó.

No se cuanto tardé en llegar al monasterio, pero estaba muy oscuro y las antorchas apagadas, llegué al pasillo de los cuarto y escuché unos murmullos que provenían del cuarto de mi hermano y de Jacob, me sentí mal en ese momento, echaba de menos a mi hermano y sentía celos de Jacob.

Me alejé como pude y entré en mi cuarto, cerré la puerta y al hacerlo vi a Daniel despierto leyendo un cómic de Batman.

¿Dónde estabas? —Daniel estaba preocupado, me observó y al ver mi ropa tan manchada de restos de suelo y nieve dejó el cómic a un lado—. ¿Estás bien?

Ah, sí..., esto..., salí a dar una vuelta... —mentí, y me acerqué a mi cama cojeando, me senté sin poder evitar emitir un quejido por el dolor.

¿Qué te ha pasado? —Daniel se levantó y se acercó a mi con preocupación.

Nada, me tropecé... —mentí de nuevo.

Daniel se quedó callado un momento, se sentó a mi lado y puso su mano encima de la mía, yo, lo miré sorprendido.

Lo que sentí esta tarde, me gustó, mucho. —Daniel me lo decía con su mirada posada en el suelo—. Y me gustaría sentirlo de nuevo...

Ah..., bueno, no sé si es buena idea...

¿Por qué no? ¿No te gustó? —Daniel me miró con ojos vidriosos.

No es eso...

¿Entonces? —su cara parecía de decepción.

No supe que contestar, me quedé callado, apartó su mirada, se levantó y se tumbó en la cama.

¿Te has enfadado? —pregunté.

No, pero quizás mi hermano sí se enfade si se lo cuento... —Daniel se giró y me dio la espalda.

¿Me acaba de amenazar? Sí, me acaba de amenazar, cojonudo, ¿Qué más podía pasarme?

( Continuará... )

¿Os gustó el capítulo? ¡Deja tu comentario! ^_^

Si te ha gustado, no olvides votar! ☆☆☆☆☆

Creado (2014), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

All rights reserved© TeenBoy

Safe Creative Code: 2309245396403

No hay comentarios:

Publicar un comentario