viernes, 26 de agosto de 2022

Los pecados de Pan - Capítulo 15 ''Puñal de plata''

 

Capítulo 15 - Puñal de plata



Tras la caída de la bestia por el acantilado, descansamos un rato, nos acercamos hasta donde estaban Isaac y posé en el suelo con cuidado a Nico.



¡Pudiste con él! —dijo Bucky feliz.



¡¡Sí!! ¡Ha sido alucinante! —yo estaba muy feliz por todo, Nico salió corriendo y se metió en el lago, ya que sintió vergüenza al estar desnudo.



Será mejor volver al orfanato, Isaac está en muy mal estado. —dijo Bucky mirándolo.



Nico, llevaré a Isaac al orfanato y traeré algo de ropa, quédate aquí con Bucky, no tardaré.



Dejé a Bucky con Nico y me llevé en brazos a Isaac, subí colina arriba hasta llegar al bosque y lo crucé entero, una vez llegué al orfanato, vi a Pedro, Rashid y su hermano, estaban hablando con Abie, me vieron y corrieron a mi encuentro.



Llevaron a Isaac dentro.



¿Tú estás bien? —preguntó Abie preocupada.



Sí. —dije.



Estaba en el pasillo del despacho mientras Abie y Celia inspeccionaban a Isaac, Rashid y su hermano se acercaron a hablar conmigo.



¿Qué pasó al final? —preguntó Rashid.



Es una larga historia, pero tengo que volver con algo de ropa y comida, ¿Qué le dijisteis a Abie? —pregunté.



Pues, que vimos a un hombre en el bosque con Isaac y fuimos a rescatarlo, no iba a creer lo del monstruo.



Cierto, hiciste bien, Rashid, bueno, cuidad de Isaac, enseguida vuelvo.



Salí corriendo con algo de comida y ropa del orfanato, el camino se me hizo eterno.



Al llegar vi a Bucky sentado en la orilla del lago, Nico seguía dentro, me acerqué y le di la ropa, salió desnudo y comenzó a vestirse, miré a otro lado, aunque ya todos lo habíamos visto cuando se volvió humano.



Bucky, ¿Por qué Nico era un lobo? —le pregunté mientras Nico se vestía.



Chico mojado..., esto..., Pan, ven un momento.



Bucky se alejó de Nico y me llevó unos metros lejos de él.



¿Qué pasa? —pregunté con curiosidad.



Escucha, mientras fuiste a por la ropa y demás, estuve hablando con él, y...., no recuerda llamarse Nico, tampoco se acordaba de mi o de James, solo recuerda que tú eras su amigo, es como si hubiese perdido gran parte de la memoria.



¿Qué? —pregunté con temor.



Es normal, escucha, recuerda que estuvo supuestamente muerto, los polvos jamás resucitaron a nadie y encima tiene el poder de convertirse en lobo, aunque, empiezo a pensar que ese ''don'' no lo adquirió por los polvos, él ya tenía ese poder.



¿Qué quieres decir? —pregunté sin entender nada.



Pues, creo que los polvos no le hicieron ningún efecto, algo le infectó, quizás otro animal, pero los polvos nunca dan el don de transformarse en lobo.



Me quedé pensativo mientras Nico se comía el trozo de pan y queso que le traje, nos miraba a la distancia mientras comía, sí, le notaba diferente, era verdad, estaba más callado de lo normal.



Ahora que lo dices, cuando escapé de James, había un monstruo parecido al que se cayó por la cascada...



¿Qué? —Bucky me miró extrañado—. No me digas más, Lycagous pudo haber infectado a alguien más, y ese alguien infectó a Nico, ya sea a través de un mordisco o...



Strike, él le mordió la noche de su muerte. —dije mirando a Bucky.



Sí, James trajo del Reino a Lycagous, estaba claro que lo usaba para conseguir a chicos del orfanato, de ahí las cadenas, por eso no se los comía, quizás Strike fue infectado también por Lycagous.



¿Pero una bestia iba a hacerle caso a James? —pregunté confuso.



No es una bestia normal, es como Nico, humano, puede transformarse. —dijo Bucky.



Entonces..., Lycagous es humano..., y era compinche de James.



Sí. —sentenció Bucky.



A mi mente vino el recuerdo del hombre que visitó a James, el mismo día que me escapé, por fin pude reconocer la voz.



Hijo de puta... —murmuré.



¿Qué? —preguntó Bucky, Nico terminó de comer y se sentó en la orilla, mirando el lago.



Nada, ya sé quién es Lycagous en forma humana, ahora recordé su voz, ahora encaja todo, ahora entiendo el rifle, todo encaja, ¡¡TODO!! y lo pagará caro, además, sé dónde hay plata...



Bucky me miró expectante, pero prefería no darle más información, antes debía confirmar mis sospechas, pero si eran ciertas, ese bastardo iba a lamentar haberse cruzado en mi camino.



¿Nico? —me acerqué hasta Nico y me senté a su lado.



Nico miraba al horizonte, el sol hacía brillar al lago, que se veía hermoso, Nico permanecía en silencio.



¿Por qué no recuerdo quien soy o como me llamo? —preguntó Nico confuso.



No lo sé..., escucha, quizás con el tiempo lo vayas recordando, ¿Vale? Yo..., estoy feliz. —Nico se giró a verme—. Estoy feliz de que estés aquí, conmigo.



Estiré mi brazo y lo puse por encima de su hombro, la atraje a mí y nos quedamos abrazados, hasta quedarme dormido.



Al despertar el sol pegaba con fuerza.



¿Cuánto he dormido? —pregunté a Bucky, que jugaba con el agua y vino hasta mí, Nico permanecía durmiendo en la orilla.



Unas tres o cuatro horas, estabais muy cansados. —dijo Bucky.



Bueno, es hora de volver al orfanato, vamos, Nico.



Levanté a Nico y juntos volvimos al orfanato, hoy sería un día muy largo, por el camino pensé en mis planes, lo tenía todo más o menos ideado, pero no todos los planes salen bien, Bucky se escondió cerca del orfanato, no podía venir con nosotros, lógicamente.



Al regresar al orfanato, Abie nos recibió con sorpresa.



¿¡¿Jose?!? —Abie se dirigió con sorpresa a Nico, este la miró confuso.



¿Le conoces? —pregunté sin entender nada.



¡Claro que le conozco! ¡Es el hermano de Isaac! —dijo Abie abrazando a Nico, que se llamaba en verdad Jose.



¿Qué? —miré como lo abrazaba mientras mi mente conectaba todo, claro, Nico, o más bien Jose, era el hermano de Isaac que desapareció hace dos años, el canalla de James se lo llevó, dos años..., hijo de puta...



Apreté los puños y salí corriendo, Abie no pudo detenerme, corrí calle abajo hasta el Saloon, Bucky se acercó y se metió en el bolsillo de mi camiseta.



¿Dónde vas? —preguntó Bucky.



Tengo varias cuentas pendientes. —dije furioso.



Corrí a toda velocidad cruzando la zona pobre e industrial donde estábamos, hasta que divisé su casa, la casa de Óscar, me acerqué con cuidado de no ser visto, me coloqué detrás de un árbol y miré por la ventana, el padre hablaba con la sirvienta.



¿Qué hacemos aquí? —preguntó Bucky nervioso.



Justicia. —sentencié.



Abrí la ventana y me colé dentro, subí las escaleras hasta el despacho del padre de Óscar, me acerqué a su escritorio y comencé a buscar.



¿Qué buscas? —preguntó Bucky.



Ahí está. —dije ignorándole, alargué mi mano y lo sujeté con fuerza—. Por fin.



¿¡Pan!? —la voz del padre de Óscar me sorprendió y me di la vuelta con velocidad.



Ah, estoooo, hola, señor. —dije nervioso escondiendo mi mano tras mi espalda.



El padre de Óscar me miró extrañado y cerró la puerta del despacho, me alejé varios pasos y él se acercó a su mesa.



¿Qué buscabas? —preguntó con tono amenazador.



Nada... —mentí.



No me mientas, mocoso. ¿Qué haces aquí? —preguntó mientras revolvía sus cosas, intentando ver que buscaba, no aguanté más.



¿Y usted? ¿Qué hacía la noche que me encontró? ¿Eh? ¿Pescar? ¿O negocios?



El padre de Óscar alzó la vista y sonrió, yo retrocedí varios pasos hacia la puerta.



Ahh..., ya veo. —el hombre movió la silla y se sentó en ella con seguridad—. Así que es eso...



Sí, al principio no me di cuenta, pero, desde que vi su rifle, lo sospeché, era el mismo modelo que el de James, idéntico.



Óscar sonrió y afirmó con la cabeza.



¿¡Por qué!? ¿¡No tiene un hijo!? ¿Cómo ha sido capaz de entregar chicos a un asqueroso como James?



Oro, chaval, James tenía oro, mucho, y a cambio de ello yo le facilitaba algún chaval.



Óscar lo decía de manera fría, como si nada.



Hijo de puta... ¿¡Sabe lo que les hacía a los chicos!? —pregunté con furia.



No, ni me importa, los negocios, negocios son. —entonces sacó un revolver de debajo de su mesa, sonriendo.



¿Negocios? —pregunté mirando el arma—. Sabe que esto no quedará así, ¿Verdad? Usted y el marido de Abie lo pagarán.



Óscar, sorprendido, me miró extrañado.



¿Cómo sabes que su marido está implicado? —preguntó con cierto tono de enfado.



Él mismo se delató, cuando me vio, me reconoció, y justo habló a Abie de que estaba negociando comida con alguien, ese mismo día James estaba en el pueblo, negociaba con él, fue fácil atar los cabos, yo pensé que James fue tras de mí, pero no, él estaba aquí porque había quedado con el señor Harrington, lo hacía cada final de mes.



Óscar apretó la mandíbula y apuntó con su arma a mí.



Bueno, el orfanato no se mantiene del aire, el señor Harrington obtiene algo de oro y comida de James y él a cambio le ofrece un chico, el fin justifica los medios.



Y usted es la bestia ejecutora, ¿No? —le pregunté apretando mi mano detrás de mí con rabia.



Ja, ja, ja, sí, pero ¿Sabes que no saldrás vivo de aquí verdad?



Dígaselo a James, su cara no opina igual. —amenacé.



¿El cadáver de la fábrica abandonada era de James? —preguntó nervioso—. Tú lo mataste...



Óscar, que empezaba a sudar, apuntó con su arma y apretó el gatillo, me abalancé contra él y le clavé el abrecartas en el corazón, intentó esquivarlo, pero fui mucho más rápido.



Ahgg, hijo de puta... —dijo entrecortadamente—. ¿Qué hiciste...?



Lo que buscaba en su mesa, era el abrecartas, el día que me trajo aquí, no pude evitar verlo, era de plata, como el que usaba mi difunto padre. —confesé con la voz cansada.



Te he dado... —dijo.



Sí..., y yo también. —saqué el abrecartas de su cuerpo, sangre brotaba y Óscar cayó al suelo tosiendo sangre, me miró con odio y cayó muerto.



Pasos se escuchaban acercarse al despacho, me acerqué a la ventada y salí por ella, después pegué un salto hasta la calle, torciéndose mi tobillo.



¡¡Escuchamos un disparo!! —la gente se acercó a la casa de Óscar, y vi a su hijo, jugando fuera, acercarse con velocidad.



Salí corriendo sin que me viesen y entré a un callejón, me costaba respirar, Bucky salió de mi bolsillo con preocupación.



¡Estás muy herido! —dijo Bucky.



Y, efectivamente, el disparo me dio de lleno en el hombro izquierdo, mi herida sangraba y mis piernas me fallaban, me faltaba el aire.



Miré a los lados, empezaba a atardecer, caminé unos pasos más y choqué con alguien, este me miró confuso.



¿Tú? —preguntó el chico—. ¿Qué leches te ha pasado? —preguntó al verme la herida.



Alcé mi vista y vi a Clyde, me sujetó al ver que iba a caerme, me apoyó en la pared y miró a los lados para pedir ayuda, le detuve con mi mano.



No, no avises a nadie o estoy muerto. —dije con dificultad respiratoria.



¡Pero vas a morir! —dijo con temor.



No..., sólo..., sólo sácame la bala, solo..., sólo... sácala...



Mis ojos se cerraron y perdí el conocimiento.


(Continuará...)

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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403794945


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