jueves, 6 de enero de 2022

Los pecados de Pan - Capítulo 1 ''Escape''

 

Capítulo 1 - Escape



Agosto de 1877, Philadelphia.



El viento golpeaba la ventana de mi habitación con fuerza, la oscura noche era iluminada por la luz de la luna, el cuarto desprendía un olor a humo, el humo de un puro que provenía de la habitación de al lado, la de mi tía.



En el cuarto de al lado se escuchaba los crujidos de la cama, el sonido metálico del somier golpear la pared que daba a mi cuarto, seguramente era mi tía con otro cliente...



Yo intentaba mantener mi mente en otro sitio, un sitio donde había una bonita casa rodeada de muchas flores, con un bosque al lado y un gran lago de agua cristalina.



Mi mente volvió a la realidad cuando el hombre llamó mi atención al cruzar la puerta de mi cuarto.



¿Qué? ¿Has disfrutado escuchando cómo me trinco a tu madre? —Se levantó y por fin la dejó respirar, miré hacia la puerta con odio y desprecio.



Porque sí, mi tía iba diciendo por ahí que yo era su hijo, más quisiera...



El hombre le tiró el dinero en el suelo, no era la primera vez que un hombre se tiraba a mi tía, era asqueroso.



Cuando se escuchó la puerta cerrarse, di por hecho que el hombre se marchó, me levanté de la cama enfadado, miré como mí tía recogía el dinero del suelo.



Odio vivir así. —dije con tono de reproche, mi tía seguía callada recogiendo el dinero con la mano derecha mientras con la izquierda daba caladas a su cigarro.



Aproveché y me metí en el baño, necesitaba relajarme, olvidar lo que había pasado.



Una vez dentro de la ducha el agua mojaba mi cuerpo, lágrimas caían por mis ojos, intentaba no llorar, pero no podía evitarlo, estaba harto de esta vida, quería que todo volviese a ser como antes, echaba de menos a mis padres.



Unos golpes en la puerta me alertaron y cerré el grifo saliendo de la ducha con prisa.



¿Qué estás haciendo tanto rato? El agua no es gratis, sal de ahí. —era la asquerosa voz de esa mujer.



Cuando me acogió me obligó a decir que era mi madre, esa mujer siempre quiso tener un hijo, aunque, menos mal que nunca tuvo uno, porque hubiese vivido una vida de mierda.



Me vestí y salí del baño, mi tía estaba sentada en la cama fumando mientras contaba el dinero, la miré con odio y desprecio.



Quítate la camiseta. —ordenó mi tía.



¿Para qué? —repliqué.



Mi tía se levantó en un abrir de ojos y me pegó una guantada con fuerza.



No me hagas repetirlo, mocoso.



Llevé mi mano a mi mejilla, que me picaba, la miré de nuevo con odio y me quité la camiseta mostrando mi torso desnudo, mi tía observó y siguió contando su dinero.



Un hombre me ha ofrecido bastante dinero por ti. —dijo enfadada.



¿Cómo? —pregunté asombrado y atemorizado a la vez.



No me hagas repetirlo, me ofrecen diez veces lo que gano yo, ya es hora de que tú te sacrifiques también por esta familia, dolerá al principio, pero luego te acostumbras. —mi tía, con una fría voz, me lo decía como si fuese la cosa más normal del mundo, y sin dejar de contar el dinero.



¿Te has vuelto loca? ¡¡No voy a hacer eso!! —alterado me puse la camiseta y de un manotazo tiré el dinero de sus manos al suelo.



Mi tía me empujó con enfado, me miró y sonrió.



¿Piensas que soy estúpida? Sé tus gustos hijito, así que no te hagas el ofendido, además, ¡¡Esta es mi casa y harás lo que yo diga!!



La empujé de nuevo con furia alejándola de mí.



Eso es lo único que te importa, el dinero, ¡¡No eres mi madre!! —tras ese grito, ella me miró con rabia.



Muy bien, pues hoy no vas a cenar nada, no saldrás de aquí hasta mañana, y espero que te comportes, sino, te irá peor, ¿Quieres pasar de nuevo una noche en el sótano?



Tras sus palabras, mi tía cerró la puerta con fuerza y la atrancó con el cerrojo, me dejó ahí solo, sin comer, y tenía hambre, no había comido en todo el día, me eché en la cama y miré al techo, pensativo, giré la cabeza y cogí mi libreta, en ella dibujaba y escribía mis pensamientos, me expresaba, cogí mi lápiz de madera y escribí lo que sentía en ese momento, no sé cuánto tiempo estuve hasta que me quedé dormido.



Unas voces me despertaron, parecía una discusión, me levanté y me asomé por la ventana, una ventana que tenía unas rejas de hierro, abrí la ventana y miré por ella, era en la casa de al lado, que estaba vacía, hasta hoy, parece ser.



A lo lejos pude ver como una chica discutía con la que parecía era su madre, al lado estaba su padre, observé la situación, miré la hora, las tres de la madrugada, ¿Cuándo se habían mudado?



Los vi entrar en la casa y se hizo de nuevo el silencio, suspiré y me aparté de la ventana, me acerqué a la puerta e intenté abrirla, pero estaba cerrada.



Ojalá hubiese muerto, odio mi vida.



Vi una luz reflejarse en mi cuarto, me di la vuelta y pude ver la luz encendida en la casa de al lado, me acerqué y me asomé por la ventana, podía observar a la chica en lo que parecía su cuarto, cerró su puerta y abrió su armario, la vi sacar lo que parecía el pijama.



Tragué saliva cuando la vi desnudarse, mi ventana estaba a escasos diez metros de la suya, las casas daban casi una con la otra, pude ver con todo detalle su cuerpo, después de desnudarse se puso el pijama y apagó la luz, ya no veía nada.



Mi corazón latía fuerte, y sentía mi pecho arder, no podía quitarme de la mente su cuerpo, necesitaba volver a verla, apenas ni si quiera me fijé en su cara, y así, pensando, noté una luz tenue a través de su ventana, me acerqué más y fijé la vista, podía distinguirla, había encendido un pequeño farol de queroseno, estaba tumbada en la cama, leyendo.



Me sentía extraño, me gustaba mirarla, era tan guapa...



No sé porque lo hizo, pero giró su cabeza y logró verme, mi corazón latió con fuerza, con tanta fuerza que se me iba a salir, ella me miró sorprendida, bajó su persiana corriendo y yo me aparté de la ventana.



Me había visto, sí, me vio espiarla, la había cagado, quizás se lo diría a sus padres..., me metí en la cama e intenté coger el sueño, me costó mucho lograrlo.



Escuché la puerta de casa sonar con fuerza, me levanté y me asomé por la ventana, el cuarto de la chica estaba vacío, me puse la camiseta y salí de mi cuarto, bajé al salón y había una nota, ''Salí a comprar, no intentes salir de casa, está cerrada.''



Ojalá no vuelvas. —murmuré.



Entonces escuche risas, me acerqué a la ventana del salón y pude ver en la calle a la chica que ahora sería mi vecina, estaba con otra más mayor, parecían hablar y pasarlo bien.



En un descuido, la chica me vio en la ventana, me escondí corriendo, avergonzado, me sentía ahora mal por lo que pasó anoche, esperé en rato y me di cuenta de que ya no se escuchaban las risas, me asomé y de un susto caí de espaldas al suelo, la chica estaba al lado de mi ventana.



¡Vaya caída! Perdona, no quise asustarte. —dijo la chica con una sonrisa, era rubia y ahora que estaba tan cerca me percaté que su cara estaba salpicada con muchas pecas, sus ojos, grandes como platos eran azules claros, hermosos, sus labios, carnosos y rosados, se relamía mientras me hablaba.



Ho...hola... —dije tartamudeando y me levanté limpiando el polvo de mi ropa.



Me llamo Sara, ¡Y ahora somos vecinos! —dijo con una sonrisa.



Yo..., me llamo Pan... —dije desganado y nervioso.



Hubo un silencio incómodo.



Oye, anoche..., ¿Qué hacías en la ventana? O sea, es que te vi y yo estaba..., leyendo..., y eso... —dijo nerviosa Sara.



¿Eh? No, no vi nada... —mentí.



Bueno..., es que mis padres se enojarían si saben que..., bueno, que me espías, ¿Sabes? —me guiñó un ojo y un escalofrío recorrió mi espina dorsal.



No..., tranquila, no espiaba, no lo hacía. —mentí de nuevo.



Bueno, ¡¡Nos vemos!! —y corriendo Sara se fue a su casa.



Me aparté de la ventana y justó entró la mujer que fingía ser mi madre, pero solo me usaba como su esclavo.



¿Qué haces aquí? —mi tía cerró la puerta, acompañado de un hombre, al verlo pude distinguir que era el ayudante del sheriff del pueblo.



Nada, estaba...aquí...sin hacer nada. —mentí.



¿Este es tu hijo? —preguntó el hombre.



Sí, a qué es guapo, ¿Eh? Está sin estrenar, todo para ti, eso sí, no te pases con él o te cobraré un plus.



Me quedé callado, pero no pude evitar apretar mi puño derecho, quería golpearla.



Bueno chaval, espero que te comportes bien, porque tengo muy mal humor. —el agente me miró con una sonrisa que daban ganas de potar.



Bueno, te acompaño a su cuarto, recuerda que no debes dejarle marcas. —le recordó mi tía.



Tranquila, soy un caballero. —dijo cínicamente el agente, acompañó a mi tía y yo los seguí detrás, entraron y ella me empujó dentro.



Bueno, os dejo a solas. —y dicho esto, ella cerró la puerta tras de sí.



Yo me quedé callado observando al agente que me miraba de arriba a abajo.



¿Y cuantos años tienes chaval? ¿Alguna vez has estado con alguien de la ley? —me preguntaba acercándose a mí.



Una de sus manos se posó en mi trasero y lo apretó con fuerza, se acercó a mi oreja y comenzó a hablarme de manera susurrada.



No grites ni avises a tu madre y seré muy bueno contigo. —entonces pude ver a Sara a través de la ventana, estaba sentada en su escritorio, ¡¡Nos iba a ver!!



¿No dices nada? Mejor, me gustan los chicos sumisos y callados. —me empujaba con fuerza hacia la cama, tumbándome.



No..., no quiero. —dije.



¿Como? —preguntó el agente arqueando las cejas.



¡¡Que no quiero que me toques hijo de la gran puta!! —grité.



Le vi hincharse las venas de su cuello, su enfado era mayúsculo, con su mano me sujetó de la camiseta y me dio la vuelta.



¡¡Déjame cabrón!! ¡¡Déjame!! —grité con fuerza, pero no podía resistirme, era demasiado fuerte para mí.



Con su mano en mi nuca hundió mi cara en la cama para que dejase de gritar, se acercó a mi oído y lo lamió.



Como veo que eres un chico malo, yo también seré malo. —dijo con una voz amenazante.



Noté como con sus manos comenzó a bajar mi ropa, yo intentaba revolverme y liberarme, pero era inútil, entonces pude sentir en mi mano el roce de la madera del lápiz, mi lápiz, lo sujeté con todas mis fuerzas y le clavé mi lápiz, lo hice con tantas fuerzas que partí en dos el lápiz, dejando un trozo clavado en su costado, se levantó veloz, llevándose la mano al costado para tapar la herida, momento que aproveché para levantarme y abrir la puerta con velocidad, mi tía venía sobresaltada.



¿Qué ha pasado? —preguntó ella apartándome a un lado—. ¡¿Qué has hecho?! ¡Dios mío!



La asquerosa de mi tía salió corriendo a socorrerlo y sin pensarlo cogí su bolso, bajé las escaleras y abrí la puerta con las llaves, miré hacia atrás, podía escuchar los gritos de esa señora llamándome y al agente gritar que me mataría.



Respiré hondo y salí de mi casa, comencé a correr a toda velocidad, no sé cuánto tiempo estuve corriendo, pero me cansé y me detuve unos segundos, respiraba entre cortadamente y miré a mi alrededor, vi un carruaje detenerse para que una pareja tomase asiento, salí disparado y me metí en el cajón trasero del carromato, lo cerré y me quedé ahí escondido.



Temblando por todo lo que había pasado, escuché como el carruaje se puso en marcha, el sonido del caballo comenzando a mover el vehículo me tranquilizó, ahora más calmado comencé a sollozar, mis lágrimas caían por mis mejillas, lloré desconsoladamente, hasta quedarme de nuevo dormido.


(Continuará...)

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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403794945

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