Trabajo de ciencias
Tres chicos empollones drogan al chulito de Instituto para castigarle por ser tan malo con ellos, lo usarán, dominarán y follarán hasta que no puedan más.
Tommy era un chico muy popular, iba a cuarto de secundaria, era capitán del equipo de fútbol, había salido con ocho chicas, todas siempre tías buenas claro, sí, Tommy incluso llevaba una lista de sus novias, a las cuales dejaba tras haber tenido suficiente sexo con ellas, hasta quedar satisfecho.
Era el típico machito alfa, con su grupito de amigos abusones, Tommy era un cabrón, se pasaba sobre todo con los empollones, su cabello, negro azabache, de ojos negros y con una cicatriz de alguna pelea que tuviese en el pasado en la ceja izquierda, era pequeña, pero se sentía orgulloso de ella, medía 1,77, pesaba unos 60 kilos, estaba marcado, poco, pero suficiente para volver locas a las chicas..., y a algunos chicos.
Porque sí, Tommy volvía loco a algunos chicos, como a los líderes del grupo de ciencias de la escuela, formado por varios alumnos, diez para ser exactos, aunque eso él, lógicamente, lo desconocía.
Todo empezó un caluroso Viernes, Tommy estaba feliz y radiante porque el fin de semana estaba a la vuelta de la esquina, caminaba con vanidad junto a su grupito de despojos sociales durante el recreo cuando vio a la distancia a los tres empollones, estaban sentados en un banco, cerca del aula de ciencias, estaban hablando de sus cosas cuando Tommy se alejó de su grupo y se acercó a ellos para increparlos, le divertía hacerlo.
Los tres chicos, que medirían 1, 65 mas o menos, discutían sobre un trabajo de la escuela, Tommy se acercó a ellos y los escuchó sonriendo, sin ellos saberlo.
Que por cierto, no he hablado sobre el aspecto de los tres chicos, por un lado estaba Jeremy, de 15 años, el cabecilla del grupo, un chico pelirrojo, con la cara llena de pecas, tenía demasiadas, delgado, la verdad es que Jeremy era bastante guapo, pero su fama de empollón alejaba a las chicas.
Luego estaban los hermanos mellizos, Julian y Bastian, también eran guapitos de cara, aunque menos de Jeremy, ambos, de 14 años. Por un lado estaba Julian, rubio dorado de ojos verdes con el cabello en melena, por otro, Bastian, también rubio, pero de un color más plateado, sus ojos también eran verdes, pero más oscuros, la piel de los tres chicos era blanca, como la leche, los dos hermanos eran muy inteligentes, con una media de sobresaliente.
Los tres vestían la típica ropa del club de ciencias, pantalones grises de raya, una camiseta blanca y unos chalecos azul marino, con el calor que hacía, no tenía sentido ir así vestidos, pero se sentían orgullosos, orgullosos y acalorados.
Hablaban de un proyecto secreto de ciencias, Tommy, que vestía vaqueros rasgados cortos y una camiseta sin mangas de color azul oscura los observaba, se colocó bien su anillo de plata, se acercó más a ellos y tiró al suelo a Bastian de un empujón.
—¿De qué habláis bichos raros? —Tommy miró con aires de superioridad a Bastian, que tirado en el suelo, le miraba con rabia.
—¿Eres imbécil? —Julian se acercó a defender a su hermano y Tommy le dio una buena hostia en la cara, se la dejó toda roja.
—Esa boca, putos, me debéis el dinero de esta semana, ya es Viernes. —dijo Tommy con enfado.
—¿Qué dices? Te pagamos el Lunes. —dijo Jeremy, que se puso delante de los hermanos para protegerlos, los cuales estaban a punto de llorar.
—Mira, putito, me da igual cuando me pagaras, ahora quiero que me pagues de nuevo, ¿Comprendes? —Tommy sacó el chicle que masticaba y con sorna lo pegó en la cara de Jeremy, el cual se dejó hacer mientras le miraba con rabia.
Lo que Tommy no esperaba era que el director de la escuela salía del cuarto de ciencias que daba al patio de recreo.
—¿Y bien? ¿Y mi dinero? —insistió Tommy.
—¿Qué ocurre aquí? —el director se acercó mientras Bastian era levantado del suelo por su hermano y Jeremy se quitaba el chicle de la cara.
Tommy, que dio un salto de sorpresa, se giró y pudo ver al director con cierto asombro.
—¿Otra vez molestando a los más débiles? —el director se acercó con enfado.
Porque sí, a Tommy ya lo habían expulsado dos veces por hacer bullying, pero estaba claro que esa no era la solución, al menos no la adecuada.
—No director, solo..., hablábamos. —mintió Tommy.
—Muy bien Tommy, esta vez no te expulsaré, mira, sé que en ciencias vas mal, y si suspendes, repetirás curso, así que el trabajo que debéis presentar la semana que viene, lo harás con ellos.
—¿¡Qué!? ¡Ni loco! —gritó Tommy muy enojado.
—Muy bien, pues una tercera expulsión y repites curso, tú decides, ah, y como me digan que los has molestado, serás expulsado, así que ya sabes, a trabajar con ellos.
Tommy, muy enojado, aceptó a regañadientes, los chicos habían quedado después de clase, en la misma escuela, tenían privilegios de usar el aula de ciencias por sus buenos comportamientos.
Los tres chicos trabajaban y hablaban del proyecto mientras Tommy, alejado, miraba vídeos en Internet desde su móvil, ignorándolos, se reía mientras veía vídeos graciosos.
Entonces se dio cuenta que los tres empollones hablaban ahora en susurros, eso le mosqueó, alzó la vista y se dio cuenta que los tres le miraban.
—¿Qué? —Tommy les retó con la mirada—. ¿De qué murmuráis?
Tras un silencio, los chicos se miraron, los hermanos negaban con la cabeza, pero Jeremy habló.
—Estamos cansados de tu actitud, siempre molestándonos, y encima ahora te hacemos el trabajo, no es justo, deberías ayudar. —sentenció Jeremy.
Tommy guardó su móvil en el bolsillo y se acercó de manera intimidatoria donde estaban sentados, miró el trabajo y leyó ''proyecto secreto''.
—¿Y en qué trabajáis pequeñas ratitas?
—Pues... —Jeremy miró a sus amigos, los dos negaban con la cabeza, parecían no estar de acuerdo—. Es sobre una pastilla que te hace inmune al dolor.
—¿Qué dices? —Tommy miró a Jeremy poco convencido, se reía con sorna.
—Sí, dura poco, 30 minutos, pero da igual la herida, no sentirás dolor ni fatiga, es muy buena para los deportes, no sientes ni si quiera cansancio. —Jeremy parecía venderle la moto.
—¿Ah sí? —Tommy se acercó y vio un bote con una decena de pastillas pequeñas—. ¿Es coña no?
—Claro que no, sabes perfectamente que nuestros proyectos siempre han funcionado. —sentenció Jeremy.
Los dos hermanos, Bastian y Julian permanecían callados y expectantes, Tommy les miró y ambos no aguantaron la mirada.
—Dame una. —dijo Tommy.
—No, cuesta mucho crearlas. —dijo Jeremy, luego miró a sus amigos aguantando la risa.
A Tommy no le gustó su actitud y sujetando a Jeremy con fuerza, lo tiró al suelo apartándolo a un lado, cogió el bote y sacó una pastilla.
—No, ¡No lo hagas! —gritó Jeremy.
Tommy ignoró sus palabras y se tomó una pastilla, esperó unos segundos, todos le miraban, los hermanos estaban perplejos.
—No noto nada..., ¿Cuánto tarda en hacer efecto? —preguntó Tommy.
—No mucho... —Jeremy se levantó y le quitó el bote, se acercó a Tommy y le agarró el paquete.
—¿Qué coño haces? —Tommy lo apartó de un empujón—. ¿Eres maricón o qué?
Jeremy se mordió el labio, puso el bote en la mesa y miró a sus amigos.
—Bueno, nunca pensé que llegaría este día, pero el Director nos lo puso a huevo, ahora te toca pagar todo lo que nos hiciste. —Jeremy parecía disfrutar el momento.
—¿De qué coño hablas? —Tommy estaba confuso, además parecía mareado.
—Verás, lo que te has tomado..., era mentira, aunque no del todo, es experimental, la hemos probado entre nosotros y funciona, pero parece que tienes bastante resistencia, y eso me pone más. —Jeremy se acercó a Tommy y le comenzó a comer la boca, éste, sin saber porqué, se dejó.
Los dos hermanos, Bastian y Julian miraban asombrados como Jeremy estaba comiéndole la boca al popular del instituto, al chulito que los humillaba, y además, se dejaba.
Tommy sentía su cuerpo arder, además estaba muy duro, demasiado.
—La pastilla te causa un frenesí sexual extremo además de someterte a cualquiera, dura poco, así que debemos darnos prisa. —dijo Jeremy—. Desnúdate, rápido.
Tommy, confundido, comenzó a desnudarse, y aunque estaba caliente, él no quería hacerlo, simplemente su cuerpo actuaba antes las ordenes del empollón, los tres chicos admiraron el cuerpo de Tommy, su polla, de unos 14 centímetros, circuncidada y con algo de vello en la base, poco, su cuerpo, lampiño y marcado, les ponía más cachondos.
Jeremy hizo arrodillar a Tommy tras denudarse él también.
—Atrancad la puerta. —ordenó Jeremy a los hermanos, que lo hicieron con rapidez, los dos estaban también duros—. Y tú, chúpame la polla.
Tommy, de rodillas, sujetó la polla de Jeremy, de unos 15 centímetros muy dura, estaba circuncidado, estiró la piel hacia atrás y se la metió en la boca.
Jeremy gimió al sentir como Tommy comenzó a comérsela, le lamía el tronco y succionaba la punta, sus manos sujetaban y acariciaban el cabello del chico azabache mientras se la mamaba.
Los hermanos, calientes, se acercaron para que también se las chupase, Tommy, obediente y sumiso, se metió en la boca ahora la polla de Bastian, que estaba sin circuncidar, como su hermano Julian, ambos, aún lampiños, Bastian gemía y cerraba los ojos al sentir como Tommy se la comía.
—Ufff, mira al final quien es la putita, chupa, puto, que vamos a follarte. —Jeremy estaba ido observando como Tommy se la comía a su amigo.
Tommy, que parecía no tener voluntad, continuó comiéndoles la polla a los tres chicos, Jeremy, que no pudo más, fue el primero en correrse, sujetó con fuerza la nuca de Tommy mientras se corría, éste no pudo evitarlo y se tragó toda la leche del empollón pelirrojo.
Bastian y Julian se acercaron con rapidez, no aguantaban más, los dos apuntaron a la cara de Tommy y comenzaron a disparar su leche en la cara del chulito del Instituto, el cual abrió la boca instintivamente para recibir algo de la leche de los hermanos.
Los tres se sentaron exhaustos, mientras Tommy se quedó quieto, de rodillas en el suelo, mirándoles, Jeremy miró su reloj, quedaba poco tiempo, se levantó y sujetó a Tommy del brazo.
—Túmbate encima de la mesa, rápido. —ordenó Jeremy.
Tommy, sumiso, se subió a la mesa de la clase, se puso boca arriba y Jeremy se subió encima levantándole las piernas y poniéndolas sobre sus hombros.
—¿Qué se siente al saber que te va a follar un empollón, eh? Y no solo yo, después mis amigos te van a reventar el culo, pídelo, pide que te follemos.
Tommy, que intentó resistirse a decirlo, sucumbió.
—Quiero..., quiero que me folléis..., por favor, folladme. —dijo Tommy, que estaba totalmente sometido a la pastilla.
—Dame la botella de agua. —ordenó Jeremy a Julian, el cual le pasó la botella de agua, que estaba helada.
Jeremy bebió un poco y comenzó a echarse en su polla y luego en el culo de Tommy, que al sentir el frio tembló, Jeremy sonrió y volvió a beber agua, se acercó a Tommy y se la escupió en la cara.
—Así, bien limpito, putito, toca tu castigo, ¡¡¡Toma!!!
Y de una estocada, Jeremy se la clavó a Tommy, se le notaba con ganas de esta venganza, también la furia con la que se la metió, Tommy se quejó de dolor, pero a Jeremy le daba igual, pensó en todas las veces que fue humillado en público, era su momento.
Jeremy comenzó a follarse a Tommy con fuerza y rapidez, los gemidos de ambos sonaban en el aula, los hermanos se pajeaban mirando la escena, la estancia olía a sexo, sexo adolescente, Tommy cerraba los ojos y se dejaba llevar, sus gemidos de placer comenzaban a salir a flote sin poder ocultarlos.
Jeremy se acercó a Tommy mientras le follaba sin detenerse y se fundieron en un beso, Tommy sintió como su boca era inundada de saliva de su follador y no pudo evitarlo más, se comenzó a correr sin tocarse, entonces Jeremy le dio una hostia en la cara.
—No te di permiso para correrte, perro. —Jeremy prosiguió follándose a Tommy, su cuerpo lo embestía con tanta fuerza que no pudo aguantar más y se corrió dentro de su abusador, Tommy sintió por dentro como era llenado de leche caliente.
Cansado y sudando, ambos terminaron agotados.
—Os toca... —dijo Jeremy bajándose de la mesa, Tommy estaba agotado, no podía mas, pero no le dejarían descansar.
Bastian se adelantó a su hermano, el pequeño de cabello rubio plateado se subió encima, hizo lo mismo que Jeremy y utilizó el agua fresca de la botella para limpiar y lubricar la zona, apuntó su polla, la mas pequeña de los tres, de unos trece centímetros, la comenzó a meter hasta deslizarla dentro.
Jeremy se limpiaba y vestía mientras Bastian se follaba al chulito y popular de la escuela, lo hacía con torpeza y rapidez, se le notaba ansioso por acabar, se acercó a Tommy le lamió los labios mientras sentía como se corría dentro de él.
—Ahhh, joder, esto es impresionante..., ufff. —Bastian se bajó de la mesa exhausto.
—Quita, me toca, rápido. —su hermano Julian ocupó su lugar, no aguantaba más, se iba a correr, la metió dentro de Tommy y tras un minuto follándole se vino también dentro de él, la leche de los tres empollones estaba dentro de Tommy.
Los tres chicos se limpiaron y vistieron con rapidez como pudieron.
—Ayudad a que se vista, rápido. —Jeremy miró la hora, estaba asustado, el efecto estaba a punto de terminar.
Tommy se vistió con dificultad, le ardía el culo, los hermanos le ayudaron.
—Escucha. —Jeremy se acercó a Tommy—. Ahora volverás a casa, te ducharás y olvidarás esto, ¿Ok?
Tommy afirmó con la cabeza, le abrieron la puerta y se marchó.
—Abrid la ventana, esto apesta a sexo, y limpiadlo todo. —ordenó Jeremy.
Tras limpiar cualquier prueba, terminaron el trabajo y se marcharon a sus casas, los tres tenían ahora miedo, sabían que Tommy el Lunes se vengaría.
Llegó el Lunes, los tres faltaron a clase, algo poco común, quedaron después de clase en el aula de ciencias, debían entregar el trabajo.
—Escuchad, el Viernes pasó algo raro, la pastilla dura 30 minutos, ¿No? —dijo Jeremy.
—Sí... —asintieron ambos hermanos.
—Pues, o estábamos confundidos o Tommy era más débil de lo que creíamos, porque estuvimos 40 minutos...
Los hermanos no se lo creían, pero sí, estuvieron 40 minutos, ¿Cómo es posible?
La puerta del aula sonó, sería el director, Jeremy abrió la puerta y Tommy de un empujón le tiró al suelo.
Los dos hermanos se alejaron asustados, Jeremy, acojonado, ni se levantó del suelo, se temía lo peor.
—Escucha, todo tiene una explicación... —Jeremy parecía desesperado.
Tommy cerró la puerta y lanzó la mochila lejos con enojo.
—Hijos de puta, ¡¡Ahora me la vais a pagar!! —Tommy se acercó a Jeremy, lo sujetó del cuello de la camiseta y lo levantó con fuerza—. ¿Os quedan más pastillas de esas?
¿Continuará...?
¿Os gustó el capítulo? ¡Deja tu comentario! ^_^
Si te ha gustado, no olvides votar! ☆☆☆☆☆
Creado, revisado, editado y mejorado (2018) por @TeenBoy
No hay comentarios:
Publicar un comentario