Amistad rota en Halloween - Capítulo 4 ''Sin alma''
Para sorpresa de Max, los días pasaron muy rápidos, no pensaba tanto en Tommy como creyó que pasaría, pensaba en él desde que se levantaba hasta que llegaba a la escuela, luego allí se distraía conversando con chicas.
Al final, entre tantas clases, tareas, trabajos, deportes y por supuesto, largas citas luego del periodo escolar, ya no pensaba en Tommy hasta que llegaba a su casa y miraba la fotografía de su mesita de noche, al menos así fue durante los primeros días.
Hasta que se hartó de tener que verlo y en un ataque de ira destruyó el cuadro y todas las fotografías que encontró en las que saliera Tommy, luego de eso dejó de pensar tanto en él.
Solamente lo recordaba cuando de casualidad pasaba frente a la cafetería donde recordaba la confesión de su amigo, o cada mañana cuando llegaba tarde a clases, sabía que Tommy siempre llegaba tarde y Max por nada del mundo quería verlo, de hecho no lo había visto desde que se toparon en la fila de la cafetería ese fatídico lunes en el que le contó a María lo sucedido.
A veces sentía que lo extrañaba y le daban ganas de verlo, aunque fuera de lejos para saber cómo estaba, al fin y al cabo habían sido amigos desde pequeños y siempre estuvieron juntos, pero a pesar de eso no quería verlo, seguía sintiendo esa rabia enfermiza cada vez que pensaba en las palabras de Tommy.
Sabía que si lo veía haría una estupidez, como golpearlo hasta que se arrepintiese de lo que había dicho, o insultarlo frente a toda la escuela y ponerlo en evidencia frente a todos sus compañeros sobre quién era realmente, aún no sabía cuál de los dos casos era peor y no quería averiguarlo.
El frío anunciando la llegada del invierno era cada vez más intenso, se notaba que el invierno estaba cerca y con él la semana del baile de final de año, que se celebraba en el Instituto a finales del mes de Noviembre, todos estaban ansiosos por eso y ya se estaban organizando los preparativos para la fiesta que la escuela acostumbraba a hacer el último viernes de Noviembre.
Sin embargo, cada mañana los estudiantes debían llegar muy abrigados para soportar el frío viento y afrontar las primeras lluvias de la temporada, por suerte la cafetería cambiaba su menú y ofrecía deliciosas y calientes sopas a los estudiantes.
Max y María esperaban en la fila de la cafetería a que fuera su turno, por suerte no había mucha gente antes que ellos, pero detrás estaba el equipo completo de organizadores de la fiesta del baile de Noviembre conversando animadamente sobre los preparativos, para desgracia de Max no sólo tenía que soportar ese ruido, sino también el informe de chismes de la semana que cada viernes le hacía María.
—Y eso con respecto al club de fotografía, no podrán volver a reunirse hasta que se sepa quién de ellos publicó esas fotografías escandalosas de la hija de la directora. —comentaba animadamente la chica, miró a Max de reojo y continuó—. ¿A que no sabes quién es la novia del capitán del equipo de fútbol?
Max alzó una ceja esperando una respuesta.
—¡Sara! —dijo con una sonrisa y mirada perspicaz.
Inmediatamente, a Max se le pasó por la mente lo sucedido con Tommy aquel día, presionó los puños y se puso muy serio.
—Te he dicho que no me hables de ella, ni de nadie relacionado con aquel día, ni con tú ya sabes quién. —dijo bastante molesto.
—Con que sigues traumatizado con eso, ¿eh? —dijo María sin prestarle atención al enfado de Max.
—No estoy traumatizado. —dijo agarrándola del brazo.
—¡Max! —le reprochó ella alterada, ante eso Max reaccionó y la soltó.
—Lo siento... —murmuró—. Yo...
En ese momento una chica con voz de altiva entró a la cafetería y les habló a los organizadores de la fiesta.
—Chicos, ya tenemos presupuesto para la fiesta, debemos ir ahora al gimnasio a organizar las cosas que ya tenemos y planear que vamos a hacer, vamos, no tendremos otro momento.
Ante eso, los chicos de la fila dejaron sus bandejas y se fueron tras la chica mandona, ignorando los gritos de la cocinera por dejar ese desastre cuando ya habían sacado sus bandejas de comida, Max y su amiga, que ya estaban cerca de la caja, trataron de apurarse lo máximo posible para no recibir un sermón de la cocinera, quien a regañadientes fue a retirar las bandejas y hacer espacio para los siguientes en la fila.
—¿¡Qué haces ahí parado!? ¡Avanza muchacho! —la muy cabreada cocinera le gritaba a un chico rapado de cabeza a estilo militar y con ojeras en los ojos, tenía un abrigo muy grande puesto, el chico seguía en la fila sin avanzar, tímidamente el chico bajó la cabeza y caminó escogiendo qué comer hasta estar al lado de Max, este no le dio importancia y siguió escuchando a María.
—¿Quieres avanzar? —le reprochó otro chico de la fila al chico bajito medio rapado del abrigo enorme.
—Lo siento mucho. —dijo el chico del abrigo enorme.
Al escucharlo, Max se dio la vuelta, su voz le resultaba familiar, miró al chico medio rapado con el abrigo enorme, no tenía idea de quién era.
El chico levantó la mirada hacia Max con cierto temor.
—Lo siento mucho. —continuó el chico—. Sé que no te gusta que esté cerca de ti, pero no pude evitarlo, está prohibido dar el puesto en la fila de la cafetería...
Max lo miraba atentamente, le parecía muy familiar, pero no sabía de quién se trataba, entonces se dio cuenta, esa forma tímida del chico, que miraba hacia el suelo y desviaba la mirada, era inconfundible...
Era Tommy, Max no lo podía creer, se había rapado el pelo, apenas tenía, y Tommy siempre tenía pelo, su cabello ya no estaba, se lo había casi rapado, por eso no lo había reconocido, y su rostro estaba muy delgado, extremadamente delgado, no podía ver el resto de su cuerpo porque lo cubría un enorme abrigo, pero se notaba que no era de su talla, y entonces se fijó en sus manos, estaban muy delgadas, al notar eso un horrible escalofrío recorrió la espalda de Max y volvió a fijarse en su rostro, Tommy no lo miraba, de hecho miraba fijamente hacia el frente, como si no sintiera la mirada de Max sobre él.
Max miró los ojos de Tommy, se dio cuenta de las ojeras que parecían tener semanas allí, de su piel que estaba más blanca y muy, muy pálida...
Max abrió la boca para decir algo, pero fue interrumpido por la cocinera.
—Date prisa, chico, estás retrasando el almuerzo de tus compañeros.
—Vamos Max. —ordenó María, que no había reconocido a Tommy, pero sí se había quedado intrigada por la actitud de Max, él la siguió y se sentaron en una mesa, Max seguía atento a lo que Tommy hacía, lo vio retirarse de la cafetería con tan solo una manzana y un cartón pequeño de leche en su bandeja.
Tenía la mirada perdida, sin alma, su cara parecía no tener expresión, era como un muerto.
—¿Eso es todo lo que va a comer? —murmuró Max, no lo podía evitar, una sensación de desasosiego se había apoderado de su corazón, desde que lo reconoció, ni siquiera se había acordado del porqué ya no eran amigos, únicamente pensaba en ir a ayudarlo, a reconfortarlo, a abrazarlo como tantas veces había hecho Tommy con él cuando eran más pequeños.
Estuvo a punto de gritar su nombre, a punto de ir y zarandearle, exigiendo una explicación de por qué estaba en ese estado tan deleznable y lamentable, pero no lo hizo, se quedó ahí, sentado, sumergido en sus pensamientos, comiendo sin fijarse en lo que hacía, porque en el fondo tenía miedo, miedo de que se burlaran de él los chicos de la escuela, miedo de que lo vieran llorar al momento de abrazar a Tommy.
Su cobardía fue mayor, no quería que lo vieran pidiendo perdón como una chica, ahora lo sabía, era un cobarde, y por eso no soportaba que Tommy fuera homosexual, no quería que a él también lo llamaran gay solo por ser amigo de Tommy, ahora lo comprendía todo.
Max sacó una clara conclusión, era un cobarde y un pésimo amigo, tenía ganas de irse de ahí y llorar, llorar hasta quedar dormido y no despertar más. Lo que hizo no tenía perdón, se comportó muy mal, fatal, con su mejor amigo, ni él mismo podía perdonarse.
Pero se quedó ahí, almorzando, ignorando las insistentes preguntas de María, y recordó unas palabras que le había dicho ella a él el primer día que se lo encontraron en la cafetería después de confesar que era gay, que quizás era homófobo.
Luego de ese encuentro en la cafetería, las semanas pasaron rápidamente, Tommy siempre había sabido obedecer al cien por cien las órdenes de Max, y esta vez no era la excepción, él, "no te me acerques" lo había acatado rigurosamente, no se volvieron a ver ni siquiera por casualidad.
Max empezó a extrañarlo, pero no quiso ceder ante sus sentimientos, luego de ese encuentro en la cafetería lloró más de una noche, lloró en silencio, acostado en su cama y tapándose la cara con la almohada, con la vaga esperanza de ahogarse por accidente para ya no sufrir por extrañar tanto a Tommy.
Porque le echaba mucho de menos, extrañaba esa sonrisa que cada mañana le daba siempre, a pesar de tener unas ojeras enormes por haber hecho los deberes a última hora en la noche, extrañaba lo muy raro que podía ser, siempre Tommy le alegraba la vida, le hacía reír, le hacía sentirse bien, Max extrañaba eso y por sobre todo extrañaba el que Tommy le abrazase cuando se reían a carcajadas de sus juegos, extrañaba tanto tenerlo a su lado, echaba de menos a su mejor amigo.
Lloró tanto que creyó que no le quedarían lágrimas para llorar nunca más en la vida y se dispuso a olvidar, o por lo menos, a ignorar, y se inscribió en absolutamente todas las actividades de la escuela que pudo, participó en la organización de la fiesta de fin de trimestre, empezó a salir con todas las chicas que le pedían citas y así el título de mujeriego que le habían dado sus compañeros de clase se extendió en toda la escuela, ocupó cada segundo de su tiempo libre para no tener que pensar en Tommy, incluso en las noches se quedaba dormido con los audífonos puestos, y así se mantuvo todo el periodo escolar, Max dejó de pensar en Tommy, todo estaba perfecto ahora.
Pero había algo que Max no tuvo en cuenta, la escuela no dura para siempre, y así, pasaron los meses, de hecho, solamente faltaban unas horas para que sonara el timbre final y empezaran las vacaciones de verano, ya era Junio, ya habían pasado casi ocho meses desde el día de la confesión de Tommy.
Max se despidió de sus compañeros y se fue tranquilo a casa, sin ninguna preocupación, al día siguiente, el sol comenzó a pegarle en la cara, Max abrió los ojos antes los primeros rayos del día, cansado de dormir tanto, se sentó en su cama mientras se rascaba la nuca bostezando, miró la hora, eran las siete y media de la mañana.
—Primer día de vacaciones... —murmuró entre bostezos mientras se estiraba, al decirlo miró instintivamente hacia la puerta, como si esperase que alguien entrase en cualquier momento, pero nada pasó, nadie entró, nadie llamó a su puerta, ni se abalanzó sobre él, su rostro se puso serio como si de pronto hubiera recordado algo, cerró los ojos con pesadumbre y empezó a recordar.
—Tommy... —murmuró, y un nudo apareció en su garganta, al recordar cada primer día de vacaciones de los últimos años.
Tommy siempre aparecía cada primer día para salir a jugar al fútbol y a los videojuegos durante horas, quedaban en su casa y se pasaban el verano jugando y pasándolo bien, dormían juntos, iban a la piscina, se divertían y disfrutaban del verano, y ahora que Tommy no había aparecido como siempre, se sintió muy solo, y por, sobre todo, sintió como si todo el esfuerzo que hizo durante el año no hubiese servido de nada, había vuelto a pensar en su mejor amigo.
Se volvió a tumbar en la cama mirando el techo...
Ese verano sus padres lo llevaron a las afueras del pueblo, a visitar a sus abuelos, lo cierto es que gracias a ese viaje pasaron las semanas con rapidez y se lo pasó bien, sobre todo cuando también coincidía con sus primos, se la pasaban jugando y correteando por el campo.
Y así, las semanas pasaron y volvió al pueblo, a su casa, por el camino, montado en la parte de atrás en el coche, pudo ver por la ventanilla la casa de Tommy, se giró en el asiento del coche y la vio alejarse a la distancia.
—Tengo que hacer algo, está decidido, hablaré con él, quiero recuperar su amistad...
Esas semanas con sus abuelos y primos hizo pensar a Max, le daba igual si su amigo era gay, era su amigo y lo quería, y estaba dispuesto a pedirle perdón y recuperar lo que más amaba, su amistad.
( Continuará... )
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Creado (2010), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)
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