sábado, 8 de noviembre de 2014

Jugando con Chucky - Capítulo 5 ''Engaño''

Capítulo 5 ''Engaño''

Está durmiendo. —dijo una voz a mis espaldas, era Chucky.

Me giré, estaba en la estantería, inmóvil, pero hablaba.

¿Qué haces aquí?, ¿Qué quieres? Lárgate, deja en paz a mi amigo.

No te preocupes. —respondió sin moverse—. Estuvimos hablando, le caigo bien.

¿Me estás vacilando?

Yo no vacilo, Tomi. —sus ojos se clavaron en los míos. Luego, notó el corte en mi cara—. ¿Qué te pasó?

Nada, no hagas como que te importa.

Te hice una pregunta. —repitió, ignorando mi respuesta.

Chucky saltó del escritorio al suelo.

Voy a ser directo, fracasé, no pude meter mi alma en su cuerpo, y este cuerpo de plástico me asfixia, necesito salir y tú me vas a ayudar.

Jamás dejaré que entres en Jacob. —dije firme.

Chucky arrugó la nariz y miró de nuevo a Jacob, dormido.

Entonces lo mataré y luego entraré en ti.

Su voz fue distinta, más grave, más oscura.

Me quedé en silencio, la vida de Jacob pendía de un hilo.

Entonces, escuché voces fuera, eran Joey y su pandilla, ahí estaba la clave.

¿Y si te ofrezco otro cuerpo?

¿Otro?

Sí, uno de verdad, es un chico más mayor que yo unos cuatro años, guapo, popular, se llama Joey, está ahí fuera, buscándome.

¿El que te hizo ese corte?

Ese mismo.

Chucky se acercó a la ventana, observó a Joey durante un rato.

Mírale bien, es alto, musculoso, delgado, tiene una vibra de malote, sabes que es mucho mejor que Jacob. —intentaba venderle Joey como si de un producto se tratase.

Hmm..., me gusta, se ve varonil y macho, no como vosotros dos, renacuajos.

Entonces, ¿trato hecho?

Sí, voy a meterme en su cuerpo. —sonrió con malicia.

¿Y él...? ¿Va a morir?

No exactamente, compartiremos cuerpo, él verá, sentirá..., pero no podrá hacer nada, como estar atrapado en su propia piel.

Esa información me heló la sangre, casi que era mejor morir, pero bueno, era Joey, que se joda, llevaba años tocándonos los huevos a mí y a Jacob.

¿Y cómo lo haremos?

Chucky sacó una pequeña bolsa y me la lanzó.

Utiliza esto, son polvos para dormir, los hice yo, échaselo en la cara, es como el cloroformo, lo dormirá, funciona mejor incluso que el cloroformo, lo usé con tu amigo antes.

¿Tú lo dormiste?

Actúa, Tomi, menos preguntas.

Se subió a la cama y apartó mi mano de Jacob.

Cuando se marchen, síguelos, en algún punto se separarán, provoca a Joey. Haz que te persiga y llévalo a un lugar apartado, lánzale los polvos y si fallas, ya sabes tu castigo, si tardas más de la cuenta, Jacob lo pagará.

El sol comenzaba a ponerse, tras la amenaza de Chucky no me quedó de otra que seguir su plan, arriesgado, pero su plan al fin y al cabo.

Esperé hasta que vi como se marchaban, los seguí., al poco, se dividieron, fui tras Joey.

¡Eh, idiota! ¿Me buscabas? ¡Aquí estoy! ¡A ver si eres tan macho! —grité con fuerza.

Joey se giró, furioso.

Corrí, pero no había planeado bien la ruta, a pocos metros de casa, me desorienté, Joey me alcanzó, más alto, más rápido, más fuerte.

Sacó su navaja sonriendo con sorna, me presionó contra la pared de una casa abandonada que daba detrás de la mía y la de Jacob, me hizo otro corte, cerca del anterior, la sangre volvió a fluir.

¿Así que te va lo duro, eh? Ahora vas a saber cómo marco a mis víctimas.

Joey acercó de nuevo su navaja a mi cara y entonces se escuchó.

Un CRACK seco y Joey se desplomó de golpe.

Chucky estaba detrás de él, con mi bate de Béisbol.

¿Está muerto? —pregunté temblando.

No, apenas lo dejé inconsciente, este cuerpo es débil aún, pero sirve.

Se acercó, puso su mano en el pecho de Joey y exhaló un susurro extraño, el cielo se nubló, Chucky comenzó a recetar palabras que no entendía.

Ade Due Damballa, dame el poder, te lo suplico, Leveau mercier du bois chaloitte, secoise entienne mai pois de morte, INTERCAMBIA.

Hubo silencio, Chucky miró a Joey y volvió a gritar.

INTERCAMBIA, INTERCAMBIA.

Luego cayó sobre él, como si hubiese muerto.

¿Chucky...? —me acerqué, no se movía.

Lo toqué, pero parecía inerte. ¿Lo había logrado?

Cogí el muñeco y lo llevé a casa, dejé a Joey en el suelo, decidí jugar un poco videojuegos para despejarme, así hasta que llegó la noche.

Luego, cené, me duché y me tumbé en la cama, miré a Chucky, me observaba, sin moverse.

Y así, terminé cogiendo el sueño.

Al despertar, lo primero que hice fue mirar la estantería, Chucky seguía ahí.

Imperturbable, me vestí, desayuné con mi madre, y luego fui a casa de Jacob.

Era sábado, el lunes empezaban las clases, estaba nervioso, sobre todo por lo acontecido desde que Chucky entró en mi vida.

¡Jacob! ¿Estás ahí?

Me abrió con el ceño fruncido.

Te llevaste a Chucky, ¡Egoísta!, Estábamos jugando.

Jacob, Chucky te durmió, quería poseerte.

No seas ridículo, estuvimos hablando, es muy divertido.

Espera, te recuerdo que me pegaste un puñetazo cuando te até a la cama.

Y merecido, ¡Le ofreciste mi cuerpo! ¡Quería poseerme, de hecho lo intentó, pero no pudo! —dijo Jacob enfadado.

Bueno, igual ya es tarde, no habla ni se mueve.

¿Qué hiciste? ¿Lo rompiste?

¡No era un muñeco, tenía vida! —dije atónito.

¿Entonces qué pasó?

Traspasó su alma..., bueno, eso creo...

¿A quién? —preguntó Jacob.

A Joey.

¿¡Joey!? ¿Ese cabrón? ¿Dónde está?

En mi cuarto. —dije.

¿Metiste a Joey en tu cuarto?

No, imbécil, Chucky está en mi cuarto, Joey..., bueno, tras la casa abandonada... —dije.

En la casa abandonada... —dijo Jacob rascándose la nuca nerviosa—. ¿Aún sigue allí?

No lo sé, no he ido a comprobarlo.

Jacob sonrió y salió corriendo, le seguí.

Fuimos a comprobarlo, la casa estaba vacía.

¿Ves? No hay nadie, ya todo acabó.

Pasó el fin de semana y llegó el primer día de Instituto.

Chucky seguía sin moverse y a Joey no lo volví a ve, todo parecía haber terminado.

El primer día de clase fue complicado, Jacob le tocó en otra aula diferente a la mía y eso me molestó.

Hicimos dos nuevos amigos, quedamos con ellos para jugar en la tarde en casa de Jacob, tras eso, fuimos al entrenamiento del equipo, todo iba bien hasta que, saliendo del entrenamiento, lo vimos.

Joey.

No puede ser... —murmuré.

Jacob se quedó boquiabierto.

¿Es Joey..., o es Chucky?

No lo sé y no sé qué sería peor...

Joey se acercó a nosotros.

¿Dónde estuviste estos días? —le pregunté.

Nos pillaron robando, pasé dos noches en el calabozo, pero..., no vine a hablar de eso.

Sacó su navaja.

El otro día, cuando iba a jugar contigo, ¿Quién me golpeó? ¿Fuiste tú? —dijo señalando a Jacob.

No, él no fue. —me adelanté, sin miedo.

¿Entonces quién? ¿El viento?

Me agarró de la camiseta., me levantó varios centímetros del suelo.

Joey. —intervino Jacob, con una sonrisa coqueta—. ¿Te gustaría pasar un buen rato con nosotros?

¿Qué? —Joey miró a Jacob nervioso.

Sí, es que hace tiempo que lo hablamos, y la verdad es que queremos aprender...

¿Aprender? —Joey me soltó y posó su atención en Jacob.

Sí, ya sabes, cosas de mayores, sexo.

Joey nos miró confundido, luego, sonrió.

Vaya, vaya, así que los dos mocosos sí que son mariconcitos, ¿eh?

Jacob sonrió.

Vale, pero ya, vamos a tu casa. —dijo señalándome a mí.

Joey nos empujó y comenzamos a caminar.

¿Te volviste loco? —murmuré a Jacob.

Jacob me susurró:

Sígueme el juego.

Entramos, subimos a mi cuarto, cerré la puerta y puse la silla como siempre, Joey se quedó de pie, mirándonos.

En la estantería, Chucky seguía inmóvil.

Bien, ahora..., besaros. —ordenó Joey.

¿Qué? Ni de coña. —espeté.

Jacob se acercó a mí en un instante, me besó.

Me quedé helado, sus labios en los míos, intenté empujarle pero me sujetó.

Por el rabillo del ojo vi cómo Joey se excitaba, se acercaba.

Y entonces...

¡PUUM!

La puerta se abrió de golpe, la silla cayó, nos separamos del susto.

¿¡Qué coño!? —Joey se giró, la puerta se balanceaba, abierta.

¿No estábamos solos? —murmuró Joey.

Una risa burlona resonó desde el piso de abajo.

Miré a la estantería.

Estaba vacía, solo cómics y algún juego.

Chucky ya no estaba en ella.

Tragué saliva, esto no iba a acabar bien.

(Continuará...)

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Creado (2014), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

All rights reserved© Safe Creative Code: 2309245396410

ISBN Code: 9789403630106

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