lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi hermanito - Capítulo 6 ''Abusado por mi entrenador''

 

Capítulo 6 ''Abusado por mi entrenador''

El entrenador me obligó a arrodillarme.

Se bajó el cierre de sus vaqueros sacando su polla, era gorda, estaba circuncidada y mediría unos diecisiete centímetros o más, nunca vi una polla tan grande en mi vida.

Chupa. —me ordenó.

¿Qué...? —pregunté con la voz ahogada.

Dije que chupes, haz un buen trabajo y lo que vi la otra noche en el parque desaparecerá de mi mete, ¿Un buen trato no? —el entrenador sujetó su polla y pasó la punta por mis labios haciendo presión para que abriese mi boca.

Tenía miedo de su reacción si lo rechazaba, pero también de ser pillado, así que cuanto antes terminase esto, mejor.

Tonto de mí al pensar que con esto el entrenador dejaría de molestarme..., que ingenuo fui al pensarlo..., ya que al ceder sólo demostraría que me tenía en sus manos.

Abrí mi boca, entonces el entrenador sonrió, había ganado y él lo sabía, sujetó con firmeza su polla y la fue introduciendo en mi boca, hice lo que pude, era demasiado gorda y no pude tragar hasta la mitad, quería que terminara cuanto antes esto para no ser pillado, movía mi lengua por su tronco, le chupaba la base de la polla y movía mi lengua hasta la punta, metía de nuevo su polla en mi boca y se la comencé a mamar.

El entrenador sujetaba mi cabeza y gemía de placer a la vez que me follaba mi boca como él quería, me sujetaba del cabello y me hacía mirarle a los ojos mientras le comía la polla.

Así me gusta, ¡Sois todos iguales!, ¡Dais la boca y el culo por cualquier cosa!, y mientras me ofrezcas tu boca sabré agradecértelo, serás el capitán del equipo.

Yo seguía chupándosela mientras me trataba de manera despectiva, como si yo fuese de su propiedad, me agarró con fuerza y me la clavó hasta el fondo de la garganta.

Empezaba a ahogarme, me faltaba el aire y él lo sabía, le daba igual, solo quería satisfacerse, mi boca me dolía, la forzaba, creí que mis comisuras se rajarían, la introdujo más de la mitad y notaba como su polla se hinchaba más y más, entonces su corrida comenzó a entrar sin parar dentro de mi boca.

Y la verdad es que sentí alivio, así esto terminaría cuanto antes.

No pude evitarlo y tuve que tragarme todo lo que mi entrenador disparaba en mi boca, que fue demasiado, empezaba a ahogarme y tosía con su polla en mi boca, me sacó de la boca su polla y se la guardó.

Me separé tosiendo sin parar y escupiendo parte de su semen en el suelo con dificultad, me faltaba el aire, casi me ahogaba.

Bueno, no esta mal, ya puedes irte, ya te avisaré cuando necesite tu ayuda, ahora vete, que tengo que hacer cosas y no tengo todo el día. —dijo de forma despreciable, con su mano me apartó de mala manera y se sentó en su silla a reorganizar el cajón y coger unas carpetas.

Yo por mi parte cogí un pañuelo de su mesa y limpié como pude mi boca mientras lo miraba con odio, pero él me ignoraba, estaba más concentrado en su mesa.

¿Qué haces aún aquí? Te dije que ya podías marcharte, fuera.

Salí del despacho y cerré la puerta con genio, no podía creer lo que acaba de pasar, no puede ser, desde que llegó mi hermano todo se ha descontrolado de una forma inverosímil.

Pensaba en que podría hacer ahora y mientras salía de la escuela, en la entrada del campo de fútbol una voz me detuvo.

Lo he visto todo. —me giré a la izquierda de donde provenía la voz y me quedé petrificado.

No, no puede ser..., trágame tierra... —murmuré.

Y es que, al mismo tiempo que yo fui al entrenamiento, mi hermano estaba ocupado con otras cosas...

Mientras yo fui al entrenamiento, mi hermano estaba en casa de mi primo, el volumen del equipo de música estaba muy alto.

Mi hermano se encontraba en el cuarto de mi primo, estaba tumbado boca abajo, y mi primo estaba encima de él, se movía con furia arremetiendo contra mi hermanito.

El bombeo era rápido pero a la vez profundo, la polla de mi primo Jesús penetraba el culo de Rubén, mi hermanito, que estaba siendo sodomizado de manera brutal, sus jadeos eran ahogados por la música que Jesús había puesto en su cuarto a gran volumen.

Jesús mordía el cuello de mi hermanito con devoción mientras su polla entraba y salía de su culo, el culo de mi hermanito, blanquito y suave, en comparación con el tono de piel más oscuro de Jesús y de su polla, que no paraba de entrar y salir hasta que de una embestida se corrió dentro de él.

Ambos quedaron exhaustos y rendidos en la cama, mi hermanito se levantó y comenzó a vestirse.

¿Ya te vas? —mi primo bajó la música y observaba a mi hermano vestirse mientras se subía el pantalón y el bóxer.

Jesús, debo estar en casa antes de que anochezca. —Rubén terminó de ponerse la ropa.

Ya, lo sé, por cierto, ¿Hablaste ya con tu hermano? —mi primo se acercó a mi hermanito de forma cariñosa posando sus manos en la cintura de éste.

Bueno, mas o menos. —dijo mi hermano con tristeza.

¿Cómo que mas o menos? —preguntó Jesús que no dejaba de manosear a mi primo.

No se lo tomó bien, además pensó que era chapero. —mi hermano apartó a Jesús fríamente y terminó de atarse los cordones de una de sus zapatillas.

Bueno, te follé en el parque donde... —dijo Jesús.

Ya, ya sé, pero me preocupa precisamente eso. —mi hermano se ató los cordones de la otra zapatilla—. Es que no sé, me raya como se comportó, además, aún tengo dudas de como supo que estuve allí contigo.

Tu dijiste que te lo encontraste al salir, pues unió los hilos, ¡Al final no va a ser tan tonto! —dijo mi primo roba hermanos.

Sí, pero no creí que sospechase algo, además, hace muchos días de eso. —mi hermano se levantó y cogió su móvil de la cama.

Bueno, —Jesús miró también a la cama y se puso la camiseta—. Ya esta todo aclarado, él sabe que salimos y lo tendrá que aceptar le guste o no.

¿Cómo qué salimos? —mi hermano lo miró con duda—. No, esto es solo sexo, creía que ya lo hablamos.

Bueno, ya me entiendes. —respondió Jesús esquivando la mirada de mi hermano.

No, no te líes, esto es sólo sexo. —Rubén miró con enfado a Jesús.

Que sí coño, lo que tú digas. —replicó Jesús refunfuñando.

Nos vemos. —mi hermano abrió la puerta y mirando para ver si estaban nuestros tíos se marchó tras despedirse de Jesús.

Al rato mi hermano llegó a casa y entró en el salón.

Ya estoy en casa. —dijo mi hermano cerrando la puerta tras de sí y entrando en la cocina.

Rubén, —mi madre dejó lo que estaba cocinando para dirigirse a mi hermanito—. Espera, no te cambies, no se donde esta tu hermano, tiene dentista y debería haber llegado ya a casa, ve a buscarlo, hazme el favor.

¡Joder mama estoy cansado! —replicó mi hermano.

¡¡Rubén!!, ¡Podría haberle pasado algo! —dijo mi madre con enfado.

Esta bien... —mi hermano cogió de nuevo las llaves que soltó en el mueblecito de la entrada y las metió en su bolsillo—. No tardo.

El sol desaparecía dejando entrever las últimas horas de la tarde, mi hermano salió a buscarme, sabía que siendo Martes estaría en el entrenamiento, por el camino se tropezó con Cristian, era un chico de mi clase y también un amigo con el que iba a los entrenamientos.

Cristian era de piel blanca, pelo castaño claro, ojos claros y algunas pecas adornaban su carita de ángel.

Oye, Cristian, ¿Dónde esta Tomi?

Hola Rubén, pues..., creo que se quedó el último en las duchas tras entrenar, pero de eso hace mucho rato, ya habrá vuelto a casa.

No, no ha vuelto aún, pero vale, gracias.

Rubén se despidió de Cristian y aligeró hacia la escuela para buscarme, llegó al entrenamiento pero no había nadie, estaba todo en pleno silencio. Entró a los vestuarios pero no había nadie, avanzó hasta el despacho y vio a Tomi de pie, estaba de espaldas a él, en frente, el entrenador, se acercó despacio y sin asomarse se apoyó en la pared de una de las duchas y empezó a escuchar con dificultad.

Bueno..., tendré que contarle a tus padres.... —la voz del entrenador sonaba bastante lejana y le costaba entender algunas palabras, su voz era grave y autoritaria.

Rubén intentó poner más atención a las palabras del entrenador.

Me gusta sentir que...., como tú..., por un puesto titular..., ¿No crees?

Hubo un leve silencio.

Chupa. —dijo la voz del entrenador, Rubén, sobresaltado no pudo evitar asomarse, me vio de rodillas y como el entrenador me sometía por la boca mientras me miraba.

Mi hermano se estaba poniendo duro y empezó a tocarse, se pegó a la esquina y asomó parte de su cara hacia el despacho, su único ojo observó como el entrenador tenía sus manos en mi cabello y me forzaba follándome la boca entre sus gemidos de placer.

Dije que chupes, haz un buen trabajo y lo que vi la otra noche en el parque desaparecerá de mi mete, ¿Un buen trato no?

Rubén abrió los ojos como platos con sorpresa, yo estaba ahí arrodillado, y sí, estaba claro que mi hermano se dio cuenta que le estaba comiendo la polla al entrenador.

Así me gusta, ¡Sois todos iguales!, ¡Dais la boca y el culo por cualquier cosa!, y mientras me ofrezcas tu boca sabré agradecértelo, serás el capitán del equipo.

Rubén empezó a pajearse con ferocidad mientras veía como su hermano mayor era sometido y obligado a comerse la polla del entrenador, estaba a mil viendo eso, era algo que nunca experimentó, pero el ver a su hermano siendo dominado era algo único para el, le daba un placer sin igual, esto ya era otro nivel.

El entrenador apretó mi cabeza con fuerza y se convulsionó, Rubén no quitó el ojo de como el entrenador se corría en mi boca. Me separé tosiendo sin parar y escupiendo parte de su semen en el suelo con dificultad, me faltaba el aire, casi me ahogaba.

Rubén empezó a correrse sin poder evitarlo mientras ahogaba sus gemidos con su otra mano.

Bueno, no esta mal, ya puedes irte... —tras las palabras del entrenador, Rubén se escondió de nuevo, se alejó hacia atrás varios pasos y metió su polla de nuevo en el pantalón saliendo fuera de los vestuarios con cuidado de no ser visto ni escuchado, Rubén estaba alucinando, acababa de ver a su hermano comerse una polla, ¡Y la de su entrenador!

Esperó fuera escondido detrás del banquillo del campo de fútbol, al rato me vio salir.

Salí y me enjuagué bien la boca en la fuente de agua que había fuera para los entrenamientos, bebí un poco mientras aclaraba mis ideas, mientras pensaba que hacer escuché una voz cerca de los banquillos que me detuvo.

Lo he visto todo. —me giré a mi izquierda de donde provenía la voz y me quedé petrificado.

No, no puede ser, trágame tierra... —murmuré.

¿Qué dices? —Rubén me miró desafiante.

¿Qué haces aquí Rubén? —pregunté nervioso.

Mamá me mandó a buscarte porque te retrasabas y tenías dentista, aunque ya veo por qué te retrasabas... —dijo con enojo.

¿Por qué qué? —pregunté.

¡Oh!, Por favor hermano, no te hagas, ¿Vale? ¡¡Lo he visto todo!! —Rubén me gritó alterado.

Escucha..., no..., no es lo que parece, yo... —mi voz intentando excusarme no convencía a mi hermano.

Claro, —mi hermanito me detuvo y se acercó a mi—. Una cosa es que sea tu hermano pequeño y otra que sea tonto, lo escuché y lo vi todo..., ¡¡Todo!!

¿A que te refieres? —mi voz sonaba temblorosa y me faltaba poco para echarme a llorar—. Como te dije, esto no es lo que parece...

Escuché todo Tomi, el entrenador dijo algo que hiciste en el parque...

No, escucha...

Ahora entiendo todo, me seguiste..., y fuiste al parque, ¿Verdad? ¿Qué hiciste?

Mi silencio me delataba, pero ya no sabía que decir.

Joder, nunca pensé que tendría un hermano chapero. —sus palabras despectivas me dañaron.

¡¿No soy chapero me oyes?! —le cogí del brazo enfadado y apreté—. Además, es tu puta culpa, Juan me dijo que el chapero eras tú y te seguí al parque por eso.

¿Y que? ¿De paso dabas tu culo?

¡No!, ¡Joder!, No fue así como sucedió, además, ¡¿Que cojones?!, No tengo porque darte explicaciones de mi vida, si tu le das tu culo a Jesús, pues corre, ve a por su polla, puto traidor.

Mi hermano, furioso, me pegó un puñetazo en la cara, caí al suelo, me llevé la mano a mi boca, mi labio sangraba, le miré desde el suelo con odio y pena.

Mi hermano, que me miraba ahora con cara de arrepentimiento, se inclinó hacia mí con pesar y culpa.

Perdón, no sé que me ha pasado, lo siento. —intentó ayudarme a levantarme pero lo aparté con enfado.

Déjame. —con mi mano aparté las suyas, se levantó y de nuevo me pidió perdón.

Miré con rabia a mi hermano y no pude callarme.

Yo sentía cosas por ti, ¿Sabes? Y te fuiste con él, te entregaste a él, antes que... —me callé, no quería decirle mis sentimientos, que lo amaba, lo amaba con locura.

¿Antes que qué? —mi hermano se separo más de mí y me miró desafiante—. ¡Tú lo dejaste claro!, ¡Entre hermanos esta mal!, Así que me alejé, ¡Tú mismo me lo dijiste!, Así que me alejé y encontré a Jesús, y él si me acepta como soy, los demás me importan una mierda, yo quiero ser feliz.

No se que me daba mas rabia, saber que mandé a mi hermano yo mismo a los brazos de Jesús o que Jesús se aprovechase de ello.

Me puse de pie y con mi muñeca limpié la sangre de mis labios.

Tienes razón, y lo siento, me equivoqué, actué mal, mira, yo solo quiero que seas feliz, y si con Jesús lo eres, no me meteré... —dije a regañadientes, mi labio no era lo único que sangraba, mi corazón se desangraba de dolor.

Mi hermano me miró con los ojos vidriosos y me abrazó, yo, sorprendido, le correspondí el abrazo, nos quedamos así un rato.

El tiempo se detuvo, por un momento sentí paz, alivio, amor, seguridad, no quería separarme, no me importaba estar así siempre, era feliz en ese momento.

Desgraciadamente a los pocos segundos se separó un poco de mí, nos observamos, nuestras miradas analizaban cada parte de nuestro rostro, buscando respuestas, sus labios se posaron en los míos, un hermoso beso que jamás olvidaré, nos fundimos en uno y el tiempo parecía no acabarse.

Nos separamos y nos miramos el uno al otro.

Yo te amo. —mi hermano me cogió de la mano—. Y eso no ha cambiado ni cambiará nunca, siento todo lo que hice, perdóname, quiero estar contigo.

Yo también quiero, Rubén, pero..., estás con Jesús...

¿Qué dices? No somos novios, solo..., bueno, solo hemos follado un par de veces, nada más, pero no hay amor...

¿Entonces...? —estaba confundido, muy confuso.

Eres mi hermano, lo sé, ¿Y qué? Yo te amo a ti, quiero que seamos novios.

Miré con felicidad a mi hermanito.

¿Novios? —pregunté incrédulo.

Sí, y esta noche lo celebraremos. —me dijo pícaramente, sus dedos se posaron en mis labios—. ¿Te duele?

Tras el beso, no. —dije feliz.

Volvimos juntos a casa más felices que nunca, aunque la incertidumbre me corroía por dentro.

¿Estaba bien lo que hacíamos? Por culpa de nuestros juegos acabamos en una espiral de vicio y solo obtuvimos problemas.

¿Sería buena idea sucumbir de nuevo a la tentación entre hermanos?

O lo que es peor, ¿Nos dejará en paz Jesús? Ese es el menor de nuestros problemas...

Sin saberlo, a lo lejos, el entrenador nos observaba con seriedad, movió la cabeza de forma afirmativa y sonrió.

¿Hermanos que se aman? —el entrenador apretó los puños y golpeó con uno de ellos la pared que tenía al lado—. No me vas a robar a mí Tomi, no, haré lo que sea, pero NO ME VAS A QUITAR A MI CHICO.

( Continuará... )

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Creado (2012), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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