sábado, 18 de junio de 2011

Amistad rota en Halloween - Capítulo 2 ''Amistad rota''

Amistad rota en Halloween - Capítulo 2 ''Amistad rota''

Ya atardecía y Max esperaba nervioso a Tommy, estaba a unos metros de la escuela, esperaba con todas sus fuerzas que el plan saliera bien.

—Ya llegué. —dijo Tommy con desgano, Max se abalanzó sobre él, después se fijó en el disfraz que su amigo llevaba puesto.

—¿De qué te disfrazaste? —preguntó Max.

—Es un disfraz de brujo... —respondió Tommy con seriedad, entonces Max sacó una máscara de su bolsillo y se la puso en la cara.

—¡Yo soy un zombi!

—¿Así vas a enamorar a Sara? —Tommy miró a Max llevándose la mano a la cara mientras negaba con la cabeza.

—¿Qué tiene de malo? Bueno, es igual, habla, ¿Qué pasó? ¿Aceptó? ¿Sara vendrá? —Max hacía una pregunta tras otra mientras lo zarandeaba de los hombros.

Habían quedado que Tommy se acercaría a pedirle salir por la tarde a la amiga de Sara, Max estaba ansioso por saber si vendría.

Tommy suspiró profundamente y se quitó las manos de Max de encima para responder.

—Si no hubiese aceptado no habríamos quedado, así que... —el desgano en el rostro y palabras de Tommy era evidente, pero Max ni se fijó, solo arqueó una ceja para que Tommy se apurara a contarle lo que realmente él quería saber—. Sí..., tú "futura" novia irá, y le pareció bien que un amigo mío fuera para que sea más divertido, ¿Satisfecho?

Max, por supuesto, ni se dio cuenta del tono sarcástico del último comentario de Tommy.

—¡Por fin! —dijo Max—. Sara es la más hermosa, hace tiempo que quiero salir con ella.

—¿No me digas? —dijo Tommy sarcásticamente de nuevo.

Pero haciendo caso omiso a las palabras de su amigo, Max caminó como un bobo pensando en esa chica, Tommy, resignado, iba caminando al lado de Max, rogando para quedar sordo y no tener que escuchar las idioteces que iba diciendo su mejor amigo, y preocupado también por no saber cómo reaccionar ante esa chica, él realmente no estaba interesado en ella.

Sin contar que sentiría celos de ver a su amigo de manitas con una chica..., ¿Celos? Ambos eran chicos, pero sí, sentía celos, aún no sabe por qué exactamente, o sí...

—Te recuerdo que tienes que presentarme, no se te vaya a olvidar o Sara va a sospechar de que se trata todo esto y...

—Max. —lo interrumpió Tommy alzando levemente la voz—. Por favor, ¡Ya basta con eso!, Me lo has repetido durante todo el camino, no soy un idiota como para no recordar algo tan sencillo...

—Está bien. —dijo Max—. Lo lamento, es que estoy muy nervioso...

—Todo saldrá bien, no te preocupes más. —Tommy echó la mirada al suelo un poco cabizbajo.

Max distinguió a lo lejos a las dos chicas salir del bus.

—¡Ahí está! —Max se tapó su propia boca con una mano al darse cuenta de que casi mete la pata.

—Cállate idiota, se supone que no las conoces. —le susurró Tommy a Max, el susodicho se dio cuenta de su error y no pudo evitar llamarse a sí mismo idiota.

—Buenos días. —saludó tímida Soraya, era la chica con la que Tommy tenía que salir, iba vestida de princesa.

—Hola. —dijo Sara, que iba vestida de hada.

—Hola Soraya. —respondió Tommy, y mirando a la chica de Max le habló también—. Hola Sara, mira, él es mi amigo, de quien te hablé. —y señaló a Max, quien antes de poder saludar fue interrumpido por Sara.

—¡Ey! Yo te conozco, tú vas a nuestra escuela, ¿verdad?

—Sí... —dijo Max, titubeando un poco, luego preguntó haciéndose el tonto—. ¿Tú estás en el equipo de animadoras no?

—Así es. —respondió—. Juraría que en más de una ocasión te vi observarme mientras practicaba con las chicas...

—¿Eh? No, no, quiero decir, quizás pasaba por allí y miré sin más... —Max se puso muy nervioso, pero al final ambos chicos comenzaron a hablar alegremente y continuaron conversando con facilidad.

Tommy veía la escena y se decía para sus adentros, "lo sabía, este tonto no necesitaba que hiciéramos todo esto", se dio cuenta de que Soraya lo miraba y recordó el plan que Max le había hecho memorizar.

—¿De qué vas disfrazado Tommy, de pirata? —preguntó Soraya.

—No, ¿Qué dices?, ¿Estás tonta? Soy un brujo. —dijo Tommy con enfado.

La chica se quedó fija mirándole por llamarla tonta y Tommy se dio cuenta de su error.

—Perdón..., es la costumbre, es que no suelo hablar mucho con chicas. —se disculpaba Tommy, Max se desesperaba y decidió intervenir.

—Estoooo, ¡Ya sé!, chicas, ¿Les parece si vamos al cine ahora? —preguntó Max intentando cambiar el rumbo de la conversación.

Todos asintieron, y así empezó la cita doble, Max y Sara se estaban llevando muy bien, pero entre Tommy y Soraya no parecía haber nada de química, y los tímidos intentos de Soraya no eran percibidos por el despistado de Tommy, durante la película, Soraya intentaba tocar la mano de Tommy, pero este la apartaba rápido, en cambio, se fijaba que Max y Sara se llevaban muy bien.

La película se hizo eterna para Tommy, al salir del cine caminaron por la calle hasta llegar a una cafetería, se sentaron en una mesa que daba a los cristales de la cafetería, a pesar de que Max quería sentarse a solas con Sara, con una simple mirada de Tommy hacia su amigo Max, le recordaba que se trataba de la cita entre los cuatro y no la de ellos dos.

Pidieron unos batidos y pasteles, excepto Tommy que pidió un helado, aunque afuera hacía mucho frío y el clásico viento de otoño en Halloween.

Cuando ya todos estaban disfrutando de su pedido, Soraya intentó nuevamente entablar una conversación con Tommy, pero él parecía querer saborear cada molécula de su helado, pues le prestaba más atención a eso que a lo que su "cita" le decía, a todo lo que Soraya le decía, él contestaba con respuestas breves y cortantes, Soraya bajó la mirada muy triste y por supuesto, Sara se dio cuenta y miraba enfadada a Tommy sin que este prestase atención, ante ésto, Max intentó arreglar la situación.

—¿Nos disculpáis un momento? —dijo levantándose de su asiento, tomando a Tommy del brazo y arrastrándolo hacia el baño de chicos.

Una vez allí, asegurándose que no había nadie más, Max se enfrentó a Tommy.

—¿Se puede saber qué te pasa? Podrías prestarle un poco de atención a tu cita, la tienes abandonada, ¡Estás haciendo que todo se arruine!

—Mira, yo te dije que no iba a ser amable con ella, no quiero darle falsas esperanzas, ¡En verdad no estoy interesado en ella! —replicó Tommy

—¡Pero si es muy guapa! —insistió Max.

—No estoy interesado... —repitió Tommy

—¿Pero por qué? Es guapa y simpática, no lo entiendo.

—¡No me gusta!, ¡únicamente no me gusta y ya está! —Tommy empezaba a alterarse.

—Vale, no te gusta, pero por lo menos compórtate y haz que la cita termine bien.

—Pero estoy harto de estar fingiendo, siento que la estoy engañando. —y antes de que Max replicara, Tommy le encaró—. Además, solo vine porque tú me suplicaste que lo hiciera, te dije desde un principio que no estaba interesado.

—¡Pareces idiota!, esa chica es muy bonita y está interesada en ti, no sé cómo no aprovechas una oportunidad así.

Ante esas palabras Tommy desvió la mirada, algo en su pecho le hizo sentir mal, pero Max parecía no darse cuenta, estaba más pendiente de que su cita con Sara saliese bien que de cómo se sentía realmente su mejor amigo.

—¡Vamos! —insistía Max— ¡Dime qué te pasa!

Tommy tenía su mirada clavada en el suelo, no quería responder.

—¿Acaso estás enamorado de alguien más? —preguntó Max algo incrédulo.

—No... —murmuró Tommy.

—¿No, qué? ¡Mírame! —gritó Max

Tommy levantó la mirada hacia Max, apretó sus puños con fuerza e infló sus mejillas.

—¡Te he dicho que no!! —gritó Tommy con más fuerza.

—¿Entonces qué es? —preguntó ya desesperado Max, mirando fijamente a su mejor amigo, no podía entender qué le pasaba.

—Es que...—murmuró Tommy bajando nuevamente la vista, Max esperó en silencio, Tommy apretó con fuerza sus puños—. A mí... —hizo una pausa y levantó valientemente la vista hacia Max, que, expectante, esperaba a que su mejor amigo terminase la fatídica frase—. ¡¡A mí me gustas tú!!

El silencio absoluto se hizo en el baño, solo se escuchaban las gotas del grifo del lavabo, el resto, silencio.

Max estaba aturdido, las palabras de Tommy habían entrado tan rápido a su cabeza que no era capaz de entenderlas, se quedó ahí, de pie frente a Tommy, con sus ojos muy abiertos y su boca, temblando, incapaz de articular palabra alguna.

Entonces Tommy lo vio, una sombra cruzando por el rostro de Max, frunció el ceño y sus ojos miraron a cualquier parte menos a Tommy, parecía que las palabras por fin se habían ordenado en su cabeza, pero aún era incapaz de entenderlas del todo.

Una cisterna sonó dentro de uno de los cubículos del baño y un chico pelirrojo salió de dentro, ambos chicos, sorprendidos, se mantuvieron en silencio, pensaban que estaban solos.

El chico, con su cara pecosa y ojos verdes claros, se rascaba la cabeza, nervioso.

—Ups, sorry, de verdad que no escuché nada, ya me voy. —dijo el chico, de una edad similar a la de ellos, se acercó al lavabo y se lavó las manos mientras observaba por el espejo como Tommy y Max se mantenían callados, en silencio.

La puerta del baño se abrió y un chico de cabello oscuro asomó la cabeza buscando a alguien.

—¿Kenny cuánto te queda? —preguntó el chico.

—Ya voy. —dijo el chico de nombre Kenny, que se secó las manos y se marchó, no sin antes echarles una última mirada a ambos.

Tras irse, Max y Tommy volvieron a quedarse a solas en el baño, Max, aun sin saber qué decir, negaba con la cabeza.

—¿Yo..., te gusto? —fue todo lo que dijo, sin mirar a Tommy.

—Yo... —Tommy, asustado por la reacción de Max, aún no sabía cómo lo iba a tomar—. Creo que me gustan los chicos en lugar de las chicas...

—¿¡Qué!? —Max se repitió de nuevo.

—Ya te dije..., creo que me gustan los chicos... —Tommy miró atentamente a Max, esta vez las palabras Max las había entendido perfectamente.

—¿Eres maricón? —Max dio un paso hacia atrás, con la vista fija en el suelo del baño.

—¡No!, no es así... —dijo Tommy acercándose dos pasos hacia su mejor amigo.

—¡No te acerques! —gritó Max, Tommy se detuvo inmediatamente, Max por fin levantó la vista, estaba claramente enfadado, asustado, asqueado.

—¿¡Eres maricón!? —le preguntó Max con un fuerte grito y con algo de asco.

Automáticamente, los ojos de Tommy se llenaron de lágrimas.

—¿Me has estado engañando todo este tiempo? ¡Eres asqueroso! Yo..., ¡¡Yo he dormido en tu casa muchas veces!!, ¡¿Quién sabe qué clase de cosas me habrás hecho sin que yo lo supiera?!

—¿¿¡¡Qué!!?? ¡Claro que no! —Tommy por fin sacaba la voz—. ¡¡Yo jamás te haría algo así!!, ¡¡Eres mi mejor amigo!!

—¿¿¿¡Amigos!??? —replicó Max con sarcasmo—. Los amigos no se ocultan algo así..., y encima te gusto yo..., eres un maricón anormal de esos...

—¡No me digas así!, ¡No soy anormal!, ¿Crees que para mí es fácil? ¿Crees que fue sencillo descubrir que soy así? —el rostro de Tommy estaba bañado en lágrimas, Max se agarraba la cabeza intentando taparse las orejas, estaba completamente en shock y no escuchaba lo que Tommy le decía.

—¡Dime! ¿¡Qué cosas me hiciste!? ¿¡Qué me hiciste mientras dormía!? —Max miraba con furia en sus ojos al pobre Tommy.

—¡Ya te dije!, ¡¡Yo nunca te hice nada!!, Además... —dijo caminando hacia la puerta del baño—. Aunque me gustases, nunca intenté nada contigo, eras mi mejor amigo, siempre fuiste para mí eso, nunca pensé en hacerte nada.

Se secó las lágrimas y salió del baño, se acercó a la mesa donde estaban las chicas, quizás en el local habían escuchado la discusión, pero eso no le importó, cogió su chaqueta, dejó algo de dinero y se fue sin despedirse, salió corriendo lo más rápido que pudo.

Max se quedó en el baño un rato, se sentía extraño, no sabía qué hacer, recordó a Sara, tendría que terminar la cita ahora, no quería hablar con nadie, necesitaba estar solo, salió del baño y fue a hablar con las chicas, antes de que él pudiera hablar, Sara lo interrumpió.

—Tu amigo se fue y ni siquiera se despidió, ya podría...

—Es que tuvo un problema. —le cortó Max—. Lo mejor es que dejemos esto aquí, lo siento mucho, yo pagaré la cuenta.

Sara y su amiga se miraron la una a la otra confundidas, sabían que algo sucedió en los baños, pero no dijeron nada, luego de pagar se despidió de las chicas en la puerta de la cafetería, cuando ya iba a marcharse a su casa, Sara le habló.

—Oye, lo pasé muy bien contigo, me gustaría que volviéramos a salir, pero esta vez solo los dos.

En otras circunstancias, Max habría aceptado de inmediato, pero aún estaba aturdido y confundido por lo de Tommy

—¿Podemos dejarlo para otra ocasión? Es que ahora mismo...

—¿Por qué? ¿Hay muchas chicas antes que yo? —respondió enfadada Sara.

—¿Qué? Claro que no, es que...

—Olvídalo entonces. —cortó Sara a Max sin dejarle explicarse y se fue enfadada junto con Soraya.

Max la observó marcharse, le dolía que la cita terminase así, pero ahora tenía cosas más importantes en las que ocupar su mente que en una chica.

—Tu amigo se fue llorando por allí. —un chico se acercó dónde estaba Max.

—¿Qué? —Max miró al chico y descubrió que era el pelirrojo de los baños, que los escuchó discutir.

—¿Está todo bien? —preguntó el chico, que intentó poner su mano en el hombro de Max, pero este se apartó con rechazo.

—¿Y a ti qué te importa? —preguntó Max confuso.

El chico se mantuvo en silencio y cuando llegó una moto con el chico de cabello oscuro de antes, este le hizo una seña y se montó detrás de él, el chico pelirrojo se puso el casco ante la mirada atenta del rubio.

La moto aceleró y se perdió en la distancia, Max suspiró con tristeza y con sus manos en los bolsillos se fue a su casa, se quedó en su habitación hasta el día siguiente, ni siquiera se molestó en bajar a cenar.

En la cama, una vez con la luz apagada, miraba el techo, pensando, entonces se giró y cogió una foto que tenía en la mesita de noche, en ella estaba él junto a Tommy, los dos sonreían, miró la foto con rabia y la estrelló contra la pared haciendo añicos el cristal que cubría el marco.

( Continuará... )

¿Os gustó el capítulo? ¡Deja tu comentario! ^_^

Si te ha gustado, no olvides votar! ☆☆☆☆☆

Creado (2010), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)

All rights reserved© Tomás S. Aranda

Safe Creative Code: 2202020399166/2309245396397

ISBN Code: 9789403630014

sábado, 4 de junio de 2011

Amistad rota en Halloween - Capítulo 1 ''El primer amor''

Amistad rota en Halloween - Capítulo 1 ''El primer amor''

Se acercaba Halloween, las calles se llenarían de niños disfrazados pidiendo caramelos, pero esta historia no trata de caramelos y felicidad, desgraciadamente, en esta ocasión veremos como la amistad de dos amigos de la infancia se verá terriblemente afectada por la orientación sexual de uno de ellos.

—Es tan guapa..., con ese largo y ondulado cabello dorado... —susurraba Max, que estaba apoyado en el palco de la pista de atletismo, Max era un chico rubio, de piel blanca tirando a tostada y unos ojos azules que parecían el océano.

Tommy no podía dejar de observar a su amigo, el cual era bastante guapo y popular entre las chicas, pero por su fama de chico fácil apenas ninguna se le acercaba, aunque si despertaba miradas y susurros, Max era un chico que gustaba.

—Ahhh... —suspiró de nuevo Max observando a las animadoras de la pista—. Qué guapa...

—¡Max! —Tommy llamó a su amigo, que a su lado y sentado en el asiento de atrás, observaba como no dejaba de mirar a una de las chicas que estaba en la pista, por su parte, Tommy era un chico de piel blanca y con el cabello de color negro, muy negro, sus ojos color miel eran adornados por unas pecas que salpicaban su rostro.

Se podría decir que Tommy también era muy guapo, aunque al lado de Max salía perdiendo, aun así era un chico muy guapo, y a diferencia de Max, mucho más responsable.

—Con esos enormes ojos y esa sonrisa tan tierna... —susurraba Max ignorando a su amigo, seguía embobado mirando a la chica.

—¡¡Maaaax!! —Tommy insistió con más fuerza dejando a un lado el libro de la escuela que estaba leyendo y se acercó a Max por detrás.

—No hay duda, esa chica debe ser mi novia..., tiene que haber una forma de entrarle...

—¡¡¡Maaaax!!! —un estruendoso grito en su oído lo sacó de sus pensamientos y lo dejó unos instantes aturdido.

—¿Por qué gritas? —preguntó Max, confundido, mirando el ceño fruncido de su amigo, que lo miraba con enfado.

—¿Qué por qué grito? No sé, ¿tal vez porque hace casi media hora que estoy tratando de hablarte?, ya tocó la campana y debemos volver a casa, ¿acaso no me escuchas?

Max volvió de nuevo la mirada a la pista con un leve resoplido, como si Tommy molestase, como si fuese una mosca que le revoloteaba intentando sacarlo de sus lindos y hermosos pensamientos.

—¿Me estás escuchando?, ¿o es que acaso no soy tan importante como para que me prestes atención? —Tommy le miró desafiante, inflando sus mofletes como cuál ratoncito que acababa de llenarse la boquita de una rica comida.

Max sabía lo mucho que le molestaba a Tommy su estatura, a pesar de cursar ambos en secundaria, pero en diferentes clases, él seguía midiendo como si estuviera en primaria, y muchas veces se burlaban de él por ello.

—¿Eh? —Max se giró de nuevo y miró a Tommy—. No es nada de eso Tommy, es que..., estaba distraído...

Max sonrió con nerviosismo, miró hacia la pista de nuevo, donde estaba el equipo de animadoras de la escuela, y sus mejillas se sonrojaron levemente.

—¡Pero si estabas hablando en voz alta! ¡Lo escuché todo! —dijo Tommy enfadado, luego de un resoplido siguió hablando—. ¿Por qué no vas a hablarle? En verdad ya estoy cansado de verte con esa cara de idiota todos los días.

—¡No te burles! Además, tú no tienes ningún derecho a decirme eso, nunca has salido con ninguna chica y eso que muchas se te han declarado.

—Ninguna me gustaba. —respondió Tommy, cortando la conversación y empezando a caminar hacia su casa—. Además, tú tampoco has salido con ninguna, todas saben que eres un baboso que solo busca enrollarse con cualquier chica guapa, sino, dime, ¿con cuántas te has enrollado?

—Pues..., tendría que pensar y recordarlo, ¡es muy difícil ser yo!

Tommy suspiró de impaciencia y prosiguió su camino, la verdad es que cuando se trataba de chicas, su amigo Max se ponía más pesado que un Snorlax durmiendo.

—¡Espera! —gritó Max y corrió hasta alcanzarlo—. ¿Cuál es tu problema? Siempre te enfadas cuando hablamos de chicas

—Es que la verdad no me interesa hablar de chicas, ni tampoco tener novia. —respondió Tommy un poco enfadado.

—¿Pero por qué? No lo entiendo..., son tan guapas, delicadas, bonitas...

Tommy agarró con ambas manos las asas de su mochila con fuerza, se notaba que estaba enfadándose, Max se dio cuenta e intentó cambiar de tema.

—Bueno, dentro de poco será Halloween, ¿de qué irás disfrazado? —preguntó Max cambiando de tema, lo hacía mucho...

—No lo sé aún... —Tommy se alejó mirando al suelo, ignorando a Max, realmente estaba molesto por la actitud de su amigo, o quizás dijo algo que realmente le molestó de sobremanera, el caso es que Tommy aligeró el paso y se fue a su casa.

Tras ese suceso, los días pasaron con normalidad y esa pequeña discusión pasó al olvido, siguieron los días en el instituto de manera normal...

Hasta que, dos semanas después, en una bonita mañana de otoño, María, una compañera de clase, se acercó a Max, ambos estaban en el comedor, Max tenía una bandeja ya casi vacía, terminaba de comer cuando María se sentó a su lado y dejó su bandeja en la mesa.

—Oye Max, tengo un cotilleo que estoy segura de que te interesa. —María observó a Max con una gran sonrisa en su rostro, ansiosa de contarle ese chisme a su amigo.

—Ya, bueno..., siempre tienes cotilleos... —dijo Max con algo de desgano—. Te he dicho que no me interesan los cotilleos, chismes o lo que sea que hagáis las chicas, ve a contárselos a otro.

—¿Ah, no? —preguntó María cogiendo una manzana roja de su bandeja y llevándola a su boca—. Se trata de Sara. —dijo María para después morder la manzana sonriendo, sabía que a Max le interesaría el chisme.

—¿Sara? —Max enseguida puso atención y recordó a la chica que durante el último mes le había quitado el sueño—. ¿De qué se trata? —preguntó con entusiasmo, no quería escuchar que su chica ya había conseguido novio.

María sonrió mientras intentaba tragarse el trozo de manzana de su boca, Max se desesperaba.

—¡Pero di algo! —Max parecía cada vez más nervioso.

—¿No decías que no te gustaban los chismes y cotilleos? —preguntó María y volvió a morder su trozo de fruta, disfrutaba haciendo sufrir al rubito.

Max miró con enfado a María, le quitó la manzana y la lanzó hacia la papelera que tenían a unos metros, cayendo dentro.

—¿¡Qué haces!? ¡Mi manzana! —se quejó María.

—¡Te aguantas! No me gusta que jueguen conmigo, dímelo ya o me voy. —Max hizo amago de levantarse con su bandeja y María le detuvo.

—Está bien, está bien. —María sujetó a Max del brazo para que se volviese a sentar—. Pero en realidad no se trata de Sara, sino de su mejor amiga, que siempre están juntas desde la infancia...

El rostro de entusiasmo de Max cambió a uno de decepción, se sentía engañado, es decir, ¿qué le importa a él la amiga de Sara?

—¿A que no adivinas de quién está enamorada esa chica? —prosiguió María, aunque Max ya había perdido todo el interés.

—Ay, no me vas a decir que de mí... —dijo Max con un resoplido desilusionado por el cotilleo aburrido y sin sentido.

—No digas idioteces, a esa chica no le gustan los chicos con fama de mujeriegos. —tras decir esto, María abrió el bote pequeño de zumo que traía y tomó un sorbo.

—¡Yo no soy un mujeriego! —gritó Max enfadado.

—Claro que sí. —respondió María mientras dejaba el zumo en la mesa—. Pero ese no es el punto, el chico que le gusta a la amiga de Sara es..., ¡Tommy!

—¿En serio? —Max se quedó pensativo sin entender nada—. Pues me alegro por él, ve y se lo cuentas a él, ¿¡qué me importa a mí!?

—¿¡No lo pillas!? —preguntó María guiñando un ojo a Max.

Max se quedó en blanco durante unos segundos y María frunció el ceño esperando alguna reacción, entonces Max abrió los ojos como platos, ya había conectado todo.

—¡¡No puede ser!!, cuando Tommy rechace a esa chica, Sara se va a enfadar y nunca va a aceptar salir conmigo..., ¡¡¡Solo por ser amigo de Tommy!!!

—Pero... ¿¡Qué dices!? —preguntaba María, flipando, negando con la cabeza y agachando la cabeza rendida ante el poco cerebro de Max.

—Pues nada, ya me olvido de Sara. —Max prosiguió divagando—. Porque cuando Tommy rechace a su amiga..., que lo hará, me odiará por los restos de mi existencia...

—¿Los chicos no sabéis ver más allá de vuestra nariz o qué? ¿Estás ciego? —María observaba a Max aún sorprendida.

—¿De qué hablas? —Max la miraba extrañado, no entendía a qué se refería.

—¡Puedes aprovecharte de esta situación! —dijo con energía María, pero luego vio la expresión de idiota de Max, seguía sin enterarse.

—¿Qué? —preguntaba Max sin entender nada.

—Venga, dame un cuaderno y un lápiz, te lo explicaré como si fueses un bebé...

—¡No seas mala! ¡Explícate! —Max estaba ya enfadado.

María se levantó y cogió la bandeja de la mesa, miró a Max, que la observaba con detenimiento.

—Sara nunca se separa de su amiga, por lo que si Tommy le pide una cita, Sara irá con ella, y tú...

Max se levantó de golpe.

—¿Ya lo has pillado, no? —María suspiró y negó con la cabeza mientras sonreía.

—¡¡Sí!! ¡¡Es mi oportunidad!! ¡¡¡¡¡¡¡¡Tommy!!!!!!!! —Max salió corriendo como alma que lleva el viento, dejando a María con la palabra en la boca.

—¡Eh! ¡Tu bandeja! —se quejó María al ver que Max se marchó dejando toda la comida en la mesa.

—¡¡¡¡¡¡¡¡Tommy!!!!!!!! —Max corría como un loco por los pasillos del instituto buscando a su mejor amigo, lo vio al final de uno, estaba tomando agua de la fuente, corrió y se abalanzó sobre él.

Al hacerlo mojó a Tommy con el agua que bebía, su camiseta se empapó y Tommy le miró con enojo.

—Tommy... —sus palabras sonaban ahogadas, estaba agitado y sudando.

—¡Me mojaste!, ¿qué te pasa ahora? —Tommy le miró con cierto enfado y duda, veía a su amigo extrañamente raro.

—¡Tienes que ayudarme! —fue lo único que dijo con las manos en las rodillas y sudando, agitado por el sobreesfuerzo al correr buscándole.

—Primero, dúchate, que vas a empapar el pasillo como si fuese un lago, y segundo, esa no es forma de pedir favores, ¿no crees?, ¡mira cómo me has puesto!

—Lo siento... —se disculpó Max—. Pero Tommy, tienes que ayudarme, es extremadamente necesario y solo tú puedes hacerlo, por fa, ¡ayúdame!

—Bueno, primero dime de qué se trata y luego digo si te ayudo o no.

—Está bien, pero no aquí, vamos a otra parte.

Fuero al rincón de un edificio, en la esquina, daba casi a las afueras de la escuela, ahí se la pasaban en el recreo muchas veces, también era su lugar favorito cuando tenían que hablar de cosas privadas dentro de la escuela.

—¿Y bien?, ¿de qué se trata todo esto? —preguntó Tommy aun intentando secar su camiseta con un pañuelo, del agua salpicada por culpa de Max.

—Tienes que salir con la mejor amiga de Sara. —Max pudo ver como Tommy dejó de secarse y le miró, en silencio, Max esperaba que su amigo dijese algo, pero solo le miraba callado—. ¿Y bien?

—¿Cómo? —preguntó Tommy sin entender—. ¿Te volviste loco, has fumado algo o te golpeaste la cabeza? Recuerda que los dulces se comen, no se esnifan... —dijo Tommy burlonamente.

—Por favor, Tommy. —suplicaba Max—. Escuché que esa chica está interesada en ti, y como es muy tímida, ella siempre va con Sara, por favor, ¡Tienes que salir con ella!

—¡Ahhh..., ya entiendo Max! Únicamente quieres que salga con ella para que tú puedas acompañarme y estar con Sara... —replicó Tommy, mientras Max asentía con la cabeza—. ¡Pues no lo haré!, ¡No voy a jugar con esa chica para que tú consigas una cita!

—Tommy por favor, además, ¿jugar?, ¿por qué jugar? Quizás ella te guste, ¿no lo has pensado?

—Lo dudo mucho. —replicó Tommy desviando la mirada.

—¿Acaso la conoces? —preguntó Max sin entender, él nunca había visto a la chica y eso que miraba siempre que podía hacia donde estaba Sara, no sabía si era guapa o no.

—Pero no sé ni su nombre, ni conozco nada de ella, es una desconocida... —prosiguió Tommy excusándose.

—Bueno..., ¡mejor!, así ya tienes preguntas para hacerle..., anda porfa, no seas egoísta. —Max juntó sus manos en modo de súplica hacia su amigo, que le miraba con enojo.

—¿Egoísta yo? ¡Pero si siempre te ayudo en todo!

—Por favor... —Max miraba con los ojos lagrimosos hacia su amigo.

Tommy no respondió, respiró profundamente y miró a Max con tristeza en sus ojos, metió sus manos en los bolsillos de su pantalón y miró al cielo, pudo observar las nubes blancas, moverse con lentitud, volvió la mirada a su amigo, que seguía mirándole expectante esperando respuesta.

—Está bien, saldré con esa chica... —dijo con cierta tristeza.

—¡Sí! —una gran alegría se adueñó de Max y se abalanzó sobre Tommy con un fuerte abrazo, Tommy intentaba separarse de ese empalagoso abrazo.

—Pero no te prometo que seré amable o bueno con ella, no quiero darle falsas esperanzas, ¿entiendes?

—¡¡Gracias Tommy!! ¡¡Eres mi mejor amigo!! —y acto seguido Max le dio un fuerte beso en la mejilla izquierda, Tommy, sorprendido, no supo cómo reaccionar.

Se separaron y Max comenzó a caminar de regreso a la escuela dando saltos de alegría.

—¡Por fin voy a salir con Sara! —Max era feliz, sus gritos de alegría llamaban la atención del resto de chicos que le miraban con asombro.

Tommy miró a Max alejarse, acercó su mano a la mejilla y la acarició, sus ojos se enrojecieron de impotencia y pena, suspiró y se acercó con rapidez a Max poniéndose a su lado.

—¿Quieres comportarte? —Tommy protestó por la actitud de Max, que los hacía dejar en evidencia frente al resto.

Ambos caminaron hasta la escuela para continuar las clases, Tommy no dejaba de pensar en cómo su mejor amigo lo había terminado convenciendo.

Lo que ambos no sabían es que este sería el inicio de una cadena de infortunios con la cual sus destinos acabarían marcados.

( Continuará... )

¿Os gustó el capítulo? ¡Deja tu comentario! ^_^

Si te ha gustado, no olvides votar! ☆☆☆☆☆

Creado (2010), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)

All rights reserved© Tomás S. Aranda

Safe Creative Code: 2202020399166/2309245396397

ISBN Code: 9789403630014