sábado, 22 de junio de 2013

Mi hermanito - Capítulo 12 ''La fábrica''

 Capítulo 12: La fábrica

Escuchamos pasos y voces, hablaban entre ellos, se escuchaban aún lejos, Peter avisó que estábamos dentro de la fábrica, sus pasos indicaban que habían entrado.

La lluvia de la tormenta volvió a pegar con fuerza, eso nos daría cierta ventaja, gracias al ruido de la misma podríamos intentar escapar sin que nos escuchasen.

Al fondo pude distinguir la cabeza de Peter, estaba en nuestra planta buscándonos, miré a mi hermano y lo señalé para que lo viese, al verlo nos metimos más dentro de los escombros, no podrían vernos a no ser que se asomasen debajo directamente.

¡Salid! ¡Putas ratas! Salid o será peor, ¿Pensáis que estáis aquí a salvo? Os prometo que si sois obedientes seré bueno, ¡¡Pero si me seguís enfadando no salís de aquí con vida!! —gritó Peter, que sabía que nos tenía acorralados.

Allí estábamos, indefensos, contra cuatro chicos más grandes que nosotros y mucho más violentos y furiosos, en una fábrica abandonada a varios kilómetros de distancia del condado.

¿Los encontraste? —Lucas y Víctor llegaron hasta donde estaba Peter.

No, separaros, si no están aquí..., estarán arriba, Lucas, quédate aquí, Víctor, ven conmigo. —ordenó Peter.

Mi hermano y yo mirábamos entre las rendijas de los escombros como se alejaban a la siguiente planta, el problema es que Lucas, el mas corpulento del grupo, se quedó vigilando.

Espérame aquí, tengo una idea. —susurré a mi hermano, que sujetándome intentaba evitar que saliese.

¿Qué vas a hacer? —preguntó temeroso.

Lo miré y cogí la piedra de su mano.

Déjamelo a mi, tu prepárate para bajar corriendo, ¿De acuerdo?

Está bien... —mi hermano asintió a regañadientes.

Me acerqué rodeando los escombros de la zona hasta posicionarme varios metros por detrás de Lucas, avancé hasta él despacio y agachado ante la atenta mirada de Rubén.

La lluvia tapaba el sonido de mis pasos.

Me puse hasta su altura y sujetando con fuerza la piedra se la estampé contra la cabeza con todas mis fuerzas, éste al notar el golpe cayó al suelo llevándose las manos a la cabeza, aproveché y salí corriendo junto a mi hermano.

¡Rápido! ¡Se van! —Lucas avisó a los otros dos mientras se quejaba de dolor, que asomándose desde arriba miraban a Lucas.

Miré detrás, Lucas se levantó con rapidez a pesar del golpe y comenzó a seguirnos muy rápido, en ese instante tropecé y caí al suelo. Rubén intentó levantarme pero Lucas lo sujetó con fuerza desde atrás, entonces Luis apareció detrás de mi también, cuando quise darme cuenta estábamos rodeados.

Rubén se agitaba sin parar a pesar de que sus esfuerzos eran inútiles por la fuerza que Lucas tenía en comparación a la suya.

Bueno, al fin todos juntos de nuevo. —Peter se acercó a mi hermano y le propinó un puñetazo en el estómago que lo hizo caer al suelo tosiendo.

¡Déjale hijo de puta! —intenté ir contra él pero Luis me sujetó—. ¡Cabrones! ¡Sois unos bastardos!

Peter hizo un gesto a Lucas, éste, sujetó a Rubén de nuevo con firmeza, lo mantuvo de rodillas y Peter se acercó a él, le propinó una patada en la cara que lo dejó tumbado sin reacción.

¡Basta! ¡Parad! ¡Dejadle! —mis gritos de agonía y mis golpes hacia Luis era inútiles.

Lucas puso encima de mi hermano su cuerpo para inmovilizarlo, aunque Rubén apenas tenía conocimiento, su boca y nariz sangraban.

¡Vaya por dios! ¡Su cara de angelito esta manchada! —Peter comenzó a reírse—. ¿No sabes las cositas que u hermanito querido hizo en el Internado?

Peter comenzó a dar vueltas por donde estaba mi hermano tirado en el suelo.

Verás, allí pasaron ciertas cosas, cosas que lo convirtieron en mí perro, ¿Entiendes? Pero fue muy, muy desobediente, y tuvimos que castigarlo..., Luis me ayudó, ¿Verdad?

Luis afirmó con la cabeza sin dejar de soltarme, pero yo ignoraba lo que decía ese loco, solo pensaba en salir de allí y socorrer a mi hermano.

¿Cómo se llamaba el chico aquel del que se enamoró? —preguntó Peter—. Era..., ¿Mathew?

Marcos. —intervino Luis.

Eso, Marcos, ¡Es verdad!, ¡Markitos! —dijo en tono jocoso—. Pobre..., aún recuerdo...

¡Déjanos marchar! —le corté enfadado.

¿Quién te dijo que hablases? —Su mirada desafiante me miró con ira, se agachó dónde mi hermano y sacó la navaja colocándola en su cuello—. ¿Qué estarías dispuesto a hacer por salvar a tu hermano?

Su mirada taladraba la mía de forma amenazante.

¿Qué quieres...? —mascullé con rabia.

Buen chico, Luis, suéltalo. —ordenó Peter.

Luis me soltó y se apartó a un lado.

En primer lugar, quiero que confieses que eres nuestro esclavo, que serás nuestra putita, la de todo mi grupo, y que serás obediente.

Lo miré con rabia, si no le complacía las consecuencias serían terribles, pero si lo hiciese quizás podrían ser peor.

¿No dices nada? Igual necesitas ver más sangre de tu hermano para que hables.

Sí, soy vuestro esclavo... —dije impotente.

Peter se levantó y se acercó a mi, me rodeó apuntando con su navaja hacia mí mejilla y acercó sus labios a mi oído.

¿Quieres polla? —me susurró al oído.

Sí... —contesté en voz baja.

¡Dilo bien!

¡Sí! ¡Quiero polla! —grité.

Peter me propinó un puñetazo en el estómago y caí de rodillas, me faltaba el aire, ¿Cómo es que tenía tanta fuerza?

Muy bien, pues como quieres polla, eso es lo que te daremos, harás lo siguiente, primero me comerás la polla a mi, después a Luis, luego a Víctor y por último a Lucas, si lo haces bien y te comportas, tu hermano y tú podréis marcharos.

¿Y si no quiero? —lo miré desafiante.

Violaremos a tu hermano salvajemente los cuatro.

Me quedé callado sin contestar, sus frías y repugnantes palabras me dejaron sin habla.

¿Supongo que eso es un sí? —preguntó con media sonrisa mientras con su mano apartaba un mechón de pelo de su cara.

Peter se acercó a mi, que de rodillas miraba desde abajo como bajaba su bragueta y su polla dura salía de golpe, pude verla de cerca, su pubis estaba poblado de un vello color castaño, y su herramienta era de un tamaño de unos dieciséis centímetros y gordita, tenía un lunar en la parte de la base, se bajó la piel y me miró esperando que abriese la boca.

Vamos, esclavo, usa tu boca para hacer lo único para lo que sirves, comerte una buena polla.

Abrí la boca ante la atenta mirada de los demás y Peter, sujetándome de la cabeza, metió su polla en mi boca de golpe, casi con arcadas se la chupé como pude, pero él comenzó un meneo rápido en mi boca, la sacaba y metía con velocidad follándome la boca, los demás, calientes, observaban como su líder usaba mi boca.

Podía sentir su polla casi en mi garganta en varias ocasiones, pero no me soltaba, mi nariz llegó a hundirse en su pubis, oliendo su aroma a macho salido.

Él, me miraba varias veces mientras follaba mi boca, y eso le ponía más, verme sometido ante él, hasta que noté en menos de un minuto cómo se corría en mi garganta, tragué lo que pude y parte salió por las comisuras de mis labios.

Se sacó la polla de mi boca, se apartó de mi, mirándome con asco y se guardó la polla en el pantalón.

Luis, te toca. —dijo Peter, ahora más calmado.

Ufff, que ganas tenía de esto, con Rubén disfruté mucho, y saber que ahora usaré a su hermano... —dijo Luis caliente, Luis, que era más alto que nosotros, pelo ondulado de color negro y ojos oscuros, me miraba lujurioso.

¡Eh!, Pero recuerda que su culo es mío. —Peter alzó la voz con un tono amenazador.

Luis asintió y se acercó a mi, sacó su polla y la puso cerca de mi boca, pude fijarme que no la tenía muy grande, de unos catorce centímetros, y tampoco era muy gordita, estaba claro que no era muy dotado, me alegré por ello y lo miré a los ojos, en parte con rabia y echándole la culpa de todo lo que estaba pasando, desde que llegó al condado solo trajo problemas.

Me miraba expectante, sujeté su polla y la metí en mi boca, lamí su tronco y la comencé a succionar, se la chupé como pude y la volví a meter entera en mi boca. Se la comencé a mamar y a succionar para que se corriera cuanto antes, sus gemidos sonaban cada vez más altos, me sujetó del pelo y comenzó a venirse en mi boca, su corrida bajó por mi garganta y la sacó una vez terminó.

Se apartó y pude ver como mi hermano empezaba a moverse, me temía lo peor, no sé si se iba a quedar quieto y la cosa podría empeorar. Me levanté ante la mirada de todos y mientras me observaban, me acerqué a Víctor, me agaché y bajando su pantalón saqué su polla, la metí en mi boca y se la comencé a chupar, ya me empezaba a doler la boca, pero tenía que terminar esto cuanto antes.

¡Mira como se la chupa al gordito! ¡Eh! ¡Víctor! ¿Quién te iba a decir que al final si te la chuparían? —Peter reía a carcajadas.

Ufff joder, nunca nadie me la había chupado... —confesó Víctor, que me sujetó la cabeza desesperado para que siguiera mamando su polla, yo hacía lo que podía, que por cierto, era el que más pequeña la tenía, de unos doce o trece centímetros, eso sí, bastante gordita.

Víctor me sujetó con fuerza follando mi boca mientras gemía, podía sentir en parte de mi cara su barriga golpearme, al estar gordo me costaba comerle la polla.

Él disfrutaba como ninguno de los otros, gemía y acariciaba mi cabello, me decía cosas como, que lindo la comes, que boquita joder, etc, la verdad es que intentaba ignorarlo.

Seguí chupando y noté enseguida como se comenzó a correr sin apenas haberme follado la boca, se corrió poco, pero tuve que tragarlo porque no sacaba su polla de mi boca, me tenía sujeto intentando metérmela más al fondo, así que yo sin más remedio me tragué toda su corrida hasta que estuvo satisfecho.

¿Qué?, ¿Te gustó? —preguntó Peter a su amigo con mirada lasciva.

Ufff, me encantó joder, delicioso. —confesó Víctor.

Pues verás cuando te lo folles... —dijo Peter ante mi mirada de odio, cuando escuché esas palabras salir de su boca no pude evitar tener un temblor.

Peter se acercó a mí, me puso en pie y me dio un empujón hacia Lucas, que aún tenía sujeto a mi hermanito Rubén en el suelo, desmayado.

Bueno, te queda una, ¡Y cumplirás como el esclavo putito que eres! —dijo Peter.

Yo no quiero. —dijo Lucas.

¿Qué? —Peter miró a Lucas extrañado—. ¿Por qué no?

Tengo novia, ¿Recuerdas? No puedo y no lo haré, así que no insistas.

Me sorprendieron sus palabras, de hecho, por un momento sonaron con mayor autoridad que las de Peter, ¿Realmente era Peter el que mandaba?

Peter miró serio a Lucas, yo también lo miré con algo de gratitud, por un momento sus ojos se posaron en los míos, pensé que lo hizo por clemencia, pero no puede ser, si va con Peter debe ser como él.

Está bien..., lo entiendo..., vale. —Peter se acercó a mí, sacó la navaja y volvió a ponerla en mi cuello—. Por ahora estás siendo un buen esclavo, abre la boca, venga, que antes nos dejaron a medias.

Le obedecí y abrí la boca, entonces Peter escupió su saliva dentro de mi boca.

Me encanta humillar a mis perros, traga, putito. —dijo excitado.

Hice lo que me dijo y me tragué su saliva, volvió a escupir y sin más remedio tuve que tragarme su saliva ante su sonrisa y la atenta mirada del resto.

Muy bien, levántate. —Peter me sujetó del brazo y me acercó a un coche que había cerca, estaba abandonado y casi desguazado—. Apóyate ahí, ahora toca revisión anal, espero que tengas aguante para todos. —dijo con tono burlón.

Peter me hizo inclinar, me iba a follar, comenzó a bajarme el pantalón dejando mi culo a la vista, sentí como metía un dedo dentro de mí, entonces sentí un gran ardor, hace unas horas el entrenador me había follado, mi culo comenzó a dolerme demasiado y no pude evitar pegar un alarido.

¿Qué haces?, ¡No grites! —amenazó con furia.

Espera, no puedo, me duele mucho, no lo hagas, por favor. —supliqué.

No seas mal esclavo, de aquí no te vas sin ser follado, puto. —dijo Peter.

¡¡Soltadle!! —una voz conocida sonó detrás nuestra, nos dimos la vuelta y pude ver a dos chicos, de piel oscura, muy oscura, uno de ellos era Akin, iba acompañado de otro chico más grande y robusto que él.

Todos, mirando hacia donde estaban, permanecimos callados, un alivio me recorrió el cuerpo.

¡He dicho que le sueltes! —ordenó Akin, en su mano llevaba un hierro punzante enorme, seguramente lo cogió de una de las vigas que se caían a trozos del edificio.

Su acompañante se acercó de manera intimidatoria, su cuerpo era el doble de tamaño que el resto, sus bíceps marcados y su cuello..., era realmente grande.

Lucas se levantó liberando a mi hermano de su peso acercándose a Peter, Víctor y Luis hicieron lo propio.

Peter, no es buena idea, será mejor volar. —dijo Lucas.

Peter miró con furia a ambos chicos, sabía que meterse en una pelea con ellos no era buena idea, apretó los dientes y después sonrió.

De acuerdo. —dijo, sacó su lengua y la pasó por mi boca mientras me sujetaba de la nuca, me quedé quieto dejándome hacer ante la mirada de Akin, que intentó intervenir pero su acompañante le puso la mano en el pecho para que se detuviese.

Peter sonrió satisfecho y me soltó guardando su navaja en el bolsillo.

Muy bien, nos vamos, se hizo tarde. —dijo Peter a regañadientes.

Los cuatro se marcharon ante la mirada de Akin y su amigo, pasaron por su lado sin temor, pero esos segundos fueron de tensión máxima. Caminaron y bajaron saliendo de la fábrica, me acerqué corriendo a mi hermano, intenté despertarlo pero no respondía, lo agité varias veces, pero no despertaba, le tomé el pulso, estaba vivo, pero no abría los ojos. ¡No puede ser! ¡Yo lo vi! ¡Se estaba moviendo antes!

¡Despierta! Rubén, di algo, ¡Despierta! —gritaba desesperado.

Akin con velocidad a ayudarme.

¿Qué ha pasado? ¿Te han hecho algo? —me preguntó.

Ignoré sus palabras, solo estaba pendiente de mi hermanito, que no respondía, lo cogí en brazos como pude, pero me costaba llevarlo, pesaba demasiado para mí.

Kon, ayúdale tú. —dijo Akin dirigiéndose al otro chico.

Kon, el chico más grande y robusto cogió en brazos con facilidad a mi hermanito y le seguí detrás, Akin me acompañaba preocupado.

Al salir del edificio comenzamos a mojarnos de nuevo, la lluvia no había cesado aún, no sabía que hacer...

Kon se acercó a un banco que había cerca de la fábrica y lo posó ahí tumbado, le dio varias palmadas en la cara pero no reaccionaba.

Rubén, por favor, ¡Despierta! —gritaba desesperado.

Kon comenzó a hacerle el boca a boca y las maniobras de reanimación, ante mi mirada impotente.

Akin me sujetó y no pude evitar abrazarle entre lágrimas, no quería ver a mi hermano morir, Akin me abrazó con fuerza sin decir nada, mientras escuchaba el sonido de la lluvia y a Kon intentando reanimar sin éxito a Rubén.

( Continuará... )

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jueves, 2 de mayo de 2013

Mi hermanito - Capítulo 11 ''Me rompen el culo''

 

Capítulo 11 - Me rompen el culo

Era domingo, el partido con el equipo no fue bien, perdimos y encima por mi culpa, estaba demasiado centrado en todo lo que sucedió anoche con mi hermano y el mulato.

Mis compañeros se fueron marchando, yo seguía bajo el agua, en las duchas, con los ojos cerrados disfrutaba del agua temblada en mi cara, en ese momento me sobresalté.

¡Eh!, el agua no es infinita, ¿Sabes? —el entrenador cerró la llave de la ducha, ni me había dado cuenta, estaba ahí solo, ya se habían ido todos, mis pensamientos me distrajeron de lo que pasaba—. Bueno, ¿Qué pasa? ¿Hacías tiempo para estar a solas?

Ahí estaba yo, desnudo, y el entrenador a mi lado mirándome de forma lasciva.

No, míster, lo siento, no me di cuenta, ya me voy. —dije con cierto temor.

No corras tanto, no te estoy echando. —me sujetó del brazo y prosiguió—. Sabes..., ya hace mucho que me chupaste la polla, y la verdad echo de menos tu boca...

Me quedé helado, aún flipaba, la naturalidad con la que el entrenador decía este tipo de cosas daba miedo.

No, gracias, es que ya tengo que irme... —dije excusándome.

No..., aún no...

El míster, que me sujetaba con su mano derecha, apretó con fuerza de mi brazo izquierdo, haciéndome daño, tras ver mi cara de quejido, sonrió, posó su mano izquierda en mi hombro sin soltarme aún y presionó hacia abajo, me resistí.

¡NO! —grité con fuerza, grave error, eso no le gustó, me zarandeó y lanzó contra el suelo.

No debiste hacer eso, y de aquí no te vas sin que te folle joder, no lo aguanto más, necesito FOLLARTE. —su mirada, de desquiciado, me miraba con demasiado deseo, comenzó a bajarse la bragueta del pantalón conforme se acercaba—. No grites, o te irá peor.

El entrenador se inclinó y me puso en pie de nuevo, apoyó su mano en mi culo, aún mojado por el agua de la ducha que me estaba dando, estrujó mi nalga izquierda mojada mientras se relamía los labios, yo me dejé hacer sin saber cómo reaccionar, también porque era algo que me pilló de imprevisto.

¿Te gusta esto?... —sus dedos fue introduciéndose dentro de mi culo, noté como introducía un dedo dentro y se me escapó un gemido.

Él sonrió e introdujo más dentro su dedo, comenzó a follar mi culo con él y mi cuerpo se tensó, mi pene se puso duro y me la agarro comenzando a pajearme.

Sabes..., de todos mis jugadores, tú eres mi favorito, me encantas, te ves tan frágil..., tan lindo..., tus labios..., tu culo..., todo tu cuerpo me encanta, desde que entraste en el equipo he soñado con hacerte mío..., de follarte, aquí mismo, mientras el agua moja nuestros cuerpos.

Su confesión me daba temor, abrió de nuevo el grifo del agua y comenzó a mojarnos a ambos, mientras seguía follándome con dos dedos, un momento, ¿Cuándo metió el segundo dedo?

Soltó mi polla y llevó su mano a su boca, la lamió toda mientras me miraba con ojos lascivos, estaba saboreando el olor de mi polla.

Mmmm que rico... —sacó sus dedos de mi culo y me dio la vuelta—. Ahora es cuando viene lo mejor, has sido un jugador muy malo, y el míster debe castigarte, ¿Lo entiendes verdad?

Intenté de nuevo huir pero fue tan estúpido que me escurrí y él me dejó caer al suelo, me hice bastante daño en las costillas, él, mirando sonriente, comenzó a desnudarse, su torso, con vello, sus piernas, también con vello, su cuerpo estaba bastante musculado, llevó sus manos a su cabello y se quitó lo que sujetaba su coleta, soltándose así el cabello, que lo tenía largo, parecía un cantante de metal de los ochenta.

Una vez desnudo, me sujetó del cabello con fuerza, haciéndome daño, me llevó a su polla y me la metió en la boca, no me quedó de otra, comencé a chuparle la polla a mi entrenador, por tercera vez.

Pero esta vez sería diferente, no iba a dejar que me follase mi entrenador o ya no habría vuelta atrás, le hice daño con mis dientes.

¡Ahhhhhh! ¡Serás cabrón! —me la sacó de la boca y me pegó un bofetón con su mano derecha tan fuerte que me congeló la cara—. ¡¡Tú lo has querido!!

Me sujetó de nuevo poniéndome en pie, era más fuerte que yo, no podía hacer nada, me puso contra la pared y me lamió la cara lascivamente.

Vas a ser mío, voy a preñarte como hizo ese negro en el parque, puto desagradecido.

El entrenador me comenzó a meter la polla sin miramientos, menos mal que el agua y el haber sido follado la noche anterior ayudó a estar más lubricado, aún así era demasiado gorda y notaba como mi culo se iba abriendo más conforme me taladraba.

Me sujetó de la cintura con fuerza y pegó su cuerpo contra el mío, el agua mojaba nuestros cuerpos aún, recordé cuando mi hermano me folló por primera vez, fue también en la ducha.

Un sentimiento de culpa me invadió, ¿Qué estaba haciendo? Intenté evitar que siguiese pero me tenía sujeto con fuerza, no podía hacer nada, me tenía dominado y él lo sabía.

Déjeme ir. —supliqué con miedo.

Y te irás, cuando te haya follado este culo. —dijo con un tono amenazador.

El entrenador comenzó a bombear mi culo con fuerza, su respiración se entrecortaba y yo podía sentir cierto dolor en mi ano, que me quemaba, la intensidad del dolor crecía conforme más me bombeaba.

Ahhh sí joder, Matty...

¿¡Matty!? Ese..., ¡Ese era el nombre de su hijo!, joder, tenía fantasías con su puto hijo, se imaginaba que se estaba follando a su puto hijo, que hipo de puta...

Puse mis manos en la pared intentando respirar y concentrarme, el entrenador empezó un vaivén frenético, me follaba el culo a mucha velocidad, no se dio cuenta que se le escapó el nombre de su hijo.

Joder, por fin, por fin te estoy follando, sabía que caerías, todos caéis, y más tú, se notaba que eras un putito que da el culo a cualquiera, ¿Verdad?

No dije nada, me daba con más fuerza.

¿¡¡Verdad!!? —insistió.

Sí... —mascullé con dificultad, ¿Qué más daba ya seguirle el juego? Es decir, ya me estaba follando, así que era mejor no buscarle las cosquillas y provocarle, sus envites aumentaron de intensidad y nuestros gemidos aumentaban de decibelios cada vez más.

Me folló durante un buen rato, mis piernas me fallaban y mi mente nublaba mi vista, ya no podía más, un dolor agudo punzaba mi culo.

Espere, míster, porfa, pare, no quiero seguir. —intenté apartarme pero me sujetaba con fuerza de la cintura.

Cállate putito, querías polla, y aquí la tienes. —el entrenador me la clavó hasta el fondo soltando un aullido de placer y entonces noté como mi interior era inundado de su semen, por unos segundos me levantó del suelo solo con la fuerza de su polla dentro de mi, sentí su corrida, muy espesa además, con varios disparos me rellenó por dentro como a un pavo en navidad.

Tras terminar, se salió de mi interior y toda su leche salió de mi culo bajando por mis piernas, se mezclaba con el agua que aún caía, perdí mis fuerzas y caí al suelo de rodillas, mi culo me ardía horrores.

Bueno, te doy un minuto para limpiarte, puto, como tardes más me enojaré. —dijo el entrenador de forma despectiva mientras recogía la ropa del suelo y se vestía, me miró y sonrió con sorna—. Quien nace puto se queda puto.

Tras esas palabras despectivas del entrenador, éste se marchó y me dejó solo mientras el agua caía por mi cuerpo, me sentía mal, como si todos me usasen, como si fuese un juguete, y lo peor es que yo no tenía el coraje suficiente para negarme u oponerme, era débil, era un puto.

Terminé de ducharme y con ojos llorosos salí de las duchas, me vestí y salí del vestuario, un estruendo vaticinaba que se aproximaba una tormenta, y así fue, tras unos minutos la lluvia caía con tanta fuerza que podía sentirla en mi piel. Comencé a caminar de vuelta a casa, mi culo me ardía demasiado, por el camino pensaba en muchas cosas cuando una mano me empujó contra un árbol.

Tenemos que hablar. —Luis me tenía sujeto contra el árbol sin yo poder hacer nada.

¿Qué coño haces tú aquí?, ¿Qué quieres? —lo miré casi intimidado.

El estruendo de un fuerte y sonoro trueno mezclado con un relámpago y la luz del mismo se posicionó a su espalda, dándole un aspecto mas temible, estaba enfadado.

¿¡Qué es lo que quiero!? A tu hermano, es mío y tú me lo has robado. —contestó apretando el puño derecho.

Yo no te robé nada, ¡No es de tu propiedad! —dije apartándolo de mí con un empujón.

Su mirada fría contra mí me hacía estremecer, a pesar de que vivíamos en un pueblo y era una hora donde apenas había gente sumado a la tormenta tenía miedo de que alguien nos viese.

Dime, putito, ¿Tu hermano sabe que das tu culo así de fácil? —me preguntó ahora con otro tono.

No puede ser, lo ha visto, me tiene cogido, si le cuenta esto a Rubén lo perderé para siempre...

Iba a hablar cuando aparecieron tres chicos de la nada, no los vimos venir.

¡Eh Luis!, ¿Dónde coño estabas? —el chico que le preguntó era rubio como mi hermano, pero de cabello corto, delgado y el que parecía el líder del grupo, intimidaba solo con su mera presencia, era Peter.

Al lado de Peter había otro chico, de su misma altura, lleno de tatuajes y bastante corpulento llamado Lucas, y por último uno mas bajito y gordito llamado Víctor, los tres formaban el grupo de los típicos abusones de la escuela, aunque al parecer, ahora con Luis eran cuatro...—. ¡Te estoy hablando Luis!

Luis se giró y su personalidad cambió totalmente de manera más sumisa, me soltó y se interpuso entre ambos, estaba claro que no quería que me vieran.

Ah, perdona tío, se me había olvidado, justo ya iba hacia allí, pero con esta lluvia... —Luis se excusaba.

No me pongas excusas Luis, Víctor nos invitó a su casa y vamos a ir, hay que liarla gorda, hacía mucho que no veníamos al condado. —se detuvo un momento y fijó su mirada en mí—. ¿Quién es tu amigo? ¿O es otro de tus esclavos?

Las risas del los tres chicos no se hicieron de rogar, después, un silencio que solo la lluvia rompía.

Te hice una pregunta Luis, ¿No nos vas a presentar? —insistió Peter.

Ah, sí, es..., bueno, se llama Tomi y...

Deja que hable él, ¿O es mudo? —dijo Peter, y ante sus palabras Luis se calló y se apartó a un lado bajando la mirada, estaba atemorizado, nunca lo había visto así.

Me llamo Tomi, y no le conozco ni soy su esclavo. —dije con enojo.

El chico rubio se acercó a mi y me miró fijamente, se giró a ver a sus amigos y se empezó a reír con burla de mí respuesta.

Vaya, vaya, que gran sorpresa, Luis, ¿Tu esclavo la chupa bien?

Luis se mantenía callado y los dos acompañantes del rubio se reían a cada tontería que éste decía.

¿Eres sordo? Te dije que no soy su esclavo.

Sin poder si quiera reaccionar me puso su antebrazo izquierdo en mi cuello y sacó una navaja con la derecha, para apuntarla a mi cara.

¿Qué has dicho? —su mirada fría e intimidante me hacía estremecer todavía más.

Vamos tío suéltalo, lo dijo sin pensar, es su forma de hablar... —decía Luis.

¡¡Cállate!! —giró Peter, Luis se calló y no volvió a hablar, la lluvia casi se había detenido, y ahí estábamos los cinco, bajo uno de los árboles frondosos de la calle, se habían dado cuenta que ahora los gritos no serían ahogados por la tormenta y podrían escucharnos algunos vecinos.

¿Sabes lo que les pasa a los esclavos insumisos como tú? —su navaja empezó a rozar la mejilla izquierda de mi cara.

El grupo entero miraba expectante esperando que hacía su líder.

Te hice una pregunta esclavo. —dijo Peter con un tono amenazador.

No, no lo sé... —mascullé.

Los rajamos, como a un cerdo y lo dejamos tirados para que se desangre, de hecho, tanto yo como Luis recién escapamos de un correccional por rajar a un cerdo como tú.

No soy ningún esclavo... —dije mientras procesaba lo que sucedía, ahora entendía todo, este tipejo llevaba años en el correccional con Luis, se escaparon..., ¡¿Por Rubén?!

Sí lo eres, eres el esclavo de Luis, todos tenemos un esclavo, y los esclavos insumisos como tú deben ser castigados, pero voy a pasártela por esta vez, abre la boca.

Temía las consecuencias de que no le hiciese caso, así que lo mejor era obedecer para que todo terminara cuanto antes.

Te dije que abrieras la boca, no lo diré tres veces. —dijo Peter.

Abrí la boca lo que pude y el chico rubio escupió saliva dentro de mi boca sin poder reaccionar, la cerré enseguida pero su saliva había entrado.

No, no, traga —su navaja empezó a pincharme la cara y me dolía, así que tragué.

Buen chico, ahora abre la boca de nuevo.

Tío, vámonos ya, nos pueden pillar... —Luis estaba cada vez más nervioso.

Cállate Luis, eres muy pesado, abre esa bocaza de nuevo y tu esclavo será un pinchito de carne. —se giró de nuevo a mí tras sus palabras a Luis—. Aunque aquí el único que abrirá la boca serás tú, ¿A que sí? Ábrela.

La volví a abrir a regañadientes, mis ojos eran de furia y él lo sabía, lo peor es que le gustaba la situación, noté que estaba duro, podía sentirlo contra mi cuerpo, tras abrir mi boca volvió a escupir saliva dentro, sin que me lo dijera, la tragué.

Bien, así me gusta, ¿Ves?, empiezas a ser consciente de tu posición, vuelve a abrirla.

La volví a abrir y volvió a escupir en mi boca, al ver como tragaba su saliva sumisamente se echó a reír.

¡Fijaros! ¡Que putito tan sumiso tenemos aquí!

Peter se acercó a mí y me comió la boca, yo, sorprendido solo me dejé llevar, su lengua se metió en mi boca, succionó mi lengua y casi me ahogo, me faltaba el aire, podía sentir como con su boca me pasaba saliva, tras eso, dejó de besarme y se separó relamiéndome.

No está mal joder, besas bien. —dijo mordiéndose el labio, se acercó de nuevo a besarme.

¿Qué coño está pasando aquí? —la voz de mi hermano pilló a todos desprevenidos—. ¡Suéltalo!

Peter, aún sujetándome del cuello con fuerza miró a mi hermano con ira.

¡¡Coño!!, ¿Rubén?, ¡¡Cuanto tiempo!!, ¿Este es tu novio?

La cara de Rubén al ver a los tres chicos y a Luis se puso blanca.

Que..., ¿Qué hacéis aquí? —preguntó con temor.

Ya nos han dejado salir, como puedes ver, perro, fuiste muy malo, ¿Sabes? Responde, ¿Éste es tu novio? —preguntó con su navaja en mi mejilla.

Es mi hermano, ¡Pero si no lo sueltas te destrozaré! —Rubén se agachó y cogió del suelo una gran piedra—. ¡No lo diré dos veces!

Peter con la mirada hizo un gesto a sus amigos y éstos se lanzaron contra mi hermano, lo intentaban sujetar para que no se moviese, aproveché ese momento para propinarle una patada en sus partes a Peter, que dolorido, se llevó las manos a su entrepierna.

¡Hijo de puta! ¡Estás muerto!... —entre dolores intentó gritar pero apenas podía moverse.

Me abalancé sobre Víctor, que era el gordito y lo tiré al suelo, mi hermano se zafó de Lucas y salimos corriendo calle abajo, miramos atrás y los tres nos seguían corriendo.

Seguimos huyendo hasta salir del condado, a mi me costaba mucho, el culo me dolía demasiado, me ardía, ambos vimos la fábrica a lo lejos y nos dirigimos a ella.

La lluvia se hizo presente de nuevo y comenzó a llover, llegamos a la entrada de la fábrica y nos paramos a coger aire, al mirar atrás vimos que aún nos seguían, pero estaban bastante lejos, Lucas era el que más cerca estaba, no nos quedó otra, entramos a la fábrica.

Empezamos a subir plantas hasta llegar a la tercera, nos metimos entre los escombros de la zona mas derruida y nos escondimos allí en silencio.

¿Qué hacemos? —mi hermano, agitado y mojado por la lluvia me miraba esperando una respuesta.

Lo miré sin contestarle, aún tenía la piedra en su mano, yo cogí un palo que había cerca de los escombros.

Defendernos si nos encuentran. —dije alterado.

Ya... —mi hermano no parecía muy convencido.

Esos te conocen, del Internado, ¿No es así? —pregunté a mi hermano, éste afirmó con la cabeza.

Peter y Luis estaban en el Internado, allí los conocí, llevaban años..., no sé por qué les dejaron salir, aún no tienen mayoría de edad...

Peter dijo que se escaparon...

Rubén negó con la cabeza, se lo imaginaba.

Escucha Tomi, son unos hijos de puta, al menos esos dos, no conozco ni a esa mole de Lucas ni al gordo... —mi hermano estaba agitado y temblaba—. Sabía que Luis volvería, pero no que vendría con amigos...

Joder... —sujeté con fuerza el palo, no quedaba de otra que defendernos si nos pillaban.

¿Qué querían? ¿Por qué te estaban atacando? —Rubén miró a mis ojos con duda.

Por culpa de Luis, el me encaró y...

Joder, lo que faltaba..., te metí en esto sin tú tener nada que ver. —dijo Rubén cabizbajo.

No, hermanito, estamos juntos los dos, hasta el final. —mis palabras iluminaron su cara y le saqué una leve sonrisa.

Escuchamos pasos y voces, hablaban entre ellos, se escuchaban aún lejos, Peter avisó que estábamos dentro de la fábrica, sus pasos indicaban que habían entrado.

La lluvia de la tormenta volvió a pegar con fuerza, eso nos daría cierta ventaja, gracias al ruido de la misma podríamos intentar escapar sin que nos escuchasen.

Al fondo pude distinguir la cabeza de Peter, estaba en nuestra planta buscándonos, miré a mi hermano y lo señalé para que lo viese, al verlo nos metimos más dentro de los escombros, no podrían vernos a no ser que se asomasen debajo directamente.

¡Salid! ¡Putas ratas! Salid o será peor, ¿Pensáis que estáis aquí a salvo? Os prometo que si sois obedientes seré bueno, ¡¡Pero si me seguís enfadando no salís de aquí con vida!! —gritó Peter, que sabía que nos tenía acorralados.

Allí estábamos, indefensos, contra cuatro chicos más grandes que nosotros y mucho más violentos y furiosos, en una fábrica abandonada a varios kilómetros de distancia del condado.

Estábamos JODIDOS.

( Continuará... )

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Creado (2013), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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