martes, 8 de enero de 2013

Mi hermanito - Capítulo 7 ''Me follo a mi hermano''

 

Capítulo 7 - Me follo a mi hermano

Mi hermano descubrió lo que el entrenador me obligo a hacer, sí, me vio hacerle sexo oral a mi entrenador, no fue agradable, la verdad, fue un acto obligado y humillante.

Tras esto, mi hermano confesó que su relación con nuestro primo Jesús era simple y llanamente sexo, y aunque me alegré, me jodía saber que el cabrón de mi primo tocaba a mi hermano, él era mío y solamente mío.

Y no iba a permitir que nadie más lo tocase, o al menos eso pensé...

¡Ya hemos llegado! —mi hermano avisó a mi madre, pero las luces de casa estaban apagadas, nos acercamos a la cocina y había una nota, ya se fueron a dormir y nos dejaron la cena en el microondas.

Creo que tardamos demasiado —susurré en voz baja a mi hermano.

Sí, será mejor que vayamos a dormir. —sugirió.

Sí, la verdad es que estoy cansado, voy a ducharme e irme a dormir, que mañana hay que madrugar. —dije bostezando.

¿Nos duchamos juntos? —mi hermano me una sonrisa pícara y acto seguido subió las escaleras, me hacía gestos para que le siguiese, y lo hice, le seguí hasta su cuarto, despacio, intentando no hacer ruido.

Entramos a su cuarto y cerramos la puerta con cuidado, luego caminamos al baño a la vez que nos quitábamos la ropa, nos metimos en la ducha juntos y bajo ella nos enjabonamos mientras nos tocábamos el uno al otro nuestros cuerpos desnudos, explorando cada rincón.

Nuestros labios se fundían en un beso bajo el agua templada, entonces mi hermanito empezó a tocarme el culo.

Me apetece follarte, sí, quiero ser yo el que folle el culo. —mi hermano me miró juguetón.

¿Lo dices enserio? Pensé que te gustaría que te follara yo a ti.

Sí, antes sí, quizás porque era lo que siempre me habían hecho, pero, al verte con el entrenador, ahí todo sometido, ufff, me puso mucho, quiero someterte y follarte, ya estoy harto de ser yo el sumiso.

¿Cómo? —pregunté sorprendido.

Nada, olvídalo, venga, estoy muy caliente y quiero follarte hermano, mira como la tengo. —mi hermano me hizo bajar la mirada y pude ver su polla dura.

Llevé mi mano hasta su duro trozo de carne y lo aprisioné con mis dedos, empecé a masturbarlo de arriba a abajo mientras nos besábamos.

Me arrodillé y comencé a comerle la polla, mi hermano gemía mientas el agua tibia mojaba nuestros cuerpos, yo con mi lengua recorría su tronco, succionaba con mis labios intentando que sintiese todo el placer del mundo.

Mi hermano sujetaba mi cabello con fuerza y comenzó a arremeter contra mi boca, me estaba follando la boca, sí, mi hermanito pequeño me follaba la boca, y a mí me gustaba, era una sensación única.

Espera... —dijo mi hermanito agitado, me apartó de su rico dulce y me hizo poner en pie—. ¡Quiero follarte ya!, no aguanto...

Me di la vuelta obediente, separé mis nalguitas blancas y tersas, mi hermano posó una mano en mi espalda y me hizo inclinarme, noté como con la punta de su polla rozaba mi ano, buscaba poder metérmela, se notaba que era su primera vez.

Separe mis piernas para que le fuese más fácil y por fin empezó a clavarme su dura polla, lo hizo demasiado deprisa y no pude evitar solar un leve quejido de dolor. La siguió metiendo más y más dentro de mi, hasta que noté sus huevos chocar contra mi culo.

Su respiración entrecortada chocaba en mi nuca, apoyó su mentón en mi hombro.

¿Te duele? ¿Estás bien? —preguntaba mi hermano preocupado.

Sí..., estoy bien... —mentí, la verdad es que fue muy brusco y me hizo bastante daño, pero me aguanté, sé que era su primera vez y quería hacerlo feliz, aunque fuese a costa mía, de todas formas el agua ayudó bastante a que entrase fácil.

¿Sigo? —me preguntó agitado, notaba como su cuerpo emitía ciertos temblores.

Espera un poco. —logré mascullar, intentando coger fuerzas y reponerme, el agua ayudaba a que todo fuese mucho más fácil—. Ya, sigue...

Mi hermano al escuchar eso comenzó a sacarme su polla de mi culo, después la volvió a meter, pero de nuevo de manera brusca, intenté contener mis quejidos de dolor, con mi mano derecha comencé a pajearme.

¿Te gusta como te follo hermano? —Rubén estaba cada vez más caliente, notaba como su polla palpitaba dentro de mi, iba a correrme muy pronto, no aguantaría mucho más.

Sí, hermanito, lo haces muy bien, venga, folla a tu hermano, dame tu leche. —dije extasiado.

Ante mis palabras, mi hermano me sujetó de la cintura con fuerza y comenzó un vaivén veloz, su polla me follaba el culo con rapidez, entonces escuché como comenzó a gemir con más fuerza, su cuerpo se tensó y su polla explotó dentro de mí, podía sentir como se hinchaba y convulsionaba, mi interior se llenaba de su leche, de la leche de mi amado hermanito.

La leche de mi hermanito inundaba mi interior, era caliente y me aliaba por dentro, el poco dolor que sentía se convirtió en placer durante unos segundos, en los que no pude evitar gemir.

No pude evitarlo, aceleré mi masturbación hasta correrme sin parar, fue algo que nunca había sentido, mágico, en ese momento recordé cuando el chico mulato me hizo suyo en aquel parque, mi piel se erizó y suspiré tras terminar de correrme.

Rubén me la sacó y se enjabono para limpiarse y terminar de ducharse, salió y me dejó solo, yo terminé de ducharme, me limpié bien y salí con la toalla en mi cintura.

Me asomé y vi a mi hermano boca abajo, dormía plácidamente en su cama, me acerqué y le besé en la mejilla, después salí cerrando la puerta por fuera.

Y tras eso, fueron pasando los días, la relación con mi hermano se fortaleció, él y mi primo rompieron cualquier comunicación, no eran novios, simplemente Rubén le dijo que no quería follar más con él, que hacerlo con personas de la familia estaba mal, lógicamente no le dijo que lo hacía conmigo, Jesús le prometió que no diría nada, yo no me fiaba de él, pero no quedaba otra que confiar en su palabra.

Me aliviaba saber que a mi hermano ahora le gusta dar por el culo, y no recibir, porque así mi primo ya no tenía ninguna posibilidad con él, los primeros días fueron duros, a mi hermano le costaba hacerlo sin hacerme daño, pero poco a poco fue aprendiendo y ya disfrutaba más cuando él me follaba.

Llegó el Martes y tocaba entrenamiento, recordaba aún cuando el entrenador me humilló y me obligo a chupársela, fue un abuso, o al menos así lo sentí yo, no quería que eso se repitiese, estaba preparado, si volvía a intentar algo lo amenazaría.

El entrenamiento fue con normalidad y el míster pasó de mi, como si nunca hubiese pasado nada, tras terminar, todos nos dirigimos a las duchas.

Como dije, el entrenador después de lo que pasó no volvió a decirme ni insinuarme nada más, no sé si se sentirá culpable o simplemente con la mamada que le hice se dio por satisfecho, el caso es que al menos me dejó en paz.

Eran más o menos las siete de la tarde y al entrar en el vestuario vi a uno de mis compañeros, era el que el entrenador se estaba follando aquella noche en el parque.

Quedábamos él, yo y un compañero más, pero me di cuenta que él hacía tiempo disimulando que ordenaba su taquilla, se notaba que estaba esperando que se fuera el otro chico, y efectivamente, el otro chico terminó de cambiarse y se fue.

Entonces Oliver, que así se llamaba el chico que era follado por nuestro entrenador, se acercó a mí, se me olvidó describirlo, era de mi altura, un metro y sesenta centímetros más o menos, delgado, con el cabello oscuro y un poco largo, media melena suelta, ojos marrones oscuros y la piel blanca, llevaba un tatuaje en el cuello del escudo del capitán américa, era raro ver a un chico de nuestra edad, de segundo de secundaria, con un tatuaje.

Esto..., Tomi, una cosa... —su mirada se iba al suelo constantemente.

¿Si?, Dime... —pregunté con curiosidad por saber que quería.

Mira, quería hablar contigo desde hace unos días, sobre lo que viste, quiero decir, lo que vi, porque no fuiste el único que vio algo... —a Oliver se le notaba nervioso.

Ah..., ya, ehh..., bueno, no hace falta, no vi nada que vaya a contar, tranquilo. —le dije para calmarlo.

Oliver cerró su taquilla y se sentó a mi lado, en la banca donde me ataba los cordones de las zapatillas.

Bueno, tras lo que vi, estaba buscando el momento de estar a solar, ya sabes, para hablar.

Terminé de atar mis cordones y al incorporarme, Louis intentó besarme en la boca, le hice la cobra y logré evitarlo.

Espera, ¿Qué haces? —dije al apartarme instintivamente.

Perdona, yo..., pensé que..., bueno..., no sé..., lo siento... —se disculpó con vergüenza.

No, tranquilo, es solo que me sorprendí, es todo. —me levanté para marcharme pero continuó hablándome.

Es que me gustas. —Oliver bajó la mirada tras esa confesión que me sorprendió.

¿Yo? Pero si soy feo, qué dices... —dije riendo.

Pues a mi me gustas, porque con el cuerpo que tienes yo estaría todo el día fallándote, como te folló ese mulato la otra noche, me puso a mil cuando os vi. —dijo con la cara colorada tras darse cuenta de sus palabras.

Hubo un silencio durante varios segundos.

Es que me he puesto un poco caliente. —continuó Oliver—. Fíjate como la tengo. —Oliver se bajó los bóxer y empezó a jalársela lentamente.

¿¡Eh!? ¿Qué haces? Ten cuidado, nos pueden ver... —yo tenía temor sobre todo por el entrenador.

Aquí no hay nadie, ya todos se fueron. —Oliver continuó pajeándose como si nada.

No lo digo solo por ellos, también esta el míster... —dije con temor.

No te preocupes por él, no contará nada. —Oliver lo dijo con toda naturalidad, ante mi asombro.

Eso es lo que me preocupa, él, bueno, él te estaba follando esa noche, ¿Por qué? ¿Era la primera vez? —pregunté mientras él seguía a lo suyo, y lo cierto es que me estaba calentando ver a mi amigo pajeándose delante mí.

Bueno, yo no tengo mucho dinero, ya lo sabes, Juan me dijo que allí se ganaba mucho dinero si te dejabas tocar.

¡Espera!, ¿Juan? ¿¿El de nuestra clase?? —pregunté con gran sorpresa.

Sí, pensé que lo sabías, ¿No lo sabías? —me miró sorprendido.

No, ni lo imaginé, ahora entiendo, ''ese rumor'' de que a mi hermano lo vieron allí, era mentira, lo vio él porque estuvo allí... —murmuraba con enojo.

¿Qué? Si no lo sabías porfa no le digas nada, me matará.

No te preocupes, no diré nada... —dije a regañadientes—. Pero..., ¿Entonces vais allí a que os follen?

No, Juan me dijo que fue una o dos veces y solo se dejaba tocar, pero pagaban mucho, entonces decidí ir también, pero me ofrecieron más por dejarme..., bueno, por dejarme follar, y acepté.

¡Qué fuerte!, ¿Así eres chapero? —pregunté alucinando, no me creía lo que me contaba, era algo que jamás había pensado de mi compañero de equipo.

No, somos, ¡Tú también estabas allí!, ¡Te vi!, ¡Un chico te folló!

No, me confundió con un chapero, es diferente, yo no he vuelto a ir. —dije con un ligero enfado, Oliver no insistió.

Vale, disculpa...

En fin, ¿Y cómo es que llegaste a acabar con el entrenador? —pregunté intentando descubrir más sobre el míster.

Pues..., un día me estaba dejando tocar por un hombre y el míster me vio, esa noche me ofreció dinero por follarme.

Y aceptaste. —sentencié.

Sí, hasta ese momento solo me tocaban o me la chupaban, pero el míster quería follarme, insistió tanto que accedí...

Hubo un ligero silencio, ese ''insistió'' sonó más a obligación que a otra cosa.

El caso es que desde entonces a veces el míster va allí y me paga por follarme, es muy bueno conmigo, nunca me obligó a hacer algo que no quisiera, así que no me juzgues, he notado tu mirada.

No, no, tranquilo, es tu vida, no me meteré. —aparté la mirada preparándome para marcharme.

¿Y no vas a volver? —Oliver se seguía jalando la polla.

¿Al parque? No, no soy chapero, ya te lo he dicho. —me di la vuelta para irme cuando me detuve al escuchar su confesión.

Es que el chico ese, el mulato que te folló, va todos los días, pero nunca folla, va mirando y buscando por todas las zonas, yo creo que te busca...

No puede ser... —murmuré.

Pues es verdad, va todas las noches, creo que le gustó tu culo. —Oliver sonrió pícaramente.

A mi no me hace gracia. —dije con un tono serio.

Pues con todo esto me calenté y me voy a hacer una paja, ¿O me la quieres hacer tú? —me miró sonriendo.

No, ni de coña, yo ya me voy.

En ese momento entró el entrenador y se sorprendió al vernos tan juntos y con Oliver pajeándose, aunque enseguida se subió el pantalón.

¿Qué hacéis? ¿Estáis locos? Estas cosas aquí no, venga va, largo. —dijo con su ronca voz de manera despectiva.

Me terminé de vestir y salí de allí, aún flipando con esa surrealista situación, dejé a Oliver a solas con el entrenador, lo que pasase allí me daba ya igual, lo que me carcomía por dentro era lo que dijo, que el chaval mulato me buscaba cada noche, no lo terminaba de creer.

¿Enserio se prendió de mí?

Al llegar a casa me percaté que ya todos dormían, estuve demasiado tiempo entrenando, ya estaba anocheciendo, así que mi familia ya se fue a la cama, entré en la cocina a oscuras.

¿Qué haces? —me di la vuelta mirando a mi hermano, que me observaba sonriente.

Mi hermano, que iba en pijama corto, se acercó al frigorífico y lo abrió, la luz del mismo iluminó parte de la cocina, metió la mano dentro y sacó un sándwich de jamón y queso.

Te hice esto, sabía que vendrías tarde. —me miró con una sonrisa—. ¿No habrás hecho nada con tu entrenador no? —preguntó con su mirada fija en la mía.

No, no hice nada, ha pasado de mí, tranquilo, y no hables tan alto, que vas a despertar a mamás y eso... —sugerí mientras intenté coger el sándwich.

Pero mi hermano lo evitó, me miró pícaramente y se lo llevó a la boca tomando de un bocado un trozo del mismo mientras observaba que intentaba hacer.

Sus ojos azulados brillaban con la luz del frigorífico, se acercó a mi mientras masticaba y juntó sus labios con los míos, pude sentir durante el beso como me pasaba la comida de su boca a la mía mientras mi corazón latía con fuerza.

Se separó y lanzó una carcajada en voz baja.

¿Está rico? —preguntó mi hermano maliciosamente.

¿Tú eres bobo? —pregunté hipnotizado mientras tragaba el trozo de sándwich mezclado con su saliva, fue algo delicioso y excitante, mi hermano me puso duro, hacía cosas que yo no imaginaba.

¿Qué hacéis? —en ese momento mi madre encendió la luz de la cocina y nosotros de un susto nos giramos aterrados.

Mi madre se acercó al frigorífico, cogió una botella de agua y comenzó a beber de ella, nosotros, por nuestra parte intentamos disimular la erección, me senté en la silla de la cocina y me apoyé en la mesa, terminando de comerme el sándwich.

Bueno, ¿Tomi por qué llegaste tan tarde? —preguntó mi madre metiendo la botella dentro del frigorífico y cerrando la puerta.

Mi hermano fingía llenar un vaso de agua y beber de ella como si tuviese sed.

Bueno, salí un poco tarde del entreno y como tenía hambre me hice algo de cena. —dije.

Yo solo vine a por un poco de agua, me vuelvo a la cama. —dijo mi hermano tras beber agua y dejar el vaso en la encimera.

Pues venga, a dormir. —ordenó mi madre.

Mi madre se marchó y nosotros nos fuimos a nuestro cuarto, me duché con rapidez y me puse el pijama, me eché en la cama y cerré los ojos intentando coger el sueño.

Entonces escuché el sonido de mi puerta abriéndose con lentitud, miré y pude ver a mi hermano en bóxer entrar en mi cuarto y cerrar la puerta.

¿Qué haces aquí y en bóxer? Quizás mamá sigue despierta. —dije con voz susurrante temeroso de ser descubiertos.

Shhh. —mi hermano carraspeó que me callase—. Calla, no se enterarán si no hablas.

Mi hermano Rubén se acercó a mi cama, donde yo estaba tumbado, se arrodilló y me miró con una sonrisa, alargó sus manos y me bajó el pijama, acercó su boca a mi polla y se la tragó, me la comenzó a mamar, chupaba y lamia con intensidad, me hacía una mamada espectacular, increíble, yo guiaba su cabeza mientras notaba su lengua a través del tronco de mi pene, no podía aguantar más y sin avisar me empecé a correr en su boca, lejos de disgustarse empezó a succionar mi pene tragándose mi corrida por completo.

Uff..., deliciosa tu leche hermano, eres perfecto. —dijo Rubén relamiéndose.

Se subió a la cama y comenzó a lamer todo mi cuerpo, levantó la camiseta de mi pijama y lamió mi pecho, mis pezones, mis axilas, todo..., todo mi cuerpo estaba lleno de saliva suya, hasta que llegó a mi boca y nos fundimos en un ardiente beso.

Hermano, fóllame... —me pidió Rubén jadeando, ante mi sorpresa, solo pude afirmar con la cabeza.

¿Quieres ser follado por mí? —pregunté juguetón.

Sí, por favor, fóllame, quiero saber que se siente ser follado por mi hermano. —confesó muy excitado.

Fuiste un nene muy malo, mereces un castigo. —dije burlonamente.

Lo he sido, he sido un niño muy malo, castígame hermano. —Rubén se quitó el bóxer y se puso a cuatro, yo me moví acercándome a la mesita y saqué un bote de lubricante que tenía guardado.

Me terminé de desnudar, me puse detrás de él y sujeté con firmeza su cintura, empecé a ponerle lubricante en su ano rosado y también en mi polla.

¿Estás preparado para tu castigo, hermanito? —le pregunté mientras con mi polla restregaba el lubricante de su culo.

Afirmó con la cabeza, nuestras respiraciones eran muy agitadas, con cierta dificultad empecé a penetrar el culito de mi hermanito, él posó su cara en la almohada inclinándose más y dejando su culo a mi disposición.

Seguí penetrándolo despacio hasta que se la introduje toda, podía notar su interior, estaba en lo más profundo de mi hermanito pequeño.

Ya esta dentro, ¿Estás bien? —pregunté jadeante.

Mi hermano afirmó con la cabeza y comenzó a mover su culo, ya quería que lo continuase follando, y cumplí su deseo.

Mientras comencé a moverme dentro de mi hermanito, pensé en toda la situación, una situación que yo mismo busqué, estaba en mi cama fallándome a mi hermanito pequeño, él estaba aquí, a cuatro dejándose follar por su hermano mayor, y lo disfrutábamos.

La saqué hasta la mitad y la volví a introducir lentamente, la sacaba y la metía, la sacaba y la metía, cada vez mas deprisa, Rubén se pajeaba mientras yo me lo follaba ahora con mayor velocidad.

Sujetaba con fuerza su cintura para poder clavársela bien profundo, mis embestidas eran casi frenéticas, mis huevos chocaban con sus nalgas, era delicioso, placentero, estaba ya por correrme.

Sujeté su cabello y jalé su cabeza hacia mí, lamí su mejilla derecha y le hice un chupetón en su cuello sin dejar de penetrarlo, la velocidad fue en aumento, nuestros cuerpos se movían frenéticamente, la cama empezó a hacer un ligero ruido y eso nos alertó, bajé el ritmo y solté su cabello.

Ahhh, no pares hermano..., si..., así..., castígame... —decía mi hermanito extasiado.

Ahh..., ¿Te gusta ehh hermanito? Si yo sabia que te gusta la polla, ahhh..., ¿Qué se siente ser sometido por tu hermano mayor eh?

Si...,me encanta..., soy reputo, tu puto, sólo tuyo y de nadie más, dame todo, no te detengas... —su voz era cada vez más quebradiza, estaba a punto de correrse, lo notaba.

Seguí envistiéndole con fuerza hasta que me detuve por completo.

¿Porqué te paras? —preguntó con enojo.

Date la vuelta, quiero ver la cara que pones cuando te folle y me corra dentro de ti. —dije caliente retrasando el éxtasis.

Saqué mi polla de su culo y se giró boca arriba, levanté sus piernas y las puse en mis hombros, podía ver la cara de mi hermanito roja y como su cuerpo temblaba de excitación, los dos sudábamos como cerdos, pero no nos importaba.

Apunté mi polla a su ano y volví a metérsela hasta el fondo, se deslizó con facilidad.

Ahhh, joder que culo tienes, tan apretado..., ufff.

Es tuyo Tomi, solo tuyo, lo tienes para ti, gózalo. —decía mi hermano justo cuando empezó a correrse encima de su tripa, podía ver como se manchaba su cuerpo de su propia leche.

Tras ver eso y sentir como su culo se contraía y me presionaba mi polla, no pude aguantar más y comencé a correrme sin parar dentro de mi hermanito, no sabría explicarlo, pero es algo que jamás volví a sentir, con nadie, nadie me hizo sentir lo que mi hermanito provocaba, fue la mejor follada de mi vida.

Mira como te corres puto, te gusta tanto que te folle tu hermano que te corres sin apenas tocarte, como lo puto que eres. —decía sin darme cuenta que estábamos levantando la voz demasiado, la habitación olía a sexo, nosotros estábamos sudados y llenos de nuestra propia leche.

Se levantó hacia mí y comenzamos a besarnos mientras mi leche llenaba las entrañas de mi hermanito pequeño, fue algo indescriptible, delicioso, lo acababa de dejar marcado por dentro con mi semen caliente, mi hermanito ahora era mío, solo mío y no dejaría que se me escapase.

Mi madre siempre decía que la leche era buena, que debía tomarla todos los días, y en abundancia, así que le hice caso y me acerqué al cuerpo de mi hermanito y lamí toda la leche que había en su piel, sin dejar ningún rastro de su corrida, estaba simplemente deliciosa, la saboreé y la tragué toda con gusto.

Mi hermano se abrazó a mí y dormimos juntos esa noche, abrazados, felices, sin saber que la felicidad es efímera.

Ninguno sabíamos que al día siguiente, ocurriría un suceso que provocaría nuestra separación, miré a la ventana, la luna iluminaba el cuarto a través de ella, una sombra vino a mi mente, el entrenador, algo dentro de mí sabía que todo era muy bonito.

Desgraciadamente, acerté.

( Continuará... )

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Creado (2013), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi hermanito - Capítulo 6 ''Abusado por mi entrenador''

 

Capítulo 6 ''Abusado por mi entrenador''

El entrenador me obligó a arrodillarme.

Se bajó el cierre de sus vaqueros sacando su polla, era gorda, estaba circuncidada y mediría unos diecisiete centímetros o más, nunca vi una polla tan grande en mi vida.

Chupa. —me ordenó.

¿Qué...? —pregunté con la voz ahogada.

Dije que chupes, haz un buen trabajo y lo que vi la otra noche en el parque desaparecerá de mi mete, ¿Un buen trato no? —el entrenador sujetó su polla y pasó la punta por mis labios haciendo presión para que abriese mi boca.

Tenía miedo de su reacción si lo rechazaba, pero también de ser pillado, así que cuanto antes terminase esto, mejor.

Tonto de mí al pensar que con esto el entrenador dejaría de molestarme..., que ingenuo fui al pensarlo..., ya que al ceder sólo demostraría que me tenía en sus manos.

Abrí mi boca, entonces el entrenador sonrió, había ganado y él lo sabía, sujetó con firmeza su polla y la fue introduciendo en mi boca, hice lo que pude, era demasiado gorda y no pude tragar hasta la mitad, quería que terminara cuanto antes esto para no ser pillado, movía mi lengua por su tronco, le chupaba la base de la polla y movía mi lengua hasta la punta, metía de nuevo su polla en mi boca y se la comencé a mamar.

El entrenador sujetaba mi cabeza y gemía de placer a la vez que me follaba mi boca como él quería, me sujetaba del cabello y me hacía mirarle a los ojos mientras le comía la polla.

Así me gusta, ¡Sois todos iguales!, ¡Dais la boca y el culo por cualquier cosa!, y mientras me ofrezcas tu boca sabré agradecértelo, serás el capitán del equipo.

Yo seguía chupándosela mientras me trataba de manera despectiva, como si yo fuese de su propiedad, me agarró con fuerza y me la clavó hasta el fondo de la garganta.

Empezaba a ahogarme, me faltaba el aire y él lo sabía, le daba igual, solo quería satisfacerse, mi boca me dolía, la forzaba, creí que mis comisuras se rajarían, la introdujo más de la mitad y notaba como su polla se hinchaba más y más, entonces su corrida comenzó a entrar sin parar dentro de mi boca.

Y la verdad es que sentí alivio, así esto terminaría cuanto antes.

No pude evitarlo y tuve que tragarme todo lo que mi entrenador disparaba en mi boca, que fue demasiado, empezaba a ahogarme y tosía con su polla en mi boca, me sacó de la boca su polla y se la guardó.

Me separé tosiendo sin parar y escupiendo parte de su semen en el suelo con dificultad, me faltaba el aire, casi me ahogaba.

Bueno, no esta mal, ya puedes irte, ya te avisaré cuando necesite tu ayuda, ahora vete, que tengo que hacer cosas y no tengo todo el día. —dijo de forma despreciable, con su mano me apartó de mala manera y se sentó en su silla a reorganizar el cajón y coger unas carpetas.

Yo por mi parte cogí un pañuelo de su mesa y limpié como pude mi boca mientras lo miraba con odio, pero él me ignoraba, estaba más concentrado en su mesa.

¿Qué haces aún aquí? Te dije que ya podías marcharte, fuera.

Salí del despacho y cerré la puerta con genio, no podía creer lo que acaba de pasar, no puede ser, desde que llegó mi hermano todo se ha descontrolado de una forma inverosímil.

Pensaba en que podría hacer ahora y mientras salía de la escuela, en la entrada del campo de fútbol una voz me detuvo.

Lo he visto todo. —me giré a la izquierda de donde provenía la voz y me quedé petrificado.

No, no puede ser..., trágame tierra... —murmuré.

Y es que, al mismo tiempo que yo fui al entrenamiento, mi hermano estaba ocupado con otras cosas...

Mientras yo fui al entrenamiento, mi hermano estaba en casa de mi primo, el volumen del equipo de música estaba muy alto.

Mi hermano se encontraba en el cuarto de mi primo, estaba tumbado boca abajo, y mi primo estaba encima de él, se movía con furia arremetiendo contra mi hermanito.

El bombeo era rápido pero a la vez profundo, la polla de mi primo Jesús penetraba el culo de Rubén, mi hermanito, que estaba siendo sodomizado de manera brutal, sus jadeos eran ahogados por la música que Jesús había puesto en su cuarto a gran volumen.

Jesús mordía el cuello de mi hermanito con devoción mientras su polla entraba y salía de su culo, el culo de mi hermanito, blanquito y suave, en comparación con el tono de piel más oscuro de Jesús y de su polla, que no paraba de entrar y salir hasta que de una embestida se corrió dentro de él.

Ambos quedaron exhaustos y rendidos en la cama, mi hermanito se levantó y comenzó a vestirse.

¿Ya te vas? —mi primo bajó la música y observaba a mi hermano vestirse mientras se subía el pantalón y el bóxer.

Jesús, debo estar en casa antes de que anochezca. —Rubén terminó de ponerse la ropa.

Ya, lo sé, por cierto, ¿Hablaste ya con tu hermano? —mi primo se acercó a mi hermanito de forma cariñosa posando sus manos en la cintura de éste.

Bueno, mas o menos. —dijo mi hermano con tristeza.

¿Cómo que mas o menos? —preguntó Jesús que no dejaba de manosear a mi primo.

No se lo tomó bien, además pensó que era chapero. —mi hermano apartó a Jesús fríamente y terminó de atarse los cordones de una de sus zapatillas.

Bueno, te follé en el parque donde... —dijo Jesús.

Ya, ya sé, pero me preocupa precisamente eso. —mi hermano se ató los cordones de la otra zapatilla—. Es que no sé, me raya como se comportó, además, aún tengo dudas de como supo que estuve allí contigo.

Tu dijiste que te lo encontraste al salir, pues unió los hilos, ¡Al final no va a ser tan tonto! —dijo mi primo roba hermanos.

Sí, pero no creí que sospechase algo, además, hace muchos días de eso. —mi hermano se levantó y cogió su móvil de la cama.

Bueno, —Jesús miró también a la cama y se puso la camiseta—. Ya esta todo aclarado, él sabe que salimos y lo tendrá que aceptar le guste o no.

¿Cómo qué salimos? —mi hermano lo miró con duda—. No, esto es solo sexo, creía que ya lo hablamos.

Bueno, ya me entiendes. —respondió Jesús esquivando la mirada de mi hermano.

No, no te líes, esto es sólo sexo. —Rubén miró con enfado a Jesús.

Que sí coño, lo que tú digas. —replicó Jesús refunfuñando.

Nos vemos. —mi hermano abrió la puerta y mirando para ver si estaban nuestros tíos se marchó tras despedirse de Jesús.

Al rato mi hermano llegó a casa y entró en el salón.

Ya estoy en casa. —dijo mi hermano cerrando la puerta tras de sí y entrando en la cocina.

Rubén, —mi madre dejó lo que estaba cocinando para dirigirse a mi hermanito—. Espera, no te cambies, no se donde esta tu hermano, tiene dentista y debería haber llegado ya a casa, ve a buscarlo, hazme el favor.

¡Joder mama estoy cansado! —replicó mi hermano.

¡¡Rubén!!, ¡Podría haberle pasado algo! —dijo mi madre con enfado.

Esta bien... —mi hermano cogió de nuevo las llaves que soltó en el mueblecito de la entrada y las metió en su bolsillo—. No tardo.

El sol desaparecía dejando entrever las últimas horas de la tarde, mi hermano salió a buscarme, sabía que siendo Martes estaría en el entrenamiento, por el camino se tropezó con Cristian, era un chico de mi clase y también un amigo con el que iba a los entrenamientos.

Cristian era de piel blanca, pelo castaño claro, ojos claros y algunas pecas adornaban su carita de ángel.

Oye, Cristian, ¿Dónde esta Tomi?

Hola Rubén, pues..., creo que se quedó el último en las duchas tras entrenar, pero de eso hace mucho rato, ya habrá vuelto a casa.

No, no ha vuelto aún, pero vale, gracias.

Rubén se despidió de Cristian y aligeró hacia la escuela para buscarme, llegó al entrenamiento pero no había nadie, estaba todo en pleno silencio. Entró a los vestuarios pero no había nadie, avanzó hasta el despacho y vio a Tomi de pie, estaba de espaldas a él, en frente, el entrenador, se acercó despacio y sin asomarse se apoyó en la pared de una de las duchas y empezó a escuchar con dificultad.

Bueno..., tendré que contarle a tus padres.... —la voz del entrenador sonaba bastante lejana y le costaba entender algunas palabras, su voz era grave y autoritaria.

Rubén intentó poner más atención a las palabras del entrenador.

Me gusta sentir que...., como tú..., por un puesto titular..., ¿No crees?

Hubo un leve silencio.

Chupa. —dijo la voz del entrenador, Rubén, sobresaltado no pudo evitar asomarse, me vio de rodillas y como el entrenador me sometía por la boca mientras me miraba.

Mi hermano se estaba poniendo duro y empezó a tocarse, se pegó a la esquina y asomó parte de su cara hacia el despacho, su único ojo observó como el entrenador tenía sus manos en mi cabello y me forzaba follándome la boca entre sus gemidos de placer.

Dije que chupes, haz un buen trabajo y lo que vi la otra noche en el parque desaparecerá de mi mete, ¿Un buen trato no?

Rubén abrió los ojos como platos con sorpresa, yo estaba ahí arrodillado, y sí, estaba claro que mi hermano se dio cuenta que le estaba comiendo la polla al entrenador.

Así me gusta, ¡Sois todos iguales!, ¡Dais la boca y el culo por cualquier cosa!, y mientras me ofrezcas tu boca sabré agradecértelo, serás el capitán del equipo.

Rubén empezó a pajearse con ferocidad mientras veía como su hermano mayor era sometido y obligado a comerse la polla del entrenador, estaba a mil viendo eso, era algo que nunca experimentó, pero el ver a su hermano siendo dominado era algo único para el, le daba un placer sin igual, esto ya era otro nivel.

El entrenador apretó mi cabeza con fuerza y se convulsionó, Rubén no quitó el ojo de como el entrenador se corría en mi boca. Me separé tosiendo sin parar y escupiendo parte de su semen en el suelo con dificultad, me faltaba el aire, casi me ahogaba.

Rubén empezó a correrse sin poder evitarlo mientras ahogaba sus gemidos con su otra mano.

Bueno, no esta mal, ya puedes irte... —tras las palabras del entrenador, Rubén se escondió de nuevo, se alejó hacia atrás varios pasos y metió su polla de nuevo en el pantalón saliendo fuera de los vestuarios con cuidado de no ser visto ni escuchado, Rubén estaba alucinando, acababa de ver a su hermano comerse una polla, ¡Y la de su entrenador!

Esperó fuera escondido detrás del banquillo del campo de fútbol, al rato me vio salir.

Salí y me enjuagué bien la boca en la fuente de agua que había fuera para los entrenamientos, bebí un poco mientras aclaraba mis ideas, mientras pensaba que hacer escuché una voz cerca de los banquillos que me detuvo.

Lo he visto todo. —me giré a mi izquierda de donde provenía la voz y me quedé petrificado.

No, no puede ser, trágame tierra... —murmuré.

¿Qué dices? —Rubén me miró desafiante.

¿Qué haces aquí Rubén? —pregunté nervioso.

Mamá me mandó a buscarte porque te retrasabas y tenías dentista, aunque ya veo por qué te retrasabas... —dijo con enojo.

¿Por qué qué? —pregunté.

¡Oh!, Por favor hermano, no te hagas, ¿Vale? ¡¡Lo he visto todo!! —Rubén me gritó alterado.

Escucha..., no..., no es lo que parece, yo... —mi voz intentando excusarme no convencía a mi hermano.

Claro, —mi hermanito me detuvo y se acercó a mi—. Una cosa es que sea tu hermano pequeño y otra que sea tonto, lo escuché y lo vi todo..., ¡¡Todo!!

¿A que te refieres? —mi voz sonaba temblorosa y me faltaba poco para echarme a llorar—. Como te dije, esto no es lo que parece...

Escuché todo Tomi, el entrenador dijo algo que hiciste en el parque...

No, escucha...

Ahora entiendo todo, me seguiste..., y fuiste al parque, ¿Verdad? ¿Qué hiciste?

Mi silencio me delataba, pero ya no sabía que decir.

Joder, nunca pensé que tendría un hermano chapero. —sus palabras despectivas me dañaron.

¡¿No soy chapero me oyes?! —le cogí del brazo enfadado y apreté—. Además, es tu puta culpa, Juan me dijo que el chapero eras tú y te seguí al parque por eso.

¿Y que? ¿De paso dabas tu culo?

¡No!, ¡Joder!, No fue así como sucedió, además, ¡¿Que cojones?!, No tengo porque darte explicaciones de mi vida, si tu le das tu culo a Jesús, pues corre, ve a por su polla, puto traidor.

Mi hermano, furioso, me pegó un puñetazo en la cara, caí al suelo, me llevé la mano a mi boca, mi labio sangraba, le miré desde el suelo con odio y pena.

Mi hermano, que me miraba ahora con cara de arrepentimiento, se inclinó hacia mí con pesar y culpa.

Perdón, no sé que me ha pasado, lo siento. —intentó ayudarme a levantarme pero lo aparté con enfado.

Déjame. —con mi mano aparté las suyas, se levantó y de nuevo me pidió perdón.

Miré con rabia a mi hermano y no pude callarme.

Yo sentía cosas por ti, ¿Sabes? Y te fuiste con él, te entregaste a él, antes que... —me callé, no quería decirle mis sentimientos, que lo amaba, lo amaba con locura.

¿Antes que qué? —mi hermano se separo más de mí y me miró desafiante—. ¡Tú lo dejaste claro!, ¡Entre hermanos esta mal!, Así que me alejé, ¡Tú mismo me lo dijiste!, Así que me alejé y encontré a Jesús, y él si me acepta como soy, los demás me importan una mierda, yo quiero ser feliz.

No se que me daba mas rabia, saber que mandé a mi hermano yo mismo a los brazos de Jesús o que Jesús se aprovechase de ello.

Me puse de pie y con mi muñeca limpié la sangre de mis labios.

Tienes razón, y lo siento, me equivoqué, actué mal, mira, yo solo quiero que seas feliz, y si con Jesús lo eres, no me meteré... —dije a regañadientes, mi labio no era lo único que sangraba, mi corazón se desangraba de dolor.

Mi hermano me miró con los ojos vidriosos y me abrazó, yo, sorprendido, le correspondí el abrazo, nos quedamos así un rato.

El tiempo se detuvo, por un momento sentí paz, alivio, amor, seguridad, no quería separarme, no me importaba estar así siempre, era feliz en ese momento.

Desgraciadamente a los pocos segundos se separó un poco de mí, nos observamos, nuestras miradas analizaban cada parte de nuestro rostro, buscando respuestas, sus labios se posaron en los míos, un hermoso beso que jamás olvidaré, nos fundimos en uno y el tiempo parecía no acabarse.

Nos separamos y nos miramos el uno al otro.

Yo te amo. —mi hermano me cogió de la mano—. Y eso no ha cambiado ni cambiará nunca, siento todo lo que hice, perdóname, quiero estar contigo.

Yo también quiero, Rubén, pero..., estás con Jesús...

¿Qué dices? No somos novios, solo..., bueno, solo hemos follado un par de veces, nada más, pero no hay amor...

¿Entonces...? —estaba confundido, muy confuso.

Eres mi hermano, lo sé, ¿Y qué? Yo te amo a ti, quiero que seamos novios.

Miré con felicidad a mi hermanito.

¿Novios? —pregunté incrédulo.

Sí, y esta noche lo celebraremos. —me dijo pícaramente, sus dedos se posaron en mis labios—. ¿Te duele?

Tras el beso, no. —dije feliz.

Volvimos juntos a casa más felices que nunca, aunque la incertidumbre me corroía por dentro.

¿Estaba bien lo que hacíamos? Por culpa de nuestros juegos acabamos en una espiral de vicio y solo obtuvimos problemas.

¿Sería buena idea sucumbir de nuevo a la tentación entre hermanos?

O lo que es peor, ¿Nos dejará en paz Jesús? Ese es el menor de nuestros problemas...

Sin saberlo, a lo lejos, el entrenador nos observaba con seriedad, movió la cabeza de forma afirmativa y sonrió.

¿Hermanos que se aman? —el entrenador apretó los puños y golpeó con uno de ellos la pared que tenía al lado—. No me vas a robar a mí Tomi, no, haré lo que sea, pero NO ME VAS A QUITAR A MI CHICO.

( Continuará... )

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Creado (2012), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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