sábado, 8 de octubre de 2011

Amistad rota en Halloween - Capítulo 10 ''Amor y amistad'' (Final)

Amistad rota en Halloween - Capítulo 10 ''Amor y amistad'' (Final)

—Bueno, ¿Qué te parece? —preguntó Max, nervioso.

—Max..., no sé qué pretendes con estas velas..., el manto y..., ¿eso es comida? —Tommy miraba atento hacia un mantel colocado con piedras encima y un cesto de comida en un bote de cristal.

Ahora entendía por qué Max le insistió en que no probase bocado antes de salir.

—Sí, cenaremos aquí, te compré lo que más te gusta, y..., pues toma. —Max le dio una caja pequeña de color blanco.

—¿Qué es esto? —preguntó Tommy cogiéndola.

—Tu regalo de cumpleaños.

—Pero si no es mi cumple, ya lo fue. —dijo Tommy extrañado y moviendo la caja para escuchar que había dentro de ella.

—Lo sé..., pero..., no pude dártelo por lo que pasó..., bueno, ¡va, ábrelo! —Max se impacientaba.

Tommy abrió la cajita, dentro había otra caja más pequeña de color plateado con pegatinas de anime, estaba cerrada con un candado y la llave metida en el agujero del candado.

—¿Qué es esto? —preguntó Tommy enseñándole la caja.

—Ábrela...

Tommy, algo curioso y un poco refunfuñando, la abrió, en ella había cartas, notas, fotos y un diario.

—¿Qué es todo esto? —preguntó Tommy mirando unos dibujos extraños que parecían hecho por niños.

—Todo eso son cosas que fui guardando desde pequeño, las cosas que me escribías, tus dibujos, fotos nuestras..., lo guardé todo en esa caja.

—Pero..., ¿por qué lo guardabas? —Tommy se fijó en uno de los dibujos, estaba él y Max abrazados frente a un gran río con un árbol muy grande y verde, no pudo evitar sentirse mal.

Max se acercó a Tommy y posó su mano en la de su amigo.

—Tommy, la verdad..., sinceramente..., al principio no lo sabía, eras mi mejor amigo y te quería mucho, pero..., nunca me imaginé que en verdad fuera porque te amaba..., porque estaba enamorado de ti, pero vivir en una sociedad como esta me había cegado, Tommy, tú eres todo lo que me rodea y sé que yo soy todo lo que te rodea.

Max cogió la mano de Tommy y la llevó hasta su pecho.

—¿Lo sientes?, es mi corazón, está latiendo por ti, Tommy.

Acto seguido, Max abrazó a Tommy y sujetando su mentón guio su boca hasta la suya juntando sus labios con los de Tommy, era su segundo beso.

Tommy respondió al beso, un beso cálido y lleno de amor. Tommy se separó un poco y se quedó mirando a Max tímidamente.

Sin poder contenerse, Max cogió por la cintura a Tommy, lo apretó contra él y le volvió a besar, esta vez el beso fue más intenso y prolongado, mientras bajaba sus manos de la cintura de Tommy con mucha excitación. Tommy gimió un poco, pero se dejó hacer con estremecimientos de placer. Max se quitó rápidamente la camiseta y el pantalón, mientras Tommy observaba la escena.

—Espera... —Tommy parecía no estar seguro del todo, o no muy convencido.

—¿Qué pasa? —Max seguía desvistiéndose.

—¿Vamos a hacerlo aquí? —Tommy extendió sus manos indicando la zona de la colina donde ellos estaban.

—¿No quieres?, ¿no te gusta? —Max miró pícaro a Tommy, y este sonrió tímidamente. Estaba preparado, temblando de excitación. A esas alturas Max no podía aguantar más, se tumbó encima de Tommy y sujetó sus manos llevándolas hacia arriba, mientras se las sujetaba lo besaba ardientemente en la boca, esta vez sus lenguas se unieron en un largo y lascivo beso, después fue bajando por el cuello de su amigo, lo besaba y lamía mientras Tommy solo podía gemir de placer.

Los dos chicos se fundieron esa noche en uno solo, sus pieles se rozaban con cada movimiento, sus respiraciones entrecortadas y sus miradas alcanzaron el límite de sus placeres, el pasto y las estrellas de esa fría noche fueron testigos de la unión de dos amigos que se amaban y que por fin estaban juntos.

Que por culpa de la sociedad en la que vivían habían sufrido mucho, demasiado, y todo por sentir amor por alguien de su mismo sexo, sin hacerle daño a nadie.

El tiempo estaba detenido para ambos, risas, gemidos, algún quejido, sobre todo de Tommy, el cual Max intentaba que se sintiese lo mejor posible...

Cansado y exhausto, Max se dejó caer encima de Tommy, los dos chicos estaban cansados, y a pesar de que hacía un poco de frío, ambos estaban acalorados, el viento golpeaba sus pieles desnudas.

Los dos quedaron inmóviles unos segundos en esa postura, Max besó en la boca a Tommy y se acostó a su lado, lo abrazó tiernamente y se quedaron mirando el cielo estrellado, los dos estaban rendidos, sin fuerzas, lo habían dado todo.

—Te perdono... —murmuró Tommy mientras miraba las estrellas.

Max se giró y miró a Tommy, que seguía mirando el cielo estrellado sonriendo, una lágrima caía por su mejilla, hacia abajo.

Los dos se quedaron abrazados, mirando las estrellas, al fin estaban juntos, es verdad que habían sufrido mucho y que nunca olvidarán por lo que han pasado, pero su amor logró superar todo ese dolor y sufrimiento.

- - - - Epílogo - - - -

Max y Tommy al fin estaban unidos, juntos, como novios, compartiendo todo su amor, un amor que, aunque fue muy dañado al principio, nunca había sido destruido, porque su unión era más fuerte que cualquier otra cosa.

Su amor sería eterno, como la felicidad que tendrían y el cariño que se darían por siempre, por sobre todas las cosas, un amor único, verdadero y que jamás volvería a ser puesto a prueba, un amor que demostró ser eso, amor puro de verdad.

Tiempo después, durante su último curso de secundaria...

—Mamá, ¿Dónde has puesto la máscara? ¡La dejé en la mesa del salón! —Tommy revolvía el comedor de casa buscando sin cesar.

—¿No está ahí? —la madre se acercó y señaló el armario.

—No... —contestó Tommy decepcionado.

—Mira en la cocina, quizás me la llevé sin querer, por cierto, hijo, ¿Con quién vas? —la madre se alejó entrando en la cocina y su voz retumbaba con fuerza.

—Ya te lo dije, con Max, María y su hermana Susana...

—Vale, ¡pero no llegues muy tarde! —dijo la madre de Tommy que se asomó desde la cocina para avisarle.

Tommy encontró la máscara y se la puso.

—Ya la encontré, y no mamá, no llegaré tarde...

Se miró al espejo, iba vestido de Jason, de Viernes 13, terminó de acomodarse la ropa y justo escuchó el timbre, se asomó por la ventana y ahí estaban los tres, abrió la puerta y salió a su encuentro.

—¡Hola, chicos! —Tommy se acercó con una sonrisa que apenas se distinguía con la máscara puesta

—¡Tommy! —Max se acercó y le dio un abrazo—. ¿Qué te has puesto?

—Pues...

—¡Muerto viviente! —le cortó Susana, la hermana pequeña de María y la amiga de Tommy y Max, fue la primera en saber que Tommy y Max eran novios, Susana iba disfrazada de ángel, sí, de ángel chico, y es que a Susana le gustaba vestir como los chicos, de hecho, muchas veces Max y Tommy no distinguían si era una chica o un chico.

—¡No! ¡Va de zombi! —María se acercó a mirarlo más de cerca, ella iba vestida de bruja.

—¡Pero si eso es lo mismo! —Susana se echó a reír.

—Pero..., ¿cómo podéis ser tan idiotas? ¡Soy Jason! ¡J-A-S-O-N! —. Tommy se quitó la máscara, enfadado, la dobló y la guardó en el bolsillo.

Max también rompió a carcajadas junto a Susana y María.

—No te pongas así bobo, que era una broma, ¡sabemos cómo te molesta que no sepamos de lo que te disfrazas! —dijo Max.

Tommy sacó la lengua en un gesto de burla hacia Max, que iba disfrazado de Freddy Krueger, todos los años le hacían la misma broma.

—Bueno, ¿vamos a algún sitio en particular? —Tommy se volvió a poner la máscara.

—Sí, vamos al final de la calle, los primos de María y Susana han montado una gran fiesta en la casa abandonada que hay cerca de la escuela, así que de camino hasta allí podemos hacer truco o trato por las casas, y cuando lleguemos pasaremos allí el resto de la noche, mira, —Max enseñó la bolsa de chuches y caramelos que ya tenía en sus manos—. ¡Ya llevo todo esto!

Tommy se acercó y le cogió de la mano.

—¡Una parte es mía, ehh! —dijo Tommy.

—Sabes que sí. —Max se quitó la máscara y subiendo la máscara del que era ahora su novio, lo besó con lujuria delante de las chicas—. Venga, vayámonos.

Todo esto ante la atenta mirada de las hermanas, que miraban sonrientes la escena.

Los cuatro emprendieron el camino hacia la casa abandonada, durante el viaje iban de casa en casa recogiendo caramelos y chuches, Max y Tommy no se separaban, se la pasaban de miedo y risa en estas fechas, eran sus favoritas, a pesar de que una vez se alejaron en esas fechas, también fue cuando se volvieron a unir.

Habían pasado ya tres años del incidente en la cafetería, y dos años desde que salían juntos de forma secreta, y no fue hasta hace unos meses cuando anunciaron que salían juntos de forma oficial, justo tras la muerte del padrastro de Max, el cual en su entierro no soltó ni una lágrima.

Max recordaba como cada vez que hacía dibujos raros, que el padrastro consideraba gay, le pegaba, o cuando se iba a casa de Tommy a dormir, al día siguiente el padrastro también le pegaba, la madre no hacía nada, ella pensaba que su hijo necesitaba un serio correctivo por estar enfermo, todo eso se acabó ya, con la muerte de su padrastro, Max podía ser libre.

Acabó sabiendo todo el pueblo de la relación de Max y Tommy, hubo gente que lo aceptó, gente que no le terminó de agradar e incluso muchos que ya se lo imaginaban, pero eso a ellos les daba igual, eran felices y ya habían pasado por suficiente como para dejarse llevar por lo que dijeran los demás.

Con el tiempo, Tommy recuperó esa sonrisa inocente que tenía, Max trabajó mucho en ello, además, Max volvió a ser ese chaval hiperactivo y alegre que no se estaba quieto, recuperaron gran parte de lo que perdieron, y ahora nunca más lo volverían a dejar escapar.

Estaban a punto de vivir una noche de aventuras, y no sería la única aventura que tendrían los dos chavales, en un año terminarían el Instituto y planearon desde hace meses ir a Bachillerato, al campus de las afueras del pueblo, nuevas vivencias, experiencias y aventuras estaban a punto de vivir los dos chavales enamorados y felices.

A lo lejos, se veía a los cuatro chicos reír y pasarlo bien en esa noche de Halloween, la primera siendo novios oficiales, la primera, sí, pero no la última noche de Halloween.

( Final )

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Creado (2010), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)

All rights reserved© Tomás S. Aranda

Safe Creative Code: 2202020399166/2309245396397

ISBN Code: 9789403630014

Nota del autor:

Ojalá el mundo fuese más bueno y tolerante, que las personas respetásemos los gustos de los demás, desgraciadamente vivimos aún en un mundo donde los chicos y chicas que no son heterosexuales viven con miedo, escondidos, viviendo una mentira, por temor a decir la verdad.

Espero que algún día eso cambie, que, seas de la orientación que seas, te acepten como eres, que no tengas que ocultarte de los demás, que no tengas que vivir una mentira y perder tu infancia, adolescencia o incluso toda tu vida viviendo algo que en realidad no quieres vivir, por hacer feliz a los demás.

Gracias a todos por leer mi primer libro, espero que os haya gustado y haya sido ameno, lo agradezco de corazón.

Tomás S. Aranda

sábado, 24 de septiembre de 2011

Amistad rota en Halloween - Capítulo 9 ''El primer beso''

Amistad rota en Halloween - Capítulo 9 ''El primer beso''

Max estaba a punto de hacer algo de lo que se arrepentiría, por el camino se dio cuenta de que el cielo estaba nublado, como a punto de llover, entonces recordó el día del accidente.

—¡¡Eh!!, ¡¡Tú, gilipollas!! —Max se acercaba al chico de cuarto curso que supuestamente abusó de su mejor amigo, Tommy, apretando los puños, se acercó de manera intimidatoria, este estaba en un banco del parque sentado hablando con sus dos amigos mientras comían pipas.

El chico de último curso le miró y escupió las pipas en el suelo, levantándose junto a sus dos secuaces.

—¿Cómo has dicho renacuajo? —el chico lo miró con cara de asesino en serie.

—Mira hijo de puta, si vuelves a tocar a Tommy...

—¿Qué?, ¿me vas a pegar? —dijo el chico y sus carcajadas hacían rabiar a Max aún más.

—No, pero te denunciaré. —amenazó Max.

—Mira niñato, si vuelves a amenazarme, te mato. —lo sujetó de la camiseta con fuerza y le dio un fuerte empujón, su mirada casi taladraba la de Max.

—¡¡Atrévete!! ¡¡Vamos!! ¡¡Pégame!! —Max lo retó, el chico mayor apretó su puño e iba a pegarle un puñetazo, pero se detuvo, se dio cuenta de que no le rentaba iniciar una pelea y se supiese que traficaba con pastillas ilegales.

—Por esta vez lo dejaré pasar, enano, pero dile a tu amigo que se olvide de mi mercancía, no verá ni una pastilla más.

—¡¡No lo necesita!! —replicó Max.

—Eso ya lo veremos... —el chico cogió la bolsa de pipas del banco y se marchó con sus amigos.

—¡¡Max!! —el grito de Tommy hizo que Max mirase hacia atrás y vio a Tommy acercarse a él.

—Tommy... —Max se puso nervioso.

—Max, he visto lo que ha pasado.

—Ah...

—Te dije que yo sé cuidarme. —Tommy se puso enfrente con cara de mala leche.

—Tommy, no es eso...

—Max, no soy un bebé. —dijo Tommy con enfado.

—Lo sé, no es eso... —repitió Max.

—¿Entonces qué es Max? —Tommy miró a su amigo esperando respuesta.

—No puedo decírtelo...

Tommy caminó hacia el chico de último curso y Max lo paró cogiéndolo del brazo.

—¡¡Suéltame!! —Tommy apartó el agarre que su amigo le hacía en el brazo.

—Estás empapado por la lluvia que cae, vamos a casa a secarnos.

Max arrastraba del brazo a Tommy por la calle, en la que apenas había nadie a esas horas de la tarde, y menos lloviendo.

—¡¡Suéltame o te zurro!! —amenazó Tommy.

—Tendrás que hacerlo. —contestó Max retando a Tommy, este pegó un empujón a Max y lo tiró al suelo de culo.

Max se quedó allí un rato y cuando vio que Tommy iba a irse se levantó como para pegarle, pero lo cogió del brazo de nuevo.

—¡Te he dicho que me sueltes...! —gritó Tommy.

Tommy no terminó la frase, sus labios estaban siendo besados por los de Max, un intenso beso, el agua mezclaba sus labios bajo la lluvia...

Mientras llovía, ambos chicos estaban unidos por sus labios, en un bonito y tierno beso.

Max bajó su mano a la cintura de Tommy y lo atrajo más a él, durante segundos el tiempo pareció detenerse, sus labios disfrutaban de algo llamado amor, parecía no acabar nunca, ninguno de los dos sintió jamás lo que sentían en ese momento, sus corazones palpitaban a mil por hora.

Tommy, en un alarde de coraje, cogió fuerzas y empezó a subir también sus manos por la cintura de Max, le costaba trabajo dejarse llevar, pero lo hizo, notó el contacto de la tela de su ropa en sus manos, siguió tocando hasta agarrar a Max por completo de su cintura, los dos se fundían en un beso que les hacía olvidar todo lo que había pasado.

Les daba igual dónde estaban o quién podría verlos, solo sabían que ese beso era ahora lo único que querían sentir y experimentar, fue un tierno beso.

Sus labios se despegaron y bajaron la mirada avergonzados...

El sonido de la lluvia era ahora lo único que se escuchaba en el parque, no había nadie que les molestase, solo el fuerte estruendo de la tormenta y el ruido del agua de lluvia cayendo sobre el suelo, y sobre ellos.

Tommy se separó un poco de su amigo y Max hizo lo propio, levantó la cabeza y miró a su amigo, que estaba callado y sin moverse.

—Lo siento, es que no sabía cómo hacerte callar y hacerte entender... —Max se disculpaba apenado con una excusa banal.

—¿Entender qué? —Tommy miró a Max con una mirada diferente, más comprensiva.

—Que..., yo..., Tommy, yo te amo. —se sinceró Max, al que le costó decirlo con su voz quebrada por el miedo de decirle eso a su amigo.

—Claro... —Tommy sonó sarcástico.

—Es cierto..., yo... —continuó Max.

—No te creo, —Tommy le cortó enseguida—. No te creo, la verdad, no sería la primera vez que mientes.

—Pero esto te lo digo de corazón. —mientras lo decía, Max llevaba su mano derecha al pecho agarrando su sudadera simulando coger su corazón.

—¿Cómo sé que es cierto?, además, tú no tienes de eso. —dijo Tommy fríamente.

—¿El beso no fue suficiente?

—No. —respondió Tommy, después de pensar unos segundos.

—Te digo la verdad, quiero amarte, quiero cuidarte, quiero abrazarte cada noche y hacerte sentir feliz, quiero recompensar cada noche que pasaste, solo llorando, quiero darte mi amor, déjame hacerlo, déjame ayudarte a perdonarme.

Tommy quería perdonarle, pero algo dentro de él se lo impedía, sentía mucho dolor y rabia hacia Max, le amaba y le odiaba al mismo tiempo, pero no podía amar a la persona que le hizo tanto daño.

Por su rechazo a ser diferente intentó suicidarse, de hecho aún no valoraba del todo su vida, por no aceptar que fuese gay, por manipularlo, utilizándolo sin importarle sus sentimientos, por dejarle solo cuando más le necesitaba.

Max le había hecho mucho daño, y ese daño, ese dolor, no iba a desaparecer por un beso y una disculpa, no, ese daño y dolor no desaparecería sin más, y Max debería saberlo.

Tommy apretó los puños con fuerza, quería creer a su amigo, quería creerle y decirle que sí a todo, abrazarlo y estar junto a él, pero, por otro lado, tenía miedo de que su amigo le volviese a hacer daño, y que esta vez no pudiera recuperarse, dos duros golpes no los soportaría nadie, y menos de la misma persona, Tommy no podría soportar otra vez la pérdida de su amigo.

—¡¡Solo estás jugando!! —Tommy levantó la voz con un ligero enfado y apretando cada vez más los puños.

—¡¡No me grites así!!, eres diferente, no eres el mismo... —dijo Max decepcionado.

—Bueno, ¿y qué esperabas?, ¿un peluche al cual golpear cada noche? —dijo Tommy de forma sarcástica, una forma que no gustó a Max.

—Yo nunca he pensado eso...

Tommy miró a Max con ojos lagrimosos, Max, al ver eso, lo abrazó muy fuerte y este se dejó abrazar un instante.

—Quédate cerca de mí, no te vayas, soy feliz cuando estoy contigo, perdóname por favor, perdóname... —Max agarró el mentón de Tommy y lo miró a los ojos.

Tommy cada vez se dejaba más, solo debía seguir intentando entrar en ese corazón roto, y desde ahí dentro recomponer y curar sus heridas, heridas que él sabía que había provocado.

—Tommy, he sido la persona que más daño te he hecho, lo sé, merezco todo tu odio, pero no sé qué más hacer, ¿por favor dime que hago?

Tommy se separó de Max y lo miró limpiándose las lágrimas de la cara, quería perdonarle, pero algo dentro de su corazón, roto, se lo impedía.

—Aléjate...—su voz era un susurro—. Solo aléjate...

—Tommy..., no..., por favor, no me pidas eso..., no lo haré de nuevo, ese error no lo volveré a cometer, estuve ciego y por eso te aparté de mi lado, y te hice daño...

—Max..., ¿no lo entiendes...?, he intentado perdonarte..., pero..., no puedo..., me has hecho mucho daño, muchísimo...

Las palabras de Tommy inundaban el corazón de Max de un llanto interno y de un dolor muy punzante, sus palabras lo estaban matando, su ser iba desapareciendo y hacía que cada vez fuera más difícil pensar con la cabeza fría, ambos sufrieron mucho, pero él sabía que su dolor no se comparaba con el de Tommy.

—Por favor..., no sigas..., yo..., está bien...

Max se detuvo y respiró hondo, limpiándose las lágrimas de sus ojos.

La lluvia empezaba a cesar, apenas llovía ya.

—Vale, no me perdones, ya no te pido eso, porque la verdad..., no lo merezco, pero no me pidas que me aleje de ti..., porque no lo haré, ahora estás enfadado conmigo y...

—Max, —Tommy intervino sin dejarle terminar—. Yo no soy un juguete al cual dejar abandonado y cuando me echas de menos vuelves conmigo.

—Lo sé, yo solo quiero que me des otra oportunidad, creo que merezco al menos eso...

Max solo obtuvo silencio de parte de Tommy.

—Tú y yo siempre fuimos los mejores amigos..., yo siempre te he querido y es justo que estés dolorido por el daño que te he hecho, nunca fue mi intención hacértelo, actué muy mal, fui un cobarde, un miserable, no merezco perdón, ni yo me perdono por el daño que he llegado a causarte, pero..., quiero intentar recuperarte, Tommy, no me rendiré, no lo haré.

—Está bien..., ¿quieres esa oportunidad?

Max afirmó con la cabeza, desesperado, y se acercó a Tommy cogiendo su mano, Tommy le miró y tras un suspiro prosiguió hablando.

—Te daré esa oportunidad. —Max sonrió tras escuchar las palabras de Tommy, este soltó la mano de Max y se separó alejándose unos pasos, estando de espaldas, prosiguió hablando—. Tendrás que ganarte la oportunidad.

—¿Ganarme la oportunidad? —preguntó Max.

—Sí, si logras que te dé esa oportunidad, quizás pueda perdonarte, pero olvidar lo que me has hecho..., eso..., bueno, eso no podré hacerlo, aunque quiera.

—Lo entiendo..., vale, lo comprendo, gracias, Tommy.

Tommy se alejó y se fue a su casa, Max esperó unos instantes y se marchó a la suya, faltaban unos días para Halloween, justo se cumpliría un año de lo que pasó esa fatídica noche, la noche que rompió su amistad con él, Max tenía pensado volver a arreglar esa amistad, otra noche de Halloween que nunca olvidarán, pero para bien.

Durante los siguientes días, Tommy y Max empezaron a entablar amistad poco a poco, pero Tommy aún seguía muy frío, aunque Max veía normal eso, sabía que el tiempo lo cura todo y que necesitaría ir poco a poco.

Pasaron unas semanas y llegó el gran día, Max se vistió de vaquero y se dirigió a casa de Tommy, por el camino pudo darse cuenta del ambiente, empezaba a anochecer y tenía planeada una gran sorpresa para Tommy.

Max llamó a la puerta, y esperó unos instantes hasta que Tommy abrió la puerta e hizo acto de presencia.

—Hola Tommy, ¿estás listo? —preguntó el rubio.

Tommy iba vestido todo de negro, salió y cerró la puerta tras de sí, empezaron a caminar juntos, Max estaba muy sonriente.

—¿Por qué sonríes tanto? —preguntó Tommy un poco molesto.

—Es que estoy muy feliz. —confesó Max.

—¿Y eso por qué? —Tommy miraba extrañado a su amigo.

—¿Pues qué motivos tendría para no estarlo? —Max miró detenidamente a Tommy, no sabía de qué iba disfrazado exactamente, pero tenía pinta de ir disfrazado de ninja.

—¿Estás feliz por Halloween? —preguntó Tommy—. Siempre te ha encantado, aunque..., a mí me trae malos recuerdos... —Tommy bajó la mirada.

—A mí también me trae malos recuerdos..., pero..., ¡pero estoy feliz!, y no porque siempre me hayan encantado estas fechas, sino porque tú estás aquí, conmigo.

Tommy miró a Max y este sonreía alegremente, no pudo evitar sonrojarse y siguieron caminando.

—Menuda tontería... —murmuraba Tommy mientras sacaba un caramelo y lo metía en su boca.

—¿Por qué dices eso? —Max miró un poco triste a Tommy, ya no sabía cómo hacérselo saber, hacerle saber que lo amaba. Max sujetó del brazo a Tommy y lo atrajo a él.

—¿Qué haces? —Tommy intentó separarse de él con sus manos.

—Ven conmigo. —dijo Max sujetando a Tommy con fuerza.

—¿A dónde? —Tommy intentaba zafarse de él.

—Es una sorpresa. —Max le miraba con una sonrisa pícara.

—Si no me dices a donde vamos, no iré...

—Tommy porfa... —la voz de Max sonaba con desilusión y miró a Tommy con tristeza.

—Está bien..., vamos...

Max sonrió feliz y sujetando del brazo a Tommy salieron corriendo hacia las afueras del condado, llegaron a una pequeña colina muy oscura, estaba prohibida la entrada, así que estarían solos, una vez allí se veía a lo lejos el pueblo, la zona donde Tommy y Max estaban era oscura, pero ambientada con dos candelabros encendidos, para que el aire no las apagase.

Tommy se quedó sorprendido. ¿Su amigo había preparado todo eso para él?

( Continuará... )

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Creado (2010), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)

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Safe Creative Code: 2202020399166/2309245396397

ISBN Code: 9789403630014