lunes, 4 de julio de 2022

Los pecados de Pan - Capítulo 12 ''Jake''

 

Capítulo 12 - Jake



El ruido del fuego quemando madera, el olor a madera quemada...



Abrí mis ojos, estaba en una especie de cabaña pequeña, había una cama, donde estaba yo, una gran alfombra de piel de un animal extraño en el suelo, una mesa de madera con tres sillas y una pequeña cocina.



Miré hacia lo que parecía una chimenea pequeña, el fuego fundiéndose con la madera daba un calor agradable, por la ventana podía ver que era de noche, intenté levantarme, pero me dolía todo el cuerpo.



Aún estás débil. —la voz de un chico me alertó e instintivamente mis ojos se fijaron en el fondo de la cabaña, donde no daba tanta luz, pero no le distinguía—. Pensé que nunca despertarías.



El chico avanzó y se dejó ver, la luz del fuego de la chimenea mostraba su rostro, era un chico de mi altura, quizás de mi edad, su cabello oscuro ondulado mostraba unos ojos oscuros, tal vez por la poca luz, su piel era salpicada por unas cuantas pecas. Cogió una silla, la puso cerca de la cama y se sentó observándome.



¿Dónde estoy? —pregunté confuso.



En mi casa, es humilde, pero un hogar es un hogar. —dijo el chico sacando un trozo de ramita y llevándoselo a la boca.



¿Quién eres? No entiendo que hago aquí... —no recordaba nada...



Bueno, es comprensible, llevas casi dos semanas inconsciente, a veces despertabas con temblores y decías ''te vengué'', ''muérete'' y demás, supongo que eran desvaríos.



Entonces recordé lo que pasó con James, mi corazón se heló.



Yo... —mascullé.



Verás, a veces suelo venir por esta zona a cazar, estaba en ello cuando escuché un disparo cerca de la antigua fábrica de textil, me acerqué a curiosear y te vi asestando varias puñaladas a un hombre.



En silencio, escuchaba atentamente a ese chico desconocido, diría que, de mi edad, mientras él, tranquilamente, mordisqueaba la ramita sin dejar de observarme.



Después, te saqué de allí y te traje aquí, unos chicos dieron la alarma de lo sucedido y fueron a la fábrica, allí encontraron al hombre y a un chico, fallecidos, los enterraron hace unos días, la verdad, me gustaría saber, ¿Qué pasó? ¿Os atacó?



El chico..., ¿Murió? —pregunté cabizbajo.



Sí.



Apreté los puños con impotencia.



¿Qué fue lo qué pasó? —preguntó el chico.



Le miré con cierto temor y a la vez desconfianza.



¿Por qué iba a decírtelo? —le pregunté de forma arisca.



El chico, dejó de mordisquear la ramita y me sonrió.



Bueno, entiendo que desconfíes de mí, pero, si no llego a sacarte de allí, ahora serías un cadáver, estuve casi un día entero sacando el plomo de tu pecho, y aunque tu velocidad de curación es sombrosamente rápida, no es efectivo si detecta trozos de plomo en tu maldita piel.



Le miré atemorizado, ¿Me vio curarme? Mierda...



¿Por qué me sacaste de allí? ¿Qué quieres de mí? —pregunté con cierto temor.



Tío, no quiero nada de ti, simplemente vi tus ojos, brillaban, y solo brillan de esa forma si un hada te echó polvos mágicos, por eso entré a por ti.



¿Qué? ¿Y tú como sabes eso? —pregunté confuso, que, por cierto, ahora me enteraba que había una forma de saber si alguien fue afectado por los polvos..., ojos brillantes...



El chico se levantó y se acercó a un pequeño mueble, abrió un cajón y sacó una caja, volvió a la silla y se sentó, me miró sonriendo y abrió la caja, en ella..., había un hada durmiendo.



Despierta vaga, ¡Llevas todo el día!



La chica que había dentro de la caja abrió los ojos de forma perezosa y estirazándose, era idéntica a Bucky, pero en forma de chica, era rubia, de cabello largo y lacio, ojos azules y piel dorada, sus alas tenían un tono rosado trasparente.



¡El chico despertó! —la chica hada salió volando, acercándose a mí de forma curiosa—. Jake, ¿Por qué no me avisaste? —preguntó la chica hada mirando al chico, al parecer, de nombre, Jake.



Necesitaba hablar con él. —el chico me miró y continuó hablando—. Me llamo Jake, y esta es Aerwyn, una chica hada, ¿Dónde está la tuya?



¿Mi qué? —pregunté sin entender, mientras Aerwyn revoloteaba por mi cabeza sin dejar de mirarme.



¿Cómo que tú qué? Tu hada, sino, ¿Quién te echó los polvos? —preguntó Jake confuso.



Ah..., te refieres a Bucky, no sé dónde está, lo perdí...



Tras mi confesión, ambos se miraron y Jake frunció el ceño.



¿Era un hada chico? Eso es imposible, se extinguieron hace tiempo... —Jake miró a Aerwyn intentando buscar una explicación.



Es verdad, los chicos hadas dejaron de existir, pero, he visto tu poder de regeneración, por lo que no mientes, además, si lo que dices es verdad, ¿Por qué no silbas? —me preguntó la hada observándome.



¿Silbar? —pregunté.



Sí, si es cierto que el chico hada ese te echó polvos, debió crearse un vínculo, silbando, vendrá a ti. —dijo Jake con seguridad.



Me incorporé sentándome en la cama y miré por la ventana, aún estaba oscuro, acerqué mi mano a la boca y comencé a silbar, lo hice bien fuerte, cuando terminé, los tres miramos a la ventana.



Pero no, Bucky no vino.



Mmmm, ¿Cuánto hace que te concedió sus polvos? —preguntó Jake.



No lo sé, si dices que estuve dos semanas aquí..., creo que tres semanas, puede que cuatro...



¿Qué? —Jake se levantó sin dejar de verme—. ¿Dices que hace poco que ocurrió?



Sí... —mascullé.



Los dos quedaron en silencio.



¿Qué edad tienes? —preguntó Jake.



¿Eso importa? —respondí.



Como quieras, en cuanto hayas repuesto fuerzas vendrás conmigo al Reino de las Sombras, allí los chicos como tú y yo no crecemos, además, un poder como el tuyo nos vendrá muy bien. —dijo Jake recogiendo lo que parecía ropa y metiéndola en una mochila.



¿El Reino? Bucky me habló de él, pero nunca estuve..., espera, ¿Allí no crecemos? —pregunté confuso.



No, ¿Qué edad piensas que tengo? 16 o 17, ¿No? Relativamente así es, pero, en verdad tengo más de cincuenta años.



¿Qué? —no le creía del todo.



En el Reino de las Sombras no existe el tiempo, allí nunca envejeces, por eso Jake está siempre allí, aquí viene a veces a cazar animales que no existen en el Reino. —dijo Aerwyn, que voló hasta las cajitas y se echó a dormir.



¿Otra vez? Que vaga eres... —dijo Jake.



Aerwyn le sacó la lengua y cerró la cajita por dentro.



Oye... —miré a Jake mientras me incorporaba, llevé mi mano al pecho, sentía un leve dolor—. Quería darte las gracias por sacarme de allí y curarme.



No tienes por qué darlas, tu habrías hecho lo mismo. —dijo Jake mientras cerraba la mochila y se acercó a la cama, sentándose a mi lado—. Mira, entiendo que estés asustado, es normal, yo lo estuve en su día.



Miré a Jake, entonces me di cuenta de que sus ojos eran verdes, un verde claro precioso, además, efectivamente tenían un brillo particular, que, hasta ahora, nunca había visto.



¿Qué? —preguntó Jake confuso.



Nada, tus ojos, son verdes y...., me gustan.



Jake sonrió y me miró a los ojos.



Será mejor que descanses. —dijo levantándose de la silla y echando mas leña al fuego de la chimenea.



El sonido de los pájaros cantando me despertó, los rayos del sol entraban por la ventana y con mi mano logré taparlos para que dejasen de darme en la cara.



Escuché el ruido de un hacha cortando lo que parecían troncos de madera, aparté la manta destapándome y vi que estaba desnudo, me levanté corriendo y cogí la ropa que había en la silla, un pantalón corto color granate y una camisa del mismo color, parecían de la nobleza, porque eran suaves y estaba muy limpia, olían bien.



Tras vestirme me asomé por la puerta y vi a Jake, estaba sin camiseta, solo en pantalones, también cortos, iguales a los míos, estaba cortando madera con un hacha, el sol pegaba con fuerza y estaba sudando.



Suspiré y me acerqué hasta su posición, en verdad sentía cierta vergüenza, ya que recordaba lo que anoche habíamos hecho...



Habíamos dormido juntos y...



Su cabaña estaba en medio de un gran bosque, por donde pasaba un enorme río, él no me vio venir, me acerqué y lo saludé.



Buenos días... —dije mientras mi temperatura subía, ¿Por qué?



Ah, ya despertaste. —Jake se giró y pude ver su cuerpo bien definido, estaba bastante musculado para su edad—. Buenos días, ¿Sabes? Aun no sé tu nombre... —Jake sonrió y acercándose a mí se sentó en una hamaca de tela a descansar—. Estoy reventado.



Yo..., me llamo Pan. —tras decirle mi nombre, Jake me miró frunciendo el ceño y sonriendo—. ¿Qué?



Nada, me gusta, suena..., comestible. —dijo guiñando un ojo—. Toma, tendrás hambre.



Jake recogió una bolsita del suelo y me la lanzó por el aire, la alcancé y cuando la abrí vi muchos frutos secos y frutas.



Gracias... —e inmediatamente comencé a comer sin parar, estaba hambriento, Jake, sonriente, me miraba curioso—. ¿Qué?



Me acerqué y me senté en el suelo, a su lado, me ofreció una gran jarra de agua y me bebí por lo menos la mitad, estaba también sediento.



Oye, ¿Esta ropa es de noble o algo así? —pregunté en cuanto me sentí satisfecho, Jake, mirando al sol con los ojos cerrados, comenzó a hablar.



No, es piel de Gürbel.



¿Gürbel? —pregunté curioso.



Sí, es una especie de mitad lobo, mitad oso, es muy peligroso, vive en los bosques más profundos del Reino, su piel es muy cotizada.



¿Qué? No puedo aceptarla...



Es un regalo, además, lo cacé yo mismo, así que te callas y lo aceptas, y... —giró su cabeza y me miró abriendo los ojos—. Te ves muy guapo así vestido.



Mi cara se puso toda roja y me levanté como un resorte.



Tengo que irme. —dije.



¿Qué? ¿A dónde? —preguntó Jake levantándose.



Al orfanato.



¿Para qué? Ya no formas parte de este mundo, te dije que esta noche volveríamos al Reino, ¿Recuerdas? —Jake parecía decepcionado.



Lo sé, pero... —desvié mi cara hacia el río—. Les debo una disculpa a esos chicos, ese hombre me seguía a mí y los puse en peligro.



Jake se acercó a la pila de troncos y se puso su camiseta.



Muy bien, como quieras, se va subiendo el río. —dijo secamente.



Le miré decepcionado.



¿Qué? No esperes que te acompañe, no soy de este mundo, pero te esperaré, esta noche volveré al Reino, recuerda que debe ser antes de que se ponga el sol, si vienes, iremos juntos, si no vienes, me iré sin ti. —Jake recogió la mochila y entró en la cabaña, dejándome allí.



Lo noté entre decepcionado y triste, pero realmente necesitaba saber cómo estaban los chicos, suspiré y salí corriendo río arriba, podía notar a Jake mirar a través de la ventana, lo presentía.

Corrí todo lo deprisa que pude hasta llegar al orfanato, casi sin aliento, me detuve en el callejón donde el padre de Óscar me trajo por primera vez, caminé hasta la puerta y llamé esperando a que abrieran.


(Continuará...)

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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403794945

miércoles, 22 de junio de 2022

Los pecados de Pan - Capítulo 11 ''Sangre''

Capítulo 11 - Sangre



No la llames así, gilipollas. —le di un empujón y cayó al suelo de culo, su rostro cambió a uno de enfado.



Corre. —dijo Lily.



Salimos corriendo y giramos la calle.



Intentaré perderlos, tú escóndete aquí detrás. —la guie detrás de un tablón de madera posado en la pared—. Cuando me sigan ve a la pescadería y nos vemos después donde Celia. —le dije a Lily, que afirmó con la cabeza.



Lily se escondió y justo aparecieron los tres chicos, salí corriendo y me siguieron, corrí todo lo que pude hasta llegar a una fábrica de madera, entré y varios trabajadores me llamaron la atención, crucé la zona donde cortaban troncos y me deslicé hasta una habitación que parecía deshabitada, solo había un sofá destrozado y un mueble que se caía a pedazos, por la ventana, eso sí, entraba mucha luz del sol.



Entonces los escuché, me estaban buscando.



Separaros, debe estar por aquí. —era la voz chillona de Clyde, inconfundible, estaba cerca.



Esperé un poco y me asomé por la ventana, vi a sus dos amigos buscándome fuera, en los alrededores, un ruido llamó mi atención y al girar, Clyde me sujetó con su antebrazo contra la pared y me tapó la boca.



¿Creías que podrías escapar de mí, niñato? —Clyde fijó su mirada con rabia en mí, apretó su puño y me dio un puñetazo en el estómago, sin soltarme, y sin dejar que me recompusiera, me dio otro, tosí secamente y de un empujón lo tiré contra el suelo.



Caí encima de él y forcejeamos, sujeté con fuerza sus muñecas y lo inmovilicé.



Quítate de encima, imbécil. —Clyde forcejeaba, pero lo tenía dominado, al ver que por mucho forcejeo no le soltaba, se detuvo y me miró. —¿Qué? ¿Te ofendió que llamase bruja a tu novia?



¿Por qué la llamas así? No es una bruja.



Todas las brujas tienen el pelo rojo, como ella, ¡Es una bruja! —intentó de nuevo forcejear, al ver que no le soltaba me escupió en la cara, en mi mejilla.



Con rabia me limpié y le propiné un puñetazo, le hice sangrar el labio, me miró y sonrió cínicamente.



¿¡Eso es todo!? —de nuevo intentaba forcejear conmigo y dimos varias vueltas por la estancia, el polvo del suelo nos comenzó a manchar toda la ropa.



Tras varias vueltas volvimos a quedar como antes, él debajo sometido y yo encima.



¡Suéltame joder! —Clyde intentaba por todos los medios levantarse, pero no le dejaba, no sé porque lo hice, pero mientras miraba sus ojos azules acerqué mis labios a los suyos.



Le di un beso, fue corto, pero besé sus labios ante su sorpresa, me aparté y le miré a los ojos, su respiración había aumentado, me levanté del suelo y me limpié el polvo de la ropa.



Clyde se levantó sin dejar de mirarme, se limpió la boca y escupió sangre en el suelo, le miré para ver su reacción, me observaba confundido, no esperaba para nada ese beso, escuchamos unos pasos acercarse a la habitación y Clyde me empujó haciéndome caer detrás del sofá.



¿Lo encontraste? —era la voz de uno de sus amigos.



Hubo un silencio, desde donde estaba escondido, no podía ver que hacían.



No, se habrá escapado, da igual, volvamos. —dijo Clyde.



Tras escuchar cómo se alejaban, me asomé y ya no estaban, me levanté y salí de la fábrica, miré a los alrededores, no recordaba por donde vine.



Caminé durante un buen rato, pero no sabía dónde estaba, vi a un chico un poco más pequeño que yo y me acerqué a preguntarle.



Oye, chico, ¿Sabes dónde hay una pescadería cerca? —el chico se giró y al verme puso una cara extraña—. ¿Qué pasa?



El chico me miraba extrañado y con su mano me señaló una dirección.



Gracias.



No, gracias no, dame algo. —dijo el niño.



Pero no tengo nada... —antes mis palabras el chico frunció el ceño y se alejó corriendo.



Me sentí mal, pero realmente no tenía nada, suspiré y me dirigí a la pescadería, entonces lo vi, un hombre entró en el Saloon que había cerca de donde yo estaba, y sí, era James, no, espera, quizás sea otra alucinación.



Me acerqué, pero un hombre se acercó y me detuvo con su mano en mi hombro.



¿A dónde vas niño? —el hombre de edad media iba vestido con ropa vaquera y llevaba un revolver en el cinturón—. No pueden entrar niños aquí.



Pero es urgente. —intenté entrar, pero me echó atrás.



Aquí solo entras siendo adulto o acompañado de uno, así que largo si no quieres que me enfade.



Le miré desafiante y eché una mirada dentro, pero no localizaba a James, di varios pasos atrás y escuché como alguien chisteaba para llamar mi atención, miré de donde provenía el sonido y era un chico un poco más mayor que yo, me hizo un gesto para que me acercase.



Caminé hasta él y se adentró en el callejón, con cierto temor, respiré y le seguí, entonces me arrastró sujetando mi camiseta y me soltó pegado a la pared.



¿Eres nuevo no? Nunca te he visto por aquí. —el chico, de pelo castaño y ojos marrones, tendría unos catorce o quince años, miraba a los lados como si tuviese miedo de ser visto, iba mal vestido y con la cara manchada de un líquido negro—. Te vi entrar en la fábrica y ahora al Saloon, ¿Buscas robarle a alguien?



¿Qué? Claro que no... —intenté irme, pero me detuvo.



Espera, si buscas dinero quizás te interese un trabajo, consigues dinero fácil y...



No necesito dinero. —sentencié.



Como quieras. —el chico, ahora un poco borde, se alejó y se marchó.



Salí del callejón y vi a Lily llevando un cesto, me acerqué corriendo hasta ella.



¡Hola!



¿Dónde estabas? —Lily me miró frunciendo el ceño.



Me costó perderlos, ¿Te ayudo? —Lily me cedió el cesto, que era bastante grande, lo sujeté con mis dos manos.



Vaya, pensé que eras tartamudo. —dijo riendo—. ¿Estás herido?



No, ¿Por qué? —pregunté.



Tienes sangre en los labios. —dijo Lily señalándome la boca.



Con mi hombro me limpié la sangre, era del labio de Clyde...



Caminamos en silencio hasta llegar a la tienda donde debía estar Celia, que nos esperaba.



¿Dónde estabais? Ya iba a buscaros. —Celia me miraba de nuevo con ojos desafiantes, estaba claro que no le caía bien.



Es que había mucha gente. —dijo Lily.



Bueno, volvamos. —dijo Celia.



Disculpe. —la voz de un hombre nos detuvo y puso su mano en mi hombro, al girarme...



Tragué saliva y di varios pasos atrás, casi se me cae el cesto.



¿Sí? —preguntó Celia.



Ese chico, es mi sobrino, me gustaría llevármelo. —dijo James, que me señaló con su dedo, su mirada hacia mí era de un odio inmenso.



Celia y Lily me miraron.



¿Ah sí? —preguntó Celia.



Sí, vive en el orfanato, ¿No? No hará falta que pase allí más tiempo, yo tengo una casa para cuidar de él, verdad, ¿Pan? —James me miró con una sonrisa cínica.



Mi corazón latía muy, muy fuerte, apreté la cesta con fuerza, sentía muchas cosas, odio, ira, rencor, miedo...



Entiendo, pues lo lamento mucho pero no podrá ser, aunque sepa su nombre no podemos dar niños así a desconocidos, deberá pasarse por el orfanato y hablar con los señores Harrington. —Celia puso su mano en mi hombro a modo de protección.



James sonrió relamiéndose los labios con cierto enojo, entonces me fijé que llevaba el rifle en su espalda, el mismo que usó contra mí y Nico.



Comprendo su preocupación, señora, pero ya le digo que, ese chico es hijo de mi hermano fallecido y me gustaría....



Le repito, señor, que no puedo cederle al niño, pásese por el orfanato y hable con los señores Harrington, sin más, tenemos prisa.



Celia nos sujetó a ambos y le dimos la espalda, podía notar los ojos de James en mí, notaba su odio e ira, la misma que yo sentía por él.



¿Qué hacía aquí? ¿Vino buscándome? ¿De verdad vino siguiéndome? No..., quizás fue causalidad, o quizás no, o tal vez..., los niños desaparecidos del orfanato, ¿Y si fue él?



No, era la bestia, pero, tanta coincidencia no era casualidad.



¿Le conocías? —preguntó Celia.



Sí, es un hombre malo, él... —pensé dos veces el qué decir—. Me pegaba, no quiero ir con él.



Lo suponía, sé calar a los hombres, y ese tipo me dio mala espina desde que lo vi. —Celia sujetó el cesto que yo llevaba y caminamos de vuelta al orfanato.



Ya en mi cuarto, me tumbé en la cama, mirando el techo, pensando, si vino a por mí, no parará hasta conseguirlo, y si me quedaba en este orfanato, muchos niños, incluidos mis amigos, correrían peligro, debía marcharme.



Me levanté y me asomé por la ventana, los chicos jugaban alegremente, pronto sería la hora de almorzar.



¿No sales a jugar? —Sven me asustó y me senté en la cama.



No tengo ganas. —dije cabizbajo.



¿Qué te pasa? —Sven se acercó y se sentó a mi lado—. ¿Te vas no?



Miré extrañado a Sven, que suspiró y negó con la cabeza.



¿Piensas que no eres el primero que se va? Conozco ese rostro..., no lo entiendo, aquí tienes un hogar, y en unas semanas iremos a la escuela, no te vayas, además, hiciste un juramento.



Permanecí en silencio.



¿Acaso tienes a dónde ir? ¿O me ocultas algo?



Respiré hondo y miré la puerta, no quería que nadie nos escuchase.



Escucha, no puedo quedarme, si lo hago os pongo en peligro, un hombre malvado va tras de mí, me quiere matar, y si tiene que matar a 20 niños, lo hará, ¿Entiendes? Debo irme.



Pero... —Sven se levantó y se rascó la cabeza—. Si te vas le pones en bandeja que te pille, aquí estás protegido.



Sven, no cambiaré de opinión, esta noche me escaparé por el bosque.



¿El bosque maldito? —Sven cambió su rostro a uno de preocupación—. ¡Ni se te ocurra! ¡¿Sabes lo que pasa a todo el que entra?! ¡No regresa!



Me da igual, no me queda de otra, seguramente ahora mismo está al acecho fuera, debo salir por detrás... —me levanté y me asomé mirando al inmenso bosque que había detrás del orfanato, me recordaba al bosque donde conocí a James, ¿Era el destino?



Por favor, piénsalo, no intentes...



Sven no terminó de hablar porque se empezó a escuchar un barullo abajo, nos miramos extrañados y bajamos al comedor, Abie discutía con Celia y dos niñas más.



¿Qué pasa? —preguntó Sven a Pedro e Isaac al llegar donde estaban, a punto de comer, los niños estaban sentados viendo la escena, Abie y Celia discutían en la cocina preocupadas.



¿No te has enterado? —preguntó Pedro con los ojos como platos—. Susan, la amiga de Lily vino corriendo, diciendo que un hombre se la ha llevado.



¿¡Qué, se han llevado a Lily!? —miré a Pedro con terror—. ¿Cuándo? ¿¿Cómo fue??



Hace unos minutos, dice que entró al orfanato, la golpeó y se la llevó, fue todo muy rápido...



La confesión de Pedro me estremeció.



James... —mascullé.



¿El que va por ti? —preguntó Sven.



¡¡Sí!! ¡¡Me vio con Lily en la compra!! ¡¡Joder!! —corrí escaleras arriba y abrí la ventana.



Sven me siguió junto a Pedro e Isaac.



¿Dónde vas? —Sven me sujetó de la camiseta cuando intentaba escapar por la ventana.



Debo salvarla.



¿Te volviste loco? ¡Él es un adulto y tú un crío! —Sven tiraba más de mí.



¿Un crío? ¡¡Me da igual!! No la dejaré con él, ¡¡La matará!! —empujé a Sven de una patada y salté al tejado, caminé por él y luego me deslicé hasta el suelo.



Miré atrás y los vi en la ventana asomados mirándome, suspiré y escalé la verja, me clavaba varias espinas de madera, me hacían sangrar y entre quejidos logré pegar un salto al otro lado.



Corrí todo lo que pude, con todas mis fuerzas, mientras mis manos y pies sangraban, salí hasta la calle principal y comencé a buscarlo, miraba a todos lados, hasta que di con él, estaba sentado en un carruaje, me miraba y sonrió.



Mi respiración se agitó con fuerza y caminé hasta él, hasta estar al lado de su carruaje, él fumaba un puro tranquilamente mirándome.



¿Dónde está? —pregunté con tono amenazante.



Sube, si vienes conmigo lo sabrás, sino, nunca más la verás.



James lanzó el puro lejos y cogió las riendas del caballo.



Resignado, me subí al carruaje, a su derecha, una vez sentado, agitó las riendas y comenzamos a alejarnos de la ciudad.



¿Pensabas que ibas a librarte de mí, pequeño hijo de puta? —James apretó su mano contra mi muslo con tanta fuerza que me hizo sangrar, entre quejidos intenté apartar su mano, pero entonces miró a los lados para ver que nadie miraba y me pegó un puñetazo en la cara, cayendo dentro del carruaje, en la parte de atrás, escupí sangre, me llevé la mano a mi mandíbula, me ardía mucho.



James agitó con más fuerza las riendas y aumentamos la velocidad hasta llegar a una fábrica, estaba cerrada a esas horas, se acercó hasta la entrada y se bajó.



Baja. —ordenó, sujetó su rifle y me miró con odio—. No lo repetiré dos veces.



Me levanté como pude, sentía náuseas, bajé como pude y me sujetó para que no cayera al suelo, realmente sentía mi cara arder.



Me sujetó del cabello y echó un vistazo a mi cara.



Igual me pasé, pero te curas rápido, ¿No? Vamos. —me empujó hacia dentro de la fábrica, empezaba a atardecer.



Caminamos por un pasillo hasta llegar a una puerta, le dio una patada y me empujó dentro, yo, con mi mano en la cara, solo podía sentir ganas de llorar, pero no iba a darle esa satisfacción.



Se acercó a un farolillo y lo encendió, entonces vi a Lily en una silla, estaba amordazada y no se movía, me acerqué para ver cómo estaba.



Está viva, aún. —James me empujó al suelo y cerró la puerta, dejó el rifle en la mesa que había en la habitación, la cual estaba en muy mal estado, sacó una cuerda de uno de los muebles y me la lanzó—. Átate las piernas.



Le miré con odio.



Te dije que no me hagas repetir las cosas. —amenazó James.



Cogí las cuerdas y me até con impotencia los tobillos, dejó el rifle en la mesa y se acercó con otra cuerda, me ató las muñecas y me tiró al suelo.



Bueno, es hora del espectáculo. —James cogió del suelo un cubo y le tiró el agua del interior a Lily, que despertó asustada, me miró y vio a James, comenzó a moverse desesperada, pero James la apuntó con el rifle—. Cállate o te mato.



Lily, que respiraba con dificultad, me miró aterrada.



Así está mejor. —James dejó el rifle en la mesa y se acercó a mí, se inclinó y me sujetó del cabello—. Te curas muy rápido, cabroncete, me gusta.



Se refería a mi herida en la cara, efectivamente me había curado, me soltó y se acercó a Lily, posó su mano en el muslo de la chica.



¡Déjala, hijo de puta! —grité alterado.



James me miró sonriendo y con su lengua comenzó a lamer la mejilla de Lily, que lloraba impotente.



¡¡¡PARA!!! —intenté desatarme, pero era inútil—. ¡¡A mí!! ¡Házmelo a mí!



Miré a James retándolo, el cual se detuvo y me miró relamiéndose.



¿Eso quieres? —James se alejó de Lily, que miraba horrorizada como se acercaba a mí.



¡BUM!



Un fuerte golpe sonó en el pasillo, James, alertado, se levantó como un resorte y miró a la puerta, ahora abierta, se movía con lentitud, se acercó a por su rifle, pero no estaba.



Yo y Lily mirábamos asustados, no sabíamos que estaba pasando exactamente, ya había anochecido.



¿Qué coño? —Jame nos miró y se sacó de la bota un cuchillo enorme de caza—. ¿Quién está ahí? ¿Eh?



James se acercó lentamente a la puerta y se asomó al pasillo, pero parece que no había nadie, nos volvió a mirar sin saber que hacer, si dejarnos ahí e ir a mirar, o esperar.



Como os mováis de aquí, os mato, lo juro. —amenazó James, que salió del cuarto cogiendo el farolillo y se perdió en la oscuridad.



Miré a Lily, que estaba asustada y con lágrimas en los ojos, me incorporé e intenté desatarme, pero el cabrón apretó mucho la cuerda, menos mal que la de las piernas las hice flojas, me las quité y me puse en pie.



Tranquila, ¿Vale? Saldremos de aquí.



Le quité la mordaza, pero Lily solo sollozaba, me sentía muy culpable por todo, la metí en esto sin querer, fue todo por mi culpa, estaba maldito.



Escuchamos unos pasos y miramos a la puerta.



No puede ser... —mascullé al ver a Sven, que llevaba el rifle de James, estaba con Pedro e Isaac.



¿Estáis bien? Sabía que debía seguirte, tío. —Sven se acercó a mí y me ayudó a soltarme las muñecas mientras Pedro e Isaac hacían lo mismo con Lily.



Debemos salir de aquí antes de que vuelva, no debisteis venir, joder. —dije con cierto enfado.



¿Y qué habría pasado? ¿Eh? —Sven me miró y observó mi cuerpo sin camiseta y magullado. Entonces...



Aggg... —Sven escupió sangre de la boca.



Todos miramos atónitos, sin poder reaccionar, sin esperarlo.



Sven nos miró y sus ojos se apagaban.



James le clavó el cuchillo en la garganta y calló al suelo de rodillas.



¡¡Nooo!! —grité empujando a James, que cayó al suelo—. ¡¡¡Corred!!!



Pedro, Isaac y Lily salieron corriendo y James fue tras ellos con el rifle en sus manos.



Por mi parte, me quedé con Sven, que me miraba con lágrimas en los ojos, me acerqué a él y apreté su mano con fuerza.



Por qué..., por qué..., ¿¡Por qué viniste!? ¡¡Perdóname!! —de mis ojos caían lágrimas de dolor en impotencia, abracé a Sven con todas mis fuerzas y lloré desconsoladamente.



No..., no dejes..., no dejes..., que..., gane..., amigo...



Tras sus últimas palabras, Sven murió en mis manos, de nuevo, otro chico que moría en mis manos...



Joder, estás maldito, persona a la que te acercas, persona que muere. —la voz de James, alcé la cabeza y le miré con odio—. Los otros bastardos se me escaparon, pero ya les pillaré, tranquilo, me quedé con sus caras, me divertiré con ellos.



Me levanté sacando el cuchillo del cuello de Sven y miré a James ido, apreté con fuerza el cuchillo y caminé hacia él.



Levantó su rifle y me miró sonriendo.



Suelta eso. —ordenó.



Pero no le hice caso y salí corriendo contra él, entonces sentí como mi pecho era atravesado, el sonido del disparo atravesando mi carne y el dolor posterior, pero no me detuve, me abalancé contra él y sujetando el cuchillo con todas mis fuerzas lo clavé en su carne, una y otra, y otra y otra y otra vez.



Los brazos me dolían, sentía mis dedos dormidos, estaba cubierto de sangre, pero no me detuve, seguí y seguí hasta que no pude más.



Caí al lado de James, me costaba respirar, lo miré en el suelo, tirado, inerte, no podía distinguir ya su cara, llevé mi mano al pecho, me sangraba, sangraba demasiado.



Nico..., te he vengado..., Sven, te he vengado..., he ganado... —dije riendo entre lágrimas, miré a la ventana y vi a un chico observando la escena, cerré mis ojos y perdí el conocimiento.


(Continuará...)

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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403794945