jueves, 6 de enero de 2022

Los pecados de Pan - Capítulo 1 ''Escape''

 

Capítulo 1 - Escape



Agosto de 1877, Philadelphia.



El viento golpeaba la ventana de mi habitación con fuerza, la oscura noche era iluminada por la luz de la luna, el cuarto desprendía un olor a humo, el humo de un puro que provenía de la habitación de al lado, la de mi tía.



En el cuarto de al lado se escuchaba los crujidos de la cama, el sonido metálico del somier golpear la pared que daba a mi cuarto, seguramente era mi tía con otro cliente...



Yo intentaba mantener mi mente en otro sitio, un sitio donde había una bonita casa rodeada de muchas flores, con un bosque al lado y un gran lago de agua cristalina.



Mi mente volvió a la realidad cuando el hombre llamó mi atención al cruzar la puerta de mi cuarto.



¿Qué? ¿Has disfrutado escuchando cómo me trinco a tu madre? —Se levantó y por fin la dejó respirar, miré hacia la puerta con odio y desprecio.



Porque sí, mi tía iba diciendo por ahí que yo era su hijo, más quisiera...



El hombre le tiró el dinero en el suelo, no era la primera vez que un hombre se tiraba a mi tía, era asqueroso.



Cuando se escuchó la puerta cerrarse, di por hecho que el hombre se marchó, me levanté de la cama enfadado, miré como mí tía recogía el dinero del suelo.



Odio vivir así. —dije con tono de reproche, mi tía seguía callada recogiendo el dinero con la mano derecha mientras con la izquierda daba caladas a su cigarro.



Aproveché y me metí en el baño, necesitaba relajarme, olvidar lo que había pasado.



Una vez dentro de la ducha el agua mojaba mi cuerpo, lágrimas caían por mis ojos, intentaba no llorar, pero no podía evitarlo, estaba harto de esta vida, quería que todo volviese a ser como antes, echaba de menos a mis padres.



Unos golpes en la puerta me alertaron y cerré el grifo saliendo de la ducha con prisa.



¿Qué estás haciendo tanto rato? El agua no es gratis, sal de ahí. —era la asquerosa voz de esa mujer.



Cuando me acogió me obligó a decir que era mi madre, esa mujer siempre quiso tener un hijo, aunque, menos mal que nunca tuvo uno, porque hubiese vivido una vida de mierda.



Me vestí y salí del baño, mi tía estaba sentada en la cama fumando mientras contaba el dinero, la miré con odio y desprecio.



Quítate la camiseta. —ordenó mi tía.



¿Para qué? —repliqué.



Mi tía se levantó en un abrir de ojos y me pegó una guantada con fuerza.



No me hagas repetirlo, mocoso.



Llevé mi mano a mi mejilla, que me picaba, la miré de nuevo con odio y me quité la camiseta mostrando mi torso desnudo, mi tía observó y siguió contando su dinero.



Un hombre me ha ofrecido bastante dinero por ti. —dijo enfadada.



¿Cómo? —pregunté asombrado y atemorizado a la vez.



No me hagas repetirlo, me ofrecen diez veces lo que gano yo, ya es hora de que tú te sacrifiques también por esta familia, dolerá al principio, pero luego te acostumbras. —mi tía, con una fría voz, me lo decía como si fuese la cosa más normal del mundo, y sin dejar de contar el dinero.



¿Te has vuelto loca? ¡¡No voy a hacer eso!! —alterado me puse la camiseta y de un manotazo tiré el dinero de sus manos al suelo.



Mi tía me empujó con enfado, me miró y sonrió.



¿Piensas que soy estúpida? Sé tus gustos hijito, así que no te hagas el ofendido, además, ¡¡Esta es mi casa y harás lo que yo diga!!



La empujé de nuevo con furia alejándola de mí.



Eso es lo único que te importa, el dinero, ¡¡No eres mi madre!! —tras ese grito, ella me miró con rabia.



Muy bien, pues hoy no vas a cenar nada, no saldrás de aquí hasta mañana, y espero que te comportes, sino, te irá peor, ¿Quieres pasar de nuevo una noche en el sótano?



Tras sus palabras, mi tía cerró la puerta con fuerza y la atrancó con el cerrojo, me dejó ahí solo, sin comer, y tenía hambre, no había comido en todo el día, me eché en la cama y miré al techo, pensativo, giré la cabeza y cogí mi libreta, en ella dibujaba y escribía mis pensamientos, me expresaba, cogí mi lápiz de madera y escribí lo que sentía en ese momento, no sé cuánto tiempo estuve hasta que me quedé dormido.



Unas voces me despertaron, parecía una discusión, me levanté y me asomé por la ventana, una ventana que tenía unas rejas de hierro, abrí la ventana y miré por ella, era en la casa de al lado, que estaba vacía, hasta hoy, parece ser.



A lo lejos pude ver como una chica discutía con la que parecía era su madre, al lado estaba su padre, observé la situación, miré la hora, las tres de la madrugada, ¿Cuándo se habían mudado?



Los vi entrar en la casa y se hizo de nuevo el silencio, suspiré y me aparté de la ventana, me acerqué a la puerta e intenté abrirla, pero estaba cerrada.



Ojalá hubiese muerto, odio mi vida.



Vi una luz reflejarse en mi cuarto, me di la vuelta y pude ver la luz encendida en la casa de al lado, me acerqué y me asomé por la ventana, podía observar a la chica en lo que parecía su cuarto, cerró su puerta y abrió su armario, la vi sacar lo que parecía el pijama.



Tragué saliva cuando la vi desnudarse, mi ventana estaba a escasos diez metros de la suya, las casas daban casi una con la otra, pude ver con todo detalle su cuerpo, después de desnudarse se puso el pijama y apagó la luz, ya no veía nada.



Mi corazón latía fuerte, y sentía mi pecho arder, no podía quitarme de la mente su cuerpo, necesitaba volver a verla, apenas ni si quiera me fijé en su cara, y así, pensando, noté una luz tenue a través de su ventana, me acerqué más y fijé la vista, podía distinguirla, había encendido un pequeño farol de queroseno, estaba tumbada en la cama, leyendo.



Me sentía extraño, me gustaba mirarla, era tan guapa...



No sé porque lo hizo, pero giró su cabeza y logró verme, mi corazón latió con fuerza, con tanta fuerza que se me iba a salir, ella me miró sorprendida, bajó su persiana corriendo y yo me aparté de la ventana.



Me había visto, sí, me vio espiarla, la había cagado, quizás se lo diría a sus padres..., me metí en la cama e intenté coger el sueño, me costó mucho lograrlo.



Escuché la puerta de casa sonar con fuerza, me levanté y me asomé por la ventana, el cuarto de la chica estaba vacío, me puse la camiseta y salí de mi cuarto, bajé al salón y había una nota, ''Salí a comprar, no intentes salir de casa, está cerrada.''



Ojalá no vuelvas. —murmuré.



Entonces escuche risas, me acerqué a la ventana del salón y pude ver en la calle a la chica que ahora sería mi vecina, estaba con otra más mayor, parecían hablar y pasarlo bien.



En un descuido, la chica me vio en la ventana, me escondí corriendo, avergonzado, me sentía ahora mal por lo que pasó anoche, esperé en rato y me di cuenta de que ya no se escuchaban las risas, me asomé y de un susto caí de espaldas al suelo, la chica estaba al lado de mi ventana.



¡Vaya caída! Perdona, no quise asustarte. —dijo la chica con una sonrisa, era rubia y ahora que estaba tan cerca me percaté que su cara estaba salpicada con muchas pecas, sus ojos, grandes como platos eran azules claros, hermosos, sus labios, carnosos y rosados, se relamía mientras me hablaba.



Ho...hola... —dije tartamudeando y me levanté limpiando el polvo de mi ropa.



Me llamo Sara, ¡Y ahora somos vecinos! —dijo con una sonrisa.



Yo..., me llamo Pan... —dije desganado y nervioso.



Hubo un silencio incómodo.



Oye, anoche..., ¿Qué hacías en la ventana? O sea, es que te vi y yo estaba..., leyendo..., y eso... —dijo nerviosa Sara.



¿Eh? No, no vi nada... —mentí.



Bueno..., es que mis padres se enojarían si saben que..., bueno, que me espías, ¿Sabes? —me guiñó un ojo y un escalofrío recorrió mi espina dorsal.



No..., tranquila, no espiaba, no lo hacía. —mentí de nuevo.



Bueno, ¡¡Nos vemos!! —y corriendo Sara se fue a su casa.



Me aparté de la ventana y justó entró la mujer que fingía ser mi madre, pero solo me usaba como su esclavo.



¿Qué haces aquí? —mi tía cerró la puerta, acompañado de un hombre, al verlo pude distinguir que era el ayudante del sheriff del pueblo.



Nada, estaba...aquí...sin hacer nada. —mentí.



¿Este es tu hijo? —preguntó el hombre.



Sí, a qué es guapo, ¿Eh? Está sin estrenar, todo para ti, eso sí, no te pases con él o te cobraré un plus.



Me quedé callado, pero no pude evitar apretar mi puño derecho, quería golpearla.



Bueno chaval, espero que te comportes bien, porque tengo muy mal humor. —el agente me miró con una sonrisa que daban ganas de potar.



Bueno, te acompaño a su cuarto, recuerda que no debes dejarle marcas. —le recordó mi tía.



Tranquila, soy un caballero. —dijo cínicamente el agente, acompañó a mi tía y yo los seguí detrás, entraron y ella me empujó dentro.



Bueno, os dejo a solas. —y dicho esto, ella cerró la puerta tras de sí.



Yo me quedé callado observando al agente que me miraba de arriba a abajo.



¿Y cuantos años tienes chaval? ¿Alguna vez has estado con alguien de la ley? —me preguntaba acercándose a mí.



Una de sus manos se posó en mi trasero y lo apretó con fuerza, se acercó a mi oreja y comenzó a hablarme de manera susurrada.



No grites ni avises a tu madre y seré muy bueno contigo. —entonces pude ver a Sara a través de la ventana, estaba sentada en su escritorio, ¡¡Nos iba a ver!!



¿No dices nada? Mejor, me gustan los chicos sumisos y callados. —me empujaba con fuerza hacia la cama, tumbándome.



No..., no quiero. —dije.



¿Como? —preguntó el agente arqueando las cejas.



¡¡Que no quiero que me toques hijo de la gran puta!! —grité.



Le vi hincharse las venas de su cuello, su enfado era mayúsculo, con su mano me sujetó de la camiseta y me dio la vuelta.



¡¡Déjame cabrón!! ¡¡Déjame!! —grité con fuerza, pero no podía resistirme, era demasiado fuerte para mí.



Con su mano en mi nuca hundió mi cara en la cama para que dejase de gritar, se acercó a mi oído y lo lamió.



Como veo que eres un chico malo, yo también seré malo. —dijo con una voz amenazante.



Noté como con sus manos comenzó a bajar mi ropa, yo intentaba revolverme y liberarme, pero era inútil, entonces pude sentir en mi mano el roce de la madera del lápiz, mi lápiz, lo sujeté con todas mis fuerzas y le clavé mi lápiz, lo hice con tantas fuerzas que partí en dos el lápiz, dejando un trozo clavado en su costado, se levantó veloz, llevándose la mano al costado para tapar la herida, momento que aproveché para levantarme y abrir la puerta con velocidad, mi tía venía sobresaltada.



¿Qué ha pasado? —preguntó ella apartándome a un lado—. ¡¿Qué has hecho?! ¡Dios mío!



La asquerosa de mi tía salió corriendo a socorrerlo y sin pensarlo cogí su bolso, bajé las escaleras y abrí la puerta con las llaves, miré hacia atrás, podía escuchar los gritos de esa señora llamándome y al agente gritar que me mataría.



Respiré hondo y salí de mi casa, comencé a correr a toda velocidad, no sé cuánto tiempo estuve corriendo, pero me cansé y me detuve unos segundos, respiraba entre cortadamente y miré a mi alrededor, vi un carruaje detenerse para que una pareja tomase asiento, salí disparado y me metí en el cajón trasero del carromato, lo cerré y me quedé ahí escondido.



Temblando por todo lo que había pasado, escuché como el carruaje se puso en marcha, el sonido del caballo comenzando a mover el vehículo me tranquilizó, ahora más calmado comencé a sollozar, mis lágrimas caían por mis mejillas, lloré desconsoladamente, hasta quedarme de nuevo dormido.


(Continuará...)

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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

All rights reserved© Safe Creative Code: 2202020399463

ISBN Code: 9789403794945

domingo, 5 de diciembre de 2021

Terror en Lookrain - Capítulo 10 ''El colegio'' (Final)

Capítulo 10 ''El colegio'' (Final)

No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero cuando abrí los ojos, tumbado en el suelo, pude ver a Akin, empujó a Luis contra el suelo propinándole una patada en la mandíbula, alejándolo de mí.

¡Te dije que no los tocaras! —Akin sujetó la barra, que yacía ahora en el suelo y se puso delante de mí protegiéndome.

Akin..., mi hermano... —mascullé con dificultad.

Akin miró a Rubén, que estaba en el suelo sin moverse, sangre salía de su cabeza.

Puto negro de mierda... —dijo Luis limpiándose la sangre que salía de su boca.

Además de cabrón, eres racista, lo tienes todo. —dijo Akin.

Jacob cada vez más nervioso intentaba soltarse, pero no podía, sus ojos inundados de lágrimas me miraban, sabía que la cosa se ponía peor, yo quería ayudar, pero no tenía fuerzas, me sentía muy mareado, no podía más, quería tumbarme y descansar, mi boca sabía a sangre, un sabor metálico y amargo, escupí varias veces en el suelo la sangre que tenía en mi boca.

Luis se acercó a Rubén sonriendo, sujetando con firmeza un bisturí en la mano, puso a mi hermano boca abajo y se puso encima de él mientras nos miraba con su lengua fuera, burlándose, sintiéndose superior.

Moveros y lo mato. —amenazó.

De repente, pude ver a Juny a mi lado, me miraba con tristeza, Luis también vio a Juny, el chico del diario, lo miraba fijamente.

¿Pero qué cojones? —dijo Luis.

Aproveché ese momento y lo tiré al suelo sujetándolo del cuello, pero Luis consiguió someterme, sacó de nuevo la navaja y la clavó en mi costado, intentó clavármela de nuevo, pero Akin con la barra lo tiró al suelo, caí a un lado casi sin poder moverme.

Luis y Akin forcejearon, pero Luis logró clavar parte del bisturí en el costado de Akin, que gritó de dolor y se apartó, momento que aprovechó Luis para sujetarle del cuello y comenzar a asfixiarle.

Esto no debió terminar así, ¡Pero vosotros os lo habéis buscado! —dijo Luis.

Akin notaba como su vida se escapaba, me miró intentando pedir ayuda, pero yo no podía moverme, en ese momento pensé en el chico que me esperaba en el baño de la escuela.

Con mi último aliento, pensé en mi promesa, la que le hice a Cristian, no..., esto no podía acabar así, recordé el bisturí que tenía yo, metí mi mano en el bolsillo y sacándolo como pude se lo clavé en el lateral izquierdo del cuello a Luis.

Luis soltó a Akin, retrocedió varios pasos levantándose y mirándome.

¡¿Qué has hecho...?! —dijo poniéndose de rodillas, se quitó el bisturí y un chorro de sangre le salió del cuello, sus ojos mirándome se pusieron en blanco y su cuerpo de un golpe cayó al suelo.

Como pude me puse de pie, me acerqué a Akin, que yacía inconsciente en el suelo, pero respiraba, Jacob se movía retorciéndose, me acerqué a su lado como pude y le quité la mordaza.

Las llaves, ¡Rápido! —dijo Jacob.

Me levanté como pude, recogí las llaves del suelo, volví donde Jacob y abrí los candados.

¿Estás bien? —Jacob intentaba ayudarme.

Si, solo desata a los demás, debemos irnos... —dije con dificultad.

Me senté en el colchón y esperé a que Jacob desatase a los otros dos chicos, luego caminó hasta Akin, que lo levantó como pudo, Akin se sostuvo como pudo en pie, se acercó a mí al ver mi estado.

¿Estás bien? —preguntó preocupado.

Sí, sacad a mi hermano de aquí, por favor. —dije.

Akin y Jacob sujetaron a mi hermano, sin conciencia y lo empezaron a sacar, los dos chicos desconocidos intentaron ayudarme, pero no podía levantarme.

No, parad, escuchad, marcharos, pedid ayuda, yo no puedo retrasaros, de verdad, por favor, hacedlo.

Dudaron, pero sabían que no podían hacer otra cosa.

Enseguida vuelvo, aguanta. —dijo Akin, los cinco chicos salieron de ahí y me dejaron solo, escuché como se alejaban.

De mi bolsillo saqué la nota arrugada que Cristian me dio, en la que Juny le escribió el mensaje, la extendí con mi mano derecha para verla.

En ese momento apareció Juny frente a mí, se acercó lentamente e inclinándose me ofreció su mano, yo, aún con dudas la sujeté con firmeza, me levantó con una fuerza fuera de lo normal y avancé hacia él.

Con una sonrisa me miró a los ojos, aun sujetándome de las manos me guio hacia la salida, ya no sentía la herida, es como si gracias a tocarlo se fuese el dolor, avanzamos hasta la salida de la escuela, donde varios coches patrullas estaban en la entrada junto a una ambulancia.

Varios agentes tenían detenidos al director y al segundo hombre, uno de los oficiales del sherrif, por eso me sonaba su voz, él era cómplice..., los dos estaban oponiendo resistencia, al fondo vi como también detenían a una mujer alta con el pelo negro, era la profesora de ciencias.

No pudieron evitar ser detenidos, mi hermano estaba siendo atendido en la ambulancia y los demás chicos hablando con la policía, entonces vi a Cristian.

Se acercó corriendo hacia mí, él llamó a la policía, se acercó corriendo y me traspasó.

Miré detrás y vi como entraba en la escuela, miré mi cuerpo, era semi—transparente, miré a Juny asustado.

No temas, todo irá bien. —era la primera vez que escuchaba su voz, era idéntica a la de Miguel—. Lo siento, lo hice para ayudar a los chicos y que no les pasase lo que me pasó a mí.

No, no entiendo nada...

Cuando intenté escapar y descubrí lo de la droga, me llevaron a la morgue, allí me mataron. Tú me preguntaste por qué salimos vivos de allí, yo te contesté que tú saliste vivo, yo no podía, porque así fue como morí en 1984...

Juny me sujetó de la mano y me miró, sus ojos verdes brillantes me llamaban mucho la atención, eran preciosos.

Cuando nos conocimos, te dije que dos de mis amigos murieron, no mentí, los mataron, yo quedé atrapado aquí, no tengo respuesta para eso, solo sé que estoy aquí, mi cuerpo está enterrado en el parque, el árbol antiguo que hay entre la maleza del centro, allí sentí una conexión contigo la primera vez, y te seguí, era como si me dieses energía, hasta ese momento nunca nadie conectó conmigo de tal forma, entonces supe que eras especial, y que debías ayudarme, mi intención no era que murieses, lo siento.

¿Cómo te hiciste humano? —pregunté sin entender.

Gracias a ti, tu conexión conmigo era tan grande que pude recuperar mi cuerpo durante unas horas, pero no podía decir la verdad, os habría asustado..., lo siento de verdad.

¿Estoy muerto? —pregunté con terror.

Juny bajó la mirada al suelo.

Lo miré con miedo, lo solté y fui corriendo detrás de Cristian, lo encontré a mi lado.

¿Álex? —Cristian sacudía despacio mi cuerpo, inerte, sin vida, yo, a su lado, miraba la escena.

No, por favor, no me dejes sólo, me prometiste que no lo harías, ¡Lo prometiste! —Cristian gritaba moviendo mi cuerpo inútilmente.

Cristian se tumbó llorando a mi lado, que sin poder evitarlo lloraba también viendo la escena.

Juny observaba con sus ojos verdes como Cristian paraba de llorar para mirarme, acercase a mí y besarme.

Dijiste que nunca me dejarías solo, y me has dejado solo...

Cristian me abrazó y no me soltó hasta la llegada de varios agentes y personal médico, lo apartaron entre sollozos e intentaron que yo no muriese.

En ese momento apareció Akin, le vi llorando también, con su mano tapaba su boca y lloraba de impotencia.

Juny sacó su diario y lo abrió, me miró con una sonrisa cariñosa y empezó a escribir en voz alta con su dedo, su dedo emitía una luz y su diario brillaba.

Los médicos ayudaron a Álex, entonces recobró la consciencia, despertando, aún no había llegado su hora, no era su momento, le quedaba mucha vida por delante. —dijo Juny, cerró el diario y empezó a desaparecer, sus piernas comenzaban a volverse invisible y subía hacia arriba.

¿Por qué lo has hecho? —lo miré con tristeza y sorpresa.

Yo ya he vivido suficiente, y sólo estaba aquí para evitar que chicos como yo sufriesen, lo he logrado, ahora es tu turno de proteger el pueblo, ah..., por favor, te pido un último favor, entierra mi cuerpo en el cementerio, junto al de mi hermano, cuento contigo, Álex...

Y de repente sentí como si mi corazón fuese apretado por un puño, abrí los ojos y vi a un médico dándome descargas.

¡Está vivo! ¡Rápido! —el médico me subió a una camilla y me sacaron.

Pude ver en la distancia a Juny sonreír hasta desaparecer y perdí de nuevo el conocimiento...

Un frío invadía mi cuerpo, estaba con el pijama, recostado en la cama de mi cuarto, miré por la ventana, los rayos de luz empezaban a entrar por ella.

Mi madre entró por la puerta y dejó un vaso de agua en el escritorio.

Álex despierta, ¡Tienes que ir al dentista! Tu hermano ya se fue a clases.

Un temblor recorrió mi espalda, no puede ser, ¿Por qué estoy aquí otra vez?

Me levanté sobresaltado, aún me dolía la herida, ¿Por qué estoy viviendo esto de nuevo? ¿Es una maldición? ¿Un bucle eterno?

En ese momento sonó el móvil, estaba en mi cama, me acerqué a cogerlo, en las notificaciones apareció una llamada perdida, el número, desconocido.

¡Esto no puede estar pasando! ¡Espera! Algo hicimos mal...

Desbloqueé el móvil, pulsé en el número desconocido y le di a llamar. Empezó a sonar hasta que alguien lo cogió.

No dije nada, simplemente esperé, se escuchaba una respiración, era lenta y profunda.

¿Álex? —era la voz de Akin.

¿Akin? —pregunté aún confundido.

Si, ¿Estás mejor?, ¿Puedo acompañarte al dentista?

¿Eh? Sí, claro...

Colgué y puse el móvil en la mesa, me senté e intenté recordar, que pasó, que pasó después.

Sí, lo recuerdo, lo voy recordando...

Desperté en el hospital, a mi lado, mi madre, Rubén, Cristian, Jacob, Akin, todos, estaban todos, la herida me tuvo en estado crítico, pero logré salvarme.

Estuve varias semanas ingresado hasta que me dieron el alta y luego con reposo en casa, la semana que viene volveré a la escuela. En los periódicos salió la noticia que dio la vuelta al país.

Una red de venta de menores, regentada por el director del colegio, y el ayudante del sheriff, los dos tapaban las desapariciones para que nadie sospechase nada raro, Luis era el que escogía a los chicos desde el Internado, él era la clave de todo, él mató a Víctor para inculpar a Peter, al que soltaron tras el escándalo y descubrir que era inocente.

Ya todo tenía sentido, Juny, el chico del diario sólo quiso ayudarnos, pero no podía contactar con nosotros de manera directa, por eso nos hacía ver esa especie de visiones, lógicamente eso no se lo contamos a las autoridades, aunque Peter nunca se recuperó del todo, lo tomaron por loco, él decía que fue un muñeco el que asesinó a su amigo, pero fueron efectos de las drogas que Luis les hizo tomar.

Pasaron las semanas y mi herida mejoro bastante, todos los días escribía un mensaje de agradecimiento en el diario de Juny, el cual me quedé yo, gracias a él evitamos que muchos chicos sufrieran, gracias a él yo estoy vivo. Era injusto que ese chico hubiese sufrido tanto.

El tiempo fue pasando y con el final de enero llegó la nieve, los chicos y yo seguíamos quedando de manera normal, Rubén me confesó que estaba con Jacob, que eran novios, yo le dije que ya lo imaginé y lo respetaba.

Además, lo ocurrido me hizo reflexionar, estaba confundido, perdón, confundida, es verdad que me gusta vestir como los chicos, o jugar fútbol y videojuegos, pero, a la vez, me gusta sentirme chica con Cristian, me costó semanas entender lo que me sucedía, era una chica, normal y corriente, a la que le gustaban los chicos.

Pero, que también me gustaba mucho hacer cosas, de chicos, pero eso no significa que me sienta como tal, Cristian lo comprendió, y cuando le dije que me sentía chica al final, se puso feliz.

Los días seguían pasando y todo parecía volver a la normalidad, por fin todo parecía que volvía a ser como antes.

¿Puedo pasar? —Rubén se acercó a mi cama y se sentó haciendo que volviese a la realidad.

Yo miraba por la ventana en silencio.

¿Estás bien?

Sí, ¿Por qué? Pregunté.

Bueno, no hemos hablado de lo mío con Jacob...

Ya..., pronto me voy al dentista, he quedado con Akin. —dije cortante.

Álex, tú una vez me dijiste que era mejor ser siempre sinceros.

Lo sé, y lo mantengo, pero..., me ocultaste lo tuyo con Jacob, ¿tengo un hermano gay?, ¿Y qué? Soy tu HERMANA, y no solo eso, también tu amiga. —mi voz sonaba quebradiza.

Rubén se quedó callado.

Mi hermanito se acostó a mi lado y me abrazó por detrás.

Hermana, yo no soy tan perfecto como crees, ¿Sabes?

¿A qué te refieres? —pregunté con duda.

Creo..., creo que va siendo hora de que te cuente lo que pasó realmente en el Internado...

Mientras mi hermano comenzó a contarme lo que le pasó en el Internado. No pude evitar fijarme en mi reflejo en la ventana, nos veíamos a mí y a mi hermano, abrazados, pero, al fijarme bien pude ver algo distinto en mis ojos, uno lo tenía como siempre, color avellana, pero el otro ahora era verde...

Final

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Creado (2021), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

All rights reserved© Safe Creative Code:2309245396434

ISBN Code: 9789403630021


Tomás S. Aranda