domingo, 8 de septiembre de 2019

Trabajo de ciencias

Trabajo de ciencias

Tres chicos empollones drogan al chulito de Instituto para castigarle por ser tan malo con ellos, lo usarán, dominarán y follarán hasta que no puedan más.

Tommy era un chico muy popular, iba a cuarto de secundaria, era capitán del equipo de fútbol, había salido con ocho chicas, todas siempre tías buenas claro, sí, Tommy incluso llevaba una lista de sus novias, a las cuales dejaba tras haber tenido suficiente sexo con ellas, hasta quedar satisfecho.

Era el típico machito alfa, con su grupito de amigos abusones, Tommy era un cabrón, se pasaba sobre todo con los empollones, su cabello, negro azabache, de ojos negros y con una cicatriz de alguna pelea que tuviese en el pasado en la ceja izquierda, era pequeña, pero se sentía orgulloso de ella, medía 1,77, pesaba unos 60 kilos, estaba marcado, poco, pero suficiente para volver locas a las chicas..., y a algunos chicos.

Porque sí, Tommy volvía loco a algunos chicos, como a los líderes del grupo de ciencias de la escuela, formado por varios alumnos, diez para ser exactos, aunque eso él, lógicamente, lo desconocía.

Todo empezó un caluroso Viernes, Tommy estaba feliz y radiante porque el fin de semana estaba a la vuelta de la esquina, caminaba con vanidad junto a su grupito de despojos sociales durante el recreo cuando vio a la distancia a los tres empollones, estaban sentados en un banco, cerca del aula de ciencias, estaban hablando de sus cosas cuando Tommy se alejó de su grupo y se acercó a ellos para increparlos, le divertía hacerlo.

Los tres chicos, que medirían 1, 65 mas o menos, discutían sobre un trabajo de la escuela, Tommy se acercó a ellos y los escuchó sonriendo, sin ellos saberlo.

Que por cierto, no he hablado sobre el aspecto de los tres chicos, por un lado estaba Jeremy, de 15 años, el cabecilla del grupo, un chico pelirrojo, con la cara llena de pecas, tenía demasiadas, delgado, la verdad es que Jeremy era bastante guapo, pero su fama de empollón alejaba a las chicas.

Luego estaban los hermanos mellizos, Julian y Bastian, también eran guapitos de cara, aunque menos de Jeremy, ambos, de 14 años. Por un lado estaba Julian, rubio dorado de ojos verdes con el cabello en melena, por otro, Bastian, también rubio, pero de un color más plateado, sus ojos también eran verdes, pero más oscuros, la piel de los tres chicos era blanca, como la leche, los dos hermanos eran muy inteligentes, con una media de sobresaliente.

Los tres vestían la típica ropa del club de ciencias, pantalones grises de raya, una camiseta blanca y unos chalecos azul marino, con el calor que hacía, no tenía sentido ir así vestidos, pero se sentían orgullosos, orgullosos y acalorados.

Hablaban de un proyecto secreto de ciencias, Tommy, que vestía vaqueros rasgados cortos y una camiseta sin mangas de color azul oscura los observaba, se colocó bien su anillo de plata, se acercó más a ellos y tiró al suelo a Bastian de un empujón.

¿De qué habláis bichos raros? —Tommy miró con aires de superioridad a Bastian, que tirado en el suelo, le miraba con rabia.

¿Eres imbécil? —Julian se acercó a defender a su hermano y Tommy le dio una buena hostia en la cara, se la dejó toda roja.

Esa boca, putos, me debéis el dinero de esta semana, ya es Viernes. —dijo Tommy con enfado.

¿Qué dices? Te pagamos el Lunes. —dijo Jeremy, que se puso delante de los hermanos para protegerlos, los cuales estaban a punto de llorar.

Mira, putito, me da igual cuando me pagaras, ahora quiero que me pagues de nuevo, ¿Comprendes? —Tommy sacó el chicle que masticaba y con sorna lo pegó en la cara de Jeremy, el cual se dejó hacer mientras le miraba con rabia.

Lo que Tommy no esperaba era que el director de la escuela salía del cuarto de ciencias que daba al patio de recreo.

¿Y bien? ¿Y mi dinero? —insistió Tommy.

¿Qué ocurre aquí? —el director se acercó mientras Bastian era levantado del suelo por su hermano y Jeremy se quitaba el chicle de la cara.

Tommy, que dio un salto de sorpresa, se giró y pudo ver al director con cierto asombro.

¿Otra vez molestando a los más débiles? —el director se acercó con enfado.

Porque sí, a Tommy ya lo habían expulsado dos veces por hacer bullying, pero estaba claro que esa no era la solución, al menos no la adecuada.

No director, solo..., hablábamos. —mintió Tommy.

Muy bien Tommy, esta vez no te expulsaré, mira, sé que en ciencias vas mal, y si suspendes, repetirás curso, así que el trabajo que debéis presentar la semana que viene, lo harás con ellos.

¿¡Qué!? ¡Ni loco! —gritó Tommy muy enojado.

Muy bien, pues una tercera expulsión y repites curso, tú decides, ah, y como me digan que los has molestado, serás expulsado, así que ya sabes, a trabajar con ellos.

Tommy, muy enojado, aceptó a regañadientes, los chicos habían quedado después de clase, en la misma escuela, tenían privilegios de usar el aula de ciencias por sus buenos comportamientos.

Los tres chicos trabajaban y hablaban del proyecto mientras Tommy, alejado, miraba vídeos en Internet desde su móvil, ignorándolos, se reía mientras veía vídeos graciosos.

Entonces se dio cuenta que los tres empollones hablaban ahora en susurros, eso le mosqueó, alzó la vista y se dio cuenta que los tres le miraban.

¿Qué? —Tommy les retó con la mirada—. ¿De qué murmuráis?

Tras un silencio, los chicos se miraron, los hermanos negaban con la cabeza, pero Jeremy habló.

Estamos cansados de tu actitud, siempre molestándonos, y encima ahora te hacemos el trabajo, no es justo, deberías ayudar. —sentenció Jeremy.

Tommy guardó su móvil en el bolsillo y se acercó de manera intimidatoria donde estaban sentados, miró el trabajo y leyó ''proyecto secreto''.

¿Y en qué trabajáis pequeñas ratitas?

Pues... —Jeremy miró a sus amigos, los dos negaban con la cabeza, parecían no estar de acuerdo—. Es sobre una pastilla que te hace inmune al dolor.

¿Qué dices? —Tommy miró a Jeremy poco convencido, se reía con sorna.

Sí, dura poco, 30 minutos, pero da igual la herida, no sentirás dolor ni fatiga, es muy buena para los deportes, no sientes ni si quiera cansancio. —Jeremy parecía venderle la moto.

¿Ah sí? —Tommy se acercó y vio un bote con una decena de pastillas pequeñas—. ¿Es coña no?

Claro que no, sabes perfectamente que nuestros proyectos siempre han funcionado. —sentenció Jeremy.

Los dos hermanos, Bastian y Julian permanecían callados y expectantes, Tommy les miró y ambos no aguantaron la mirada.

Dame una. —dijo Tommy.

No, cuesta mucho crearlas. —dijo Jeremy, luego miró a sus amigos aguantando la risa.

A Tommy no le gustó su actitud y sujetando a Jeremy con fuerza, lo tiró al suelo apartándolo a un lado, cogió el bote y sacó una pastilla.

No, ¡No lo hagas! —gritó Jeremy.

Tommy ignoró sus palabras y se tomó una pastilla, esperó unos segundos, todos le miraban, los hermanos estaban perplejos.

No noto nada..., ¿Cuánto tarda en hacer efecto? —preguntó Tommy.

No mucho... —Jeremy se levantó y le quitó el bote, se acercó a Tommy y le agarró el paquete.

¿Qué coño haces? —Tommy lo apartó de un empujón—. ¿Eres maricón o qué?

Jeremy se mordió el labio, puso el bote en la mesa y miró a sus amigos.

Bueno, nunca pensé que llegaría este día, pero el Director nos lo puso a huevo, ahora te toca pagar todo lo que nos hiciste. —Jeremy parecía disfrutar el momento.

¿De qué coño hablas? —Tommy estaba confuso, además parecía mareado.

Verás, lo que te has tomado..., era mentira, aunque no del todo, es experimental, la hemos probado entre nosotros y funciona, pero parece que tienes bastante resistencia, y eso me pone más. —Jeremy se acercó a Tommy y le comenzó a comer la boca, éste, sin saber porqué, se dejó.

Los dos hermanos, Bastian y Julian miraban asombrados como Jeremy estaba comiéndole la boca al popular del instituto, al chulito que los humillaba, y además, se dejaba.

Tommy sentía su cuerpo arder, además estaba muy duro, demasiado.

La pastilla te causa un frenesí sexual extremo además de someterte a cualquiera, dura poco, así que debemos darnos prisa. —dijo Jeremy—. Desnúdate, rápido.

Tommy, confundido, comenzó a desnudarse, y aunque estaba caliente, él no quería hacerlo, simplemente su cuerpo actuaba antes las ordenes del empollón, los tres chicos admiraron el cuerpo de Tommy, su polla, de unos 14 centímetros, circuncidada y con algo de vello en la base, poco, su cuerpo, lampiño y marcado, les ponía más cachondos.

Jeremy hizo arrodillar a Tommy tras denudarse él también.

Atrancad la puerta. —ordenó Jeremy a los hermanos, que lo hicieron con rapidez, los dos estaban también duros—. Y tú, chúpame la polla.

Tommy, de rodillas, sujetó la polla de Jeremy, de unos 15 centímetros muy dura, estaba circuncidado, estiró la piel hacia atrás y se la metió en la boca.

Jeremy gimió al sentir como Tommy comenzó a comérsela, le lamía el tronco y succionaba la punta, sus manos sujetaban y acariciaban el cabello del chico azabache mientras se la mamaba.

Los hermanos, calientes, se acercaron para que también se las chupase, Tommy, obediente y sumiso, se metió en la boca ahora la polla de Bastian, que estaba sin circuncidar, como su hermano Julian, ambos, aún lampiños, Bastian gemía y cerraba los ojos al sentir como Tommy se la comía.

Ufff, mira al final quien es la putita, chupa, puto, que vamos a follarte. —Jeremy estaba ido observando como Tommy se la comía a su amigo.

Tommy, que parecía no tener voluntad, continuó comiéndoles la polla a los tres chicos, Jeremy, que no pudo más, fue el primero en correrse, sujetó con fuerza la nuca de Tommy mientras se corría, éste no pudo evitarlo y se tragó toda la leche del empollón pelirrojo.

Bastian y Julian se acercaron con rapidez, no aguantaban más, los dos apuntaron a la cara de Tommy y comenzaron a disparar su leche en la cara del chulito del Instituto, el cual abrió la boca instintivamente para recibir algo de la leche de los hermanos.

Los tres se sentaron exhaustos, mientras Tommy se quedó quieto, de rodillas en el suelo, mirándoles, Jeremy miró su reloj, quedaba poco tiempo, se levantó y sujetó a Tommy del brazo.

Túmbate encima de la mesa, rápido. —ordenó Jeremy.

Tommy, sumiso, se subió a la mesa de la clase, se puso boca arriba y Jeremy se subió encima levantándole las piernas y poniéndolas sobre sus hombros.

¿Qué se siente al saber que te va a follar un empollón, eh? Y no solo yo, después mis amigos te van a reventar el culo, pídelo, pide que te follemos.

Tommy, que intentó resistirse a decirlo, sucumbió.

Quiero..., quiero que me folléis..., por favor, folladme. —dijo Tommy, que estaba totalmente sometido a la pastilla.

Dame la botella de agua. —ordenó Jeremy a Julian, el cual le pasó la botella de agua, que estaba helada.

Jeremy bebió un poco y comenzó a echarse en su polla y luego en el culo de Tommy, que al sentir el frio tembló, Jeremy sonrió y volvió a beber agua, se acercó a Tommy y se la escupió en la cara.

Así, bien limpito, putito, toca tu castigo, ¡¡¡Toma!!!

Y de una estocada, Jeremy se la clavó a Tommy, se le notaba con ganas de esta venganza, también la furia con la que se la metió, Tommy se quejó de dolor, pero a Jeremy le daba igual, pensó en todas las veces que fue humillado en público, era su momento.

Jeremy comenzó a follarse a Tommy con fuerza y rapidez, los gemidos de ambos sonaban en el aula, los hermanos se pajeaban mirando la escena, la estancia olía a sexo, sexo adolescente, Tommy cerraba los ojos y se dejaba llevar, sus gemidos de placer comenzaban a salir a flote sin poder ocultarlos.

Jeremy se acercó a Tommy mientras le follaba sin detenerse y se fundieron en un beso, Tommy sintió como su boca era inundada de saliva de su follador y no pudo evitarlo más, se comenzó a correr sin tocarse, entonces Jeremy le dio una hostia en la cara.

No te di permiso para correrte, perro. —Jeremy prosiguió follándose a Tommy, su cuerpo lo embestía con tanta fuerza que no pudo aguantar más y se corrió dentro de su abusador, Tommy sintió por dentro como era llenado de leche caliente.

Cansado y sudando, ambos terminaron agotados.

Os toca... —dijo Jeremy bajándose de la mesa, Tommy estaba agotado, no podía mas, pero no le dejarían descansar.

Bastian se adelantó a su hermano, el pequeño de cabello rubio plateado se subió encima, hizo lo mismo que Jeremy y utilizó el agua fresca de la botella para limpiar y lubricar la zona, apuntó su polla, la mas pequeña de los tres, de unos trece centímetros, la comenzó a meter hasta deslizarla dentro.

Jeremy se limpiaba y vestía mientras Bastian se follaba al chulito y popular de la escuela, lo hacía con torpeza y rapidez, se le notaba ansioso por acabar, se acercó a Tommy le lamió los labios mientras sentía como se corría dentro de él.

Ahhh, joder, esto es impresionante..., ufff. —Bastian se bajó de la mesa exhausto.

Quita, me toca, rápido. —su hermano Julian ocupó su lugar, no aguantaba más, se iba a correr, la metió dentro de Tommy y tras un minuto follándole se vino también dentro de él, la leche de los tres empollones estaba dentro de Tommy.

Los tres chicos se limpiaron y vistieron con rapidez como pudieron.

Ayudad a que se vista, rápido. —Jeremy miró la hora, estaba asustado, el efecto estaba a punto de terminar.

Tommy se vistió con dificultad, le ardía el culo, los hermanos le ayudaron.

Escucha. —Jeremy se acercó a Tommy—. Ahora volverás a casa, te ducharás y olvidarás esto, ¿Ok?

Tommy afirmó con la cabeza, le abrieron la puerta y se marchó.

Abrid la ventana, esto apesta a sexo, y limpiadlo todo. —ordenó Jeremy.

Tras limpiar cualquier prueba, terminaron el trabajo y se marcharon a sus casas, los tres tenían ahora miedo, sabían que Tommy el Lunes se vengaría.

Llegó el Lunes, los tres faltaron a clase, algo poco común, quedaron después de clase en el aula de ciencias, debían entregar el trabajo.

Escuchad, el Viernes pasó algo raro, la pastilla dura 30 minutos, ¿No? —dijo Jeremy.

Sí... —asintieron ambos hermanos.

Pues, o estábamos confundidos o Tommy era más débil de lo que creíamos, porque estuvimos 40 minutos...

Los hermanos no se lo creían, pero sí, estuvieron 40 minutos, ¿Cómo es posible?

La puerta del aula sonó, sería el director, Jeremy abrió la puerta y Tommy de un empujón le tiró al suelo.

Los dos hermanos se alejaron asustados, Jeremy, acojonado, ni se levantó del suelo, se temía lo peor.

Escucha, todo tiene una explicación... —Jeremy parecía desesperado.

Tommy cerró la puerta y lanzó la mochila lejos con enojo.

Hijos de puta, ¡¡Ahora me la vais a pagar!! —Tommy se acercó a Jeremy, lo sujetó del cuello de la camiseta y lo levantó con fuerza—. ¿Os quedan más pastillas de esas?

¿Continuará...?

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Creado, revisado, editado y mejorado (2018) por @TeenBoy


jueves, 11 de julio de 2019

El fotógrafo

El fotógrafo


Un chaval necesita hacerse unas fotos carnet con urgencia para la escuela, un fotógrafo se aprovechará de ello e intentara hacerle algo más que fotos...

Jose Julio es un chico bastante guapo de cara, delgado y con el cabello de color castaño claro, acababa de terminar la escuela y empezaba el Instituto, con la ayuda de su madre echó la solicitud de ingreso.

Jose Julio, deja la consola, te dije que tenías que ir a echarte las fotos. —la madre abrió la puerta con dificultad y una pila de libros cayó al suelo, miró a su hijo con enfado, pero este prestaba más atención al videojuego—. ¿Me estás escuchando?

Que sí mamá, que ahora voy... —dijo el chico sin dejar de jugar.

La madre entró y apagó la consola.

¡Mamá! —se quejó Jose Julio.

Ni mamá ni leches, ve antes de que cierren, ¡¡Vamos!! —la madre señaló la puerta a su hijo, que enfadado, se levantó de la cama y entró en el baño.

Que pesada es... —Jose Julio se miró al espejo y con el peine se colocó bien el cabello, era un chico muy presumido, salió del baño y cogió el dinero de su escritorio para después salir de cada, pronto serían las dos de la tarde y no tenía mucho tiempo si quería llegar antes de que cerrasen.

El sol pegaba con mucha fuerza, corrió a toda velocidad hasta la tienda de fotos, un hombre, de mediana edad y bastante gordito comenzaba a bajar la persiana, ya estaba cerrando.

Jose Julio lo alcanzó sudando y con la respiración entre cortada.

Espere, ¡Necesito unas fotos de carnet! —dijo con dificultad.

Lo siento chico, esta cerrado. —dijo el hombre.

No, por favor, mi madre me castigará, necesito esas fotos, ¡Por favor! —insistió el chico.

El hombre entonces se giró y miró con detenimiento a Jose Julio, que intentaba secarse el sudor de la cara con la camiseta, el hombre aprovechó y observó su estómago, su piel tostada por el sol, su ombligo, Jose Julio iba con pantalones cortos de color marrón oscuro, y una camiseta sin mangas de color blanca. Se ajustó las gafas y sonrió.

Esta bien, pasa. —dijo de forma amable.

¡Muchas gracias! —Jose Julio e agachó y entró, el hombre hizo lo propio y después bajó la persiana de metal, entró y cerró la puerta.

Bueno, ponte cómodo, enseguida vuelvo. —el hombre soltó las llaves en el mostrador y entró en otra habitación

Jose Julio se sentó en el banco que había en la sala, observó con detenimiento mientras le volvía el aliento tras la carrera que tuvo que hacer para llegar a tiempo, divisó unas revistas de videojuegos y cogió una, empezó a mirarla con interés.

Sí que tarda este hombre... —masculló.

En ese momento el hombre abrió la puerta y salió con una sonrisa en su cara.

Adelante, pasa.

Jose Julio soltó la revista y caminó hasta el hombre, que apartándose a un lado le dejó pasar, al entrar, pudo ver una sala grande con un sofá de color blanco de tela en un lado, en frente, una silla era alumbrada por un gran foco de luz, debajo del foco había una cámara de pie.

Pasa y toma asiento. —dijo el hombre.

El chico entró y tomó asiento, le costaba mantenerse sentado por la altura de la silla, el hombre se acercó a la cámara y comenzó a sacarle fotos, Jose Julio miraba con una sonrisa falsa, ya tenía ganas de seguir jugando al videojuego.

Mmmm. —murmuró el hombre.

¿Qué pasa? —preguntó Jose Julio.

La camiseta, la tienes manchada de sudor, quítatela. —dijo tajante.

¿Cómo? —preguntó Jose Julio con sorpresa.

El hombre se acercó a una mesa y cogió una toalla, volvió a su sitio y le lanzó la toalla a Jose Julio.

Quítate la camiseta y sécate el sudor, así no pueden salir bien las fotos. —afirmó.

Jose Julio con duda miró la toalla.

¿A qué esperas chico? No tengo todo el día, debo cerrar.

Ante las prisas del hombre, Jose Julio se quitó la camiseta sin mangas de color blanca dejándola en la silla mostrando su torso desnudo y un poco sudado, hacía calor, comenzó a secar su sudor ante la mirada del hombre, aunque el chico no podía verlo bien por el haz de luz del foco, que era muy potente.

Entonces escuchó varios flashes de la cámara y cómo esta se iluminaba.

¿Oiga?, ¿Qué hace? —preguntó Jose Julio con temor.

Disculpa, se disparó sola, a veces le pasa, el hombre se acercó y cogió la camiseta de la silla.

¿Qué hace? —Jose Julio empezaba a ponerse nervioso.

Voy a ponerla junto a aire acondicionado, así se secará antes, dame. —el hombre le quitó la toalla con la que se secó y ambas las puso en la mesa.

Volvió a la cámara tras esto, Jose Julio, mientras, se sentó a esperar.

¿Y ahora qué? —preguntó Jose Julio.

Se secará enseguida, tranquilo..., por cierto, ¿Nunca te han dicho que podrías ser modelo? —preguntó el hombre.

¿Modelo?

Sí, tienes buen cuerpo, ganarías mucho dinero. —dijo el hombre.

¿Enserio? ¿Cuánto? —preguntó Jose Julio

Pues depende, por ejemplo, por salir en bañador o en ropa interior pueden pagar hasta cincuenta por foto.

¿Tanto? —la reacción de Jose Julio gustó al hombre, que lo iba llevando a su terreno.

Sí, de hecho, mira, aquí tengo un catálogo donde faltan modelos con urgencia, ¿Te gustaría ser uno de ellos? —el hombre se acercó y le dio una revista donde salían chicos y chicas con las típicas fotos de ropa veraniega.

Jose Julio miró con interés, el hombre se acercó y rozó su brazo con la piel de Jose Julio, éste, al notarlo, se apartó en un acto reflejo.

¿Bueno, qué me dices?, ¿Te interesa? —preguntó el hombre.

No sé, debería preguntarle a mi mamá...

¿Para qué? —el hombre sacó un billete de cincuenta y Jose Julio abrió los ojos como platos—. Mira, toma, esto sería por una foto en ropa interior, el pago es en el acto.

El hombre metió en el bolsillo del chico el billete y este lo dejó hacer, le quitó la revista y se alejó hacia la cámara.

Venga, quítate los pantalones. —ordenó.

Jose Julio se mantuvo callado, no sabía que hacer, solo vino a por unas fotos carnet...

¿A qué esperas?, ¿O no quieres? —preguntaba el hombre.

Es que, no sé... —Jose Julio parecía inseguro.

Venga, que te acabo de pagar cincuenta, ¿Me vas a hacer ese feo? Pues nada, devuélveme el dinero y largo, que tengo que cerrar.

Ante sus intimidantes y enojadas palabras, Jose Julio se armó de valor y se bajó los pantalones cortos que llevaba, dejando a la luz unos bóxer cortos y ceñidos, de color azul marino, con los bordes azul celeste.

Quítatelos bien. —ordenó.

El chaval se arrodilló y se sacó las zapatillas, después los pantalones.

De acuerdo, sígueme. —el hombre cogió la cámara de pie y la puso frente al sofá. —la comenzó a tocar y la colocó bien—. Recuéstate en él.

El chico, ahora más sumiso, se acercó al sofá y se sentó en él.

Recuéstate, como si fueses a leer una revista, con tus manos en las mejillas. —el hombre, sin que Jose Julio lo supiese, le hacía varias fotos, quitó el sonido y el flash.

El chico le hizo caso y se puso en esa postura, el hombre comenzó a fotografiarlo, podía ver como el bóxer le marcaba el culito, su pene comenzaba a ponerse duro viendo al chico así.

Vale, esto..., ahora desnudo. —dijo el hombre con un poco de temor, sabía que estaba cruzando una línea fina que no tendría marcha atrás.

¿Cómo? —preguntó Jose Julio.

Ante esa pregunta, el hombre, de pelo oscuro, gordito con una barriga prominente y unas gafas redondas, comenzó a sudar.

Pues, si sales denudo te pagan el doble... —masculló.

Jose Julio quedó callado, él no era tonto, sabía ya lo que pasaba, se incorporó levantándose del sofá y miró al hombre.

Lo de ser modelo era mentira, ¿No? Las fotos son para ti, ¿Verdad? —preguntó Jose Julio con tono acusador.

El hombre, cada vez sudaba más, estaba nervioso.

Doscientos. —dijo Jose Julio.

El hombre, le miró sin entender y a la vez sorprendido.

Dame doscientos y te dejo verme desnudo, pero el carrete me lo llevo. —ahora era Jose Julio el que intentaba controlar la situación.

No. —dijo el hombre.

Pues me largo. —Jose Julio se acercó a su pantalón y lo recogió.

Mientras se lo ponía, el hombre observaba la piel de Jose Julio, su piel tostadita, suave y tersa, y cedió.

Espera, vale, toma. —el hombre sacó el carrete y se lo dio a Jose Julio, que ahora tenía el pantalón puesto—. Venga, quiero verte desnudo.

Jose Julio cogió el carrete y lo metió en su bolsillo.

Primero el dinero. —dijo Jose Julio.

El hombre sacó su cartera y le dio varios billetes de cincuenta, que hacían en total doscientos.

Venga, desnúdate. —ordenó desesperado y caliente, su polla se le marcaba mucho en el pantalón.

Jose Julio, con una sonrisa sabiendo que ahora tenía el control y por el dinero que acababa de conseguir, se bajó el pantalón y el bóxer, su pene, duro, salió rebotando, el hombre se relamió al verlo.

Jose Julio mostró con orgullo su pito, duro y erecto, sin nada de vello y de unos doce centímetro, con su mano se tocó un poco sujetando con firmeza su pito, dándole una visión que ni en sueños se habría imaginado ese hombre, en un suspiro, el hombre se acercó sin que Jose Julio tuviese reacción y le sujetó con su mano el tronco de su pene, comenzando a pajearlo.

¡¿Qué haces?!, ¡Sin tocar! —Jose Julio intentó liberarse pero el hombre lo sujetó con fuerza, comenzando a masturbarlo—. Ahhh...

El suspiro de Jose Julio sacó una sonrisa de satisfacción del hombre, que no se detuvo y siguió pajeando el pito del chico, que ahora se dejaba hacer.

¿Te gusta? —preguntaba el hombre lujurioso.

Jose Julio, extasiado, afirmó con la cabeza mientras se dejaba pajear su pito por ese hombre, entonces notó como el hombre sujetó su mano y la llevó a su entrepierna.

Tócame. —ordenó el hombre.

Jose Julio, con ciertas dudas, comenzó a tocar por fuera del pantalón la polla del hombre, mientras éste no dejaba de pajear su pito.

El hombre aprovechó y comenzó a tocar el culo del chico, que ya no oponía nada de resistencia, poco a poco colocó un dedo en su entrada y lo penetró con rapidez, Jose Julio soltó un gemido y separó sus piernas instintivamente, el hombre comenzó a follar su culito con su dedo.

Que putito has salido... —dijo el hombre, Jose Julio por su parte solo gemía despacio y respiraba con dificultad, mientras el hombre comenzó a meter un segundo dedo y no dejaba de pajear su pito.

¿Me dejas follarte? —preguntó el hombre—. Te pago quinientos, ahora mismo.

Jose Julio abrió los ojos con gesto de sorpresa y afirmó con la cabeza sin pensar, era mucho dinero y no pensaba con claridad.

El hombre se separó y con sus manos en los hombros del chico lo guio hasta el sofá, presionando con fuerza le hizo sentarse en él, se bajó el cierre de la bragueta y salió una polla no muy grande, de unos dieciséis centímetros, cogió del pelo al chico e intentaba que se la chupase.

No, esto no... —dijo Jose Julio con algo de asco.

Chupa, joder. —el hombre intentaba meter su polla en la boca de Jose Julio, pero éste la tenía cerrada, con fuerza logró que gran parte de su polla entrase en la boca del chico, que intentaba resistirse sin éxito—. Uffff, así putito.

Le sujetó con fuerza de la nuca y comenzó a follarle la boca, Jose Julio por su parte dejó de resistirse y cerró los ojos, mientras que con su mano pajeaba su pito, el hombre golpeaba con su gorda barriga la cara del chico cada vez que su polla entraba hasta el fondo de su boca.

Joder que putito eres, chupa, chupa, que naciste para eso... —las palabras del hombre, lejos de incomodarle, le calentaban sorprendentemente.

Ufff, no aguanto, no aguantaré más, levanta. —el hombre, al ver que se correría pronto, se detuvo y sacó su polla de la boca del chico, que con su mano limpió su boca de la saliva y el líquido preseminal de hombre.

Venga, que voy a follarte, no aguanto más. —dijo el hombre extasiado.

Sujetó a Jose Julio del brazo y le hizo darse la vuelta, lo inclinó sobre el sofá y comenzó a meterle la polla dentro, el chico se quejó un poco, pero eso ahora le daba igual, quería follarse a ese chaval.

Se quitó la camiseta y con su polla continuó entrando poco a poco mientras Jose Julio suspiraba y con su mano continuaba pajeando su pito con fuerza. Una vez la tuvo toda dentro podía sentir la gorda barriga peluda del hombre, que sudando, comenzó a follarse al chico con fuerza e intensidad.

Jose Julio no pudo evitar lanzar gemidos de placer, el hombre lo penetraba golpeando con su barriga la espalda del chico con fuerza, ambos gemían de placer, el hombre tocaba el cuerpo del chaval mientras lo follaba con gran intensidad.

Le comenzó a dar azotes en el culo con fuerza y Jose Julio no pudo más y comenzó a sentir como su pito temblaba y salía un líquido de él, se estaba corriendo, al hacerlo contrajo su ano y el hombre sintió su polla oprimida y comenzó a correrse dentro del chaval.

El chico notaba como su interior era bañado por dentro con varios disparos de semen caliente y muy, muy espeso, el hombre sacó su polla del culo del chaval y observó como salía su semen del ano de Jose Julio bajando por sus piernas.

Uffff, ha sido brutal. —dijo el hombre, que se separó y comenzó a vestirse.

Jose Julio, por su parte, al desaparecer su excitación, le invadió la culpa, el temor y la vergüenza, con la cabeza agachada comenzó a vestirse en silencio mientras el hombre colocaba bien la cámara.

Comprobó que llevaba el carrete y el dinero en su bolsillo y abrió la puerta saliendo al mostrador, el hombre tardó unos segundo y le siguió detrás, se acercó a la caja y sacó varios billetes más que hacían en total quinientos.

Toma, te lo has ganado. —dijo con un guiño.

Jose Julio miró con enojo los billetes pero los cogió, sentía que al hacerlo había perdido su orgullo o dignidad.

Bueno, ya nos veremos. —el hombre tras estas palabras abrió la puerta y subió la persiana dejando salir al chico, que sin despedirse salió con cierta cojera.

El hombre cerró y Jose Julio caminó de vuelta a su casa, entonces notó que un líquido bajaba por su pierna, se llevó la mano al muslo y tocó el semen del hombre, que estaba bajando por su pierna desde su culito.

Joder, debo volver a casa y ducharme, antes de que alguien lo vea.

Jose Julio llegó a casa y corrió a su cuarto para ducharse, entonces su madre apareció en la puerta.

¿Por qué tardaste tanto?, ¿Y las fotos?

Ups..., las fotos...

(Final)

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Creado, revisado, editado y mejorado (2018) por @TeenBoy

PD: Este relato es totalmente ficticio.