miércoles, 27 de febrero de 2019

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 7 ''Hermanos de leche'' (Final)

Mi hermanito: Capítulo 7 - Hermanos de leche (Final)

Me sentía muy sucio, lo que hice fue muy asqueroso, por haberme dejado follar por mi padre, no lo permitiría más..., nunca más...

Estaba en mi cuarto con la mirada perdida..., entonces entró mi hermano Rubén con una sonrisa en la boca.

Hey Tomi, anoche lo pasasteis bien ¿no?

Eres un cerdo. —le contesté y le lancé un libro que esquivó.

Perdona pero el que gemía de placer por recibirla más dentro eras tu...

¿Estuviste espiando? Qué hijo de puta... —no reconocía a mi hermano.

Te jodes, cuando papá descubrió que nos espiaste, planeamos esto, así que ahora te aguantas. —dijo con una sonrisa.

No se volverá a repetir...

Mi hermano se acercó y ambos, ahora de pie, nos miramos fijamente.

¿Que acaso no te gusto? —me preguntó con su maldita sonrisa.

No. —mentí.

¿Por qué no?

Porque..., porque yo quería hacerlo contigo, estar contigo, sentía cosas por ti, ¿entiendes?

Tomi, déjate de idioteces, el amor no existe, lo comprobé en el internado, escucha, podemos follar entre los tres, tú, yo, y papá, es muy rico. —se sentó en la cama y se bajó la cremallera del vaquero—. Y ahora cómete mi polla, que ando caliente.

Nunca pensé en tener un hermano tan estúpido e imbécil como tú. —dije decepcionado y con ganas de pegarle un puñetazo, empecé a ver a mi hermano con otros ojos.

¿Por qué dices eso? Venga, arrodíllate y chupamela, se un buen perrito. —se sujetó la polla medio morcillona y la meneó como si así me fuese a provocar, pero sí que lo hizo, al revés.

Me voy de casa. —me di la vuelta y saqué una maleta de mi armario.

¿Qué?¿Por qué??? —Rubén se levantó y me encaró evitando que metiese ropa en mi maleta.

No quiero ver nunca más a mi padre, le odio, me da asco. —dije muy enfadado y fuera de mí.

No seas así, él no te obligó a nada. —defendió Rubén a mi puto padre de mierda.

Un padre abraza a su hijo y le mima, no se lo folla, ¿sabes?

Y un hermano abraza a su hermano y lo mima, no le come la polla. —me recriminó la noche que se la comí por primera vez.

Hijo de puta no es lo mismo, y vale, me arrepiento, mucho, muchísimo de eso, no debí hacerlo, ¡maldita sea! —grité y lo empujé—. Y..., me arrepiento de que volvieras, me arrepiento mucho, debiste quedarte en el internado, ¡¡te odio!!

Salí de mi cuarto llorando y mi hermano fue tras de mí, salimos de casa corriendo hasta que Rubén me alcanzó y me tumbó embistiendo contra mí, caímos al suelo del jardín de otra casa.

¡¡Tomi!! ¡¡¡Para!!!

¡Que me dejes! —intenté zafarme de mi hermano y lo empujé, ambos permanecimos sentados en el jardín respirando con dificultad.

Escucha, tienes razón, ¿vale? a mi tampoco me gusta esta situación, ¿pero qué podemos hacer?

Mentira, lo dices para que vuelva... —le recriminé.

No es mentira, escucha, de verdad, volvamos a como antes, solo entre nosotros.

Nunca hubo un nosotros, yo quería desvirgarte, pero te fuiste al parque a que te desvirgara un cualquiera y encima luego te metes a chapero, y ya ni te cuento lo de que te dejes follar por nuestro padre, la verdad si él me da asco, tu no te quedas atrás.

Volví a casa y dejé allí a Rubén, sé que lo que le dije le dolió, pero a mí me dolió más, entré a mi cuarto, cogí la maleta y comencé a meter ropa.

¿Que estas haciendo? —preguntó mi padre, que irrumpió en mi cuarto.

Me voy. —dije, sin dejar de meter ropa.

¿Cómo que te vas? ¿a dónde?

Lejos de ti y de esta familia de enfermos. —cerré la maleta y la cogí.

Joder, ¿estás así por lo de ayer?

Mi padre se acercó para abrazarme pero enseguida me retiré hacia atrás y lo mire con lagrimas en los ojos.

Eres un cabrón, te dije que no quería nada de esto y te dio igual, déjame ir o te juro que le cuento a mamá todo, tú decides.

Mi padre se quedó callado observándome, suspiró y empezó a llorar.

Perdóname..., he sido un imbécil..no debí..., lo siento..., no te vayas, ya me siento suficientemente mal con verte así, no he sabido actuar como un padre..., te juro que no volveré a tocarte nunca más...

Mi padre se fue a su cuarto y cerró su puerta, enseguida apareció mi hermano.

¿Te das cuenta?

Déjame Rubén..., no tengo ganas de pelear...

Tomi..., ya oíste a papa, nos dejara en paz..., déjalo pasar, ¿vale?

No lo sé..., es que..., me duele..., yo no quería hacerlo..., no puedo olvidarlo... —sujeté mi maleta y bajé las escaleras, mi madre estaba en el salón viendo la televisión.

¿Ocurre algo? —preguntó inocente.

No, nada... —mentí, ella estaba sentada en el sillón de espaldas a mí, no podía ver que llevaba una maleta.

Salí a la calle y comencé a caminar alejándome de casa, sin saber dónde ir, quizás a casa de mi tía, por el momento, Rubén me alcanzó y se puso en medio.

Quítate de en medio. —le ordené.

Tomi..., lo de antes..., me dolió.

Lo siento..., pero es que..., yo..., realmente sentía algo por ti..., eras especial, pero..., es que cualquiera te ha follado, ya no eres especial.

Rubén me miró triste, lágrimas comenzaron a caer por sus ojos, bajó la cabeza y se marchó a casa, me sentí mal, no podía ni caminar, me acerqué a un portal y me senté en el suelo.

Allí estuve hasta que anocheció, ya era madrugada, suspiré, miré al cielo pensando qué hacer, cogí la maleta y regresé a casa.

Entré por la puerta y todo estaba oscuro, todos dormían, subí a mi cuarto y dejé la maleta en la cama, me acerqué al cuarto de mi hermano, llamé a la puerta y entré.

Hola...

Mi hermano estaba tumbado en la cama dándome la espalda.

Déjame...

Cerré la puerta para que no nos escuchasen, me acerqué a su cama y me senté.

Rubén, yo te amo, quiero estar contigo, pero solo contigo, con nadie más...

Permaneció en silencio, ignorándome.

El día que supe que otro te desvirgó..., me dolió mucho, no..., no sé cómo explicarlo, es complicado, te amo desde hace tiempo, ¿entiendes?

Mi hermano se dio la vuelta, su cara roja indicaba que estuvo llorando.

Me tumbé a su lado y lo abracé, la habitación estaba oscura, solo la luz de la luna iluminaba parte de la cama.

Sólo quiero estar contigo, perdona lo que dije, no quiero que estés mal, solo quiero que estés conmigo, sólo conmigo... —confesé.

Mis labios se juntaron con los de mi hermano, era un cálido beso, caliente..., ardiente..., nuestras lenguas luchaban entre sí para entrar más dentro, como si de un manjar se tratase.

Me incorporé y me quité la camiseta, mi hermanito hizo lo mismo, nos comenzamos a tocar los cuerpos, cada rincón, su suave cuerpo era de nuevo mío, sólo mío, nos fundimos en abrazos y tocamientos, lamí su cuerpo hasta su polla, que estaba ya dura, la metí en mi boca y se la chupé, podía notar su sabor y olor, succioné con mi boca, mientras emitía gemidos ahogados.

Rubén sujetaba mi cabeza para marcar el ritmo de la mamada, mi boca le daba mucho placer por sus gemidos y sus temblores, iba a correrse y me detuve.

Espera, quiero follarte. —le sujeté y puse sus piernas en mis hombros, escupí en mi polla y comencé a penetrarlo, costó al principio acertar a meterla, pero una vez que la punta entró, solo tuve que empujar despacio, poco a poco.

Mi hermanito parecía sufrir un poco, era mi primera vez metiéndola, así que estuve un poco torpe, me incliné hacia él y comencé a besarlo.

Te amo hermanito. —y volví a besarlo.

Fui introduciendo mi polla poco a poco hasta sentir que estaba toda dentro, era una sensación espectacular, comencé a bombearlo y follarle, miré hacia el techo mientras le follaba, era una sensación increíble, excitante, me estaba follando a mi hermanito pequeño por fin.

Estaba sudando, cansado de bombear, no iba a aguantar mucho más, arremetí con fuerza y comencé a correrme mientras pajeaba la polla de mi hermanito, que comenzó a correrse y noté las contracciones de su culito, seguí preñando a mi hermanito y volví a besarle.

Caí al lado rendido, ambos respirábamos con dificultad por el esfuerzo, le miré y él me miró a mi, sonreímos y le cogí de la mano.

Quiero estar contigo, siempre. —confesé.

Yo también hermano, sólo contigo.

Y así, nos dormimos, juntos, como hermanos.

Diría que las cosas mejoraron, pero mentiría, la relación con mi hermano duró mucho tiempo, pero con los años se fue enfriando, al final cada uno nos fuimos con otros chicos, nuestros propios novios, a veces quedamos y recordamos viejos tiempos.

Nuestro padre nos dejó en paz, no volvió a meterse entre nosotros y tomó distancia, algo que agradecí, aunque nuestra relación nunca volvió a ser la misma, siempre fui frío con él, no le perdoné lo que hizo.

Y hasta aquí la historia con mi hermanito, fueron momentos bonitos, pero también duros, si me preguntas si volvería a repetir aquella noche donde todo empezó, te diría que no, no merece la pena, hay muchos chicos en el mundo al que puedes darle amor, no te compliques la vida, hazme caso.

(Final...)

Espero que os haya gustado esta versión, como dije, a mí no me terminó de convencer y por eso la eliminé, para luego resubir años más tarde una versión mejor, ya me diréis que opináis, gracias por leerlo y ojalá os haya entretenido!


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martes, 8 de enero de 2019

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 6 ''Un macho y dos putos''

Capítulo 6 - Un macho y dos putos

¿Qué coño estás haciendo en el cuarto de nuestros padres así? —le miré desafiante, algo me decía mi corazón, quería negarlo...

Mi hermano, que estaba todo nervioso y casi temblando, se acercó para intentar salir del cuarto, mientras me daba explicaciones de manera entrecortada.

Esto, a ver, es que, bueno, yo..., quería..., ducharme y..., me di cuenta que me quede sin champú, entonces vine a por el de papá...

¿Y dónde está? —pregunté bastante dolorido.

¿Quién? ¿Me dejas pasar? —mi hermanito estaba alterado.

Rubén, ¿dónde está papá?

Hubo un silencio sepulcral.

¿Y bien? —insistí.

¿Y yo qué sé Tomi? ¿Me permites? —mi hermano intentaba apartarme de la puerta.

Deje pasar a Rubén pero iba como cojeando..., lo sabia, sabia que tuvo sexo con mi padre, pero no tenia pruebas, tenia ganas de romperle la cara a mi padre y desfigurarle, ¡¡estaba cogiéndose a mi hermano pequeño!!

Rubén, espera.

Rubén se giró y me miró a los ojos con duda, lo noté en ese momento, ocultaba algo que lo aterraba.

¿Qué...?

No quería dañarlo..., así que no tuve valor para decirle nada.

No..., que te quiero mucho...

No hubo respuesta, bajó la mirada y se metió en su cuarto, me acerqué al baño, no estaba mi padre, o eso pensé...

Esa noche me costó conciliar el sueño, no pude evitarlo y lloré, lo hice despacio, apreté con fuerza mi peluche de Charmander y lloré como un bebé, en silencio, hasta quedarme dormido.

Al día siguiente fui al entrenamiento de fútbol con mi hermano, tocaba un partido muy importante, él estaba muy feliz, más de lo normal y yo solo de pensar el motivo me daba asco.

El partido lo perdimos, como era costumbre con nuestro equipo de mancos, estábamos en las duchas y solo quedábamos él, yo y un amigo del equipo, terminé de ducharme y cerré el grifo.

Me largué de allí, en la taquilla me comencé a cambiar y la cerré con fuerza, iba a salir cuando escucho una conversación que me encendió.

Oye Rubén, te noto muy feliz últimamente.—le dijo nuestro compañero de equipo, pensando que estaban solo ellos.

Ya ves tío, es que hace poco conocí a una..., chica, que ufff.

Claro..., una chica..., una chica con un rabo más grande que tú!!, pensé.

¿Ves? ya decía yo que estabas bien feliz, y qué, ¿le das lo suyo? —preguntó de forma morbosa.

¿Eh..? Bueno..., sí... más o menos. —rió nervioso.

Claroooooo, lo suyo se lo están dando a él, ¡¡pero mi padre!!, pensé, en fin..., obvio no iba a decir eso en voz alta...

¿Y como se llama? a ver si me la presentas.

No puedo, es muy..., tímida... —se excusó Rubén.

Joder..., pues vaya, bueno yo ya me voy, no se te olvide cerrar los baños o el míster nos mata.

Me escondí tras la puerta y esperé a que el compañero se fuese, entonces me senté para esperar a mi hermano, quería hablar con él, estaba cansado de esta situación.

Estuve unos minutos y vi que no salía de las duchas, me asomé y no estaba.

¿Pero qué coño? Si yo estuve todo el tiempo en la puerta, no ha podido salir..., en ese instante escuché un golpe seco, era cerca del despacho del míster, tragué saliva y me acerqué en silencio.

¿Cerraste la puerta por dentro? —preguntó el míster.

Sí, míster.

Mi hermano sonaba muy sumiso, demasiado..., no me lo podía creer, me acerqué en cuclillas y me asomé como pude por una de las ventanas enormes del despacho, mi hermano estaba de pie frente a nuestro míster, esto era ya demasiado para mí.

Has sido un jugador muy malo, las derrotas debes pagarlas tú, para eso eres el delantero.

Pero míster, si no recibo pases buenos de mis compañeros no puedo anotar.

No pongas excusas, de aquí no te vas sin tu correctivo, ya lo debes saber.

Mi hermano estaba desnudo, mojado, el míster se acercó a él y comenzó a comerle la boca, le costaba hasta respirar, se separaron y lo puso contra el escritorio, Rubén se quejó.

Cuidado, papá.

Perdona, hijo. —el míster lo volvió a besar en la boca.

Ah, es verdad, ¿no os lo dije? Mi padre es el entrenador de mi equipo...

Mi padre comenzó a tocar a mi hermano sin parar y sus gemidos eran evidentes, nuestro padre comenzó a lamer el cuerpo de mi hermanito de manera lujuriosa, era excitante, bajó hasta su polla, comenzó a chuparsela a mi hermanito.

Mi hermanito gemía de placer y abrió los ojos, tuve que esconderme agachandome de manera rápida, casi me ve, me quedé sin mirar un rato, escuchaba los gemidos, imaginé lo que hacían.

Espera. —dijo el míster, nuestro padre.

¿Que pasa? —preguntó Rubén confuso.

Nuestro padre se acercó hasta el gran ventanal y echó la persiana, mi corazón latía muy fuerte, demasiado, esperé un poco y escuche de nuevo gemidos, me alivie un poco, casi me pillan..., entonces se me ocurrió hacer algo, saqué de mi bolsillo mi móvil, apunté a ellos, donde estaba no me verían, sería difícil, mientras los grababa seguía mirando la caliente escena, costaba ver bien ahora la escena.

El míster sujetó a mi hermano y lo puso sobre la mesa, boca arriba, levantó sus piernas poniéndolas sobre sus hombros, dejando el ano de mi hermanito totalmente indefenso.

Ten cuidado..., ayer me dolió... —confesó mi hermanito.

Lo sé, tendré más cuidado. —mi padre empezó a meter su gran polla lentamente a mi hermano, el cual gemía con cada embestida dura que mi padre le empezó a dar bien fuerte, no paraba de metérsela una y otra vez, yo no pude resistirme..., cogí el móvil con la mano izquierda y con la derecha empecé a masturbarme..., estaba extasiado, hacia mucho calor y ver como mi padre se follaba a mi hermano me puso muy caliente, algo inesperado.

Ahhh sí míster, joder, ¡¡dame duro!! —decía Rubén entre gemidos.

Ufff qué hijos más putos tengo joder, vas a ser mi putita ehhh, ya me follaré a tu puto hermano, caeréis los dos ante mi polla.

Sus palabras me pusieron a mil, saber que mi propio padre quería follarme, y que lo dijese mientras se follaba a mi hermanito, ufff, es una sensación extraña de explicar, me pajeaba con tanta fuerza que estaba a punto de correrme.

Noté como mi padre empezó a correrse dentro de mi hermano al embestir con fuerza y quedarse quieto, sus gemidos también lo delataron, mi hermano se comenzó a correr también encima de su propio cuerpo, en ese instante empecé a correrme yo, mi mano izquierda se debilitó por un momento, la tenía dormida por sujetar el móvil tanto rato en la misma postura, de rodillas y pajeándome con la derecha, se me escurrió el móvil y cayó al suelo, el ruido fue estruendoso.

Mi padre y mi hermano, asustados, miraron hacia donde yo estaba y me vieron..., me la metí corriendo y cogiendo el móvil del suelo con velocidad salí de allí pitando.

Cuando llegué a mi casa mi madre no estaba, estaría en casa de alguna de sus amigas, era ya casi la hora de cenar, en una hora volvería.

Me metí en mi cuarto y me di una ducha con agua fría, así podría asimilar todo lo que pasó, lo que mi padre y mi hermano hacen es asqueroso, me repugna..., pero..., me excité, ¿¡¿por qué?!?

¿Cómo puede ser?, yo odio que mi padre se folle a mi hermanito Rubén, pero en parte me gustó verlo, y hasta en ocasiones me imaginé siendo yo el que estaba siendo follado.

No, NO, NO, NO, ¡debía quitármelo de la cabeza!, no podía pensar en tener sexo con mi hermano, mucho menos con mi padre, además, eso estaba mal, muchos odian a esas personas, no quiero ser como ellos, pero una parte si, no sé qué hacer, me voy a volver loco.

El incesto está mal, es asqueroso y repugnante, es algo que no debe hacerse, ni pensarse, joder, es mi puto hermano, y mi puto padre, joder, joder, ¿por qué? maldita sea...

Procedí a vestirme y estuve jugando un rato a la consola, intentando evadirme, pero era imposible, quería llorar, me sentía impotente, sucio, quería volver atrás en el tiempo y cambiar las cosas, volver a la normalidad, ¿qué hemos provocado mi hermano y yo?

En ese momento supe que mi hermano llegó a casa porque escuché como entraba en su cuarto, me levanté a fingir que iba a beber agua y así comprobar si estaba mi padre, debía hablar con Rubén a solas, cuando comprobé que no estaba fui al cuarto de Rubén, entré y no estaba, escuché ruidos en su baño, cerré la puerta de su cuarto por dentro y fui a su baño, seguro que estaba duchándose.

Abrí la puerta..., y era mi padre.

¿Qué haces tú aquí?

Es mi casa, ¿es que acaso no puedo entrar en el cuarto de mi hijito?

¿Hijito? ¿no dirás putita?

Mi padre me miró serio y se echó a reír de manera cínica.

Qué gracioso eres, te pareces mucho a mí de joven.

A mi no me hace ni puta gracia. —dije con enojo.

Mi padre se disponía a salir de la ducha cuando se detuvo y me miró al decirle yo algo que quizás le dolió.

Yo nunca me follaría a mi hijo, eso es joderle la vida, eso no es de un padre, es de..., ser un depravado.

Mi padre se acercó a mí y me puso contra la pared sujetándome del cuello con fuerza, mientras se ponía la toalla con dificultad por la cintura.

¿Y qué es lo que hace un buen hermano? —mi padre me intentó besar en la boca y yo en un acto reflejo lo esquivé como pude y le empujé.

¿Qué coño haces? ¡Joder!

Te resistes..., eso me gusta, pero igual que tu hermano, tu también caerás. —dijo con seguridad.

Eso nunca, no soy ningún puto cualquiera. —le recriminé su actitud, no se estaba comportando como un buen padre.

Pues bien que te masturbabas mirando como me follaba bien rico a tu hermanito pequeño, ¿que? ¿eres un hipócrita?

Es repugnante y asqueroso lo que hice, no debí hacerlo... —dije cabizbajo.

Pero lo hiciste, Tomi, no te resista, déjate llevar, no hacemos nada malo...

¿Cómo que no? Estas enfermo. —quise abrir la puerta y salir de allí, pero mi padre se enfadó, me sujetó del brazo y me tumbó en la cama, se puso encima de mí, me empezó a besar el cuello.

¡¡Suéltame!!

Déjate Tomi, te va a gustar.

Mi padre siguió besando mi cuello y fue bajando por mi abdomen, me levantó la camiseta y aunque yo quería resistirme..., una parte de mi lo estaba disfrutando.

Su cuerpo mojado empezó a mojar mi ropa y cuerpo, mi padre me despojó de mis pantalones y bóxer y empezó a chupármela, yo sujeté su cabeza para apartarlo, pero entonces sentí como succionaba.

No pude evitarlo y arqueé mi cuerpo, mis piernas se pusieron tensas, no sé qué o cómo lo hacía, pero su boca me llevó a otra dimensión, mi padre me estaba haciendo una mamada que jamás olvidaría, de hecho, a día de hoy es la mejor que recibí en mi puta vida.

Con mis manos apreté su cabeza, para que no parara o soltara mi pene, el cual estaba siendo devorado por su lengua, no sé cómo lo hacía pero chupaba mi polla de una forma espectacular, me estaba haciendo ver las estrellas, mi cuerpo comenzó a temblar, mis ojos se nublaron, nunca me había pasado hasta ese extremo, me empecé a correr en su boca y él comenzó a tragarse toda mi leche caliente, succionaba como si de un manjar se tratase, sacó mi polla de su boca y en un movimiento rápido me subió las piernas a sus hombros, apuntó su pene mojado a mi entrada.

Espera..., ah..., no quiero esto...

Tus palabras dicen que no, pero tu cuerpo dice que si.

Mi padre empezó a introducir su pene dentro de mí, un dolor agudo y punzante se vino dentro de mi cuerpo, un dolor que no podía aguantar, debía soltarme como fuese.

Ah..., que apretado estas..joder... —las palabras de mi padre me excitaban.

Mi padre la metió hasta mi tripa, podía sentir su punta debajo de mi ombligo, os lo juro, no sé si ya estaba delirando, pero con mi mano sentía su punta dar estocadas, si era mi imaginación era tan real que no quería que acabase nunca, empezó a bombear con un ritmo constante, sentía un placer que jamás había sentido nunca, me empezó a invadir una sensación que no se podía explicar.

Ah...

Ufff, joder, que buen putito has salido Tomi, te voy a follar todos los días, vas a ser mi nenito putito el resto de tu vida, ¿a que sí?

Mi padre siguió bombeándome pero con más rudeza y rapidez, yo comencé a pajearme con furia, a los pocos segundos comencé a correrme, solo podría cerrar los ojos mientras mi padre me follaba sin parar, el placer dio paso al éxtasis y yo caí rendido ante él, me hizo su hijita.

Mi padre se restregaba contra mí y me comía la boca con lujuria y empecé a sentir grandes estocada dentro, hasta que la hundió lo más dentro de mí, sus huevos intentaban entrar en mi culo y las contracciones que sentí precedieron su corrida, su leche caliente me comenzó a preñar y me hizo mirarle.

Tu padre acaba de correrse dentro de ti, mi pequeño, ahora vas a tener hijitos de tu padre.

Tras correrse, se separó dejándome en la cama de mi hermano tumbado, se volvió a poner la toalla sonriente y me miró mordiéndose el labio.

Al final caíste, ¿ves? saliste tan puto como tu hermanito. —y tras sus palabras despectivas, se marchó dejándome allí.

(Continuará)

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