Mi hermanito: Capítulo 7 - Hermanos de leche (Final)
Me sentía muy sucio, lo que hice fue muy asqueroso, por haberme dejado follar por mi padre, no lo permitiría más..., nunca más...
Estaba en mi cuarto con la mirada perdida..., entonces entró mi hermano Rubén con una sonrisa en la boca.
—Hey Tomi, anoche lo pasasteis bien ¿no?
—Eres un cerdo. —le contesté y le lancé un libro que esquivó.
—Perdona pero el que gemía de placer por recibirla más dentro eras tu...
—¿Estuviste espiando? Qué hijo de puta... —no reconocía a mi hermano.
—Te jodes, cuando papá descubrió que nos espiaste, planeamos esto, así que ahora te aguantas. —dijo con una sonrisa.
—No se volverá a repetir...
Mi hermano se acercó y ambos, ahora de pie, nos miramos fijamente.
—¿Que acaso no te gusto? —me preguntó con su maldita sonrisa.
—No. —mentí.
—¿Por qué no?
—Porque..., porque yo quería hacerlo contigo, estar contigo, sentía cosas por ti, ¿entiendes?
—Tomi, déjate de idioteces, el amor no existe, lo comprobé en el internado, escucha, podemos follar entre los tres, tú, yo, y papá, es muy rico. —se sentó en la cama y se bajó la cremallera del vaquero—. Y ahora cómete mi polla, que ando caliente.
—Nunca pensé en tener un hermano tan estúpido e imbécil como tú. —dije decepcionado y con ganas de pegarle un puñetazo, empecé a ver a mi hermano con otros ojos.
—¿Por qué dices eso? Venga, arrodíllate y chupamela, se un buen perrito. —se sujetó la polla medio morcillona y la meneó como si así me fuese a provocar, pero sí que lo hizo, al revés.
—Me voy de casa. —me di la vuelta y saqué una maleta de mi armario.
—¿Qué?¿Por qué??? —Rubén se levantó y me encaró evitando que metiese ropa en mi maleta.
—No quiero ver nunca más a mi padre, le odio, me da asco. —dije muy enfadado y fuera de mí.
—No seas así, él no te obligó a nada. —defendió Rubén a mi puto padre de mierda.
—Un padre abraza a su hijo y le mima, no se lo folla, ¿sabes?
—Y un hermano abraza a su hermano y lo mima, no le come la polla. —me recriminó la noche que se la comí por primera vez.
—Hijo de puta no es lo mismo, y vale, me arrepiento, mucho, muchísimo de eso, no debí hacerlo, ¡maldita sea! —grité y lo empujé—. Y..., me arrepiento de que volvieras, me arrepiento mucho, debiste quedarte en el internado, ¡¡te odio!!
Salí de mi cuarto llorando y mi hermano fue tras de mí, salimos de casa corriendo hasta que Rubén me alcanzó y me tumbó embistiendo contra mí, caímos al suelo del jardín de otra casa.
—¡¡Tomi!! ¡¡¡Para!!!
—¡Que me dejes! —intenté zafarme de mi hermano y lo empujé, ambos permanecimos sentados en el jardín respirando con dificultad.
—Escucha, tienes razón, ¿vale? a mi tampoco me gusta esta situación, ¿pero qué podemos hacer?
—Mentira, lo dices para que vuelva... —le recriminé.
—No es mentira, escucha, de verdad, volvamos a como antes, solo entre nosotros.
—Nunca hubo un nosotros, yo quería desvirgarte, pero te fuiste al parque a que te desvirgara un cualquiera y encima luego te metes a chapero, y ya ni te cuento lo de que te dejes follar por nuestro padre, la verdad si él me da asco, tu no te quedas atrás.
Volví a casa y dejé allí a Rubén, sé que lo que le dije le dolió, pero a mí me dolió más, entré a mi cuarto, cogí la maleta y comencé a meter ropa.
—¿Que estas haciendo? —preguntó mi padre, que irrumpió en mi cuarto.
—Me voy. —dije, sin dejar de meter ropa.
—¿Cómo que te vas? ¿a dónde?
—Lejos de ti y de esta familia de enfermos. —cerré la maleta y la cogí.
—Joder, ¿estás así por lo de ayer?
Mi padre se acercó para abrazarme pero enseguida me retiré hacia atrás y lo mire con lagrimas en los ojos.
—Eres un cabrón, te dije que no quería nada de esto y te dio igual, déjame ir o te juro que le cuento a mamá todo, tú decides.
Mi padre se quedó callado observándome, suspiró y empezó a llorar.
—Perdóname..., he sido un imbécil..no debí..., lo siento..., no te vayas, ya me siento suficientemente mal con verte así, no he sabido actuar como un padre..., te juro que no volveré a tocarte nunca más...
Mi padre se fue a su cuarto y cerró su puerta, enseguida apareció mi hermano.
—¿Te das cuenta?
—Déjame Rubén..., no tengo ganas de pelear...
—Tomi..., ya oíste a papa, nos dejara en paz..., déjalo pasar, ¿vale?
—No lo sé..., es que..., me duele..., yo no quería hacerlo..., no puedo olvidarlo... —sujeté mi maleta y bajé las escaleras, mi madre estaba en el salón viendo la televisión.
—¿Ocurre algo? —preguntó inocente.
—No, nada... —mentí, ella estaba sentada en el sillón de espaldas a mí, no podía ver que llevaba una maleta.
Salí a la calle y comencé a caminar alejándome de casa, sin saber dónde ir, quizás a casa de mi tía, por el momento, Rubén me alcanzó y se puso en medio.
—Quítate de en medio. —le ordené.
—Tomi..., lo de antes..., me dolió.
—Lo siento..., pero es que..., yo..., realmente sentía algo por ti..., eras especial, pero..., es que cualquiera te ha follado, ya no eres especial.
Rubén me miró triste, lágrimas comenzaron a caer por sus ojos, bajó la cabeza y se marchó a casa, me sentí mal, no podía ni caminar, me acerqué a un portal y me senté en el suelo.
Allí estuve hasta que anocheció, ya era madrugada, suspiré, miré al cielo pensando qué hacer, cogí la maleta y regresé a casa.
Entré por la puerta y todo estaba oscuro, todos dormían, subí a mi cuarto y dejé la maleta en la cama, me acerqué al cuarto de mi hermano, llamé a la puerta y entré.
—Hola...
Mi hermano estaba tumbado en la cama dándome la espalda.
—Déjame...
Cerré la puerta para que no nos escuchasen, me acerqué a su cama y me senté.
—Rubén, yo te amo, quiero estar contigo, pero solo contigo, con nadie más...
Permaneció en silencio, ignorándome.
—El día que supe que otro te desvirgó..., me dolió mucho, no..., no sé cómo explicarlo, es complicado, te amo desde hace tiempo, ¿entiendes?
Mi hermano se dio la vuelta, su cara roja indicaba que estuvo llorando.
Me tumbé a su lado y lo abracé, la habitación estaba oscura, solo la luz de la luna iluminaba parte de la cama.
—Sólo quiero estar contigo, perdona lo que dije, no quiero que estés mal, solo quiero que estés conmigo, sólo conmigo... —confesé.
Mis labios se juntaron con los de mi hermano, era un cálido beso, caliente..., ardiente..., nuestras lenguas luchaban entre sí para entrar más dentro, como si de un manjar se tratase.
Me incorporé y me quité la camiseta, mi hermanito hizo lo mismo, nos comenzamos a tocar los cuerpos, cada rincón, su suave cuerpo era de nuevo mío, sólo mío, nos fundimos en abrazos y tocamientos, lamí su cuerpo hasta su polla, que estaba ya dura, la metí en mi boca y se la chupé, podía notar su sabor y olor, succioné con mi boca, mientras emitía gemidos ahogados.
Rubén sujetaba mi cabeza para marcar el ritmo de la mamada, mi boca le daba mucho placer por sus gemidos y sus temblores, iba a correrse y me detuve.
—Espera, quiero follarte. —le sujeté y puse sus piernas en mis hombros, escupí en mi polla y comencé a penetrarlo, costó al principio acertar a meterla, pero una vez que la punta entró, solo tuve que empujar despacio, poco a poco.
Mi hermanito parecía sufrir un poco, era mi primera vez metiéndola, así que estuve un poco torpe, me incliné hacia él y comencé a besarlo.
—Te amo hermanito. —y volví a besarlo.
Fui introduciendo mi polla poco a poco hasta sentir que estaba toda dentro, era una sensación espectacular, comencé a bombearlo y follarle, miré hacia el techo mientras le follaba, era una sensación increíble, excitante, me estaba follando a mi hermanito pequeño por fin.
Estaba sudando, cansado de bombear, no iba a aguantar mucho más, arremetí con fuerza y comencé a correrme mientras pajeaba la polla de mi hermanito, que comenzó a correrse y noté las contracciones de su culito, seguí preñando a mi hermanito y volví a besarle.
Caí al lado rendido, ambos respirábamos con dificultad por el esfuerzo, le miré y él me miró a mi, sonreímos y le cogí de la mano.
—Quiero estar contigo, siempre. —confesé.
—Yo también hermano, sólo contigo.
Y así, nos dormimos, juntos, como hermanos.
Diría que las cosas mejoraron, pero mentiría, la relación con mi hermano duró mucho tiempo, pero con los años se fue enfriando, al final cada uno nos fuimos con otros chicos, nuestros propios novios, a veces quedamos y recordamos viejos tiempos.
Nuestro padre nos dejó en paz, no volvió a meterse entre nosotros y tomó distancia, algo que agradecí, aunque nuestra relación nunca volvió a ser la misma, siempre fui frío con él, no le perdoné lo que hizo.
Y hasta aquí la historia con mi hermanito, fueron momentos bonitos, pero también duros, si me preguntas si volvería a repetir aquella noche donde todo empezó, te diría que no, no merece la pena, hay muchos chicos en el mundo al que puedes darle amor, no te compliques la vida, hazme caso.
(Final...)
Espero que os haya gustado esta versión, como dije, a mí no me terminó de convencer y por eso la eliminé, para luego resubir años más tarde una versión mejor, ya me diréis que opináis, gracias por leerlo y ojalá os haya entretenido!
¿Os gustó el capítulo? ¡Deja tu comentario! ^_^
Si te ha gustado, no olvides votar! ☆☆☆☆☆
All rights reserved© - TeenBoy
Creado (2019), revisado y editado (2025) por @TeenBoy
No hay comentarios:
Publicar un comentario