sábado, 11 de abril de 2015

Jugando con Chucky - Capítulo 8 ''Traición''

Capítulo 8 ''Traición''

Chucky se subió de un salto a la cama y sacó su cuchillo con una expresión furiosa.

Está claro que hacer planes con críos no era buena idea, ya es hora de volver a lo que mejor sé hacer, ¿Qué tal si te lo clavo en el cuello, capullo de mierda?

Se abalanzó contra mí, el cuchillo brilló por un segundo bajo la tenue luz del cuarto, esto era mi fin.

Pero Jacob me empujó a un lado en el último instante, el cuchillo falló por centímetros.

¡Espera! —gritó Jacob, colocándose entre los dos—. Perdónale, a veces Tomi es impulsivo, no piensa lo que dice...

Chucky se quedó quieto, con la respiración agitada, su mirada era fuego, por un segundo, olvidamos quién era en realidad, un asesino encerrado en el cuerpo de un muñeco.

Una palabra más, y te juro que la muerte que te daré será tan lenta y dolorosa que rogarás que acabe rápido, y no lo haré... —dijo con voz fría.

Dale otra oportunidad. —pidió Jacob con suavidad—. Solo está alterado.

Chucky me miró una última vez, luego se guardó el cuchillo.

Sé muy bien lo que debo hacer. —dijo Chucky, y se marchó, aún con furia contenida en cada paso.

Jacob intentó consolarme, más tarde regresé a mi cuarto.

Chucky no volvió, prefirió quedarse en casa de Jacob, esa noche dormí solo, con mil pensamientos rondando mi cabeza.

No iba a permitir que Jacob volviera a acercarse a Cachu, no después de lo que pasé, pero tenía que hacer algo...

A la mañana siguiente decidí faltar a clase, tenía que conseguir el dichoso amuleto, me vestí y salí de casa y tomé la bicicleta. Pedaleé con fuerza hasta la casa de Cachu.

Justo entonces, lo vi salir, Cachu, con su hermana y su madre, se subieron a un coche granate, seguramente irían al Instituto, me escondí detrás de unos arbustos.

Esperé y cuando el coche desapareció calle abajo, me acerqué a la casa por detrás, todas las ventanas estaban cerradas.

Vi una enredadera en la casa vecina, subí, y pegué un salto perfecto para aterrizar en el tejado de Cachu.

La ventana del desván estaba abierta, pegué un salto dentro, caí entre trastos y polvo.

Ufff... Vamos, vamos... ¿Dónde estás?

Encendí la linterna del móvil, avancé por la sala, estaba completamente a oscuras, solo iluminada por la luz que entraba por la ventana.

Me limpié el polvo de la ropa cuando aterricé y comencé a caminar por la estancia buscando una salida, pero conforme más entraba más oscura se volvía la sala.

El aire olía a humedad, saqué mi móvil y encendí la linterna, apunté y vi una cara, me miraba fijamente, de la impresión caí de culo sin detenerme de apuntarle, la cara se acercó a mí lentamente, tembloroso intenté levantarme y una mano se posó en mi hombro.

Al darme la vuelta vi a un muñeco parecido a Chucky, sobresaltado, me levanté y retrocedí, entonces choqué con alguien, o con algo.

Me di la vuelta con temor y vi a Chucky.

¿Tú?, ¿Qué haces aquí?... —pregunté asustado.

Lo que había visto era a Chucky reflejado en un gran espejo.

¿No pensarás que esta vez te dejaría solo?, no me fío de ti. —dijo Chucky.

¿Qué no te fías de mí?, ¿Y tú qué?, ¿Yo sí debería fiarme de ti?

Cállate y busca el Amuleto.

A regañadientes acepté su orden, al fin y al cabo, necesitaba encontrar ese amuleto para librarme de él.

Miré al fondo del desván, dónde me pareció ver a Chucky, era un espejo, por eso me pareció ver un muñeco parecido, era su reflejo, ambos nos acercamos al espejo, era extraño, en silencio lo observamos.

¿Qué? —preguntó Chucky.

¿Qué pasa? —le miré extrañado, su cara era de asombro.

¿Qué ves? —preguntó Chucky sin dejar de observar el espejo.

¿Cómo que qué veo? A nosotros...

¿Seguro? Porque yo veo..., veo... —Chucky se calló.

¿Qué ves? —pregunté, pero no contestó.

Nada, es igual, sigamos buscando. —dijo con un tono de enfado.

Chucky se alejó mirando por el desván, yo me quedé unos segundos más mirando el espejo, entonces mi propia silueta me sonrió y me guiñó un ojo, asustado, retrocedí unos pasos tropezando y cayendo al suelo de culo.

¿Qué haces? —Chucky se acercó y me miró—. ¿Qué viste?

¿Eh?, no sé, creo que ese espejo no es normal... —respondí mientras me incorporaba, miré al espejo y vi en mi bolsillo el Amuleto, ¿Cómo era posible?

Llevé mi mano al bolsillo y efectivamente sentí el tacto del Amuleto, como fuese, lo tenía. ¿Me lo dio el espejo?

Sigamos buscando, será mejor ir al cuarto donde viste el Amuleto falso, quizás allí esté el original.

Cuando tengas el Amuleto..., ¿Qué harás? —pregunté.

Chucky calló.

¿No respondes?

Lo importante es encontrarlo primero, después ya se verá...

Sus palabras no me gustaron, Chucky iba a meterse en Jacob, lo sabía, siempre quiso ser Jacob.

Retrocedí unos pasos y salté hacia la cornisa de la ventana, intentando subir, Chucky se percató y vio el Amuleto en mi bolsillo.

¿¡Estás huyendo con el Amuleto!? ¡¡¡¡¡Hijo de putaaa!!!!! —Chucky, furioso, sacó el cuchillo y corrió hacia mí.

Yo, desesperado y con todas mis fuerzas, logré salir del desván dejando allí a Chucky.

¡¡Te mataré!!, ¿Me oyes?, ¡Juro que te mataré! —gritaba Chucky desesperado.

Bajé corriendo por el tejado con cuidado y enganchado a una enredadera, salté hasta el césped de la casa, sujeté con fuerza el Amuleto en todo momento para que no se me cayese, ya que no me cabía del todo, la mitad sobresalía de mi bolsillo.

Corrí como alma que lleva el viento, debía hablar con Jacob e intentar eliminar a Chucky.

Conforme lo pensaba vi a la policía, dos coches estaban aparcados en el porche de casa.

Una ambulancia acompañaba a los dos coches policiales, los vecinos de alrededor miraban expectante lo que pasaba desde sus casas.

Me acerqué y entré en mi casa con temor, ¿Habrá pasado algo con Jacob?

¿Mamá? —pregunté.

¡¡Corre, hijo, corre!! —gritó mi madre saliendo del salón con lágrimas en los ojos, mientras una chica con uniforme policial la sujetaba.

¿Cómo?, ¿Qué está pasando? —pregunté.

En ese momento aparecieron dos policías más, me miraron con temor, uno de ellos bastante mayor y otro de edad media.

Chico, al suelo y que vea las manos. —ordenó.

¿Cómo? —pregunté sin entender.

¡¡Dicen que has matado a un tal Joey, su cuerpo está en el sótano de casa!! —gritó mi madre intentando liberarse.

¿Qué? ¡Yo no hice nada! —grité desesperado.

Chico, haz lo que decimos y nadie saldrá herido. —el agente se acercó con su mano en el arma de la cintura.

Debo pensar, si me detienen, Jacob estará perdido.

Vale... —levanté las manos con ademán de ponerme en el suelo y cuando bajaron la guardia salí disparado por las escaleras, subí corriendo, ignorando sus avisos.

Entré corriendo en mi cuarto y atranqué la puerta, moviendo la cómoda y taponando la entrada.

Esto los retrasará. —mascullé.

Saqué una mochila del armario, la abrí, y tras sacar ropa, escondí el amuleto dentro.

Chaval, no nos hagas hacerlo por las malas, ¡¡Abre la puerta o la echamos abajo!!

Volví a guardar la mochila dentro del armario con nervios por la presión de ser detenido.

Escuché una patada en la puerta, y en ese momento la puerta fue abierta de una patada, rompieron la manivela, comenzaron a abrir la puerta más aún retirando la cómoda.

Sin saber qué hacer, miré a la ventana para escapar, pero mis pies no respondían, mis ojos vidriosos, impotente.

Uno de los policías comenzó a entrar de lado con dificultad y sin pensarlo salí corriendo por la ventana.

Chaval no huyas, ¡Será peor! —dijo el agente mientras entraba, le ignoré y salí por la ventana, entonces noté su mano en mi tobillo, me sujetó con fuerza intentando cogerme.

¡¡Suélteme!!, ¡¡Yo no hice nada!! —me revolví y tras un forcejeo logré liberarme cayendo, rodando por el tejado hasta caer al césped de mi casa.

Me levanté con dificultad, me dolía la muñeca, creo que me hice daño al caer, miré a mi alrededor, los vecinos miraban a la distancia todo.

Salí corriendo, corrí tanto que cuando quise darme cuenta estaba en una zona del barrio que no conocía, me detuve respirando con dificultad y observé a mi alrededor, todo estaba en silencio, era ya muy tarde y la oscuridad se hizo presente.

Caminé sin rumbo fijo con ganas de llorar, Chucky mató a Joey, y me culpaban a mí, qué idiota he sido confiando en ese muñeco asqueroso.

Empezaba a refrescar y me senté en un banco que había en la acera de la calle, miré al cielo, sin saber qué iba a hacer ahora, Chucky me buscará para matarme y la policía me buscaba por un delito que no cometí...

(Continuará...)

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Creado (2015), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

All rights reserved© Safe Creative Code: 2309245396410

ISBN Code: 9789403630106

viernes, 27 de marzo de 2015

Jugando con Chucky - Capítulo 7 ''Tortura''

Capítulo 7 ''Tortura''

Desperté atado a una silla metálica, estaba fría y era rígida.

Las correas negras de cuero sujetaban mis muñecas, tobillos y cuello, una mordaza me cubría la boca, profunda, casi como si intentara ahogar el grito que aún no había soltado.

La habitación estaba en penumbra, en las paredes había estanterías llenas de objetos extraños, cuerdas, cadenas, juguetes sexuales, herramientas...

Un rincón decorado como si fuese una mazmorra, al fondo, un televisor antiguo y un sofá para ver el mismo, debajo del televisor había un reproductor de dvd.

¿Ya despertaste? —dijo una voz burlona, era Cachu.

Abrí bien los ojos y pude verle, me miraba escudriñando mi cuerpo.

No pierdas el tiempo gritando. —continuó—. Esta habitación es insonorizada, era de mi padre, antes de que "se resbalara" por las escaleras. —rió como si contara un chiste gracioso.

Quería despertar, quería que esto fuera una pesadilla.

¡Eh! Mírame cuando te hablo. —se acercó y me dio una bofetada que me hizo arder la mejilla—. Eso se llama respeto.

Se volvió hacia una de las mesas y cogió una herramienta metálica.

¿Sabes cómo me llamaban en el reformatorio?

Apoyó la punta del instrumento en mi muslo y comenzó a presionar.

El Cicatrices.

La hoja rasgó mi piel, la sangre comenzó a brotar mientras bajaba lentamente, cortándome, me revolvía y él sonreía.

Mi padre usaba esta sala para sus juegos, ¿Sabes cuanto tardas en desmayarte si sangras mucho?

Cachu se quitó la camiseta, su cuerpo estaba cubierto de cicatrices, viejas y nuevas.

Un día, el bastardo cayó por las escaleras..., qué mala suerte, ¿no?

Sus carcajadas me pusieron los pelos de punta.

Cachu agarró un bote de alcohol y lo volcó sobre la herida, sentí que me quemaba hasta el alma., me retorcí con todas mis fuerzas, él lo disfrutaba.

No podemos dejar que se infecte. —dijo cínicamente.

Después, dejó la botella en su sitio, cogió unas tijeras y las acercó a mis dedos, las abrió y colocó uno de mis dedos entre las cuchillas.

Empecé a moverme con todas mis fuerzas y a gritar de manera ahogada por la puta mordaza.

Tranquilo, me gusta ir poco a poco —susurró.

Las cerró...

El simple sonido me hizo cerrar los ojos, él reía, miré, no, no había cortado nada.

¿Sabes? Me molestan los gritos, así que si gritas, te corto un dedo.

Me quitó la mordaza, tosí con fuerza, me ofreció un vaso de agua.

¿Bebes o no? —preguntó, yo me resistí—. Como quieras.

Se lo bebió él mismo, luego dejó el vaso en la mesa.

Entonces, nada de agua para ti.

Mi garganta estaba seca, notaba que me debilitaba por momentos.

¿Alguien sabe que viniste? —preguntó.

Negué con la cabeza.

Perfecto, siempre quise tener una mascota obediente.

Sacó un collar negro de uno de los cajones del mueble del fondo, se acercó y me lo colocó en el cuello.

Ahora eres mi perrito, y los perros no hablan, obedecen.

Afirmé con la cabeza, no podía hacer otra cosa.

Me soltó, pero en cuanto me levanté, me golpeó en el estómago, caí de rodillas.

¡Los perros no caminan erguidos! —gritó, enganchando una correa al collar.

A pasear.

Me obligó a arrastrarme por la habitación, la humillación era indescriptible, me sentía sucio, roto.

Hora de comer. —dijo al final, con una sonrisa torcida.

Sacó un bote de nata, se echó en la boca y se la tragó tras saborear la nata.

Ahora tú.

Me pidió que abriera la boca y cerrara los ojos.

En ese instante..., el timbre de su casa sonó.

¿No era insonorizada esta habitación...? ¡Mentiroso!

Quédate aquí, y no se te ocurra moverte. —dijo irritado.

Sacó una llave de su bolsillo y la introdujo en la puerta metálica, abrió y cerró por fuera.

Cuando salió, me levanté como pude, buscando algo, revisé los muebles, los cajones, hasta que lo vi, el amuleto colgaba de la pared, justo detrás de donde estaba yo sentado, en torno a él habían imágenes rituales, dibujos extraños y demás.

Escondí el amuleto en mi pantalón, y regresé al sitio, esperé, volvió con paso firme.

¿Me extrañaste?

Tiró de la correa y me acercó a él poniéndome de pie, sujetó mi cuello y me miró a los ojos, parecía enrabietado.

Me soltó y me quitó el collar, mi cuerpo reaccionó. ¿Por miedo? ¿Por otra cosa?

Puedes irte.

No lo dudé y salí corriendo de ese sótano, subí las escaleras, la casa estaba vacía, afuera ya era de noche, quería salir de esa casa de locos.

Corrí hasta mi casa y saludé brevemente a mi madre, subí las escaleras... y Chucky no estaba.

Mierda... —murmuré, salí por la ventana y trepé hasta la de Jacob.

Dentro, Chucky y Jacob reían viendo una película, como si nada.

¡Jacob! —grité.

Los dos me miraron.

¿Dónde estabas? —preguntó Chucky, bajándose de la cama.

¿Dónde crees? ¡Secuestrado! ¡Mira! —me subí el pantalón y les mostré la herida de mi muslo.

¡Debes curarte eso! —Jacob salió corriendo a buscar el botiquín.

¿Por qué te hizo eso? —preguntó Chucky.

Porque está loco, es un sádico. —dije.

Me gusta ese chico..., ¿Y qué más te hizo?

No... solo eso, no sé por qué me dejó ir...

¿Encontraste el amuleto?

Sí, aquí tienes tu puto amuleto de los cojones. —se lo lancé a la cama.

Chucky lo tomó con ansia, sus ojos brillaban.

¿Qué mierda es esto?

¡El Amuleto!

¡Es falso!, ¡Esto es basura! —Chucky lo lanzó al suelo con enfado.

¡¿Qué?! ¡Pero si es el que encontré!

Los críos sois inútiles —espetó Chucky, rabioso.

¡¿Perdona?! ¡Yo arriesgué mi vida! —grité.

¡Y la desperdiciaste!

Basta —intervino Jacob—. Podemos volver a intentarlo y esta vez si nos haremos con el original.

Tú irás. —dijo Chucky, señalándolo.

Ni de coña. —me puse delante de Jacob—. No, no después de lo que me pasó.

Tú ya no sirves, eres un estorbo. —dijo Chucky.

¿Qué te pasa? ¡Pareces un crío rabioso!

Chucky se subió a la cama y sacó el cuchillo de forma intimidatoria.

Ya me harté, ¡A la mierda los planes!, ¡Vamos con lo que mejor sé hacer!

Saltó hacia mí, cuchillo en mano.

Esto era el fin.

(Continuará...)

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Creado (2015), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403630106