martes, 4 de octubre de 2022

Los pecados de Pan - Capítulo 17 ''Venganza''

Capítulo 17 - Venganza



Jake recargó el rifle y apuntó a la bestia de forma amenazante.



Y dime, ¿Te curas de la plata? —dijo Jake con sorna.



La bestia se lanzó contra Jake antes de que pudiese disparar, pero este pudo esquivarlo con una agilidad pasmosa dando una voltereta, después, con una hábil patada lanzó a la bestia contra el suelo, Jake era realmente impresionante, estaba a otro nivel.



¿A dónde vas? —dijo Jake burlándose de la bestia.



Mientras, Clyde aprovechó y nadó hasta nosotros de nuevo.



Pero ¿Quién es ese mocoso? —preguntó Bucky un poco celoso.



Jake dio un giro y se puso cerca de nosotros.



Levanta, deja de fingir que estás desmayado, bestia inmunda. —dijo Jake, el cual me miró y me cedió el rifle—. Mira, a una bestia como esta, lo mejor es hacerle sufrir.



La bestia se levantó furiosa y se lanzó contra Jake, pero este volvió a esquivarla y sacó una espada de la vaina que tenía en su cintura, era pequeña, pero parecía muy afilada, además de ser de plata, el mango era dorado y tenía una gema verde incrustada en el centro.



Jake atacó a la bestia cortándole el brazo derecho con la espada como si fuese mantequilla, la bestia aulló de dolor, con su garra intentó dar a Jake, pero se agachó y le clavó la espada en el corazón con un rápido movimiento.



A todo esto, nosotros solo mirábamos expectantes sin saber que hacer, Jake apretó la espada con fuerza y le atravesó hasta meterla casi al fondo.



Esto es, por todos los amigos que me arrebataste, vete al infierno. —Jake retorció la espada y la sacó apoyando su pie en el hombro de la bestia y empujándolo al suelo.



Se revolvió entre dolores y volvió a su estado normal, Alexander, que nos miraba impotente y furioso.



Jake limpió la espada de sangre con un trapo y lo lanzó en la cara de Alexander, el cual ya no se movía, se guardó la espada en la vaina y se acercó hasta mí.



¿Qué? —preguntó Jake al vernos con los ojos como platos, me quitó el rifle y lo guardó en su espalda—. Parece que visteis un fantasma.



Tú no eres humano... —dijo Clyde.



No, del todo no, y... —Jake miró a los ojos de Clyde—. Y tú tampoco.



¿Qué dices? —preguntó Clyde confuso.



Esa cosa. —dijo Jake señalando a Bucky—. ¿Te echó sus polvos no? Pues ya no eres un humano normal.



¿Cómo qué cosa? ¡¡Soy un chico hada!! ¡¡Un respeto mocoso!! —gritó Bucky furioso.



Jake sonrió y negó con la cabeza.



¿Por qué estás aquí, no te fuiste? ¿Y tú hada? —pregunté a Jake, que miraba a los alrededores.



Está durmiendo, como siempre, pero mejor vamos a mi cabaña, no soporto este olor, no con ese cadáver cerca.



Seguimos a Jake hasta su cabaña, quedaba un poco lejos, al llegar nos ofreció fruta y agua, estábamos muy cansados, entramos y nos acomodamos, Clyde y Bucky se apoyaron en la ventana, mientras que Jake se tumbó en la cama y comenzó a masticar un trocito de rama.



Por mi parte, me mantuve de pie cerca de la puerta.



Sí, me fui, pero he vuelto, necesitabas mi ayuda, ¿no?. —dijo Jake—. Además, por lo que vi en la cueva, están usando a los niños para cavar un túnel que conecta el Reino con el vuestro, no les haría falta los polvos de hadas para llegar hasta aquí. —las palabras de Jake nos llenaron de preocupación.



Todos permanecimos en silencio.



¿Entendéis la gravedad? Si logran cavar el túnel, decenas, no, ¡¡Cientos!! de bestias invadirán vuestro mundo, al menos lo hemos evitado.



Suspiré y me asomé por la ventana, empezaba a amanecer.



¿Entonces? ¡Te vienes conmigo al Reino? —preguntó Jake.



Está bien, iré, pero antes debo despedirme de mis amigos. —abrí la puerta y miré a Jake—. Volveré al anochecer.



Salí corriendo hacia el orfanato y busqué a Nico, o más bien a Jose, estaba con su hermano, llamé a la puerta.



¿Se puede? —pregunté, al verme, Isaac corrió y me abrazó entre lágrimas.



¡¡Gracias!! ¡¡Mil gracias por traer de vuelta a mi hermano!! —Isaac me abrazó con fuerza y le correspondí el abrazo.



Jose nos miraba, pero estaba distinto, no era el mismo chico que conocí en la casa de James, estaba cambiado.



Isaac, ¿Me dejas a solas con tu hermano? —le separé de mí y le miré suplicante, Isaac afirmó y nos dejó a solas—. Bueno...



Me acerqué a la cama donde estaba sentado y me senté a su derecha, con mi mano intenté coger la suya, pero la apartó.



Nico..., quiero decir..., Jose..., yo... —no sabía por dónde empezar.



Me puse en pie y di varias vueltas en la habitación.



Escucha, esta noche me marcharé, no sé si vuelva, no..., no sé si volveremos a vernos... —confesé con tristeza—. Solo quiero que sepas que..., fuiste muy importante para mí...



Dijiste... —Jose me miró con los ojos lagrimosos—. Dijiste que no me dejarías solo...



La miré sorprendido, mi corazón dolía.



Yo..., no te dejé solo...



Recuerdo..., recuerdo vagamente un animal atacarme, y me dijiste que no me dejarías solo..., después..., desperté en la oscuridad, te busqué, te busqué y busqué, me sentía tan solo...



Jose comenzó a llorar y lo abracé a mí.



Perdóname, te fallé, te dejé solo, lo siento.



Me separé de Jose, que estaba como ido, mirando por la ventana, en su mirada me di cuenta de que James le había robado el alma, ese chico no tenía alma, parecía un muñeco sin vida, mi corazón dolía, dolía verlo así.



Caminé hasta la puerta y miré una última vez a Jose, que miraba por la ventana.



Adiós, Jose, adiós...



Salí y bajé al comedor, Isaac estaba sentado con pedro, al verme se acercó a mí.



Te vas otra vez, ¿No? —preguntó Isaac.



Sí... —mascullé—. Escucha, ¿Cuidarás de tu hermano?



Nunca me separaré de él. —dijo apretando el puño.



Bien... —me giré para irme, pero Isaac sujetó mi camiseta.



Espera..., ¿Qué le pasó a mi hermano? —Isaac me miró esperando mi respuesta, pero no podía dársela, no me atrevía.



Le..., le hicieron mucho daño Isaac.



¿Le..., le maltrataron? —preguntó tembloroso.



Sí..., por eso, debes cuidar de él, ¿Entiendes? Ahora debes hacer tú de hermano mayor.



Isaac con los ojos rojos afirmó con la cabeza y subió con su hermano, me giré y Rashid estaba detrás de mí.



Te vas, ¿No? —preguntó.



Sí, y puede que no vuelva.



Rashid afirmó con la cabeza y resopló.



Lo que vivimos, nadie nos creerá, jamás. —dijo Rashid.



Lo sé, supongo que será una bonita anécdota para contar a tus nietos. —dije sonriendo.



Sí..., supongo. —Rashid me abrazó y correspondí el abrazo.



Me despedí de él y del resto de chicos, Abie no estaba, supongo que se enteró de la muerte de su marido, aunque ella no lo supiese, ahora el mundo sería algo más seguro sin él.



Al salir, Jake me esperaba en la salida.



Joder, que dramático, ¿Alguien más de quien quieras despedirte? —dijo irónicamente.



Me gustaría, pero mi casa queda muy lejos. —dije cabizbajo.



¿Y? Puedo llevarte volando.



¿Volando? —pregunté estupefacto.



Sí, ése es mi don, puedo volar, ¿Y bien? ¿Te llevo o no?



Jake sujetó mi mano y corrimos hasta el callejón que daba al orfanato, miró a los lados y se puso delante de mí—. Sujétate fuerte a mí.



¿Qué? No, ¡Espera!



Jake salió volando y yo, con miedo, lo sujeté con fuerza de la cintura, Jake sonrió y ascendió muy alto, volamos casi tocando las nubes, me costaba respirar.



Tranquilo, poco a poco te irás acostumbrando, va, te voy a soltar.



¡¡No!! ¡¡Espera!! —grité asustado.



Pero Jake, sonriente, me fue soltando poco a poco, me mantuve en el aire, era algo maravilloso, sentía el viento golpear mi cara.



¿Qué? Mola, ¿Eh? —estuvimos un buen rato volando y ya empezaba a sentirme cansado, vi entonces mi casa, sí, donde empezó todo, Jake se dio cuenta al ver mi cara—. ¿Esa es tu casa?



Jake me ayudó a descender y aterrizamos detrás.



Estoy nervioso. —confesé.



Tranquilo, es normal, ¿Cuánto hace que te fuiste de aquí? —preguntó Jake.



Abrí la ventana y entré en mi casa, caminé hasta el comedor, no había nadie, subí las escaleras, mi cuarto seguía como siempre, abrí el armario y saqué una mochila que tenía dentro, comencé a meter cosas que eran mías y tras cerrar la mochila, la puse en mi espalda y salté por la ventana.



¿Y eso? —preguntó Jake.



Cosas mías. —dije con una sonrisa, ahora me sentí mejor, unas voces nos alertaron y miré a mi derecha, la casa de mi vecina—. Sara...



Me acerqué junto a Jake, el padre de Sara la estaba golpeando con una especie de correa, mientras Sara gritaba implorando perdón.



Apreté mis puños y mi respiración se aceleró.



Jake, ¿Puede acompañarnos cualquier chica al Reino?



Jake mi miró y después observó a Sara.



Si tu hada le concede los polvos, sí, tú decides.



Tras sus palabras, salté atravesando el cristal de la ventana del salón, el padre, alertado, me miró asustado y confuso.



¿Qué coño? —el padre de Sara nos miró enojado—. ¿Qué coño haces mocoso?



Miré a Sara, estaba llena de marcas y cicatrices, su cabeza sangraba, al verme, abrió los ojos como platos, estaba asustada y llorando.



Será hijo de puta. —dije, apreté los puños y me lancé contra el padre, que me pegó un latigazo en la cara, pero logré empujarlo fuera del cuarto, cayendo al suelo del pasillo—. Vente conmigo.



Le ofrecí mi mano a Sara, que, sin dudarlo, la sujetó con fuerza, el padre se levantó para atacarnos, pero logré salir por la ventana de un salto, sin dejar de sujetar con todas mis fuerzas a Sara.



Jake nos sujetó con fuerza y pegó un salto para salir volando los tres.



Joder, eso fue muy temerario, incluso para salvar a una chica en apuros. —dijo mirando mi cara—. Te ha herido.



No importa. —dije.



Sara, asustada, me abrazaba con los ojos cerrados, no se atrevía a abrirlos.



Volamos hasta la cabaña y aterricé con la ayuda de Jake, Sara abrió los ojos, aún confusa y asustada.



¿Me recuerdas? —le pregunté, Sara afirmó con la cabeza, Clyde y Bucky salieron de la cabaña.



Voy a por vendas y hierbas, debemos curar a tu amiga. —dijo Jake.



Bueno, Pan conoce una forma de curarla más eficazmente. —dijo Bucky burlonamente.



¿Qué forma? —preguntó Jake.



No le hagas caso, dice tonterías. —dijo Clyde, rojo como un tomate.



Jake entró en la cabaña junto a Sara, para curarla, por mi parte, me faltaba visitar a una última persona antes de viajar al Reino de las Sombras.


(Continuará...)

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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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