Capítulo 13 - Aullidos
Corrí todo lo deprisa que pude hasta llegar al orfanato, casi sin aliento, me detuve en el callejón donde el padre de Óscar me trajo por primera vez, caminé hasta la puerta y llamé esperando a que abriesen.
—¡Pero mira quien es! —Celia abrió la puerta y me dejó pasar sorprendida, no pudo evitar fijarse en mi ropa—. ¿Dónde estuviste? Llevas días desaparecido.
—Es una larga historia. —tras excusarme, salí corriendo hacia la cocina y Abie me detuvo del hombro.
—¿Pan? ¡¿Dónde estuviste todo este tiempo?! —Abie me miró extrañada y con sorpresa, me llevó a su despacho a la fuerza y me hizo sentar.
—Así que, dices que ese hombre era un esclavizador, ¿Y te siguió hasta aquí? —preguntó Abie al contarle esa media verdad de James, estaba sentada esperando mis explicaciones, también se fijaba en mi ropa.
—Sí señora. —dije cabizbajo.
—Debiste contármelo, Sven fue asesinado por ese hombre, sin contar que Lily y los demás chicos quedaron traumados, además, Isaac escapó del orfanato y...
—¿Qué? ¿Escapó? —pregunté levantándome del sofá.
—Sí, esa misma noche desapreció, doy por hecho que se escapó. —dijo Abie tajante.
No..., el lobo gigante, fue él, esa noche fue de luna llena...
—Bueno, el caso es que, si dices que una mujer te estuvo cuidado, ya tendrás un hogar, ¿No? —dijo mirando mi ropa, yo le dije que una mujer me encontró y me curó estas semanas.
—No, ella solo me cuidó, no podía quedarse conmigo. —mentí.
—Bien, si es así, ve a tu cuarto, los chicos están en la escuela, enseguida te llevo una mochila y alguna libreta. —Abie se levantó y me dejó marchar.
En mi cuarto, me senté pensativo, no podía irme con Jake, aún no, debía salvar a Isaac, si era verdad que desapareció, el lobo se lo llevó, según la nota de Sven, la luna llena se daba cada final de mes, por lo que faltaba una semana.
No, no podía irme, debía hablarle a Jake sobre el monstruo del bosque, sí, el sabría lo que es, además podría ayudarme, al fin y al cabo, también tenía los polvos mágicos de su hada.
Abie llegó y con mochila en mano, me llevó a la escuela, era bastante grande y estaba un poco lejos del orfanato, a diez minutos a pie, al llegar, le contó a otra mujer, supongo que la directora, que era nuevo, entré en la escuela y me llevaron a un aula, solté la mochila y por la ventana vi en el patio vi a Pedro junto a Rashid y Chikae.
—Es la hora del recreo, pero pronto terminará, así que aprovecha. —dijo la profesora.
Salí al patio y me acerqué a ellos, que, al verme, abrieron los ojos como platos.
—¿Pan? —preguntó Pedro confuso—. ¿Dónde estuviste?
—Es una larga historia, ¿Dónde está Isaac? —pregunté sabiendo la respuesta, los chicos estaban apoyados en la pared del patio, el barullo de los demás chicos impregnaba el ambiente.
—Desapareció, pero ¿A ti eso qué te importa? ¿No? Digo, desapareciste. —Rashid me miró desafiante.
—No fue así, acabé herido y me cuidaron y...
Rashid no me dejó terminar, me sujetó de la camiseta y me llevó detrás del patio, donde nadie nos veía.
—Por tu culpa a Sven lo mataron, por tu culpa perdí a mi mejor amigo, cabrón, por tus putas mentiras. —Rashid me soltó un puñetazo en la tripa y comencé a toser.
—¿¡Rashid que haces!? —Pedro intentó detenerlo, pero el hermano de Rashid lo sujetó.
—Darle una lección a este crío de mierda. —me miró y sus ojos eran de odio—. Confiamos en ti y nos engañaste, no confiaste en nosotros y llevaste a Sven a la muerte. —otro puñetazo me hizo caer de rodillas, quería defenderme, pero no podía, él tenía razón, por mi culpa Sven había muerto, por mi culpa...
Rashid me tiró al suelo y se subió encima, comenzó a golpearme la cara una y otra vez, al principio me defendí cubriéndome la cara, pero uno de sus golpes me dejó casi inconsciente, entonces lo vi, sus ojos, llenos de lágrimas, de impotencia y furia, siguió golpeándome hasta que su hermano lo apartó.
—¡¡Para!! ¡¡Ya basta!! —Chikae empujó a su hermano lejos de mí y me miró con pena—. No te acerques a nosotros.
Los tres chicos se marcharon, Pedro a veces miraba atrás, pero lo arrastraron con ellos, me levanté con lágrimas en los ojos y un fuerte dolor en la cara.
Caminé como pude fuera de la escuela hasta llegar a un abrevadero y caí dentro, el agua comenzó a inundar mis pulmones, sentía como mis heridas ardían.
Unas manos me sacaron del agua tirando de mí.
—¡¡Chico que coño haces!! —un hombre mayor me sacó, tenía una larga barba e iba vestido con ropa que parecía de la ley, sí, debía ser el sheriff o algo—. ¿Estás bien? ¿Chico? ¿¡Chico!?
Sentí una leve brisa golpear mi cara.
—Lo siento. —dijo Pedro.
Abrí los ojos, estaba en el orfanato, en mi cuarto, Pedro estaba sentado en la cama de Sven.
—Rashid se pasó, pero cuando supo lo que pasó juró que si te pillaba te mataría, tú no tienes la culpa de lo que pasó...
—Si la tengo. —me incorporé con dificultad—. Debí deciros que me seguían, que un hombre malo iba tras de mí, debí confiar en vosotros, y por no hacerlo, Sven...
Llevé mis manos a la cara, aún sentía las heridas, miré por la ventana, ya había anochecido.
—¿Cómo llegué aquí? —pregunté.
—Te trajo el sheriff, dice que te encontró medio moribundo en la calle, Abie te subió aquí y te curó, pero las heridas eran graves... —Pedro se acercó frunciendo el ceño—. Es curioso, jugaría que antes estaban peor y tenías más cortes.
¿Perdía mi poder de curación o según la gravedad tardaban más? Me levanté y miré por la ventana, empezaba a hacer frío.
Entonces recordé que Jake se marcharía al ponerse el sol, ¡¡Mierda!!
—Debo irme. —dije caminando hacia la ventana.
—¿A dónde vas? —Pedro me sujetó de la camiseta para evitarlo. ¿Me dejarás solo otra vez?
Le miré y suspiré.
—Escucha, tengo un amigo que puede ayudarme a evitar que sigan desapareciendo chicos, es importante, Pedro, volveré, lo prometo.
Pedro asintió cabizbajo y soltó mi camiseta, salté por la ventana al tejado y después me deslicé hasta el suelo, volví a escalar la valla, y sí, de nuevo me hice cortes en manos y pies, pero ya me daba igual.
Salí corriendo hacia la cabaña de Jake, aún tenía tiempo, al llegar vi que estaba cerrada y todo a oscuras, entré y busqué, pero no, no estaba, me acerqué a donde estaba cortando la madera por la mañana.
Se había ido.
—¿A quién buscas? —Rashid, su hermano y Pedro me miraban a la distancia, Rashid de acercó y me miró desafiante—. Pedro me dijo que sabes cómo evitar que desaparezcan más chicos del orfanato.
—Sí... —mascullé.
—¿Cómo? Y esta vez, no mientas, quiero la verdad.
Suspiré y me acerqué hasta ellos.
—Aquí había un chico que podía ayudarnos..., pero..., se fue. —dije cabizbajo, realmente sentía un gran desasosiego.
—Nosotros nos valemos, y ahora cuéntanos toda la verdad. —dijo Rashid.
—Mira, entiendo que me odies, ¿Vale? Yo me odio por lo que pasó, ojalá pudiera dar marcha atrás, pero no puedo, Sven está muerto, lo siento, ¿Vale?
Rashid apartó la mirada con asco a un lado.
—Tengo, bueno, digamos que puedo ver quién es el causante, un monstruo, él se lleva a los chicos, y está en el bosque prohibido. —dije tajante.
—¿El que está detrás del orfanato? —preguntó Pedro.
—Sí, estoy seguro de que se los lleva allí y... —me callé.
En ese instante, la brisa de aire fresco, el ruido del río, el sonido de los grillos, todo, se detuvo, nos dimos cuenta los cuatro, porque nos miramos extrañados.
—¿No está todo demasiado silencioso? —preguntó Rashid, que miró detrás de mí y abrió los ojos como platos, noté como su pecho se hinchaba y su respiración se agitó.
Levanté la mirada y puse atención detrás de mí, escuché entonces como unas ramas crujían al ser pisadas, y el gruñido de un animal, me giré y vi a un lobo negro, sí, el mismo que vi cuando me encontré con Óscar, era el mismo, me miró con sus ojos verdes brillosos y me enseñó los dientes.
—¡¡Corred!! —dijo Rashid, que salieron pitando como alma que lleva el viento, yo, en cambio, me quedé quieto, el lobo no dejaba de mirarme a los ojos, dio un paso adelante y yo lo di hacia atrás.
Por mucho que corriera me pillaría, mi respiración aumentó muchísimo, sentía que el corazón se me salía por la boca.
El lobo dio otro paso y no pude más, di media vuelta y corrí detrás de mis amigos, sentía al lobo seguirnos a toda velocidad detrás. Unos aullidos nos hicieron acelerar más aún, llegamos al orfanato y saltamos la verja corriendo.
Nos detuvimos a mirar entonces detrás, pero no había ya nadie, el lobo no estaba, corrimos sin parar por lo menos más de cinco minutos, estábamos exhaustos, además de heridos por la verja.
—¿Qué hace un lobo en Virginia, tío? Y era, era raro... —dijo Rashid.
—¿Cómo pudisteis verlo? —pregunté confuso, según Bucky solo los que tuvieran polvos podían ver lo sobrenatural, a no ser..., a no ser que fuese un lobo normal..., no, no era normal, tenía algo diferente, además, cuando miré sus ojos, sus ojos..., sentí como mi corazón se desgarraba.
—¿Por qué no íbamos a poder? —Pedro me preguntó mientras se secaba el sudor.
—Escuchad, debo adentrarme en el bosque prohibido, solo yo puedo hacer frente a la bestia, es peligroso, ¿Entendéis?
Rashid negó con la cabeza y me dio un empujón.
—¡No! Iremos contigo, somos el grupo de las ratas, ¿Recuerdas?
—Pensé que yo no lo era. —dije tajante.
—Mira... —Rashid me miró y apretó la mandíbula—. Siento lo que te hice, se me fue la cabeza, sé que no fue tu culpa, no del todo, lo siento.
Todos permanecimos en silencio.
—Pero no dejaré que vayas solo, iremos todos, lo quieras o no. —Rashid me tendió su mano, oscura como la noche, me miró esperando mi reacción, los demás también.
Moví mi mano hasta la suya y la apreté con fuerza.
—Podríamos morir. —advertí.
—Si debemos morir, moriremos, pero no nos acobardaremos. —dijo Rashid.
—Acabamos de huir de un triste lobo. —dijo Pedro, Rashid le miró desafiante.
—Calla, vamos, pronto amanecerá, si esa bestia sale de noche y las noches de luna llena es cuando caza como decía Sven, en unos días ocurrirá, vamos a evitarlo.
Miramos a la luna, en pocos días sería luna llena, caminamos hacia detrás del orfanato, miramos hacia el bosque, deberíamos saltar una gran verga de alambre, no iba a ser fácil.
—Tengo una idea, enseguida vuelvo. —Rashid se perdió en la oscura noche, entrando en el orfanato, a los minutos regresó con una antorcha encendida y trapos—. Tomad, cubriros los pies y las manos con estos trapos.
Debíamos darnos prisa para que Celia no nos cazase, aunque nunca salía del orfanato, pero podría ver la luz de la antorcha, era muy arriesgado.
Nos enrollamos los trapos en pies y manos, la verdad es que era una buena idea, tras cubrirnos bien, yo fui el primero que comenzó a subir, Rashid me acompañaba al lado, con cuidado de no rajarnos ni herirnos, logramos dar la vuelta por arriba de la verja y comenzamos a bajar, después, Pedro y el hermano de Rashid nos siguieron, pero antes, Rashid ordenó a su hermano que lanzara la antorcha.
—Vale, no nos separemos, iremos todos juntos. —dijo Rashid sujetando la antorcha, nos adentramos en el frondoso bosque con cautela, la verdad es que la sensación comenzaba a ser asfixiante, todos cogimos un palo para defendernos.
Caminamos varios minutos y ya no podíamos ver el orfanato, Rashid localizó un camino de tierra.
—Mirad, algo fue arrastrado por aquí recientemente. —dijo agachándose y tocando con sus dedos la tierra.
Un fuerte aullido sonó en el bosque, Rashid se levantó corriendo y miró a todos lados, todos buscábamos de donde vino el aullido, apreté el palo con fuerza.
Entonces sentí la sensación, la misma que sentí la otra vez, de mi aliento salía vaho, y comenzaba a hacer un frío intenso, llevé mis manos a los brazos e intentar calentarme.
Notaba como a todos se le aceleraba la respiración, unos crujidos de ramas sonaron cerca, Rashid movió la antorcha hacia el ruido, pero no había nada.
—Calmaros... —Rashid intentaba calmarnos.
Otro crujido detrás de nosotros, nos giramos y vimos la figura deforme de lo que parecía un lobo gigante a dos patas, y sí, noté que todos lo vimos.
—¡¡¡Dios mío!!! —Pedro soltó el palo y salió corriendo.
—¡Espera! —Rashid intentó detenerlo, pero el monstruo intentó atacarlo, en un movimiento instintivo le lancé mi palo y le di en la cabeza, se giró con enfurecido hacia mí.
—¡¡Corred!! —grité.
Los tres chicos salieron corriendo hacia el orfanato y yo en dirección contraria, miré atrás y la bestia comenzó a seguirme, era rápida.
Sus gruñidos estaban cada vez más cerca, me intentó atacar, pero logré esquivarlo al girar en uno de los árboles, me detuve y él también, entonces pude verlo bien, estaba a un metro de mí, de su boca salía saliva, parecía que tenía la rabia, tenía unas enormes garras, el pelaje negro oscuro le daba un toque aún más terrorífico, sus ojos, rojos sangre, me observaban esperando un movimiento de mi parte.
No sabía qué hacer, tenía mucho miedo, mi respiración, agitada, mi pulso, acelerado, y mis ojos, que miraban a todas partes, buscaban una solución, una vía de escape, pero no la encontraba.
El monstruo pegó un gran aullido que me ensordeció y aproveché para salir corriendo, pero no, no fui lo suficientemente rápido, sus garras me alcanzaron y noté como atravesaban la piel de mi costado.
De mi boca salió sangre y el monstruo me sujetó en el aire y me lanzó varios metros de distancia, volvió a aullar al cielo nocturno y poniéndose a cuatro patas corrió hacia mí.
Intenté incorporarme, pero mi herida me lo impidió, miré y tenía varios agujeros en mi costado, no paraba de sangrar, me iba a desmayar.
Así, así acabaré, muerto, todo ha terminado, por fin, al menos descansaré en paz...
El monstruo alargó sus garras para darme en la cara, pero una especie de barrera dorada lo golpeó echándolo hacia atrás.
Abrí los ojos como pude y limpié la sangre que salía por mi boca, entonces observé bien la barrera, esta desapareció y el monstruo volvió a lanzarse contra mí, pero de nuevo apareció la barrera y el monstruo fue despedido lejos otra vez.
Miré de dónde venía la barrera entonces y le vi.
—¡¡Por fin te encuentro, chico mojado!!
(Continuará...)
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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito
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