Capítulo 6 - De caza
Caminamos durante unos minutos, pero ya no podía más, me tumbé en un árbol a descansar, con mi mano en la herida, que aún sangraba, poco, pero lo hacía, mis fuerzas eran mínimas, miré a nuestro alrededor, era el mismo sitio donde Sam me encontró.
—¡Debemos seguir! — dijo Bucky preocupado.
Nico se acercó a mí observando mi herida, sabía que estaba en muy mal estado, no iba a durar mucho en ese estado, necesitaba asistencia médica con urgencia.
—Si no vamos a que te curen... —dijo con voz temblorosa.
El frío era cada vez más intenso, y mis fuerzas se diluían.
—Vete... —dije.
—¿Qué? —preguntó Nico.
—Escapa tú, no puedo seguir... —mascullé.
—¡¡No!!, me prometiste que no me dejarías, ¡Lo prometiste! —dijo con lágrimas en los ojos y me abrazó con fuerza—. ¡¡No me dejes!!
En ese momento vimos una luz, parecía de una antorcha, se acercaba.
—¡Rápido, debemos irnos! —dijo Bucky con temor.
Bucky tiraba del pelo de Nico, que se levantó con lágrimas en los ojos y se alejó unos pasos de mí, en ese instante Strike se lanzó contra Nico, con su boca mordió el brazo de éste, que se protegía la cara e intentaba quitárselo de encima.
—¡¡Me duele!!, ¡¡Para!!, ¡¡Para!!, —los gritos de Nico eran agonizantes.
—¡¡Nooo!!, ¡¡Déjale Strike!! —sujeté una rama de madera contundente que había en el suelo y me acerqué corriendo con dificultad, con fuerza le clavé la rama en su cuerpo, pero Strike no soltaba el brazo de Nico.
—¡¡Me duele!!, ¡¡Me duele!! —los gritos de Nico eran cada vez más quebradizos y atronadores.
Me acerqué y empujé a Strike intentando quitarlo de encima, pero era inútil, con fuerza comencé a clavar una y otra vez la rama sobre Strike, la sangre no dejaba de salir, entonces abrió la boca con quejidos y se apartó a lamerse con dolor a un lado.
—¡¡¿Nico?!!, ¿Estás bien? —me acerqué a él, pero la cosa pintaba mal, su brazo estaba muy dañado, se veía parte del hueso.
Sam apareció con su rifle y vio la escena, pude ver su cara de enfado al vernos, se acercó y de una patada me alejó de Nico, caí al suelo, intenté levantarme, pero no podía, el dolor en el costado era demasiado grande, ya no sentía parte de mi cuerpo y el frío que sentía era enorme.
—¿¡Qué habéis hecho!? —Sam miró a Strike, que estaba en el suelo respirando con dificultad, después miró a Nico, que lloraba de dolor, su brazo estaba destrozado—. Lo estropeasteis todo...
Sam se acercó a mí y me propinó varias patadas, yo, cubriéndome, intentaba resguardarme, pero una de ellas me dejó casi inconsciente.
—¡¡Me duele!!, ¡¡Mi brazo!!, ¡¡Me duele mucho!! —Nico no dejaba de gritar mientras sujetaba con la mano su brazo casi destrozado.
—¡¡Cállate!! —Sam se acercó a Nico y escuché el sonido del rifle, sí..., el de un disparo, que apuntaba a su cuerpo, ahora inerte, en el suelo.
—¡¡Nooo!!, ¡¡Te mataré por eso!! —mascullé con dolor.
Sam me miró con sorna y se alejó de Nico acercándose a Strike, aproveché y me arrastré como pude hasta Nico, que aún respiraba con dificultad, seguía vivo.
—Nico, resiste, te sacaré de aquí, ¿Vale? Por favor, aguanta, por favor. —sujeté su mano con fuerza, y miré su cuerpo, lleno de sangre, Nico..., Nico se moría, el presionó también con fuerza mi mano.
—Pro..., prometiste no..., dejarme..., no dejarme..., so..., solo... —Nico dejó de presionar mi mano, ya no respiraba, sus ojos, ahora sin vida, me observaban mientras sus últimas lagrimas caían por sus mejillas.
Yo, por mi parte, me dejé caer a su lado mirando el cielo estrellado, sin soltar su mano, exhalaba mis últimos minutos de vida, entonces sentí como su mano dejó de apretar, Nico estaba muerto.
Sam se levantó tras acabar con Strike para que dejase de sufrir, nos miró sin decir nada, se quitó la gorra y se secó el sudor de su frente mirando al cielo pensativo para volver a ponérsela después.
—Lo has jodido todo, ¿Sabes? Tú has matado a Nico, y tú mismo te has matado. —Sam se acercó y apuntó con su arma a mi cara, me observó con detenimiento y miró mi cuerpo casi inerte también, después, sonrió—. ¿Sabes? No, no te daré una muerte tan rápida, mereces sufrir por lo que le hiciste a mi perro y a Nico, con lo que me costó domesticarlo..., y todo por tu culpa...
Sam sonrió y me miró de manera despectiva.
—Aunque buscaré otro que domesticar, pasa buena noche, Panecito.
Sam apartó el arma y recogió el cuerpo de Strike sin vida, alejándose con él, la oscuridad volvía tras alejarse con la antorcha.
Podía escuchar el sonido del agua, el riachuelo que había cerca me relajaba, cerré mis ojos hasta que dejé de sentir dolor, hasta que dejé de sentir nada.
Los canturreos de los pájaros y la fuerte luz del sol me despertaron, empezaba a amanecer, con mi mano intenté tapar los rayos de luz, me incorporé y el cuerpo de Nico había desaparecido.
Miré mis heridas, ya no estaban, y la sangre estaba seca, además la herida de mi cabeza tampoco estaba.
—¿Cómo es posible? —mascullé con asombro.
—Por los polvos. —dijo Bucky, que apareció de repente, se acercó revoloteando y flotó cerca de mi cara.
—¿Los polvos? —pregunté asombrado.
—Sí, cuando él se marchó con el perro, me acerqué a recuperar mis polvos, me costó sacarlos de tu bolsillo, entonces vi que aún respirabas y te eché un poco. —afirmó con orgullo.
—¿Los polvos curan? Pero..., ¿Por qué no lo dijiste antes? Ahora, ahora Nico... —miré la mancha de sangre donde Nico murió.
—Porque no lo sabía, los polvos tienen diferentes efectos secundarios, es la primera vez que alguien obtiene el don de la auto curación, es poco común. —dijo excusándose.
—¿Dónde está Nico? —ignoré lo que decía, solo quería recuperar el cuerpo de mi amigo.
—Se lo llevó hace unas horas, y cuando lo entierre vendrá a por ti.
—¿¡¡Lo está enterrando!!? —pregunté alarmado.
—Sí, así que aprovechemos y...
—Voy a por Nico. —dije cortante.
—¿Qué? Pero si está muerto...
—Me da igual, iré y le echarás de esos polvos tuyos.
—¿Qué? No voy a hacer eso, además, ¡Los polvos no resucitan! —dijo Bucky.
—¿Lo has probado?
—No, pero...
—Pues ya está, además, me lo debes, ¡Te salvé la vida y recuperé tus polvos! —le recriminé.
Bucky me miró resignado y se calló.
—Bien, vamos a por Nico, le salvamos y matamos a Sam.
—¿Sam? —preguntó Bucky.
—El desgraciado que mataré. —afirmé.
—Pero no se llama Sam, se llama James.
—¿Cómo? ¿Y tú como lo sabes? —pregunté incrédulo.
—Porque lo conozco desde hace tiempo, conocí a James hace mucho, entonces era un chico bueno y amable, le concedí mis polvos y fue al Reino de las Sombras, pero...
—¿Qué? —pregunté sorprendido.
—Él empezó a comportarse de mala manera, volvía a este mundo a por chicos, los engañaba y los esclavizaba en el Reino de las Sombras, hasta que un día, en este mundo, James intentó secuestrar a un chico, le pillaron, lo metieron en una prisión de esas que tenéis aquí, por eso creció tanto, hasta que hace unos años escapó y vino a buscarme, quiere que utilice los polvos de nuevo, ya que al crecer, ha perdido su magia, así podrá viajar entre este mundo y el nuestro de nuevo, y continuar con lo que estaba haciendo.
Yo, aun asimilando todo, me senté cerca del riachuelo, mirando como el agua bajaba.
—Pues lo mataré, así no hará más daño a nadie. —dije apretando los puños con fuerza.
—No es tan fácil. —dijo Bucky.
—Has dicho que los polvos nos abren la mente y despiertan un don en nosotros, ¿Cuál era el suyo? —pregunté.
—No..., no lo sé exactamente, nunca lo supe..., de todas formas, fuese lo que fuese, ya no lo tiene, al crecer lo perdió, por eso necesita los polvos de nuevo, aunque se los vuelva a echar, no tendrá don, ya no se recupera siendo adulto, solo quiere los polvos para volver al Reino de las Sombras.
Me acerqué al río y comencé a lavarme, me limpié la sangre como pude hasta quedar bien limpio.
Y así, Bucky me acompañó de vuelta a casa de Sam, bueno, mejor dicho, de James, iba a vengarme, lo mataría.
Llegamos a su casa y allí lo pude ver, sentado en la hamaca tomando una cerveza, me fijé en su rifle, estaba apoyado en el marco de la puerta de su casa.
Escondidos entre la maleza y bastante lejos, mirábamos y observábamos como actuar.
—¿Y ahora qué? —preguntó Bucky.
—Bucky, ¿Cómo se llega al Reino ese? —pregunté sin quitarle la mirada a James.
—Es complicado, debes cruzar una sombra justo cuando el sol se esconde. —dijo.
—¿Cómo? —aparté mi vista y miré a Bucky con sorpresa—. ¿Qué dices?
—Solo se puede cuando el sol se esta escondiendo, permaneces en su luz, y saltas a las sombras antes de que el sol desaparezca, entonces caerás en el Reino de las Sombras.
No dije nada, me mantuve callado, ¿Qué iba a decir?, ¿Qué no le creía? Estaba hablando con un chico hada...
Sam se levantó y tiró la botella vacía, nos agachamos observando cómo se ajustaba la gorra y con un saco vacío se adentró en el bosque, seguramente a por mí ''supuesto'' cuerpo.
—Ahora, rápido. —dije a Bucky, que me seguía de cerca.
Corrí hasta la parte trasera de la casa y pude ver a Nico, estaba metido en un hoyo, recién cavado, pero ahí cabían dos cuerpos perfectamente.
Al verlo me detuve, mi corazón latió con fuerza, mi respiración se entrecortaba, podía ver su cuerpo sin vida, tirado como un animal en ese agujero. Me acerqué y me metí en el agujero, con mis manos intenté despertarlo, pero era inútil, no se movía, lágrimas recorrían mis ojos.
—Ahora. —miré a Bucky, que me observa con tristeza, metió su mano en la bolsita y la sacó agarrando unos polvos dorados, se acercó a la cara de Nico y los desperdigó.
Esperé unos segundos, pero no pasaba nada.
—Echa más. —ordené.
—¿Qué? Pero...
—¡¡Echa más!! —grité con enfado, Bucky, ante mi grito bajó la mirada y sacó un gran puñado para después echarlo sobre la cara de Nico, que brilló con intensidad.
Observé entonces con atención, pero no sucedía nada, abracé a Nico y comencé a llorar de impotencia.
—Lo siento. —dijo Bucky.
—No es tu culpa, fue mía... —me incorporé y comencé a sacar con dificultad su cuerpo, pero pesaba demasiado para mí.
—¡Alguien viene! —alertó Bucky, y comenzó a volar alejándose.
Yo, asustado, dejé a Nico y salí del agujero para esconderme detrás de unos árboles que había tras la casa.
James apareció con una pala, comenzó a tapar la tumba de Nico ante mi mirada, podía verle perfectamente y él a mí no, le miraba con un odio inmenso, no me iría de ahí hasta matarlo.
Comenzaba a atardecer y terminó de tapar el agujero, se alejó y salí de detrás de los árboles, me acerqué con sigilo y miré lo que hacía, estaba comiéndose un conejo que había asado.
Mis tripas sonaron con fuerza, estaba hambriento, llevé mi mano al estómago, con mi camiseta rasgada y destrozada el frío era cada vez más intenso, al acercarse la noche me helaba más la piel.
Esperé acurrucado en la esquina de su casa, esperando a que terminase de comer, así lo hizo y se agachó cerca del fuego, no vi lo que hacía, hasta que pude comprobar como con una botella de agua apagó el fuego, tras eso se metió en su casa cerrando la puerta.
Se hizo el silencio, Bucky apareció entonces a mi lado.
—¿Qué vas a hacer? —Bucky me miraba expectante.
—Primero, comer algo, segundo, matarlo, tercero, ir a tu Reino. —conforme le susurraba mis intenciones me acerqué hasta el fuego apagado y vi que había dejado parte del conejo sin comer, me acerqué corriendo y entonces sentí un fuerte dolor en mi tobillo, miré y pude ver como una trampa para osos me aprisionaba mi pierna desgarrando mi piel.
James abrió la puerta sujetando su rifle y se acercó sonriendo.
—Lo sabía, sabía que caerías, las ratas como tú son muy fáciles de atrapar. —James se acercó apuntándome y me miró, observaba como estaba arrodillado con mis manos intentando liberarme de la trampa, pero era inútil.
Sam se acercó a mí y posó su rifle en mi cara.
—Dime, ¿A esto sobrevivirás? —dijo sonriendo—. ¿Crees que soy idiota? Vi que robaste mis polvos, y luego apareces vivo sin ninguna herida..., ¿Dónde está Bucky?
—Te mataré. —dije mirándole con odio.
—¿Sí? ¿Cómo hiciste con Nico? —dijo con tono burlón—. Muy bien, lo haremos así.
James me sujetó del cabello y me hizo poner en pie, el dolor de la trampa era cada vez más intenso.
—¡¡Bucky!!, ¡¡Sé que me escuchas!!, Te pido los polvos amablemente y me los niegas..., Pero a este criajo..., ¡¡¿Sí se los das?!!
James me sujetó con fuerza y apuntó su arma hacia mí.
—Supongo que se puede curar de forma rápida, es curioso, pero dime, ¡¡Bucky!!, ¿Podrá curarse sin cabeza? —James puso el dedo en el gatillo del rifle, a punto de disparar.
—¡¡Espera!! —la voz de Bucky nos hizo girar a la derecha a ambos, ahí estaba, acercándose con temor volando—. Déjale ir.
—¡¡No, Bucky!!, ¡¡Vete!!, ¡¡Vete!! —dije desesperado, todo esto era por mi culpa.
—¡¡Cállate mocoso!! —James me soltó en el suelo con enfado y la trampa me desgarró más la piel, haciéndome soltar gritos de dolor—. Échame los polvos.
Bucky observó la situación, James apuntaba con su arma a mi cabeza, yo, por mi parte, no dejaba de quejarme del dolor.
—Está bien, si lo hago, ¿Le dejarás vivir? —dijo Bucky.
James me miró y sonrió.
—Claro, te lo juro.
—¡¡No!!, ¡¡Bucky!!, ¡¡No lo hagas!! —mis intentos fueron inútiles, Bucky se acercó y le echó polvos en la cara.
James movió la cabeza como mareándose y se sujetó de la madera que había apilada, cerró los ojos y respiró con fuerza.
—Por fin..., tras tantos años, por fin... —James abrió los ojos y se mordió los labios.
—Prometiste dejarlo ir. —dijo Bucky
James con su mano golpeó a Bucky con tanta fuerza que salió disparado hacia el bosque.
—¡¡Bucky!! —grité.
—Oh por favor, ¡¡Cállate!! —James con su culata me golpeó en la cabeza y todo quedó negro.
(Continuará...)
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Creado (2022), revisado y editado (2025) por @TomiLobito
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