jueves, 14 de junio de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 1 ''Un amor prohibido''

Mi hermanito: Spin-off

Buenas! Esta historia de Mi hermanito es la original de hace bastantes años, pero en su día cuando la escribí era más pequeño, el caso es que con el tiempo no me terminó de gustar y la borré de la web, para al final publicar los capítulos que subí estas semanas.

He pensado que sería buena idea compartir esta versión, más antigua, eso sí, aviso, no tiene nada que ver con la publicada, al principio sí que es la misma historia, pero acontecimientos, personajes y final son radicalmente diferentes, esta historia nunca terminó de gustarme o convencerme, por eso la eliminé, la vuelvo a subir corregida, espero que os guste, ya me diréis cuál versión os gustó más, sin más, disfrutad la lectura, está completa.

Capítulo 1 - Un amor prohibido

Esto sucedió hace un año, era sábado, aun recuerdo lo feliz que estaba ese día porque eso significaba que no tenía Instituto, lo odiaba y no era porque no me gustase estudiar, simplemente no me agradaba estar cinco horas sentado escuchando a unos maestros dar explicaciones de no sé qué de Arquímedes.

Y es que, lo que más deseaba era ver llegar a mi hermano pequeño, él acababa de cumplir los catorce años años, yo tenía quince, nos llevábamos un año y medio.

El caso es que ese sábado era especial, porque mi hermano llegaba del internado, estaba en un internado por mal comportamiento y digo estaba porque ha cumplido el año de internamiento que ordenó el juez por lo que hizo, Rubén siempre fue muy rebelde, pero ese día se pasó y lo pillaron, el castigo pudo ser peor.

Por cierto, me presentare, me llamo Tomi, soy un chico de cabello oscuro corto, ojos avellana y complexión delgada, no soy para nada musculoso, mi cara tiene unas cuantas pecas en la nariz y mejillas, me considero normal, no me considero feo, sé que soy guapete, no estoy mal, pero en cambio mi hermano es todo lo contrario a mí.

Él es rubio con media melena, cabello tan liso como el mío, complexión normal aunque se cuida bastante y ojos azules, aunque él no lo supiese, mi hermano era el protagonista de mis largas noches de descanso en mi mente perturbada cuando me relajaba con una paja, bueno, no quiero enrollarme, vayamos al punto de partida en lo que jamás pensé que ocurriese.

La alarma de mi despertador sonó y yo como siempre me levanté y me duché, bajé al comedor y desayuné mientras veía la televisión, aunque a esas horas solo echaban Shin—chan y poco más, entonces escuché la puerta de la entrada, eran ellos, seguro.

Ya estamos en casa. —anunció una voz femenina, era la de mi madre.

Mamá, ¡por fin! —a la vez que decía esto veía a mi hermanito, al cual abracé sin duda y lo acompañé a su cuarto, pero lo notaba distante.

Bueno hermanito ¿cuanto tiempo no? —pregunté.

Si..., por lo que veo mi cuarto sigue igual.

Bueno con más polvo pero sí, está igual, y qué, ¿te lo pasaste bien en las duchas del internado? —pregunté en broma.

Mi hermano me miró con unos ojos desafiantes, no me esperaba esa reacción, además, como dije, lo notaba ligeramente cambiado, no era el mismo que recordaba, y encima distante.

Tomi quiero estar solo, para acomodar mis cosas, ¿te importa? —dijo con una voz apagada.

No..., claro, te entiendo Rubén..., emm bueno, me alegra que estés en casa.

El día pasó muy rápido hasta llegar la noche, me la pase jugando a la consola y navegando por Internet con mis amigos, mi hermano se la pasó encerrado en su cuarto sin salir, entonces alguien tocó mi puerta.

Adelante. —dije mientras me levantaba y apagaba mi laptop portátil.

Tomi, ¿puedo pasar?

Claro Rubén, adelante. —me senté en la cama y el se sentó a mi lado.

Bueno..., perdona que antes haya sido tan antipático, es que esto de viajar en tren no me gusta nada.

Tranquilo Rubén, no lo tomé a algo en tener en cuenta, además tu sabes que te quiero mucho.

Si..., lo sé..., —Rubén bajó la mirada algo triste, me ocultaba algo.

¿Te pasa algo hermanito?

No me digas así...

Bueno, ¿vas a decírmelo o no?

Es que no se como empezar...

Rubén tú sabes que puedes confiar en mí al cien por cien ¿verdad?

Rubén siempre confió en mí, me contaba todo lo que le pasaba y siempre le ayudaba cuando podía y cuidaba de él, en verdad quería mucho a mi hermanito.

Tengo miedo de que si te lo cuento pienses mal de mi y ya no me quieras...

No seas ridículo, yo siempre te querré ¿si?

Me acerqué un poco más a mi hermano pero este salió del cuarto y se metió en el suyo, fui a ver como estaba pero dijo que tenia sueño y que mañana hablaría, no quería forzarlo así que hice lo mismo y me acosté a dormir.

A media noche sentí la respiración de alguien en mi nuca, pensé que era el viento pero no, era una respiración entrecortada, cuando siento una mano en mi brazo que me sujetó, pegué un brinco e hice amago de gritar.

No grites, que soy Rubén.

¿Te volviste loco o es que me quieres matar de un infarto?

Perdona..., es que no podía dormir, pero mejor me voy y no te molesto.

Rubén salió de mi cuarto y se fue al suyo, me sentí mal y le seguí hacia su habitación. En la penumbra pude verlo acostado en la cama boca abajo, entre y cerré la puerta.

Rubén, perdona, no quise tratarse así, es que de verdad me asustaste.

Me acerqué a él y me senté a su lado, le aparté el flequillo de su pelo rubio y pude ver sus ojos desprendiendo lágrimas bajando por sus mejillas, sus ojos azules estaban tristes.

Rubén..., ¿qué te pasa?

Tomi..., yo me siento muy mal...

La voz de mi hermano salía muy floja y sin fuerza, me sentí mal por no saber qué le pasaba y verle llorar así, en verdad algo le hacía sufrir y a mi también, me acerqué a él y le susurre al oído.

Hermanito..., cuéntame qué te pasa por favor, te prometo que te ayudare en lo que pueda.

Mi hermano se incorporó y limpiándose unas lágrimas bajó la mirada, aunque en la penumbra oscuridad de la noche podía ver sus ojos, ahora más oscuros, pero su cara tan bella podía verse muy bien.

Es que..., estando en el internado..., me enamore de un chico...

Hizo una pausa y me miró a los ojos, pero mi corazón se quedó petrificado al escuchar esa declaración, mi hermano acababa de confesarme que era gay, o al menos bisexual y encima que estaba enamorado de un chico, no me gustó para nada eso.

No..., no se que decir..., no me lo esperaba... —confesé.

Me odias..., doy asco. —Rubén parecía abatido.

No Rubén, tú no das asco..., es solo que me ha pillado desprevenido, eso es todo.

Pero, soy raro... —dijo Rubén.

No, no lo eres y te sigo queriendo igual, ¿llorabas por eso? —dije intentando darle ánimos con mi mano en su hombro.

Sí..., bueno..., también porque ese chico me hizo mucho daño..., jugó conmigo.

Déjalo, ya se arrepentirá, ¿te hizo daño?

No..., pero sí me dañó mucho que jugara conmigo.

Bueno..., ya ha pasado, ahora solo debes pensar en el futuro ¿vale? y no te preocupes, no le diré nada a mama y papa.

Gracias Tomi, no se que haría sin ti.

Rubén me abrazó y yo a él, sentir que ayudé a mi hermano me alivió bastante, además que entendía sus sentimientos perfectamente, porque yo también tuve su edad y descubrí que era homosexual, también me rompieron el corazón, un chico de mi clase, estaba enamorado de él, pero me confesó que le gustaba una chica, me dolió esa confesión y me olvidé de él, pero eso es otra historia.

Bueno, ahora duérmete y mañana hablamos mejor si quieres ¿vale? Ahora descansa. —le ordené.

Espera, no te vayas, duerme conmigo esta noche Tomi.

¿Estás seguro? —pregunté confuso.

Sí, como cuando éramos pequeños y dormíamos en la misma cama, ¿recuerdas?

Sí..., vale, dormiré contigo hermanito.

Me metí en la cama y abracé a mi hermanito, no se cuanto tardé en dormirme pero mientras lo hacía pensaba en lo que habría sufrido y sufrirá en el futuro, en cómo se sentiría y cómo se sentirá cuando lo rechacen y lo golpeen, no iba a permitir eso, mi hermano era muy frágil y podía salir muy lastimado, yo me encargaría de cuidarlo y protegerlo.

Estaba cogiendo el sueño abrazado a mi hermanito cuando éste me espabiló.

Tomi... —mi hermanito Rubén se giró sobre la cama quedando ambos el uno frente al otro.

Los labios de mi hermano se posaron en los míos, uniéndose en un beso húmedo y largo. Al principio me resistí porque era mi hermano, pero la tentación era muy grande, me dejé llevar, se incorporó y se quitó la camiseta del pijama, le lamí los pezones, mi hermano estaba muy bueno, estaba riquísimo, le chupé y lamí todo lo que pude el pecho aun lampiño, todo su cuerpo, el cual saboreé entre sus gemidos.

Tomi..., hazme tuyo, quiero ser tuyo.

Pero Rubén..., somos hermanos, esto no está bien. —dije a regañadientes, realmente quería hacer mío a mi hermanito, se estaba cumpliendo mi sueño más anhelado, pero era algo prohibido, no podíamos hacer algo así, ¡éramos hermanos!

Tomi, solo será esta vez, te lo prometo, enseñame a amar, por favor. —me suplicaba con los ojos lagrimosos, su voz, tierna y quebrada me rompió el corazón.

Se acercó otra vez a mí y mientras nos acariciábamos los cuerpos posó de nuevo sus labios carnosos de adolescente sobre los míos, estaban tan suaves y tan tiernos que no pude resistirme, me dejé llevar.

Bajé hasta su entrepierna, le bajé los pantalones del pijama y masajeé su pene por encima de sus bóxer, llevaba unos ajustados de color azul marino. Los cuales bajé y de dentro saltó un pene de unos trece centímetros más o menos, era precioso, lo cogí entre mis manos y lo empecé a pajear, bajaba la piel de su pene de forma lenta y sensual, podía ver la punta de su pene rosada, ambos estábamos sin circuncidar, sus gemidos me transportaba a otra dimensión, la del placer y la lujuria, incliné mi cabeza y me introduje en la boca ese manjar que siempre deseé, lo lamí y lo degusté, estaba delicioso, le masajeaba los huevos mientras le chupaba el pene.

Mi hermanito estaba totalmente lampiño, era puro y virgen, era mío, esa noche iba a ser mío y nadie lo iba a impedir, quería sentir el interior de mi hermanito pequeño, tan caliente y sexoso, era un ángel caído que me estaba ofreciendo su cuerpo suave y sedoso.

Rubén gemía de placer y con sus manos marcaba el ritmo de mi mamada, la cual yo hacía lo imposible por darle todo el placer que podía a mi hermano pequeño. Noté sus convulsiones, acontecía lo que iba a ocurrir, me sujetó con fuerza y con un forcejeo de caderas me la metió lo más dentro de mi boca hasta que noté sus huevos en mis labios inferiores y como con cada convulsión mi boca se llenaba de un líquido delicioso, el cual tomé, degusté y me tragué, no se corrió mucho, además aún era un poco líquido, una vez que dejó de mover sus caderas, la sacó de mi boca y se tumbó exhausto en la cama, todo sudado y respirando entrecortadamente.

Le observé, se había quedado dormido y yo a mil, estaba a reventar, pero lo vi ahí dormidito que no me atreví a despertarlo, así que le subí los bóxer y los pantalones del pijama, le tapé con las sábanas, me levanté de la cama, me acerque a su cara y le bese en la frente.

Buenas noches Rubén. —murmuré.

Dicho esto salí de su cuarto cerrando la puerta tras de mí y dirigiéndome hacia la mía para hacerme una paja recordando lo que acababa de pasar, pero entonces pise con mis pies descalzos algo líquido y espeso, miré hacia abajo y vi que era blanco, me incliné y con mi mano recogí un poco, era semen..., pero..., ¿¡cómo!?

(Continuará)

¿Os gustó el capítulo? ¡Deja tu comentario! ^_^

Si te ha gustado, no olvides votar! ☆☆☆☆☆

All rights reserved© - TeenBoy

Creado (2018), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

No hay comentarios:

Publicar un comentario