Capítulo 20 - Siempre unidos (Final)
La luz comenzaba a inundar la habitación, me giré para evitar la misma, quería dormir un poco más.
Alargué la mano para ver qué hora era, pero el móvil no estaba en mi mesita, abrí los ojos e intenté ver dónde estaba el móvil, pero lo que vi fue estar en otra habitación.
Me duele la cabeza, no recuerdo nada, ¿Qué hago aquí?
Escucho ruidos fuera, me levanto como un resorte, estaba desnudo, mierda, quiero largarme de aquí, recojo mi ropa del suelo y me la pongo como puedo, el culo, mi culo me duele, es un ligero dolor, más que dolor es una extraña sensación, ese tipejo me folló anoche y yo me dejé...
Recojo el móvil del suelo, le queda menos de un diez de batería, tengo varios mensajes, lo meto en mi bolsillo y abro la puerta.
De nuevo ese ruido, sonaba a una licuadora, me acerco despacio y en ese momento aparece el policía, William.
—¡Buenos días!, siéntate, te hice el desayuno. —dijo sonriente, me quedé parado sin saber que hacer mientras ponía un vaso con zumo de naranja recién exprimido y un cuenco de cereales de colores con leche.
—Estooo..., es que llego tarde a clase, son casi las ocho y debo recoger mi mochila de casa...
—No te preocupes por eso, yo te acero en dos minutos con mi coche, también debo ir a trabajar. —se sentó a comerse una tostada mientras encendía la televisión para ver la noticias diarias.
Yo, incómodo, me senté y no le quise hacer el feo, así que comencé a comer cereales y me bebí todo el zumo de naranja, estaba sediento.
Él seguía comiendo cuando recibe una llamada, la coge y parece que era algún compañero, le dijo que ya iba para allá.
—Bueno, debo ir al trabajo. —decía mientras recogía la mesa, apenas pude comer algo, lo dejó todo en la cocina y se acercó a la puerta, le seguí detrás y salimos—. Bueno, dime por donde vives y te dejo cerca.
Me daba miedo decirle dónde vivía, pero era policía, si quería saberlo, lo averiguaría fácilmente seguro.
Ya en el coche, patrulla por cierto, me daba vergüenza, menos mal que iba delante, el silencio era incómodo.
—Oye, sobre anoche, quería darte las gracias, fue algo genial y me gustó mucho...
No dije nada, él prosiguió al ver mi silencio mientras ladeaba la calle y se vislumbraba mi casa al fondo, se detuvo cerca y apagó el motor.
—Mira, si no quieres verme, lo entiendo, quizás no debimos hacer eso, pero no pude contenerme, lo siento, de todas formas, si quieres repetir o necesitas ayuda, sabes donde vivo..., yo..., solo quiero pensar que no fue forzado..., porque la verdad es que no estoy seguro de si tú querías...
—No..., no pasa nada, es sólo que últimamente no estoy bien y me dejé llevar, no, no fue forzado, me gustó, en serio se lo digo, pero..., entienda que fue eso, solo una experiencia..., nada más.
—Entiendo... —su decepción incluso me dio pena—. Lo comprendo, un señor de cuarenta y dos años nada tiene que hacer con un chaval como tú, y sería un lío enorme, lo sé..., al menos espero que tu vida mejore, eres un buen chaval.
Me miró con una sonrisa reconfortante.
—Gracias... —abrí la puerta del coche y caminé a mi casa, en ese momento salió Rubén, me estaba esperando.
—Oye, ¿Dónde estabas? He recibido seis llamadas de Cristian, ¿No pasaste la noche con él? —preguntó Rubén confuso.
—Es una larga historia, quiero ducharme y cambiarme, tú ve a clase, yo iré más tarde. —me giré para ver el coche patrulla, pero ya no estaba, en parte sentí un vacío.
Mi hermano hizo caso y fue a clase, yo subí a mi cuarto tras discutir con mi madre por venir tan tarde, claro, ella pensaba que había dormido en casa de Cristian como otras veces.
Me duché y me relajé como pude, con agua tibia mientras pensaba en todo, no, no quería ir a clase y encontrarme a Cristian.
Salí de la ducha y me puse otra ropa limpia, miré y el teléfono se había cargado solo un cuarenta por ciento, lo cogí y miré los mensajes, tenía una docena de Cristian, no quise verlos, me daba pánico, no sé por qué me desbloquearía.
Al llegar al insti, lo primero que hice fue entrar en clase, esquivando a Cristian en todo momento, no quería verlo, no, no podía.
Estaba intentando concentrarme en clase cuando vi por las ventanas a la clase de mi hermano Rubén, le tocaba a primera hora educación física, lo vi como se agarraba de Jacob muchas veces y reían, la verdad es que me alegraba por él, pero también sentía dolor, saber que no podría tener a mi hermano así nunca más.
Afortunadamente las clases avanzaron con rapidez para mí y llegó la hora del recreo, como no quería ver a nadie me fui tras el instituto, una vez allí me apoyé al borde de la valla mirando a la calle, el frío puso mis mejillas rojizas.
—Te estaba buscando. —la voz de Cristian me hizo girar a mi izquierda, allí estaba, acercándose a mí.
—¿Para qué? Ya quedó todo claro, no me acercaré a ti y tu hermano...
—Lo siento... —dijo.
—¿Qué? —le miré extrañado y confundido.
Cristian bajó la cabeza en silencio y sin mirarme comenzó a hablar.
—Mi hermano..., me mintió, cuando le dije que discutimos me dijo que era mentira, que fue una broma, pero lo dijo tan real que pensé realmente que abusaste de él...
—¿¡Qué!? Yo no abusé de él, espera..., ¿Qué te dijo exactamente?
—Pues, que en el campamento le obligaste a que te masturbase y se la chupases... —confesó.
—¡Será mentiroso! ¡Le voy a reventar! ¡Yo no hice nada de eso! —dije furioso.
—Lo sé, yo dudé al principio, pero como hicimos nosotros eso...
—¿Qué? ¿Una paja? Nos hicimos una puta paja, y tú participaste joder, no tiene nada que ver con obligar a tu hermano a eso, ¿Y encima le creíste? Joder...
—Es mi hermano...
—Sí, y yo tu mejor amigo, bueno..., era... —lo aparté a un lado, no quería verle.
—Espera, Tomi, un minuto. —me sujetó del brazo para detenerme—. Perdóname, por favor, yo..., escucha...
—No, Cristian, escúchame tú a mí, esto..., ayer me hiciste un daño que no olvidaré jamás, y pasaron cosas que la verdad, no te predondo, o espera, mira, te perdono, pero no lo olvidaré, ¿Entiendes?
Cristian puso ojos lagrimosos, se acercó para intentar abrazarme pero lo detuve.
—No..., Cristian no hagas esto...., más difícil...
—Tomi, por favor, lo siento, ¿vale? La he jodido, te pido perdón, volvamos a ser amigos, como antes...
—Ya nada será como antes...
Y tras mis palabras, lo dejé allí, fui a por mi mochila y salté la valla del instituto, no quería seguir en clase ese día, quería volver a mi cuarto y dormir.
Así fue que, me colé por la ventana de mi casa y una vez en mi cuarto me tumbé en la cama, necesitaba pensar, en parte sentí alivio de que Dani rectificase, ese cabrón mintió y jodió mi amistad con Cristian, y vete a saber qué más...
Terminé cogiendo el sueño, me despertó el ruido de la puerta abrirse, estaba acostado en la cama y vi como mi hermano entraba en mi cuarto.
—¿Está todo bien? —preguntó.
—Si..., no te preocupes, me dolía la cabeza. —confesé.
—¿Puedo tumbarme contigo? —preguntó.
—Claro, ven. —dije.
Mi hermano se subió a mi cama y me abrazó.
—Aún pienso en ése día, creí que te perdía. —la voz de Rubén sonaba triste—. Menos mal que Akin te salvó...
—Ya... —dije cabizbajo.
Mi hermano intentó meter su mano dentro de mi ropa y le detuve.
—No, para. —le recriminé.
—¿Por qué?
—Rubén, somos hermanos..., no..., no podemos, lo sabes, tuvimos una despedida en la cueva, ¿recuerdas?
—Lo sé..., es que, te echo de menos... —confesó y apartó la mano con pesar.
—Y yo, pero es mejor así, ¿vale? además, ¿tú estás con Jacob no?
—Bueno, sí..., estamos saliendo, me gusta y tal, pero es inocente en comparación conmigo y contigo, tú eres más caliente y perverso...
—Ya..., escucha, dale tiempo, no todos despertamos nuestra sexualidad a la misma edad, poco a poco, así será más bonito. —dije, me giré y ambos nos miramos a los ojos.
—Sí, eso es verdad..., y..., ¿Akin? ¿vas a salir con él? —preguntó tuben en tono caliente.
—No lo sé, él está por ti, y saber eso..., pues me echa atrás, él me gusta y eso..., pero él está por ti.
—Tomi, no seas idiota, ¿él está por mi? yo creo que le pone que sea tan caliente, pero en verdad te ama a ti, lo sé, o al menos siente algo fuerte por ti, mira, hazle ver que te va a perder, verás lo que te digo.
—No te entiendo Rubén, Akin es caliente, le gusta el sexo, pero está por ti, él mismo me lo dijo.
—No estoy de acuerdo, tú no viste como tapaba tu herida el día que te agredieron, tú no viste como te levantó y tumbó en el banco, cómo estaba al borde del llano, como ayudó a subirte a la ambulancia, y ese día estuvo todo el tiempo cerca, aprovechó que nuestros padres volvieron a casa y se quedó contigo.
—¿En serio? —pregunté atónito.
—Sí, Akin está pillado por ti, solo que aún no se ha dado cuenta, ábrele los ojos.
La lluvia golpeaba mi ventana ligeramente, mi hermanito Rubén ahora me abrazaba en forma de cuchara mientras yo observaba como las gotas de agua golpeaban el cristal, su sonido me relajaba, cerré los ojos e intenté coger el sueño.
—Te amo hermano, siempre estaremos juntos. —la voz de mi hermano sonaba tierna.
—Siempre, hermanito, siempre juntos. —dije.
Los días fueron pasando, y las semanas, la verdad es que todo parecía volver a la normalidad, mi hermano Rubén salió del armario, le confesó a nuestros padres de era bisexual y tenía novio, Jacob, al principio les chocó, pero luego lo apoyaron, total, su personalidad había cambiado desde que volvió del correccional.
Por mi parte, me centré en los estudios y en el equipo, fui mejorando y me sentía importante, mi relación con Cristian se enfrió, a las pocas semanas volvió a la normalidad y recuperamos parte de nuestra amistad, pero esa intimidad que logramos en el monasterio la habíamos perdido.
Estábamos a finales de Mayo, era soleado y fin de semana, mi equipo se jugaba una plaza en el campeonato regional, nunca lo habíamos logrado, pero este año teníamos un pálpito, preparé mi equipación y me dirigí al campo de fútbol, teníamos que ganar y la plaza sería nuestra.
—Hola. —Akin, sonriente, me esperaba fuera.
—¿Akin? —pregunté extrañado mirándole, y es que, Akin apenas se dejó ver, estaba muy ocupado en la clínica de su padre, le ayudaba en las tardes al salir del instituto, su padre era dentista, por eso tenía una sonrisa tan bonita Akin.
—Sí, bueno, ya tengo mis notas, he aprobado todo, así que el año que viene empiezo bachiller, mi padre me ha dado unas semanitas de vacaciones.
—¿En serio? Me alegro mucho, te eché de menos, ¿sabes? —confesé.
—Pufff, y yo joder. —Akin tras su confesión escudriño mi cuerpo, le ponía verme con mi equipación roja del equipo de fútbol—. Oye, me estoy poniendo duro, quiero follarte.
—Akin, tengo partido, además, ¿No estabas por mi hermano? —intentaba esquivarlo y caminé hacia el campo de fútbol.
—A ver, no te voy a mentir, tu hermano me gusta mucho pero ya me ha rechazado dos veces...
—Ah, soy el segundo plato... —aceleré el paso y Akin se puso en medio.
—No, perdona no me expliqué bien, mira, tu hermano me pone mucho y hacerlo con vosotros fue genial, pero tú eres distinto, siento cosas diferentes.
—Akin, aclárate, ¿Qué sientes por mi? —le pregunté ya un poco enojado—. Es decir, deja de marearme, o estás por mí o por Rubén, no puedes estar con los dos.
Akin se acercó a mí e intentó besarme, le separé al instante.
—Nos pueden ver... —le recriminé.
—Perdón, pero te quiero a ti, al menos, ¿Me dejas intentarlo? Te demostraré que quiero estar contigo, dame esa oportunidad, ¿Qué dices? ¿Eh? Venga, di que sí, si lo deseas... —dijo sonriendo.
No pude evitarlo y sonreí, Akin me hacía sentir bien.
—Vale, está bien...
—Yujuuuu, vale, mira, cuando termines el partido te recojo, quiero llevarte a un sitio. —dijo Akin conforme se alejaba.
—¿¿Qué sitio?? —pregunté curioso.
—Ahhh, ¡es sorpresa!
—Menudo mamón... —murmuré.
Llegué al campo y entré a los vestuarios, el míster daba las últimas órdenes, era el partido de nuestra vida, debíamos dejarnos el alma, tras la charla salimos al campo a jugar.
Mis padres me animaron desde la grada, y mi hermano me observaba junto a Jacob, el partido fue bien, ganamos por la mínima, pero al final logramos ganar, me lo pasé genial, en los vestuarios lo celebré con mis compañeros, el míster nos llevó a una hamburguesería y nos invitó a todos.
Fue un buen día, una vez terminamos, me despedí y dirigí a casa, en ese momento escuché el ruido de un motor acercarse, parecía el de una moto, se detuvo cerca de mí y el chaval que la llevaba se quitó el caso, era Akin.
—¿Akin? ¿y esa moto?
—¿Te gusta? —me preguntó sonriente, era una Kawasaki Ninja de color verde oscuro.
—¿Bromeas? Es preciosa, ¿es tuya? —pregunté, Akin afirmó con la cabeza y me ofreció un caso.
—¿Subes? —Akin se volvió a poner su casco, yo hice lo propio y subí detrás, le agarré con fuerza—. ¿Preparado?
—Nunca he ido en moto...
—Vas a flipar... —confesó Akin.
Se puso en marcha y salimos a dar una vuelta, ya empezaba a anochecer y las luces de la moto iluminaban la carretera, era una sensación única, cerré los ojos y abracé con fuerza a Akin, que conducía la moto con habilidad.
La sensación de volar era increíble, no quería que acabase, pero tras unos minutos se detuvo y abrí los ojos, estábamos en las afueras del condado, en una zona boscosa.
—¿Dónde estamos? —pregunté mientras bajábamos y me quitaba el casco.
—Pues, es un lugar especial para mí, aquí venía con mi familia de pequeño a pasar los fines de semana, nadie nos molestará, podremos pasar la noche.
—¿En serio? —pregunté alucinando, escribí un mensaje a Rubén para que avisase que dormiría fuera, en casa de algún amigo.
Akin puso una linterna encima del mantel y nos sentamos, la luna y las estrellas iluminaban el campo, estábamos en un sitio apartado, cerca de la entrada del bosque, la temperatura era ideal, aunque empezaba a refrescar a pesar de ser primavera.
—¿Tienes hambre? —Akin sacó unos sandwich de queso y atún.
—Akin..., ¿por qué haces esto? —le pregunté, se acercó a mí y me sujetó de la cintura para atraerme a él.
Sus labios se unieron a los míos en un intenso beso, su lengua recorría mi boca con lujuria mientras sus manos comenzaban a tocar mi cuerpo, me tumbó en el mantel que pusimos encima de la hierba y besó mi cuello hacia abajo.
Me quitó la camiseta y lamió mis pezones, succionaba con intensidad mientras miraba la inmensidad de las estrellas en el cielo, se incorporó, se bajó la cremallera de los vaqueros, se los quitó y se bajó los bóxer mostrando su hermosa polla circuncidada, oscura como la noche, de unos veinte centímetros y con algo de vello en la base.
De inmediato saqué mi lengua y empecé a lamerle toda su polla, después de unas buenas lamidas, me empecé a tragar toda, pero era muy grande en comparación con mi boca, así que no pude llegar más que a la mitad, y eso que no estaba muy grande y aún sin una erección completa, la verdad, la sensación fue deliciosa, se inclinó y comenzó a follarse mi boca con movimientos lentos sobre mi boca, allí estaba yo, tumbado boca arriba y Akin follándose mi boca de rodillas, sobre mi cara.
Me dejaba follar la boca mientras con mi mano acariciaba su firme trasero, su culito era suave y terso, lo tocaba mientras chupaba la polla de mi macho, porque sí, Akin era mi macho y él sabía como complacerme.
Akin empezó a gemir, y yo a mejorar mi mamada, cada vez me cabía más polla en la boca, entonces aceleró sus acometidas en mi boca, sentí como estaba rozando lo más dentro de mi boca, su pubis llegó por fin a mi nariz y pude sentir todo su olor a macho.
La introducía tan dentro que dieron algunas arcadas pero las controlé, mientras él me daba por la boca me decía cosas calientes y sucias.
—Ahhhh sí joder, que bien la chupas joder, eres mi favorito.
Hundió su polla con fuerza en mi boca, sentí grandes arcadas de nuevo y como su polla se hinchaba.
—Que gran putito eres joder, si yo sé lo que te gusta, joder, joder, vas a tragarte toda mi leche caliente, mi nene blanquito.
Yo afirmaba con la cabeza y gemidos justo cuando sentí como me inundaba la boca de leche espesa y caliente, me estaba ahogando, pero resistí como un campeón y me tragué todo su semen caliente, mi garganta era inundada con su néctar.
La sacó de mi boca y comenzó a golpear mi cara llenándola de sus restos de corrida, se mordía el labio mientras me miraba con satisfacción.
—¿Qué? ¿quieres más polla Tomi? Cómeme los huevos joder, hazlo, demuestrame lo puto que eres, blanquito.
No dije nada, levanté un poco mi cabeza y comencé a comerle los huevos, eran dos grandes bolas que le colgaban deliciosas, con un sabor sumamente salado pero muy erótico. No se cuanto tiempo le chupé los huevos, pero se los comí como pude, succioné sus huevos bien rico, yo comencé a pajearme con fuerza, estaba a mil.
Tras comerle bien los huevos, Akin se puso de pie y me hizo desnudar, lo hice obediente, me puso boca arriba y separó mis piernas, poniendo cada una a los lados de su cintura.
—Ahora te toca ser follado como el puto que eres, que es lo que te gusta, ¿a que sí? Dilo, di que te gusta ser follado Tomi.
—Ahhh me gusta ser follado... —confesé, Akin rozaba su polla en mi culito, aún estaba morcillona tras la corrida, pero comerle los huevos y la situación de follarme le puso duro—. Fóllame Akin, hazlo.
Acto seguido escupió en mi culo y su polla empezó a entrar dentro de mí.
—Prepárate mi blanquito, vas a ser mi putito esta noche.
Sentí como su polla negra entraba lentamente en mi culo, mi polla estaba muy dura, pero cada vez que me intentaba pajear Akin no me lo permitía.
Siguió metiendo su polla dentro de mí hasta que sentí su cuerpo pegado al mío, con mis manos comencé a tocar su cuerpo sudado de mulato, sus marcados bíceps, mis manos recorrían su cuerpo.
Mientras le tocaba su cuerpo, me miraba agitado, aún dentro de mí, se detuvo un poco para que se acostumbrara mi culito a su polla, cosa que agradecí mucho, pero no duro, de inmediato empezó el mete y saca, primero suave, para luego acelerar e ir con más velocidad y fuerza.
El sonido del choque de nuestros cuerpos se mezclaban con el sonido de nuestros gemidos, ahora en silencio, sin decir nada, solo follando, nuestras miradas se cruzaban muchas veces, luego miraba al cielo estrellado, mientras sentía su polla atravesar mi culo con fuerza.
Empecé a gemir sin parar y Akin me sujetó del cuello mientras me follaba el culo, me miró y me comió la boca, se puso más encima de mí y se restregaba contra mi cuerpo, pude sentir todo el sudor de su piel mezclarse con la mía.
Sentía todo su sudor por mi cuerpo, su lengua recorrer mi boca y su polla dominarme y poseerme, no iba a aguantar más, necesitaba correrme, necesitaba tocarme.
Fue cuando Akin me la metió hasta la tripa y pude sentir su corrida caliente dentro de mí, su leche caliente me preñaba como el putito que era, gemí de placer y comencé a pajearme mientras seguía follándome mientras terminaba de correrse.
No aguanté más y me mastrubé con tanta furia que mi corrida salpicó hasta mi cuello, me corrí como nunca, Akin, agitado, se tumbó a un lado sacando su polla de mi interior.
Sentí un vacío muy grande, como si se hubiese escapado mi alma, y así, tumbados, permanecimos un buen rato, hasta que Akin rompió el silencio.
—¿Te ha gustado? —giró su cabeza hacia su derecha, mirándome.
—Sí, mucho. —me levanté y me puse la ropa, empezaba a tener algo de frío, Akin hizo lo mismo y volvimos a tumbarnos, en silencio, mirando el cielo, nos quedamos dormidos.
Vimos el amanecer juntos, abrazados, fue un momento que nunca olvidaré, lo cierto es que ahí empezamos a salir, con el paso de los meses nuestra relación se afianzó, y de hecho mejoró mucho, por su parte, mi hermano Rubén afianzó su relación con Jacob.
Y así, los años pasaron y fui al campus universitario con Akin, fueron años muy bonitos, muy lindos, allí pasó de todo, Akin y yo mantuvimos una relación abierta, a veces follabamos con otros chicos, pero siempre desde el respeto, hacíamos tríos, íbamos a cuartos oscuros, la verdad es que disfrutábamos el sexo, siempre con protección claro.
También volví a encontrarme con Peter y sus amigos, y comprobé que no sólo quería clavarme su navaja, Akin me ayudó a castigar a Peter bastante duro.
Y como esta, muchas más historias me ocurrieron, pero eso ya es otra historia.
La relación con mi hermano volvió a la normalidad y en parte lo agradecí, ahora en la actualidad tengo unos veinte años recién cumplidos, y me dirijo a casa, Akin me espera con Jacob y mi hermanito Rubén, vamos a ver el Señor de los Anillos, después vamos a follar los cuatro, es una fantasía que queremos cumplir, la verdad es que la vida es bella cuando disfrutas cada día, aunque muchos no lo lleguen a entender, mientras seas feliz y no hagas daño a nadie, disfruta.
Y hasta aquí mi historia, quizás algún día anime a mi hermano a contar lo que le sucedió en el correccional, porque debieron pasarle muchas cosas interesantes y siempre tengo la duda de qué sucedió realmente, nunca se sabe..., nunca..., se sabe..., y algún día le convenceré de que lo cuente.
Y hasta aquí la historia de Tomi y Rubén, espero que os haya gustado, sé que no es para todo el mundo sobre todo conteniendo incesto, pero bueno, es una historia que escribí de pequeño y fui terminándola en estos años (la dejaba muchas veces a medias), pero por fin la he terminado.
Gracias a todos por el apoyo y los comentarios, me animaban siempre a continuar la historia, quizás sea el final de Mi hermanito, pero tengo muchas más que contar, así que no será la última que publique.
De nuevo gracias y que sepáis que leo todos los comentarios de la web y los correos (aunque tardo en responder por falta de tiempo con los estudios y el equipo), pero contesto todos, solo dadme tiempo jeje.
Me despido, Tomi. (TeenBoy)
( Fin )
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Creado (2014), revisado y editado (2025) por @TeenBoy
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