martes, 8 de enero de 2019

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 6 ''Un macho y dos putos''

Capítulo 6 - Un macho y dos putos

¿Qué coño estás haciendo en el cuarto de nuestros padres así? —le miré desafiante, algo me decía mi corazón, quería negarlo...

Mi hermano, que estaba todo nervioso y casi temblando, se acercó para intentar salir del cuarto, mientras me daba explicaciones de manera entrecortada.

Esto, a ver, es que, bueno, yo..., quería..., ducharme y..., me di cuenta que me quede sin champú, entonces vine a por el de papá...

¿Y dónde está? —pregunté bastante dolorido.

¿Quién? ¿Me dejas pasar? —mi hermanito estaba alterado.

Rubén, ¿dónde está papá?

Hubo un silencio sepulcral.

¿Y bien? —insistí.

¿Y yo qué sé Tomi? ¿Me permites? —mi hermano intentaba apartarme de la puerta.

Deje pasar a Rubén pero iba como cojeando..., lo sabia, sabia que tuvo sexo con mi padre, pero no tenia pruebas, tenia ganas de romperle la cara a mi padre y desfigurarle, ¡¡estaba cogiéndose a mi hermano pequeño!!

Rubén, espera.

Rubén se giró y me miró a los ojos con duda, lo noté en ese momento, ocultaba algo que lo aterraba.

¿Qué...?

No quería dañarlo..., así que no tuve valor para decirle nada.

No..., que te quiero mucho...

No hubo respuesta, bajó la mirada y se metió en su cuarto, me acerqué al baño, no estaba mi padre, o eso pensé...

Esa noche me costó conciliar el sueño, no pude evitarlo y lloré, lo hice despacio, apreté con fuerza mi peluche de Charmander y lloré como un bebé, en silencio, hasta quedarme dormido.

Al día siguiente fui al entrenamiento de fútbol con mi hermano, tocaba un partido muy importante, él estaba muy feliz, más de lo normal y yo solo de pensar el motivo me daba asco.

El partido lo perdimos, como era costumbre con nuestro equipo de mancos, estábamos en las duchas y solo quedábamos él, yo y un amigo del equipo, terminé de ducharme y cerré el grifo.

Me largué de allí, en la taquilla me comencé a cambiar y la cerré con fuerza, iba a salir cuando escucho una conversación que me encendió.

Oye Rubén, te noto muy feliz últimamente.—le dijo nuestro compañero de equipo, pensando que estaban solo ellos.

Ya ves tío, es que hace poco conocí a una..., chica, que ufff.

Claro..., una chica..., una chica con un rabo más grande que tú!!, pensé.

¿Ves? ya decía yo que estabas bien feliz, y qué, ¿le das lo suyo? —preguntó de forma morbosa.

¿Eh..? Bueno..., sí... más o menos. —rió nervioso.

Claroooooo, lo suyo se lo están dando a él, ¡¡pero mi padre!!, pensé, en fin..., obvio no iba a decir eso en voz alta...

¿Y como se llama? a ver si me la presentas.

No puedo, es muy..., tímida... —se excusó Rubén.

Joder..., pues vaya, bueno yo ya me voy, no se te olvide cerrar los baños o el míster nos mata.

Me escondí tras la puerta y esperé a que el compañero se fuese, entonces me senté para esperar a mi hermano, quería hablar con él, estaba cansado de esta situación.

Estuve unos minutos y vi que no salía de las duchas, me asomé y no estaba.

¿Pero qué coño? Si yo estuve todo el tiempo en la puerta, no ha podido salir..., en ese instante escuché un golpe seco, era cerca del despacho del míster, tragué saliva y me acerqué en silencio.

¿Cerraste la puerta por dentro? —preguntó el míster.

Sí, míster.

Mi hermano sonaba muy sumiso, demasiado..., no me lo podía creer, me acerqué en cuclillas y me asomé como pude por una de las ventanas enormes del despacho, mi hermano estaba de pie frente a nuestro míster, esto era ya demasiado para mí.

Has sido un jugador muy malo, las derrotas debes pagarlas tú, para eso eres el delantero.

Pero míster, si no recibo pases buenos de mis compañeros no puedo anotar.

No pongas excusas, de aquí no te vas sin tu correctivo, ya lo debes saber.

Mi hermano estaba desnudo, mojado, el míster se acercó a él y comenzó a comerle la boca, le costaba hasta respirar, se separaron y lo puso contra el escritorio, Rubén se quejó.

Cuidado, papá.

Perdona, hijo. —el míster lo volvió a besar en la boca.

Ah, es verdad, ¿no os lo dije? Mi padre es el entrenador de mi equipo...

Mi padre comenzó a tocar a mi hermano sin parar y sus gemidos eran evidentes, nuestro padre comenzó a lamer el cuerpo de mi hermanito de manera lujuriosa, era excitante, bajó hasta su polla, comenzó a chuparsela a mi hermanito.

Mi hermanito gemía de placer y abrió los ojos, tuve que esconderme agachandome de manera rápida, casi me ve, me quedé sin mirar un rato, escuchaba los gemidos, imaginé lo que hacían.

Espera. —dijo el míster, nuestro padre.

¿Que pasa? —preguntó Rubén confuso.

Nuestro padre se acercó hasta el gran ventanal y echó la persiana, mi corazón latía muy fuerte, demasiado, esperé un poco y escuche de nuevo gemidos, me alivie un poco, casi me pillan..., entonces se me ocurrió hacer algo, saqué de mi bolsillo mi móvil, apunté a ellos, donde estaba no me verían, sería difícil, mientras los grababa seguía mirando la caliente escena, costaba ver bien ahora la escena.

El míster sujetó a mi hermano y lo puso sobre la mesa, boca arriba, levantó sus piernas poniéndolas sobre sus hombros, dejando el ano de mi hermanito totalmente indefenso.

Ten cuidado..., ayer me dolió... —confesó mi hermanito.

Lo sé, tendré más cuidado. —mi padre empezó a meter su gran polla lentamente a mi hermano, el cual gemía con cada embestida dura que mi padre le empezó a dar bien fuerte, no paraba de metérsela una y otra vez, yo no pude resistirme..., cogí el móvil con la mano izquierda y con la derecha empecé a masturbarme..., estaba extasiado, hacia mucho calor y ver como mi padre se follaba a mi hermano me puso muy caliente, algo inesperado.

Ahhh sí míster, joder, ¡¡dame duro!! —decía Rubén entre gemidos.

Ufff qué hijos más putos tengo joder, vas a ser mi putita ehhh, ya me follaré a tu puto hermano, caeréis los dos ante mi polla.

Sus palabras me pusieron a mil, saber que mi propio padre quería follarme, y que lo dijese mientras se follaba a mi hermanito, ufff, es una sensación extraña de explicar, me pajeaba con tanta fuerza que estaba a punto de correrme.

Noté como mi padre empezó a correrse dentro de mi hermano al embestir con fuerza y quedarse quieto, sus gemidos también lo delataron, mi hermano se comenzó a correr también encima de su propio cuerpo, en ese instante empecé a correrme yo, mi mano izquierda se debilitó por un momento, la tenía dormida por sujetar el móvil tanto rato en la misma postura, de rodillas y pajeándome con la derecha, se me escurrió el móvil y cayó al suelo, el ruido fue estruendoso.

Mi padre y mi hermano, asustados, miraron hacia donde yo estaba y me vieron..., me la metí corriendo y cogiendo el móvil del suelo con velocidad salí de allí pitando.

Cuando llegué a mi casa mi madre no estaba, estaría en casa de alguna de sus amigas, era ya casi la hora de cenar, en una hora volvería.

Me metí en mi cuarto y me di una ducha con agua fría, así podría asimilar todo lo que pasó, lo que mi padre y mi hermano hacen es asqueroso, me repugna..., pero..., me excité, ¿¡¿por qué?!?

¿Cómo puede ser?, yo odio que mi padre se folle a mi hermanito Rubén, pero en parte me gustó verlo, y hasta en ocasiones me imaginé siendo yo el que estaba siendo follado.

No, NO, NO, NO, ¡debía quitármelo de la cabeza!, no podía pensar en tener sexo con mi hermano, mucho menos con mi padre, además, eso estaba mal, muchos odian a esas personas, no quiero ser como ellos, pero una parte si, no sé qué hacer, me voy a volver loco.

El incesto está mal, es asqueroso y repugnante, es algo que no debe hacerse, ni pensarse, joder, es mi puto hermano, y mi puto padre, joder, joder, ¿por qué? maldita sea...

Procedí a vestirme y estuve jugando un rato a la consola, intentando evadirme, pero era imposible, quería llorar, me sentía impotente, sucio, quería volver atrás en el tiempo y cambiar las cosas, volver a la normalidad, ¿qué hemos provocado mi hermano y yo?

En ese momento supe que mi hermano llegó a casa porque escuché como entraba en su cuarto, me levanté a fingir que iba a beber agua y así comprobar si estaba mi padre, debía hablar con Rubén a solas, cuando comprobé que no estaba fui al cuarto de Rubén, entré y no estaba, escuché ruidos en su baño, cerré la puerta de su cuarto por dentro y fui a su baño, seguro que estaba duchándose.

Abrí la puerta..., y era mi padre.

¿Qué haces tú aquí?

Es mi casa, ¿es que acaso no puedo entrar en el cuarto de mi hijito?

¿Hijito? ¿no dirás putita?

Mi padre me miró serio y se echó a reír de manera cínica.

Qué gracioso eres, te pareces mucho a mí de joven.

A mi no me hace ni puta gracia. —dije con enojo.

Mi padre se disponía a salir de la ducha cuando se detuvo y me miró al decirle yo algo que quizás le dolió.

Yo nunca me follaría a mi hijo, eso es joderle la vida, eso no es de un padre, es de..., ser un depravado.

Mi padre se acercó a mí y me puso contra la pared sujetándome del cuello con fuerza, mientras se ponía la toalla con dificultad por la cintura.

¿Y qué es lo que hace un buen hermano? —mi padre me intentó besar en la boca y yo en un acto reflejo lo esquivé como pude y le empujé.

¿Qué coño haces? ¡Joder!

Te resistes..., eso me gusta, pero igual que tu hermano, tu también caerás. —dijo con seguridad.

Eso nunca, no soy ningún puto cualquiera. —le recriminé su actitud, no se estaba comportando como un buen padre.

Pues bien que te masturbabas mirando como me follaba bien rico a tu hermanito pequeño, ¿que? ¿eres un hipócrita?

Es repugnante y asqueroso lo que hice, no debí hacerlo... —dije cabizbajo.

Pero lo hiciste, Tomi, no te resista, déjate llevar, no hacemos nada malo...

¿Cómo que no? Estas enfermo. —quise abrir la puerta y salir de allí, pero mi padre se enfadó, me sujetó del brazo y me tumbó en la cama, se puso encima de mí, me empezó a besar el cuello.

¡¡Suéltame!!

Déjate Tomi, te va a gustar.

Mi padre siguió besando mi cuello y fue bajando por mi abdomen, me levantó la camiseta y aunque yo quería resistirme..., una parte de mi lo estaba disfrutando.

Su cuerpo mojado empezó a mojar mi ropa y cuerpo, mi padre me despojó de mis pantalones y bóxer y empezó a chupármela, yo sujeté su cabeza para apartarlo, pero entonces sentí como succionaba.

No pude evitarlo y arqueé mi cuerpo, mis piernas se pusieron tensas, no sé qué o cómo lo hacía, pero su boca me llevó a otra dimensión, mi padre me estaba haciendo una mamada que jamás olvidaría, de hecho, a día de hoy es la mejor que recibí en mi puta vida.

Con mis manos apreté su cabeza, para que no parara o soltara mi pene, el cual estaba siendo devorado por su lengua, no sé cómo lo hacía pero chupaba mi polla de una forma espectacular, me estaba haciendo ver las estrellas, mi cuerpo comenzó a temblar, mis ojos se nublaron, nunca me había pasado hasta ese extremo, me empecé a correr en su boca y él comenzó a tragarse toda mi leche caliente, succionaba como si de un manjar se tratase, sacó mi polla de su boca y en un movimiento rápido me subió las piernas a sus hombros, apuntó su pene mojado a mi entrada.

Espera..., ah..., no quiero esto...

Tus palabras dicen que no, pero tu cuerpo dice que si.

Mi padre empezó a introducir su pene dentro de mí, un dolor agudo y punzante se vino dentro de mi cuerpo, un dolor que no podía aguantar, debía soltarme como fuese.

Ah..., que apretado estas..joder... —las palabras de mi padre me excitaban.

Mi padre la metió hasta mi tripa, podía sentir su punta debajo de mi ombligo, os lo juro, no sé si ya estaba delirando, pero con mi mano sentía su punta dar estocadas, si era mi imaginación era tan real que no quería que acabase nunca, empezó a bombear con un ritmo constante, sentía un placer que jamás había sentido nunca, me empezó a invadir una sensación que no se podía explicar.

Ah...

Ufff, joder, que buen putito has salido Tomi, te voy a follar todos los días, vas a ser mi nenito putito el resto de tu vida, ¿a que sí?

Mi padre siguió bombeándome pero con más rudeza y rapidez, yo comencé a pajearme con furia, a los pocos segundos comencé a correrme, solo podría cerrar los ojos mientras mi padre me follaba sin parar, el placer dio paso al éxtasis y yo caí rendido ante él, me hizo su hijita.

Mi padre se restregaba contra mí y me comía la boca con lujuria y empecé a sentir grandes estocada dentro, hasta que la hundió lo más dentro de mí, sus huevos intentaban entrar en mi culo y las contracciones que sentí precedieron su corrida, su leche caliente me comenzó a preñar y me hizo mirarle.

Tu padre acaba de correrse dentro de ti, mi pequeño, ahora vas a tener hijitos de tu padre.

Tras correrse, se separó dejándome en la cama de mi hermano tumbado, se volvió a poner la toalla sonriente y me miró mordiéndose el labio.

Al final caíste, ¿ves? saliste tan puto como tu hermanito. —y tras sus palabras despectivas, se marchó dejándome allí.

(Continuará)

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sábado, 27 de octubre de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 5 ''Mi padre, el perverso''

Capítulo 5 - Mi padre, el perverso

Los rayos de luz entraban por mi ventana y yo instintivamente me tumbé boca abajo intentando evitarlos, pero lamentablemente ya me había espabilado, me puse a pensar en todos los acontecimientos que habían pasado estos días, joder, eran demasiados y no podía asimilarlos bien.

Por un lado estaba la llegada de mi hermano, el cual estaba cambiado y que me insinuó que le hicieron bullying en el correccional, esa misma noche tenemos nuestra primera experiencia sexual, la cual fue espiada por mi padre, que se corrió viéndola, todo esto sin mi hermano saber nada, aunque habría una segunda vez que nos espiaría y joder..., vaya padre...

Me giré y miré por la ventana, estaba soleado..., seguí pensando en los demás acontecimientos, mi hermano cuando se enteró que mi padre nos espiaba, se fue de casa enfadado y lo confundieron con un chapero, cuando me dijeron eso, yo no me lo creí, pero la otra noche lo confirmé, con la desgracia que también me confundieron a mí, pero al fin y al cabo, a mi me excitó esa situación, mientras me follaban, mi hermano estaba también recibiendo lo suyo..., aunque debo decir que me causa rabia que no haya sido yo el primero en su vida...

Llamaron a mi puerta despacio en ese instante.

¿Quién? —pregunté.

Abrieron la puerta y entró mi hermano a mi cuarto.

¿Podemos hablar? —me miró con mucho rubor y pena.

Es que recién me desperté y...

Mi hermano cerró la puerta y se sentó en mi cama.

Escucha..., anoche te fuiste muy furioso y lo comprendo..., doy asco.

Mi hermano bajó la mirada y sus ojos se mostraban un poco llorosos.

Rubén yo nunca pensaría así de ti, no vuelvas a decir que das asco.

Pero..., es que...

¿Lo dices por...?

Mi hermano se mantuvo en silencio.

Escucha, yo no soy un experto en esto pero puedo decirte que no das asco, muchos chicos son chaperos y pues..., no les queda de otra y encima son heteros, pero no tienen alternativa, necesitan comer y vivir, mantener a sus familias y no morir de hambre.

Pero no es mi caso... —dijo.

Lo sé y no te justifico, pero, si te cuidas y tienes cuidado..., yo no te detendré.

¿Porque no? —preguntó confuso.

Me miró extrañado, incluso yo mismo me extrañe con lo que dije, pero ¿qué podía hacer?

Porque si te gusta y te excita esas situaciones, yo no te lo impediré, Rubén.

Mi hermano bajó la mirada y se levantó de la cama.

Entonces no te metas más, es mi vida y ya soy mayorcito.

No lo haré, te lo prometo. —dije cabizbajo.

¿Y qué harás con papá?

Pues no lo sé..., hablaré con él. —mientras le contestaba me levanté también, estaba un poco cabizbajo por la conversación, mi hermano era chapero y no volvería a ser mío nunca.

Ok... —contestó.

Mi hermano salió del cuarto y yo un poco frustrado me metí en la ducha, me pegué una ducha con agua fría, necesitaba estar despierto para lo que iba a hacer ahora. Mi hermano piensa que me fui enfadado con él..., pero no fue eso lo que pasó.

En ese momento recordé lo que vi en el parque, cuando el chico negro terminó de follarme y se largó escuché unos gemidos, me acerqué a investigar y entonces vi a nuestro padre, se estaba follando a uno de los chaperos, yo no supe reaccionar, me quedé congelado, lo peor de todo es que estaba de frente, me miró y se dio cuenta de que era yo, me guiñó un ojo y siguió follándose al chapero sin quitarme la vista de encima.

Me miraba con excitación y escuché cómo le empezó a hablar al chapero como si fuese yo el que estuviese en su lugar.

Así joder, que buen putito eres Tomi, que culo joder.... —y me miró mordiéndose el labio inferior con placer.

Sus palabras no las logré encajar bien y salí corriendo de allí, corrí como si el fin del mundo estuviese detrás de mí.

Terminé de ducharme y salí de mi cuarto, aun recordaba lo de anoche, bajé al comedor, no estaban mis padres, lo mas seguro es que salieron a comprar, ya eran las diez de la mañana, busqué a mi hermano y tampoco lo encontré, así que me puse a jugar a la consola después de desayunar.

Pasaron las horas, ya eran las doce de la mañana, mi madre llegó de comprar, estaba en la cocina haciendo la comida supongo, mi padre sentado en el sofá del salón viendo la televisión, era el momento ideal y perfecto, me acerque y me senté a su lado.

Estuve en silencio bastante, no me atrevía ni a abrir la boca, entonces me miró de reojo, estaba viendo las carreras de caballos.

Bueno, hijo, ¿como la pasaste anoche? —preguntó con sarcasmo.

¿Que..?

Digo, como te escuché llegar tarde, pues supongo que estarías en alguna fiesta o algo. —soltó guiñando su ojo derecho.

Yo le miré extrañado, pero él seguía viendo la televisión, mi silencio empezó a incomodarle.

¿No dices nada? —preguntó.

¿Qué quieres que diga papá?

No contestó, seguía mirando la televisión y yo me levante enojado.

Bueno..., anoche vi algo que creo que mamá debe saber. —solté de forma amenazadora.

Mi padre me agarró del brazo enseguida y me hizo sentar, parecía que no le gustó mi amenaza.

Ni se te ocurra. —dijo.

Pero...

Mira, si le dices algo a tu madre te arrepentirás, además, que yo sepa, yo no soy el que va allí a dar el culo. —dijo de manera cínica.

¿Pero qué dices? Yo no fui a eso, lo que pasa es que...

¿Piensas que no te vi? La otra noche me dormí en el sofá, estaba oscuro, entonces te vi salir de madrugada, iba a regañarte, pero pensé, ¿a dónde vas a estas horas?

Se detuvo y subió el volumen de la televisión para que nuestra madre no escuchara nuestra conversación, y prosiguió.

En un primer momento pensé que ibas a casa de alguna chica a follar, o incluso a comprar drogas, pensé muchas cosas, pero..., cuando te vi entrar al parque...

¿Me seguiste? —yo alucinando me quedé sin palabras.

El caso es que, cuando te vi entrar dentro del frondoso parque, y decidí seguirte, uffff, vi como ese negro te follaba, joder, mi hijo follado por dinero, iba a ir a reventarle la cabeza, pero me puso a mil ver como sometían a mi hijo.

Yo me quedé de nuevo mudo, estaba más tiempo callado que hablando. En ese momento llegó mi madre.

Hola cariño, necesito que vayas al supermercado, se me olvidó comprar las patatas fritas.

Claro mi amor, dame el dinero y que vaya Tomi.

Mi padre me miró sonriente.

Dale tu el dinero, que no llevo suelto. —mi madre volvió a la cocina.

Pero no me queda. —mi padre se puso nervioso.

¿Como que no te queda? Anoche te quedaste con cincuenta euros, ¿en que los gastaste? —preguntó mi madre enojada.

Mi padre no decía nada y mi madre empezó a ponerse nerviosa, estoy seguro de que esos cincuenta pavos se los gastó en ese chapero que se folló.

Mamá, me los dio a mí, es que anoche yo y Rubén salimos con unas amigas a una disco y pues se me fueron volando. —mentí.

¿Qué? ¿Sabes que te has quedado sin paga no? Pues sin patatas fritas, por listos. —mi madre se fue enfadada.

Hubo un ligero silencio y mi padre habló.

¿Por qué lo has hecho?

Bueno, imaginé en qué lo gastaste, así que ahora me toca cobrarme este favor, ¿no crees?, te pido por ello que dejes de espiarnos, y por favor, no cuentes nada, ya dejamos mi hermano y yo todo, fue un error, estábamos calientes y pasó eso..., y no pasará más, además Rubén lo sabe y está muy mal, por eso por favor...

Esta bien, no me meteré más..., hablaré con él y pues lo tranquilizaré.

Gracias..., esto..., una cosa, ¿por qué lo hiciste? ¿no eres heterosexual? —pregunté con curiosidad.

Mi padre permaneció callado, respiró hondo, juntó sus manos y comenzó a confesar algo increíble.

Escucha, cuando era joven, salí con una chica que era mi novia en aquel entonces y su hermano, el caso es que nos emborrachamos lo tres y..., bueno, llevé a mi novia a su casa, estaba muy bebida, la acosté en su cama, quedé a solas con su hermano, seguimos tomando y cuando me quise dar cuenta..., le estaba dando por culo...

¡No me jodas...! —exclamé flipando.

Pues sí, en ese momento supe que era biosexual, aunque me gustan más las mujeres claro, pero..., a veces, no puedo evitarlo, pienso en follarme a un chico.

Prefiero que no me cuentes más... —confesé.

El caso es que, hacía años que no hacía nada, de hecho siempre fui fiel a tu madre, pero cuando os descubrí a ti y a tu hermano..., pufff, no pude resistirme, es vuestra culpa, perversos.

Bueno, ya te dije que se acabó, así que no te preocupes, no haremos nada más.

Me levanté y me fui a mi cuarto, la verdad es que me quité un peso de encima con mi padre, me incomodaba mucho que él estuviera detrás de nosotros literalmente hablando, pero ya parecía haberse aclarado, ahora solo me quedaba hablar con Rubén y decirle lo que siento por él, aunque después de lo de esta mañana no sé qué pensará..., no me gustaba que fuese chapero.

Justo lo vi tumbado en su cama leyendo un cómic.

¿Cuando llegaste a casa? —pregunté sorprendido.

¿Por? ¿Que pasa?

No nada..., solo que..., mira lo de esta mañana...

No te preocupes por eso. —dijo en tono seco.

¿Qué quieres decir? —le miré confuso.

Pues que ya lo pensé y no lo haré más.

¿De verdad? —no me creía lo que acababa de soltar.

Sí.

Yo me alegré mucho de eso, tanto que hasta lo abracé.

¿Qué haces? ¡¡Nos van a ver!!

Perdona..., bueno, tampoco es malo que unos hermanos se abracen...

Eso sí... —siguió leyendo el cómic.

Por cierto, hable con papá y pues ya está todo arreglado.

¿En serio?

Sí. —afirmé.

Uff, menos mal, porque era muy incómoda toda esta situación, ¿qué le dijiste?

Pues, que fue un momento de calentón entre hermanos, explorar y experimentar, ya sabes..., aunque quiere hablar contigo sobre esto, para dejarte tranquilo y eso.

¿Es coña? —preguntó disgustado mi hermanito.

No...

Pues que guay... —se quejó mi hermano y hundió su cara en la cama.

Y así, pasó el resto del día, almorzamos y yo me fui a jugar con mi amigo Cristian al fútbol, estuve toda la tarde, cuando miré la hora me di cuenta que era muy tarde, tenía cita con el dentista, llegué a casa, mi madre estaba enojada por llegar tarde, subimos al coche y fuimos al dentista.

Fue horrible, me iban a poner brackets, lo peor es que fui sudado tras jugar al fútbol y mi madre me lo recriminó, tras el dentista, volvimos a casa, ya era de noche, mi madre entró a la cocina a hacer la cena, yo subí arriba para darme una buena ducha, entonces sentí ruido en el cuarto de mis padres.

Me acerque sigilosamente y abrí despacio la puerta, en ese momento vi a mi hermano ponerse una toalla en la cintura, estaba todo mojado.

(Continuará)

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