sábado, 22 de septiembre de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 4 ''El chico negro''

Capítulo 4 - El chico negro

Los días fueron pasando y con el instituto todo se fue calmando, mi relación con mi hermano Rubén se fue enfriando desde esa ultima vez y mi padre..., no hubo más insinuaciones desde ese día, pero iba a llegar el día en que mi corazón acabaría hecho trizas.

Estábamos en el cambio clase esperando que llegase el profesor cuando uno de mis compañeros se acercó y se sentó a mi lado.

Oye, quería hablarte de una cosa...

¿Qué pasa?

Mira yo no quería decírtelo pero..., más vale que te lo diga yo a que llegue a tus oídos por otros.

¿El qué? —pregunté confuso.

Pues, se comenta que vieron a tu hermano salir del parque de los aviones varias veces a altas horas de la noche. —dijo en voz baja.

¿Y qué tiene eso? —no entendía por dónde iba.

Joder..., ¿no lo entiendes?

No...

A ver, no quería ser brusco..., pero..., el parque de los aviones lo utilizan maricones.

Me quedé callado antes sus palabras.

Mi hermano no es maricón, ¿ok?

No, escucha, no lo entiendes, allí se reúnen maricas con chaperos, para tener sexo a cambio de dinero y por las noches es cuando más actividad hay, y teniendo en cuenta que tu hermano es joven, pues...

Mi mente no lograba asimilar esas palabras, al menos no muy deprisa, mi compañero se dio cuenta de que me quedé sin reaccionar.

¿No vas a decir nada? —me preguntó.

Escucha, mi hermano no es un chapero, eso lo primero, ¿quien te dijo eso?, porque miente y si no miente se habrá confundido con otro que se le parezca.

No esperé a que terminaran las clases, me salte la valla y me dirigí a casa, por el camino me venían muchas cosas y no eran buenas precisamente, últimamente estaba distante, distraído, el día de la fuga estaba cojo y salió del parque de los aviones, y llevaba un reloj de más de mil pavos, mi corazón no quería creer lo que parecía evidente, mi alma estaba siendo torturada, no, mi hermanito no por favor.

Cuando llegué a casa subí al cuarto de mi hermano y entré sin pensarlo, necesitaba pruebas, pero por más que busqué no encontré nada. Salí y me metí a mi cuarto, llegaron mis padres y almorzamos, mentí diciendo que salí antes de clase, cuando llegó mi hermano, lo estuve observando, pero no vi nada raro en él que me dijera algo.

Oye, ¿por qué te has saltado clases? —me preguntó al llegar.

¿Eh? Ah..., mmmm, estaba con dolor de tripa. —mentí, aunque no del todo, porque sí que me encontraba mal con todo lo que estaba pasando.

No tenía otra opción, debía esperar a que oscureciera y ver si salía, me la pase despierto jugando a la consola en volumen bajo, entonces escuché su puerta, estaba saliendo, serian las dos de la madrugada.

Al rato salí yo, vi que ya no estaba en casa, había salido, me puse las zapatillas y salí corriendo pero no le encontraba, joder, lo perdí, iba a dar la vuelta pero...

Recordé las palabras de mi compañero sobre el parque de los aviones y me armé de valor, si era verdad que era chapero, lo encontraría allí para mi desgracia.

Sin pensarlo me dispuse a ir al parque, no había ni un alma en la calle, sólo unos tres chicos de mi edad más o menos, estaban separados, cada uno a una punta, tenían mala pinta y la verdad es que me entró un poco de miedo.

Recorrí el interior del parque con valor e indagué, pero no veía a mi hermano, me senté en el banco a esperar si llegaba, pero en vez de él llegó un hombre de unos cincuenta años y fué hacia uno de los chicos, hablo con él y se metieron entre unos arbustos, mi curiosidad era grande, aunque ya sabía lo que estaban haciendo o lo imaginaba, pero..., ¿y si estaba mi hermano allí?

Me levanté del banco y caminé hacia los arbustos, estaba bastante oscuro y se escuchaban gemidos, se notaba que habían varios follando.

Seguí adentrándome entre los arbustos y vi a dos chicos follando, la verdad es que se me puso muy dura, pero no vine a eso, me intente centrar y mirar alrededor para ver si lo alcanzaba a ver y entre la penumbra vi a mi hermano siendo penetrado por un tío de unos cuarenta años o más, lo tenía agarrado de la cintura, él no podía verme, pero yo si a él, estaba siendo penetrado brutalmente y escuchaba como gemía como una perra en celo, el hombre no se amilanaba y le daba bien duro, no se como aguantaba esos embistes.

Entonces alguien me agarro el culo por detrás, enseguida me di la vuelta y vi que era un chico de unos veinte años, era negro y muy alto.

¿Cuanto cobras? —preguntó el chaval sacando su polla negra, era enorme, por lo menos veinte centímetro, negra y con vello en su pubis, estaba circuncidado.

Perdona..., te equivocas. —dije intentando salir de allí.

¿Que me equivoco? —preguntó en un tono que no me gustó.

Si..., yo ya me iba.

Venga tío, mira como la tengo. —y sujetando mi mano la puso en su pollón, podía sentir que la tenía resbaladiza por el líquido preseminal, en un acto reflejo aparté mi mano enseguida.

¿Qué haces joder? No soy un puto. —dije enojado.

Mira blanquito de mierda, yo he venido a follarme un culo y será el tuyo, aceptes o no el dinero, solo quiero follar y te voy a follar pagando o gratis, tu decides.

El chico me empezó a bajar el pantalón y yo sin reaccionar, solo pude seguirle la corriente, la verdad es que tenía miedo de que me hiciera algo y encima todos pensaran que era chapero por estar allí.

Me di la vuelta y me dispuse a ser follado por el, el chaval negro sacó un botecito de lo que parecía lubricante, se echó en la polla y luego con la mano embadurnó mi ano, estaba helada.

Di un respingo y sonrió, entonces sentí como me la metía lentamente mientras me besaba la nuca, la verdad es que lo hacía de una forma que me hizo ponerme caliente, me la fue ensartando despacio pero a la vez con ternura, algo muy extraño, pensé que sería más brusco, pero logró metérmela hasta el fondo sin hacerme mucho daño, estuvo un rato así y comenzó a moverse dentro de mí, la sacaba hasta casi tenerla toda fuera y la volvía a meter a un ritmo tranquilo, con pausa y con amor.

Ah..., sii... —se me escaparon gemidos que él notó con satisfacción.

¿Ves...?, te gusta...

Me daba rabia pero tenía razón, me gustaba como me estaba follando el chico negro, ¡y de qué manera!, joder.

Me empezó a bombear con más fuerza y no pude evitar gemir de placer, me estaba llevando al éxtasis, su polla negra me daba con fuerza hasta mi tripa, me inclinó más y pude ver a lo lejos a mi hermanito, el hombre cuarentón le daba por culo con fuerza, sin saber que yo estaba viendo la escena también siendo follado, los dos hermanos siendo penetrados al mismo tiempo por desconocidos.

El hombre apretó con fuerza contra el cuerpo de mi hermano, se lo follaba salvajemente y sentí los gemidos de mi hermano, en ese momento empecé a llorar de impotencia, mi hermano ya no era virgen, ya no era especial, no era mi hermanito, era un puto cualquiera.

El chico negro se dio cuenta de mi llanto y me sujetó hacia él, me miró confuso y se detuvo.

¿Te hice daño? —preguntó con preocupación.

Negué con la cabeza y me limpié las lágrimas, al mirar de nuevo a mi hermano ya no estaba, se habían marchado, el chico negro continuó follándome y me dejé, quise centrarme en lo que me hacía, olvidarme de mi hermano, aunque el dolor que sentía era desgarrador.

El chaval siguió follandome varios minutos, me sujetaba con fuerza y yo comencé a pajearme, estaba más tranquilo y su polla me estaba dando un placer increíble, me dejé llevar y comencé a correrme sin parar, me pajeaba con furia y mientras me corría apreté los músculos de mi culito volviendo loco al chico negro.

El chico negro comenzó a correrse dentro de mí, no se cuantas veces noté sus chorros entrar dentro de mí, pero me dejo llenito por dentro, me la sacó haciéndome sentir un fuerte vacío dentro, me besó en la boca y me metió un billete en el bolsillo.

¿Sabes?, jamás había follado un culo como el tuyo.

Diciendo esto se subió el pantalón y se marchó, por mi parte, me subí el pantalón y miré de nuevo donde Rubén era follado.

Joder, espero que no me haya visto.

Estaba a punto de salir pero unos gemidos me lo impidieron, me eran conocidos, me dirigí hacia ellos y lo que vi me heló la sangre, me entró un fuerte temor y miedo a la vez, jamás imagine ver lo que vi.

(Continuará)

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sábado, 11 de agosto de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 3 ''El parque''

Capítulo 3 - El parque

Unos gritos me despertaron, era mi madre llamándome para almorzar, bajé las escaleras y lo hice bastante nervioso de encontrarme a mi padre, al bajarlas todas me encontré con mi hermano.

Hola Rubén, tengo que hablar contigo urgentemente. —sujeté a mi hermano del brazo y lo metí en su cuarto cerrando la puerta, esta vez no se me iba a escapar, debía contárselo.

¿Qué pasa? Ya puede ser importante.

Papá sabe que me hiciste sexo oral. —solté de golpe.

Mi hermano se quedó un poco sin saber que responder, asimiló las palabras, continuó mirándome y entonces habló.

Ok..., estás diciéndome, ¿que se lo has contado? —preguntó incrédulo y aún asimilando la información que le había soltado.

No joder, ¡¿cómo voy a decirle eso?!

¿Entonces?

A ver, anoche cuando te la chupé nos pilló y...

¿Qué? —Rubén negaba con la cabeza y sonreía irónicamente de manera nerviosa.

Escucha, nos pilló anoche y hoy nos pilló de nuevo.

Serán imaginaciones tuyas, si nos hubiese pillado nos hubiera reventado la cabeza, es más, creo que mi cabeza estaría enterrada en el jardín con Spyke.

Spyke era un perrito que tuvimos y falleció hace unos años, recordarle me daba pena...

Es que..., —suspiré para coger aire y así decirle a mi hermano que nuestro padre disfrutaba de nuestros juegos incestuosos.

¿Es que qué? —preguntó ya muy nervioso.

Se masturbó mientras nos espiaba...

¿Cómo?

Mi hermano quiso salir de la habitación y yo me puse en medio.

¿A dónde vas? —pregunté.

Lejos de aquí.

¿Pero qué te pasa?

¡¿Que qué me pasa?! Tío, si nuestro padre lo sabe y disfruta con ello, me largo de aquí, ¿qué le impide querer participar?

Lo se..., pero no podemos huir.

¿Y qué hacemos Tomi? Estoy estoy al borde de llorar.

Tranquilízate, ¿vale? vamos a olvidarlo todo y no haremos más nada, hagamos que nunca paso nada...

Pero a mí me gusta Tomi y quiero seguir haciéndolo...

Lo sé, pero somos hermanos Rubén, esto está mal y lo sabes, se nos ha ido de las manos, debemos dejar de hacer cosas, se acabó, ¿de acuerdo?

Mi hermano me miró enfadado y con una afirmación se fue hacia la sala para comer.

¿Dónde estabais?—mi madre algo preocupada preguntó a Rubén, el cual salió de casa dando un portazo.

¿Se puede saber qué está pasando?—la voz de mi padre se dirigió hacia mí, pero yo ya no lo miraba como antes, me causaba rabia y vergüenza, ya nada sería igual entre nosotros.

Nada, nos peleamos. —dije.

Pues ve y busca a tu hermano, Tomi. —me ordenó mi madre.

Vale...

Salí de casa y me puse a buscarlo, pensando en dónde podría estar mi hermanito.

Mi hermano por su parte, daba vueltas por las calles sin rumbo fijo, sin saber a dónde ir.

Estúpido... —se maldecía mi hermanito.

Mi hermano caminaba por el parque con la mirada en el suelo, estaba enfadado y a la vez dañado por saber que algo nuevo que se abrió a él, es decir, nuestra relación incestuosa, se le cerraba de golpe.

Ya era muy tarde, el sol golpeaba con fuerza y no había nadie en el parque, se sentó en un banco y echó su mirada al cielo, que cada vez se oscurecía más.

Entonces escuchó unos ruidos cercanos a donde él estaba, se acercó a curiosear, provenían de unos arbustos, se armó de valor, se adentró y no dio crédito a lo que veía, un hombre bien gordo le estaba dando por el culo a un chico joven, el chico joven no debería tener más de veinte años, con el asombro no se dio cuenta que estaba a plena vista mientras observaba la escena, el hombre gordo tenía al chico cogido de la cintura, pegados a un árbol, de espaldas a Rubén, le estaba follando bien duro.

¿Te gusta lo que ves? —una voz grave salió de detrás de Rubén.

Los otros dos que estaban follando miraron un momento alertados, pero siguieron follando como si nada.

¿Eres nuevo? ¿cuanto cobras? —preguntó el hombre, que mediría uno con ochenta como mínimo, estaba regordete tambíen y tendría unos cincuenta años, en comparación con mi hermano Rubén que mediría unos ciento sesenta centímetros.

Llevaba un uniforme de operario de grúas, de color azul oscuro, con barba de varios días y cabello corto, su aliento desprendía olor a alcohol y tabaco, daba grima.

¿Cómo? —Rubén no daba crédito, lo habían confundido ¡¡con un chapero!!

¿No eres muy joven para estar aquí mocoso?

¿Y a usted que coño le importa? —le recriminó mi hermanito.

Te pago cincuenta pavos por dejarte follar. —dijo el hombre.

Rubén estaba a punto de marcharse de allí, pero no lo hizo, dentro de él sintió algo, el morbo le ganaba, sentía muchas ganas de follar y encima por dinero, le ponía mucho, muy cachondo.

Te pago cien joder. —el hombre sacó otro billete de cincuenta ante el silencio de mi hermanito Rubén.

Doscientos. —sentenció mi hermano.

Eso es una exageración chaval, ni que fueras de oro.

Soy virgen y tengo catorce.

El hombre al escuchar eso se puso más caliente, sacó de nuevo la billetera que se había guardado previamente y sacó cuatro billetes de cincuenta, se los dio a Rubén, que los cogió y se los metió en el bolsillo de los vaqueros.

El hombre sacó un condón y bajándose los pantalones y el bóxer se lo puso con dificultad por su barriga cervecera y peluda.

Su pene era pequeño, no mediría más de catorce centímetros, eso sí, era gordita y peluda, el hombre se pajeó un poco con el preservativo puesto.

¿A qué esperas? ponme el culo, putito. —ordenó el hombre.

Rubén con duda se empezó a bajar los pantalones y los bóxer, miro hacia donde follaban los dos de antes, pero ya no estaban.

El tío sujeto a Rubén y lo dirigió hacia el árbol más cercano y allí lo inclinó al árbol de espaldas, Rubén puso sus manos en el árbol con un poco de nerviosismo. El hombre sujetó la cintura de Rubén con sus manos y le hizo inclinarse más poniendo su culo en pompa.

Uff estoy muy caliente. —confesó el hombre.

Con cuidado... —avisó mi hermano.

Tranquilo, no eres el primero que desvirgo, putito.

No me llame así...

He pagado, te llamaré como me salga de la polla, hablando de polla, ¡¡toma!!

El hombre apuntó la punta del pene en el orificio de Rubén, apoyándose en él, lo sujeto de la cintura con firmeza y empezó a presionar su agujero con rudeza.

Ahhh..., me duele...

Cállate joder, me cortas el rollo. —el tío era muy desagradable.

Rubén con ojos lagrimosos notó un dolor insoportable al sentir la acometida del hombre, que le atravesó entero, con un fuerte grito que se escuchó en todo el parque Rubén aulló de dolor.

¡¡Ahhh joder!! ¡¡sácala!! ¡¡quema!! —mi hermanito estaba arrepentido de esto, intentó zafarse pero el hombre le pegó una colleja con fuerza.

¡¡Que te calles joder!! He pagado por follarte y voy a follarte.

El hombre empezó a bombear el culo de Rubén con fuerza y rapidez, la sacaba y se la clavaba hasta el fondo, sintiendo como los huevos del tío chocaban con su culo.

Y eso que era difícil por culpa de la barriga del tío, que Rubén sentía en su espalda, el hombre gemía como un cerdo y se pegó más al cuerpo de mi hermano, que empezó a gemir ligeramente, ayudaba que el hombre tuviese una polla tan pequeña y que la barriga amortiguaba para que no entrase tan profundo.

El hombre fue acelerando las acometidas, le daba estocadas hasta que su barriga chocaba en la espalda de mi hermanito, le follaba rápidamente, puso a Rubén inclinado contra el árbol sin parar de penetrarle el culo, con fuerza y bien duro.

Ah..., estás delicioso joder, y tan joven, ufff como a mí me gustan joder, así así...

Rubén no decía nada, simplemente se dejaba follar con la fuerza que ese gordo le daba, el hombre estaba a punto de correrse.

Tras varios minutos follandose a mi hermano, aceleró sus acometidas y siguió follándoselo sin parar hasta clavársela entera y correrse en el condón. Se quedó dentro de él un rato y saliendo se quitó el condón y lo lanzó a un lado.

Uff estuvo genial, tienes un culo que vale oro, ¿te veré por aquí más?

Rubén le miró con odio mientras se subía la ropa.

Puto pedófilo. —dijo.

El hombre le intentó dar un golpe pero Rubén lo esquivó.

No me llames eso cabrón, tú accediste y tienes el dinero. —dijo el hombre ahora alterado.

Dame todo lo que tengas o empiezo a gritar. —amenazó Rubén.

El hombre tragó saliva nervioso, no sabía que hacer, la había cagado por sinverguenza, sacó la cartera y le dio todo el dinero, otros doscientos, Rubén también le pidió el reloj.

Largo y que no te vea nunca más por aquí, capullo. —dijo Rubén mientras salía de los arbustos dejando al hombre allí cabizbajo y devastado.

Rubén salió del parque mientras contaba los billetes, cuatrocientos pavos, cojeaba un poco, pero cuando se guardó los billetes y miró su nuevo reloj, sonrió, sintió satisfacción de cómo salió victorioso, con el culo roto, sí, pero victorioso.

Entonces se encontró conmigo.

¿Donde estabas? Te he estado buscando. —pregunté preocupado, miré como se ponía el reloj en su muñeca izquierda—. ¿Y eso?

¿Qué? Ah, mmmm..., lo encontré en la calle tirado. —mintió.

Pero, es de marca, ése reloj es de los caros...

Lo sé, es un Tag Heuer, mínimo de mil pavos. —dijo con una sonrisa de orgullo mientras lo lucía, era totalmente negro con la esfera azul oscura, realmente precioso.

¿No lo habrás robado no? —pregunté confundido.

Que no joder. —enojado me apartó a un lado.

Perdona, es que no sé..., oye siento lo de antes, no quería hacerte sentir mal. —dije.

No importa, volvamos a casa.

Y así, ambos nos dirigimos a casa, pero no pude evitar fijarme que andaba raro y que estaba sudando, como si hubiese hecho un fuerte esfuerzo.

(Continuará)

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