martes, 7 de septiembre de 2021

Terror en Lookrain - Capítulo 7 ''Juny''

Capítulo 7 ''Juny''



La lluvia caía en las ramas de los árboles, su ruido y sus propios pasos eran lo único que se escuchaban durante su trayecto.

Peter se detuvo un momento mirando al cielo pensando en todo lo ocurrido, en como su amigo, Víctor, acababa de ser asesinado por un muñeco. ¿Ocurrió realmente o fue su imaginación?

Se sacó del bolsillo una especie de tubo pequeño, del tamaño del dedo meñique, esnifó un poco lo que había en su interior y se apoyó de espalda a un árbol cercano, todo le daba vueltas.

A lo lejos pudo distinguir a Cristian con paso apresurado, Peter se levantó y comenzó a seguirlo, bajaron por la calle y cuando se acercaban a la casa abandonada Peter lo alcanzó, Cristian, que no notó su presencia por culpa de la lluvia se detuvo asustado.

Cristian observaba la casa abandonada, recordando lo que pasó cuando entró en ella.

¿De dónde vienes pillín? —Peter le habló de manera pícara.

¿Qué? De ningún lado, será mejor que regrese a mi casa. —Cristian intentó avanzar, pero Peter se puso en medio—. ¿Me dejas pasar?

¿Qué pasa? ¿Tienes prisa por ver a tu novia, que no sabe si es hombre o mujer?

¡No hables así de ella! —Cristian empujó a Peter con fuerza y éste intentó atacarlo, pero Cristian logró esquivarlo, se dio la vuelta y entró corriendo en la casa abandonada.

¡Por mucho que corras te pillaré! —Peter le siguió detrás, entró en la casa y se paró un momento, intentaba ver a través de la oscuridad por donde se habría escondido Cristian—. ¡Si me haces buscarte será peor!

Peter empezó a tirar cosas de la casa al suelo, intentando buscar a Cristian, miró la puerta y la cerró con fuerza, arrastró un mueble y la atrancó con éste.

¡De aquí no vas a salir vivo! ¡¿Estás muerto me oyes?! ¡Muerto!

Entonces Cristian se levantó de un golpe y se puso a la vista de Peter.

Vale, tú ganas..., haré lo que quieras...

Peter, sonriendo, se acercó lentamente sin soltar la navaja, posó su mano en la mejilla de Cristian y se acercó para lamerlo.

¡Que te jodan! —en ese momento Cristian le clavó un trozo pequeño de madera en el muslo de su pierna derecha, se apartó y comenzó a correr aún más adentro de la casa, perdiéndose en las sombras.

¡Ahhh! ¡Hijo de puta! —el grito de Peter sonó en toda la casa, se sacó el trozo de madera, la parte afilada estaba ensangrentada, la herida del muslo era bastante profunda, comenzó a perseguirlo—. ¡Ahora sí, te mataré!

Un golpe seco sonó en una de las habitaciones, Peter callado y de forma silenciosa comenzó a abrirla, apenas podía ver nada con tanta oscuridad, y las nubes tapaban la luna, por lo que le costaba ver nada más allá de un metro al no entrar nada de luz por las ventanas.

¿Dónde estaaas? Sal, venga, no estoy enfadado...

Peter avanzó varios metros hasta llegar a lo que parecía una cama de niño, la observó y pudo ver a Cristian tumbado entre las mantas, Peter agarró con fuerza la navaja y la clavó en el cuerpo de Cristian varias veces, la sabana se manchó de sangre.

¿Ves? Debiste ser un buen chico. —en ese instante Cristian se dio la vuelta, pero no era Cristian, era otro chico, con aspecto pálido y cara sonriente, Peter instintivamente se apartó corriendo, buscó su navaja pero no la encontraba, ¡La había dejado entre las sabanas!— ¡¿Quién coño eres tú?!

De repente sintió un fuerte golpe en la cabeza que le hizo caer de rodillas, se echó la mano a la misma y sangre brotaba de su cabeza, medio mareado perdió el conocimiento.

El fuerte viento golpeó una ventana haciendo que Peter recobrara el sentido, estrellas amarillas eran bañadas por un azul oscuro que había perdido tonalidad, dejó de mirar el techo y se incorporó, aun tambaleándose por el golpe.

Se apoyó en la mesita y terminó levantándose, miró por la ventana y comprobó que empezaba a amanecer, bajó las escaleras y se dirigió a la entrada, el mueble ya no estaba puesto y la puerta permanecía abierta, salió y comenzó a correr lejos de la casa, caminó bastantes metros hasta llegar a su casa, al llegar un coche patrulla estaba aparcado a las puertas de su casa.

¡Ahí está! —uno de los dos policías lo señalo a la vez que sacaba el arma—. ¡Las manos sobre la cabeza y de rodillas!

¿Qué? ¿Por qué? ¡Yo, yo no hice nada! —Peter retrocedió para huir, pero el otro policía se le echó encima y le puso las esposas—. ¡Soltadme, hijos de puta! ¡Yo no hice nada!

¡Quedas detenido por asesinato, todo lo que digas será utilizado en tu contra!

¿Qué? ¡Yo no maté a nadie! ¡Lo juro!

El padre de Peter miraba la escena abrazando a su esposa, la cual con lágrimas en los ojos observaba como se llevaban a su hijo.

Mientras era metido en el coche, Rubén y Jacob llegaron para ver la escena, los dos se miraron asustados, se temían lo peor, se acercaron a la poca gente que había cerca mirando.

¿Qué ha pasado? —Rubén preguntó a un señor de aspecto mayor que estaba entre el tumulto.

¿No te has enterado? Han encontrado muerto a un chico, fue apuñalado hasta la muerte.

¡No puede ser! —Rubén salió corriendo a casa de Cristian, se adentró en ella sin llamar intentando buscarle, pero no, no había nadie, Jacob, que le siguió detrás como pudo al final le alcanzó.

¿No está? —preguntó Jacob.

¿No ves que no? ¿Estás ciego? —Rubén le chilló de mala manera, de los ojos de Jacob empezaron a ponerse vidriosos, Rubén al darse cuenta se acercó a su amigo y le dio un abrazo—. Lo siento, perdóname, no quise tratarte así...

¿Y ahora qué hacemos? —Jacob se sentó a su lado.

No lo sé, debemos contárselo a los demás...

Lo que no comprendo es porque ese chico nos ayudó... —Jacob dejó caer la duda.

¿Cómo que nos ayudó? —Rubén miró extrañado a Jacob.

Bueno, él nos dio el papel para que fuésemos a por Cristian, ¿Intentó ayudar no? No es malo...

Rubén, pensativo por lo que su amigo dijo, sacó el papel de Cristian del bolsillo, lo miró atentamente.

¿Qué es esto? Jacob tocó una especie de libro que estaba debajo de la almohada de Cristian—. ¡Mira!

Jacob extendió lo que parecía ser un diario viejo y en muy mal estado, Rubén apartó la hoja y le quitó el libro a Jacob, que abriéndolo pudo ver a quién pertenecía.

Pertenece a Juny Kreij... —su voz temblorosa alertó a Jacob.

¿Juny? ¡Ése es el niño que asesinaron en 1983! ¿Por qué lo tiene Cristian?

No lo sé, pero..., ¿Estás seguro de que fue asesinado en 1983? —Rubén le preguntó seriamente a Jacob.

Si, nunca me confundiría con las fechas, lo sabes. Rubén le enseñó la última hoja donde ponía la fecha, 1984, ¿Cómo es posible? Eso es casi un año después...

Rubén abrió el libro y comenzó a leer en voz alta lo que ponía en las pocas páginas legibles.

''Tengo frío, mucho frío, ya no sé cuánto tiempo llevo aquí encerrado, quiero volver a casa, estar con mi familia, echo de menos a mi hermano, cada noche es peor, esa cosa o ser abominable me visita y me lastima, lo más grave es que me siento siempre mal, con vómitos, mareos y dolores constantes.''

Rubén pasó la página, pero era imposible de leer, pasó varias hasta llegar a una en mejor estado.

''No estoy sólo, hay más chicos como yo aquí dentro, he mirado por la cerradura de la puerta y distingo varias habitaciones en frente, un pasillo que separa habitaciones, parece que estoy en una casa, pero por la disposición de las ventanas arriba, diría que es una zona del sótano, me gustaría salir de aquí, pero por mucho que grito nadie me oye, solo hay un colchón tirado en el suelo y la bandeja con la comida que me dan, que es asquerosa, menos mal que tengo este diario, si ese monstruo lo supiese me lo quitaría, por eso siempre lo escondo en la rendija del suelo...''

Rubén pasó varias páginas adelante.

''Creo que me muero, cada vez estoy peor, si he calculado bien, llevo aquí 6 meses, al menos como mínimo, pero muchas veces estoy tan mareado que no sé cuantos días pasan.''

¿Por qué no lees mejor el final? No aguanto más... —Jacob sonó tembloroso.

Rubén le hizo caso y pasó páginas hasta las últimas.

''Hace tres días no tenía hambre y me obligaron a comer, así que llevo dos días fingiendo que como, he tirado la comida debajo del colchón, ya no siento mareos ni malestar, no tantos como los que sentía siempre, ese monstruo me echaba algo en la comida, pero eso no fue lo que descubrí, descubrí que era humano, si, hoy me visitó y pude distinguir que era un hombre, solo que llevaba máscara, en el forcejeo se la quité y pude verlo.''

Jacob se sobresaltó y agarró de la mano a Rubén, estaba asustado, con la mirada en el suelo, éste, a pesar de ello siguió leyendo.

''Se enfadó mucho conmigo y me pegó en la cabeza, aún me duele, he sangrado mucho, antes, cuando escuchaba susurros no los distinguía, ahora que no estoy comiendo si pude distinguirlos, hablaban de matarme, eran dos hombres, decían que era muy peligroso mantenerme más tiempo, que pondría a los otros chicos en peligro, ¿Otros chicos? ¡Hay más, lo sabía! Sea como sea debo escapar cuando entren a por mí, no dejaré que me maten, aunque llevo tres días sin probar bocado, me siento muy débil, si encuentras esto por favor, ten cuidado, ojalá esto sirva para poder ayudar a los demás chicos, de verdad que me gustaría ayudarlos, no quiero que pasen por lo mismo que yo.''

Rubén pasó la página, pero no había nada más, se hizo el silencio.

Así que lo mataron, al final..., pero si lo mataron en 1984, ¿De quién era el cuerpo del chico que encontraron en 1983? —Jacob lo decía mientras unas lágrimas caían por sus ojos...

De otro chico, quiero decir, Juny habla de que escuchaba a otros chicos con él, en otras habitaciones, creo, creo que cuando no los necesitaban o dejaban de serles útiles, los mataban.

Jacob cambió su cara de tristeza por una de enfado.

Los drogaban con algún tipo de droga todo el tiempo, para que no distinguiesen la realidad.

Sí, lo peor es que pienso que detuvieron a alguien inocente, le cargaron el muerto y después lo mataron para que no hablara. —Rubén soltó el diario en la cama.

Pero ¿Qué tiene que ver todo esto con nosotros? ¿El chico se supone que no es malo, o sí? —Jacob sonó con muchas dudas sin respuestas.

Rubén permaneció en silencio, sujetó la hoja con la foto de Cristian y la miró atentamente.

Creo que ya lo sé, o al menos, me lo figuro.

Jacob miró intrigado a su amigo esperando que prosiguiese.

A su vez, en la comisaría del pueblo...

Varias fotografías fueron esparcidas por la mesa, Peter las miró atentamente, permanecía esposado, el hombre que esparció las fotos, el Sheriff del condado, lo miró con ira.

¡Míralas! ¡Mira lo que hiciste! ¡Víctor era tu amigo! El hijo de mi amigo, ¿Qué derecho tuviste?

Peter miró las fotos, Víctor yacía en el suelo, lleno de sangre y con varias puñaladas en cara y cuerpo, con lágrimas en los ojos intentó levantarse, pero no pudo por las cadenas.

¡Yo no fui! —gritó Peter.

¡Esta es tu puta navaja, tiene tus iniciales! Un testigo dijo que te vio entrar en la tienda de madrugada junto Víctor y otro chico, después, solo salisteis los dos, dejando a Víctor en la tienda. ¡No vas a salir de ésta!

¡El muñeco! ¡El muñeco lo mató! —Peter sonaba desesperado e incoherente.

¿Un muñeco? —El sheriff se levantó y le propinó un puñetazo en la cara, le sujetó del pelo con fuerza y puso su cara a escasos centímetros—. ¿El mismo que te pasó esta droga?

No, yo no, el muñeco... —Peter temblaba e intentaba zafarse, el sheriff lo soltó.

Apartadlo de mi vista, no quiero volver a ver su maldita cara en mi condado.

Dos ayudantes del sheriff sujetaron a Peter y se lo llevaron entre gritos, el sheriff recogió las fotos y la navaja metida en un plástico, la miró bien y lo guardó todo en una caja.

Horas más tarde...

Miguel me acompañaba hasta casa cuando en la entrada vi a Rubén y Jacob, nos esperaban.

¿Qué hacéis aquí? —pregunté con un tono distante, aún recordaba la pelea con Rubén.

Subamos a tu cuarto, hay algo que debéis saber. —Rubén nos enseñó el diario de Juny.

Los cuatro subimos a mi habitación, dónde Rubén y Jacob nos contaron todo lo sucedido, la supuesta muerte o desaparición de Cristian a manos de Peter, lo que había escrito en el diario y la supuesta teoría de Rubén sobre lo que estaba ocurriendo.

Si entendí bien, dices que el chico de la camiseta de barcos azules, ¿Nos intenta ayudar?

No me creéis, lo veo en vuestros ojos. —dije.

Escucha, yo sí te creo, las alucinaciones o sueños que tuvimos son visiones que él nos hace ver. —Rubén se levantó con el libro en la mano.

¿Qué sentido tiene eso? Suena ridículo... —dije.

Tal vez, pero piénsalo, yo y Jacob vivimos la situación que se describe aquí, atados en un sótano, torturados y el chico del diario, Juny, estaba con nosotros, creo que nos metió de algún modo en lo que él vivió, para que nosotros lo viésemos.

¡Tiene sentido! —gritó Miguel—. ¡Nosotros estábamos en un sótano también! En realidad, no era a nosotros a los que nos pasó eso, ¡Sino que vivimos lo que otros vivieron!

Me detuve un momento, pensando en todas esas teorías.

Entonces, la conversación de tu cuarto no era real... —mientras yo divagaba Rubén miró a Jacob con temor—. Si no un recuerdo..., y en él estaba con un chico, buscábamos salvar a alguien e intentamos escapar y... —me detuve pensativo, el hombre de las vendas, debemos averiguar quién es.

Vale, si juntamos todas esas vivencias, de algún modo, ¿Tiene sentido? —dijo Rubén.

Todos nos pusimos a pensar, durante varios minutos sacábamos conclusiones e intentábamos juntar todas las piezas, cogimos una hoja y papel, apuntamos las experiencias vividas y las empezamos a colocar de manera que tuviese sentido.

De acuerdo. —sujeté con fuerza el papel con los esbozos de las vivencias—. Esto tiene más sentido, secuestraron a varios chicos, los llevaron a un sótano, el primer cuerpo, de 1983 seguramente era de uno de los chicos, culparon a alguien en 1984 para que dejasen de buscar y desaparecieron del mapa. ¿Voy bien?

Si. —Rubén me quitó el papel—. Después nada más se supo, pero si el diario no está equivocado, si Juny no se equivocó, su cuerpo no era el de 1983, él murió en 1984, y creo que su cuerpo nunca fue encontrado, al que detuvieron en 1984 era inocente, lo inculparon para que el caso fuese cerrado y las desapariciones no fuesen investigadas.

Vale, ahora vayamos a lo importante, ¿Por qué de repente nos pasa esto? —miré a Rubén y me senté en la cama junto al resto esperando su respuesta.

Pues, la clave está en el sótano, cuando lo vi por primera vez, había tres chicos aparte de Jacob, uno era Juny, los otros dos, de nuestra escuela, llevaban el uniforme escolar, creo que la historia se repite, que alguien ha secuestrado a esos dos chicos y debemos encontrarlos, las pistas son las vivencias que tuvimos.

Si son las vivencias... —cortó Jacob—. La que tuvimos nosotros indican que están en un sótano, el mismo que fue utilizado para Juny.

La casa abandonada. —Jacob abrió el diario de Juny, la dirección de este indicaba la casa abandonada, Rubén miró a Jacob, y éste le hizo un gesto de afirmación—. Ahí es donde todos hemos acabado al menos una vez, Juny nos indicaba el camino, nos hacía revivir lo que ocurrió en el pasado para que evitemos que más chicos sufran lo mismo.

De acuerdo, llamemos a la policía y les contamos todo. —Jacob se levantó de la cama, los cuatro, de pie, nos miramos los unos a los otros.

No, nunca nos creerían, debemos solucionarlo nosotros. —fui cortado cuando varias piedras pequeñas golpearon el cristal de mi ventana, me puse encima de mi cama y me asomé, vi a Akin abajo.

¿Quién es? —preguntó Rubén.

Akin. —bajé las escaleras y los tres me siguieron detrás, abrí la puerta y Akin entró.

¿Podemos hablar en privado? —Akin me sujetó del brazo intentando llevarme a la cocina.

No, lo que tengas que decir dilo aquí. —dije de nuevo secamente y apartando su brazo.

Joder Álex. —replicó Akin.

¡Joder no!, ni una visita, ni una cuando estuve en el hospital este verano, o cuando estuve aquí solo tantos días sin poder salir.

Gracias, yo soy un peluche —soltó Rubén de manera irónica.

Ya sabes a qué me refiero Rubén. —miré a Rubén enojado.

Lo siento, no creí que fuese buena idea... —Akin bajó la mirada.

Es que no sé, eres amigo de los que nos hacen bullying y a su vez intentas ser nuestro amigo, vas y vienes, ¿Por qué? ¿Descubriste que soy una chica y eso te echó atrás? —pregunté a Akin.

Hubo un silencio.

Mira, tenemos cosas importantes que hacer. —dije.

Y es que, Akin me conoció como chica en el campamento de verano, incluso intentó besarme, cuando le dije que me sentía chico, me rechazó, se distanción, este verano, Peter me atacó y acabé ingresado, Akin, ni me visitó.

Escucha, no eres justo, en primer lugar yo pensé que eras una chica, y cuando me dijiste que eras un chico...

¿Qué? ¡Tú lo diste por hecho la primera vez que nos conocimos! ¿O no? Además, me siento chico, ya te lo dije.

Pero eres una chica.

Miré con enojo a Akin y Rubén iba a intervenir pero le detuve.

Mira, ya es tarde, además, como he dicho, tenemos cosas que hacer. —dije.

Espera, es importante, detuvieron a Peter por matar a Víctor. —en cuanto Akin dijo eso, todos nos miramos los unos a los otros.

¿No fue a Cristian? —preguntó Jacob.

¿Qué? No, está en las noticias. —Akin fue contundente—. Además, anoche vi a Luis acechando vuestra casa, deberíais tener cuidado.

¿Estás seguro? —volví a preguntar.

Sí, ¿Por qué? —preguntó Akin con más dudas.

Eso quiere decir, ¡Que tal vez Cristian esté vivo! —miré a mis amigos y todos sonrieron.

¡Es verdad! Vamos, tenemos que rescatarlo, ¡Estará en la casa! —Rubén miró el papel de la foto de la desaparición de Cristian—. Sí, estoy seguro, ¡Juny nos avisó de esto!

¿De qué habláis? —Akin no entendía nada.

Ven, te lo contaremos por el camino. —sujeté a Akin y lo traje con nosotros, un chico de más de 1,80 nos vendría de perlas para ayudarnos.

Por el camino pusimos al día a Akin, el cual no terminaba de creerse todo lo que decíamos, estaba atardeciendo, cada uno llevaba algo para defenderse y una linterna, debíamos ir preparados, llevar a Akin nos aliviaba un poco, al ser más musculoso seguramente sería más fácil salir de ahí.

Los cinco nos paramos en frente de la casa, el silencio fue roto por una ligera lluvia.

De acuerdo, entremos.

(Continuará...)

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Creado (2021), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

All rights reserved© Safe Creative Code:2309245396434

ISBN Code: 9789403630021

sábado, 28 de agosto de 2021

Terror en Lookrain - Capítulo 6 ''La biblioteca''

Capítulo 6 ''La biblioteca''



Un frío invadía mi cuerpo, estaba con el pijama, recostado en la cama de mi cuarto, miré por la ventana, los rayos de luz empezaban a entrar por ella.

¿Fue un sueño? Al final me volveré loco...

Me levanté y me dirigí al cuarto de mi hermano, estaba preparándose para ir a la escuela.

¿Hoy ya vas a clase no? —Rubén me miró esperando mi respuesta.

¿Eh?, sí... —recordé la conversación que mantuvo con el chico desconocido, ¿Pero realmente la mantuvo? ¿O no era real? No saber lo que era realidad y lo que no me estaba volviendo loco.

Me acerqué a mi hermano y me senté en su cama.

¿Qué haces? Llegarás tarde si no te preparas ya. —mi hermano metía los libros de las materias dentro de la mochila.

¿Anoche estuviste con alguien aquí? —pregunté.

Tras la pregunta uno de los libros que sujetaba mi hermano fue a parar al suelo.

¿Qué? No... —su respuesta era de todo, menos convincente.

¿Con quién estabas? —lo miré amenazante.

Te he dicho que no estuve con nadie... —sus palabras no sonaban sinceras, algo ocultaba.

¡Os escuché! ¡A ti y al otro chico!

¡¿Qué chico?! ¡No sé de qué hablas! —dijo enojado.

Me levanté y lo sujeté con fuerza de la camiseta. —¡Dime con quién hablabas! —le hice daño y mi hermano me miró con ira.

Me empujó con fuerza y me lanzó una mirada de rabia.

¿Qué coño te pasa? ¿Ahora me vienes con estos celos? —dijo Rubén.

¡No es eso! —grité y le di un empujón.

¿Qué está pasando aquí? —la llegada de mi madre hizo que nos separásemos.

Nada, solo hablábamos... —mi hermano recogió su mochila y cruzó la puerta—. Llego tarde, debo recoger a Jacob.

Mi madre me miró enfadada buscando una respuesta, pero no se la di.

Yo también llego tarde, voy a cambiarme.

Un momento jovencita, debemos hablar.

No, mamá, no debemos hablar, ¡¡Y deja de atacarme!!

¿Atacarte? No te he dicho nada malo.

Miré a mi madre con rabia, ella sabía que me molestaba que me tratase como una chica, no me sentía chica, ¡No!

Mira, no tengo ganas de discutir, puedes intentar hacerme daño tratándome como una chica, pero soy un chico, y tarde o temprano lo seré y no podrás evitarlo, puedes aceptarme como soy, o dejarme en paz.

Tras ponerme la mochila en los hombros, bajé las escaleras sin mirar a mi madre, sé que murmuraba algo, pero me daba igual, ya me daba igual todo, estaba harto de esto.

Por el camino, mi hermano Rubén distinguió como Peter corría a toda velocidad por la acera de enfrente, llevaba la camiseta rota y parte de su pelo manchado con lo que parecía pintura roja, se quedó mirando como salía pitando hasta que lo perdió de vista.

¡Eh! ¡Te pillé! —la voz de Jacob junto a su sonrisa le devolvió a la realidad.

Joder que susto. —se quejó Rubén.

¿Qué mirabas? —preguntó Jacob curioso.

Nada, a un idiota, ¿Vamos a la biblioteca?

Claro, la primera clase es de francés, lo odio. —dijo Jacob sacando la lengua.

Yo también. —la voz de Rubén sonó muy cabizbaja, desganada, Jacob lo notó.

¿Qué te pasa? —Jacob alargo su mano intentando coger la suya.

Rubén en un gesto instintivo la apartó de su lado.

Ten cuidado, podrían vernos...

Lo siento... —se disculpó Jacob.

Los dos caminaban hacia la biblioteca en silencio, Rubén fue el primero que lo rompió.

Perdona, no quería ser tan cortante, tuve lío con mi hermana...

¿Qué paso? —Jacob miró a Rubén con preocupación.

Creo que anoche nos escuchó... —Jacob se detuvo en seco con miedo—. Tranquilo, no sabe que tú eres el otro...

Pero, ¿Qué sabe?

No lo sé con seguridad, solo que escuchó a alguien hablar conmigo.

Joder, si nos descubre se joderá todo... —Jacob comenzó a ponerse nervioso.

Tranquilo, luego hablaré con ella, intentaré contarle alguna mentira y ya está.

¿No será mejor que le contemos la verdad? Quizás lo entienda...

¿Qué dices? No podemos, olvídalo.

Pero yo entendí lo que le pasa a tu hermana, que se siente chico, ¿No?

Es diferente, tú y yo no éramos novios en aquel entonces. —dijo Rubén.

¿Y ahora sí? —Jacob miró a Rubén sonrojado—. De todas formas, no sé por qué no se lo cuentas a tu hermana..., ella mejor que nadie lo comprendería.

Rubén no contestó, no quería decirle que entre su hermana y él había algo especial, nada raro, nada más allá de besos inocentes entre hermanos que casi cruzan la línea, pero que pararon a tiempo.

Ambos chicos llegaron a la biblioteca del pueblo, saltándose las clases de la escuela deberían tener cuidado de no ser pillados por el vigilante. Entraron dentro y dejaron sus mochilas en las taquillas de la biblioteca, cerraron la llave y se acercaron al mostrador, no había nadie.

¿Dónde está Lidia? —Jacob se puso de cuclillas intentando mirar el ordenador, en la mesa debería estar Lidia, la bibliotecaria.

Mejor, entremos sin que nadie nos vea, ¿Qué buscamos exactamente? —Rubén susurraba para evitar hacer mucho ruido. La biblioteca, amplia y con bastante luz, estaba repleta de libros, pero no había nadie, nadie...

Libros sobre la historia de este pueblo y esa dichosa cueva, si ya pasó algo parecido nos podría ayudar, no sé, cualquier cosa que explique lo que está ocurriendo aquí.

Mira, tu ve a la zona de historia, yo iré a la del periódico, buscaré publicaciones sobre la cueva y el campamento, también sobre desapariciones o sucesos raros. —Rubén sujetó su móvil y se lo enseñó a Jacob—. Si encuentras algo me mandas un mensaje, no debemos hacer ruido.

Los dos chicos se separaron en caminos opuestos, Jacob se adentró a la zona más oscura de la biblioteca, miraba estantes y más estantes hasta que un libro llamo su atención, se agachó y lo sacó del estante.

Historia del condado de Uzru... —Jacob encontró el libro que hablaba del pueblo dónde vivía él y sus amigos, Lookrain y del condado, Uzru, una zona con casas grandes y blancas, rodeada de amplios árboles y cerca del monte Charb, que atraía a muchos turistas en verano por sus paisajes y zonas rústicas.

En él, se encontraba el hotel Hazdat, un hotel muy antiguo, pero bastante bonito, lo regentaba la hermana de Jacob. También en el pueblo se encontraba el lago del campamento de Lookrain, donde muchos chicos veraneaban cuando terminaba la escuela, por último, el cementerio Hleb, el más antiguo del país, pero nada sobre la cueva.

Jacob siguió pasando páginas, pero no encontraba nada relevante, hasta que llegó a una página que llamó su atención, databa del año 1983. Sorprendido por la misma, comenzó a leerla en voz bajita, con temor y miedo.

Chico fue encontrado flotando en el lago del campamento Lookrain, perteneciente al pueblo, al parecer las causas de cómo llegó ahí son aún desconocidas, sus marcas indicaban que estuvo atado durante varios días, también había indicios de algún tipo de abuso, aún se busca al asesino, la identidad del chico encontrado es desconocida también, porque se sigue buscando su cabeza...

Un ligero golpe sonó cerca de donde estaba Jacob, que cerrando el libro posó su mirada en donde provenía el ruido, se quedó un rato esperando, pero no pasó nada más, sacó el móvil de su bolsillo y apuntó con el flash, no, no había nada.

Respiró profundo y volvió a abrir el libro, pasó varias páginas sobre la historia del pueblo. Hasta encontrar otra noticia que llamó de nuevo su atención. En ella aparecía la foto de un chico, de su edad, sonriente y feliz, debajo comenzó a leer con voz temblorosa.

1983, Juny, el chico que estaba desaparecido desde hacía dos semanas fue encontrado en bosque del monte Charb, tenía signos de violencia, habían abusado de él de manera reiterada, su cuerpo estaba lleno de cortes y moratones, la autopsia indicó que la causa de la muerte fue la decapitación.

Jacob temblaba con cada párrafo que leía, de repente, la luz de la biblioteca se fue, todo estaba oscuro, Jacob empezó a temblar, sintió unas manos sujetando sus hombros, se intentó zafar, pero no pudo.

¿Encontraste algo? —la voz de Rubén asustó a Jacob y del miedo soltó el libro en el suelo.

Rubén miró extrañado a Jacob, que mirando a los lados parecía ido.

¿Jacob? ¿Estás bien? Te dije que avisaras al móvil...

Es que debes ver esto. —dijo Rubén.

Jacob recogió el libro del suelo y los dos se dirigieron a la zona del periódico.

Mira, encontré esto.

Jacob se acercó, había una foto de un hombre joven, hablaban del chico que fue encontrado en 1983 sin cabeza, a su lado, la foto del supuesto asesino ajustó sus gafas y leyó la noticia en voz alta.

1984, detenido el autor del asesinato de Juny, el chico encontrado mutilado en el bosque del monte Charb, el autor, de dieciocho años, padecía de problemas mentales, decía que intentaba proteger al chico, que un monstruo iba tras él, y que dos seres de aspecto abominables mataron al chico sin que él pudiese evitarlo.

En su casa encontraron partes humanas de lo que parecía ser pertenecía al chico, estaban metidas en tarros de cristal con líquido. Aunque solo data la desaparición de Juny, no se descarta que hubiese actuado en otras zonas lejos del condado del pueblo antes de llegar aquí a vivir. La cabeza, nunca fue encontrada.

El autor del crimen negaba que esas cosas fuesen suyas, decía que fue una trampa de los seres abominables, fue juzgado y condenado de por vida en el manicomio de Lookrain, a las afueras del condado Uzru, a los tres días de su internamiento fue hallado muerto, le habían rebanado el cuello en su celda, se desconoce el autor del crimen y el caso fue cerrado...

¿Has flipado no?... —Rubén negaba con la cabeza.

¿Por qué esto no sale en Internet? —preguntó Jacob.

No lo sé, es returbio, es como si hubieran querido taparlo todo, increíble...

Ah, es verdad, yo también encontré algo, mira, hablan de este chico. —Jacob le pasó el libro abierto por donde estaba la foto de Juny, el chico encontrado muerto en el monte. Rubén lo soltó en el suelo enseguida.

No puede ser... —Rubén quedó blanco.

¿Qué pasa? —Jacob recogió el libro de nuevo.

Yo he visto a ese chico antes... —Rubén comenzó a temblar.

¿Qué? ¿Dónde?

En el sótano, estaba atado a tu lado. —Rubén sacó el móvil nervioso.

¿Estás seguro? Quizás se parecía...

¡No! ¡Estoy seguro! Su ropa, mira, la foto en la que aparece lleva una camiseta llena de barquitos.

Está en blanco y negro... —Jacob dudaba aún de su amigo.

Sé lo que vi, me fijé bien en todos, ¡Estoy seguro de que uno de ellos llevaba esa camiseta, era azul con barquitos!

Vale, te creo... —Jacob intentó tranquilizar a Rubén posando su mano en el hombro—. Bien, debemos contar todo esto a Álex y Miguel, deben saberlo, volvamos a clase.

Ambos se dirigieron a la salida y entonces se detuvieron, en el fondo, cerca de la entrada había un chico, iba vestido con una camiseta azul celeste, estaba llena de barcos, su ropa estaba sucia y rasgada.

Los dos se miraron para comprobar que ambos lo veían, el chico avanzó varios pasos, ellos retrocedieron, el chico sacó un papel de su bolsillo e inclinándose lo soltó en el suelo, después se alejó varios pasos hacia atrás y desapareció en la oscuridad.

Jacob y Rubén miraban la escena cogidos de la mano en silencio, cuando se dieron cuenta se separaron avergonzados.

Perdón... —Jacob posó su mirada en el suelo.

No importa..., veamos que soltó. —Rubén avanzó varios pasos al frente.

¿Qué? Claro, venga, vayamos a la trampa... —dijo Jacob con sarcasmo.

Jacob al ver que Rubén hizo caso omiso le siguió detrás, llegaron hasta el papel, apuntaron a la zona oscura, pero no había nadie, Rubén se agachó y lo recogió, su mirada no se separaba del mismo.

¿Qué pone? —Jacob se puso a su altura y miró el papel con atención.

La foto de un chico desaparecido, ambos reconocieron la foto del chico, era Cristian, amigo de Álex.

Es Cristian... —Rubén sonó con temor.

¡Mira! ¡Desaparecido el jueves 30 de septiembre! ¡Es hoy! —Jacob señaló la fecha que indicaba la desaparición de Cristian.

Rápido, ¡Debemos ir a la escuela antes de que sea demasiado tarde!

Ambos chicos cogieron sus mochilas y fueron corriendo a clases, si se apresuraban llegarían justo después de terminar la primera hora, entraron por la parte trasera de la escuela, por donde muchas veces se colaban para jugar en la pista de fútbol del colegio.

Los dos fueron hasta el pasillo de las clases de Álex, se asomaron por la puerta y ahí estaba el hermano de Rubén, pero no estaba Cristian.

¡No está! ¿Qué hacemos? —Jacob sonaba desesperado.

¡Dani! ¡Su hermano! Vamos a buscarle, quizás sepa algo.

Los dos chicos volvieron sobre sus pasos, pero tuvieron que esconderse rápidamente en la esquina del pasillo, el director estaba hablando con Bill, el de mantenimiento.

¿Está seguro de eso? —la voz ronca y cruda del director resonaba por todo el pasillo.

Sí, le digo que ya es la tercera vez que unos gamberros llenan de barro los baños de los chicos, y ciertamente, estoy cansado, si no buscan a los culpables no limpio más, me lleva mucho tiempo.

No se preocupe, buscaremos a los responsables. —dijo el director.

Los dos chicos permanecían atentos a la espera de que ambas personas se alejasen, el timbre del final de la primera clase sonó con fuerza y los alumnos comenzaron a salir.

¡Rápido! ¡Debemos encontrar a Dani!

Entre la multitud de alumnos avanzaron como pudieron hasta alcanzar la clase de Daniel, allí estaba, sentado en un banco del pasillo, esperando la siguiente clase, los dos se acercaron rápidamente.

¡Dani! ¿Dónde está tu hermano?

¿Qué? —Daniel los miró sobresaltado—. Ah, hola, Rubén, hola, Jacob, pues supongo que estará en clase, ¿No?

No, hemos ido, ¡Y allí no estaba! —Rubén sonaba cada vez más desesperado.

¿Viniste con él a la escuela? —Jacob intentó ser más razonable.

No, yo salí después, es que no encontraba la libreta de literatura...

¿Entonces no sabes si llegó a la escuela? —Jacob insistió a Daniel, que ya empezaba a preocuparse.

Peter... —Rubén se estremeció.

¿Qué pasa con él? —Jacob miró a su amigo esperando respuesta, pero éste solo le devolvió una mirada de preocupación.

¿Qué pasa con mi hermano? ¡Me estáis asustando! —Jacob los observó con temor.

Nada, ¡Es que me quitó la consola al llegar al colegio y quiero que me la devuelva! ¡Si lo ves dile que me la dé! —Rubén sonrió en un intento de tranquilizar a Daniel, era demasiado chico para preocuparle—. Bueno, debemos volver a clases.

Rubén sujetó a Jacob de la camiseta y lo arrastró hacia él.

¿Qué te pasa? —Jacob le preguntó con cierto temor.

Cuando salí de casa vi a Peter corriendo, parecía que huía o algo, tenía la ropa rasgada, y creo..., no lo sé al cien por cien..., pero creo que tenía sangre en el cabello... —Jacob permaneció en silencio—. La dirección de dónde huía era la casa de Cristian...

(Continuará...)

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Creado (2021), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403630021