sábado, 27 de octubre de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 5 ''Mi padre, el perverso''

Capítulo 5 - Mi padre, el perverso

Los rayos de luz entraban por mi ventana y yo instintivamente me tumbé boca abajo intentando evitarlos, pero lamentablemente ya me había espabilado, me puse a pensar en todos los acontecimientos que habían pasado estos días, joder, eran demasiados y no podía asimilarlos bien.

Por un lado estaba la llegada de mi hermano, el cual estaba cambiado y que me insinuó que le hicieron bullying en el correccional, esa misma noche tenemos nuestra primera experiencia sexual, la cual fue espiada por mi padre, que se corrió viéndola, todo esto sin mi hermano saber nada, aunque habría una segunda vez que nos espiaría y joder..., vaya padre...

Me giré y miré por la ventana, estaba soleado..., seguí pensando en los demás acontecimientos, mi hermano cuando se enteró que mi padre nos espiaba, se fue de casa enfadado y lo confundieron con un chapero, cuando me dijeron eso, yo no me lo creí, pero la otra noche lo confirmé, con la desgracia que también me confundieron a mí, pero al fin y al cabo, a mi me excitó esa situación, mientras me follaban, mi hermano estaba también recibiendo lo suyo..., aunque debo decir que me causa rabia que no haya sido yo el primero en su vida...

Llamaron a mi puerta despacio en ese instante.

¿Quién? —pregunté.

Abrieron la puerta y entró mi hermano a mi cuarto.

¿Podemos hablar? —me miró con mucho rubor y pena.

Es que recién me desperté y...

Mi hermano cerró la puerta y se sentó en mi cama.

Escucha..., anoche te fuiste muy furioso y lo comprendo..., doy asco.

Mi hermano bajó la mirada y sus ojos se mostraban un poco llorosos.

Rubén yo nunca pensaría así de ti, no vuelvas a decir que das asco.

Pero..., es que...

¿Lo dices por...?

Mi hermano se mantuvo en silencio.

Escucha, yo no soy un experto en esto pero puedo decirte que no das asco, muchos chicos son chaperos y pues..., no les queda de otra y encima son heteros, pero no tienen alternativa, necesitan comer y vivir, mantener a sus familias y no morir de hambre.

Pero no es mi caso... —dijo.

Lo sé y no te justifico, pero, si te cuidas y tienes cuidado..., yo no te detendré.

¿Porque no? —preguntó confuso.

Me miró extrañado, incluso yo mismo me extrañe con lo que dije, pero ¿qué podía hacer?

Porque si te gusta y te excita esas situaciones, yo no te lo impediré, Rubén.

Mi hermano bajó la mirada y se levantó de la cama.

Entonces no te metas más, es mi vida y ya soy mayorcito.

No lo haré, te lo prometo. —dije cabizbajo.

¿Y qué harás con papá?

Pues no lo sé..., hablaré con él. —mientras le contestaba me levanté también, estaba un poco cabizbajo por la conversación, mi hermano era chapero y no volvería a ser mío nunca.

Ok... —contestó.

Mi hermano salió del cuarto y yo un poco frustrado me metí en la ducha, me pegué una ducha con agua fría, necesitaba estar despierto para lo que iba a hacer ahora. Mi hermano piensa que me fui enfadado con él..., pero no fue eso lo que pasó.

En ese momento recordé lo que vi en el parque, cuando el chico negro terminó de follarme y se largó escuché unos gemidos, me acerqué a investigar y entonces vi a nuestro padre, se estaba follando a uno de los chaperos, yo no supe reaccionar, me quedé congelado, lo peor de todo es que estaba de frente, me miró y se dio cuenta de que era yo, me guiñó un ojo y siguió follándose al chapero sin quitarme la vista de encima.

Me miraba con excitación y escuché cómo le empezó a hablar al chapero como si fuese yo el que estuviese en su lugar.

Así joder, que buen putito eres Tomi, que culo joder.... —y me miró mordiéndose el labio inferior con placer.

Sus palabras no las logré encajar bien y salí corriendo de allí, corrí como si el fin del mundo estuviese detrás de mí.

Terminé de ducharme y salí de mi cuarto, aun recordaba lo de anoche, bajé al comedor, no estaban mis padres, lo mas seguro es que salieron a comprar, ya eran las diez de la mañana, busqué a mi hermano y tampoco lo encontré, así que me puse a jugar a la consola después de desayunar.

Pasaron las horas, ya eran las doce de la mañana, mi madre llegó de comprar, estaba en la cocina haciendo la comida supongo, mi padre sentado en el sofá del salón viendo la televisión, era el momento ideal y perfecto, me acerque y me senté a su lado.

Estuve en silencio bastante, no me atrevía ni a abrir la boca, entonces me miró de reojo, estaba viendo las carreras de caballos.

Bueno, hijo, ¿como la pasaste anoche? —preguntó con sarcasmo.

¿Que..?

Digo, como te escuché llegar tarde, pues supongo que estarías en alguna fiesta o algo. —soltó guiñando su ojo derecho.

Yo le miré extrañado, pero él seguía viendo la televisión, mi silencio empezó a incomodarle.

¿No dices nada? —preguntó.

¿Qué quieres que diga papá?

No contestó, seguía mirando la televisión y yo me levante enojado.

Bueno..., anoche vi algo que creo que mamá debe saber. —solté de forma amenazadora.

Mi padre me agarró del brazo enseguida y me hizo sentar, parecía que no le gustó mi amenaza.

Ni se te ocurra. —dijo.

Pero...

Mira, si le dices algo a tu madre te arrepentirás, además, que yo sepa, yo no soy el que va allí a dar el culo. —dijo de manera cínica.

¿Pero qué dices? Yo no fui a eso, lo que pasa es que...

¿Piensas que no te vi? La otra noche me dormí en el sofá, estaba oscuro, entonces te vi salir de madrugada, iba a regañarte, pero pensé, ¿a dónde vas a estas horas?

Se detuvo y subió el volumen de la televisión para que nuestra madre no escuchara nuestra conversación, y prosiguió.

En un primer momento pensé que ibas a casa de alguna chica a follar, o incluso a comprar drogas, pensé muchas cosas, pero..., cuando te vi entrar al parque...

¿Me seguiste? —yo alucinando me quedé sin palabras.

El caso es que, cuando te vi entrar dentro del frondoso parque, y decidí seguirte, uffff, vi como ese negro te follaba, joder, mi hijo follado por dinero, iba a ir a reventarle la cabeza, pero me puso a mil ver como sometían a mi hijo.

Yo me quedé de nuevo mudo, estaba más tiempo callado que hablando. En ese momento llegó mi madre.

Hola cariño, necesito que vayas al supermercado, se me olvidó comprar las patatas fritas.

Claro mi amor, dame el dinero y que vaya Tomi.

Mi padre me miró sonriente.

Dale tu el dinero, que no llevo suelto. —mi madre volvió a la cocina.

Pero no me queda. —mi padre se puso nervioso.

¿Como que no te queda? Anoche te quedaste con cincuenta euros, ¿en que los gastaste? —preguntó mi madre enojada.

Mi padre no decía nada y mi madre empezó a ponerse nerviosa, estoy seguro de que esos cincuenta pavos se los gastó en ese chapero que se folló.

Mamá, me los dio a mí, es que anoche yo y Rubén salimos con unas amigas a una disco y pues se me fueron volando. —mentí.

¿Qué? ¿Sabes que te has quedado sin paga no? Pues sin patatas fritas, por listos. —mi madre se fue enfadada.

Hubo un ligero silencio y mi padre habló.

¿Por qué lo has hecho?

Bueno, imaginé en qué lo gastaste, así que ahora me toca cobrarme este favor, ¿no crees?, te pido por ello que dejes de espiarnos, y por favor, no cuentes nada, ya dejamos mi hermano y yo todo, fue un error, estábamos calientes y pasó eso..., y no pasará más, además Rubén lo sabe y está muy mal, por eso por favor...

Esta bien, no me meteré más..., hablaré con él y pues lo tranquilizaré.

Gracias..., esto..., una cosa, ¿por qué lo hiciste? ¿no eres heterosexual? —pregunté con curiosidad.

Mi padre permaneció callado, respiró hondo, juntó sus manos y comenzó a confesar algo increíble.

Escucha, cuando era joven, salí con una chica que era mi novia en aquel entonces y su hermano, el caso es que nos emborrachamos lo tres y..., bueno, llevé a mi novia a su casa, estaba muy bebida, la acosté en su cama, quedé a solas con su hermano, seguimos tomando y cuando me quise dar cuenta..., le estaba dando por culo...

¡No me jodas...! —exclamé flipando.

Pues sí, en ese momento supe que era biosexual, aunque me gustan más las mujeres claro, pero..., a veces, no puedo evitarlo, pienso en follarme a un chico.

Prefiero que no me cuentes más... —confesé.

El caso es que, hacía años que no hacía nada, de hecho siempre fui fiel a tu madre, pero cuando os descubrí a ti y a tu hermano..., pufff, no pude resistirme, es vuestra culpa, perversos.

Bueno, ya te dije que se acabó, así que no te preocupes, no haremos nada más.

Me levanté y me fui a mi cuarto, la verdad es que me quité un peso de encima con mi padre, me incomodaba mucho que él estuviera detrás de nosotros literalmente hablando, pero ya parecía haberse aclarado, ahora solo me quedaba hablar con Rubén y decirle lo que siento por él, aunque después de lo de esta mañana no sé qué pensará..., no me gustaba que fuese chapero.

Justo lo vi tumbado en su cama leyendo un cómic.

¿Cuando llegaste a casa? —pregunté sorprendido.

¿Por? ¿Que pasa?

No nada..., solo que..., mira lo de esta mañana...

No te preocupes por eso. —dijo en tono seco.

¿Qué quieres decir? —le miré confuso.

Pues que ya lo pensé y no lo haré más.

¿De verdad? —no me creía lo que acababa de soltar.

Sí.

Yo me alegré mucho de eso, tanto que hasta lo abracé.

¿Qué haces? ¡¡Nos van a ver!!

Perdona..., bueno, tampoco es malo que unos hermanos se abracen...

Eso sí... —siguió leyendo el cómic.

Por cierto, hable con papá y pues ya está todo arreglado.

¿En serio?

Sí. —afirmé.

Uff, menos mal, porque era muy incómoda toda esta situación, ¿qué le dijiste?

Pues, que fue un momento de calentón entre hermanos, explorar y experimentar, ya sabes..., aunque quiere hablar contigo sobre esto, para dejarte tranquilo y eso.

¿Es coña? —preguntó disgustado mi hermanito.

No...

Pues que guay... —se quejó mi hermano y hundió su cara en la cama.

Y así, pasó el resto del día, almorzamos y yo me fui a jugar con mi amigo Cristian al fútbol, estuve toda la tarde, cuando miré la hora me di cuenta que era muy tarde, tenía cita con el dentista, llegué a casa, mi madre estaba enojada por llegar tarde, subimos al coche y fuimos al dentista.

Fue horrible, me iban a poner brackets, lo peor es que fui sudado tras jugar al fútbol y mi madre me lo recriminó, tras el dentista, volvimos a casa, ya era de noche, mi madre entró a la cocina a hacer la cena, yo subí arriba para darme una buena ducha, entonces sentí ruido en el cuarto de mis padres.

Me acerque sigilosamente y abrí despacio la puerta, en ese momento vi a mi hermano ponerse una toalla en la cintura, estaba todo mojado.

(Continuará)

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sábado, 22 de septiembre de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 4 ''El chico negro''

Capítulo 4 - El chico negro

Los días fueron pasando y con el instituto todo se fue calmando, mi relación con mi hermano Rubén se fue enfriando desde esa ultima vez y mi padre..., no hubo más insinuaciones desde ese día, pero iba a llegar el día en que mi corazón acabaría hecho trizas.

Estábamos en el cambio clase esperando que llegase el profesor cuando uno de mis compañeros se acercó y se sentó a mi lado.

Oye, quería hablarte de una cosa...

¿Qué pasa?

Mira yo no quería decírtelo pero..., más vale que te lo diga yo a que llegue a tus oídos por otros.

¿El qué? —pregunté confuso.

Pues, se comenta que vieron a tu hermano salir del parque de los aviones varias veces a altas horas de la noche. —dijo en voz baja.

¿Y qué tiene eso? —no entendía por dónde iba.

Joder..., ¿no lo entiendes?

No...

A ver, no quería ser brusco..., pero..., el parque de los aviones lo utilizan maricones.

Me quedé callado antes sus palabras.

Mi hermano no es maricón, ¿ok?

No, escucha, no lo entiendes, allí se reúnen maricas con chaperos, para tener sexo a cambio de dinero y por las noches es cuando más actividad hay, y teniendo en cuenta que tu hermano es joven, pues...

Mi mente no lograba asimilar esas palabras, al menos no muy deprisa, mi compañero se dio cuenta de que me quedé sin reaccionar.

¿No vas a decir nada? —me preguntó.

Escucha, mi hermano no es un chapero, eso lo primero, ¿quien te dijo eso?, porque miente y si no miente se habrá confundido con otro que se le parezca.

No esperé a que terminaran las clases, me salte la valla y me dirigí a casa, por el camino me venían muchas cosas y no eran buenas precisamente, últimamente estaba distante, distraído, el día de la fuga estaba cojo y salió del parque de los aviones, y llevaba un reloj de más de mil pavos, mi corazón no quería creer lo que parecía evidente, mi alma estaba siendo torturada, no, mi hermanito no por favor.

Cuando llegué a casa subí al cuarto de mi hermano y entré sin pensarlo, necesitaba pruebas, pero por más que busqué no encontré nada. Salí y me metí a mi cuarto, llegaron mis padres y almorzamos, mentí diciendo que salí antes de clase, cuando llegó mi hermano, lo estuve observando, pero no vi nada raro en él que me dijera algo.

Oye, ¿por qué te has saltado clases? —me preguntó al llegar.

¿Eh? Ah..., mmmm, estaba con dolor de tripa. —mentí, aunque no del todo, porque sí que me encontraba mal con todo lo que estaba pasando.

No tenía otra opción, debía esperar a que oscureciera y ver si salía, me la pase despierto jugando a la consola en volumen bajo, entonces escuché su puerta, estaba saliendo, serian las dos de la madrugada.

Al rato salí yo, vi que ya no estaba en casa, había salido, me puse las zapatillas y salí corriendo pero no le encontraba, joder, lo perdí, iba a dar la vuelta pero...

Recordé las palabras de mi compañero sobre el parque de los aviones y me armé de valor, si era verdad que era chapero, lo encontraría allí para mi desgracia.

Sin pensarlo me dispuse a ir al parque, no había ni un alma en la calle, sólo unos tres chicos de mi edad más o menos, estaban separados, cada uno a una punta, tenían mala pinta y la verdad es que me entró un poco de miedo.

Recorrí el interior del parque con valor e indagué, pero no veía a mi hermano, me senté en el banco a esperar si llegaba, pero en vez de él llegó un hombre de unos cincuenta años y fué hacia uno de los chicos, hablo con él y se metieron entre unos arbustos, mi curiosidad era grande, aunque ya sabía lo que estaban haciendo o lo imaginaba, pero..., ¿y si estaba mi hermano allí?

Me levanté del banco y caminé hacia los arbustos, estaba bastante oscuro y se escuchaban gemidos, se notaba que habían varios follando.

Seguí adentrándome entre los arbustos y vi a dos chicos follando, la verdad es que se me puso muy dura, pero no vine a eso, me intente centrar y mirar alrededor para ver si lo alcanzaba a ver y entre la penumbra vi a mi hermano siendo penetrado por un tío de unos cuarenta años o más, lo tenía agarrado de la cintura, él no podía verme, pero yo si a él, estaba siendo penetrado brutalmente y escuchaba como gemía como una perra en celo, el hombre no se amilanaba y le daba bien duro, no se como aguantaba esos embistes.

Entonces alguien me agarro el culo por detrás, enseguida me di la vuelta y vi que era un chico de unos veinte años, era negro y muy alto.

¿Cuanto cobras? —preguntó el chaval sacando su polla negra, era enorme, por lo menos veinte centímetro, negra y con vello en su pubis, estaba circuncidado.

Perdona..., te equivocas. —dije intentando salir de allí.

¿Que me equivoco? —preguntó en un tono que no me gustó.

Si..., yo ya me iba.

Venga tío, mira como la tengo. —y sujetando mi mano la puso en su pollón, podía sentir que la tenía resbaladiza por el líquido preseminal, en un acto reflejo aparté mi mano enseguida.

¿Qué haces joder? No soy un puto. —dije enojado.

Mira blanquito de mierda, yo he venido a follarme un culo y será el tuyo, aceptes o no el dinero, solo quiero follar y te voy a follar pagando o gratis, tu decides.

El chico me empezó a bajar el pantalón y yo sin reaccionar, solo pude seguirle la corriente, la verdad es que tenía miedo de que me hiciera algo y encima todos pensaran que era chapero por estar allí.

Me di la vuelta y me dispuse a ser follado por el, el chaval negro sacó un botecito de lo que parecía lubricante, se echó en la polla y luego con la mano embadurnó mi ano, estaba helada.

Di un respingo y sonrió, entonces sentí como me la metía lentamente mientras me besaba la nuca, la verdad es que lo hacía de una forma que me hizo ponerme caliente, me la fue ensartando despacio pero a la vez con ternura, algo muy extraño, pensé que sería más brusco, pero logró metérmela hasta el fondo sin hacerme mucho daño, estuvo un rato así y comenzó a moverse dentro de mí, la sacaba hasta casi tenerla toda fuera y la volvía a meter a un ritmo tranquilo, con pausa y con amor.

Ah..., sii... —se me escaparon gemidos que él notó con satisfacción.

¿Ves...?, te gusta...

Me daba rabia pero tenía razón, me gustaba como me estaba follando el chico negro, ¡y de qué manera!, joder.

Me empezó a bombear con más fuerza y no pude evitar gemir de placer, me estaba llevando al éxtasis, su polla negra me daba con fuerza hasta mi tripa, me inclinó más y pude ver a lo lejos a mi hermanito, el hombre cuarentón le daba por culo con fuerza, sin saber que yo estaba viendo la escena también siendo follado, los dos hermanos siendo penetrados al mismo tiempo por desconocidos.

El hombre apretó con fuerza contra el cuerpo de mi hermano, se lo follaba salvajemente y sentí los gemidos de mi hermano, en ese momento empecé a llorar de impotencia, mi hermano ya no era virgen, ya no era especial, no era mi hermanito, era un puto cualquiera.

El chico negro se dio cuenta de mi llanto y me sujetó hacia él, me miró confuso y se detuvo.

¿Te hice daño? —preguntó con preocupación.

Negué con la cabeza y me limpié las lágrimas, al mirar de nuevo a mi hermano ya no estaba, se habían marchado, el chico negro continuó follándome y me dejé, quise centrarme en lo que me hacía, olvidarme de mi hermano, aunque el dolor que sentía era desgarrador.

El chaval siguió follandome varios minutos, me sujetaba con fuerza y yo comencé a pajearme, estaba más tranquilo y su polla me estaba dando un placer increíble, me dejé llevar y comencé a correrme sin parar, me pajeaba con furia y mientras me corría apreté los músculos de mi culito volviendo loco al chico negro.

El chico negro comenzó a correrse dentro de mí, no se cuantas veces noté sus chorros entrar dentro de mí, pero me dejo llenito por dentro, me la sacó haciéndome sentir un fuerte vacío dentro, me besó en la boca y me metió un billete en el bolsillo.

¿Sabes?, jamás había follado un culo como el tuyo.

Diciendo esto se subió el pantalón y se marchó, por mi parte, me subí el pantalón y miré de nuevo donde Rubén era follado.

Joder, espero que no me haya visto.

Estaba a punto de salir pero unos gemidos me lo impidieron, me eran conocidos, me dirigí hacia ellos y lo que vi me heló la sangre, me entró un fuerte temor y miedo a la vez, jamás imagine ver lo que vi.

(Continuará)

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