sábado, 11 de febrero de 2017

Mi primito - Capítulo 6 ''Con novia, pero la chupo''

Capítulo 6 ''Con novia, pero la chupo''



Miré y caí al suelo de culo, casi temblando, alcé la mirada y pude ver una figura negra vislumbrada por la luz del sol que daba a su espalda, creando esa sensación de oscuridad momentánea.

Vaya, pero si es la perra que me ha jodido el business. —era el chico teñido de rubio, delgado y con ojos negros, me miraba con odio.

Escucha, lo que hacéis está mal, yo solo evité que abuséis de Tommy y su amiga.

Ya, te crees todo un héroe, ¿no?

Se hizo el silencio, me puse en pie y limpié el polvo de mi ropa al caer.

¿Qué quieres? —pregunté.

¿Yo? Joderte la vida.

Me sujetó del cuello de la camiseta y me dio un puñetazo seco en la tripa, me hizo caer de rodillas y comencé a toser.

Cof, cof, espera, espera, mira, ¿y si te ayudo? —alcé la vista hacia él.

¿Ayudarme? —preguntó confuso.

Sí, mira, te he jodido, vale, pero lo que hacías estaba mal, y lo sabes.

Me miró a regañadientes y escupió a un lado con rabia.

¿Y como piensas ayudarme? ¿Me la vas a chupar tú?

Quedé callado y solo afirmé con la cabeza.

¿En serio? —preguntó el chico, miró a los lados y me puso en pie—. Vamos a ver si es verdad, ven.

Le seguí callado hasta un callejón, en él estaba la tienda de cómics que recién habían cerrado.

¿Qué hacemos aquí? —pregunté.

¿Quieres que deje en paz a Tommy?

Sí.

El chico rubio se bajó los pantalones y el bóxer hasta las rodillas y sujetó su polla, muy dura, con su mano, estaba sin circuncidar, mediría unos 14 centímetros, estaba depilado, me hizo arrodillar de nuevo.

Termina lo que interrumpiste, ¿No querías ayudar? Me chupas la polla y no molesto a Tommy.

¿Lo juras? —pregunté con dudas, no me creía lo que estaba a punto de hacer.

Claro, ¿Por qué iba a mentir? Ahora, chupa.

Acercó su polla a mis labios, hizo presión y yo me dejé, su polla se deslizó por mis labios hasta meterla en mi boca, entera, podía degustar el sabor de toda su polla.

Suspiró de placer y miró al cielo, su mano se posó en mi cabello y comenzó a mover sus caderas, yo por mi parte sujeté su cintura con mis manos y me centré en su polla.

No me lo podía creer, tenía novia y ahí estaba, chupando mi segunda polla en pocas semanas, lo peor de todo es que me estaba encantando, su sabor, textura, como se movía en mi boca...

Empecé a succionar su polla, relamía la punta, le bajaba más la piel y succionaba toda entera, me sujetó con fuerza y me la clavó entera en la boca, podía sentir mi nariz en su pubis lampiño.

Joder, joder, puto cabrón, ¿de dónde saliste tú? No aguanto más...

El chico comenzó un vaivén frenético y yo solo podía resistir sus estocadas en mi boca, hasta que pude sentir su polla tensarse y escupir su leche dentro de mi boca, directo a mi garganta, el sabor era amargo, algo líquida, yo solo tragaba y tragaba.

El éxtasis pasó y el chaval la sacó de mi boca y se subió la ropa, me miró mordiéndose el labio y se ajustó la polla en su bóxer.

Joder macho, como la chupas.

Yo no dije nada, me puse en pie y escupí a un lado, me limpié los labios con mi propia camiseta.

Ahora cumplirás tu promesa, dejarás a Tommy en paz.

El chico confirmó con su cabeza.

Vale, le dejaré en paz, pero si me la chupas más veces.

¡Ese no era el trato! —dije alterado.

Vale, vale, solo decía..., le dejaré en paz como te he prometido, pero, si algún día quieres repetir, no diré que no, te ha gustado chuparme la polla.

No dije nada.

Dilo, di que te ha gustado chuparme la polla. —posó sus dedos en mis labios.

Sí, me ha gustado. —dije un poco enfadado.

Así me gusta, que lo confieses.

El chaval me echó a un lado y se marchó, yo, por mi parte, me senté en el borde de la tienda, pensando, lo que acababa de hacer, en cómo mi vida dio un vuelco por culpa de mi primo...

Mi móvil sonó, lo miré, era Celia, quería quedar el fin de semana.

Lo que faltaba, y ésta comportándose como si nada hubiese pasado...

Los días pasaron, la excursión llegó y yo me quedé en casa, gracias a mi madre por no querer firmar.

Unos toques en mi puerta.

Miré, y ahí estaba mi primo Erik, se acercó y se sentó en mi cama, yo estaba tirado en la misma leyendo un cómic.

¿Qué quieres? —pregunté con desgano.

Nada, ver cómo está mi primito.

Feliz, ¿no me ves?

¿Qué te pasa? Llevas días así...

Me levanté como un resorte y lancé el cómic al suelo.

¿Qué me pasa? Nada, que desde que viniste, me has comido la boca, me has follado, he chupado polla, mi novia me ha dejado, pero ha vuelto y está desquiciada, otro chico nos pilló y me hizo chantaje...

Me detuve unos segundos y suspiré.

Por lo demás, DE PUTA MADRE ERIK.

Joder, pensé que era algo más grave... —dijo de forma irónica.

Sal de mi cuarto.

Pero a ver, Kyle, ¿cuál es el problema? Has disfrutado conmigo, ¿No es verdad? ¿Es por tu novia? Le dices, oye, que me he dado cuenta que soy gay, y ya está.

No es tan fácil joder, además NO SOY GAY.

Erik se puso en pie y se alejó a la puerta.

Muy bien, como quieras, yo he quedado esta noche. —confesó.

¿Qué? ¿Con quién?

Con un chico... —me miró y me guiñó un ojo.

¿Qué? ¿Qué chico? En plan, ¿ligar? —pregunté estupefacto.

Erik me ignoró y comenzó a mirar en mi armario, sacando camisetas.

Necesito ponerme guapo. —dijo ignorándome.

Me levanté de la cama y lo puse contra la pared.

¿De qué coño vas? Vienes, me follas, ¿y ahora te vas con otro? —pregunté entre dolido y traicionado.

No Kyle, no me voy con otro, somos primos, hemos follado, ¿y qué? Somos primos, yo quiero un novio, a mí me da igual que sepan que soy gay.

Joder, cuando viniste aquí te sentías culpable, ¿y ahora eres un alma libre? —le solté y le empujé fuera de mi cuarto, cerrando la puerta de un golpe.

Primo, no seas así. —dijo Erik desde detrás de la puerta—. Escucha, aunque tenga novio, podemos hacer cositas a veces.

¡Que te pires! —grité.

Me eché en la cama, quería gritar, quería golpearlo todo, miré por la ventana, estaba oscureciendo, el sol se ponía.

Me puse en pie y tras ponerme las zapatillas salí de mi cuarto, mi primo ya no estaba, salí de casa y comencé a dar vueltas, entonces lo vi, el chico rubio teñido, iba con sus dos amigos, hablaban y reían.

Me acerqué a ellos.

Hola. —dije secamente, los dos amigos me miraron.

Eh, es el cabrón del otro día, ¿el que te la chupó? —dijo uno de ellos.

Callad. —dijo el rubio.

¿Se lo has contado a tus amigos? —pregunté con temor.

No dirán nada. —se me acercó y me tocó el culo—. ¿Quieres repetir?

Me miraba de manera lasciva.

Sí. —respondí ante su asombro.

Joder, que envidia tío. —dijo su amigo.

Solo, si también se la comes a mis amigos.

Me miró mordiéndose el labio, sus amigos me miraban a mil, apretaban sus paquetes, se les notaba duros.

¿Qué? No... —dije rotundamente.

Venga va, te va a gustar, mis amigos se quedaron con las ganas cuando les conté lo bien que la chupas.

El chico rubio me sujetó del brazo y me llevó con ellos.

Vamos a un descampado que hay aquí cerca. —dijo el chico rubio.

Forcejée y me solté de golpe.

No, macho, no sé ni tu nombre.

Me llamo Joshua, y estos son mis amigos, David y Manuel, ¿feliz? Ahora vamos al lío.

Me volvió a sujetar y me llevó cerca de un edificio en ruinas, detrás había un descampado abandonado, saltamos la valla.

Joshua, el chico rubio, se me acercó, puso sus manos en mis hombros y me hizo arrodillar.

Ahora, chúpame la polla joder.

Se sacó de nuevo su polla de 14cm sin circuncidar, la metió en mi boca fácil, sus amigos se comenzaron a pajear.

No mentiré, la situación comenzó a ponerme muy caliente, ahí estaba yo, de rodillas chupando otra vez la polla del rubito, sus amigos, calientes también, se pusieron cada uno a un lado.

David, el chico más bajito, era moreno de piel, cabello oscuro y ojos marrones, delgado, y con una polla circuncidada de unos 13cm.

Manuel, por su parte, era de nuestra misma estatura, su polla era la más grande, circuncidado y de unos 15cm.

Yo, por mi parte, de rodillas, comiéndole la polla a chicos uno o dos años más pequeños que yo, era humillante.

Joshua la sacó de mi boca y dejó que David ocupase su lugar, yo, como bien sumiso, abrí mi boca y se la comí entera, marcó un buen ritmo, ya me daba igual todo, había sucumbido al placer, al éxtasis, al pecado, a la lujuria.

Succioné la polla de David, que intentó que fuese más lento, pero no, yo quería ya su leche, le agarré fuerte y noté como ni un minuto aguantó, se corrió sin parar.

Joder, joder, no aguanto, ¡cabrón como la chupas! —dijo David, que acaba de correrse en mi boca.

Manuel lo apartó de un leve empujón.

Me toca tío, no aguanto más. —Manuel estaba desesperado.

La metió en mi boca y comenzó un vaivén veloz, sujetó mi nuca para hundir su polla en toda mi garganta.

Se detuvo.

Ahhhhh, síii, joderrrrr, traga puta.

Y noté como su semen caliente inundaba mi boca, que ya me dolía, su leche, muy espesa y en cantidad me dejó medio mareado.

Tras terminar de correrse, ambos se guardaron las pollas felices.

Joder Joshua, hay que repetir. —dijo Manuel.

No hemos terminado. —Joshua me sujetó de la camiseta y me hizo ponerme en pie—. Toma, graba esto.

Joshua le dio su móvil a David, que comenzó a grabar.

¿Qué coño haces? —pregunté confuso.

Nada, solo quiero tener de recuerdo como te follé.

¡¿Qué?!

Joshua me inclinó contra la pared, me bajó la ropa delante de sus dos amigos y escupió en sus dedos, acarició mi ano y me susurró al oído; ''Si quieres, paro''

Pero no, no quería que parase, quería que me follase ahí mismo, estaba a mil y no aguantaba más.

Joshua sonrió y noté la punta de su polla en mi ano, la comenzó a introducir poco a poco.

Ahhhhhh. —mis gemidos delataban placer, el de él, éxtasis.

Sus amigos, expectantes, miraban como su líder me sometía, me humillaba y me penetraba.

Terminó dando una estocada y metiéndola de golpe en mi ano, se quedó pegado a mí mientras me susurraba cosas, que era su puto, que me iba a preñar, de todo.

Sujetó mi cintura con sus dos manos y comenzó a penetrarme con velocidad, nuestros gemidos se escuchaban a varios metros, menos mal que estábamos en un sitio alejado de cualquier mirada.

En un momento me movió y me puso frente a sus amigos, para que viesen mi cara, me comenzó a bombear el culo.

¡Esto por jodernos el otro día cabrón!, ¡Toma toda mi polla, putito!

Ahhhhhh.

Así Josh, tío dale duro, castiga a este puto. —dijo Manuel que me sujetó del pelo para ver mejor mi cara, mientras su amigo me follaba.

Espera, deja que grabe bien su carita de puto. —David grabó mi cara con el móvil y después toda la escena.

Joshua sacó la lengua victorioso mientras me follaba el culo, me comenzó a dar nalgadas fuertes, dejando la marca rosada de su mano.

Podía ver el descampado vacío y los árboles que rodeaban dicha zona, miré al cielo, esperando que esto fuese un sueño y no acabase nunca.

Joshua arremetía más fuerte y no aguanté más, comencé a pajearme y me corrí, como nunca, mi corrida hizo que contrajese mi ano y Joshua pegó un alarido, la metió lo más profundo que pudo, notaba sus huevos en mi ano.

Su corrida, muy caliente y espesa comenzó a inundar mi culo, estuvo dentro un buen rato, luego, la sacó, se subió la ropa y cogió su móvil.

Joder, qué follada te he pegado.

Yo, que estaba sin fuerzas, ahora me invadía la incertidumbre de la realidad, esa que regresa tras el éxtasis, tras el placer, tras terminar pecando.

Me subí la ropa avergonzado.

Bueno, nosotros nos piramos, hay que repetirlo eh, que mis amigos quieren estrenarse también. —dijo Joshua, sus amigos, que estaban por la labor, empezaron a preguntar cuando.

Se alejaron entre risas y felices.

El camino a casa fue complicado, me dolía la boca, el culo, el alma...

Justo en esas, me encuentro con Celia, mi novia.

¿De dónde vienes? —me preguntó al verme en ese estado, lleno de polvo y andando raro.

¿Eh? De ningún sitio, volvía a casa, ¿y tú? ¿Me estás vigilando?

No, solo espero que mi novio, ese que me ha TRAICIONADO, no lo vuelva a hacer, porque si sucede de nuevo, si alguna PUTA te toca, no sabes de lo que soy capaz.

Tragué saliva y me mantuve callado.

Y bien, ¿de dónde vienes? —volvió a preguntar.

Te lo dije, de ningún sitio, solo daba una vuelta, necesitaba despejarme, me encontré con Michael y al salir corriendo me caí, me hice daño, y ya está...

Me miró, observándome en silencio, analizando lo que le había contado.

Vale, te creo, pero te mantendré vigilado.

Yo creí que tras lo que pasó, cortábamos... —confesé.

Lo sé, pero tras pensarlo, decidí darte otra oportunidad, sé que me has traicionado, pero en parte es por mi culpa, por no darte lo que mereces.

¿Cómo? —yo, flipaba.

Pues, tras pensarlo mucho, que sí, estoy preparada, quiero ser mujer. —confesó colorada.

Ah..., eh..., a ver...

¿Qué? ¿No es lo que querías? —se la notaba enfadada.

A ver, sí, Celia, pero no así, no quiero que lo hagas obligada.

No es obligación, ya estoy cansada de estar así, quiero hacerlo con mi novio, no quiero perderte, mira, mañana en la noche mis padres no estarán en casa, y ya me las ingeniaré para echar a mi hermana.

¿Qué? ¿Mañana? ¿En tu casa?

Mañana, en mi casa, a la noche, sí, vendrás, ¿no?

Llegué a casa muerto, con incertidumbre, me metí en el baño y me di una ducha de agua helada, lo necesitaba.

Tras la ducha, fui a hablar con mi primo, contarle todo lo que pasó, me acerqué.

Se escucharon risas, no estaba solo.

Me acerqué a la puerta, posé mi oreja en ella, no, no estaba solo, me hirvió la sangre, me dolió, pero, ¿por qué? Somos primos...

Me metí a la cama y me dormí enseguida, estaba reventado, literalmente.

Al día siguiente, cuando me levanté, Erik no estaba en su cuarto, le pregunté a mi madre, que tras pasar de mí, dijo que fue al Instituto a inscribirse.

Qué raro, pensé.

Yo no fui a clase, tras lo de la excursión, falté varios días, preferí quedarme en casa jugando videojuegos o leyendo, sin que mi madre supiese, claro.

Oscurecía, y mi primo no aparecía, me jodió mucho, necesitaba hablar con él, contarle lo que pasó con esos tres, y lo que mi novia Celia me propuso, estaba nervioso, me duché, me puse unos vaqueros azules y una camiseta negra abotonada corta, me miré al espejo.

Me daba asco, no era yo, no, Erik me cambió la vida, a peor, yo estaba feliz con mi novia, deseaba este día, pero ahora estaba tan nervioso que solo quería que lo de Celia fuese una broma.

Llegué a su casa, estaba en silencio, demasiado para ser sábado por la noche.

Celia lo había planeado todo, sus padres se habían ido a cenar fuera, su hermana mayor había salido con unas amigas, y ella... bueno, ella me había perdonado, después de lo que pasó, después de aquella infidelidad absurda, ella ni siquiera sabía que la infidelidad fue con un chico.

Lo peor es que ya eran dos veces, lo que hice con Joshua y sus amigos, ¿también fue infidelidad? Tenía que hablar con ella...

¿Seguro que estamos solos? —pregunté con temor.

Sí, pasa tonto.

Subimos a su cuarto, las luces estaban apagadas, apenas la luz tenue de una lámpara de escritorio que creaba sombras largas sobre las paredes, Celia llevaba una camiseta vieja, una de esas que usaba para dormir, pero que en ese momento parecía diseñada para matarme de deseo.

No podía dejar de mirarla, ella se acercó, me rodeó el cuello con los brazos y me besó.

Fue un beso lento y cálido, como si quisiera borrar el pasado con la boca, sus manos se colaban por dentro de mi camiseta, mis nervios crecieron.

Para, para... —me separé.

¿Qué? ¿Hice algo mal? —me miró confundida, en parte me daba pena.

Pero ahí me di cuenta, no, ya no sentía nada por Celia, no me gustaba, como amiga sí, pero, como novia, no, ya no..., tenía que serle sincero.

No, lo haces bien, es que... —pero entonces se escuchó un ruido, como una puerta que se cerró de golpe.

Ambos quedamos quietos, en silencio, el corazón se nos aceleró.

¿Oíste eso? —susurré.

Debe haber sido el viento. —murmuró Celia, tirando de mí para que volviera a besarla.

Pero otro golpe, esta vez más fuerte, una especie de crujido, como pasos apresurados sobre madera vieja.

Eso no fue el viento. —dije, separándome.

Celia frunció el ceño, se sentó en la cama y se abrazó las piernas.

No hay nadie más, están todos fuera. —dijo enfadada—. Sólo quieres evitar esto...

No es eso Celia, mira, echo un vistazo y vuelvo, ¿vale?

Cómo quieras...

Pero algo dentro de mí ya se había activado, una incomodidad, una certeza inquietante.

Me levanté, salí del cuarto sin decir nada y caminé por el pasillo en penumbras, justo al girar la esquina hacia la escalera, lo vi, una sombra pequeña, escondida tras el barandal, se movió rápido, como si intentara volver a su escondite.

¿Quién está ahí?

Pero no obtuve respuesta.

Se acercó con pasos firmes, el piso crujía con cada paso, y entonces, lo descubrí.

¿¡Dylan!?

Abrí los ojos como platos, llevaba el pijama mal puesto, los ojos muy abiertos, con una mezcla de miedo y curiosidad.

¡¿Nos espiabas?! —le espeté con enfado.

Me quedé..., me quedé escondido, quería ver si hacíais el amor —dijo Dylan, sin pestañear.

Nervioso, me pasé una mano por la cara, atónito, de todas las interrupciones posibles, esta era la peor.

Vete a tu cuarto, ya. —ordené.

¿Qué? No, quiero ver.

Dylan, como tu hermana nos pille...

¿Qué? ¿Le digo que le pusiste el cuerno con tu primo?

Me quedé callado.

Perdón, no haré eso, lo siento, es que, déjalo... —Dylan volvió a la habitación como un relámpago.

Yo, por mi parte, volví con Celia, confundido, con temor...

Celia... —dije, aún procesando todo—. Tu hermano Dylan está aquí, nos ha estado espiando.

Ella se quedó en blanco.

¿Qué...? Pero si debería estar durmiendo...

Me voy, esto ya es demasiado.

¿Qué? ¡No! Espera...

Pero yo ya estaba bajando las escaleras.

El calor del momento se había evaporado, solo quedaba un extraño malestar pegado a la piel, Celia me llamó desde la puerta, sin entender nada, sin saber si estaba más dolida por la interrupción o porque yo se marchaba, dejándola allí.

Tras salir de casa de Celia noté la bocanada de aire fresco, y frente a mí, en la otra acera, mi primo, con otro chico, caminaban hablando entre risas, apreté los puños con fuerza, me envalentoné y me lancé contra él, el puñetazo fue tan fuerte que mis nudillos sangraron.

( Continuará... )

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Creado (2017), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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martes, 12 de julio de 2016

Mi primito - Capítulo 5 ''El pequeño Tommy''

Capítulo 5 ''El pequeño Tommy''



Me armé de valor y saqué la libreta con velocidad, la abrí con rapidez para echarle un ojo, mi asombro era mayúsculo, pasaba cada página sorprendido, no me lo esperaba, tragué saliva y dejé de pasar páginas, no podía más, puse la libreta donde estaba, pero ahora sentía una angustia muy grande, tenía que hacer algo, no podía dejar pasar lo que vi en esa libreta.

Puse la libreta donde estaba, pero ahora sentía una angustia muy grande, escuché la puerta del baño abrirse y apareció Tommy totalmente desnudo secándose con la toalla el cabello, lo peor es que tenía su pene con una erección enorme, lo tenía todo duro, yo, con la boca abierta, le miré sin saber qué decir.

¿Qué haces? —me preguntó mientras dejaba la toalla en la cama, yo, sentado en ella, le miraba nervioso, no sabía qué contestar.

Nada, descansaba..., oye, no sé si te has dado cuenta, pero estás desnudo...

Lo sé, ¿te molesta? —Tommy se acercó al armario y comenzó a ponerse un pijama, podía ver su culito blanco y firme.

Voy a hacerte la cena y te vas a dormir, ¿vale? —me levanté con una erección enorme.

Mmm, vale, ¿estás bien? —Tommy frunció el ceño buscando el motivo de mi nerviosismo, yo, afirmando con la cabeza, le dije que estaba bien y me fui a la cocina dejándole allí.

Saqué una pizza del frigorífico, la metí en el horno y la dejé a calentar, me apoyé en la encimera pensando que debía hacer, no podía dejarlo estar, no después de lo que vi.

Escuché la televisión del comedor, Tommy estaba viendo unos dibujos, preparé unos zumos fresquitos y los llevé al salón, Tommy estaba en el suelo tumbado boca abajo apoyado de sus codos viendo los dibujos mientra movía las piernas.

Pronto estará la cena. —le avisé mientras colocaba los vasos en la mesa, pero Tommy me ignoró, no se si porque estaba pendiente de la televisión o porque le molestó que le ocultase algo antes.

Me senté en el sofá, observándolo, podía sentir como él sabía que yo lo observaba.

Oye..., Tommy, ¿te llevas bien con tu padre? —mi pregunta le incomodó, lo sentí.

¿Por? —se giró a verme, su mirada era de extrañeza.

No, curiosidad, no sé, cómo es profesor y eso...

Pues nos llevamos normal..., ¿y tu? ¿cómo te llevas con el tuyo? —me preguntó volviendo a los dibujos.

Me quedé en silencio, él no sabía que mi padre falleció, y tampoco quería contarlo ahora y hacerle sentir mal.

Recordé la pizza, me excusé con velocidad fingiendo que se quemaba, tras eso, la llevé a la mesa y ambos nos sentamos a comer, Tommy no dejaba de mirar la televisión, miré la hora, casi las diez, demasiado tarde, se me pasó el tiempo rápido.

Oye, ¿y en la escuela? Supongo que al tener un profesor de padre, irás bien en los estudios..., ¿qué opinan tus amigos?

Tommy, bastante molesto por mi pregunta, dejó de comer y fijó su mirada en mí.

¿Por qué preguntas tanto?

¿Eh? No sé, para conocerte mejor y eso...

Tommy me observó unos segundos.

Pues cállate, quiero ver los dibujos y me molestas. —dijo, ahora se estaba comportando de manera muy despectiva.

Lo siento, no quería incomodarte, a veces me meto donde no me llaman, pensé que los amigos hablaban de todo...

No somos amigos, solo estás aquí porque mis padres te pagaron para vigilarme. —dijo tajante, su actitud cambió, estaba claro—. Y no deberías estar, sé cuidarme solo.

Sus palabras en parte me dolieron, pero tenía razón, no éramos amigos...

En silencio, viendo los dibujos, ambos terminamos de cenar.

Bueno, me lavo los dientes y me voy a dormir. —dijo Tommy llevándose su plato a la cocina, su actitud había cambiado, ¿por qué? ¿qué dije?

Me quedé un rato viendo la tele, llevé mi plato a la cocina y tras lavarlo fui al baño, me lavé la cara y me quedé mirando al espejo.

Caminé hasta el cuarto de Tommy, tenía la puerta entornada y por la luz que salía del cuarto pude imaginar que tenía su lamparita encendida.

Me asomé pensando que estaría leyendo algo pero no, estaba durmiendo, con la luz encendida, me acerqué para apagarla y su mano me sujetó de golpe dándome un susto de muerte.

NO la apagues. —dijo mirándome fijamente.

Perdona, pensé que te la dejaste encendida...

Se dio la vuelta dándome la espalda, suspiré y preferí salir de allí y dejarle dormir, me fui al salón y me tumbé en el sofá, me dormí rápido, porque cuando quise darme cuenta el profesor me estaba despertando.

Ambos me agradecieron que cuidase de Tommy y me llevó a mi casa, durante el trayecto, el silencio era el dominador absoluto del ambiente, las calles, vacías y oscuras, daban un toque aún más lúgubre y siniestro.

Pues ya estamos, esta es tu casa, ¿No? —me preguntó el profesor, afirmé con la cabeza y le agradecí por traerme—. No es nada, gracias a ti por cuidar de Tommy.

Iba a salir del coche cuando su mano sujetó mi muñeca.

Oye..., si alguna vez necesitas más ayuda, no me importará ayudarte, eso sí, que sea un secreto o todos tus compañeros pensarán que eres un aprovechado...

Ah, ehh..., no se preocupe por eso, no diré nada.

Kyle, ¿seguro que está todo bien? —me preguntó frunciendo el ceño.

En ese momento recordé la libreta de su hijo y tragué saliva, iba a abrir la boca pero en ese momento el ruido de un hombre paseando a su perro cerca me asustó y me callé.

Debo volver a casa. —dije.

Vale, descansa y de nuevo gracias. —dijo el profesor.

Salí del coche y al llegar a la entrada recordé que no tenía llaves, el profesor arrancó el coche y se marchó.

¡Joder! —grité con furia.

La luz del salón de mi casa se encendió y retrocedí varios pasos, la puerta se abrió y mi primo Erik me miró negando con la cabeza.

¿Dónde estabas? —preguntó en susurros.

No te importa. —le aparté empujándolo con el hombro y subí las escaleras con rapidez, entré a mi cuarto y cuando iba a cerrar mi puerta mi primo la detuvo.

No, primo, dime de donde vienes a estas horas, además, escuché el motor de un coche segundos antes de tu ''joder''.

Miré a mi primo con enojo y le empujé con fuerza, éste, enojado, me sujetó y comenzamos a forcejear cayendo al suelo, él era más fuerte y logró someterme subiéndose encima de mí.

¡¿Qué está pasando?! —gritó mi madre desde el piso de abajo—. ¡¡La próxima vez que me despertéis, subo!!

Perdón tía, estaba ordenando el cuarto y se me cayeron unas cosas. —mintió mi primo Erik, mi madre avisó de que tuviese cuidado y vimos como la luz de abajo se volvía a apagar.

Quítate de encima. —le ordené, sonrió y se levantó, luego me ayudó a levantarme.

¿Y bien? ¿vas a decirme dónde estuviste? —preguntó insistente.

No es de tu puta incumbencia joder. —entré en mi cuarto y miré de nuevo hacia atrás, ahí estaba parado mirándome—. ¿Qué?

Me pones mucho primito. —confesó mi primo Erik, que se acercó a mí de manera lenta, cerró la puerta y se puso a centímetros de mí, podía sentir su aliento.

Sus palabras me calentaron y me gustaron, mi respiración comenzó a agitarse, sonrió y acercó de nuevo sus labios a los míos, nos volvimos a unir, sus manos comenzaron a tocar mi cuerpo por dentro de mi camiseta, su lengua recorría mi boca, al separarnos un leve hilo de saliva que nos unía se rompió y negué con la cabeza.

Tu mente dice que no, pero tu corazón dice otra cosa.

¿Es que nunca te rindes? —mi primo Erik sonrió y entonces lo sujeté de la camiseta, lo empujé en la cama, ahora sentado y yo de pie frente a él, me miró confuso—. Chúpamela.

Me saqué la polla, que empezaba a tenerla dura, y se la acerqué a la cara, mi primo Erik, aún en shock por mi petición, me miró y dudó por unos instantes, no creía lo que le ofrecía, abrió la boca y la engulló.

Sentía su paladar sobre mi pene, bajaba mi piel y lamía mi tronco para volver a metérsela en la boca, sus succiones me volvían loco, quería gemir pero era peligroso, estaba que no podía más, tapé mi boca y comencé a correrme, llevaba toda la tarde a mil por culpa del criajo de Tommy, necesitaba desahogarme, y mi primo Erik continuó chupándomela mientras se tragaba todo.

Me aparté respirando con dificultad.

Joder..., estabas caliente ehh... —dijo mi primo limpiándose los labios con la lengua relamiéndose.

Ya me daba igual todo, había sucumbido, no sé si era marica, si era bisexual, pero me daba igual todo, solo quería experimentar, saber qué me gusta realmente, así que me puse de rodillas.

Bájate la ropa. —ordené mientras le ayudaba a tirones.

Levantó su culo y pude bajarle la ropa, su polla saltó a mi cara, estaba circuncidado, su polla era más gorda que la mía, y también más larga, por lo menos quince centímetros, comencé a pajearle con cuidado.

Él notó mis nervios y con su mano acarició mi cabello, me dijo que no tenía por qué hacerlo, ignoré lo que dijo, me incliné y con mi lengua lamí parte de su tronco, tenía un sabor salado, no me desagradó, le miré y sonrió, volví a su polla, bajé más la piel descapullando del todo su polla y metí en mi boca la punta, succioné con mi boca y entonces mi primo me apartó con velocidad.

Espera, joder..., casi me corro...

¿Enserio? —pregunté confuso.

Sí..., es que..., llevaba esperando este momento mucho tiempo... —su mano derecha acarició mi mejilla izquierda y guió sus dedos hasta mis labios, los rozó con la yema de sus dedos y metió los dedos en mi boca, los comencé a chupar sin apartarnos la mirada—. Joder primo...

Sacó sus dedos de mi boca y me hizo inclinar de nuevo hacia su polla, la metí en mi boca todo lo que pude, sus manos se posaban en mi nuca marcando la mamada, me comencé a pajear mientras mi primo se tumbó del todo en la cama.

Mi boca intentaba engullir toda su polla, pero era difícil, aún así casi toda la tenía en mi boca, mi lengua saboreaba cada centímetro de su polla, masajeaba sus huevos bien gordos a la vez que succionaba en busca de su leche, me di cuenta que mi primo no tenía nada de vello, creo que se rasuraba.

No tuve que esperar mucho, comenzó a convulsionar y pude sentir varios disparos de su leche dentro de mi boca y garganta, me costaba tragar, su leche, espesa y caliente, bajaba por mi garganta, se la limpié bien y terminé de correrme de nuevo mientras me pajeaba.

Entonces, se hizo presente la culpabilidad de nuevo, el remordimiento regresó a mí, la pena, él se dio cuenta cuando me levanté y abrí la puerta para entrar en la ducha.

Y ahí me quedé por lo menos diez minutos bajo el agua, me lavé la boca a fondo, pensando en todo, después me lavé los dientes y me acosté en la cama.

Comencé de nuevo a llorar, me gustó lo que hice pero eso me aterraba más, me volví maricón, y si no me volví, estaba a punto, quizás lo fui siempre y no me di cuenta hasta ahora, pensé en mi padre, lo estaba decepcionando, miré al cielo desde la ventana, le pedí perdón, con mi mano, en estado de nervios, apreté con fuerza mi muslo derecho, causandome arañazos, ahogué el grito mordiendo mi almohada, quería morirme, quería morir.

Llegó el Lunes, estaba en la escuela esperando mi turno para hablar con la directora, pronto sería la hora de la primera clase, la directora se asomó y me hizo entrar.

Muy bien, usted dirá. —me dijo sentada en su asiento de cuero barato.

Verá, traigo el dinero para la excursión del Viernes al lago. —le dejé el dinero que había conseguido cuidando de Tommy y algún dinero extra que conseguí el Domingo cortando el césped de varios vecinos.

¿Y la autorización de sus padres?

Eso..., es que mi madre está muy ocupada y...

Sin la autorización, no hay excursión.

Pero no puede hacer eso, ¡por favor! —supliqué.

Te dije que no, así que no insistas.

Recogí los billetes con enfado y me fui a mi taquilla, saqué unos libros y cerré con fuerza.

Eyy, que te la cargas. —Mike se acercó preocupado.

Es que..., ya tengo el dinero de la excursión, pero la directora quiere una autorización de mi madre...

Mike no dijo nada, sabía cómo era mi madre, ella siempre me trataba mal, a veces no quería ni mirarme a la cara, me odiaba, nunca sentí amor de madre..., y de padre..., bueno..., en fin...

Estaba perdido en mis pensamientos cuando vi a Dylan, me estaba mirando a lo lejos.

Ve a clase, ahora te alcanzo. —le dije a Mike y me fui antes de que pudiese decirme algo.

Dylan se dio cuenta e intentó evadirme pero lo alcancé.

Espera, tenemos que hablar. —le dije sujetándolo.

No quiero, déjame, eres un mierda como todos, ya lo dejaste todo muy claro, déjame. —Dylan, dolido, se deshizo de mi agarre y entró en su respectiva clase.

Hola amor.

Me giré al escuchar a Celia detrás de mí, sus labios se posaron en los míos desprevenidamente, le correspondí el beso sin entender nada, habíamos roto supuestamente, tras besarme, me miró sonriente.

¿Vamos a clase? —me preguntó cínicamente.

Esto..., Celia..., el otro día..., rompimos... —dije casi con miedo.

¿Qué? No, definitivamente no, fue una pelea sin más, estaremos juntos siempre, ¿vale?

Afirmé alucinando y entramos en clase, la verdad es que se me hicieron eternas las primeras horas, casi me olvidaba de Tommy.

Llegó el recreo y me colé en el ala de primaria, donde estaba Tommy, intenté buscarlo pero no lo encontraba, recordé lo que vi en la libreta, en ella, parecía estar en el gimnasio, sí o sí debía ser durante el recreo.

Esquivando como pude a los profesores, ya que si me veían me echaban de allí, no podíamos pasar al ala de primaria los de secundaria.

Bajé al gimnasio de los de primaria, lo hice despacio, y allí estaba Tommy, a su lado, otra chica de su edad, cabello negro y largo, ojos oscuros, de piel blanca, ambos, permanecían quietos arrodillados, mientras otros tres chicos les hablaban.

Recordé las imágenes de la libreta, en ella, Tommy dibujó como tres chicos le humillaban y le abusaban, no podía permitirlo más.

Me acerqué más y escuché como el que parecía el líder, hablaba, de mi altura, rubio teñido oscuro, piel blanca y un pendiente en la oreja izquierda.

Bueno, Tommy, espero que hayas practicado como te dije, esta vez, si vuelves a hacerme daño con tus dientes, ¡¡te rompo la boca!!

Uno de los chicos sujetó a Tommy hacia él mientras el otro ponía a la chica en la misma posición, sus dos amigos, de cabello oscuro y ojos oscuros, eran unos diez centímetros más bajitos que yo.

Venga, hora de que me la chupéis. —dijo el chico que parecía el líder.

Se acercó a Tommy y a la chica, estaba claro que quería que ambos se la chupasen, los dos amigos del líder también se la sacaron, cada uno se puso a un lado del líder, iban a obligar que esa chica y Tommy se las chupase.

No sabía qué hacer, eran más que yo, saqué mi móvil y comencé a grabar, tenía un plan, aunque por desgracia debía dejar que pasase eso...

Apunté bien con mi móvil y comencé a grabar, Tommy chupaba la polla del líder, que lo forzaba con fuerza, la chica, comenzó a comérsela al amigo de al lado.

Grabé bien las caras y tras unos minutos terminé la grabación, guardé mi móvil en el bolsillo y me acerqué a ellos.

Di una patada a la puerta y Tommy junto a la chica se pusieron con velocidad de pie intentando taparse, los tres chicos se guardaron su mercancía también con rapidez.

¿Quién coño eres tú? —preguntó el líder, pude ver la cara de Tommy, entre vergüenza y ganas de llorar.

Os he grabado y lo he subido a mi nube, si yo quiero, publico el vídeo y acabáis en un correccional donde vuestro culo será el postre de un centenar de chicos.

El líder, apretando los puños, me miró con rabia.

Si haces eso, todos verán que me comían la polla. —dijo sonriendo pensando que tenía la sartén por el mango.

No, porque solo lo verá el sheriff, suficiente para joderos la vida, vosotros decidís. —amenacé.

Los dos amigos del líder negaban con la cabeza que por favor no lo hiciese y salieron corriendo, el líder, sin decir nada, comenzó a caminar a la salida, sin quitarme la vista de encima.

Esto me lo pagarás, recuérdalo, no quedará así. —dijo con tono amenazador.

Cuando se fue miré a Tommy y la chica, que estaban callados, y yo no sabía qué decir.

Será mejor que volváis a clase, y si vuelven a molestaros, me lo decís, aunque no creo que vuelvan a hacerlo. —dije saliendo de allí.

La verdad es que sentí un gran alivio por ayudar a Tommy, las clases terminaron y volvía a mi casa con Mike, debía convencer a mi madre para que firmase la excursión.

Hola... —Tommy me sujetó del brazo cuando nos habíamos alejado de la escuela.

Ah..., hola..., esto..., Mike, ¿Nos vemos mañana? —le pregunté a mi amigo indicándole que tenía que hablar con Tommy.

Claro, no hay problema. —dijo mi amigo Mike.

Tommy me acompañó a casa, por el camino permanecimos un rato en silencio.

Gracias, por ayudarme... —dijo sin apartar la mirada del suelo.

No es nada... —respondí, en parte me daba pena, me estaba dando cuenta que habían más abusos de los que yo imaginaba, solo que no nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta.

¿Cómo lo supiste? —preguntó Tommy.

Bueno..., tengo un sexto sentido y...

Viste mi libreta...

Ehhh..., a ver..., ¿cómo lo supiste?

Bueno, me di cuenta porque no estaba en la misma posición, de todas formas la he tirado, si tu la lograste ver, no quería que mis padres la vieran, pensé que se lo contarías a mi padre...

Lo pensé, pero..., recordé el caso de un amigo y lo que me dijo, que no quería pasar vergüenza, así que preferí ayudarte y que tú decidas que hacer..., siento que te hiciesen hacer eso... —confesé.

Ya..., prefiero que dejemos el tema aquí, ¿vale? afortunadamente no pasó de ahí, y gracias a ti se acabó.

Sí..., pero..., no pasó de ahí, ¿no? —pregunté mirándole.

No, no, no pasó de ahí, bueno, quizás si no llegas a actuar, con el tiempo... —confesó con pesar.

Ya..., ¿y la chica? ¿la conoces? ¿estará bien? —le pregunté.

Es de mi clase, sí, la conozco, pero no creo que quiera contarlo tampoco, además, todo esto pasó porque los descubrí, estaba jugando a los espías yo solo, bajé y los pillé...

Joder..., bueno, si intentan algo, lo que sea, me lo dices, ¿vale?

Lo haré, no te preocupes.

Al llegar a mi casa Tommy me abrazó y apretó con fuerza.

Gracias por ayudarme, Iron Man. —me soltó guiñando un ojo, y con una sonrisa salió corriendo hacia su casa.

En parte me gustó el abrazo, pero también me sentí mal que se aprovecharon de Tommy de esa forma, ahora entendía por qué el chaval había despertado tan temprano su sexualidad.

También me sentí genial sabiendo que había hecho una gran acción, me acerqué a mi puerta y recordé que no tenía las llaves, tenía que hacer hoy unas copias como sea.

Llamé pero no había nadie en casa, me enfadé bastante, además tenía hambre, con mi mochila a cuestas preferí acercarme a casa de Mike, que vivía cerca, el sol pegaba con fuerza, las calles ya se iban vaciando, era la hora de almorzar.

Me detuve unos segundos y miré atrás, tenía la sensación de ser perseguido, aceleré mi paso y volví a sentir esa sensación, apreté mis puños y volví a girarme, no había nadie, unos crujidos de ramas me pusieron mas nervioso.

Una respiración y unos pasos detrás de mí pusieron mi corazón a mil, recordé las palabras del chico, ''esto no quedará así, me las pagarás''.

Sentí una mano posarse en mi hombro, yo, temblando, me giré aterrado y sentí un miedo que jamás había sentido a pesar de que el chaval era más pequeño que yo.

Miré y caí al suelo de culo, casi temblando, alcé la mirada y pude ver una figura negra vislumbrada por la luz del sol que daba a su espalda, creando esa sensación de oscuridad momentánea.

( Continuará... )

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Creado (2016), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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