martes, 12 de mayo de 2015

Jugando con Chucky - Capítulo 9 ''Desatado''

Capítulo 9 ''Desatado''

¡Hola! —una voz me alertó y me levanté sobresaltado—. ¡Tranquila, venimos de buenas!

Miré y junto a él, otro chico le acompañaba, eran más altos que yo y parecían mayores, de unos veinte años o más, llevaban unos jeans rotos y unas camisetas de básquet, el chico que me habló era moreno de piel oscura.

El que lo acompañaba también era de piel oscura, se parecían mucho ambos, sus ojos oscuros no me quitaban la vista, lo más curioso es que parecían idénticos, casi gemelos, y por su aspecto, se notaba que no eran españoles, parecían más bien brasileños.

El que me hablaba llevaba una bolsa de plástico con lo que parecía refrescos, me quedé en silencio y se sentaron en el banco, yo me quedé mirando sin saber qué hacer.

Oye, siéntate, que no mordemos. —el chico me miró y con sus ojos me dio lo que parecía una orden, mientras dejaba los refrescos en el suelo.

Hice caso y me senté en el banco.

Bueno, ¿Qué hace un crío como tú por aquí solo a estas horas? —me miró posando su mano en mi muslo, noté el tacto de su piel con la mía y me sonrió.

Yo me dejé hacer un poco atemorizado, el chico, al ver que no opuse resistencia, fue subiendo la mano por mi muslo hacia arriba, me levanté como un resorte.

¿Esperas a alguien? —preguntó guiñándome un ojo.

No..., yo..., es que... —el chico me cortó levantándose y acercándose a mí.

¿Por qué no te vienes con nosotros? Verás, vivimos aquí al lado y vamos a montar una pequeña fiesta privada para mi hermano Rafa. —dijo señalando a su hermano.

Su hermano, Rafa, permanecía en silencio.

Como ves, no es muy hablador, pero bueno..., venga, que ya es muy tarde. —dijo su hermano—. Yo me llamo Guille y mi hermano se llama Rafa.

Me levanté y los acompañé, estaba un poco cohibido por ellos, pero ¿Qué iba a hacer? Mejor ir con ellos y pasar la noche en su casa que dormir en la calle o que la policía me cogiese.

Llegamos a una casa con un enorme jardín, algunas luces estaban encendidas, comenzamos a subir las escaleras del porche hasta la puerta.

Bienvenido a nuestro hogar, siéntete como en casa. —dijo Guille mientras abría la puerta, su hermano, por su parte, no abrió la boca aún.

Gracias... —mascullé.

Entré y caminé por el pasillo de la entrada hasta llegar a un amplio salón, podía escuchar las voces de más personas al fondo de la casa, todo estaba muy ordenado y limpio.

Guille soltó la bolsa de refrescos en la mesa y se adentró al pasillo del fondo, Rafa, su hermano, me miraba sin moverse.

¿Sois brasileños no? —pregunté nervioso.

El chico afirmó con la cabeza sin mediar palabra, caminó y se sentó en el sofá marrón oscuro que había en el salón.

Al rato apareció Guille sonriendo.

¿Qué, te gusta nuestra casa? —preguntó mientras recogía los refrescos y se metía en la cocina americana que tenían.

Sí, está chula. —dije.

La cocina y el salón comedor estaban conectados entre sí, muy al estilo americano, Guille sacó varios vasos y los llenó de lo que parecía cola, echó unos cubitos y me sirvió uno.

Toma, este es el tuyo. —me lo dio y lo cogí, pude sentir el frío tacto del refresco en mis dedos—. Toma hermano.

Y dicho esto se sentó en el sofá, los dos tomaron un sorbo.

Ahhhh, qué rico, estaba sediento. —dijo Guille sonriente—. ¿Y qué? ¿Nos dices tu nombre? ¿O te lo pongo yo?

Me llamo Tomi. —dije, y comencé a beberme el refresco, la verdad es que estaba sediento, ante sus miradas de sorpresa me bebí el refresco en segundos.

Tomi..., me gusta, es bonito. —dijo Guille.

Entonces mi vista comenzó a nublarse, Guille me observó y se levantó al ver que iba a caerme al suelo.

¡Cuidado!, no pensé que beberías tan rápido..., jajaja. —dijo riendo.

¿Qué? No entiendo... —mascullé con dificultad.

Guille me sujetó y me acompañó por el pasillo hasta un cuarto, dónde al principio escuché unas voces, abrió la puerta y vi una gran cama de matrimonio.

Ven, túmbate aquí. —dijo Guille soltándome en la cama.

Me intenté incorporar, pero me costaba, todo daba vueltas, miré y vi cómo se abría otra puerta de lo que parecía un baño y salían dos chicos más.

Joder, ¿Es un chico? Ya te dijimos que nos gustan las chicas. —era la voz de uno de los chicos, intenté concentrar mi mirada en ellos, el que preguntó era un chico joven y regordete, su pelo, ondulado y oscuro, se acentuaban en unos ojos pequeños y oscuros, de piel blanca, era bastante velludo, tenía mucho vello en sus brazos.

Es verdad, pero míralo, es un crío, imagina la pasta que sacamos con un vídeo con él... —dijo la otra voz, este chico, era de piel más oscura, aunque era blanco también, pero se notaba que estaba tostado por el sol, de pelo oscuro y con un piercing redondo y plateado en la ceja, su cabello era más largo, le pasaba por encima del hombro, parecía un guitarrista de metal.

Bueno, hemos tenido suerte encontrando a este chaval, no os quejéis. —dijo Guille con voz de reproche.

Miré para replicarle y vi como comenzó a desabotonarme la camiseta.

Rafa apareció de repente y miraba la escena, excitado.

Primero voy yo, que para eso es mi despedida. —dijo Rafa, al que por fin escuché su voz.

Claro hermano, todo tuyo, hazla nenita.

Rafa se subió a la cama y tomó el lugar de su hermano, terminó de desabrocharme la camiseta dejando mi torso a la vista, me resistí y se enfadó.

¿Qué creéis que estáis haciendo? ¡No me toquéis joder...! —grité desesperado.

Rafa me dio un guantazo en la cara cayendo de lado, se subió encima de mí y me susurró en el oído.

Putito, de aquí no te vas sin probarnos a todos.

Sujetadle, y tú, graba bien todo, el cliente paga bien, pero le molesta que tiemble la cámara. —ordenó Rafa a uno de sus compañeros, y con rapidez cada uno se puso a un lado de la cama y sujetaron mis brazos.

Voy a por las cuerdas. —dijo Guille, y salió del cuarto dejándome con su hermano y sus dos amigos perversos.

Tranquilo, todo irá bien... —dijo Rafa cínicamente, con sus manos comenzó a sobarme el cuerpo.

Yo intenté resistirme, pero era imposible, además me sentía mareado y sin fuerzas, me habían drogado o algo.

De repente, las luces se apagaron, todo quedó a oscuras.

¿¡Pero qué coño!? ¿Qué ha pasado?—Rafa me soltó en la cama con enojo.

No lo sé, igual saltaron los plomos... —dijo el amigo regordete.

Ve a mirar, joder, ¡así no podemos grabar!

¡Me traicionaste y ahora te mataré! —la voz de Chucky hizo que mis ojos pusieran toda su atención al oscuro pasillo.

Rafa sacó del cajón de la mesita lo que parecía un arma de fuego, un revólver de tamaño pequeño y apuntó al pasillo.

¿¡Quién está ahí!? ¡Da la cara, hijo de puta! —Rafa caminó a la puerta, pero lo detuve sujetando su brazo con mi mano.

¡No!, ¡Te matará! —pero apartó con un gesto de enojo mi agarre, dirigiéndose al oscuro pasillo.

Me levanté de la cama mientras me abrochaba mi camiseta, al hacerlo me dio un leve mareo, aún sentía los efectos de la droga que me dieron.

Lo hacía sin apartar la vista de Rafa, que caminó hasta el pasillo, un amigo con la luz del móvil apuntó al pasillo, pero no había nadie.

¿Guille?, hermano, ¿Estás ahí? —Rafa sujetaba con firmeza el arma, sin dejar de apuntar, avanzó por el pasillo, yo, por mi parte, con cierto temblor me posicioné detrás de él.

Tenía que salir de allí, pero ¿Cómo me encontró Chucky?, ¿Me había seguido? Maldita sea, debía volver a casa..., no, no podía, me detendrían, pensarían que yo maté a Joey, y nadie creería que fue mi muñeco.

Entramos al salón comedor y vimos Guille en el suelo, sangre rodeaba su cuerpo, donde yacía tirado.

¡¡Hermano!! —Rafa corrió a su encuentro y se arrodilló a socorrerlo, tenía lo que parecía una herida de arma blanca en el pecho, no se movía—. ¡Hermano!

Debo salir de aquí, y aunque no veía casi nada, entraba algo de luz por las ventanas, gracias a las farolas de la calle, concentré mis ojos e intenté ver, Rafa ya no estaba, aunque su hermano seguía ahí tirado.

Los otros dos chicos tampoco, no había nadie, habían desaparecido.

Vi a lo lejos la puerta de la casa, si corría igual podría llegar hasta ella, respiré hondo y salí corriendo sin pensarlo más, entonces me escurrí con la sangre y caí al suelo.

Auch, joder... —me golpeé la cabeza con el suelo, un gran dolor inundó mi nuca.

Unos pasos me alertaron a mi izquierda, giré la cabeza y pude ver a Chucky acercándose, en su mano portaba el arma de fuego que tenía Rafa.

Su cara, de enfado, y a la vez satisfacción, me miraba con detenimiento, se detuvo y me apuntó con el arma.

Todos los críos sois traicioneros. —dijo.

No, no fue así..., quería salvar a Jacob. —me comencé a levantar despacio.

Ohh, qué romántico... -dijo Chucky cínicamente.

Mira...

Cállate, pequeño hijo de puta, me traicionaste y ahora fíjate, ¿Para qué? Tú morirás y tu amigo Jacob será mi cuerpo.

Me terminé de levantar y observé su pistola.

¿Qué?, ¿Me vas a matar? Hazlo, total, me has jodido la puta vida, todos piensan que yo maté a Joey.

Chucky me miró y comenzó a reírse.

Jajajaja, son cosas que pasan..., ahora, dame el Amuleto. —ordenó poniéndose serio.

Miré a la puerta, pensando en escapar.

Ni lo intentes, o te mato. —Chucky, tras su amenaza, apuntó el arma hacia mi cara—. Ahora, dame el puto Amuleto joder.

Si lo hago, ¿No me matarás? —pregunté, intentando ganar algo de tiempo, y así pensar en algo, aunque fuese distraerlo.

Tal vez, pero dámelo de una puta... —Chucky no terminó la frase, Rafa, con una silla de madera, le golpeó por detrás tirándolo.

El arma de fuego cayó por el suelo deslizándose hacia mí, la detuve con mi pie y la sujeté con firmeza, apunté a Chucky, que se revolvió y entonces pegué un tiro a su lado, casi dándole, fue de aviso.

Chucky se detuvo y me miró con enojo.

¿Qué...., qué coño eres? —Rafa, con sangre en la cabeza, y lo que parecía una puñalada en el costado, miraba a Chucky con sorpresa.

Es un muñeco asesino, será mejor que te alejes de él, ven a mi lado, rápido. —ordené.

Rafa, sin apartar la mirada de Chucky caminó con dificultad hasta mi lado, yo no dejaba de apuntarle con el arma, ambos retrocedimos dirigiéndonos a la entrada de la casa, debíamos salir de allí.

Chucky con mirada desafiante sacó con rapidez un cuchillo y lo lanzó contra mí, clavándolo en mi hombro, aprovechó y corrió hacia mí, entonces le pegué un tiro en el cuerpo.

Ahhhh, ¡¡Hijo de puta!! —Chucky volvió a levantarse y corrió de nuevo hacia mí, estaba ido.

No lo dudé y le pegué uno, dos, tres y cuatro tiros más, haciéndole retroceder y cayendo al suelo sin moverse.

Con dolor saqué el cuchillo, que no era muy grande, de mi hombro, Rafa, por su parte, se sujetó en mí con dificultad, en ese instante escuché de lejos las sirenas, eran de policía.

Ambos salimos de la casa como pudimos, pero Rafa no podía más y cayó al suelo del jardín.

Aguanta, un poco más, vamos... —intenté levantarlo, pero él no podía seguir.

No..., no puedo más... —Rafa se desmayó en el suelo.

Dos coches de policía se detuvieron cerca, aproveché y solté el arma por el agujero de la alcantarilla de la calle, del coche salieron cuatro agentes y se acercaron a socorrernos.

¡Está en la casa! —grité aún exaltado.

Tres de ellos avanzaron hasta la casa y entraron, mientras uno atendía a Rafa, el otro pedía una ambulancia.

Yo miré a la casa, expectante, el frío golpeaba mi cara, ahora, con lágrimas por todo lo vivido, un policía salió y se acercó a nosotros.

No hay nadie, pero hemos confirmado tres muertos.

Atónito, tumbado en la ambulancia, observaba como me alejaba de la casa, pensando en qué sería de mí si nadie había sobrevivido, nadie creería mi versión.

(Continuará...)

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Creado (2015), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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sábado, 11 de abril de 2015

Jugando con Chucky - Capítulo 8 ''Traición''

Capítulo 8 ''Traición''

Chucky se subió de un salto a la cama y sacó su cuchillo con una expresión furiosa.

Está claro que hacer planes con críos no era buena idea, ya es hora de volver a lo que mejor sé hacer, ¿Qué tal si te lo clavo en el cuello, capullo de mierda?

Se abalanzó contra mí, el cuchillo brilló por un segundo bajo la tenue luz del cuarto, esto era mi fin.

Pero Jacob me empujó a un lado en el último instante, el cuchillo falló por centímetros.

¡Espera! —gritó Jacob, colocándose entre los dos—. Perdónale, a veces Tomi es impulsivo, no piensa lo que dice...

Chucky se quedó quieto, con la respiración agitada, su mirada era fuego, por un segundo, olvidamos quién era en realidad, un asesino encerrado en el cuerpo de un muñeco.

Una palabra más, y te juro que la muerte que te daré será tan lenta y dolorosa que rogarás que acabe rápido, y no lo haré... —dijo con voz fría.

Dale otra oportunidad. —pidió Jacob con suavidad—. Solo está alterado.

Chucky me miró una última vez, luego se guardó el cuchillo.

Sé muy bien lo que debo hacer. —dijo Chucky, y se marchó, aún con furia contenida en cada paso.

Jacob intentó consolarme, más tarde regresé a mi cuarto.

Chucky no volvió, prefirió quedarse en casa de Jacob, esa noche dormí solo, con mil pensamientos rondando mi cabeza.

No iba a permitir que Jacob volviera a acercarse a Cachu, no después de lo que pasé, pero tenía que hacer algo...

A la mañana siguiente decidí faltar a clase, tenía que conseguir el dichoso amuleto, me vestí y salí de casa y tomé la bicicleta. Pedaleé con fuerza hasta la casa de Cachu.

Justo entonces, lo vi salir, Cachu, con su hermana y su madre, se subieron a un coche granate, seguramente irían al Instituto, me escondí detrás de unos arbustos.

Esperé y cuando el coche desapareció calle abajo, me acerqué a la casa por detrás, todas las ventanas estaban cerradas.

Vi una enredadera en la casa vecina, subí, y pegué un salto perfecto para aterrizar en el tejado de Cachu.

La ventana del desván estaba abierta, pegué un salto dentro, caí entre trastos y polvo.

Ufff... Vamos, vamos... ¿Dónde estás?

Encendí la linterna del móvil, avancé por la sala, estaba completamente a oscuras, solo iluminada por la luz que entraba por la ventana.

Me limpié el polvo de la ropa cuando aterricé y comencé a caminar por la estancia buscando una salida, pero conforme más entraba más oscura se volvía la sala.

El aire olía a humedad, saqué mi móvil y encendí la linterna, apunté y vi una cara, me miraba fijamente, de la impresión caí de culo sin detenerme de apuntarle, la cara se acercó a mí lentamente, tembloroso intenté levantarme y una mano se posó en mi hombro.

Al darme la vuelta vi a un muñeco parecido a Chucky, sobresaltado, me levanté y retrocedí, entonces choqué con alguien, o con algo.

Me di la vuelta con temor y vi a Chucky.

¿Tú?, ¿Qué haces aquí?... —pregunté asustado.

Lo que había visto era a Chucky reflejado en un gran espejo.

¿No pensarás que esta vez te dejaría solo?, no me fío de ti. —dijo Chucky.

¿Qué no te fías de mí?, ¿Y tú qué?, ¿Yo sí debería fiarme de ti?

Cállate y busca el Amuleto.

A regañadientes acepté su orden, al fin y al cabo, necesitaba encontrar ese amuleto para librarme de él.

Miré al fondo del desván, dónde me pareció ver a Chucky, era un espejo, por eso me pareció ver un muñeco parecido, era su reflejo, ambos nos acercamos al espejo, era extraño, en silencio lo observamos.

¿Qué? —preguntó Chucky.

¿Qué pasa? —le miré extrañado, su cara era de asombro.

¿Qué ves? —preguntó Chucky sin dejar de observar el espejo.

¿Cómo que qué veo? A nosotros...

¿Seguro? Porque yo veo..., veo... —Chucky se calló.

¿Qué ves? —pregunté, pero no contestó.

Nada, es igual, sigamos buscando. —dijo con un tono de enfado.

Chucky se alejó mirando por el desván, yo me quedé unos segundos más mirando el espejo, entonces mi propia silueta me sonrió y me guiñó un ojo, asustado, retrocedí unos pasos tropezando y cayendo al suelo de culo.

¿Qué haces? —Chucky se acercó y me miró—. ¿Qué viste?

¿Eh?, no sé, creo que ese espejo no es normal... —respondí mientras me incorporaba, miré al espejo y vi en mi bolsillo el Amuleto, ¿Cómo era posible?

Llevé mi mano al bolsillo y efectivamente sentí el tacto del Amuleto, como fuese, lo tenía. ¿Me lo dio el espejo?

Sigamos buscando, será mejor ir al cuarto donde viste el Amuleto falso, quizás allí esté el original.

Cuando tengas el Amuleto..., ¿Qué harás? —pregunté.

Chucky calló.

¿No respondes?

Lo importante es encontrarlo primero, después ya se verá...

Sus palabras no me gustaron, Chucky iba a meterse en Jacob, lo sabía, siempre quiso ser Jacob.

Retrocedí unos pasos y salté hacia la cornisa de la ventana, intentando subir, Chucky se percató y vio el Amuleto en mi bolsillo.

¿¡Estás huyendo con el Amuleto!? ¡¡¡¡¡Hijo de putaaa!!!!! —Chucky, furioso, sacó el cuchillo y corrió hacia mí.

Yo, desesperado y con todas mis fuerzas, logré salir del desván dejando allí a Chucky.

¡¡Te mataré!!, ¿Me oyes?, ¡Juro que te mataré! —gritaba Chucky desesperado.

Bajé corriendo por el tejado con cuidado y enganchado a una enredadera, salté hasta el césped de la casa, sujeté con fuerza el Amuleto en todo momento para que no se me cayese, ya que no me cabía del todo, la mitad sobresalía de mi bolsillo.

Corrí como alma que lleva el viento, debía hablar con Jacob e intentar eliminar a Chucky.

Conforme lo pensaba vi a la policía, dos coches estaban aparcados en el porche de casa.

Una ambulancia acompañaba a los dos coches policiales, los vecinos de alrededor miraban expectante lo que pasaba desde sus casas.

Me acerqué y entré en mi casa con temor, ¿Habrá pasado algo con Jacob?

¿Mamá? —pregunté.

¡¡Corre, hijo, corre!! —gritó mi madre saliendo del salón con lágrimas en los ojos, mientras una chica con uniforme policial la sujetaba.

¿Cómo?, ¿Qué está pasando? —pregunté.

En ese momento aparecieron dos policías más, me miraron con temor, uno de ellos bastante mayor y otro de edad media.

Chico, al suelo y que vea las manos. —ordenó.

¿Cómo? —pregunté sin entender.

¡¡Dicen que has matado a un tal Joey, su cuerpo está en el sótano de casa!! —gritó mi madre intentando liberarse.

¿Qué? ¡Yo no hice nada! —grité desesperado.

Chico, haz lo que decimos y nadie saldrá herido. —el agente se acercó con su mano en el arma de la cintura.

Debo pensar, si me detienen, Jacob estará perdido.

Vale... —levanté las manos con ademán de ponerme en el suelo y cuando bajaron la guardia salí disparado por las escaleras, subí corriendo, ignorando sus avisos.

Entré corriendo en mi cuarto y atranqué la puerta, moviendo la cómoda y taponando la entrada.

Esto los retrasará. —mascullé.

Saqué una mochila del armario, la abrí, y tras sacar ropa, escondí el amuleto dentro.

Chaval, no nos hagas hacerlo por las malas, ¡¡Abre la puerta o la echamos abajo!!

Volví a guardar la mochila dentro del armario con nervios por la presión de ser detenido.

Escuché una patada en la puerta, y en ese momento la puerta fue abierta de una patada, rompieron la manivela, comenzaron a abrir la puerta más aún retirando la cómoda.

Sin saber qué hacer, miré a la ventana para escapar, pero mis pies no respondían, mis ojos vidriosos, impotente.

Uno de los policías comenzó a entrar de lado con dificultad y sin pensarlo salí corriendo por la ventana.

Chaval no huyas, ¡Será peor! —dijo el agente mientras entraba, le ignoré y salí por la ventana, entonces noté su mano en mi tobillo, me sujetó con fuerza intentando cogerme.

¡¡Suélteme!!, ¡¡Yo no hice nada!! —me revolví y tras un forcejeo logré liberarme cayendo, rodando por el tejado hasta caer al césped de mi casa.

Me levanté con dificultad, me dolía la muñeca, creo que me hice daño al caer, miré a mi alrededor, los vecinos miraban a la distancia todo.

Salí corriendo, corrí tanto que cuando quise darme cuenta estaba en una zona del barrio que no conocía, me detuve respirando con dificultad y observé a mi alrededor, todo estaba en silencio, era ya muy tarde y la oscuridad se hizo presente.

Caminé sin rumbo fijo con ganas de llorar, Chucky mató a Joey, y me culpaban a mí, qué idiota he sido confiando en ese muñeco asqueroso.

Empezaba a refrescar y me senté en un banco que había en la acera de la calle, miré al cielo, sin saber qué iba a hacer ahora, Chucky me buscará para matarme y la policía me buscaba por un delito que no cometí...

(Continuará...)

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Creado (2015), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403630106