jueves, 2 de mayo de 2013

Mi hermanito - Capítulo 11 ''Me rompen el culo''

 

Capítulo 11 - Me rompen el culo

Era domingo, el partido con el equipo no fue bien, perdimos y encima por mi culpa, estaba demasiado centrado en todo lo que sucedió anoche con mi hermano y el mulato.

Mis compañeros se fueron marchando, yo seguía bajo el agua, en las duchas, con los ojos cerrados disfrutaba del agua temblada en mi cara, en ese momento me sobresalté.

¡Eh!, el agua no es infinita, ¿Sabes? —el entrenador cerró la llave de la ducha, ni me había dado cuenta, estaba ahí solo, ya se habían ido todos, mis pensamientos me distrajeron de lo que pasaba—. Bueno, ¿Qué pasa? ¿Hacías tiempo para estar a solas?

Ahí estaba yo, desnudo, y el entrenador a mi lado mirándome de forma lasciva.

No, míster, lo siento, no me di cuenta, ya me voy. —dije con cierto temor.

No corras tanto, no te estoy echando. —me sujetó del brazo y prosiguió—. Sabes..., ya hace mucho que me chupaste la polla, y la verdad echo de menos tu boca...

Me quedé helado, aún flipaba, la naturalidad con la que el entrenador decía este tipo de cosas daba miedo.

No, gracias, es que ya tengo que irme... —dije excusándome.

No..., aún no...

El míster, que me sujetaba con su mano derecha, apretó con fuerza de mi brazo izquierdo, haciéndome daño, tras ver mi cara de quejido, sonrió, posó su mano izquierda en mi hombro sin soltarme aún y presionó hacia abajo, me resistí.

¡NO! —grité con fuerza, grave error, eso no le gustó, me zarandeó y lanzó contra el suelo.

No debiste hacer eso, y de aquí no te vas sin que te folle joder, no lo aguanto más, necesito FOLLARTE. —su mirada, de desquiciado, me miraba con demasiado deseo, comenzó a bajarse la bragueta del pantalón conforme se acercaba—. No grites, o te irá peor.

El entrenador se inclinó y me puso en pie de nuevo, apoyó su mano en mi culo, aún mojado por el agua de la ducha que me estaba dando, estrujó mi nalga izquierda mojada mientras se relamía los labios, yo me dejé hacer sin saber cómo reaccionar, también porque era algo que me pilló de imprevisto.

¿Te gusta esto?... —sus dedos fue introduciéndose dentro de mi culo, noté como introducía un dedo dentro y se me escapó un gemido.

Él sonrió e introdujo más dentro su dedo, comenzó a follar mi culo con él y mi cuerpo se tensó, mi pene se puso duro y me la agarro comenzando a pajearme.

Sabes..., de todos mis jugadores, tú eres mi favorito, me encantas, te ves tan frágil..., tan lindo..., tus labios..., tu culo..., todo tu cuerpo me encanta, desde que entraste en el equipo he soñado con hacerte mío..., de follarte, aquí mismo, mientras el agua moja nuestros cuerpos.

Su confesión me daba temor, abrió de nuevo el grifo del agua y comenzó a mojarnos a ambos, mientras seguía follándome con dos dedos, un momento, ¿Cuándo metió el segundo dedo?

Soltó mi polla y llevó su mano a su boca, la lamió toda mientras me miraba con ojos lascivos, estaba saboreando el olor de mi polla.

Mmmm que rico... —sacó sus dedos de mi culo y me dio la vuelta—. Ahora es cuando viene lo mejor, has sido un jugador muy malo, y el míster debe castigarte, ¿Lo entiendes verdad?

Intenté de nuevo huir pero fue tan estúpido que me escurrí y él me dejó caer al suelo, me hice bastante daño en las costillas, él, mirando sonriente, comenzó a desnudarse, su torso, con vello, sus piernas, también con vello, su cuerpo estaba bastante musculado, llevó sus manos a su cabello y se quitó lo que sujetaba su coleta, soltándose así el cabello, que lo tenía largo, parecía un cantante de metal de los ochenta.

Una vez desnudo, me sujetó del cabello con fuerza, haciéndome daño, me llevó a su polla y me la metió en la boca, no me quedó de otra, comencé a chuparle la polla a mi entrenador, por tercera vez.

Pero esta vez sería diferente, no iba a dejar que me follase mi entrenador o ya no habría vuelta atrás, le hice daño con mis dientes.

¡Ahhhhhh! ¡Serás cabrón! —me la sacó de la boca y me pegó un bofetón con su mano derecha tan fuerte que me congeló la cara—. ¡¡Tú lo has querido!!

Me sujetó de nuevo poniéndome en pie, era más fuerte que yo, no podía hacer nada, me puso contra la pared y me lamió la cara lascivamente.

Vas a ser mío, voy a preñarte como hizo ese negro en el parque, puto desagradecido.

El entrenador me comenzó a meter la polla sin miramientos, menos mal que el agua y el haber sido follado la noche anterior ayudó a estar más lubricado, aún así era demasiado gorda y notaba como mi culo se iba abriendo más conforme me taladraba.

Me sujetó de la cintura con fuerza y pegó su cuerpo contra el mío, el agua mojaba nuestros cuerpos aún, recordé cuando mi hermano me folló por primera vez, fue también en la ducha.

Un sentimiento de culpa me invadió, ¿Qué estaba haciendo? Intenté evitar que siguiese pero me tenía sujeto con fuerza, no podía hacer nada, me tenía dominado y él lo sabía.

Déjeme ir. —supliqué con miedo.

Y te irás, cuando te haya follado este culo. —dijo con un tono amenazador.

El entrenador comenzó a bombear mi culo con fuerza, su respiración se entrecortaba y yo podía sentir cierto dolor en mi ano, que me quemaba, la intensidad del dolor crecía conforme más me bombeaba.

Ahhh sí joder, Matty...

¿¡Matty!? Ese..., ¡Ese era el nombre de su hijo!, joder, tenía fantasías con su puto hijo, se imaginaba que se estaba follando a su puto hijo, que hipo de puta...

Puse mis manos en la pared intentando respirar y concentrarme, el entrenador empezó un vaivén frenético, me follaba el culo a mucha velocidad, no se dio cuenta que se le escapó el nombre de su hijo.

Joder, por fin, por fin te estoy follando, sabía que caerías, todos caéis, y más tú, se notaba que eras un putito que da el culo a cualquiera, ¿Verdad?

No dije nada, me daba con más fuerza.

¿¡¡Verdad!!? —insistió.

Sí... —mascullé con dificultad, ¿Qué más daba ya seguirle el juego? Es decir, ya me estaba follando, así que era mejor no buscarle las cosquillas y provocarle, sus envites aumentaron de intensidad y nuestros gemidos aumentaban de decibelios cada vez más.

Me folló durante un buen rato, mis piernas me fallaban y mi mente nublaba mi vista, ya no podía más, un dolor agudo punzaba mi culo.

Espere, míster, porfa, pare, no quiero seguir. —intenté apartarme pero me sujetaba con fuerza de la cintura.

Cállate putito, querías polla, y aquí la tienes. —el entrenador me la clavó hasta el fondo soltando un aullido de placer y entonces noté como mi interior era inundado de su semen, por unos segundos me levantó del suelo solo con la fuerza de su polla dentro de mi, sentí su corrida, muy espesa además, con varios disparos me rellenó por dentro como a un pavo en navidad.

Tras terminar, se salió de mi interior y toda su leche salió de mi culo bajando por mis piernas, se mezclaba con el agua que aún caía, perdí mis fuerzas y caí al suelo de rodillas, mi culo me ardía horrores.

Bueno, te doy un minuto para limpiarte, puto, como tardes más me enojaré. —dijo el entrenador de forma despectiva mientras recogía la ropa del suelo y se vestía, me miró y sonrió con sorna—. Quien nace puto se queda puto.

Tras esas palabras despectivas del entrenador, éste se marchó y me dejó solo mientras el agua caía por mi cuerpo, me sentía mal, como si todos me usasen, como si fuese un juguete, y lo peor es que yo no tenía el coraje suficiente para negarme u oponerme, era débil, era un puto.

Terminé de ducharme y con ojos llorosos salí de las duchas, me vestí y salí del vestuario, un estruendo vaticinaba que se aproximaba una tormenta, y así fue, tras unos minutos la lluvia caía con tanta fuerza que podía sentirla en mi piel. Comencé a caminar de vuelta a casa, mi culo me ardía demasiado, por el camino pensaba en muchas cosas cuando una mano me empujó contra un árbol.

Tenemos que hablar. —Luis me tenía sujeto contra el árbol sin yo poder hacer nada.

¿Qué coño haces tú aquí?, ¿Qué quieres? —lo miré casi intimidado.

El estruendo de un fuerte y sonoro trueno mezclado con un relámpago y la luz del mismo se posicionó a su espalda, dándole un aspecto mas temible, estaba enfadado.

¿¡Qué es lo que quiero!? A tu hermano, es mío y tú me lo has robado. —contestó apretando el puño derecho.

Yo no te robé nada, ¡No es de tu propiedad! —dije apartándolo de mí con un empujón.

Su mirada fría contra mí me hacía estremecer, a pesar de que vivíamos en un pueblo y era una hora donde apenas había gente sumado a la tormenta tenía miedo de que alguien nos viese.

Dime, putito, ¿Tu hermano sabe que das tu culo así de fácil? —me preguntó ahora con otro tono.

No puede ser, lo ha visto, me tiene cogido, si le cuenta esto a Rubén lo perderé para siempre...

Iba a hablar cuando aparecieron tres chicos de la nada, no los vimos venir.

¡Eh Luis!, ¿Dónde coño estabas? —el chico que le preguntó era rubio como mi hermano, pero de cabello corto, delgado y el que parecía el líder del grupo, intimidaba solo con su mera presencia, era Peter.

Al lado de Peter había otro chico, de su misma altura, lleno de tatuajes y bastante corpulento llamado Lucas, y por último uno mas bajito y gordito llamado Víctor, los tres formaban el grupo de los típicos abusones de la escuela, aunque al parecer, ahora con Luis eran cuatro...—. ¡Te estoy hablando Luis!

Luis se giró y su personalidad cambió totalmente de manera más sumisa, me soltó y se interpuso entre ambos, estaba claro que no quería que me vieran.

Ah, perdona tío, se me había olvidado, justo ya iba hacia allí, pero con esta lluvia... —Luis se excusaba.

No me pongas excusas Luis, Víctor nos invitó a su casa y vamos a ir, hay que liarla gorda, hacía mucho que no veníamos al condado. —se detuvo un momento y fijó su mirada en mí—. ¿Quién es tu amigo? ¿O es otro de tus esclavos?

Las risas del los tres chicos no se hicieron de rogar, después, un silencio que solo la lluvia rompía.

Te hice una pregunta Luis, ¿No nos vas a presentar? —insistió Peter.

Ah, sí, es..., bueno, se llama Tomi y...

Deja que hable él, ¿O es mudo? —dijo Peter, y ante sus palabras Luis se calló y se apartó a un lado bajando la mirada, estaba atemorizado, nunca lo había visto así.

Me llamo Tomi, y no le conozco ni soy su esclavo. —dije con enojo.

El chico rubio se acercó a mi y me miró fijamente, se giró a ver a sus amigos y se empezó a reír con burla de mí respuesta.

Vaya, vaya, que gran sorpresa, Luis, ¿Tu esclavo la chupa bien?

Luis se mantenía callado y los dos acompañantes del rubio se reían a cada tontería que éste decía.

¿Eres sordo? Te dije que no soy su esclavo.

Sin poder si quiera reaccionar me puso su antebrazo izquierdo en mi cuello y sacó una navaja con la derecha, para apuntarla a mi cara.

¿Qué has dicho? —su mirada fría e intimidante me hacía estremecer todavía más.

Vamos tío suéltalo, lo dijo sin pensar, es su forma de hablar... —decía Luis.

¡¡Cállate!! —giró Peter, Luis se calló y no volvió a hablar, la lluvia casi se había detenido, y ahí estábamos los cinco, bajo uno de los árboles frondosos de la calle, se habían dado cuenta que ahora los gritos no serían ahogados por la tormenta y podrían escucharnos algunos vecinos.

¿Sabes lo que les pasa a los esclavos insumisos como tú? —su navaja empezó a rozar la mejilla izquierda de mi cara.

El grupo entero miraba expectante esperando que hacía su líder.

Te hice una pregunta esclavo. —dijo Peter con un tono amenazador.

No, no lo sé... —mascullé.

Los rajamos, como a un cerdo y lo dejamos tirados para que se desangre, de hecho, tanto yo como Luis recién escapamos de un correccional por rajar a un cerdo como tú.

No soy ningún esclavo... —dije mientras procesaba lo que sucedía, ahora entendía todo, este tipejo llevaba años en el correccional con Luis, se escaparon..., ¡¿Por Rubén?!

Sí lo eres, eres el esclavo de Luis, todos tenemos un esclavo, y los esclavos insumisos como tú deben ser castigados, pero voy a pasártela por esta vez, abre la boca.

Temía las consecuencias de que no le hiciese caso, así que lo mejor era obedecer para que todo terminara cuanto antes.

Te dije que abrieras la boca, no lo diré tres veces. —dijo Peter.

Abrí la boca lo que pude y el chico rubio escupió saliva dentro de mi boca sin poder reaccionar, la cerré enseguida pero su saliva había entrado.

No, no, traga —su navaja empezó a pincharme la cara y me dolía, así que tragué.

Buen chico, ahora abre la boca de nuevo.

Tío, vámonos ya, nos pueden pillar... —Luis estaba cada vez más nervioso.

Cállate Luis, eres muy pesado, abre esa bocaza de nuevo y tu esclavo será un pinchito de carne. —se giró de nuevo a mí tras sus palabras a Luis—. Aunque aquí el único que abrirá la boca serás tú, ¿A que sí? Ábrela.

La volví a abrir a regañadientes, mis ojos eran de furia y él lo sabía, lo peor es que le gustaba la situación, noté que estaba duro, podía sentirlo contra mi cuerpo, tras abrir mi boca volvió a escupir saliva dentro, sin que me lo dijera, la tragué.

Bien, así me gusta, ¿Ves?, empiezas a ser consciente de tu posición, vuelve a abrirla.

La volví a abrir y volvió a escupir en mi boca, al ver como tragaba su saliva sumisamente se echó a reír.

¡Fijaros! ¡Que putito tan sumiso tenemos aquí!

Peter se acercó a mí y me comió la boca, yo, sorprendido solo me dejé llevar, su lengua se metió en mi boca, succionó mi lengua y casi me ahogo, me faltaba el aire, podía sentir como con su boca me pasaba saliva, tras eso, dejó de besarme y se separó relamiéndome.

No está mal joder, besas bien. —dijo mordiéndose el labio, se acercó de nuevo a besarme.

¿Qué coño está pasando aquí? —la voz de mi hermano pilló a todos desprevenidos—. ¡Suéltalo!

Peter, aún sujetándome del cuello con fuerza miró a mi hermano con ira.

¡¡Coño!!, ¿Rubén?, ¡¡Cuanto tiempo!!, ¿Este es tu novio?

La cara de Rubén al ver a los tres chicos y a Luis se puso blanca.

Que..., ¿Qué hacéis aquí? —preguntó con temor.

Ya nos han dejado salir, como puedes ver, perro, fuiste muy malo, ¿Sabes? Responde, ¿Éste es tu novio? —preguntó con su navaja en mi mejilla.

Es mi hermano, ¡Pero si no lo sueltas te destrozaré! —Rubén se agachó y cogió del suelo una gran piedra—. ¡No lo diré dos veces!

Peter con la mirada hizo un gesto a sus amigos y éstos se lanzaron contra mi hermano, lo intentaban sujetar para que no se moviese, aproveché ese momento para propinarle una patada en sus partes a Peter, que dolorido, se llevó las manos a su entrepierna.

¡Hijo de puta! ¡Estás muerto!... —entre dolores intentó gritar pero apenas podía moverse.

Me abalancé sobre Víctor, que era el gordito y lo tiré al suelo, mi hermano se zafó de Lucas y salimos corriendo calle abajo, miramos atrás y los tres nos seguían corriendo.

Seguimos huyendo hasta salir del condado, a mi me costaba mucho, el culo me dolía demasiado, me ardía, ambos vimos la fábrica a lo lejos y nos dirigimos a ella.

La lluvia se hizo presente de nuevo y comenzó a llover, llegamos a la entrada de la fábrica y nos paramos a coger aire, al mirar atrás vimos que aún nos seguían, pero estaban bastante lejos, Lucas era el que más cerca estaba, no nos quedó otra, entramos a la fábrica.

Empezamos a subir plantas hasta llegar a la tercera, nos metimos entre los escombros de la zona mas derruida y nos escondimos allí en silencio.

¿Qué hacemos? —mi hermano, agitado y mojado por la lluvia me miraba esperando una respuesta.

Lo miré sin contestarle, aún tenía la piedra en su mano, yo cogí un palo que había cerca de los escombros.

Defendernos si nos encuentran. —dije alterado.

Ya... —mi hermano no parecía muy convencido.

Esos te conocen, del Internado, ¿No es así? —pregunté a mi hermano, éste afirmó con la cabeza.

Peter y Luis estaban en el Internado, allí los conocí, llevaban años..., no sé por qué les dejaron salir, aún no tienen mayoría de edad...

Peter dijo que se escaparon...

Rubén negó con la cabeza, se lo imaginaba.

Escucha Tomi, son unos hijos de puta, al menos esos dos, no conozco ni a esa mole de Lucas ni al gordo... —mi hermano estaba agitado y temblaba—. Sabía que Luis volvería, pero no que vendría con amigos...

Joder... —sujeté con fuerza el palo, no quedaba de otra que defendernos si nos pillaban.

¿Qué querían? ¿Por qué te estaban atacando? —Rubén miró a mis ojos con duda.

Por culpa de Luis, el me encaró y...

Joder, lo que faltaba..., te metí en esto sin tú tener nada que ver. —dijo Rubén cabizbajo.

No, hermanito, estamos juntos los dos, hasta el final. —mis palabras iluminaron su cara y le saqué una leve sonrisa.

Escuchamos pasos y voces, hablaban entre ellos, se escuchaban aún lejos, Peter avisó que estábamos dentro de la fábrica, sus pasos indicaban que habían entrado.

La lluvia de la tormenta volvió a pegar con fuerza, eso nos daría cierta ventaja, gracias al ruido de la misma podríamos intentar escapar sin que nos escuchasen.

Al fondo pude distinguir la cabeza de Peter, estaba en nuestra planta buscándonos, miré a mi hermano y lo señalé para que lo viese, al verlo nos metimos más dentro de los escombros, no podrían vernos a no ser que se asomasen debajo directamente.

¡Salid! ¡Putas ratas! Salid o será peor, ¿Pensáis que estáis aquí a salvo? Os prometo que si sois obedientes seré bueno, ¡¡Pero si me seguís enfadando no salís de aquí con vida!! —gritó Peter, que sabía que nos tenía acorralados.

Allí estábamos, indefensos, contra cuatro chicos más grandes que nosotros y mucho más violentos y furiosos, en una fábrica abandonada a varios kilómetros de distancia del condado.

Estábamos JODIDOS.

( Continuará... )

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Creado (2013), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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domingo, 28 de abril de 2013

Mi hermanito - Capítulo 10 ''Mi hermano y el mulato''

Capítulo 10 - Mi hermano y el mulato

¿Qué leches haces aquí? ¿Esto no es un juego sabes? —le dije enojado.

Claro que es un juego, y a mi me gustan los juegos, ¿Y sabes qué? Te has metido en uno muy peligroso, y ahora te toca jugar, además, esto será divertido —Akin sonrió y miró a lo lejos, seguí su mirada y vi a mi hermanito, se acercaba hacia nosotros, aún estaba lejos pero nos iba a pillar.

¿Quién es ese? —preguntó Akin con una sonrisa.

¿Estás loco? ¡¡Vete de aquí!!

En ese instante mi hermano entró en escena.

¿Quién es este? —la voz de mi hermano me hizo aterrizar a mi triste realidad.

Akin miró sonriente a Rubén y después me devolvió la mirada triunfante, mientras levantaba las cejas, esperando ver que hacía o decía, pero mi silencio era lo único que ofrecí.

Me llamo Akin, soy un amigo de tu hermano, Akin le ofreció la mano derecha pero mi hermano, tras observarlo con cierto rechazo, decidió no darle la mano.

Nunca me habló de ti, y yo conozco a todos sus amigos. —Rubén se giró hacia mí.

Sí, bueno, es un conocido más que un amigo. —interrumpí—. Y ya se iba a su casa, ¿Verdad?

Mi mirada asesina pretendía hacer que Akin se diese cuenta de que era mejor que se marchase cuanto antes.

Bueno, ya nos veremos por aquí, llámame. —Akin se acercó y metió un papel con su número de móvil en mi bolsillo, después se marchó por donde vino, mientras se alejaba mi hermano emprendió el camino junto a mí de vuelta a casa.

Hubo un silencio bastante incómodo, creo que Rubén se imaginaba algo. Entró en casa y yo fui tras él.

Espera, Rubén, debo hablar contigo, es importante. —le di un toque a mi hermano en el hombro mientras entraba en la cocina, éste abrió el frigorífico, sacó un cartón de leche y vertía un poco en un vaso.

¿Qué pasa? —me preguntó.

Es sobre..., bueno..., a ver como te lo explico... —buscaba las palabras correctas, la frase idónea, pero mi mente estaba bloqueada.

Pues date prisa que pronto llegan mamá y...

Anoche volví al parque. —le corté sin escuchar lo que decía—. Verás, yo..., bueno..., alguien me buscaba y fui a decirle que no me buscase más, pero claro, al ir me encontró y ahora me busca con más insistencia...

Mi hermano dejo el vaso en la mesa y se apoyó en ella.

¿Como? No entendí nada, ¿¡Buscabas el qué!? —preguntó entonando con fuerza la última pregunta.

No, yo no buscaba nada, me buscaban a mi.

¿Quién te buscaba? —mi hermano comenzaba a enojarse.

Pues... —me di la vuelta, debía pensar bien como explicarle todo—. Iré al grano, la noche que te seguí...

Si...

Acabé en el parque. —confesé.

Eso ya me lo has contado Tomi.

Ya, pero no toda la historia, una vez allí un chico lo hizo conmigo, ese chico era el de antes... —confesé por fin.

Ahh... —la cara de mi hermano cambió por completo.

Pero no es lo que parece...

¿Y entonces por qué estaba ahí? ¿Querías aprovechar que me fui para follar con el?

¿Qué?, ¡No!, ¡Claro que no!, Puede parecer lo que no es Rubén, en realidad está aquí porque me siguió anoche...

¿O sea que anoche fuiste de nuevo al parque? —Rubén se alejó y comenzó a subir las escaleras hacia su cuarto con enfado—. ¡Es que soy subnormal!, ¡Y yo confiando en ti! ¡Todos sois iguales! ¡Todos! —y de un portazo cerró la puerta.

Subí las escaleras tras él y justo cuando iba a llamar a su puerta, Rubén la abrió.

¿Qué soy para ti? —preguntó empujándome hacia atrás.

¿Me dejas explicarte Rubén? Fui porque me dejaste por Luis, ¿Recuerdas?

¡Pero era una argucia! —dijo excusándose.

¿Y qué?, ¡Yo no lo sabía!, estaba muy mal, y sí, pensé en Akin, así que fui, pero porque él me buscaba y quería decirle que me dejase en paz, entonces me siguió sin yo saberlo y por eso estaba antes aquí, ¡Yo no sabia nada!

¡¡Joder, te dejo y esa misma noche te vas con otro!! ¡¡Cuanto amor!! —mi hermano negaba con la cabeza y alterado.

Rubén estás siendo injusto, cálmate por favor.

Espera, ¿Y por qué te siguió?, ¿Te folló? —me preguntó con furia.

¿Qué?, No... —mentí.

¿Y como sé que es verdad?

Porque soy tu hermano, y te digo la verdad, eso fue lo que paso, confía en mi... —volví a mentir.

¿No pasó nada mas? —la mirada de mi hermano buscó la mía y yo instintivamente aparté la mirada.

No sabía si contárselo, si lo hacía lo perdería para siempre, así que recordé al entrenador, lo mejor para evitar contar una mentira era contar otra verdad en su lugar.

Sí, sí pasó algo, allí fue cuando vi al entrenador, la primera vez que fui, por eso me encontraste en su despacho, porque me hizo chantaje, me obligó a chupársela, y anoche volví a verlo, pero no hice nada con él. —volví a mentir.

Mi hermano pareció creerme, se sentó en su cama, respiró profundamente y me miró de nuevo.

¿Y ahora qué? ¿Qué quiere ese negro?

Se llama Akin.

Me da igual como se llame, ¿Qué quiere? —Rubén me miró con enojo, no apartaba su vista de mí.

Creo..., bueno, no estoy seguro, pero creo que está pillado por mí...

¿Qué dices? ¿Se volvió loco? No vas a dejarme, y menos por ese negro. —las palabras de mi hermano sonaron un poco racistas.

¿Qué tiene que ver el color de su piel? —le repliqué.

Nada. —mintió—. Además, ¿Qué pasa?, ¿Te pone y quieres que vuelva a follarte? Sin palabras... —Rubén sonrió de manera irónica.

Rubén, ¿Te escuchas? Estás exagerando, ya sabes que yo te amo a ti, hablaré con él y lo solucionaré.

Nos tiene cogidos por los huevos y todo por tu culpa. —apretó sus puños con fuerza ignorando mis palabras.

Lo siento... —me disculpé bajando la mirada.

Mi hermano se echó en la cama boca arriba y cerró los ojos.

Ya sé, dile que quiero follar con él.

¿¡Perdona!? —pregunté incrédulo, estaba flipando.

Pues eso, dile que si promete dejarnos en paz, dejare que me folle.

Me quedé callado y se dio cuenta de mi enfado.

No seas bobo, no voy a dejar que me toque.

¿Entonces? —pregunté confuso.

Tengo una idea, le daremos una noche que no olvidará jamás. —mi hermano se incorporó y se dirigió a la mesita, de ella sacó unas esposas.

¿De dónde sacaste eso? —pregunté.

Tomi, por favor, no te hagas, por algo me enviaron a un correccional, ¿No? —dijo son sorna.

Es un Internado para chicos rebeldes... —le corregí.

La misma puta mierda es, el caso es que lo esposaremos y haremos con él lo que queramos, un poco de humillación por aquí, un poco de golpes por allá, en definitiva un poco de sado y no volverá a querer nada con nosotros. —mi hermano se echó a reír.

Sus palabras me daban miedo y a la vez me excitaban, se veía muy perverso.

No sé, Rubén, no creo que sea buena idea...

Calla, hermano, necesitas iniciativa, debemos darle la vuelta a esto, que seamos nosotros los que tengamos la sartén por el mango, una vez esposado jugaremos un rato con él mientras lo grabamos. —hizo una pausa y sacó una cámara de su escritorio—. ¡Este no sabe con quien se ha metido!

Esperamos a la noche, antes de eso contacté con Akin, le mandé un mensaje al número de móvil de la nota que me dejó en el bolsillo del pantalón, le dije de quedar en la fábrica abandonada de las afueras del condado pasada la madrugada.

Y así, Akin llegó vestido con unos vaqueros azules oscuros y una camisa blanca floral, la verdad es que le sentaba muy bien, era madrugada y mi hermano estaba escondido en la fábrica abandonada, llevaba poco tiempo así, por lo que no estaba tan sucia.

Bueno, he de decirte que cuando me propusiste lo de follarme a tu hermano, me chocó, pero joder, está demasiado bueno para decirle que no.

Ya, ¿No estabas tan loco por mí? —dije un poco enojado.

A ver, sí, pero tu hermanito, rubito con esa melena corta, esos ojitos, puff, se ve bien tiernito y virginal, bueno ¿Dónde me lo voy a follar? —me preguntó Akin.

Sígueme. —dije cortante, Akin me acompañaba sonriente, realmente se pensaba que iba a follarse a mi hermano.

Salimos del parque y caminamos hacia la fábrica, estaba bastante apartado del condado, en las afueras. El camino se hizo un poco largo, no paraba de pensar en lo que íbamos a hacer, en parte Akin me daba pena, pero el saber que mi hermano pequeño iba a sodomizarlo también me daba morbo, un tipo como Akin no estaría acostumbrado a ser el que reciba...

Tras unos diez minutos a pie, por fin llegamos, estaba bastante oscuro y solo una leve luz de una farola cercana daba algo de iluminación, la verdad es que era todo muy tétrico.

¿Es aquí? Esto esta muy oscuro, no se ve nada... —se quejó Akin.

De eso se trata. —saqué una pequeña linterna y nos adentramos en la fábrica—. Vamos, y no hagas ruido.

Al entrar el silencio se hizo aún más presente, ya no estábamos en las afueras rodeados de grillos y demás ruidos ambientales, aquí había un silencio absoluto. No había nadie.

Vamos, estará en alguna de las plantas de arriba. —dije señalando con la linterna hacia la siguiente planta.

Empezamos a subir por las escaleras, era una fábrica de seis plantas, pero en ninguna encontré a mi hermano.

No lo entiendo, debería estar aquí... —dije.

Ya..., vamos, que era todo mentira, tu querías venirte aquí conmigo, deseas mi polla morenita. —la voz de Akin sonaba muy seductora.

¿Qué? No, te juro que es verdad. —repliqué.

Cállate, me has mentido y venía muy caliente, te voy a meter una follada tan grande que necesitaras reposo una semana. —Akin, amenazante y un poco enojado, se acercaba a mi lentamente.

Yo, tembloroso, miré al puerta para salir corriendo, pero me pillaba fijo.

Se acercó y comenzó a tocar mi cuerpo, vi a lo lejos un colchón en el suelo, al final de la planta.

Mira, allí está el colchón. —le señalé con la linterna.

¿Has traído un colchón? —preguntó Akin con sorpresa, sus dientes, tan blancos, iluminaban su cara, ahora Akin parecía mas oscuro todavía.

No lo íbamos a hacer en el suelo, ¿No?

Me acerqué y vi las esposas de mi hermano tiradas en el suelo, me agaché y las cogí.

Qué raro... ¿Dónde está mi hermano...? -murmuré.

Mi mirada intentó buscarlo junto a la de Akin, pero no, no lo encontramos, mi hermano no estaba, había desaparecido...

¿Entonces era verdad? ¿Sí iba a venir? Pues se ha echado atrás, esta claro, tu hermano es un cobarde y tu culito lo va a pagar ufff.

No puede ser, no me creo que se haya echado atrás...

Bueno, no pasa nada, me tienes a mí. —Akin me quitó las esposas y sonriendo me miró juguetón—. Venga, juguemos un poco.

Sacó la llave que estaba incrustada en las esposas y la metió dentro de su pantalón, por dentro de sus bóxer.

Cógela, venga, obedece a tu amo. —dijo caliente.

Olvidé a mi hermano y le quité las esposas, lo miré y cogiendo sus manos se las puse en las muñecas, él se dejaba hacer sonriendo.

¿Así que te gusta jugar duro eh? Ven aquí putito... —decía Akin bien caliente.

Se echó en la cama y yo me eché encima de él, le desabroché los vaqueros y se los bajé, después le bajé los bóxer y su polla saltó en mi cara junto a la llave, a la cual ni le presté atención, lamí la punta de su polla y fui lamiendo el tronco mientras escuchaba sus gemidos y cogiéndome de la cabeza forzaba a que me la tragase, de un tamaño de unos diecisiete centímetros, y bastante oscura.

No me hice de rogar y metí su polla en mi boca, comencé a comerle la polla a Akin, succionaba su capullo mientras con mi mano daba masajes a sus huevos, la saqué de nuevo de mi boca y comencé a chuparle ahora los huevos.

Volví a tragarme su polla negra hasta el fondo, mi nariz chocó con su pubis, el poco vello que tenía rozaba mi nariz y podía sentir el olor a macho, Akin me comenzó a follar la boca, el sabor y olor de su polla me volvía loco, ese mulato me tenía loquito.

No aguanto mas, date la vuelta que quiero follarte joder. —dijo Akin desesperado.

Le hice caso como el chico sumiso que soy, me saqué su polla de la boca, me di la vuelta, me bajé la ropa y puse mi culo a su disposición, estando a cuatro me separé las nalgas apoyando mi pecho en el colchón.

Ufff que puto eres joder, que follada te voy a meter. —confesó Akin desesperado.

Con las esposas puestas en su muñeca derecha y con cierta dificultad se puso detrás de mí y apuntando su polla hacia mi culo noté como iba presionando poco a poco hasta tenerla toda dentro, se quedó un momento quieto y comenzó a bombear mi culo, su polla entraba y salía de mi culo con fuerza.

Yo no pude evitar gemir mientras me follaba, con su mano izquierda me sujetaba los cabellos de mi cabeza y me hacía mirarlo, lamía mi cuello mientras su polla me penetraba cada vez con más fuerza.

Nuestros gemidos sonaban por toda la planta de la fábrica, me follaba el culo a una velocidad endiablada, nuestros cuerpos sudados y calientes, chocaban con el vaivén de la follada.

Tuve que inclinarme más, estaba que no aguantaba más, iba a correrme, sus estocada rozaban lo más dentro de mi ser, podía sentir su polla en mi tripa, literalmente me estaba perforando el culo, y lo hacía a una velocidad de locos, Akin seguía arremetiendo contra mi cuerpo y no aguanté más, comencé a correrme, mis gemidos me delataban.

Ahhh, ¡JODER! —el grito de Akin sonó en todo la fábrica, miré hacia atrás y pude ver la melena rubia de mi hermano, estaba detrás de Akin—. ¿Qué haces puto niñato de mierda? ¡Aparta joder!

Mi hermano embistió con fuerza contra Akin y éste pegó otro grito, a la vez la polla de Akin me profanó aún más si cabía mi culito, notaba su polla casi en mi estómago.

Un respeto, mulatito, te estas follando a mi hermano, así que yo te follaré a ti, y cuanto más grites, más fuerte meteré mi polla en tu culo de negro.

Akin no dijo nada, estaba en shock, no se esperaba esto para nada, había salido el plan a la perfección.

Mi hermano comenzó a culear a Akin con fuerza porque sus gemidos ahogados y sus embestidas en mi culo lo revelaban, no me lo creía, pero estaba a punto de correrme por segunda vez, iba a tener dos orgasmos seguidos, nunca me había pasado.

Y así, no pude aguantar más y comencé a correrme de nuevo, el saber que mi hermano se estaba follando a Akin y éste me estaba follando a mi el culo me transportó a placeres indescriptibles.

Aún después de correrme, Akin seguía follándome el culo mientras mi hermano taladraba el suyo con gran ahínco.

Ufff, que culo tienes joder, eres mi negrito y te voy a follar todos los días, dilo, di que eres mi negrito. —decía mi hermanito súper caliente, sus palabras me encendían aún más.

Ahh, no joder... —Akin se estaba sintiendo muy humillado.

Mi hermano le dio una fuerte estocada y arrancó un grito de placer y dolor a Akin.

Di que eres mi negrito y que tu culo será mío cuando yo quiera, dilo puto negro. —ordenó Rubén.

Akin gemía y no dijo nada, su orgullo de macho se lo impedía, estaba siendo sometido por uno más pequeño que él y encima lo estaba humillando.

Mi hermano volvió a arremeter con más fuerza su polla contra el interior de Akin y éste metió casi sus huevos dentro de mi.

Ahhh... —Akin gemía intentando ocultarlo.

Dilo, puto negro, eres mío, vamos, !O te reviento aquí el culo! —mi hermano estaba desconocido, era diferente, como si me mostrase una cara oculta desconocida hasta ese instante para mí.

Soy..., ah..., soy, soy tu..., soy tu negrito —la voz de Akin sonaba cansada y agitada, se notaba que mi hermano le estaba pegando una buena follada.

Y que más, !Venga!, ¡Dilo! —mi hermano le comenzó a dar fuertes nalgadas con su mano mientras lo embestía mas rápido, la verdad es que las nalgadas eran muy duras, yo creo que le dejaba marca sí o sí.

Nunca había visto así a mi hermanito, es más, siempre conmigo en el tema sexual era cariñoso y amoroso, aquí estaba siendo radicalmente diferente, su polla cada vez entraba más dentro de Akin y éste de nuevo dentro de mí.

Soy, soy tu negrito, mi culo es..., ahh..., mi culo es tuyo... —decía Akin con la voz quebrada.

Así me gusta negrito. —dijo Rubén satisfecho.

Mi interior empezó a inundarse de la leche ardiente de Akin, que se estaba corriendo dentro de mi, su leche, espesa y caliente, me preñaba por dentro.

Toma negrito, aquí tienes la leche del blanquito que tanto querías, ¡¡Aquí la tienes!! —dijo mi hermanito extasiado.

Mi hermano Rubén empezó a disminuir las embestidas, estaba claro que se acababa de correr dentro de Akin, se separo de él y se subió la ropa.

Bueno, ya está. —le quitó las esposas a Akin, el cual estaba tirado en el colchón, a mi lado, Rubén guardó las esposas en su bolsillo y se secó el sudor de la cara con la camiseta—. Yo me voy marchando, será mejor que te vistas, no quiero volver a casa sólo, te espero abajo.

Yo me levanté y me subí también la ropa, miré a Akin, estaba como ido, además de cansado y apenas se movía.

¡Eh!, tú, negrito —mi hermano se dirigió en tono burlón a Akin—. Cuando quieras repetimos, me ha encantado tu culo, se nota que eres una buena hembra.

Nos pusimos bien la ropa y dejamos a Akin en el colchón, ya fuera de la fábrica, de camino a casa, mi hermano rompió el silencio.

¿Que?, ¿Te gustó el plan? —preguntó sonriente.

Miré a Rubén, parecía otro, ya no era mi hermano pequeño que necesitaba que cuidaran de él, era de nuevo el chaval que detuvieron y que tuvimos que enviar al Internado, su vena rebelde comenzaba de nuevo a surgir.

Bueno, más o menos... —mis palabras no convencieron a Rubén.

Venga, no te hagas el tonto, si te has corrido, te ha gustado el plan, y sobre todo su polla. —dijo en tono burlón.

Seguí en silencio hasta llegar a casa, entramos por la ventana y sin meter ruido cada uno fue a su habitación, yo me duché y me eché en la cama, necesitaba descansar, pensar, dormir.

Esa noche no dormí muy bien, la verdad, pero bueno, así es la vida, al día siguiente, domingo, tocaba partido de fútbol con mi equipo, esa mañana la pasé bastante regular, mi cabeza estaba en otro sitio, mi equipo perdió y por mi culpa, fallé dos veces contra el portero, con esta derrota nos posicionábamos terceros en el campeonato del condado.

Pero entre lo de Akin, mi hermano y las miradas que me echaba el entrenador, era imposible concentrarse, además ahora me di cuenta que era un pervertido que se la pasaba mirando más de la cuenta.

Tras el partido me fui muy enojado conmigo mismo por los errores, ya en los vestuarios el entrenador intentó animarnos, pero fue en vano, casi todos se fueron rápido a sus casas.

Bueno chicos, otro día será, lo hicisteis muy bien, nos vemos el Martes que viene.

Entré en la ducha y mientras el agua caía pensaba en lo sucedido anoche, mi hermano Rubén actuó de una forma que jamás había visto, en parte me excitó mucho, pero otra parte me daba miedo, estaba cambiando mucho.

¡Eh!, el agua no es infinita, ¿Sabes? —el entrenador cerró la llave de la ducha, ni me había dado cuenta, estaba ahí solo, ya se habían ido todos, mis pensamientos me distrajeron de lo que pasaba—. Bueno, ¿Qué pasa? ¿Hacías tiempo para estar a solas?

Ahí estaba yo, desnudo, y el entrenador a mi lado mirándome de forma lasciva.

No, míster, lo siento, no me di cuenta, ya me voy. —dije con cierto temor.

No corras tanto, no te estoy echando. —me sujetó del brazo y prosiguió—. Sabes..., ya hace mucho que me chupaste la polla, y la verdad echo de menos tu boca...

Me quedé helado, aún flipaba, la naturalidad con la que el entrenador decía este tipo de cosas daba miedo.

No, gracias, es que ya tengo que irme... —dije excusándome.

No..., aún no...

El míster, que me sujetaba con su mano derecha, apretó con fuerza de mi brazo izquierdo, haciéndome daño, tras ver mi cara de quejido, sonrió, posó su mano izquierda en mi hombro sin soltarme aún y presionó hacia abajo, me resistí.

¡NO! —grité con fuerza, grave error, eso no le gustó, me zarandeó y lanzó contra el suelo.

No debiste hacer eso, y de aquí no te vas sin que te folle joder, no lo aguanto más, necesito FOLLARTE. —su mirada, de desquiciado, me miraba con demasiado deseo, comenzó a bajarse la bragueta del pantalón conforme se acercaba—. No grites, o te irá peor.

( Continuará... )

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Creado (2013), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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