Capítulo 7 ''Juny''
La lluvia caía en las ramas de los árboles, su ruido y sus propios pasos eran lo único que se escuchaban durante su trayecto.
Peter se detuvo un momento mirando al cielo pensando en todo lo ocurrido, en como su amigo, Víctor, acababa de ser asesinado por un muñeco. ¿Ocurrió realmente o fue su imaginación?
Se sacó del bolsillo una especie de tubo pequeño, del tamaño del dedo meñique, esnifó un poco lo que había en su interior y se apoyó de espalda a un árbol cercano, todo le daba vueltas.
A lo lejos pudo distinguir a Cristian con paso apresurado, Peter se levantó y comenzó a seguirlo, bajaron por la calle y cuando se acercaban a la casa abandonada Peter lo alcanzó, Cristian, que no notó su presencia por culpa de la lluvia se detuvo asustado.
Cristian observaba la casa abandonada, recordando lo que pasó cuando entró en ella.
—¿De dónde vienes pillín? —Peter le habló de manera pícara.
—¿Qué? De ningún lado, será mejor que regrese a mi casa. —Cristian intentó avanzar, pero Peter se puso en medio—. ¿Me dejas pasar?
—¿Qué pasa? ¿Tienes prisa por ver a tu novia, que no sabe si es hombre o mujer?
—¡No hables así de ella! —Cristian empujó a Peter con fuerza y éste intentó atacarlo, pero Cristian logró esquivarlo, se dio la vuelta y entró corriendo en la casa abandonada.
—¡Por mucho que corras te pillaré! —Peter le siguió detrás, entró en la casa y se paró un momento, intentaba ver a través de la oscuridad por donde se habría escondido Cristian—. ¡Si me haces buscarte será peor!
Peter empezó a tirar cosas de la casa al suelo, intentando buscar a Cristian, miró la puerta y la cerró con fuerza, arrastró un mueble y la atrancó con éste.
—¡De aquí no vas a salir vivo! ¡¿Estás muerto me oyes?! ¡Muerto!
Entonces Cristian se levantó de un golpe y se puso a la vista de Peter.
—Vale, tú ganas..., haré lo que quieras...
Peter, sonriendo, se acercó lentamente sin soltar la navaja, posó su mano en la mejilla de Cristian y se acercó para lamerlo.
—¡Que te jodan! —en ese momento Cristian le clavó un trozo pequeño de madera en el muslo de su pierna derecha, se apartó y comenzó a correr aún más adentro de la casa, perdiéndose en las sombras.
—¡Ahhh! ¡Hijo de puta! —el grito de Peter sonó en toda la casa, se sacó el trozo de madera, la parte afilada estaba ensangrentada, la herida del muslo era bastante profunda, comenzó a perseguirlo—. ¡Ahora sí, te mataré!
Un golpe seco sonó en una de las habitaciones, Peter callado y de forma silenciosa comenzó a abrirla, apenas podía ver nada con tanta oscuridad, y las nubes tapaban la luna, por lo que le costaba ver nada más allá de un metro al no entrar nada de luz por las ventanas.
—¿Dónde estaaas? Sal, venga, no estoy enfadado...
Peter avanzó varios metros hasta llegar a lo que parecía una cama de niño, la observó y pudo ver a Cristian tumbado entre las mantas, Peter agarró con fuerza la navaja y la clavó en el cuerpo de Cristian varias veces, la sabana se manchó de sangre.
—¿Ves? Debiste ser un buen chico. —en ese instante Cristian se dio la vuelta, pero no era Cristian, era otro chico, con aspecto pálido y cara sonriente, Peter instintivamente se apartó corriendo, buscó su navaja pero no la encontraba, ¡La había dejado entre las sabanas!— ¡¿Quién coño eres tú?!
De repente sintió un fuerte golpe en la cabeza que le hizo caer de rodillas, se echó la mano a la misma y sangre brotaba de su cabeza, medio mareado perdió el conocimiento.
El fuerte viento golpeó una ventana haciendo que Peter recobrara el sentido, estrellas amarillas eran bañadas por un azul oscuro que había perdido tonalidad, dejó de mirar el techo y se incorporó, aun tambaleándose por el golpe.
Se apoyó en la mesita y terminó levantándose, miró por la ventana y comprobó que empezaba a amanecer, bajó las escaleras y se dirigió a la entrada, el mueble ya no estaba puesto y la puerta permanecía abierta, salió y comenzó a correr lejos de la casa, caminó bastantes metros hasta llegar a su casa, al llegar un coche patrulla estaba aparcado a las puertas de su casa.
—¡Ahí está! —uno de los dos policías lo señalo a la vez que sacaba el arma—. ¡Las manos sobre la cabeza y de rodillas!
—¿Qué? ¿Por qué? ¡Yo, yo no hice nada! —Peter retrocedió para huir, pero el otro policía se le echó encima y le puso las esposas—. ¡Soltadme, hijos de puta! ¡Yo no hice nada!
—¡Quedas detenido por asesinato, todo lo que digas será utilizado en tu contra!
—¿Qué? ¡Yo no maté a nadie! ¡Lo juro!
El padre de Peter miraba la escena abrazando a su esposa, la cual con lágrimas en los ojos observaba como se llevaban a su hijo.
Mientras era metido en el coche, Rubén y Jacob llegaron para ver la escena, los dos se miraron asustados, se temían lo peor, se acercaron a la poca gente que había cerca mirando.
—¿Qué ha pasado? —Rubén preguntó a un señor de aspecto mayor que estaba entre el tumulto.
—¿No te has enterado? Han encontrado muerto a un chico, fue apuñalado hasta la muerte.
—¡No puede ser! —Rubén salió corriendo a casa de Cristian, se adentró en ella sin llamar intentando buscarle, pero no, no había nadie, Jacob, que le siguió detrás como pudo al final le alcanzó.
—¿No está? —preguntó Jacob.
—¿No ves que no? ¿Estás ciego? —Rubén le chilló de mala manera, de los ojos de Jacob empezaron a ponerse vidriosos, Rubén al darse cuenta se acercó a su amigo y le dio un abrazo—. Lo siento, perdóname, no quise tratarte así...
—¿Y ahora qué hacemos? —Jacob se sentó a su lado.
—No lo sé, debemos contárselo a los demás...
—Lo que no comprendo es porque ese chico nos ayudó... —Jacob dejó caer la duda.
—¿Cómo que nos ayudó? —Rubén miró extrañado a Jacob.
—Bueno, él nos dio el papel para que fuésemos a por Cristian, ¿Intentó ayudar no? No es malo...
Rubén, pensativo por lo que su amigo dijo, sacó el papel de Cristian del bolsillo, lo miró atentamente.
—¿Qué es esto? Jacob tocó una especie de libro que estaba debajo de la almohada de Cristian—. ¡Mira!
Jacob extendió lo que parecía ser un diario viejo y en muy mal estado, Rubén apartó la hoja y le quitó el libro a Jacob, que abriéndolo pudo ver a quién pertenecía.
—Pertenece a Juny Kreij... —su voz temblorosa alertó a Jacob.
—¿Juny? ¡Ése es el niño que asesinaron en 1983! ¿Por qué lo tiene Cristian?
—No lo sé, pero..., ¿Estás seguro de que fue asesinado en 1983? —Rubén le preguntó seriamente a Jacob.
—Si, nunca me confundiría con las fechas, lo sabes. Rubén le enseñó la última hoja donde ponía la fecha, 1984, ¿Cómo es posible? Eso es casi un año después...
Rubén abrió el libro y comenzó a leer en voz alta lo que ponía en las pocas páginas legibles.
''Tengo frío, mucho frío, ya no sé cuánto tiempo llevo aquí encerrado, quiero volver a casa, estar con mi familia, echo de menos a mi hermano, cada noche es peor, esa cosa o ser abominable me visita y me lastima, lo más grave es que me siento siempre mal, con vómitos, mareos y dolores constantes.''
Rubén pasó la página, pero era imposible de leer, pasó varias hasta llegar a una en mejor estado.
''No estoy sólo, hay más chicos como yo aquí dentro, he mirado por la cerradura de la puerta y distingo varias habitaciones en frente, un pasillo que separa habitaciones, parece que estoy en una casa, pero por la disposición de las ventanas arriba, diría que es una zona del sótano, me gustaría salir de aquí, pero por mucho que grito nadie me oye, solo hay un colchón tirado en el suelo y la bandeja con la comida que me dan, que es asquerosa, menos mal que tengo este diario, si ese monstruo lo supiese me lo quitaría, por eso siempre lo escondo en la rendija del suelo...''
Rubén pasó varias páginas adelante.
''Creo que me muero, cada vez estoy peor, si he calculado bien, llevo aquí 6 meses, al menos como mínimo, pero muchas veces estoy tan mareado que no sé cuantos días pasan.''
—¿Por qué no lees mejor el final? No aguanto más... —Jacob sonó tembloroso.
Rubén le hizo caso y pasó páginas hasta las últimas.
''Hace tres días no tenía hambre y me obligaron a comer, así que llevo dos días fingiendo que como, he tirado la comida debajo del colchón, ya no siento mareos ni malestar, no tantos como los que sentía siempre, ese monstruo me echaba algo en la comida, pero eso no fue lo que descubrí, descubrí que era humano, si, hoy me visitó y pude distinguir que era un hombre, solo que llevaba máscara, en el forcejeo se la quité y pude verlo.''
Jacob se sobresaltó y agarró de la mano a Rubén, estaba asustado, con la mirada en el suelo, éste, a pesar de ello siguió leyendo.
''Se enfadó mucho conmigo y me pegó en la cabeza, aún me duele, he sangrado mucho, antes, cuando escuchaba susurros no los distinguía, ahora que no estoy comiendo si pude distinguirlos, hablaban de matarme, eran dos hombres, decían que era muy peligroso mantenerme más tiempo, que pondría a los otros chicos en peligro, ¿Otros chicos? ¡Hay más, lo sabía! Sea como sea debo escapar cuando entren a por mí, no dejaré que me maten, aunque llevo tres días sin probar bocado, me siento muy débil, si encuentras esto por favor, ten cuidado, ojalá esto sirva para poder ayudar a los demás chicos, de verdad que me gustaría ayudarlos, no quiero que pasen por lo mismo que yo.''
Rubén pasó la página, pero no había nada más, se hizo el silencio.
—Así que lo mataron, al final..., pero si lo mataron en 1984, ¿De quién era el cuerpo del chico que encontraron en 1983? —Jacob lo decía mientras unas lágrimas caían por sus ojos...
—De otro chico, quiero decir, Juny habla de que escuchaba a otros chicos con él, en otras habitaciones, creo, creo que cuando no los necesitaban o dejaban de serles útiles, los mataban.
Jacob cambió su cara de tristeza por una de enfado.
—Los drogaban con algún tipo de droga todo el tiempo, para que no distinguiesen la realidad.
—Sí, lo peor es que pienso que detuvieron a alguien inocente, le cargaron el muerto y después lo mataron para que no hablara. —Rubén soltó el diario en la cama.
—Pero ¿Qué tiene que ver todo esto con nosotros? ¿El chico se supone que no es malo, o sí? —Jacob sonó con muchas dudas sin respuestas.
Rubén permaneció en silencio, sujetó la hoja con la foto de Cristian y la miró atentamente.
—Creo que ya lo sé, o al menos, me lo figuro.
Jacob miró intrigado a su amigo esperando que prosiguiese.
A su vez, en la comisaría del pueblo...
Varias fotografías fueron esparcidas por la mesa, Peter las miró atentamente, permanecía esposado, el hombre que esparció las fotos, el Sheriff del condado, lo miró con ira.
—¡Míralas! ¡Mira lo que hiciste! ¡Víctor era tu amigo! El hijo de mi amigo, ¿Qué derecho tuviste?
Peter miró las fotos, Víctor yacía en el suelo, lleno de sangre y con varias puñaladas en cara y cuerpo, con lágrimas en los ojos intentó levantarse, pero no pudo por las cadenas.
—¡Yo no fui! —gritó Peter.
—¡Esta es tu puta navaja, tiene tus iniciales! Un testigo dijo que te vio entrar en la tienda de madrugada junto Víctor y otro chico, después, solo salisteis los dos, dejando a Víctor en la tienda. ¡No vas a salir de ésta!
—¡El muñeco! ¡El muñeco lo mató! —Peter sonaba desesperado e incoherente.
—¿Un muñeco? —El sheriff se levantó y le propinó un puñetazo en la cara, le sujetó del pelo con fuerza y puso su cara a escasos centímetros—. ¿El mismo que te pasó esta droga?
—No, yo no, el muñeco... —Peter temblaba e intentaba zafarse, el sheriff lo soltó.
—Apartadlo de mi vista, no quiero volver a ver su maldita cara en mi condado.
Dos ayudantes del sheriff sujetaron a Peter y se lo llevaron entre gritos, el sheriff recogió las fotos y la navaja metida en un plástico, la miró bien y lo guardó todo en una caja.
Horas más tarde...
Miguel me acompañaba hasta casa cuando en la entrada vi a Rubén y Jacob, nos esperaban.
—¿Qué hacéis aquí? —pregunté con un tono distante, aún recordaba la pelea con Rubén.
—Subamos a tu cuarto, hay algo que debéis saber. —Rubén nos enseñó el diario de Juny.
Los cuatro subimos a mi habitación, dónde Rubén y Jacob nos contaron todo lo sucedido, la supuesta muerte o desaparición de Cristian a manos de Peter, lo que había escrito en el diario y la supuesta teoría de Rubén sobre lo que estaba ocurriendo.
—Si entendí bien, dices que el chico de la camiseta de barcos azules, ¿Nos intenta ayudar?
—No me creéis, lo veo en vuestros ojos. —dije.
—Escucha, yo sí te creo, las alucinaciones o sueños que tuvimos son visiones que él nos hace ver. —Rubén se levantó con el libro en la mano.
—¿Qué sentido tiene eso? Suena ridículo... —dije.
—Tal vez, pero piénsalo, yo y Jacob vivimos la situación que se describe aquí, atados en un sótano, torturados y el chico del diario, Juny, estaba con nosotros, creo que nos metió de algún modo en lo que él vivió, para que nosotros lo viésemos.
—¡Tiene sentido! —gritó Miguel—. ¡Nosotros estábamos en un sótano también! En realidad, no era a nosotros a los que nos pasó eso, ¡Sino que vivimos lo que otros vivieron!
Me detuve un momento, pensando en todas esas teorías.
—Entonces, la conversación de tu cuarto no era real... —mientras yo divagaba Rubén miró a Jacob con temor—. Si no un recuerdo..., y en él estaba con un chico, buscábamos salvar a alguien e intentamos escapar y... —me detuve pensativo, el hombre de las vendas, debemos averiguar quién es.
—Vale, si juntamos todas esas vivencias, de algún modo, ¿Tiene sentido? —dijo Rubén.
Todos nos pusimos a pensar, durante varios minutos sacábamos conclusiones e intentábamos juntar todas las piezas, cogimos una hoja y papel, apuntamos las experiencias vividas y las empezamos a colocar de manera que tuviese sentido.
—De acuerdo. —sujeté con fuerza el papel con los esbozos de las vivencias—. Esto tiene más sentido, secuestraron a varios chicos, los llevaron a un sótano, el primer cuerpo, de 1983 seguramente era de uno de los chicos, culparon a alguien en 1984 para que dejasen de buscar y desaparecieron del mapa. ¿Voy bien?
—Si. —Rubén me quitó el papel—. Después nada más se supo, pero si el diario no está equivocado, si Juny no se equivocó, su cuerpo no era el de 1983, él murió en 1984, y creo que su cuerpo nunca fue encontrado, al que detuvieron en 1984 era inocente, lo inculparon para que el caso fuese cerrado y las desapariciones no fuesen investigadas.
—Vale, ahora vayamos a lo importante, ¿Por qué de repente nos pasa esto? —miré a Rubén y me senté en la cama junto al resto esperando su respuesta.
—Pues, la clave está en el sótano, cuando lo vi por primera vez, había tres chicos aparte de Jacob, uno era Juny, los otros dos, de nuestra escuela, llevaban el uniforme escolar, creo que la historia se repite, que alguien ha secuestrado a esos dos chicos y debemos encontrarlos, las pistas son las vivencias que tuvimos.
—Si son las vivencias... —cortó Jacob—. La que tuvimos nosotros indican que están en un sótano, el mismo que fue utilizado para Juny.
—La casa abandonada. —Jacob abrió el diario de Juny, la dirección de este indicaba la casa abandonada, Rubén miró a Jacob, y éste le hizo un gesto de afirmación—. Ahí es donde todos hemos acabado al menos una vez, Juny nos indicaba el camino, nos hacía revivir lo que ocurrió en el pasado para que evitemos que más chicos sufran lo mismo.
—De acuerdo, llamemos a la policía y les contamos todo. —Jacob se levantó de la cama, los cuatro, de pie, nos miramos los unos a los otros.
—No, nunca nos creerían, debemos solucionarlo nosotros. —fui cortado cuando varias piedras pequeñas golpearon el cristal de mi ventana, me puse encima de mi cama y me asomé, vi a Akin abajo.
—¿Quién es? —preguntó Rubén.
—Akin. —bajé las escaleras y los tres me siguieron detrás, abrí la puerta y Akin entró.
—¿Podemos hablar en privado? —Akin me sujetó del brazo intentando llevarme a la cocina.
—No, lo que tengas que decir dilo aquí. —dije de nuevo secamente y apartando su brazo.
—Joder Álex. —replicó Akin.
—¡Joder no!, ni una visita, ni una cuando estuve en el hospital este verano, o cuando estuve aquí solo tantos días sin poder salir.
—Gracias, yo soy un peluche —soltó Rubén de manera irónica.
—Ya sabes a qué me refiero Rubén. —miré a Rubén enojado.
—Lo siento, no creí que fuese buena idea... —Akin bajó la mirada.
—Es que no sé, eres amigo de los que nos hacen bullying y a su vez intentas ser nuestro amigo, vas y vienes, ¿Por qué? ¿Descubriste que soy una chica y eso te echó atrás? —pregunté a Akin.
Hubo un silencio.
—Mira, tenemos cosas importantes que hacer. —dije.
Y es que, Akin me conoció como chica en el campamento de verano, incluso intentó besarme, cuando le dije que me sentía chico, me rechazó, se distanción, este verano, Peter me atacó y acabé ingresado, Akin, ni me visitó.
—Escucha, no eres justo, en primer lugar yo pensé que eras una chica, y cuando me dijiste que eras un chico...
—¿Qué? ¡Tú lo diste por hecho la primera vez que nos conocimos! ¿O no? Además, me siento chico, ya te lo dije.
—Pero eres una chica.
Miré con enojo a Akin y Rubén iba a intervenir pero le detuve.
—Mira, ya es tarde, además, como he dicho, tenemos cosas que hacer. —dije.
—Espera, es importante, detuvieron a Peter por matar a Víctor. —en cuanto Akin dijo eso, todos nos miramos los unos a los otros.
—¿No fue a Cristian? —preguntó Jacob.
—¿Qué? No, está en las noticias. —Akin fue contundente—. Además, anoche vi a Luis acechando vuestra casa, deberíais tener cuidado.
—¿Estás seguro? —volví a preguntar.
—Sí, ¿Por qué? —preguntó Akin con más dudas.
—Eso quiere decir, ¡Que tal vez Cristian esté vivo! —miré a mis amigos y todos sonrieron.
—¡Es verdad! Vamos, tenemos que rescatarlo, ¡Estará en la casa! —Rubén miró el papel de la foto de la desaparición de Cristian—. Sí, estoy seguro, ¡Juny nos avisó de esto!
—¿De qué habláis? —Akin no entendía nada.
—Ven, te lo contaremos por el camino. —sujeté a Akin y lo traje con nosotros, un chico de más de 1,80 nos vendría de perlas para ayudarnos.
Por el camino pusimos al día a Akin, el cual no terminaba de creerse todo lo que decíamos, estaba atardeciendo, cada uno llevaba algo para defenderse y una linterna, debíamos ir preparados, llevar a Akin nos aliviaba un poco, al ser más musculoso seguramente sería más fácil salir de ahí.
Los cinco nos paramos en frente de la casa, el silencio fue roto por una ligera lluvia.
—De acuerdo, entremos.
(Continuará...)
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Creado (2021), revisado y editado (2025) por @TomiLobito
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