sábado, 28 de agosto de 2021

Terror en Lookrain - Capítulo 6 ''La biblioteca''

Capítulo 6 ''La biblioteca''



Un frío invadía mi cuerpo, estaba con el pijama, recostado en la cama de mi cuarto, miré por la ventana, los rayos de luz empezaban a entrar por ella.

¿Fue un sueño? Al final me volveré loco...

Me levanté y me dirigí al cuarto de mi hermano, estaba preparándose para ir a la escuela.

¿Hoy ya vas a clase no? —Rubén me miró esperando mi respuesta.

¿Eh?, sí... —recordé la conversación que mantuvo con el chico desconocido, ¿Pero realmente la mantuvo? ¿O no era real? No saber lo que era realidad y lo que no me estaba volviendo loco.

Me acerqué a mi hermano y me senté en su cama.

¿Qué haces? Llegarás tarde si no te preparas ya. —mi hermano metía los libros de las materias dentro de la mochila.

¿Anoche estuviste con alguien aquí? —pregunté.

Tras la pregunta uno de los libros que sujetaba mi hermano fue a parar al suelo.

¿Qué? No... —su respuesta era de todo, menos convincente.

¿Con quién estabas? —lo miré amenazante.

Te he dicho que no estuve con nadie... —sus palabras no sonaban sinceras, algo ocultaba.

¡Os escuché! ¡A ti y al otro chico!

¡¿Qué chico?! ¡No sé de qué hablas! —dijo enojado.

Me levanté y lo sujeté con fuerza de la camiseta. —¡Dime con quién hablabas! —le hice daño y mi hermano me miró con ira.

Me empujó con fuerza y me lanzó una mirada de rabia.

¿Qué coño te pasa? ¿Ahora me vienes con estos celos? —dijo Rubén.

¡No es eso! —grité y le di un empujón.

¿Qué está pasando aquí? —la llegada de mi madre hizo que nos separásemos.

Nada, solo hablábamos... —mi hermano recogió su mochila y cruzó la puerta—. Llego tarde, debo recoger a Jacob.

Mi madre me miró enfadada buscando una respuesta, pero no se la di.

Yo también llego tarde, voy a cambiarme.

Un momento jovencita, debemos hablar.

No, mamá, no debemos hablar, ¡¡Y deja de atacarme!!

¿Atacarte? No te he dicho nada malo.

Miré a mi madre con rabia, ella sabía que me molestaba que me tratase como una chica, no me sentía chica, ¡No!

Mira, no tengo ganas de discutir, puedes intentar hacerme daño tratándome como una chica, pero soy un chico, y tarde o temprano lo seré y no podrás evitarlo, puedes aceptarme como soy, o dejarme en paz.

Tras ponerme la mochila en los hombros, bajé las escaleras sin mirar a mi madre, sé que murmuraba algo, pero me daba igual, ya me daba igual todo, estaba harto de esto.

Por el camino, mi hermano Rubén distinguió como Peter corría a toda velocidad por la acera de enfrente, llevaba la camiseta rota y parte de su pelo manchado con lo que parecía pintura roja, se quedó mirando como salía pitando hasta que lo perdió de vista.

¡Eh! ¡Te pillé! —la voz de Jacob junto a su sonrisa le devolvió a la realidad.

Joder que susto. —se quejó Rubén.

¿Qué mirabas? —preguntó Jacob curioso.

Nada, a un idiota, ¿Vamos a la biblioteca?

Claro, la primera clase es de francés, lo odio. —dijo Jacob sacando la lengua.

Yo también. —la voz de Rubén sonó muy cabizbaja, desganada, Jacob lo notó.

¿Qué te pasa? —Jacob alargo su mano intentando coger la suya.

Rubén en un gesto instintivo la apartó de su lado.

Ten cuidado, podrían vernos...

Lo siento... —se disculpó Jacob.

Los dos caminaban hacia la biblioteca en silencio, Rubén fue el primero que lo rompió.

Perdona, no quería ser tan cortante, tuve lío con mi hermana...

¿Qué paso? —Jacob miró a Rubén con preocupación.

Creo que anoche nos escuchó... —Jacob se detuvo en seco con miedo—. Tranquilo, no sabe que tú eres el otro...

Pero, ¿Qué sabe?

No lo sé con seguridad, solo que escuchó a alguien hablar conmigo.

Joder, si nos descubre se joderá todo... —Jacob comenzó a ponerse nervioso.

Tranquilo, luego hablaré con ella, intentaré contarle alguna mentira y ya está.

¿No será mejor que le contemos la verdad? Quizás lo entienda...

¿Qué dices? No podemos, olvídalo.

Pero yo entendí lo que le pasa a tu hermana, que se siente chico, ¿No?

Es diferente, tú y yo no éramos novios en aquel entonces. —dijo Rubén.

¿Y ahora sí? —Jacob miró a Rubén sonrojado—. De todas formas, no sé por qué no se lo cuentas a tu hermana..., ella mejor que nadie lo comprendería.

Rubén no contestó, no quería decirle que entre su hermana y él había algo especial, nada raro, nada más allá de besos inocentes entre hermanos que casi cruzan la línea, pero que pararon a tiempo.

Ambos chicos llegaron a la biblioteca del pueblo, saltándose las clases de la escuela deberían tener cuidado de no ser pillados por el vigilante. Entraron dentro y dejaron sus mochilas en las taquillas de la biblioteca, cerraron la llave y se acercaron al mostrador, no había nadie.

¿Dónde está Lidia? —Jacob se puso de cuclillas intentando mirar el ordenador, en la mesa debería estar Lidia, la bibliotecaria.

Mejor, entremos sin que nadie nos vea, ¿Qué buscamos exactamente? —Rubén susurraba para evitar hacer mucho ruido. La biblioteca, amplia y con bastante luz, estaba repleta de libros, pero no había nadie, nadie...

Libros sobre la historia de este pueblo y esa dichosa cueva, si ya pasó algo parecido nos podría ayudar, no sé, cualquier cosa que explique lo que está ocurriendo aquí.

Mira, tu ve a la zona de historia, yo iré a la del periódico, buscaré publicaciones sobre la cueva y el campamento, también sobre desapariciones o sucesos raros. —Rubén sujetó su móvil y se lo enseñó a Jacob—. Si encuentras algo me mandas un mensaje, no debemos hacer ruido.

Los dos chicos se separaron en caminos opuestos, Jacob se adentró a la zona más oscura de la biblioteca, miraba estantes y más estantes hasta que un libro llamo su atención, se agachó y lo sacó del estante.

Historia del condado de Uzru... —Jacob encontró el libro que hablaba del pueblo dónde vivía él y sus amigos, Lookrain y del condado, Uzru, una zona con casas grandes y blancas, rodeada de amplios árboles y cerca del monte Charb, que atraía a muchos turistas en verano por sus paisajes y zonas rústicas.

En él, se encontraba el hotel Hazdat, un hotel muy antiguo, pero bastante bonito, lo regentaba la hermana de Jacob. También en el pueblo se encontraba el lago del campamento de Lookrain, donde muchos chicos veraneaban cuando terminaba la escuela, por último, el cementerio Hleb, el más antiguo del país, pero nada sobre la cueva.

Jacob siguió pasando páginas, pero no encontraba nada relevante, hasta que llegó a una página que llamó su atención, databa del año 1983. Sorprendido por la misma, comenzó a leerla en voz bajita, con temor y miedo.

Chico fue encontrado flotando en el lago del campamento Lookrain, perteneciente al pueblo, al parecer las causas de cómo llegó ahí son aún desconocidas, sus marcas indicaban que estuvo atado durante varios días, también había indicios de algún tipo de abuso, aún se busca al asesino, la identidad del chico encontrado es desconocida también, porque se sigue buscando su cabeza...

Un ligero golpe sonó cerca de donde estaba Jacob, que cerrando el libro posó su mirada en donde provenía el ruido, se quedó un rato esperando, pero no pasó nada más, sacó el móvil de su bolsillo y apuntó con el flash, no, no había nada.

Respiró profundo y volvió a abrir el libro, pasó varias páginas sobre la historia del pueblo. Hasta encontrar otra noticia que llamó de nuevo su atención. En ella aparecía la foto de un chico, de su edad, sonriente y feliz, debajo comenzó a leer con voz temblorosa.

1983, Juny, el chico que estaba desaparecido desde hacía dos semanas fue encontrado en bosque del monte Charb, tenía signos de violencia, habían abusado de él de manera reiterada, su cuerpo estaba lleno de cortes y moratones, la autopsia indicó que la causa de la muerte fue la decapitación.

Jacob temblaba con cada párrafo que leía, de repente, la luz de la biblioteca se fue, todo estaba oscuro, Jacob empezó a temblar, sintió unas manos sujetando sus hombros, se intentó zafar, pero no pudo.

¿Encontraste algo? —la voz de Rubén asustó a Jacob y del miedo soltó el libro en el suelo.

Rubén miró extrañado a Jacob, que mirando a los lados parecía ido.

¿Jacob? ¿Estás bien? Te dije que avisaras al móvil...

Es que debes ver esto. —dijo Rubén.

Jacob recogió el libro del suelo y los dos se dirigieron a la zona del periódico.

Mira, encontré esto.

Jacob se acercó, había una foto de un hombre joven, hablaban del chico que fue encontrado en 1983 sin cabeza, a su lado, la foto del supuesto asesino ajustó sus gafas y leyó la noticia en voz alta.

1984, detenido el autor del asesinato de Juny, el chico encontrado mutilado en el bosque del monte Charb, el autor, de dieciocho años, padecía de problemas mentales, decía que intentaba proteger al chico, que un monstruo iba tras él, y que dos seres de aspecto abominables mataron al chico sin que él pudiese evitarlo.

En su casa encontraron partes humanas de lo que parecía ser pertenecía al chico, estaban metidas en tarros de cristal con líquido. Aunque solo data la desaparición de Juny, no se descarta que hubiese actuado en otras zonas lejos del condado del pueblo antes de llegar aquí a vivir. La cabeza, nunca fue encontrada.

El autor del crimen negaba que esas cosas fuesen suyas, decía que fue una trampa de los seres abominables, fue juzgado y condenado de por vida en el manicomio de Lookrain, a las afueras del condado Uzru, a los tres días de su internamiento fue hallado muerto, le habían rebanado el cuello en su celda, se desconoce el autor del crimen y el caso fue cerrado...

¿Has flipado no?... —Rubén negaba con la cabeza.

¿Por qué esto no sale en Internet? —preguntó Jacob.

No lo sé, es returbio, es como si hubieran querido taparlo todo, increíble...

Ah, es verdad, yo también encontré algo, mira, hablan de este chico. —Jacob le pasó el libro abierto por donde estaba la foto de Juny, el chico encontrado muerto en el monte. Rubén lo soltó en el suelo enseguida.

No puede ser... —Rubén quedó blanco.

¿Qué pasa? —Jacob recogió el libro de nuevo.

Yo he visto a ese chico antes... —Rubén comenzó a temblar.

¿Qué? ¿Dónde?

En el sótano, estaba atado a tu lado. —Rubén sacó el móvil nervioso.

¿Estás seguro? Quizás se parecía...

¡No! ¡Estoy seguro! Su ropa, mira, la foto en la que aparece lleva una camiseta llena de barquitos.

Está en blanco y negro... —Jacob dudaba aún de su amigo.

Sé lo que vi, me fijé bien en todos, ¡Estoy seguro de que uno de ellos llevaba esa camiseta, era azul con barquitos!

Vale, te creo... —Jacob intentó tranquilizar a Rubén posando su mano en el hombro—. Bien, debemos contar todo esto a Álex y Miguel, deben saberlo, volvamos a clase.

Ambos se dirigieron a la salida y entonces se detuvieron, en el fondo, cerca de la entrada había un chico, iba vestido con una camiseta azul celeste, estaba llena de barcos, su ropa estaba sucia y rasgada.

Los dos se miraron para comprobar que ambos lo veían, el chico avanzó varios pasos, ellos retrocedieron, el chico sacó un papel de su bolsillo e inclinándose lo soltó en el suelo, después se alejó varios pasos hacia atrás y desapareció en la oscuridad.

Jacob y Rubén miraban la escena cogidos de la mano en silencio, cuando se dieron cuenta se separaron avergonzados.

Perdón... —Jacob posó su mirada en el suelo.

No importa..., veamos que soltó. —Rubén avanzó varios pasos al frente.

¿Qué? Claro, venga, vayamos a la trampa... —dijo Jacob con sarcasmo.

Jacob al ver que Rubén hizo caso omiso le siguió detrás, llegaron hasta el papel, apuntaron a la zona oscura, pero no había nadie, Rubén se agachó y lo recogió, su mirada no se separaba del mismo.

¿Qué pone? —Jacob se puso a su altura y miró el papel con atención.

La foto de un chico desaparecido, ambos reconocieron la foto del chico, era Cristian, amigo de Álex.

Es Cristian... —Rubén sonó con temor.

¡Mira! ¡Desaparecido el jueves 30 de septiembre! ¡Es hoy! —Jacob señaló la fecha que indicaba la desaparición de Cristian.

Rápido, ¡Debemos ir a la escuela antes de que sea demasiado tarde!

Ambos chicos cogieron sus mochilas y fueron corriendo a clases, si se apresuraban llegarían justo después de terminar la primera hora, entraron por la parte trasera de la escuela, por donde muchas veces se colaban para jugar en la pista de fútbol del colegio.

Los dos fueron hasta el pasillo de las clases de Álex, se asomaron por la puerta y ahí estaba el hermano de Rubén, pero no estaba Cristian.

¡No está! ¿Qué hacemos? —Jacob sonaba desesperado.

¡Dani! ¡Su hermano! Vamos a buscarle, quizás sepa algo.

Los dos chicos volvieron sobre sus pasos, pero tuvieron que esconderse rápidamente en la esquina del pasillo, el director estaba hablando con Bill, el de mantenimiento.

¿Está seguro de eso? —la voz ronca y cruda del director resonaba por todo el pasillo.

Sí, le digo que ya es la tercera vez que unos gamberros llenan de barro los baños de los chicos, y ciertamente, estoy cansado, si no buscan a los culpables no limpio más, me lleva mucho tiempo.

No se preocupe, buscaremos a los responsables. —dijo el director.

Los dos chicos permanecían atentos a la espera de que ambas personas se alejasen, el timbre del final de la primera clase sonó con fuerza y los alumnos comenzaron a salir.

¡Rápido! ¡Debemos encontrar a Dani!

Entre la multitud de alumnos avanzaron como pudieron hasta alcanzar la clase de Daniel, allí estaba, sentado en un banco del pasillo, esperando la siguiente clase, los dos se acercaron rápidamente.

¡Dani! ¿Dónde está tu hermano?

¿Qué? —Daniel los miró sobresaltado—. Ah, hola, Rubén, hola, Jacob, pues supongo que estará en clase, ¿No?

No, hemos ido, ¡Y allí no estaba! —Rubén sonaba cada vez más desesperado.

¿Viniste con él a la escuela? —Jacob intentó ser más razonable.

No, yo salí después, es que no encontraba la libreta de literatura...

¿Entonces no sabes si llegó a la escuela? —Jacob insistió a Daniel, que ya empezaba a preocuparse.

Peter... —Rubén se estremeció.

¿Qué pasa con él? —Jacob miró a su amigo esperando respuesta, pero éste solo le devolvió una mirada de preocupación.

¿Qué pasa con mi hermano? ¡Me estáis asustando! —Jacob los observó con temor.

Nada, ¡Es que me quitó la consola al llegar al colegio y quiero que me la devuelva! ¡Si lo ves dile que me la dé! —Rubén sonrió en un intento de tranquilizar a Daniel, era demasiado chico para preocuparle—. Bueno, debemos volver a clases.

Rubén sujetó a Jacob de la camiseta y lo arrastró hacia él.

¿Qué te pasa? —Jacob le preguntó con cierto temor.

Cuando salí de casa vi a Peter corriendo, parecía que huía o algo, tenía la ropa rasgada, y creo..., no lo sé al cien por cien..., pero creo que tenía sangre en el cabello... —Jacob permaneció en silencio—. La dirección de dónde huía era la casa de Cristian...

(Continuará...)

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Creado (2021), revisado y editado (2025) por @TomiLobito

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ISBN Code: 9789403630021