sábado, 27 de octubre de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 5 ''Mi padre, el perverso''

Capítulo 5 - Mi padre, el perverso

Los rayos de luz entraban por mi ventana y yo instintivamente me tumbé boca abajo intentando evitarlos, pero lamentablemente ya me había espabilado, me puse a pensar en todos los acontecimientos que habían pasado estos días, joder, eran demasiados y no podía asimilarlos bien.

Por un lado estaba la llegada de mi hermano, el cual estaba cambiado y que me insinuó que le hicieron bullying en el correccional, esa misma noche tenemos nuestra primera experiencia sexual, la cual fue espiada por mi padre, que se corrió viéndola, todo esto sin mi hermano saber nada, aunque habría una segunda vez que nos espiaría y joder..., vaya padre...

Me giré y miré por la ventana, estaba soleado..., seguí pensando en los demás acontecimientos, mi hermano cuando se enteró que mi padre nos espiaba, se fue de casa enfadado y lo confundieron con un chapero, cuando me dijeron eso, yo no me lo creí, pero la otra noche lo confirmé, con la desgracia que también me confundieron a mí, pero al fin y al cabo, a mi me excitó esa situación, mientras me follaban, mi hermano estaba también recibiendo lo suyo..., aunque debo decir que me causa rabia que no haya sido yo el primero en su vida...

Llamaron a mi puerta despacio en ese instante.

¿Quién? —pregunté.

Abrieron la puerta y entró mi hermano a mi cuarto.

¿Podemos hablar? —me miró con mucho rubor y pena.

Es que recién me desperté y...

Mi hermano cerró la puerta y se sentó en mi cama.

Escucha..., anoche te fuiste muy furioso y lo comprendo..., doy asco.

Mi hermano bajó la mirada y sus ojos se mostraban un poco llorosos.

Rubén yo nunca pensaría así de ti, no vuelvas a decir que das asco.

Pero..., es que...

¿Lo dices por...?

Mi hermano se mantuvo en silencio.

Escucha, yo no soy un experto en esto pero puedo decirte que no das asco, muchos chicos son chaperos y pues..., no les queda de otra y encima son heteros, pero no tienen alternativa, necesitan comer y vivir, mantener a sus familias y no morir de hambre.

Pero no es mi caso... —dijo.

Lo sé y no te justifico, pero, si te cuidas y tienes cuidado..., yo no te detendré.

¿Porque no? —preguntó confuso.

Me miró extrañado, incluso yo mismo me extrañe con lo que dije, pero ¿qué podía hacer?

Porque si te gusta y te excita esas situaciones, yo no te lo impediré, Rubén.

Mi hermano bajó la mirada y se levantó de la cama.

Entonces no te metas más, es mi vida y ya soy mayorcito.

No lo haré, te lo prometo. —dije cabizbajo.

¿Y qué harás con papá?

Pues no lo sé..., hablaré con él. —mientras le contestaba me levanté también, estaba un poco cabizbajo por la conversación, mi hermano era chapero y no volvería a ser mío nunca.

Ok... —contestó.

Mi hermano salió del cuarto y yo un poco frustrado me metí en la ducha, me pegué una ducha con agua fría, necesitaba estar despierto para lo que iba a hacer ahora. Mi hermano piensa que me fui enfadado con él..., pero no fue eso lo que pasó.

En ese momento recordé lo que vi en el parque, cuando el chico negro terminó de follarme y se largó escuché unos gemidos, me acerqué a investigar y entonces vi a nuestro padre, se estaba follando a uno de los chaperos, yo no supe reaccionar, me quedé congelado, lo peor de todo es que estaba de frente, me miró y se dio cuenta de que era yo, me guiñó un ojo y siguió follándose al chapero sin quitarme la vista de encima.

Me miraba con excitación y escuché cómo le empezó a hablar al chapero como si fuese yo el que estuviese en su lugar.

Así joder, que buen putito eres Tomi, que culo joder.... —y me miró mordiéndose el labio inferior con placer.

Sus palabras no las logré encajar bien y salí corriendo de allí, corrí como si el fin del mundo estuviese detrás de mí.

Terminé de ducharme y salí de mi cuarto, aun recordaba lo de anoche, bajé al comedor, no estaban mis padres, lo mas seguro es que salieron a comprar, ya eran las diez de la mañana, busqué a mi hermano y tampoco lo encontré, así que me puse a jugar a la consola después de desayunar.

Pasaron las horas, ya eran las doce de la mañana, mi madre llegó de comprar, estaba en la cocina haciendo la comida supongo, mi padre sentado en el sofá del salón viendo la televisión, era el momento ideal y perfecto, me acerque y me senté a su lado.

Estuve en silencio bastante, no me atrevía ni a abrir la boca, entonces me miró de reojo, estaba viendo las carreras de caballos.

Bueno, hijo, ¿como la pasaste anoche? —preguntó con sarcasmo.

¿Que..?

Digo, como te escuché llegar tarde, pues supongo que estarías en alguna fiesta o algo. —soltó guiñando su ojo derecho.

Yo le miré extrañado, pero él seguía viendo la televisión, mi silencio empezó a incomodarle.

¿No dices nada? —preguntó.

¿Qué quieres que diga papá?

No contestó, seguía mirando la televisión y yo me levante enojado.

Bueno..., anoche vi algo que creo que mamá debe saber. —solté de forma amenazadora.

Mi padre me agarró del brazo enseguida y me hizo sentar, parecía que no le gustó mi amenaza.

Ni se te ocurra. —dijo.

Pero...

Mira, si le dices algo a tu madre te arrepentirás, además, que yo sepa, yo no soy el que va allí a dar el culo. —dijo de manera cínica.

¿Pero qué dices? Yo no fui a eso, lo que pasa es que...

¿Piensas que no te vi? La otra noche me dormí en el sofá, estaba oscuro, entonces te vi salir de madrugada, iba a regañarte, pero pensé, ¿a dónde vas a estas horas?

Se detuvo y subió el volumen de la televisión para que nuestra madre no escuchara nuestra conversación, y prosiguió.

En un primer momento pensé que ibas a casa de alguna chica a follar, o incluso a comprar drogas, pensé muchas cosas, pero..., cuando te vi entrar al parque...

¿Me seguiste? —yo alucinando me quedé sin palabras.

El caso es que, cuando te vi entrar dentro del frondoso parque, y decidí seguirte, uffff, vi como ese negro te follaba, joder, mi hijo follado por dinero, iba a ir a reventarle la cabeza, pero me puso a mil ver como sometían a mi hijo.

Yo me quedé de nuevo mudo, estaba más tiempo callado que hablando. En ese momento llegó mi madre.

Hola cariño, necesito que vayas al supermercado, se me olvidó comprar las patatas fritas.

Claro mi amor, dame el dinero y que vaya Tomi.

Mi padre me miró sonriente.

Dale tu el dinero, que no llevo suelto. —mi madre volvió a la cocina.

Pero no me queda. —mi padre se puso nervioso.

¿Como que no te queda? Anoche te quedaste con cincuenta euros, ¿en que los gastaste? —preguntó mi madre enojada.

Mi padre no decía nada y mi madre empezó a ponerse nerviosa, estoy seguro de que esos cincuenta pavos se los gastó en ese chapero que se folló.

Mamá, me los dio a mí, es que anoche yo y Rubén salimos con unas amigas a una disco y pues se me fueron volando. —mentí.

¿Qué? ¿Sabes que te has quedado sin paga no? Pues sin patatas fritas, por listos. —mi madre se fue enfadada.

Hubo un ligero silencio y mi padre habló.

¿Por qué lo has hecho?

Bueno, imaginé en qué lo gastaste, así que ahora me toca cobrarme este favor, ¿no crees?, te pido por ello que dejes de espiarnos, y por favor, no cuentes nada, ya dejamos mi hermano y yo todo, fue un error, estábamos calientes y pasó eso..., y no pasará más, además Rubén lo sabe y está muy mal, por eso por favor...

Esta bien, no me meteré más..., hablaré con él y pues lo tranquilizaré.

Gracias..., esto..., una cosa, ¿por qué lo hiciste? ¿no eres heterosexual? —pregunté con curiosidad.

Mi padre permaneció callado, respiró hondo, juntó sus manos y comenzó a confesar algo increíble.

Escucha, cuando era joven, salí con una chica que era mi novia en aquel entonces y su hermano, el caso es que nos emborrachamos lo tres y..., bueno, llevé a mi novia a su casa, estaba muy bebida, la acosté en su cama, quedé a solas con su hermano, seguimos tomando y cuando me quise dar cuenta..., le estaba dando por culo...

¡No me jodas...! —exclamé flipando.

Pues sí, en ese momento supe que era biosexual, aunque me gustan más las mujeres claro, pero..., a veces, no puedo evitarlo, pienso en follarme a un chico.

Prefiero que no me cuentes más... —confesé.

El caso es que, hacía años que no hacía nada, de hecho siempre fui fiel a tu madre, pero cuando os descubrí a ti y a tu hermano..., pufff, no pude resistirme, es vuestra culpa, perversos.

Bueno, ya te dije que se acabó, así que no te preocupes, no haremos nada más.

Me levanté y me fui a mi cuarto, la verdad es que me quité un peso de encima con mi padre, me incomodaba mucho que él estuviera detrás de nosotros literalmente hablando, pero ya parecía haberse aclarado, ahora solo me quedaba hablar con Rubén y decirle lo que siento por él, aunque después de lo de esta mañana no sé qué pensará..., no me gustaba que fuese chapero.

Justo lo vi tumbado en su cama leyendo un cómic.

¿Cuando llegaste a casa? —pregunté sorprendido.

¿Por? ¿Que pasa?

No nada..., solo que..., mira lo de esta mañana...

No te preocupes por eso. —dijo en tono seco.

¿Qué quieres decir? —le miré confuso.

Pues que ya lo pensé y no lo haré más.

¿De verdad? —no me creía lo que acababa de soltar.

Sí.

Yo me alegré mucho de eso, tanto que hasta lo abracé.

¿Qué haces? ¡¡Nos van a ver!!

Perdona..., bueno, tampoco es malo que unos hermanos se abracen...

Eso sí... —siguió leyendo el cómic.

Por cierto, hable con papá y pues ya está todo arreglado.

¿En serio?

Sí. —afirmé.

Uff, menos mal, porque era muy incómoda toda esta situación, ¿qué le dijiste?

Pues, que fue un momento de calentón entre hermanos, explorar y experimentar, ya sabes..., aunque quiere hablar contigo sobre esto, para dejarte tranquilo y eso.

¿Es coña? —preguntó disgustado mi hermanito.

No...

Pues que guay... —se quejó mi hermano y hundió su cara en la cama.

Y así, pasó el resto del día, almorzamos y yo me fui a jugar con mi amigo Cristian al fútbol, estuve toda la tarde, cuando miré la hora me di cuenta que era muy tarde, tenía cita con el dentista, llegué a casa, mi madre estaba enojada por llegar tarde, subimos al coche y fuimos al dentista.

Fue horrible, me iban a poner brackets, lo peor es que fui sudado tras jugar al fútbol y mi madre me lo recriminó, tras el dentista, volvimos a casa, ya era de noche, mi madre entró a la cocina a hacer la cena, yo subí arriba para darme una buena ducha, entonces sentí ruido en el cuarto de mis padres.

Me acerque sigilosamente y abrí despacio la puerta, en ese momento vi a mi hermano ponerse una toalla en la cintura, estaba todo mojado.

(Continuará)

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sábado, 22 de septiembre de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 4 ''El chico negro''

Capítulo 4 - El chico negro

Los días fueron pasando y con el instituto todo se fue calmando, mi relación con mi hermano Rubén se fue enfriando desde esa ultima vez y mi padre..., no hubo más insinuaciones desde ese día, pero iba a llegar el día en que mi corazón acabaría hecho trizas.

Estábamos en el cambio clase esperando que llegase el profesor cuando uno de mis compañeros se acercó y se sentó a mi lado.

Oye, quería hablarte de una cosa...

¿Qué pasa?

Mira yo no quería decírtelo pero..., más vale que te lo diga yo a que llegue a tus oídos por otros.

¿El qué? —pregunté confuso.

Pues, se comenta que vieron a tu hermano salir del parque de los aviones varias veces a altas horas de la noche. —dijo en voz baja.

¿Y qué tiene eso? —no entendía por dónde iba.

Joder..., ¿no lo entiendes?

No...

A ver, no quería ser brusco..., pero..., el parque de los aviones lo utilizan maricones.

Me quedé callado antes sus palabras.

Mi hermano no es maricón, ¿ok?

No, escucha, no lo entiendes, allí se reúnen maricas con chaperos, para tener sexo a cambio de dinero y por las noches es cuando más actividad hay, y teniendo en cuenta que tu hermano es joven, pues...

Mi mente no lograba asimilar esas palabras, al menos no muy deprisa, mi compañero se dio cuenta de que me quedé sin reaccionar.

¿No vas a decir nada? —me preguntó.

Escucha, mi hermano no es un chapero, eso lo primero, ¿quien te dijo eso?, porque miente y si no miente se habrá confundido con otro que se le parezca.

No esperé a que terminaran las clases, me salte la valla y me dirigí a casa, por el camino me venían muchas cosas y no eran buenas precisamente, últimamente estaba distante, distraído, el día de la fuga estaba cojo y salió del parque de los aviones, y llevaba un reloj de más de mil pavos, mi corazón no quería creer lo que parecía evidente, mi alma estaba siendo torturada, no, mi hermanito no por favor.

Cuando llegué a casa subí al cuarto de mi hermano y entré sin pensarlo, necesitaba pruebas, pero por más que busqué no encontré nada. Salí y me metí a mi cuarto, llegaron mis padres y almorzamos, mentí diciendo que salí antes de clase, cuando llegó mi hermano, lo estuve observando, pero no vi nada raro en él que me dijera algo.

Oye, ¿por qué te has saltado clases? —me preguntó al llegar.

¿Eh? Ah..., mmmm, estaba con dolor de tripa. —mentí, aunque no del todo, porque sí que me encontraba mal con todo lo que estaba pasando.

No tenía otra opción, debía esperar a que oscureciera y ver si salía, me la pase despierto jugando a la consola en volumen bajo, entonces escuché su puerta, estaba saliendo, serian las dos de la madrugada.

Al rato salí yo, vi que ya no estaba en casa, había salido, me puse las zapatillas y salí corriendo pero no le encontraba, joder, lo perdí, iba a dar la vuelta pero...

Recordé las palabras de mi compañero sobre el parque de los aviones y me armé de valor, si era verdad que era chapero, lo encontraría allí para mi desgracia.

Sin pensarlo me dispuse a ir al parque, no había ni un alma en la calle, sólo unos tres chicos de mi edad más o menos, estaban separados, cada uno a una punta, tenían mala pinta y la verdad es que me entró un poco de miedo.

Recorrí el interior del parque con valor e indagué, pero no veía a mi hermano, me senté en el banco a esperar si llegaba, pero en vez de él llegó un hombre de unos cincuenta años y fué hacia uno de los chicos, hablo con él y se metieron entre unos arbustos, mi curiosidad era grande, aunque ya sabía lo que estaban haciendo o lo imaginaba, pero..., ¿y si estaba mi hermano allí?

Me levanté del banco y caminé hacia los arbustos, estaba bastante oscuro y se escuchaban gemidos, se notaba que habían varios follando.

Seguí adentrándome entre los arbustos y vi a dos chicos follando, la verdad es que se me puso muy dura, pero no vine a eso, me intente centrar y mirar alrededor para ver si lo alcanzaba a ver y entre la penumbra vi a mi hermano siendo penetrado por un tío de unos cuarenta años o más, lo tenía agarrado de la cintura, él no podía verme, pero yo si a él, estaba siendo penetrado brutalmente y escuchaba como gemía como una perra en celo, el hombre no se amilanaba y le daba bien duro, no se como aguantaba esos embistes.

Entonces alguien me agarro el culo por detrás, enseguida me di la vuelta y vi que era un chico de unos veinte años, era negro y muy alto.

¿Cuanto cobras? —preguntó el chaval sacando su polla negra, era enorme, por lo menos veinte centímetro, negra y con vello en su pubis, estaba circuncidado.

Perdona..., te equivocas. —dije intentando salir de allí.

¿Que me equivoco? —preguntó en un tono que no me gustó.

Si..., yo ya me iba.

Venga tío, mira como la tengo. —y sujetando mi mano la puso en su pollón, podía sentir que la tenía resbaladiza por el líquido preseminal, en un acto reflejo aparté mi mano enseguida.

¿Qué haces joder? No soy un puto. —dije enojado.

Mira blanquito de mierda, yo he venido a follarme un culo y será el tuyo, aceptes o no el dinero, solo quiero follar y te voy a follar pagando o gratis, tu decides.

El chico me empezó a bajar el pantalón y yo sin reaccionar, solo pude seguirle la corriente, la verdad es que tenía miedo de que me hiciera algo y encima todos pensaran que era chapero por estar allí.

Me di la vuelta y me dispuse a ser follado por el, el chaval negro sacó un botecito de lo que parecía lubricante, se echó en la polla y luego con la mano embadurnó mi ano, estaba helada.

Di un respingo y sonrió, entonces sentí como me la metía lentamente mientras me besaba la nuca, la verdad es que lo hacía de una forma que me hizo ponerme caliente, me la fue ensartando despacio pero a la vez con ternura, algo muy extraño, pensé que sería más brusco, pero logró metérmela hasta el fondo sin hacerme mucho daño, estuvo un rato así y comenzó a moverse dentro de mí, la sacaba hasta casi tenerla toda fuera y la volvía a meter a un ritmo tranquilo, con pausa y con amor.

Ah..., sii... —se me escaparon gemidos que él notó con satisfacción.

¿Ves...?, te gusta...

Me daba rabia pero tenía razón, me gustaba como me estaba follando el chico negro, ¡y de qué manera!, joder.

Me empezó a bombear con más fuerza y no pude evitar gemir de placer, me estaba llevando al éxtasis, su polla negra me daba con fuerza hasta mi tripa, me inclinó más y pude ver a lo lejos a mi hermanito, el hombre cuarentón le daba por culo con fuerza, sin saber que yo estaba viendo la escena también siendo follado, los dos hermanos siendo penetrados al mismo tiempo por desconocidos.

El hombre apretó con fuerza contra el cuerpo de mi hermano, se lo follaba salvajemente y sentí los gemidos de mi hermano, en ese momento empecé a llorar de impotencia, mi hermano ya no era virgen, ya no era especial, no era mi hermanito, era un puto cualquiera.

El chico negro se dio cuenta de mi llanto y me sujetó hacia él, me miró confuso y se detuvo.

¿Te hice daño? —preguntó con preocupación.

Negué con la cabeza y me limpié las lágrimas, al mirar de nuevo a mi hermano ya no estaba, se habían marchado, el chico negro continuó follándome y me dejé, quise centrarme en lo que me hacía, olvidarme de mi hermano, aunque el dolor que sentía era desgarrador.

El chaval siguió follandome varios minutos, me sujetaba con fuerza y yo comencé a pajearme, estaba más tranquilo y su polla me estaba dando un placer increíble, me dejé llevar y comencé a correrme sin parar, me pajeaba con furia y mientras me corría apreté los músculos de mi culito volviendo loco al chico negro.

El chico negro comenzó a correrse dentro de mí, no se cuantas veces noté sus chorros entrar dentro de mí, pero me dejo llenito por dentro, me la sacó haciéndome sentir un fuerte vacío dentro, me besó en la boca y me metió un billete en el bolsillo.

¿Sabes?, jamás había follado un culo como el tuyo.

Diciendo esto se subió el pantalón y se marchó, por mi parte, me subí el pantalón y miré de nuevo donde Rubén era follado.

Joder, espero que no me haya visto.

Estaba a punto de salir pero unos gemidos me lo impidieron, me eran conocidos, me dirigí hacia ellos y lo que vi me heló la sangre, me entró un fuerte temor y miedo a la vez, jamás imagine ver lo que vi.

(Continuará)

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sábado, 11 de agosto de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 3 ''El parque''

Capítulo 3 - El parque

Unos gritos me despertaron, era mi madre llamándome para almorzar, bajé las escaleras y lo hice bastante nervioso de encontrarme a mi padre, al bajarlas todas me encontré con mi hermano.

Hola Rubén, tengo que hablar contigo urgentemente. —sujeté a mi hermano del brazo y lo metí en su cuarto cerrando la puerta, esta vez no se me iba a escapar, debía contárselo.

¿Qué pasa? Ya puede ser importante.

Papá sabe que me hiciste sexo oral. —solté de golpe.

Mi hermano se quedó un poco sin saber que responder, asimiló las palabras, continuó mirándome y entonces habló.

Ok..., estás diciéndome, ¿que se lo has contado? —preguntó incrédulo y aún asimilando la información que le había soltado.

No joder, ¡¿cómo voy a decirle eso?!

¿Entonces?

A ver, anoche cuando te la chupé nos pilló y...

¿Qué? —Rubén negaba con la cabeza y sonreía irónicamente de manera nerviosa.

Escucha, nos pilló anoche y hoy nos pilló de nuevo.

Serán imaginaciones tuyas, si nos hubiese pillado nos hubiera reventado la cabeza, es más, creo que mi cabeza estaría enterrada en el jardín con Spyke.

Spyke era un perrito que tuvimos y falleció hace unos años, recordarle me daba pena...

Es que..., —suspiré para coger aire y así decirle a mi hermano que nuestro padre disfrutaba de nuestros juegos incestuosos.

¿Es que qué? —preguntó ya muy nervioso.

Se masturbó mientras nos espiaba...

¿Cómo?

Mi hermano quiso salir de la habitación y yo me puse en medio.

¿A dónde vas? —pregunté.

Lejos de aquí.

¿Pero qué te pasa?

¡¿Que qué me pasa?! Tío, si nuestro padre lo sabe y disfruta con ello, me largo de aquí, ¿qué le impide querer participar?

Lo se..., pero no podemos huir.

¿Y qué hacemos Tomi? Estoy estoy al borde de llorar.

Tranquilízate, ¿vale? vamos a olvidarlo todo y no haremos más nada, hagamos que nunca paso nada...

Pero a mí me gusta Tomi y quiero seguir haciéndolo...

Lo sé, pero somos hermanos Rubén, esto está mal y lo sabes, se nos ha ido de las manos, debemos dejar de hacer cosas, se acabó, ¿de acuerdo?

Mi hermano me miró enfadado y con una afirmación se fue hacia la sala para comer.

¿Dónde estabais?—mi madre algo preocupada preguntó a Rubén, el cual salió de casa dando un portazo.

¿Se puede saber qué está pasando?—la voz de mi padre se dirigió hacia mí, pero yo ya no lo miraba como antes, me causaba rabia y vergüenza, ya nada sería igual entre nosotros.

Nada, nos peleamos. —dije.

Pues ve y busca a tu hermano, Tomi. —me ordenó mi madre.

Vale...

Salí de casa y me puse a buscarlo, pensando en dónde podría estar mi hermanito.

Mi hermano por su parte, daba vueltas por las calles sin rumbo fijo, sin saber a dónde ir.

Estúpido... —se maldecía mi hermanito.

Mi hermano caminaba por el parque con la mirada en el suelo, estaba enfadado y a la vez dañado por saber que algo nuevo que se abrió a él, es decir, nuestra relación incestuosa, se le cerraba de golpe.

Ya era muy tarde, el sol golpeaba con fuerza y no había nadie en el parque, se sentó en un banco y echó su mirada al cielo, que cada vez se oscurecía más.

Entonces escuchó unos ruidos cercanos a donde él estaba, se acercó a curiosear, provenían de unos arbustos, se armó de valor, se adentró y no dio crédito a lo que veía, un hombre bien gordo le estaba dando por el culo a un chico joven, el chico joven no debería tener más de veinte años, con el asombro no se dio cuenta que estaba a plena vista mientras observaba la escena, el hombre gordo tenía al chico cogido de la cintura, pegados a un árbol, de espaldas a Rubén, le estaba follando bien duro.

¿Te gusta lo que ves? —una voz grave salió de detrás de Rubén.

Los otros dos que estaban follando miraron un momento alertados, pero siguieron follando como si nada.

¿Eres nuevo? ¿cuanto cobras? —preguntó el hombre, que mediría uno con ochenta como mínimo, estaba regordete tambíen y tendría unos cincuenta años, en comparación con mi hermano Rubén que mediría unos ciento sesenta centímetros.

Llevaba un uniforme de operario de grúas, de color azul oscuro, con barba de varios días y cabello corto, su aliento desprendía olor a alcohol y tabaco, daba grima.

¿Cómo? —Rubén no daba crédito, lo habían confundido ¡¡con un chapero!!

¿No eres muy joven para estar aquí mocoso?

¿Y a usted que coño le importa? —le recriminó mi hermanito.

Te pago cincuenta pavos por dejarte follar. —dijo el hombre.

Rubén estaba a punto de marcharse de allí, pero no lo hizo, dentro de él sintió algo, el morbo le ganaba, sentía muchas ganas de follar y encima por dinero, le ponía mucho, muy cachondo.

Te pago cien joder. —el hombre sacó otro billete de cincuenta ante el silencio de mi hermanito Rubén.

Doscientos. —sentenció mi hermano.

Eso es una exageración chaval, ni que fueras de oro.

Soy virgen y tengo catorce.

El hombre al escuchar eso se puso más caliente, sacó de nuevo la billetera que se había guardado previamente y sacó cuatro billetes de cincuenta, se los dio a Rubén, que los cogió y se los metió en el bolsillo de los vaqueros.

El hombre sacó un condón y bajándose los pantalones y el bóxer se lo puso con dificultad por su barriga cervecera y peluda.

Su pene era pequeño, no mediría más de catorce centímetros, eso sí, era gordita y peluda, el hombre se pajeó un poco con el preservativo puesto.

¿A qué esperas? ponme el culo, putito. —ordenó el hombre.

Rubén con duda se empezó a bajar los pantalones y los bóxer, miro hacia donde follaban los dos de antes, pero ya no estaban.

El tío sujeto a Rubén y lo dirigió hacia el árbol más cercano y allí lo inclinó al árbol de espaldas, Rubén puso sus manos en el árbol con un poco de nerviosismo. El hombre sujetó la cintura de Rubén con sus manos y le hizo inclinarse más poniendo su culo en pompa.

Uff estoy muy caliente. —confesó el hombre.

Con cuidado... —avisó mi hermano.

Tranquilo, no eres el primero que desvirgo, putito.

No me llame así...

He pagado, te llamaré como me salga de la polla, hablando de polla, ¡¡toma!!

El hombre apuntó la punta del pene en el orificio de Rubén, apoyándose en él, lo sujeto de la cintura con firmeza y empezó a presionar su agujero con rudeza.

Ahhh..., me duele...

Cállate joder, me cortas el rollo. —el tío era muy desagradable.

Rubén con ojos lagrimosos notó un dolor insoportable al sentir la acometida del hombre, que le atravesó entero, con un fuerte grito que se escuchó en todo el parque Rubén aulló de dolor.

¡¡Ahhh joder!! ¡¡sácala!! ¡¡quema!! —mi hermanito estaba arrepentido de esto, intentó zafarse pero el hombre le pegó una colleja con fuerza.

¡¡Que te calles joder!! He pagado por follarte y voy a follarte.

El hombre empezó a bombear el culo de Rubén con fuerza y rapidez, la sacaba y se la clavaba hasta el fondo, sintiendo como los huevos del tío chocaban con su culo.

Y eso que era difícil por culpa de la barriga del tío, que Rubén sentía en su espalda, el hombre gemía como un cerdo y se pegó más al cuerpo de mi hermano, que empezó a gemir ligeramente, ayudaba que el hombre tuviese una polla tan pequeña y que la barriga amortiguaba para que no entrase tan profundo.

El hombre fue acelerando las acometidas, le daba estocadas hasta que su barriga chocaba en la espalda de mi hermanito, le follaba rápidamente, puso a Rubén inclinado contra el árbol sin parar de penetrarle el culo, con fuerza y bien duro.

Ah..., estás delicioso joder, y tan joven, ufff como a mí me gustan joder, así así...

Rubén no decía nada, simplemente se dejaba follar con la fuerza que ese gordo le daba, el hombre estaba a punto de correrse.

Tras varios minutos follandose a mi hermano, aceleró sus acometidas y siguió follándoselo sin parar hasta clavársela entera y correrse en el condón. Se quedó dentro de él un rato y saliendo se quitó el condón y lo lanzó a un lado.

Uff estuvo genial, tienes un culo que vale oro, ¿te veré por aquí más?

Rubén le miró con odio mientras se subía la ropa.

Puto pedófilo. —dijo.

El hombre le intentó dar un golpe pero Rubén lo esquivó.

No me llames eso cabrón, tú accediste y tienes el dinero. —dijo el hombre ahora alterado.

Dame todo lo que tengas o empiezo a gritar. —amenazó Rubén.

El hombre tragó saliva nervioso, no sabía que hacer, la había cagado por sinverguenza, sacó la cartera y le dio todo el dinero, otros doscientos, Rubén también le pidió el reloj.

Largo y que no te vea nunca más por aquí, capullo. —dijo Rubén mientras salía de los arbustos dejando al hombre allí cabizbajo y devastado.

Rubén salió del parque mientras contaba los billetes, cuatrocientos pavos, cojeaba un poco, pero cuando se guardó los billetes y miró su nuevo reloj, sonrió, sintió satisfacción de cómo salió victorioso, con el culo roto, sí, pero victorioso.

Entonces se encontró conmigo.

¿Donde estabas? Te he estado buscando. —pregunté preocupado, miré como se ponía el reloj en su muñeca izquierda—. ¿Y eso?

¿Qué? Ah, mmmm..., lo encontré en la calle tirado. —mintió.

Pero, es de marca, ése reloj es de los caros...

Lo sé, es un Tag Heuer, mínimo de mil pavos. —dijo con una sonrisa de orgullo mientras lo lucía, era totalmente negro con la esfera azul oscura, realmente precioso.

¿No lo habrás robado no? —pregunté confundido.

Que no joder. —enojado me apartó a un lado.

Perdona, es que no sé..., oye siento lo de antes, no quería hacerte sentir mal. —dije.

No importa, volvamos a casa.

Y así, ambos nos dirigimos a casa, pero no pude evitar fijarme que andaba raro y que estaba sudando, como si hubiese hecho un fuerte esfuerzo.

(Continuará)

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miércoles, 11 de julio de 2018

Mi hermanito: Spin-off - Capítulo 2 ''Juegos incestuosos''

Capítulo 2 - Juegos incestuosos

Apenas pude dormir pensando cómo habían llegado esas marcas de semen a la puerta de mi hermano, sólo había una explicación de cómo llegaron ahí..., pero no me lo podía creer o no quería creerlo, era demasiado fuerte y algo en mí me decía que a partir de esa noche iban a cambiar muchas cosas en esa casa..., cruzamos la línea que los hermanos NO debemos cruzar jamás y lo íbamos a pagar muy caro.

Al día siguiente todo era muy confuso, una parte de mí recordaba lo acontecido y otra lo rechazaba, sabía que en mi interior me daba miedo lo que pudiera pasar y no quería contárselo a mi hermano para no asustarlo, ya tenía suficientes problemas con lo de saber que era gay y el haberlo dañado ese imbécil del internado.

Al fin tomé valor y bajé a desayunar, era domingo, así que sabía que mis padres estarían en casa, bajé a la cocina a prepararme las tostadas, pero no había nadie, me las hice y me tomé un vaso de leche..., leche..., de nuevo me vino a la cabeza el semen que había en el suelo de la puerta de mi hermano, mi sospechas se dirigían hacia mi padre.

Lo único que se me ocurría es que se levantase y escuchase algún ruido que hicimos, se asoma y fue cuando vio la escena, se pajeó y se corrió, pero eso era muy fuerte, no quería creerlo, quiero decir, un padre normal entra y nos riñe e incluso nos da un par de hostias, pero hacerse una paja..., viendo como sus hijos practican sexo oral entre hermanos..., no, eso no era normal, aunque lo que nosotros hicimos tampoco, era un pecado muy grave.

Mi hermano apareció con el mismo pijama de anoche, entrando en la cocina.

Buenos días Tomi.

Buenos días Rubén.—tomé un sorbo de leche mientras mi hermano abría el frigorífico. —dime, anoche, ¿como dormiste?

Bien..., aunque tuve un sueño muy extraño. —confesó mi hermanito mientras miraba que había en la nevera.

¿Que sueño? —pregunté.

Nada una tontería. —mi hermano cogió una manzana y se disponía a irse.

¿Realmente piensa que todo fué un sueño? No puede ser, no me lo creo...

Oye Rubén, espera.

¿Qué?

¿No vamos a hablar de lo que sucedió anoche? —le pregunté y observé su reacción.

Hubo un silencio incomodo, mi hermano dudó unos instantes y por fin rompió el silencio.

¿Hablar sobre qué?

Pues..., sobre lo que pasó, anoche, en tu cuarto, lo de...

No hicimos nada malo. —me cortó.

A ver, eso de que no hicimos nada malo..., es decir... —miré a los lados y a la puerta, no quería que nadie me escuchase decir lo que iba a decir—. Rubén, anoche, te la chupé, tío, de comí toda la polla, ¿sabes? y somos hermanos.

¿Y qué? a mi me gustó. —Rubén dio un mordisco a la manzana y acercándose a mí me besó en la boca pasando el trozo de su boca a la mía, yo instintivamente me alejé de él mientras masticaba lo que antes estaba en la boca de mi hermanito y me lo tragaba con parte de su saliva.

¿Pero qué te pasa? —le pregunté un poco enojado y sorprendido mientras él sonreía y se comía otro trozo de manzana roja.

Mira, Tomi, lo de anoche, me gustó, mucho de hecho, estuvo genial y no veo nada de malo en que dos hermanos se diviertan y jueguen, solo fue eso, un juego, además, bien que ayer no pusiste pegas.

No puse pegas porque no sabía que iban a... —mis ojos se posaron en la figura que entró en la cocina, era mi padre.

Venía sudado de correr sus diez kilómetros diarios, porque sí, mi padre era un deportista nato, fue campeón del condado con el equipo regional, además siempre participa en las maratones que se organizan y a veces sale con la bicicleta.

Mi padre es un hombre de cuarenta y ocho años, bien maduro ya, cabello corto de color rubio oscuro, estaba bastante tonificado, piel un poco oscura por el sol, y mediría unos ciento ochenta centímetros.

Uff que cansado estoy, necesito refrescarme. —dijo mi padre, que sacó una botella de agua fría y bebió de ella, quise mirar a mi hermano, pero éste ya se fué.

Hijo, deberías hacer ejercicio, correr todas las mañanas 1 horita no te matará.

Ya hago ejercicio con el equipo de fútbol...

Sí, dos veces a la semana, ¿Por qué no te vienes conmigo y sudamos juntos?

Ehhh..., no, gracias papá, prefiero quedarme en casa, tengo cosas más importantes que hacer. —dije y comencé a caminar para salir de la cocina.

¿Tan importantes como los de anoche? —dijo mi padre, y tras esto, comenzó a beber el agua de la botella mientras me miraba de reojo.

Mi cuerpo y mi sangre se quedó helada, no pude reaccionar, mi pulso se aceleró y creí desmayarme, lo sabía, él lo sabía y me lo acaba de decir con una indirecta y yo sólo quería desaparecer.

Yo..., no entiendo..., no sé a qué te refieres..., es decir, no... —mi voz tartamudeante demostraba que yo sabía a qué se refería.

Pues... —acercándose a mí se posó sobre mi oído derecho y en voz baja me susurró—. Pues, tú sabes a qué me refiero, fue algo que no me esperaba de mis hijitos queridos, pero fue muy rico lo que vi, la próxima vez, avisa.

Mi padre salió de la cocina y se dirigió a la ducha, yo aun sin poder asimilar lo que me dijo me dirigí a mi cuarto, quería dormir y no despertar.

No sé qué hora sería, pero no quería despertar, solo sé que ojalá no lo hubiera hecho, me levanté y escuché unos gemidos en el cuarto de mi hermano, me acerqué y se le escuchaba agitado, como si estuviera haciendo ejercicio o algo, presentía algo malo, no llamé a la puerta y directamente la abrí, lo que vi me dejó alucinado.

¿Se puede saber que haces? —pregunté alterado.

¡Tomi!, ¿pero es que no llamas antes de entrar? —mi hermano estaba en ropa interior, con unos bóxer azul clarito y sudado, estaba haciendo abdominales, por una parte me excité, y por otra me sentí aliviado.

Menos mal... —murmuré.

¿Menos mal qué?

Rubén, debo decirte algo, es grave.

¿No puede ser luego?, quiero ducharme. —dijo mientras se ponía en pie, estaba todo sudado, el sudor le daba cierto brillo a su cuerpo lampiño, un poco definido para su edad, me estaba poniendo cachondo.

No, tiene que ser ahora. —dije desviando un poco la mirada mientras Rubén con una toalla se secaba el sudor de la cara.

Bueno, dímelo mientras me ducho. —dijo.

¿Como? —pregunté confundido.

Mi hermano con una mirada picara se bajó el bóxer y se fué a la ducha, abrió el grifo, el agua comenzó a salir y acercándose a mí me llevó hacia dentro, cabe decir que yo no me opuse.

Tomi, creo que te debo algo... —dijo mi hermanito Rubén mordiéndose el labio inferior.

¿Qué?

Rubén me beso en la boca, callándome, sus labios eran tan suaves..., me fue quitando la camiseta y se puso de rodillas, me bajo el pantalón y los bóxer.

Wow, ¿cuanto te mide?

Pues no sé..., quince centímetros creo...

Me fascina. —confesó.

Mi hermano se metió mi pene en la boca a la vez que masajeaba mis huevos, yo cerré los ojos para sentir el placer más grande, el que un hermano te la esté chupando es algo que no tiene palabras.

Rubén... —sujeté la cabeza de mi hermanito y empecé a follarme su boca rápidamente sin parar, su boca me daba un placer sin precedentes, si era la primera vez que la mamaba, lo hacía como nadie.

El agua mojaba nuestros cuerpos y no pude evitar soltar algún gemido, acaricié los cabellos de mi hermano mientras me comía toda la polla. Entonces abrí los ojos y pude ver en la puerta del baño a mi padre, tenía la polla saca y con su mano derecha se estaba pajeando, yo, alterado casi se me sale el corazón.

Ahí estaba yo, con mi hermanito pequeño arrodillado chupándomela mientras nuestro padre nos observaba pajeándose con ferocidad, iba a avisar a mi hermano pero el gesto de mi padre me lo impidió, se llevó la mano izquierda a sus labios y con un dedo hizo el gesto de que callase.

Lo peor de todo es que la boca de Rubén estaba a punto de hacerme correr, mi hermano empezó a succionar mi pene y yo empecé a correrme, sujeté con fuerza la cabeza de mi hermano contra mi pene mientras descargaba mis huevos en su boca, cerré los ojos para no ver a mi padre como disfrutaba de vernos teniendo sexo oral.

Mi hermano sujetaba con fuerza mis muslos y succionaba con fuerza mi polla, no pude evitarlo, entre temblores terminé de correrme dentro de la boca de mi hermanito, una vez que me corrí y mi hermanito se tragó todo, abrí los ojos, nuestro padre ya no estaba, miré al suelo, tampoco había corrida, eso quiere decir que anoche se corrió a posta, quería que lo viese, que hijo de puta.

Ufff joder, si que esta rico tu semen. —dijo mi hermanito levantándose y sacándome de mis pensamientos.

¿Estás bien? —me preguntó preocupado.

Sí, es que..., no sé, esto no está bien...

Cálmate hermano, ¿ por qué no te duchas conmigo? —me preguntó con mirada pícara.

No..., es que me encuentro mal...

Mi hermano se acercó a mí y besándome pasó parte de mi semen a mi boca, nos fundimos en un largo e intenso beso, al separarnos me salí de la ducha y él siguió dentro bañándose.

De nuevo miré el suelo para ver si encontraba restos de semen, pero no había nada, así que salí del cuarto, aunque temía encontrarme con mi padre, me daba mucha vergüenza.

Me fui a mi habitación y me eché en la cama, vaya fin de semana, no sabia que hacer, mi cabeza estaba hecha un lío, debería estar feliz porque mi hermano, con el que soñé estar, ahora era como mi juguete y yo el suyo, pero algo dentro de mí me incomodaba.

Quizás era la idea de que mi padre lo supiera, o de que le gustara, o peor aún, de que quisiera participar, podría chantajearnos, muchas ideas pasaron por mi cabeza esa mañana. Lo que aun no sabía es que el domingo aún no acabó y con él un acontecimiento que nunca en la vida me hubiera imaginado.

(Continuará)

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