Capítulo 9 ''Desatado''
—¡Hola! —una voz me alertó y me levanté sobresaltado—. ¡Tranquila, venimos de buenas!
Miré y junto a él, otro chico le acompañaba, eran más altos que yo y parecían mayores, de unos veinte años o más, llevaban unos jeans rotos y unas camisetas de básquet, el chico que me habló era moreno de piel oscura.
El que lo acompañaba también era de piel oscura, se parecían mucho ambos, sus ojos oscuros no me quitaban la vista, lo más curioso es que parecían idénticos, casi gemelos, y por su aspecto, se notaba que no eran españoles, parecían más bien brasileños.
El que me hablaba llevaba una bolsa de plástico con lo que parecía refrescos, me quedé en silencio y se sentaron en el banco, yo me quedé mirando sin saber qué hacer.
—Oye, siéntate, que no mordemos. —el chico me miró y con sus ojos me dio lo que parecía una orden, mientras dejaba los refrescos en el suelo.
Hice caso y me senté en el banco.
—Bueno, ¿Qué hace un crío como tú por aquí solo a estas horas? —me miró posando su mano en mi muslo, noté el tacto de su piel con la mía y me sonrió.
Yo me dejé hacer un poco atemorizado, el chico, al ver que no opuse resistencia, fue subiendo la mano por mi muslo hacia arriba, me levanté como un resorte.
—¿Esperas a alguien? —preguntó guiñándome un ojo.
—No..., yo..., es que... —el chico me cortó levantándose y acercándose a mí.
—¿Por qué no te vienes con nosotros? Verás, vivimos aquí al lado y vamos a montar una pequeña fiesta privada para mi hermano Rafa. —dijo señalando a su hermano.
Su hermano, Rafa, permanecía en silencio.
—Como ves, no es muy hablador, pero bueno..., venga, que ya es muy tarde. —dijo su hermano—. Yo me llamo Guille y mi hermano se llama Rafa.
Me levanté y los acompañé, estaba un poco cohibido por ellos, pero ¿Qué iba a hacer? Mejor ir con ellos y pasar la noche en su casa que dormir en la calle o que la policía me cogiese.
Llegamos a una casa con un enorme jardín, algunas luces estaban encendidas, comenzamos a subir las escaleras del porche hasta la puerta.
—Bienvenido a nuestro hogar, siéntete como en casa. —dijo Guille mientras abría la puerta, su hermano, por su parte, no abrió la boca aún.
—Gracias... —mascullé.
Entré y caminé por el pasillo de la entrada hasta llegar a un amplio salón, podía escuchar las voces de más personas al fondo de la casa, todo estaba muy ordenado y limpio.
Guille soltó la bolsa de refrescos en la mesa y se adentró al pasillo del fondo, Rafa, su hermano, me miraba sin moverse.
—¿Sois brasileños no? —pregunté nervioso.
El chico afirmó con la cabeza sin mediar palabra, caminó y se sentó en el sofá marrón oscuro que había en el salón.
Al rato apareció Guille sonriendo.
—¿Qué, te gusta nuestra casa? —preguntó mientras recogía los refrescos y se metía en la cocina americana que tenían.
—Sí, está chula. —dije.
La cocina y el salón comedor estaban conectados entre sí, muy al estilo americano, Guille sacó varios vasos y los llenó de lo que parecía cola, echó unos cubitos y me sirvió uno.
—Toma, este es el tuyo. —me lo dio y lo cogí, pude sentir el frío tacto del refresco en mis dedos—. Toma hermano.
Y dicho esto se sentó en el sofá, los dos tomaron un sorbo.
—Ahhhh, qué rico, estaba sediento. —dijo Guille sonriente—. ¿Y qué? ¿Nos dices tu nombre? ¿O te lo pongo yo?
—Me llamo Tomi. —dije, y comencé a beberme el refresco, la verdad es que estaba sediento, ante sus miradas de sorpresa me bebí el refresco en segundos.
—Tomi..., me gusta, es bonito. —dijo Guille.
Entonces mi vista comenzó a nublarse, Guille me observó y se levantó al ver que iba a caerme al suelo.
—¡Cuidado!, no pensé que beberías tan rápido..., jajaja. —dijo riendo.
—¿Qué? No entiendo... —mascullé con dificultad.
Guille me sujetó y me acompañó por el pasillo hasta un cuarto, dónde al principio escuché unas voces, abrió la puerta y vi una gran cama de matrimonio.
—Ven, túmbate aquí. —dijo Guille soltándome en la cama.
Me intenté incorporar, pero me costaba, todo daba vueltas, miré y vi cómo se abría otra puerta de lo que parecía un baño y salían dos chicos más.
—Joder, ¿Es un chico? Ya te dijimos que nos gustan las chicas. —era la voz de uno de los chicos, intenté concentrar mi mirada en ellos, el que preguntó era un chico joven y regordete, su pelo, ondulado y oscuro, se acentuaban en unos ojos pequeños y oscuros, de piel blanca, era bastante velludo, tenía mucho vello en sus brazos.
—Es verdad, pero míralo, es un crío, imagina la pasta que sacamos con un vídeo con él... —dijo la otra voz, este chico, era de piel más oscura, aunque era blanco también, pero se notaba que estaba tostado por el sol, de pelo oscuro y con un piercing redondo y plateado en la ceja, su cabello era más largo, le pasaba por encima del hombro, parecía un guitarrista de metal.
—Bueno, hemos tenido suerte encontrando a este chaval, no os quejéis. —dijo Guille con voz de reproche.
Miré para replicarle y vi como comenzó a desabotonarme la camiseta.
Rafa apareció de repente y miraba la escena, excitado.
—Primero voy yo, que para eso es mi despedida. —dijo Rafa, al que por fin escuché su voz.
—Claro hermano, todo tuyo, hazla nenita.
Rafa se subió a la cama y tomó el lugar de su hermano, terminó de desabrocharme la camiseta dejando mi torso a la vista, me resistí y se enfadó.
—¿Qué creéis que estáis haciendo? ¡No me toquéis joder...! —grité desesperado.
Rafa me dio un guantazo en la cara cayendo de lado, se subió encima de mí y me susurró en el oído.
—Putito, de aquí no te vas sin probarnos a todos.
—Sujetadle, y tú, graba bien todo, el cliente paga bien, pero le molesta que tiemble la cámara. —ordenó Rafa a uno de sus compañeros, y con rapidez cada uno se puso a un lado de la cama y sujetaron mis brazos.
—Voy a por las cuerdas. —dijo Guille, y salió del cuarto dejándome con su hermano y sus dos amigos perversos.
—Tranquilo, todo irá bien... —dijo Rafa cínicamente, con sus manos comenzó a sobarme el cuerpo.
Yo intenté resistirme, pero era imposible, además me sentía mareado y sin fuerzas, me habían drogado o algo.
De repente, las luces se apagaron, todo quedó a oscuras.
—¿¡Pero qué coño!? ¿Qué ha pasado?—Rafa me soltó en la cama con enojo.
—No lo sé, igual saltaron los plomos... —dijo el amigo regordete.
—Ve a mirar, joder, ¡así no podemos grabar!
—¡Me traicionaste y ahora te mataré! —la voz de Chucky hizo que mis ojos pusieran toda su atención al oscuro pasillo.
Rafa sacó del cajón de la mesita lo que parecía un arma de fuego, un revólver de tamaño pequeño y apuntó al pasillo.
—¿¡Quién está ahí!? ¡Da la cara, hijo de puta! —Rafa caminó a la puerta, pero lo detuve sujetando su brazo con mi mano.
—¡No!, ¡Te matará! —pero apartó con un gesto de enojo mi agarre, dirigiéndose al oscuro pasillo.
Me levanté de la cama mientras me abrochaba mi camiseta, al hacerlo me dio un leve mareo, aún sentía los efectos de la droga que me dieron.
Lo hacía sin apartar la vista de Rafa, que caminó hasta el pasillo, un amigo con la luz del móvil apuntó al pasillo, pero no había nadie.
—¿Guille?, hermano, ¿Estás ahí? —Rafa sujetaba con firmeza el arma, sin dejar de apuntar, avanzó por el pasillo, yo, por mi parte, con cierto temblor me posicioné detrás de él.
Tenía que salir de allí, pero ¿Cómo me encontró Chucky?, ¿Me había seguido? Maldita sea, debía volver a casa..., no, no podía, me detendrían, pensarían que yo maté a Joey, y nadie creería que fue mi muñeco.
Entramos al salón comedor y vimos Guille en el suelo, sangre rodeaba su cuerpo, donde yacía tirado.
—¡¡Hermano!! —Rafa corrió a su encuentro y se arrodilló a socorrerlo, tenía lo que parecía una herida de arma blanca en el pecho, no se movía—. ¡Hermano!
Debo salir de aquí, y aunque no veía casi nada, entraba algo de luz por las ventanas, gracias a las farolas de la calle, concentré mis ojos e intenté ver, Rafa ya no estaba, aunque su hermano seguía ahí tirado.
Los otros dos chicos tampoco, no había nadie, habían desaparecido.
Vi a lo lejos la puerta de la casa, si corría igual podría llegar hasta ella, respiré hondo y salí corriendo sin pensarlo más, entonces me escurrí con la sangre y caí al suelo.
—Auch, joder... —me golpeé la cabeza con el suelo, un gran dolor inundó mi nuca.
Unos pasos me alertaron a mi izquierda, giré la cabeza y pude ver a Chucky acercándose, en su mano portaba el arma de fuego que tenía Rafa.
Su cara, de enfado, y a la vez satisfacción, me miraba con detenimiento, se detuvo y me apuntó con el arma.
—Todos los críos sois traicioneros. —dijo.
—No, no fue así..., quería salvar a Jacob. —me comencé a levantar despacio.
—Ohh, qué romántico... -dijo Chucky cínicamente.
—Mira...
—Cállate, pequeño hijo de puta, me traicionaste y ahora fíjate, ¿Para qué? Tú morirás y tu amigo Jacob será mi cuerpo.
Me terminé de levantar y observé su pistola.
—¿Qué?, ¿Me vas a matar? Hazlo, total, me has jodido la puta vida, todos piensan que yo maté a Joey.
Chucky me miró y comenzó a reírse.
—Jajajaja, son cosas que pasan..., ahora, dame el Amuleto. —ordenó poniéndose serio.
Miré a la puerta, pensando en escapar.
—Ni lo intentes, o te mato. —Chucky, tras su amenaza, apuntó el arma hacia mi cara—. Ahora, dame el puto Amuleto joder.
—Si lo hago, ¿No me matarás? —pregunté, intentando ganar algo de tiempo, y así pensar en algo, aunque fuese distraerlo.
—Tal vez, pero dámelo de una puta... —Chucky no terminó la frase, Rafa, con una silla de madera, le golpeó por detrás tirándolo.
El arma de fuego cayó por el suelo deslizándose hacia mí, la detuve con mi pie y la sujeté con firmeza, apunté a Chucky, que se revolvió y entonces pegué un tiro a su lado, casi dándole, fue de aviso.
Chucky se detuvo y me miró con enojo.
—¿Qué...., qué coño eres? —Rafa, con sangre en la cabeza, y lo que parecía una puñalada en el costado, miraba a Chucky con sorpresa.
—Es un muñeco asesino, será mejor que te alejes de él, ven a mi lado, rápido. —ordené.
Rafa, sin apartar la mirada de Chucky caminó con dificultad hasta mi lado, yo no dejaba de apuntarle con el arma, ambos retrocedimos dirigiéndonos a la entrada de la casa, debíamos salir de allí.
Chucky con mirada desafiante sacó con rapidez un cuchillo y lo lanzó contra mí, clavándolo en mi hombro, aprovechó y corrió hacia mí, entonces le pegué un tiro en el cuerpo.
—Ahhhh, ¡¡Hijo de puta!! —Chucky volvió a levantarse y corrió de nuevo hacia mí, estaba ido.
No lo dudé y le pegué uno, dos, tres y cuatro tiros más, haciéndole retroceder y cayendo al suelo sin moverse.
Con dolor saqué el cuchillo, que no era muy grande, de mi hombro, Rafa, por su parte, se sujetó en mí con dificultad, en ese instante escuché de lejos las sirenas, eran de policía.
Ambos salimos de la casa como pudimos, pero Rafa no podía más y cayó al suelo del jardín.
—Aguanta, un poco más, vamos... —intenté levantarlo, pero él no podía seguir.
—No..., no puedo más... —Rafa se desmayó en el suelo.
Dos coches de policía se detuvieron cerca, aproveché y solté el arma por el agujero de la alcantarilla de la calle, del coche salieron cuatro agentes y se acercaron a socorrernos.
—¡Está en la casa! —grité aún exaltado.
Tres de ellos avanzaron hasta la casa y entraron, mientras uno atendía a Rafa, el otro pedía una ambulancia.
Yo miré a la casa, expectante, el frío golpeaba mi cara, ahora, con lágrimas por todo lo vivido, un policía salió y se acercó a nosotros.
—No hay nadie, pero hemos confirmado tres muertos.
Atónito, tumbado en la ambulancia, observaba como me alejaba de la casa, pensando en qué sería de mí si nadie había sobrevivido, nadie creería mi versión.
(Continuará...)
¿Os gustó el capítulo? ¡Deja tu comentario! ^_^
Si te ha gustado, ¡no olvides votar! ☆☆☆☆☆
Creado (2015), revisado y editado (2025) por @TomiLobito
All rights reserved© Safe Creative Code: 2309245396410
ISBN Code: 9789403630106