Capítulo 1 ''Amenaza''
En menos de dos semanas comenzaría un nuevo curso en el Instituto de secundaria, estaba muy nervioso, ya que era un nuevo sitio, donde hacer nuevos amigos, aprender cosas nuevas y descubrir nuevas aventuras.
Lo que nadie me contó es que aquí da comienzo la historia que os voy a contar, de como conocí a cierto ser, más bien un muñeco, sí, con vida.
Aún era verano, hacía mucho calor, era uno de esos días de verano en los que el calor lo envuelve todo.
Es verdad, no me he presentado, me llamo Tomi, soy un chico delgado, piel blanca y cabello corto, castaño oscuro, mis ojos son color ámbar, no me considero un modelo, pero no me quejo, de cara sé que soy un poco guapo.
Volvía a casa después de una agotadora mañana de entrenamiento. Sí, me encanta el deporte, soy el capitán del equipo de fútbol del barrio.
Entré en casa, dejé la mochila en el sofá y fui directo a la cocina, abrí el frigorífico y agarré una botella de agua bien fría.
Estaba completamente empapado en sudor, regresé al salón y entonces lo vi.
Su mirada..., fija.
Un muñeco estaba sentado en el sillón del comedor, parecía mirarme directamente.
Fruncí el ceño.
—¿Y este muñeco...? —me acerqué con cautela y extendí la mano para tocarlo.
—¡Ah! —grité ahogado al sentir una mano en mi hombro, me giré y vi a mi madre—. ¡Joder, mamá!
—Perdona, no quería asustarte. —dijo mientras dejaba el bolso sobre la mesa y buscaba algo en su interior.
—¿De dónde ha salido esto? —pregunté, señalando al muñeco pelirrojo de ojos azules.
Era idéntico al de las películas de Chucky.
—Lo encontré cerca del trabajo, alguien lo había tirado, estaba casi nuevo, así que lo traje.
Mientras sacaba las llaves del coche, yo seguía observando al muñeco, mi madre tenía una obsesión con los muñecos, sobre todo las muñecas.
—Mamá, tienes que parar de traer cosas así, ya no caben más.
—Lo sé, lo sé..., pero al verlo me acordé de Oliver...
Su voz se volvió melancólica, me dio un beso en la frente.
—Si no te gusta, guárdalo en el sótano, pero NO lo tires, bueno, tengo que irme, hoy me toca turno nocturno.
Mi madre trabajaba cuidando ancianos en una residencia, esa noche debía quedarse para cubrir nuestros gastos, no estamos en nuestro mejor momento.
Cuando se fue, me quedé solo con el muñeco, lo había traído por Oliver, mi hermanito, falleció con solo ocho años, en un accidente junto a mi padre, el cual iba bebido, en aquel entonces yo tenía diez años, aún era una herida abierta.
A mi hermanito Oliver le encantaba Chucky, supongo que por eso mi madre sintió esa conexión, pero no podía quedarme con él.
Era..., demasiado turbio.
Encendí mi portátil y comencé a redactar un anuncio para venderlo online, sé que mi madre se enfadaría, pero al menos conseguiría algo de dinero para casa, mientras lo hacía, tenía la extraña sensación de que me observaba.
No sabría explicarlo.
Era... incómodo. Inquietante.
El calor era insoportable, miré de reojo al muñeco, me acerqué para inspeccionarlo.
Llevaba una chaqueta con una etiqueta que decía "Chucky".
Lo tomé y lo senté en mi regazo, le di la vuelta buscando el compartimento de las pilas, nada, necesitaba dos grandes, pero no tenía ninguna.
Lo dejé sobre la mesa un momento y busqué por los cajones las pilas, si no recuerdo mal había unas que usaba en la antigua radio que se estropeó, pero fue sin éxito.
Entonces escuché un golpe seco, me giré sobresaltado.
El muñeco había caído al suelo.
Mi corazón dio un brinco.
—Tomi, cálmate, solo es un puto muñeco. —me dije a mí mismo.
Justo entonces, el móvil sonó, era un mensaje de Jacob, para quedar mañana y jugar al fútbol, ignoré al muñeco y fui a ducharme.
El resto de la tarde lo pasé jugando a Genshin Impact, estaba muy viciado al dichoso juego.
Después, me lavé los dientes y me puse mi pijama de South Park. Sí, soy futbolero, gamer y friki, lo tengo todo jajaja.
Ya estaba quedándome dormido cuando escuché un ruido.
Abrí los ojos, la habitación estaba en penumbra, pero la luz de la luna me dejaba ver una silueta, algo se movía.
Miré hacia la puerta, cerrada, como siempre.
Pero... algo estaba mal, una silla bloqueaba la manivela desde dentro.
¿Quién la había puesto ahí?
Iba a levantarme cuando sentí algo subir a la cama, se sentó junto a mí.
Mi corazón se detuvo, era él.
Chucky.
Me miraba desde cerca, sostenía un cuchillo, llevó un dedo a sus labios para que no gritase y me habló.
—No grites, o juro que te mato.
Su voz era aguda y chillona, sus palabras resonaron en mi cabeza, estaba paralizado.
—¿Q-qué... quieres...? P-por favor, no me hagas daño... —mi voz temblaba, rota por el miedo.
—Tranquilo nene. —dijo con una sonrisa torcida—. Solo quiero ser tu amigo, vamos a jugar a un juego.
—¿Un juego...? —tragué saliva.
—Sí, se llama Esconde tu alma. ¿Te apetece?
Miré el cuchillo, no podía decir que no. ¿Iba a intentar hacer lo de la película?
—Por favor, no te metas en mí, haré lo que quieras, lo que sea, pero no eso...
Él se rió, le gustaba verme rogar.
—Podría hacerlo, pero... me gusta ser hombre, y tú, lamentablemente, no lo eres, pareces una mariquita llorona, delgaducho y con cara afeminada.
Suspiré, aliviado, aunque, sus palabras me jodieron, además, si no le servía, ¿me mataría?
Como si me leyera la mente, acercó aún más el cuchillo.
—¿Cómo te llamas? Yo soy Chucky.
—Tomi...
—Tomi..., quería acabar en la casa de algún chico en condiciones, no de un nenito llorón, no esperaba esto, pero supongo que es el destino, ya estaba harto de esa vieja.
¿De qué hablaba? ¿Qué vieja?
—Llevo años sin matar y el cuerpo lo pide, pero si colaboras...., saldrás ileso, tráeme un cuerpo, uno útil y te dejaré en paz.
—¿Qué? Espera, entonces, ¿las películas son reales? —pregunté.
—Claro que no, están basadas en hechos reales, pero nunca sacaron a la luz dichos asesinatos, ¿te imaginas? Un muñeco asesino...
—Pero eres un muñeco... —dije.
—Calla, como decía, necesito un cuerpo.
—¿Qué tipo de cuerpo?
—Uno masculino, que se note que es un chico, no como el tuyo. —me miró de manera despectiva—. Necesito un recipiente válido, tú tráelo, yo haré el resto.
Lo pensé unos segundos.
—Vale..., acepto, total, ¿no me queda de otra no?
Chucky saltó de la cama, apartó la silla y se fue, volví a asegurar la puerta y me escondí bajo las sábanas.
Seguía temblando. ¿Qué había pasado?
Al amanecer, el canto de los pájaros me despertó. Mi madre golpeó la puerta.
—¡¡Tomi!!
Me incorporé.
—¡Voy a comprar, pórtate bien!
Segundos después, escuché la puerta principal cerrarse, me froté los ojos. ¿Había sido un sueño?
Bajé al comedor. El muñeco ya no estaba.
¿Lo tiró mi madre? ¿O de verdad lo trajo?
Me duché y me vestí, tenía que salir, había quedado para jugar al fútbol, de pronto, un ruido proveniente del armario, me congelé.
Corrí a la cocina y agarré el cuchillo más grande que encontré, subí las escaleras, con el corazón latiéndome a mil.
Abrí la puerta de mi habitación con cuidado, me acerqué al armario, respiré hondo..., y lo abrí de golpe.
Nada.
Mis piernas temblaban, miré debajo de la cama, estaba seguro de que...
—¿Qué coño estás haciendo?, ¿Eres retrasado?, ¿Dónde está mi cuerpo?
La voz de Chucky resonó a mi espalda, me giré y lo vi sonriendo con malicia, llevaba el cuchillo en su cinturón.
Corrí con temor por las escaleras y salí por la puerta principal, me alejé, mirando hacia mi ventana, pensaba en lo imposible de explicar.
¿Qué iba a decirle a alguien? ¿"Mi muñeco tiene vida"? Me tomarían por loco.
Entonces, escuché crujir las hojas secas detrás de mí y una mano se posó en mi hombro.
(Continuará...)
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Creado (2014), revisado y editado (2025) por @TomiLobito
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ISBN Code: 9789403630106