domingo, 28 de abril de 2013

Mi hermanito - Capítulo 10 ''Mi hermano y el mulato''

Capítulo 10 - Mi hermano y el mulato

¿Qué leches haces aquí? ¿Esto no es un juego sabes? —le dije enojado.

Claro que es un juego, y a mi me gustan los juegos, ¿Y sabes qué? Te has metido en uno muy peligroso, y ahora te toca jugar, además, esto será divertido —Akin sonrió y miró a lo lejos, seguí su mirada y vi a mi hermanito, se acercaba hacia nosotros, aún estaba lejos pero nos iba a pillar.

¿Quién es ese? —preguntó Akin con una sonrisa.

¿Estás loco? ¡¡Vete de aquí!!

En ese instante mi hermano entró en escena.

¿Quién es este? —la voz de mi hermano me hizo aterrizar a mi triste realidad.

Akin miró sonriente a Rubén y después me devolvió la mirada triunfante, mientras levantaba las cejas, esperando ver que hacía o decía, pero mi silencio era lo único que ofrecí.

Me llamo Akin, soy un amigo de tu hermano, Akin le ofreció la mano derecha pero mi hermano, tras observarlo con cierto rechazo, decidió no darle la mano.

Nunca me habló de ti, y yo conozco a todos sus amigos. —Rubén se giró hacia mí.

Sí, bueno, es un conocido más que un amigo. —interrumpí—. Y ya se iba a su casa, ¿Verdad?

Mi mirada asesina pretendía hacer que Akin se diese cuenta de que era mejor que se marchase cuanto antes.

Bueno, ya nos veremos por aquí, llámame. —Akin se acercó y metió un papel con su número de móvil en mi bolsillo, después se marchó por donde vino, mientras se alejaba mi hermano emprendió el camino junto a mí de vuelta a casa.

Hubo un silencio bastante incómodo, creo que Rubén se imaginaba algo. Entró en casa y yo fui tras él.

Espera, Rubén, debo hablar contigo, es importante. —le di un toque a mi hermano en el hombro mientras entraba en la cocina, éste abrió el frigorífico, sacó un cartón de leche y vertía un poco en un vaso.

¿Qué pasa? —me preguntó.

Es sobre..., bueno..., a ver como te lo explico... —buscaba las palabras correctas, la frase idónea, pero mi mente estaba bloqueada.

Pues date prisa que pronto llegan mamá y...

Anoche volví al parque. —le corté sin escuchar lo que decía—. Verás, yo..., bueno..., alguien me buscaba y fui a decirle que no me buscase más, pero claro, al ir me encontró y ahora me busca con más insistencia...

Mi hermano dejo el vaso en la mesa y se apoyó en ella.

¿Como? No entendí nada, ¿¡Buscabas el qué!? —preguntó entonando con fuerza la última pregunta.

No, yo no buscaba nada, me buscaban a mi.

¿Quién te buscaba? —mi hermano comenzaba a enojarse.

Pues... —me di la vuelta, debía pensar bien como explicarle todo—. Iré al grano, la noche que te seguí...

Si...

Acabé en el parque. —confesé.

Eso ya me lo has contado Tomi.

Ya, pero no toda la historia, una vez allí un chico lo hizo conmigo, ese chico era el de antes... —confesé por fin.

Ahh... —la cara de mi hermano cambió por completo.

Pero no es lo que parece...

¿Y entonces por qué estaba ahí? ¿Querías aprovechar que me fui para follar con el?

¿Qué?, ¡No!, ¡Claro que no!, Puede parecer lo que no es Rubén, en realidad está aquí porque me siguió anoche...

¿O sea que anoche fuiste de nuevo al parque? —Rubén se alejó y comenzó a subir las escaleras hacia su cuarto con enfado—. ¡Es que soy subnormal!, ¡Y yo confiando en ti! ¡Todos sois iguales! ¡Todos! —y de un portazo cerró la puerta.

Subí las escaleras tras él y justo cuando iba a llamar a su puerta, Rubén la abrió.

¿Qué soy para ti? —preguntó empujándome hacia atrás.

¿Me dejas explicarte Rubén? Fui porque me dejaste por Luis, ¿Recuerdas?

¡Pero era una argucia! —dijo excusándose.

¿Y qué?, ¡Yo no lo sabía!, estaba muy mal, y sí, pensé en Akin, así que fui, pero porque él me buscaba y quería decirle que me dejase en paz, entonces me siguió sin yo saberlo y por eso estaba antes aquí, ¡Yo no sabia nada!

¡¡Joder, te dejo y esa misma noche te vas con otro!! ¡¡Cuanto amor!! —mi hermano negaba con la cabeza y alterado.

Rubén estás siendo injusto, cálmate por favor.

Espera, ¿Y por qué te siguió?, ¿Te folló? —me preguntó con furia.

¿Qué?, No... —mentí.

¿Y como sé que es verdad?

Porque soy tu hermano, y te digo la verdad, eso fue lo que paso, confía en mi... —volví a mentir.

¿No pasó nada mas? —la mirada de mi hermano buscó la mía y yo instintivamente aparté la mirada.

No sabía si contárselo, si lo hacía lo perdería para siempre, así que recordé al entrenador, lo mejor para evitar contar una mentira era contar otra verdad en su lugar.

Sí, sí pasó algo, allí fue cuando vi al entrenador, la primera vez que fui, por eso me encontraste en su despacho, porque me hizo chantaje, me obligó a chupársela, y anoche volví a verlo, pero no hice nada con él. —volví a mentir.

Mi hermano pareció creerme, se sentó en su cama, respiró profundamente y me miró de nuevo.

¿Y ahora qué? ¿Qué quiere ese negro?

Se llama Akin.

Me da igual como se llame, ¿Qué quiere? —Rubén me miró con enojo, no apartaba su vista de mí.

Creo..., bueno, no estoy seguro, pero creo que está pillado por mí...

¿Qué dices? ¿Se volvió loco? No vas a dejarme, y menos por ese negro. —las palabras de mi hermano sonaron un poco racistas.

¿Qué tiene que ver el color de su piel? —le repliqué.

Nada. —mintió—. Además, ¿Qué pasa?, ¿Te pone y quieres que vuelva a follarte? Sin palabras... —Rubén sonrió de manera irónica.

Rubén, ¿Te escuchas? Estás exagerando, ya sabes que yo te amo a ti, hablaré con él y lo solucionaré.

Nos tiene cogidos por los huevos y todo por tu culpa. —apretó sus puños con fuerza ignorando mis palabras.

Lo siento... —me disculpé bajando la mirada.

Mi hermano se echó en la cama boca arriba y cerró los ojos.

Ya sé, dile que quiero follar con él.

¿¡Perdona!? —pregunté incrédulo, estaba flipando.

Pues eso, dile que si promete dejarnos en paz, dejare que me folle.

Me quedé callado y se dio cuenta de mi enfado.

No seas bobo, no voy a dejar que me toque.

¿Entonces? —pregunté confuso.

Tengo una idea, le daremos una noche que no olvidará jamás. —mi hermano se incorporó y se dirigió a la mesita, de ella sacó unas esposas.

¿De dónde sacaste eso? —pregunté.

Tomi, por favor, no te hagas, por algo me enviaron a un correccional, ¿No? —dijo son sorna.

Es un Internado para chicos rebeldes... —le corregí.

La misma puta mierda es, el caso es que lo esposaremos y haremos con él lo que queramos, un poco de humillación por aquí, un poco de golpes por allá, en definitiva un poco de sado y no volverá a querer nada con nosotros. —mi hermano se echó a reír.

Sus palabras me daban miedo y a la vez me excitaban, se veía muy perverso.

No sé, Rubén, no creo que sea buena idea...

Calla, hermano, necesitas iniciativa, debemos darle la vuelta a esto, que seamos nosotros los que tengamos la sartén por el mango, una vez esposado jugaremos un rato con él mientras lo grabamos. —hizo una pausa y sacó una cámara de su escritorio—. ¡Este no sabe con quien se ha metido!

Esperamos a la noche, antes de eso contacté con Akin, le mandé un mensaje al número de móvil de la nota que me dejó en el bolsillo del pantalón, le dije de quedar en la fábrica abandonada de las afueras del condado pasada la madrugada.

Y así, Akin llegó vestido con unos vaqueros azules oscuros y una camisa blanca floral, la verdad es que le sentaba muy bien, era madrugada y mi hermano estaba escondido en la fábrica abandonada, llevaba poco tiempo así, por lo que no estaba tan sucia.

Bueno, he de decirte que cuando me propusiste lo de follarme a tu hermano, me chocó, pero joder, está demasiado bueno para decirle que no.

Ya, ¿No estabas tan loco por mí? —dije un poco enojado.

A ver, sí, pero tu hermanito, rubito con esa melena corta, esos ojitos, puff, se ve bien tiernito y virginal, bueno ¿Dónde me lo voy a follar? —me preguntó Akin.

Sígueme. —dije cortante, Akin me acompañaba sonriente, realmente se pensaba que iba a follarse a mi hermano.

Salimos del parque y caminamos hacia la fábrica, estaba bastante apartado del condado, en las afueras. El camino se hizo un poco largo, no paraba de pensar en lo que íbamos a hacer, en parte Akin me daba pena, pero el saber que mi hermano pequeño iba a sodomizarlo también me daba morbo, un tipo como Akin no estaría acostumbrado a ser el que reciba...

Tras unos diez minutos a pie, por fin llegamos, estaba bastante oscuro y solo una leve luz de una farola cercana daba algo de iluminación, la verdad es que era todo muy tétrico.

¿Es aquí? Esto esta muy oscuro, no se ve nada... —se quejó Akin.

De eso se trata. —saqué una pequeña linterna y nos adentramos en la fábrica—. Vamos, y no hagas ruido.

Al entrar el silencio se hizo aún más presente, ya no estábamos en las afueras rodeados de grillos y demás ruidos ambientales, aquí había un silencio absoluto. No había nadie.

Vamos, estará en alguna de las plantas de arriba. —dije señalando con la linterna hacia la siguiente planta.

Empezamos a subir por las escaleras, era una fábrica de seis plantas, pero en ninguna encontré a mi hermano.

No lo entiendo, debería estar aquí... —dije.

Ya..., vamos, que era todo mentira, tu querías venirte aquí conmigo, deseas mi polla morenita. —la voz de Akin sonaba muy seductora.

¿Qué? No, te juro que es verdad. —repliqué.

Cállate, me has mentido y venía muy caliente, te voy a meter una follada tan grande que necesitaras reposo una semana. —Akin, amenazante y un poco enojado, se acercaba a mi lentamente.

Yo, tembloroso, miré al puerta para salir corriendo, pero me pillaba fijo.

Se acercó y comenzó a tocar mi cuerpo, vi a lo lejos un colchón en el suelo, al final de la planta.

Mira, allí está el colchón. —le señalé con la linterna.

¿Has traído un colchón? —preguntó Akin con sorpresa, sus dientes, tan blancos, iluminaban su cara, ahora Akin parecía mas oscuro todavía.

No lo íbamos a hacer en el suelo, ¿No?

Me acerqué y vi las esposas de mi hermano tiradas en el suelo, me agaché y las cogí.

Qué raro... ¿Dónde está mi hermano...? -murmuré.

Mi mirada intentó buscarlo junto a la de Akin, pero no, no lo encontramos, mi hermano no estaba, había desaparecido...

¿Entonces era verdad? ¿Sí iba a venir? Pues se ha echado atrás, esta claro, tu hermano es un cobarde y tu culito lo va a pagar ufff.

No puede ser, no me creo que se haya echado atrás...

Bueno, no pasa nada, me tienes a mí. —Akin me quitó las esposas y sonriendo me miró juguetón—. Venga, juguemos un poco.

Sacó la llave que estaba incrustada en las esposas y la metió dentro de su pantalón, por dentro de sus bóxer.

Cógela, venga, obedece a tu amo. —dijo caliente.

Olvidé a mi hermano y le quité las esposas, lo miré y cogiendo sus manos se las puse en las muñecas, él se dejaba hacer sonriendo.

¿Así que te gusta jugar duro eh? Ven aquí putito... —decía Akin bien caliente.

Se echó en la cama y yo me eché encima de él, le desabroché los vaqueros y se los bajé, después le bajé los bóxer y su polla saltó en mi cara junto a la llave, a la cual ni le presté atención, lamí la punta de su polla y fui lamiendo el tronco mientras escuchaba sus gemidos y cogiéndome de la cabeza forzaba a que me la tragase, de un tamaño de unos diecisiete centímetros, y bastante oscura.

No me hice de rogar y metí su polla en mi boca, comencé a comerle la polla a Akin, succionaba su capullo mientras con mi mano daba masajes a sus huevos, la saqué de nuevo de mi boca y comencé a chuparle ahora los huevos.

Volví a tragarme su polla negra hasta el fondo, mi nariz chocó con su pubis, el poco vello que tenía rozaba mi nariz y podía sentir el olor a macho, Akin me comenzó a follar la boca, el sabor y olor de su polla me volvía loco, ese mulato me tenía loquito.

No aguanto mas, date la vuelta que quiero follarte joder. —dijo Akin desesperado.

Le hice caso como el chico sumiso que soy, me saqué su polla de la boca, me di la vuelta, me bajé la ropa y puse mi culo a su disposición, estando a cuatro me separé las nalgas apoyando mi pecho en el colchón.

Ufff que puto eres joder, que follada te voy a meter. —confesó Akin desesperado.

Con las esposas puestas en su muñeca derecha y con cierta dificultad se puso detrás de mí y apuntando su polla hacia mi culo noté como iba presionando poco a poco hasta tenerla toda dentro, se quedó un momento quieto y comenzó a bombear mi culo, su polla entraba y salía de mi culo con fuerza.

Yo no pude evitar gemir mientras me follaba, con su mano izquierda me sujetaba los cabellos de mi cabeza y me hacía mirarlo, lamía mi cuello mientras su polla me penetraba cada vez con más fuerza.

Nuestros gemidos sonaban por toda la planta de la fábrica, me follaba el culo a una velocidad endiablada, nuestros cuerpos sudados y calientes, chocaban con el vaivén de la follada.

Tuve que inclinarme más, estaba que no aguantaba más, iba a correrme, sus estocada rozaban lo más dentro de mi ser, podía sentir su polla en mi tripa, literalmente me estaba perforando el culo, y lo hacía a una velocidad de locos, Akin seguía arremetiendo contra mi cuerpo y no aguanté más, comencé a correrme, mis gemidos me delataban.

Ahhh, ¡JODER! —el grito de Akin sonó en todo la fábrica, miré hacia atrás y pude ver la melena rubia de mi hermano, estaba detrás de Akin—. ¿Qué haces puto niñato de mierda? ¡Aparta joder!

Mi hermano embistió con fuerza contra Akin y éste pegó otro grito, a la vez la polla de Akin me profanó aún más si cabía mi culito, notaba su polla casi en mi estómago.

Un respeto, mulatito, te estas follando a mi hermano, así que yo te follaré a ti, y cuanto más grites, más fuerte meteré mi polla en tu culo de negro.

Akin no dijo nada, estaba en shock, no se esperaba esto para nada, había salido el plan a la perfección.

Mi hermano comenzó a culear a Akin con fuerza porque sus gemidos ahogados y sus embestidas en mi culo lo revelaban, no me lo creía, pero estaba a punto de correrme por segunda vez, iba a tener dos orgasmos seguidos, nunca me había pasado.

Y así, no pude aguantar más y comencé a correrme de nuevo, el saber que mi hermano se estaba follando a Akin y éste me estaba follando a mi el culo me transportó a placeres indescriptibles.

Aún después de correrme, Akin seguía follándome el culo mientras mi hermano taladraba el suyo con gran ahínco.

Ufff, que culo tienes joder, eres mi negrito y te voy a follar todos los días, dilo, di que eres mi negrito. —decía mi hermanito súper caliente, sus palabras me encendían aún más.

Ahh, no joder... —Akin se estaba sintiendo muy humillado.

Mi hermano le dio una fuerte estocada y arrancó un grito de placer y dolor a Akin.

Di que eres mi negrito y que tu culo será mío cuando yo quiera, dilo puto negro. —ordenó Rubén.

Akin gemía y no dijo nada, su orgullo de macho se lo impedía, estaba siendo sometido por uno más pequeño que él y encima lo estaba humillando.

Mi hermano volvió a arremeter con más fuerza su polla contra el interior de Akin y éste metió casi sus huevos dentro de mi.

Ahhh... —Akin gemía intentando ocultarlo.

Dilo, puto negro, eres mío, vamos, !O te reviento aquí el culo! —mi hermano estaba desconocido, era diferente, como si me mostrase una cara oculta desconocida hasta ese instante para mí.

Soy..., ah..., soy, soy tu..., soy tu negrito —la voz de Akin sonaba cansada y agitada, se notaba que mi hermano le estaba pegando una buena follada.

Y que más, !Venga!, ¡Dilo! —mi hermano le comenzó a dar fuertes nalgadas con su mano mientras lo embestía mas rápido, la verdad es que las nalgadas eran muy duras, yo creo que le dejaba marca sí o sí.

Nunca había visto así a mi hermanito, es más, siempre conmigo en el tema sexual era cariñoso y amoroso, aquí estaba siendo radicalmente diferente, su polla cada vez entraba más dentro de Akin y éste de nuevo dentro de mí.

Soy, soy tu negrito, mi culo es..., ahh..., mi culo es tuyo... —decía Akin con la voz quebrada.

Así me gusta negrito. —dijo Rubén satisfecho.

Mi interior empezó a inundarse de la leche ardiente de Akin, que se estaba corriendo dentro de mi, su leche, espesa y caliente, me preñaba por dentro.

Toma negrito, aquí tienes la leche del blanquito que tanto querías, ¡¡Aquí la tienes!! —dijo mi hermanito extasiado.

Mi hermano Rubén empezó a disminuir las embestidas, estaba claro que se acababa de correr dentro de Akin, se separo de él y se subió la ropa.

Bueno, ya está. —le quitó las esposas a Akin, el cual estaba tirado en el colchón, a mi lado, Rubén guardó las esposas en su bolsillo y se secó el sudor de la cara con la camiseta—. Yo me voy marchando, será mejor que te vistas, no quiero volver a casa sólo, te espero abajo.

Yo me levanté y me subí también la ropa, miré a Akin, estaba como ido, además de cansado y apenas se movía.

¡Eh!, tú, negrito —mi hermano se dirigió en tono burlón a Akin—. Cuando quieras repetimos, me ha encantado tu culo, se nota que eres una buena hembra.

Nos pusimos bien la ropa y dejamos a Akin en el colchón, ya fuera de la fábrica, de camino a casa, mi hermano rompió el silencio.

¿Que?, ¿Te gustó el plan? —preguntó sonriente.

Miré a Rubén, parecía otro, ya no era mi hermano pequeño que necesitaba que cuidaran de él, era de nuevo el chaval que detuvieron y que tuvimos que enviar al Internado, su vena rebelde comenzaba de nuevo a surgir.

Bueno, más o menos... —mis palabras no convencieron a Rubén.

Venga, no te hagas el tonto, si te has corrido, te ha gustado el plan, y sobre todo su polla. —dijo en tono burlón.

Seguí en silencio hasta llegar a casa, entramos por la ventana y sin meter ruido cada uno fue a su habitación, yo me duché y me eché en la cama, necesitaba descansar, pensar, dormir.

Esa noche no dormí muy bien, la verdad, pero bueno, así es la vida, al día siguiente, domingo, tocaba partido de fútbol con mi equipo, esa mañana la pasé bastante regular, mi cabeza estaba en otro sitio, mi equipo perdió y por mi culpa, fallé dos veces contra el portero, con esta derrota nos posicionábamos terceros en el campeonato del condado.

Pero entre lo de Akin, mi hermano y las miradas que me echaba el entrenador, era imposible concentrarse, además ahora me di cuenta que era un pervertido que se la pasaba mirando más de la cuenta.

Tras el partido me fui muy enojado conmigo mismo por los errores, ya en los vestuarios el entrenador intentó animarnos, pero fue en vano, casi todos se fueron rápido a sus casas.

Bueno chicos, otro día será, lo hicisteis muy bien, nos vemos el Martes que viene.

Entré en la ducha y mientras el agua caía pensaba en lo sucedido anoche, mi hermano Rubén actuó de una forma que jamás había visto, en parte me excitó mucho, pero otra parte me daba miedo, estaba cambiando mucho.

¡Eh!, el agua no es infinita, ¿Sabes? —el entrenador cerró la llave de la ducha, ni me había dado cuenta, estaba ahí solo, ya se habían ido todos, mis pensamientos me distrajeron de lo que pasaba—. Bueno, ¿Qué pasa? ¿Hacías tiempo para estar a solas?

Ahí estaba yo, desnudo, y el entrenador a mi lado mirándome de forma lasciva.

No, míster, lo siento, no me di cuenta, ya me voy. —dije con cierto temor.

No corras tanto, no te estoy echando. —me sujetó del brazo y prosiguió—. Sabes..., ya hace mucho que me chupaste la polla, y la verdad echo de menos tu boca...

Me quedé helado, aún flipaba, la naturalidad con la que el entrenador decía este tipo de cosas daba miedo.

No, gracias, es que ya tengo que irme... —dije excusándome.

No..., aún no...

El míster, que me sujetaba con su mano derecha, apretó con fuerza de mi brazo izquierdo, haciéndome daño, tras ver mi cara de quejido, sonrió, posó su mano izquierda en mi hombro sin soltarme aún y presionó hacia abajo, me resistí.

¡NO! —grité con fuerza, grave error, eso no le gustó, me zarandeó y lanzó contra el suelo.

No debiste hacer eso, y de aquí no te vas sin que te folle joder, no lo aguanto más, necesito FOLLARTE. —su mirada, de desquiciado, me miraba con demasiado deseo, comenzó a bajarse la bragueta del pantalón conforme se acercaba—. No grites, o te irá peor.

( Continuará... )

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Creado (2013), revisado y editado (2025) por @TeenBoy

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