sábado, 8 de octubre de 2011

Amistad rota en Halloween - Capítulo 10 ''Amor y amistad'' (Final)

Amistad rota en Halloween - Capítulo 10 ''Amor y amistad'' (Final)

—Bueno, ¿Qué te parece? —preguntó Max, nervioso.

—Max..., no sé qué pretendes con estas velas..., el manto y..., ¿eso es comida? —Tommy miraba atento hacia un mantel colocado con piedras encima y un cesto de comida en un bote de cristal.

Ahora entendía por qué Max le insistió en que no probase bocado antes de salir.

—Sí, cenaremos aquí, te compré lo que más te gusta, y..., pues toma. —Max le dio una caja pequeña de color blanco.

—¿Qué es esto? —preguntó Tommy cogiéndola.

—Tu regalo de cumpleaños.

—Pero si no es mi cumple, ya lo fue. —dijo Tommy extrañado y moviendo la caja para escuchar que había dentro de ella.

—Lo sé..., pero..., no pude dártelo por lo que pasó..., bueno, ¡va, ábrelo! —Max se impacientaba.

Tommy abrió la cajita, dentro había otra caja más pequeña de color plateado con pegatinas de anime, estaba cerrada con un candado y la llave metida en el agujero del candado.

—¿Qué es esto? —preguntó Tommy enseñándole la caja.

—Ábrela...

Tommy, algo curioso y un poco refunfuñando, la abrió, en ella había cartas, notas, fotos y un diario.

—¿Qué es todo esto? —preguntó Tommy mirando unos dibujos extraños que parecían hecho por niños.

—Todo eso son cosas que fui guardando desde pequeño, las cosas que me escribías, tus dibujos, fotos nuestras..., lo guardé todo en esa caja.

—Pero..., ¿por qué lo guardabas? —Tommy se fijó en uno de los dibujos, estaba él y Max abrazados frente a un gran río con un árbol muy grande y verde, no pudo evitar sentirse mal.

Max se acercó a Tommy y posó su mano en la de su amigo.

—Tommy, la verdad..., sinceramente..., al principio no lo sabía, eras mi mejor amigo y te quería mucho, pero..., nunca me imaginé que en verdad fuera porque te amaba..., porque estaba enamorado de ti, pero vivir en una sociedad como esta me había cegado, Tommy, tú eres todo lo que me rodea y sé que yo soy todo lo que te rodea.

Max cogió la mano de Tommy y la llevó hasta su pecho.

—¿Lo sientes?, es mi corazón, está latiendo por ti, Tommy.

Acto seguido, Max abrazó a Tommy y sujetando su mentón guio su boca hasta la suya juntando sus labios con los de Tommy, era su segundo beso.

Tommy respondió al beso, un beso cálido y lleno de amor. Tommy se separó un poco y se quedó mirando a Max tímidamente.

Sin poder contenerse, Max cogió por la cintura a Tommy, lo apretó contra él y le volvió a besar, esta vez el beso fue más intenso y prolongado, mientras bajaba sus manos de la cintura de Tommy con mucha excitación. Tommy gimió un poco, pero se dejó hacer con estremecimientos de placer. Max se quitó rápidamente la camiseta y el pantalón, mientras Tommy observaba la escena.

—Espera... —Tommy parecía no estar seguro del todo, o no muy convencido.

—¿Qué pasa? —Max seguía desvistiéndose.

—¿Vamos a hacerlo aquí? —Tommy extendió sus manos indicando la zona de la colina donde ellos estaban.

—¿No quieres?, ¿no te gusta? —Max miró pícaro a Tommy, y este sonrió tímidamente. Estaba preparado, temblando de excitación. A esas alturas Max no podía aguantar más, se tumbó encima de Tommy y sujetó sus manos llevándolas hacia arriba, mientras se las sujetaba lo besaba ardientemente en la boca, esta vez sus lenguas se unieron en un largo y lascivo beso, después fue bajando por el cuello de su amigo, lo besaba y lamía mientras Tommy solo podía gemir de placer.

Los dos chicos se fundieron esa noche en uno solo, sus pieles se rozaban con cada movimiento, sus respiraciones entrecortadas y sus miradas alcanzaron el límite de sus placeres, el pasto y las estrellas de esa fría noche fueron testigos de la unión de dos amigos que se amaban y que por fin estaban juntos.

Que por culpa de la sociedad en la que vivían habían sufrido mucho, demasiado, y todo por sentir amor por alguien de su mismo sexo, sin hacerle daño a nadie.

El tiempo estaba detenido para ambos, risas, gemidos, algún quejido, sobre todo de Tommy, el cual Max intentaba que se sintiese lo mejor posible...

Cansado y exhausto, Max se dejó caer encima de Tommy, los dos chicos estaban cansados, y a pesar de que hacía un poco de frío, ambos estaban acalorados, el viento golpeaba sus pieles desnudas.

Los dos quedaron inmóviles unos segundos en esa postura, Max besó en la boca a Tommy y se acostó a su lado, lo abrazó tiernamente y se quedaron mirando el cielo estrellado, los dos estaban rendidos, sin fuerzas, lo habían dado todo.

—Te perdono... —murmuró Tommy mientras miraba las estrellas.

Max se giró y miró a Tommy, que seguía mirando el cielo estrellado sonriendo, una lágrima caía por su mejilla, hacia abajo.

Los dos se quedaron abrazados, mirando las estrellas, al fin estaban juntos, es verdad que habían sufrido mucho y que nunca olvidarán por lo que han pasado, pero su amor logró superar todo ese dolor y sufrimiento.

- - - - Epílogo - - - -

Max y Tommy al fin estaban unidos, juntos, como novios, compartiendo todo su amor, un amor que, aunque fue muy dañado al principio, nunca había sido destruido, porque su unión era más fuerte que cualquier otra cosa.

Su amor sería eterno, como la felicidad que tendrían y el cariño que se darían por siempre, por sobre todas las cosas, un amor único, verdadero y que jamás volvería a ser puesto a prueba, un amor que demostró ser eso, amor puro de verdad.

Tiempo después, durante su último curso de secundaria...

—Mamá, ¿Dónde has puesto la máscara? ¡La dejé en la mesa del salón! —Tommy revolvía el comedor de casa buscando sin cesar.

—¿No está ahí? —la madre se acercó y señaló el armario.

—No... —contestó Tommy decepcionado.

—Mira en la cocina, quizás me la llevé sin querer, por cierto, hijo, ¿Con quién vas? —la madre se alejó entrando en la cocina y su voz retumbaba con fuerza.

—Ya te lo dije, con Max, María y su hermana Susana...

—Vale, ¡pero no llegues muy tarde! —dijo la madre de Tommy que se asomó desde la cocina para avisarle.

Tommy encontró la máscara y se la puso.

—Ya la encontré, y no mamá, no llegaré tarde...

Se miró al espejo, iba vestido de Jason, de Viernes 13, terminó de acomodarse la ropa y justo escuchó el timbre, se asomó por la ventana y ahí estaban los tres, abrió la puerta y salió a su encuentro.

—¡Hola, chicos! —Tommy se acercó con una sonrisa que apenas se distinguía con la máscara puesta

—¡Tommy! —Max se acercó y le dio un abrazo—. ¿Qué te has puesto?

—Pues...

—¡Muerto viviente! —le cortó Susana, la hermana pequeña de María y la amiga de Tommy y Max, fue la primera en saber que Tommy y Max eran novios, Susana iba disfrazada de ángel, sí, de ángel chico, y es que a Susana le gustaba vestir como los chicos, de hecho, muchas veces Max y Tommy no distinguían si era una chica o un chico.

—¡No! ¡Va de zombi! —María se acercó a mirarlo más de cerca, ella iba vestida de bruja.

—¡Pero si eso es lo mismo! —Susana se echó a reír.

—Pero..., ¿cómo podéis ser tan idiotas? ¡Soy Jason! ¡J-A-S-O-N! —. Tommy se quitó la máscara, enfadado, la dobló y la guardó en el bolsillo.

Max también rompió a carcajadas junto a Susana y María.

—No te pongas así bobo, que era una broma, ¡sabemos cómo te molesta que no sepamos de lo que te disfrazas! —dijo Max.

Tommy sacó la lengua en un gesto de burla hacia Max, que iba disfrazado de Freddy Krueger, todos los años le hacían la misma broma.

—Bueno, ¿vamos a algún sitio en particular? —Tommy se volvió a poner la máscara.

—Sí, vamos al final de la calle, los primos de María y Susana han montado una gran fiesta en la casa abandonada que hay cerca de la escuela, así que de camino hasta allí podemos hacer truco o trato por las casas, y cuando lleguemos pasaremos allí el resto de la noche, mira, —Max enseñó la bolsa de chuches y caramelos que ya tenía en sus manos—. ¡Ya llevo todo esto!

Tommy se acercó y le cogió de la mano.

—¡Una parte es mía, ehh! —dijo Tommy.

—Sabes que sí. —Max se quitó la máscara y subiendo la máscara del que era ahora su novio, lo besó con lujuria delante de las chicas—. Venga, vayámonos.

Todo esto ante la atenta mirada de las hermanas, que miraban sonrientes la escena.

Los cuatro emprendieron el camino hacia la casa abandonada, durante el viaje iban de casa en casa recogiendo caramelos y chuches, Max y Tommy no se separaban, se la pasaban de miedo y risa en estas fechas, eran sus favoritas, a pesar de que una vez se alejaron en esas fechas, también fue cuando se volvieron a unir.

Habían pasado ya tres años del incidente en la cafetería, y dos años desde que salían juntos de forma secreta, y no fue hasta hace unos meses cuando anunciaron que salían juntos de forma oficial, justo tras la muerte del padrastro de Max, el cual en su entierro no soltó ni una lágrima.

Max recordaba como cada vez que hacía dibujos raros, que el padrastro consideraba gay, le pegaba, o cuando se iba a casa de Tommy a dormir, al día siguiente el padrastro también le pegaba, la madre no hacía nada, ella pensaba que su hijo necesitaba un serio correctivo por estar enfermo, todo eso se acabó ya, con la muerte de su padrastro, Max podía ser libre.

Acabó sabiendo todo el pueblo de la relación de Max y Tommy, hubo gente que lo aceptó, gente que no le terminó de agradar e incluso muchos que ya se lo imaginaban, pero eso a ellos les daba igual, eran felices y ya habían pasado por suficiente como para dejarse llevar por lo que dijeran los demás.

Con el tiempo, Tommy recuperó esa sonrisa inocente que tenía, Max trabajó mucho en ello, además, Max volvió a ser ese chaval hiperactivo y alegre que no se estaba quieto, recuperaron gran parte de lo que perdieron, y ahora nunca más lo volverían a dejar escapar.

Estaban a punto de vivir una noche de aventuras, y no sería la única aventura que tendrían los dos chavales, en un año terminarían el Instituto y planearon desde hace meses ir a Bachillerato, al campus de las afueras del pueblo, nuevas vivencias, experiencias y aventuras estaban a punto de vivir los dos chavales enamorados y felices.

A lo lejos, se veía a los cuatro chicos reír y pasarlo bien en esa noche de Halloween, la primera siendo novios oficiales, la primera, sí, pero no la última noche de Halloween.

( Final )

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Creado (2010), revisado y editado (2025) por @TomiLobito (Tomás S. Aranda)

All rights reserved© Tomás S. Aranda

Safe Creative Code: 2202020399166/2309245396397

ISBN Code: 9789403630014

Nota del autor:

Ojalá el mundo fuese más bueno y tolerante, que las personas respetásemos los gustos de los demás, desgraciadamente vivimos aún en un mundo donde los chicos y chicas que no son heterosexuales viven con miedo, escondidos, viviendo una mentira, por temor a decir la verdad.

Espero que algún día eso cambie, que, seas de la orientación que seas, te acepten como eres, que no tengas que ocultarte de los demás, que no tengas que vivir una mentira y perder tu infancia, adolescencia o incluso toda tu vida viviendo algo que en realidad no quieres vivir, por hacer feliz a los demás.

Gracias a todos por leer mi primer libro, espero que os haya gustado y haya sido ameno, lo agradezco de corazón.

Tomás S. Aranda